BOKURA NO GASH BELL!

Especial de Halloween 1: "Un Beso Rojo Entre las Sombras"

Capítulo VIII: "Elixir de la Vida"

-Una... - Murmuró Tio. – Dos… -

-¡Tres! – Exclamó Kurumi.

Ambas chicas cerraron los ojos y se lanzaron, cayeron con fuerza en el lago y se sumergieron en él, entraron en un hoyo oscuro al fondo y nadaron otros cinco metros hasta que llegaron a la superficie.

-¡Lo logramos! – Exclamó Tio soltando un suspiro de alivio.

-¿Cómo te encuentras? – Preguntó Kurumi saliendo del agua mientras exprimía su cabello.

-Empapada, ¿y tú? – Bromeó Tio saliendo del agua y exprimiendo su cabellera roja.

-Empapada y con frío. – Kurumi soltó una risita. – Pero ha sido una suerte que todo saliera bien, hasta la muñeca se salvó. – Dijo mientras sacaba la muñeca sana y salva.

-Sí, es una suerte que la linterna sea impermeable. – Dijo Tio sacando la linterna de la mochila.

La pelirroja prendió la linterna y alumbró el lugar: habían llegado a una especie de cueva subterránea, donde al fondo había una escalera que subía a una puerta vieja de madera.

-¿Y…dónde estamos? – Preguntó Tio.

-No tengo ni la menor idea. – Dijo Kurumi soltando un suspiro.

-¿A dónde crees que lleve esa escalera? – Dijo Tio mirándola.

-Es una buena pregunta. – Dijo Kurumi. - ¿Lo averiguamos? –

Kurumi tomó la interna y Tio la muñeca junto con la mochila, ambas caminaron por la estrecha y empinada escalera hasta llegar a la puerta, Kurumi giró la perilla y descubrió que estaba abierta. Ambas entraron y se encontraron con una especie de capilla donde había un altar en el centro y sobre él estaba un candelabro con varias velas encendidas.

-Parece una capilla abandonada o algo así… - Dijo Tio mirando el antiguo y destartalado lugar.

-Sí… ¿Por qué estarán esas velas ahí? – Preguntó Kurumi apuntando la luz de la linterna a las velas.

-Para darles la bienvenida, claro está. – Dijo una voz en la oscuridad con una risa diabólica, ambas chicas la conocieron a la perfección.

-¡¿Rodeaux?! – Exclamó Kurumi mirándolo salir de las sombras. - ¿Cómo sabías que íbamos a salir por aquí? – Preguntó más confundida que asustada.

-Diría que lo vi en mi bola de cristal, pero no me creerías. – Dijo soltando otra carcajada maligna. – Solo lo presentí linda, esta es la única salida conocida, hasta ahora, del Inframundo, aunque no imaginé que irías acompañada. – Rodeaux comenzó a caminar hacia Tio, quien inmediatamente comenzó a temblar.

-¡No la toques! – Exclamó Kurumi amenazándolo con su puñal de oro.

-Que desconfiada eres, querida. – Dijo Rodeaux tranquilo. – Hicimos un trato ¿recuerdas? Así que no le haré nada a tu amiga, solamente quiero esto. – El vampiro tomó la muñeca de las manos de Tio. – Ha sido una gran idea llevar a la cantimplora de Nicole. –

Ambas chicas se quedaron asombradas de ver que Rodeaux removió los cabellos castaños de la muñeca y la mordió en el cuello para después comenzar a chupar con fuerza.

Tio y Kurumi miraban la escena hipnotizadas, pero se quedaron aún más sorprendidas cuando vieron que la muñeca cerró su pequeño puño y golpeó con fuerza en el ojo a Rodeaux, quien la soltó mientras exclamaba con dolor.

-¡Maldita Nicole! – Exclamó mirando con odio a la muñeca que ahora estaba inmóvil en el suelo. – Cuando te agarre… -

-Eres muy valiente con las niñas… - Dijo una voz desde las sombras. - ¿Por qué no te metes con alguien de tu calada? –

-¡Zeon! – Exclamó Kurumi antes de que el peligris saliera de las sombras.

-Soy más fuerte que tú. – Dijo Rodeaux apretando los dientes. – Y acabo de beber el elixir. –

-¿Enserio? – Dijo Zeon cruzando los brazos. – Si yo recuerdo que la última vez acabaste con un brazo roto. –

-¡Eras dos contra uno! – Exclamó mirando a Kurumi de reojo.

-¿A sí? ¡Pues ahora somos tres! – Dijo Tio saliendo de atrás de Kurumi.

-Además tienes un brazo roto. – Agregó Kurumi mirándolo. – Así que lo mejor sería que te fueras. –

Rodeaux estaba completamente furioso, pero después soltó una risita y se relajó. – Tienes razón, querida. – Dijo. – Me has traído el elixir y te estoy agradecido, así que no hay motivo para pelear entre nosotros. –

Rodeaux se envolvió con su larga capa y desapareció del lugar mientras dejaba a su última carcajada haciendo eco en el lugar.

-Qué tipo tan raro… - Murmuró Tio para sí misma.

-¡Zeon! – Exclamó Kurumi corriendo a abrazarlo. - ¡Qué maravillosa sorpresa! –

-No estás ni la mitad de sorprendida de lo que estoy yo. – Murmuró, después alejó a Kurumi de él y la golpeó en la cabeza con fuerza mientras su expresión cambiaba a una irritada. - ¡Maldita mocosa! –

-¡Me duele! – Exclamó sobándose el golpe. - ¡¿Se puede saber por qué me pegas?! –

-¡Despierto de mi siesta y descubro que no estás! ¡Te busco y resulta que habías ido al Inframundo sin mi permiso a traerle el elixir de la vida a ese vampiro lisiado! ¡¿Y todavía tienes el descaro de preguntarme por qué te golpeé?! –

-Ya entendí, ya entendí. – Murmuró fastidiada. - ¡Pero esa no es razón para que me golpees! –

-Cállate. – Soltó un suspiro y después las miró. – Además, ¿por qué están empapadas y por qué tienen la muñeca de Nicole? – Preguntó Zeon cruzando los brazos.

-¿Conoces a Nicole? – Preguntó Tio mientras se alejaba un poco de Zeon.

-Sí, es obvio. – Contestó Zeon. – Nicole y su muñeca son muy famosas en nuestro mundo, pero dime ¿por qué te alejas? Acércate que no muerdo…bueno, si muerdo…pero no a las amigas de Kurumi. – Bromeó.

-Tengo malas experiencias con los vampiros… - Murmuró Tio nerviosa mientras tocaba su cuello.

-¿Eh? – Zeon descruzó sus brazos. - ¿Acaso tú…? –

-Te lo explicaré en el camino. – Dijo Kurumi tomando la muñeca del suelo. – Dime Zeon, ¿qué sucede con esta muñeca? –

-¿No lo saben? – Preguntó.

Tio negó con la cabeza. – Nicole me la dejó hace un tiempo para que la cuidara mientras ella estaba…durmiendo. – Explicó la pelirroja. – Yo la tenía en mi casa pensando que era una muñeca normal, pero cuando estábamos en el Inframundo apareció en mi mochila como por arte de magia. –

-Creo saber qué es lo que ha pasado, pero es mejor preguntárselo a ella. – Dijo tomando la muñeca de manos de Kurumi. – Oye Nicole, ¿estás ahí? – Preguntó mirando a los ojos de la muñeca.

-¡Hola, Zeon! Cuánto tiempo sin verte. – Respondió la muñeca con voz cantarina.

Kurumi y Tio dieron un salto hacia atrás mientras se estremecían y se abrazaron mutuamente cuando la muñeca respondió, Zeon soltó una risa divertido de la escena y Kurumi le golpeó en el hombro.

-Sí, ha pasado mucho tiempo. – Respondió Zeon ignorando a las chicas. - ¿Podrías contarnos como has llegado a la mochila de Tina? –

-¡Tio! – Exclamó irritada la pelirroja.

-Lo que sea. – Murmuró restándole importancia.

-Se los contaré con mucho gusto, pero primero deben llevar el elixir, el poco que ha dejado Rodeaux, a Megumi y a Cherish, es muy urgente… – Respondió la muñeca. – Y ahora, con su permiso, iré a dormir un poco, estoy agotada… -

-Bien, vámonos. – Zeon se acercó a las tres chicas y las envolvió con su manto negro y desaparecieron de la capilla.

Los tres aparecieron en el parque cercano a la casa de Tio, a partir de ahí se fueron caminando mientras le contaban a Zeon toda la situación.

-Nicole puede controlar la muñeca, que en realidad es un robot, desde unos controles y una pantalla instalada en su ataúd. – Explicó Zeon. – Para ella es como un videojuego, y entre otras cosas, la muñeca puede chupar y almacenar sangre que después lleva a su dueña. –

-¡Por eso Rodeaux la llamó la cantimplora de Nicole! – Exclamó Tio mirando la muñeca en sus manos.

-Supongo que, después de que ustedes bajaron al Inframundo, Cherish despertó a Nicole y luego arrojó la muñeca al pozo para que las siguiera. – Dijo Zeon. – Parece una simple muñeca de porcelana, pero en realidad está hecha de acero esmaltado y puede resistir casi todo, es por eso que puede trepar, nadar, bucear, atravesar el fuego… -

-Y antes de meterse en mi mochila mientras dormíamos en el foso, se coló en el capullo de Patie y le chupó la sangre. – Murmuró Tio hablando consigo misma.

-Así que la sangre de las hermanas del rosal es el elixir de la vida… - Dijo Kurumi entendiendo todo. - ¿Por qué Rodeaux no me dijo? –

-Sabía que si te lo contaba no aceptarías. – Respondió Zeon. – Eres una miedosa para hacer ese tipo de trabajo. –

-¡Cállate! – Renegó mientras le pegaba en el hombro. – Pero creo que tienes razón…supongo que pensó que, una vez abajo, las hermanas del rosal me lo dirían y me ofrecerían generosamente su sangre. –

-Cuando lo dices de esa manera suena aún más estúpido de lo que es. – Dijo Zeon. – Lo más probable es que esperaba que tu propio instinto te lo revelara y la necesitad te llevara a "tomar" el elixir. –

-No soy una vampira… - Murmuró mirándolo de reojo.

-¡AH! – Exclamó Tio de repente, asustando a los otros dos.

-¡No grites de repente! – Exclamaron a coro.

-Lo siento. – Se disculpó la pelirroja.

-¿Se puede saber por qué gritas, Trina? – Dijo Zeon mirándola irritado.

-¡Tio! ¡Me llamo Tio! – Exclamó furiosa. –

-Lo que sea. – Dijo rodando los ojos.

-Jo… - Murmuró Tio cruzando los brazos.

-¿Por qué gritaste, Tio? – Preguntó Kurumi confundida.

-Ah, es cierto. – Dijo mirando a Kurumi. - ¡Olvidamos a Gash! -

-¡Rayos, es verdad! – Exclamó Kurumi. - ¡Debe seguir esperándonos en el pozo! –

-No se preocupen, Gash está en su casa "descansando". – Dijo mientras volvía a caminar.

-… - Kurumi lo miró fijamente. – No quiero imaginar que le hiciste al pobre… -

-Descansa en paz, Gash… - Murmuró Tio con una gota en la cabeza.

-¿Qué están esperando? – Preguntó Zeon deteniéndose un momento para verlas. - ¡Caminen rápido! –

-¡Sí! – Gritaron ambas niñas y salieron corriendo para alcanzarlo.

Zeon no quiso subir a la casa de Tio, Kurumi se quedó con él para preguntarle el por qué mientras que la pelirroja subió a su casa a toda prisa para llevarle el elixir a su madre y a Cherish.

-¿Por qué no quieres ir? – Preguntó confundida Kurumi.

-No quiero ver a Cherish. – Respondió.

-¿Eh? ¿Por qué? – Cuestionó confundida. – Creí que se llevaban bien… -

-No nos llevamos mal. – Respondió Zeon desviando la mirada. – Pero, de momento, prefiero no verla. –

-Oh bueno… - Murmuró Kurumi, luego puso su mano en el hombro de Zeon y sonrió. – Te veré al rato, adiós. – Dijo palmeándolo y después salió corriendo hacia la casa de Tio.

-¡Creí que te quedarías conmigo, mocosa! – Exclamó irritado.

Kurumi subió hasta casa de Tio y fue recibida por Ted, para su sorpresa, Gash estaba ahí con una venda en la cabeza y el ojo derecho morado.

-… - Kurumi lo miró fijamente. – Fue Zeon, ¿verdad? –

-Unu… - Asintió el adolorido Gash.

-Al parecer Rodeaux se tomó más de la mitad del elixir. – Dijo Tio acercándose a Kurumi. – Pero, según Gash, esto es suficiente para salvar a Cherish y a mi madre. –

-Bien, vamos. – Dijo la pelinegra.

Kurumi entró junto a Tio al cuarto donde estaba Cherish para darle a beber el elixir, después fueron con la inconsciente Megumi y también le dieron el elixir, ambas mostraron una inmediata mejoría.

-¿No deberías tomar un poco tú también? – Preguntó Tio mirando a Kurumi.

Kurumi negó con la cabeza. – No hay suficiente para las tres, y de momento yo no lo necesito. – Respondió con una sonrisa. – Si me hiciera falta en un futuro, podría volver al Inframundo por él. –

-Y yo iré contigo. – Dijo Tio sonriente.

-Sí, gracias. – Respondió.

Poco después todos se despidieron para ir a sus respectivas casas a dormir, Kurumi bajó con Zeon (quien seguía esperándola) y se fueron a casa caminando en silencio.

Kurumi ya no tenía frío, ni miedo, ni angustia ni cansancio, Tio le había prestado ropa seca y le había dado un poco de chocolate caliente, estaban cruzando el parque en el que se habían conocido la pelinegra y el peligris, por lo que Kurumi sonrió.

-Soy muy afortunada, ¿verdad? – Dijo Kurumi.

-¿Y eso a qué viene? – Preguntó Zeon mirándola de reojo.

-A que he conocido buenos amigos desde que me encontraste en este lugar. – Dijo sonriente. – Además, a pesar de todos los peligros he logrado salir ilesa, o bueno casi ilesa, y todo eso ha valido la pena. – Afirmó. – Por esto soy afortunada. –

-Eso es bueno, pero tu padre no piensa lo mismo. – Dijo soltando una risa burlona.

-¡No a cualquiera le gusta que lo amenacen con succionarle la sangre, tarado! – Renegó Kurumi.

-Estoy harto de caminar, démonos prisa. – Zeon ignoró el comentario de Kurumi.

El peligris abrazó a la pelinegra, los envolvió a ambos con su manto negro y después desaparecieron del desolado parque…


¡Yahallo! xHimemikoYukix aquí~

Capítulo 8 de Beso Rojo traido para ustedes recién salido del horno (?) espero que les haya gustado uwu

Concluí este cap. con el final del libro que usaba de base, así que a partir de aquí las cosas vuelven a ser de mi invención :3

Dudas, comentarios, quejas, sugerencias, traumas, opiniones y demás son bienvenidas en los reviews uwu

¡NOS LEEMOS!