CAP 8
Los segundos pasaban y parecían interminables, aun se encontraban perdidos en aquel beso, pero de pronto, escucharon una vocecita que venía conversando con alguien más, entonces rápidamente se separaron
-Hola Chicos – dijo una oriental que venía con Albert
-Ho…hola – respondieron al unísono los rubios
-¿Paso algo? – pregunto la pelinegra enarcando una ceja
-No…nada Phoebs…¿nos vamos? – respondió la ojiazul aun sonrojada
-Está bien…vámonos…adiós Arnold
-Adiós Phoebe – respondió el cabeza de balón
Una vez que las mejores amigas y el pequeño niño, salieron del salón, empezaron a caminar hasta el auto de la pelinegra
-¿Me puedes explicar que paso?
-Naa…nada Phoebs – decía la rubia sin mirarla
-No me mientas Helga, estoy segura que algo paso entre ustedes…no me puedes dejar sumida en esta duda…dime…¿qué paso? – volvió a preguntar muy seria
-Nada Phoebs…
-Helga…dime
-Bueno…Arnold y yo…nos…besamos
-¡¿Quee?!...¡se besaron!
-Cállate Phoebe – dijo la rubia, volteando a ver a Albert, quien iba en la parte trasera del auto – Albert te puede escuchar – dijo susurrando
-¿Cómo es eso de que se besaron?...Helga, por si se te ha olvidado…tu eres casada
-Lo sé Phoebe y no me he olvidado…simplemente me deje llevar
-Hay Helga…en que lio te estas metiendo
-En ninguno Phoebe, ahora más que nunca hare caso a Mathew, en que Jane se encargue de todo lo que concierne al colegio de Albert…tratare de no ver a Arnold
-¿Realmente quieres eso?
-Claro que no – decía mientras se le quebraba la voz – amo a Arnold y disfrute ese beso, como ningún otro…cuando Mathew me besa, no siento nada comparado a lo que sentí cuando Arnold lo hizo…pero sé que este sentimiento tiene que seguir guardado
-Helga…tiene que ser así…lastimosamente, hoy…las vidas de ustedes están más que separadas
-Si – decía sin mirarla – tengo que mantener todo esta farsa, por la tranquilidad de mi hijo
La oriental solo la miraba con pena
-Phoebe – dijo tratando de cambiar de tema – y…¿qué te dijo el doctor?
-Ah…me dio una magnífica noticia – respondió cambiando la expresión de su rostro
-¿Así?...¿qué te dijo?
-Que…estoy embarazada
-¡¿De verdad?! – pregunto emocionada
-Si…de verdad, tengo tres semanas
-Wao Phoebe…felicidades – dijo abrazando a su amiga
-Gracias Helga
-El cabeza de cepillo debe estar emocionado…
-Sí, esta tan feliz y emocionado, como si fuera nuestro primer hijo – contaba la oriental a su amiga
…
El rubio se hallaba sentado en su salón de clases, recordando el beso, se sentía mal por Hilda, pero a la vez se sentía feliz, pues comprobó que la rubia aun siente algo por él, después de una hora llego hasta su casa
-Hola hijo
-Hola papá
-¿Cómo estás?...hace algún tiempo que no conversamos – preguntaba mientras se sentaba en el mueble de la sala e invitaba al joven a hacer lo mismo
-Estoy bien, gracias – respondió algo nervioso
-Me entere que Helga volvió a Hillwood
-Ah sí…regreso
-¿La has visto?
-Sí, trabaja en el mismo colegio que yo
-…Dicen que está casada y tiene un hijo
-Sí, justamente su hijo…es uno de mis alumnos del jardín de niños
-¿Si?...que gran coincidencia….y….¿cómo te sientes?
-¿Yo?...¿a qué te refieres?
-Hijo, voy a ser directo…dime…¿Cómo te sientes ahora, que has vuelto a ver a Helga?
-Bueno…papá…yo…
-Quiero que seas sincero…yo no te voy a juzgar
-Yo amo a Helga papá
-Está bien – dijo serio – entonces…¿Qué pasara con Hilda?
-Pues yo…continuaré con ella…
-¿Estás seguro?
-Si…si…estoy seguro – dijo dudando
-Creo que deberías tomarte un tiempo, para que puedas aclarar tus sentimientos
-No puedo hacerle eso a Hilda, no la puedo dejar
-Bueno hijo, si eso has decidido, entonces hazlo…pero, espero que seas feliz…eso es lo que tu madre y yo, queremos
-Si papá, lo sé…gracias – decía mientras abrazaba al hombre mayor
….
Helga había hecho hasta lo imposible para que sus ganas de ver a Arnold, no la vencieran y hoy ya son más de ocho días que no sabe nada de él, Jane estaba cumpliendo muy bien su función y a diario le informaba, acerca del desempeño de Albert en la escuela, la muchacha también le había dicho que el maestro del niño, había preguntado por ella y eso hizo que su corazón saltara de emoción. A pesar de que habían pasado ya varios días del beso, sus labios guardaban aun, el sabor del joven rubio.
Una tarde, cuando Jane llego con Albert a la casa de los esposos Evanson
-Hola mami – decía un niño de cuatro años saltando a los brazos de su madre
-Hola mi corazón…¿Cómo te fue hoy?
-Bien…tenemos una nueva maestra
-¿Qué? – dijo sintiendo una sensación rara en el estomago
-A lo que Albert se refiere – interfirió Jane – es que el maestro Arnold tiene una ayudante
-¿Ah si?...y…¿Cómo se llama?
-Se llama Summer
-¿Summer? – pregunto
-Si mami, es una señora como tu…muy bonita y tiene el cabello rubio…el maestro dijo que se conocieron en la playa
-¿Qué? – dijo empezando a recordar a la dichosa mujer… "Summer" – pensaba mientras empezaba a sentir celos
-Sí…señora el maestro, me dio esta notificación – hablo Jane, entregándole una hoja de papel a la rubia
-¿Qué es?
-Es un comunicado, acerca de la reunión que se realizara mañana, viernes, después de clases
-Ah…habrá reunión
-Si señora y quería saber…si es que iré yo a la reunión o ¿lo hará usted?
-Yo iré – contesto rápidamente, como si quisiera ir a reclamar a Arnold sobre su nueva ayudante
…
Al día siguiente, en la cafetería de la escuela secundaria, tres amigas conversaban
-Chicas, ya está cerca el aniversario del colegio – decía Nadine
-Es cierto, lo había olvidado…¿tú lo sabias Helga?
-Pues no Phoebs…¿Cuándo es?
-Es el siguiente mes…¿eres tutora de algún salón?
-Si…
-Entonces ya debes ir organizándote con tus alumnos
-¿Ah sí?...y…¿Por qué? – preguntaba la rubia algo desganada
-Pues porque habrán concursos…la celebración dura una semana y todos los salones competirán entre todos – respondió Nadine
-Por cierto Helga…hoy hay reunión en el jardín de niños…supongo que será para que nos hablen de ese tema…¿iras? – pregunto la oriental
-Sí, iré yo
-Por cierto – dijo Nadine – me entere que Arnold tiene una maestra auxiliar
-Ah sí…se llama Summer – respondió la oriental, mientras la rubia empezaba a sentir celos
-Ellos ya se conocían…¿cierto?
-¿Por qué lo dices Nadine? – pregunto la rubia
-Pues, ayer los vi almorzando juntos…y la forma en la que hablaban era como de unos viejos amigos…ella se le apegaba mucho a Arnold y a él parecía no molestarle – hablaba la bióloga ignorando lo que su comentario estaba produciendo en la rubia
-Ah pero todos sabemos que Arnold es muy amable y amigable – decía la oriental tratando de que su amiga no se sienta mal
La rubia solo trataba de mostrar una sonrisa y naturalidad ante el comentario de una de sus amigas, aunque por dentro estaba sintiendo un dolor muy grande y una gran impotencia pues no podía hacer nada
…
Eran las cinco de la tarde y la reunión en el salón de Albert estaba por comenzar, Arnold tenía una corazonada de que Helga llegaría en cualquier momento, así que no despegaba su mirada de la puerta de ingreso… "quizá lo más correcto sea disculparme con ella, no debí hacerlo de esa manera, aunque me encanto probar sus labios" – pensaba
-Arni, creo que ya debemos iniciar la reunión…ya llegaron casi todos los padres – decía una rubia con voz melosa
-Si Summer, empecemos – respondió con algo de decepción
-Disculpen por la tardanza – dijo una oriental quien recién llegaba en compañía de su mejor amiga
Ambos rubios cruzaron miradas y se sonrojaron. Por otro lado, Summer, pudo reconocer inmediatamente a Helga y el resentimiento que guardaba por ella, despertó.
Helga se sentó en uno de los asientos traseros, al costado de su amiga y estuvo observando detenidamente los movimientos de la maestra auxiliar, se dio cuenta que el comentario de Nadine, fue acertado, ya que Arnold y Summer se trataban con mucha confianza.
La reunión seguía su curso, mientras Helga no soportaba más los celos, tenía tantas ganas de ir y abrazar al rubio y decir a la tal Summer, que él solo le pertenecía a ella… "tonta…él no te pertenece, él le pertenece a Hilda" – pensó, mientras se ponía roja del coraje
Después de dos horas, la reunión finalizo y la oriental se encontraba conversando con Arnold, mientras Helga la esperaba sentada
-Hola Helga…a los años – dijo una joven delgada y rubia
-Hola Summer – respondió con coraje
-¿Cómo has estado?
-Bien gracias – volvió a responder secamente
-Me entere que estas casada
-Así es
-Me sorprendió mucho saber que Arnold no era tu esposo
-¿Por qué? – pregunto la rubia enarcando una ceja
-Pues desde lo sucedido en la playa, años atrás, creí que te casarías con Arnold…era obvio que te morías por él, aunque a Arnold no le interesabas en lo absoluto, pero pensé que tu insistencia algún día tendría frutos…pero, ya vi que no fue así – decía sonriendo burlonamente
-No sé de qué hablas Summer
-¿Ah no?...bueno no importa…igual tengo el camino libre
-¿Qué?
-Tengo el camino libre, porque Arnold me gusta
-Qué pena que te baje de tu nube, pero él está comprometido
-Claro con Hilda…¿eso qué?...no es competencia para mi…ya lo veras
Helga solo le quedo mirando, con muchas ganas de decirle, que no se acerque al rubio, porque él solo le pertenece a ella, de pronto llego alguien, a quien no quería ver ni en pintura
-Arnold, mi amor…
Todas voltearon y vieron a una mujer pelirroja muy guapa, que caminaba decididamente hacia el rubio
-Hola Hilda…te presento a Summer
-Hola – dijo la pelirroja colgada del brazo de su novia y mirando a la joven despectivamente
-Hola Hilda – respondió de forma altanera – mucho gusto de conocerte
Arnold ignoraba las tácitas indirectas que se envían ambas mujeres, pues para él solo existía Helga y quería ver la forma de acercarse a ella, pero ahora con Hilda ahí, sería aún mucho más complicado
-Bueno yo ya me retiro…hasta mañana Arnold – dijo Summer dándole un beso muy meloso en la mejilla del rubio
Helga solo se quedó parada, maldiciendo en su interior a la joven, por su atrevimiento, quería ir corriendo y abrazar al rubio y escuchar decir de sus labios, que a él solo le gustaba ella, que el beso que compartieron fue por amor y que la ama con todo el corazón.
A Hilda no le cayó nada bien Summer, pues para ella era muy obvio, el interés que tenía por Arnold
-Arnold, será mejor que nos vayamos, ya es tarde
-Eh…si…vámonos – dijo el rubio mirando a Helga y siendo jalado de la mano por la pelirroja
La rubia solo quedó mirando como Arnold se iba al lado de una mujer que no era ella y eso le dolía en gran manera, pero no podía hacer absolutamente nada.
…CONTINUARA…
Que tal, aquí les dejo un capítulo más, espero que les guste…
Mil disculpas por la tardanza, pero estoy cargada de trabajo :( …tratare de esforzarme para subir más seguido.
Saludos!
