Duncan llevaba ya un par de días en Lothering y estaba a punto de marchar de nuevo a Ostagar cuando la vio. La hija del Teyrn de Pináculo. Aún recordaba la primera vez que la vio en acción cuando momentos antes de esperar su oportunidad para ayudar a aquella pequeña doncella elfa, Elissa apareció con una velocidad inesperada y golpeó a aquél hombre. Se preguntó que hacia por Lothering precisamente en aquél momento, y acompañada al principio por una pareja de elfos dalishanos.
La siguió casi desde que llegó y pudo ver como mató a aquél viejo conocido del pasado que parecía no haber aprendido la lección a pesar de los años. Se percató de que su habilidad en el combate lejos de haber mermado había mejorado en soltura y rapidez. Pensó para si que quizás no todo estaba perdido y que posiblemente no volvería solo y con el recluta que esperaba. Entró en la taberna poco después que ella y sentado en un rincón esperó por si se percataba de su presencia, mientras esperaba dejando que parte de la sombra tapara su rostro vio a su compañera, picara al igual que él y su mabari, aquél del cual no se separaba nunca.
Excepto en su ultimo año de entrenamiento pues no pudo acompañarla. Cuando se fijó en que ella le miraba y a continuación se levantaba él hizo lo mismo y pudo verle completamente. Estaba claro que le reconoció aunque por un momento pareció ausente, como si estuviera recordando algo del pasado. Les dijo algo a sus amigos y marchó a la barra, seguramente para pagar lo que hubieran consumido y acto seguido salieron. Duncan no pudo esperar más pues necesitaba con urgencia un nuevo recluta. Pagó también su copa y salió de inmediato. En cuanto estuvo fuera, Elissa sin mediar palabra le saludó y preguntó que hacia por allí.
... ... ... ...
"Buenas tardes mi señora Cousland... - cuando Duncan dijo aquello a Elissa se le encendió la mirada y le levantó la mano en señal de que parara - ¿disculpadme mi señora?"
"Por favor Duncan, no me llames mi señora. Llamame Elissa. Yo no soy tu señora ni tu dueña ni nada. Así que de nuevo te pido por favor que me llames por mi nombre."
Duncan ya conocía aquella faceta de Elissa, por lo que el Teyrn le contó en el pasado. Su familiaridad y honestidad eran más que evidentes en toda acción que realizaba. Pero Duncan por otro lado le costaba salirse del protocolo habitual, pues era algo inusual.
"Mi señora - Elissa suspiró exasperada - debemos hacer notar que no sois cualquier mujer."
"Por aquí ya hay bastantes que saben quién es ella, no necesitan de títulos ni nada de eso."
Elissa miró con alivio ante la respuesta de Annette, al mismo tiempo que Wrex lanzaba un ladrido de aprobación y Duncan mostraba una expresión de indiferencia. Se encogió de hombros y finalizó aquella conversación.
"Como deseéis."
"Entonces Duncan, ¿que te trae a Lothering?"
"Vine a buscar a un nuevo recluta, por historias que había oído a otros guardas supe de un mago apóstata que vivía aquí, pero parece que murió hace unos años."
"¿Un nuevo recluta? ¿Tiene algo que ver con la reunión de fuerzas en Ostagar?"
Elissa pasó por alto el hecho de que mencionara a un apóstata que era como llamaban a los magos que no pertenecían a ningún circulo. Ella pensaba que la magia mal usada era peligrosa, pero cualquier otro tipo de poder podía ser igual de peligroso.
"Precisamente mi señora, aunque no puedo asegurarlo es muy posible que se acerque una nueva ruina, y si no la detenemos aquí y ahora podría arrasar todo Thedas."
"Entonces las sospechas son algo más, parece ser."
"Si me lo permitís, ¿Que hacéis vos aquí?"
Elissa dudó unos segundos pues debía moderar sus palabras o al menos no decirlo en voz alta por los posibles curiosos. Le hizo un gesto para que se acercara y en voz baja se lo dijo,
"El Arl Rendon Howe a atacado y matado a mi familia, fue hace tres noches. Vinimos aquí para aprovisionarnos y marchar a Denerim para intentar denunciarlo ante el rey."
Duncan se quedó perplejo pues conocía bastante bien a Howe. Sabia de que era cruel con sus sirvientes e incluso con su propia familia, pero no podía creer que atacara sin razón a la familia de Pináculo.
"¿Sabéis a que se debió ese ataque?"
"Según esa rata, íbamos a traicionar a Ferelden permitiendo la entrada de tropas orlesianas. Pero eso es ridículo. Toda mi familia recela mucho de Orlais, no voy a mentir, hemos hecho algún trato comercial. Pero nunca nada que se pueda considerar una traición a nuestra patria."
Duncan dudó por un instante analizando las palabras de Elissa. Gracias a su larga experiencia supo que no mentía.
"Pues si deseáis ver al rey Cailan será mejor que vengáis conmigo a Ostagar..."
Antes de que Duncan dijera más Elissa dedujo con rapidez.
"¿El rey se encuentra allí? ¿Con nuestras tropas?"
Duncan asintió.
... ... ... ...
"Mi señor las tropas de Pináculo acaban de llegar al campamento."
William su fiel guardaespaldas, le anunció aquella noticia sonándole más fría que de costumbre. Sabiendo lo que Howe le escribió pero sin estar totalmente seguro no tenia claro que hacer con el hijo mayor de los Cousland.
"Haz llamar a Fergus Cousland a mi tienda."
"Si mi señor, como ordenéis."
William era un gran soldado y lo eligió él mismo por su entereza, valor y lealtad. Solo su lugarteniente Ser Cauthrien le era más leal. Aquella mujer que en el pasado le salvó sin ni siquiera saber quien era él. Al cabo de unos minutos Fergus apareció.
"Mi señor, - Fergus se inclinó con sumo respeto ante su general apoyándose en una de sus rodillas - ¿me habéis hecho llamar?"
"Por favor levantaos. Os quería preguntar algunas cosas."
"Lo que deseéis mi señor."
Loghain lanzó aquellas palabras con su habitual frialdad, en parte para observar la reacción del joven que se presentaba ante él.
"¿Sabéis si vuestro padre tiene algún contacto fuera de las fronteras de Ferelden, digamos por ejemplo, Orlais?"
"Mi señor, os seré totalmente honesto. Mi padre ha realizado alguna transacción con Orlais por supuesto. Pero jamás nada que no fuera algo comercial."
"¿Sospecháis que vuestro padre pudiera tener algo más que esos 'contactos comerciales'?"
"Confío totalmente en mi padre al decir que nunca ha realizado nada que no sea puramente comercial, y creo que llamarlos 'contactos' es mucho."
"¿Podéis aclararme eso?"
"Permiso para hablar con franqueza mi señor."
Loghain asintió en señal aprobativa.
"No se que pretendéis mi señor, mi padre nunca ha realizado nada que no sea puramente comercial con Orlais. La gente con la que a contactado suelen ser comerciantes de rango medio o inferior, pues no se fia de los de mayores recursos. Ha de reconocer que aunque en Ferelden tenemos grandes materias primas en otros lugares no solo Orlais, si no también las marcas o Antiva o Rivain tiene productos de buena calidad que aquí no tenemos. A cambio se les ha proporcionado materiales que aquí si tenemos pero ellos igualmente no poseen. Incluso alguien como vos, reconocería que por qué pagar más por un mismo producto si se puede conseguir en una transacción directa con el proveedor más cercano a un precio mas bajo."
Loghain analizó aquellas palabras con cuidado. A pesar de lo que pensó previamente no parecía un discurso ya ensayado. Estaba claro que el joven no mentía, además se mantuvo sereno en todo momento no mostrando ningún tipo de nerviosismo que le delatara. Ya en el pasado tuvo que sufrir por las mentiras de otros que pusieron en peligro la vida de personas por él muy queridas. Pero este no parecía el caso, empezó a dudar pues no sabia que hacer con Fergus Cousland. Aún así creyó que debía protegerlo de las posibles garras de Howe en caso de que lo que recibió del repulsivo noble no fuera cierto. Pero también cabía la posibilidad de que sí lo fuera y simplemente Fergus Cousland no tuviera conocimiento de la traición de su padre. Pero dudaba más de aquello último.
"Muy bien, mañana a primera hora marchareis al bosque de Korcari con un grupo de vuestros mejores hombres a realizar un reconocimiento de los alrededores. Podéis marchar."
Fergus aún algo atónito por la salva de preguntas, se volvió a inclinar y se marchó. Cuando hubo salido de la tienda empezó a hacerse preguntas - '¿De que iba eso? ¿habrá pasado algo en el castillo?' - pero debía descansar, habían sido varios días de mucho viaje y poco descanso y estaba rendido. Le comunicó a sus hombres las órdenes para mañana y les deseó que pasaran una buena noche. Él en cuanto llegó a su tienda se quitó la armadura y tumbándose en su catre, antes siquiera de darse cuenta ya estaba en el reino de los sueños.
... ... ... … … ...
Elissa entregó a Annette parte del dinero indicándole lo que necesitarían. Mientras Duncan esperaba en la taberna, Elissa hizo las compras necesarias. Compró, ademas de víveres útiles para limpiar las armaduras y sus armas y enseres para poder bañarse durante el viaje, pues hasta Ostagar había al menos otros tres días de camino, siempre que no surgieran problemas. Aunque a Duncan parecía preocuparle la pronta llegada, Elissa consiguió convencerle de que partieran al día siguiente, pues ya llevaban unos días de viaje y al menos esta noche querían dormir bien en una cama. Dadas las circunstancias Duncan lo permitió.
Elissa estaba en un pequeño puesto de venta de ropa. A pesar de los camisones para dormir que les dio Gloria, pensó que necesitaría ropa para no ir en todo momento con la armadura puesta. Su madre siempre le compraba vestidos, pero más para realzar su figura ante posible pretendientes que para otra cosa. No obstante a Elissa no le desagradaban los vestidos, cosa que normalmente intentaba ocultar. Simplemente creía que la ropa era para lo que servia. Tapar el cuerpo y mantenerlo caliente. Ella era así. Sencilla. Por detrás de la comerciante elfa se asomó una pequeña, Elissa apenas se percató de su presencia pues estaba mirando un bonito vestido de terciopelo gris oscuro.
"Madre, es ella. La que me salvó de aquel bandido."
Cuando escuchó aquello si que alzó la mirada y vio a Mikela. Sin más que un pequeño saludo como si nada hubiera ocurrido levantó el vestido y preguntó.
"¿Cuanto por este vestido?"
"Para vos mi señora, nada. Os lo podéis llevar sin ningún problema."
Elissa era consciente de a que se debía aquello, pero ella aún cuando nunca lo decía, no esperaba retribución ninguna por sus actos.
"Permitidme que os pague, no me gustaría que sufrierais por mi culpa."
Aunque sabía de elfos que regentaban en propiedad algunas tiendas, por experiencia sabía también que normalmente los elfos trabajaban para algún comerciante humano o incluso enano.
"No os preocupéis, usaremos el pago anteriormente hecho para cubrir ese gasto en caso necesario. Solo debo daros mi más profundo agradecimiento por haber salvado la vida de mi hija."
"No ha sido nada, lo hubiera hecho igualmente por quién lo necesitara. Muchas gracias y que el Hacedor este con vosotras."
"Y con vos también, mi noble señora."
Elissa, no pudo rechazar la ofrenda a pesar de que se sentía un poco molesta, pues no le gustaba recibir nada a cambio de su ayuda que profesaba de forma desinteresada. Cuando estuvo de nuevo en la taberna, les mostró el vestido a Annette y Wrex preguntando que les parecía, Wrex lanzó un leve ladrido aprobativo indicándole que estaría muy bien con él, Annette por otro lado le preguntó.
"¿Quien eres tú y que has hecho con Elissa?"
Elissa en tono burlón y agriándose la voz le contestó.
"Soy un espíritu, y he poseído el cuerpo de esta mortal, pero cuando he visto este vestido no he podido resistirlo pues parecía que me llamaba."
Su fiel Wrex al oírla con aquél extraño tono de voz gimió un poco asustado.
"Wrex, ¿en serio? que soy yo, solo es una broma."
Ladró fuertemente en señal aprobativa de nuevo. Elissa levantando la mirada preguntó.
"Por cierto, ¿donde está Duncan?"
... ... ... ...
Duncan paseaba plácidamente por el pueblo, entre los cuchicheos de la gente escuchó a los soldados algo de lo ocurrido con aquél viejo conocido.
"Le cortó las dos manos y le destrozó el pecho con su espada."
"Ya se que Angus no era la mejor persona del mundo, ¿pero se merecía esa crueldad?"
"Pues parece ser que que no era la primera vez que se cruzó con aquella mujer, me contó antes de que lo expulsaran que cuando estaban en Denerim ella le hizo aquella cicatriz del ojo."
"Y ahora está en el cuartel, el capitán no sabe muy bien que hacer. Desobedeció la orden del destierro, pero incluso él cree que ha sido desmedida la agresión sobre su persona. Sobre todo fijándose en el estado de su cuerpo."
"Entonces, ¿esta pensando en arrestar a la mujer?"
Duncan temiendo lo que podía suponer aquello se dirigió a los cuarteles. Debía hablar con el capitán. Nada se interpondría entre él y su deber para con los guardas grises. El cuartel era poco más que un pequeño edificio con apenas tres estancias, la entrada, dormitorios y una habitación para el capitán. En ella lo encontró junto al cadáver de aquél hombre. Las manos seccionadas del cuerpo seguían sosteniendo las dagas que seguramente intentaron herir a Elissa. Duncan se acercó al capitán con clara intención.
"Disculpadme, Capitán. Debo hablar con vos."
"MacGarret es mi nombre, Ser guarda. ¿Que deseáis?"
"He estado escuchando a vuestros hombres, y parece ser que pretendéis arrestar a la joven que ha matado a este individuo."
El capitán alzó la vista con un suspiro de exasperación.
"Estos hombres y su manía de especular. No voy a arrestarla ni tengo intención de hacerlo. Se muy bien quién es, y también se a quién ha matado."
"Parece que no debo pues ocultar su origen, si ya la conocéis."
"Mi hijo Markus hace ya mucho, se presentó para servir al Teyrn Cousland. Me dijo que era su ilusión marchar y hacer una nueva vida y que llegaría hecho un hombre para que me sintiera orgulloso. Y lo hizo, cuando lo nombraron caballero no pude evitar soltar alguna lagrima, pensando en que su madre no podía ver el gran hombre en que se convirtió."
"Y ¿A que se debe este pequeño relato?"
"Elissa Cousland era su superior, más en lo que ella haya hecho confío plenamente en lo que mi hijo me contaba cuando me escribía. Se que es una mujer joven y noble, pero me aseguraba que nunca usó su posición para nada. Que es una mujer de honor y abnegada con sus amigos, que no soporta las injusticias, que protege a todos por encima de su propia seguridad. Mi hijo me contaba que era para él un orgullo ser su amigo. Es por eso que sé con seguridad que si este hombre murió a sus manos debía tener una buena justificación para ello."
Paró unos segundos como si lo que debía decir a continuación le costara un poco más, pues a pesar de todo un hombre había muerto.
"Este hombre me lo mandaron de nuevo desde Denerim, cuando yo era aún teniente. Vino con un documento, pero lejos de ser de recomendación era un aviso de su falta de disciplina y abuso de autoridad. Lo último que se produjo hace ya unos días fue el colofón, y ya no me quedó más remedio que expulsarlo y desterrarlo."
Parecía que el hombre aún no sabía nada del ataque, estuvo a punto de decírselo, pero Elissa le pidió que no dijera nada pues Howe no sabia que ella había sobrevivido, y era mejor mantenerlo así. Si el amor hacia su hijo era tan grande como se imaginaba enterarse de su muerte seria un gran varapalo.
"Gracias Capitán por vuestras palabras. Os pido disculpas si os he causado algún malestar."
"¿Que pensáis hacer con ella? ¿queréis que ingrese en vuestra orden? ¿el teyrn lo sabe?"
Duncan se quedó pensativo un momento sin saber muy bien que decir, o como hacerlo sin delatar el hecho de que el Teyrn Cousland había muerto.
"Aún no lo he decidido, pero en caso de que el Teyrn no acceda, invocaré el derecho de llamamiento, dadas las circunstancias no podrá negarse."
"Muy bien, creo que seria una gran guarda. Cuidad de ella."
Duncan asintió, parecía que el capitán sentía un cierto cariño hacia Elissa. Ya lo había visto en otras ocasiones. Su manera de ser provocaba que las personas buenas se sintieran atraídas por ello.
... ... ... … … ...
Elissa salió a pasear por el pueblo para aclarar sus ideas, para estar más cómoda aprovechó la reciente compra y de ese modo pasaba algo más desapercibida. Se fijó mientras caminaba en que Duncan salia del pequeño cuartel junto al Capitán MacGarret, y entonces se acordó. Él era el padre de Markus, de inmediato le surgieron ganas de acercarse corriendo y contarle lo ocurrido en el castillo, pero no sabiendo como reaccionaria dudó. Pero en su corazón sabia que lo mejor era contarlo. Afortunadamente conocía al Capitán MacGarret y sabía que era un buen hombre, aquello le dolería pero no podía retenerlo, no teniéndolo tan cerca. Esperó a que Duncan se marchara y acto seguido se dirigió hacia el capitán.
"Capitán, buenas tardes."
"Buenas tardes mi señora, oh, si me lo permitís estáis muy hermosa con ese vestido."
"Os lo permito mi buen señor, gracias por vuestras palabras - se aclaró un poco la garganta al terminar y puso el rostro más serio - debo hablar con vos de algo urgente."
"No hace falta, si me vais a hablar de Angus. Vuestras acciones del pasado me son suficientes. No necesitáis disculparos."
"No vengo por eso mi buen señor, vengo a daros... no se..."
Había llegado con decisión, pero llegada a este punto se le torcían las palabras. Una cosa era perder ella a sus padres y familia, pero contarle eso a alguien... era distinto. Casi sin darse cuenta comenzó a sollozar y a llorar poco a poco.
"Mi señora, ¿Que os ocurre?"
"No se como... deciros..."
Era la primera vez que Elissa se enfrentaba a aquello, pero había pasado por cosas muy malas estos últimos días, prefería que él lo supiera por ella. Suspiró con fuerza, se enjugó las lagrimas y se puso frente al capitán con gesto serio pero preocupado.
"Antes debo preveniros de que lo que ahora diga no debe salir de aquí, debe quedar entre nosotros pues yo ya estoy en curso de acción para intentar solucionarlo en la mayor brevedad posible."
"Mi señora os juro que lo que aquí digáis aquí quedará."
"El arl Rendon Howe atacó a mi familia hace tres noches. Mis padres han muerto. Durante el enfrentamiento vuestro hijo Markus falleció - justo en ese momento comenzó de nuevo a llorar y se puso de rodillas - si hubiera podido protegerle y dar mi vida por él lo habría hecho, así que os pido que me perdonéis por no haber hecho suficiente."
El capitán pareció que caía un segundo, apoyándose tembloroso sobre su mesa. No podía creer lo que oía, más que cualquier otra cosa le dolió la muerte de su hijo. El hijo del cual se sentía tan orgulloso. Recuperándose de aquella noticia se fijó en Elissa, aún de rodillas y llorando profusamente tanto por la muerte de sus familiares como por la noticia contada. La conocía, sabía de sobra que si hubiera podido lo habría hecho, ver a aquella mujer noble en ese estado era extraño. Se le acercó, la levantó y le dio un cálido y profundo abrazo a lo que ella respondió con un sollozo de culpa.
"No te preocupes Elissa, ya tienes bastante con tu propia carga. No deberías cargar con la culpa por lo que no pudiste hacer. No necesitas mi perdón pues tú no has hecho nada malo. Markus hablaba muy bien de ti, y sentía un profundo honor y respeto por ello, ademas de sentirse orgulloso de ser tu amigo. Así que piensa en lo que tienes. Has sobrevivido, podrás hacer la justicia que tanto amas y él te estará observando."
Aquellas suaves palabras reconfortaron a Elissa, mientras se separaba del capitán y se enjugaba de nuevo las lagrimas.
"Gracias Capitán. Os agradezco vuestras palabras. Os juro en nombre de mi padre que no cejaré en mi empeño hasta que Howe pague por todo el daño que ha hecho."
"Y sé de sobra que lo harás, pero ahora no es el momento. Debes descansar y no pensar más en ello. Cuando llegue el momento entonces da lo mejor de ti."
Elissa se puso firme y saludó con respeto al capitán, él le reflejó el mismo respeto cuando se despidió de ella. Había sido difícil, pero mientras Elissa marchaba de nuevo hacia la taberna reflexionó sobre aquellas palabras. Le recordaba a su padre, y sabía que tenía razón. Por duro que fuera ahora debía endurecerse y marchar, pues posiblemente el destino le mostraría peores desafíos. Y ella se enfrentaría a ellos con decisión. Honor. Justicia.
... ... ... ...
Duncan volvió a la taberna y cuando preguntó a su amiga donde se encontraba Elissa, solo le dijo que la vio subir hacia su habitación.
'Toc, toc'
"¿Mi señora, puedo pasar?"
Cuando le respondió su voz sonaba extrañamente dulce.
"Adelante ser Duncan, podéis pasar."
Una vez entró, vio a Elissa cuidar con esmero su espada. La manera delicada en como hacia rozar la piedra de afilar, le decía que aquella arma debía significar mucho para ella. Elissa sin levantar la mirada le explicó.
"Esta es la espada de mi abuelo William Cousland, mi padre me la dio cuando tenia 15 años. Él luchó durante la rebelión, cuando el usurpador rey Meghren le arrebató sus tierras y se las dio a algún noble orlesiano. Solo se pudo llevar esta espada. Mi padre aún era joven pero tenia edad suficiente para combatir. Fue en aquellos tiempos cuando conoció a mi madre que también era una hábil arquera...
... ... ... ...
"Mi pequeña, hasta no mucho después de que nacieras no sabia si alguien seria digno de aquella espada. Tu abuelo nunca renunció a ella, lucho por su tierra, por Ferelden tan honrosamente con ella que creí que jamas la volvería a empuñar nadie más. Pero cuando diste aquél primer paso hace ya tres años, y vi el fuego en ti y en tu mirada te lo reconozco, me sentí vivo de nuevo. Aquél fuego deseoso por salir no lo veía desde que murió tu abuelo a manos de los chevaliers orlesianos. En ese momento supe que cuando estuvieras preparada la empuñarías tal y como hizo él. Es por eso que ahora es tuya. Solo te pertenece a ti, y se que harás grandes gestas con ella y tu abuelo te observará, orgulloso de que la tiene quién más la merece."
... ... ... ...
Elissa pareció de nuevo ensimismada en sus pensamientos, cuando se fijó en que Duncan la miraba.
"Cuido de ella tal y como creo que debo hacerlo, con el esmero que mi abuelo le ponía en ello, tal y como mi padre me enseñó. Jamás renunciaré a ella. y si debo morir algún día lo haré encantada, pero lo haré empuñando esta espada, la espada de mi abuelo. Del teyrn William Cousland."
A Duncan le sorprendió oír aquellas palabras, cuando Elissa le contó lo del ataque a Pináculo, lloró al recordar a sus padres. Pero ahora parecía serena y calmada. Se preguntó a si mismo que había cambiado en tan poco tiempo.
"Mi señora, creo que ya es un poco tarde, deberíais dormir. Mañana saldremos al alba."
"Primero debo terminar, y no es tan tarde pues el sol aún no ha caído bajo el horizonte."
"Como deseéis mi señora, solo os prevenía de ello."
Duncan bajó a la taberna refunfuñando, a pesar de la aparente disciplina de la joven si no era capaz de acatar un consejo... Se sentó junto a sus amigos y pidió una jarra de cerveza mientras murmuraba sobre Elissa.
"Ser Duncan, ¿Os ocurre algo con Elissa?"
"Mañana partiremos al alba, pero parece ser que vuestra señora no acepta un buen consejo."
"Le habéis dicho que descansara, ¿verdad?"
Duncan se percató al momento de algo más que se le escapaba, como la aparente y repentina placidez en Elissa hacia un momento.
"Que se está haciendo tarde y es mejor que duerma, ¿también verdad?"
Duncan solo asintió. Annette riéndose le dijo.
"Ya lo entenderéis mañana."
... ... ... ...
La mañana amanecía fresca y con una leve niebla. Duncan se empezó a vestir, se enjuagó la cara y se dispuso a despertar al resto. Primero llamó a Annette que estaba envuelta entre las sabanas como si fuera un capullo.
"Nos marchamos, os espero abajo. Desayunad rápido."
Annette en un medio murmullo adormilada le dijo, que en seguida estaría lista. Acto seguido llamó a la puerta donde descansaba Elissa.
'toc, toc'
"¿Mi señora estáis despierta? ¿Puedo pasar?"
'toc, toc'
"¿Mi señora? Nos marchamos, os espero abajo."
Pero tampoco hubo respuesta, ya un poco impaciente abrió con cuidado la puerta y su sorpresa fue mayúscula. No solo no había nadie. Parecía que no hubiera habido nadie en días, con el lecho perfectamente recogido y colocado. No quedaba rastro de Elissa. Bajó alarmado pensando en la posibilidad de que aquella joven se liara ella sola a una cruzada contra el arl Howe, y se hubiera marchado sin decir nada. Justo cuando estaba abajo y a punto de salir de allí, una voz se dirigió hacia él.
"Buenos días Duncan, ¿habéis descansado bien?"
Era Elissa, estaba en una de las mesas tomando un gran desayuno junto a su fiel mabari. Lejos de parecer recién levantada se la veía totalmente despierta y enjugada en su brillante armadura. Soltó el pomo de la puerta y se relajó. Por sus propias vivencias y la de los años posteriores había prejuzgado a aquella joven a pesar de lo que ya sabia de ella.
"Perdonadme mi señora, si que he descansado bien, - vio que bebía rápidamente algo que no supo identificar de inmediato, pero de nuevo sin quererlo prejuzgó - creo que es un poco pronto para que bebáis, a no ser que queráis ahogar las penas claro."
Elissa le miró con una sonrisa y bromeando haciéndose la borracha le dijo.
"Vos no sois na.. nadie... hip... para decirme... hmmm... que puedo hacer..."
Lo hizo tan bien, que Duncan empezó a dudar si estaba embriagada de verdad o solo fingía, cuando levantó la mano indicando que quería más interceptó a la sirvienta elfa, sin mucho cuidado para olisquear el contenido de la jarra.
"Veo que os gustan las bebidas, exóticas."
"Y yo veo que como no tengáis más cuidado con la gente podríais perder la mano en un accidente."
Pasó por alto aquél comentario pues ahora entendió la risa de su amiga la pasada tarde. La autodisciplina de aquella joven era extraordinaria. Cuando Annette bajó y desayunó algo rápido se levantaron y marcharon de allí. Les esperaban tres días de largo camino hasta Ostagar. Solo Duncan intuía que no seria tranquilo ni apacible.
