Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.

Aquí he vuelto de nuevo después de esta semana sin actualizar y como veis nuevo día de subir capitulo, los domingos.

Antes de que sigáis con el capítulo dar las gracias pues he alcanzado los 100 comentarios y estoy tan feliz ^^

Pues sin más a leer


Capitulo 7

Bella entró en su habitación y aunque se percató de las vueltas que daba su amiga por esta, no pudo decirle nada, sólo se dirigió hacia su cama sentándose en ella, su respiración era algo acelerada, aquello no estaba sucediendo realmente. ¿Por qué él le habría pedido a Aro sacarla de Eclipse? Angela se sentó a su lado cogiendo sus manos. Alzó la mirada y vio la incertidumbre en los ojos de su amiga.

- Dime que no se ha enterado de nada de lo de anoche.

Negó volviendo a bajar su mirada- Edward ha pedido a Aro sacarme por una noche de aquí –lo dijo apresuradamente, su amiga se quedó sin reaccionar durante varios minutos.

- ¿Qué? Bella ¿ese hombre no será como James verdad? Anoche nos hizo un gran favor y por lo que me has contado sobre los privados es una cosa pero que quiera sacarte de aquí es otra bien distinta.

Bella dejó su mirada perdida en la pared blanca de su cuarto- realmente eso no me preocupa pero siento que es un hombre atormentado, no quiero que crea que yo puedo ser la vía de escape a sus problemas.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- No quiero que pueda llegar a sentir algo por mi Angela – se levantó abrazándose a sí misma- ningún hombre hubiera hecho lo que él hizo anoche por alguien como yo –cuando sintió los brazos de su amiga dejó que su cuerpo se relajara. Alguien interrumpió ese momento llamando a la puerta e inmediatamente se separaron. Bella la abrió para encontrarse a una de sus compañeras con una gran caja blanca envuelta en un lazo violeta.

- Han dejado esto para ti abajo –cogió aquella caja y tras darle las gracias a Kate cerró la puerta dirigiéndose hacía su cama para abrirlo, mientras deshacía el lazo su amiga Angela hundió la otra parte de la cama sentándose en ella y animándola a terminar de alzar la tapa de la impoluta caja blanca.

- ¡Oh dios mío Bella! es precioso –no pudo articular palabra ni siquiera para responder a su amiga, delante de sus ojos estaba el vestido rojo más bonito y suave que en su vida podría haber imaginado, un vestido del que nunca pudo haber disfrutado en su pasado, su ropa siempre era prestada y desgastada. La que usaba para Eclipse apenas dejaba nada a la imaginación, sus vestidos allí eran su propia desnudez. Lo alzó para verlo mejor comprobando que era por encima de sus rodillas y se anudaba a uno de sus hombros, al sacarlo completamente de la caja descubrió en el interior de esta unos zapatos de tacón del mismo color más una nota que rezaba:

Estoy deseando verte con el esta noche

E.

….

Faltaban pocos minutos para la hora en que Aro le había dicho que Edward pasaría a por ella, después de mucho pensarlo había decido ser lo más distante con él, no quería volver a ser vulnerable como lo había sido la noche anterior, él había pagado por una puta y eso es lo que iba a tener.

Salió hacia los aparcamientos, no le costó mucho divisarle, estaba apoyado en el capó de su flamante coche, cuando él la miró recorrió su cuerpo de arriba abajo; ella decidida a darle un poco de juego contoneó sus caderas hasta que llegó cerca de donde estaba, Edward se puso delante de ella y la dirigió hacia la puerta del copiloto, después de entrar le cerró esta con suma suavidad para terminar rodeando el coche. Ninguna palabra salió de los labios de Bella, por lo que tras mirarla arrancó saliendo de allí.

Durante todo el trayecto ninguno de los dos dijo nada, el silencio fue su acompañante. Bella miraba por su ventanilla al exterior, hacia tanto tiempo que no veía aquellos paisajes, no se les permitían estar alejadas del recinto de Eclipse. A penas se dio cuenta cuando el coche paró y Edward estaba abriendo su puerta para que saliera. Alzó su mirada para ver el edificio frente a ella, parecía un hotel demasiado lujoso, sentía a Edward detrás de su espalda pero lo que no se esperaba era que le cogiera de la muñeca y la girara quedando entre ellos unos pocos centímetros de separación.

- ¿Vas a estar toda la noche callada? –aquello le indicó que no estaba nada contento con que no hubiera abierto la boca en el trayecto.

Le sonrió mirándole- ¿no me quieres así? Has pagado por estar toda la noche conmigo, seré una puta muy sumisa o por el contrario ¿quieres una zorra? –desde que supo que había pagado por estar con ella toda una noche se sintió dolida, la noche anterior había sido tan cariñoso con ella que le hizo olvidar su profesión. Se quitó esas ideas de la cabeza pues era como los demás- a lo mejor quieres que me folle a todos tus amigos que están dentro, puedo hacerlo cariño, solo pídelo –la cara del hombre que tenía enfrente cambió a una profunda furia llevando a Bella hasta la puerta del coche aprisionándola contra ella.

- No serás de nadie más esta noche nena, solo mía – le dijo entre dientes mientras se restregaba contra su muslo notando como su miembro estaba comenzando a crecer, no pasó de ahí pues se separó de ella- entremos.

Era un lugar hermoso y tal y como se imaginaba desde fuera era increíblemente lujoso, ahora entendía por qué el regalo del vestido, quizás con sus ropas ella habría desentonando en aquel lugar, se sintió furiosa al pensar que Edward se creía que iba a ser su muñequita para jugar cuando le apeteciera, ella podría ser puta, pero estaba muy equivocado si creía que podía utilizarla como un simple florero bien arreglado. Intentó ignorarle durante toda la velada, aunque él no apartase su brazo de su cintura, no era su posesión por mucho que hubiera pagado por ella aquella noche, se hartó haciendo que la soltara.

- Voy a tomar el aire, me ahogo entre los de tu clase – vio la cara anonadada de Edward y sin dejar que contestara se perdió entre la multitud. Respiró tranquila caminando entre aquellas personas, quería irse de aquel lugar. Mientras caminaba algo le hizo pararse, hablaban de Edward.

- ¿Viste la fulana que trajo Edward Cullen? me pregunto donde habrá dejado a su esposa, seguro que esa zorrita será su amante, no me importaría tenerla en mi cama durante toda una noche –sintió las carcajadas de dos hombres. Su respiración comenzó a acelerarse, trató de esconderse de ellos detrás de una columna e intentó calmarse cerrando sus ojos. Estaba casado, la utilizaba, quizás no estaba satisfecho con su esposa, pero ¿por qué estaba pensando aquello? ella sabía que el noventa por ciento de los hombres que iban a Eclipse también estaban casados, quizás creyó que podría ser diferente pero ahí tenia la prueba, solo la quería exhibir. No permitió que las lágrimas cayeran por sus mejillas, era el momento de actuar como lo que realmente era, si quería espectáculo ella se lo iba a dar. Abrió sus ojos decidida pero lo que encontró delante no le gustó nada ¿Cómo podía ser que él estuviera allí?

- Hola Bellita –miró a todos lados intentado escapar pero él fue más rápido y cogió su mano llevándola hacía unos baños cercanos.

- Si no me sueltas gritaré.

La carcajada de James inundó el lugar- inténtalo y todos descubrirán la clase de mujerzuela que eres –la empujó al interior del baño- me pregunto ¿por qué Aro te ha dejado salir de Eclipse? ¿Con quien has venido? –dentro del baño la soltó por lo que ella se dirigió a la puerta para intentar escapar de allí, otra carcajada más siniestra esta vez inundó el lugar- si sales por la puerta Aro descubrirá tu pequeño secretito –dejó de intentar abrir la puerta al oír esas palabras, no pudo moverse, solo oyó a James en su espalda- ¡Oh Bellita! ¿Quién iba a imaginar que eras toda una estudiante?

Su cuerpo empezó a temblar, la había descubierto, después de estar por más de un año intentando ocultarlo, James podía echar por tierra todos sus intentos de huir.

Se giró encarándolo- ¿Qué quieres?

- En estos instantes estoy demasiado duro al verte vestida así, me has puesto frenético –se acercó rozando su erección contra su vientre, él gemía ante el contacto y ella solo podía sentir nauseas con ese desgraciado. Él puso una de sus manos en su hombro haciendo fuerza para que se agachara- chúpamela hasta dejarme seco Bellita, sabes que me encanta tenerte de rodillas –comenzó a desabrocharse el pantalón pero ella no hizo ningún esfuerzo para agacharse, no quería hacer aquello. Se arrepentía tanto ahora de haberse separado de Edward, esa noche solo tendría que haber sido para él- ¡dije que te arrodillaras! – Furioso la obligó a arrodillarse delante de él encontrándose frente a boca la polla de aquel hombre- abre la boca zorra.

No pudo resistirse más, James agarró su nuca y la obligó a introducir todo su miembro en el interior de ella. Ahora si sentía que era una muñeca de trapo, la que un hombre manejaba a su antojo. Después de unos segundos donde James ejercía presión en su nuca para que tragara su miembro este se liberó dentro de su garganta, había sentido tantas ganas de vomitar que ahora estaba tirada en el suelo sin poder moverse deseando que ese miserable se marchara lo más rápido posible de allí.

Sintió como se agachaba a su altura y mirándola le susurró - ¿sabes que es lo mejor de todo esto Bellita? no estamos en Eclipse, por lo que esto corre por tu cuenta, una de las mejores mamadas que he tenido y gratis –salió de allí riéndose.

Cuando la puerta se cerró recogió sus rodillas sentándose en el suelo, pero no estuvo mucho tiempo allí, se levantó deprisa para dirigirse al lavabo y limpiar su boca con ansiedad queriendo eliminar todo rastro de él de su cuerpo. Una vez tranquilizada se puso delante del espejo y observó asqueada el recorrido de las lagrimas por su rostro, quizás tuviera que irse lejos antes de lo que esperaba no podría soportar de nuevo las manos de James en su cuerpo.

Cuando retiró de su cara todo signo de llanto salió de allí, necesitaba irse de aquel lugar, lo haría aunque no encontrara a Edward. Estaba cerca de la puerta de salida cuando una mano le cogió el brazo, por un momento llegó a pensar que podría ser James de nuevo, pero al mirar hacia arriba, era Edward el que estaba allí, con cara de preocupación.

- ¿Dónde has estado? Te he buscado por todo el edificio –apartó su mirada, no podía mirarlo a la cara ¿Por qué se sentía sucia delante de él?- ¿estás bien?

- ¿Podemos irnos de aquí? –quizás sonó como una súplica pero no le importó, necesitaba irse. Edward no contestó a su pregunta solo le agarró la mano y salieron hacia fuera. La llegada del coche en el que fueron a la fiesta fue inmediata, después de montarse en él, Edward arrancó abandonando aquel hermoso y lujoso lugar.

El silencio volvía a reinar en aquel coche. Esta vez el camino no fue tan largo como la vez anterior, cuando salió del vehículo miró a su alrededor y se encontró delante de ella el hotel más despampanante de la ciudad de Chicago, el "Trump International" se imponía ante ella. Si, debía suponerlo, no iba a volver a "Eclipse" había pagado por estar toda la noche con ella, todavía quedaba la otra parte del negocio. Sin mirarle se dirigió a la entrada del hotel, él iba unos pasos detrás de ella, pero se detuvo antes de continuar pues no sabía a donde dirigirse una vez dentro.

Edward envolvió con sus brazos su cintura y la dirigió hacía uno de los ascensores que había frente a ellos. Mientras iba hacia allí no pudo dejar de admirar aquella recepción, tan lujosa, era un regalo para la vista, no había visto nada como aquello, decir que estaba fascinada era una nimiedad. Una vez dentro del ascensor la realidad le golpeó de nuevo.

Dejó la mirada concentrada en los números que marcaba el ascensor, en menos de tres segundos estaban en la última planta del hotel quizás la suite real se encontraba tras esas puertas, no se equivocó, Edward la hizo pasar al interior y con sus propios ojos pudo apreciar todavía más lujos de los que había en la entrada, en un principio se sentía impresionada pero poco después todo aquello fue desapareciendo, no había venido a disfrutar sino a trabajar.

Se giró mirando al hombre que en esos momentos la observaba con curiosidad, quizás creía que la había impresionando con sus lujos pero ella no se lo iba a demostrar, se acercó a él, debía acabar con ello cuanto antes.

Posó sus manos en su pecho y comenzó a acariciarlo por encima de su camisa. Se había encandilado de él al verlo vestido con un traje, estaba demasiado sexy, déjate de pensar ahora, haz lo que tienes que hacer. Comenzó a besar su cuello dándole suaves mordiscos, esperaba sentir su respiración acelerada pronto pero no fue así, si no que sintió como Edward agarraba sus muñecas y la separaba de su cuerpo. La rechazaba otra vez ¿por qué no podía ser como los otros hombres un polvo y solucionado? su orgullo estaba herido, por lo que volvió a acercarse a él para intentarlo de nuevo pero el agarre en sus muñecas no se lo permitió.

- ¿Qué diablos te pasa? ¿No has pagado por esto? exhibición ante tus amigos y luego un buen polvo –la cara de Edward se contrajo, podía ver el enfado reflejado en su rostro, pero no le importó pues ella también estaba furiosa, le sacaba de sus casillas, con él nada podía ser planeado.

- Nunca te traje conmigo para eso, no eres mi tesoro para exhibirlo Isabella.

- Pues no lo ha parecido, toda la gente me miraba –se acercó de nuevo a él- acabemos cuanto antes con todo, tu has pagado por mi y pienso cumplir.

- Si piensas que te he traído a este hotel para follar estas muy equivocada, simplemente quería que durmieras y descansaras por una noche sin tener que estar con nadie.

Comenzó a reírse ante aquella respuesta ¿pretendía protegerla?- pero tu has pagado por mi –acarició el inicio de sus pantalones- has pagado por una puta para que todos vean lo hombre que es Edward Cullen, pues tiene una amante la cual le satisface cosa que su mujer no hace –cuando todo salió por sus labios se dio cuenta que había metido la pata pues la apartó bruscamente de él empujándola contra la pared, por primera vez desde que lo conoció sintió terror al ver aquella mirada mientras la apresaba con sus brazos.

- No sabes nada de Victoria – sin más la soltó furiosamente saliendo de aquella habitación dando un portazo.

Su respiración era acelerada y tuvo que apoyarse en la pared para no caerse, aquella reacción había sido completamente inesperada, sólo quería enfadarlo un poco como otras veces pero aquello había ido demasiado lejos. Cerró sus ojos intentando calmarse. En su mente empezaron a formularse preguntas de las cuales no tenia porque preocuparse, ni tan siquiera tenían porque aparecer por su cabeza, solo un cliente, ¿Qué era lo que realmente le atormentaba a Edward? ¿Qué pasaba realmente en su matrimonio? El no había actuado como esos hombres que dejaban a sus mujeres con sus hijos en casa mientras que ellos echaban un polvo en el Eclipse. Había algo más que un simple desliz matrimonial.

Después de varios minutos en los que no pudo moverse del mismo sitio donde minutos antes ella se había insinuado descaradamente a ese hombre se dirigió hacia el cuarto de baño de la habitación, necesitaba una ducha para relajar todos los músculos entumecidos de su cuerpo, la tensión en esa fiesta, James y la forma desconcertante en que Edward le había rechazado se había acumulado en cada poro de su cuerpo y necesitaba con urgencia deshacerse de ese malestar general. Pudo pasar prácticamente cerca de una hora debajo de aquel grifo de agua templada, hasta que sus hombros comenzaron a relajarse aunque no podía dejar de pensar en todo lo que había sucedido a lo largo de la noche, pero algo no pudo salir de su cabeza, estaba casado y eso le molestaba hasta tal punto que cuando soltó aquella palabras la rabia hablaba por ella, pero no entendía todavía por qué Edward pagaba por sus servicios.

Tras dejar que el agua recorriera su cuerpo unos minutos más salio de allí secándose con una toalla y poniéndose una de las batas que allí había, su pelo estaba húmedo e intentó secarlo un poco con otra toalla antes de salir del baño. La pregunta que le martilleaba la cabeza desde que el dio ese portazo era ¿volvería esta noche? Suspiró y salió hacia la habitación.

Iba por el pasillo que conducía al cuarto cuando chocó con un cuerpo que obstaculizaba su camino, alzó su mirada, Edward esta plantado delante de ella con su camisa medio desabrochada, no había rastro de chaqueta ni de corbata, había apoyado las manos en sus fuertes brazos para no caerse tras el golpe, pero sintió como la llevaba hasta la pared y la empujaba en ella. Las manos de Edward llegan hasta su cintura agarrándola con ansias sus respiraciones comenzaron a acelerarse, él inclinó su cabeza para besarla pero Bella no le dejó, en ese momento agarró su miembro sintiendo como gemía de placer.

Cuando se acercó a su cuello para besarlo pudo oler el alcohol impregnado en su ropa, había estado bebiendo antes de subir, lo miró con preocupación pero solo puede ver pasión en esos ojos verdes por lo que no se lo pensó más y se rindió al placer que ese hombre le ofrecía.

Edward levantó una de sus piernas para que se agarrase en sus caderas causando que ambos sexos se rozaran el uno contra el otro. Bella no lleva nada debajo de su bata por lo que la fricción era aun más placentera; las manos de Edward agarraban sus glúteos y la alzaban para que se subiera a su cintura mientras la iba dirigiendo hacia la cama, en el proceso ella se llevaba por delante la camisa de él y desabrocha su pantalón.

Una vez en la cama Edward desabrochó su bata y se encontró desnuda ante el, sus besos recorrieron sus pechos lamiéndolos y dándoles pequeños mordiscos, para seguir descendiendo hacia su barriga parándose en su ombligo al que dedicó unos minutos, ella comenzaba a retorcerse de placer. Sus parpados no la obedecieron cuando quiso abrirlos, fue demasiado sentir como Edward bajaba hacia su centro comenzando a jugar con su clítoris. Su lengua era una delicia, se obligó a abrir los ojos, no podía perderse ese momento, el haciéndole sexo oral, muy pocos clientes por no decir ninguno hacían eso, ellos solo quieren liberarse.

Con un poco de esfuerzo estiró su pie para rozarlo con la prominente erección de Edward, un suspiro salió de la boca del hombre lo que hizo que viera las estrellas al sentir como el orgasmo la inundaba. Su respiración empezó a bajar de intensidad.

Al abrir los ojos, estos se encontraron con la cara de Edward a su altura, mordió su barbilla notando como ya nada se interponía entre sus sexos. Edward escondió su rostro en el hombro de Bella y sintió como se adentraba en ella.

No duraron muchos minutos unidos, ambos culminaron pronto entregándose al mayor de los placeres, se tumbó a su lado y sintió como sacaba algo de su pene tirándolo.

"Joder Bella ¿qué demonios te pasa? olvidaste de nuevo el condón" dio gracias a que Edward no lo hubiera olvidado, pero ¿qué coño le pasaba? sino hubiera sido por él, le habría dejado tomarla por dos veces más sin protección, negó con su cabeza prometiéndose que nunca se olvidaría más.

Por primera vez desde que se conocieron ninguno de los dos había podido abrir la boca para decirse nada, esta vez había sido distinta a todas las demás, la pasión había consumido sus cuerpos.

….

La luz de la mañana hizo que sus ojos se abrieran mientras se estiraba en aquella enorme cama, no recordaba en que momento se quedó completamente dormida, al girarse sintió que la cama se encontraba vacía, se sentó observando a su alrededor hasta que encontró al dueño de sus pensamientos sentado en una silla mirándola.

- ¿Has dormido bien? –Asintió mientras se acomodaba mejor en la cama y lo miraba- Bella siento lo de anoche bebí de más y no debería haberme portado así.

¿Se arrepentía? Dejó de mirarlo y envolviendo su cuerpo en las sabanas salió de la cama, no tenia ningunas ganas de estar desnuda delante de él.

- Es para lo que pagaste, no sientas remordimientos, estoy acostumbrada –iba hacía el baño pero él la detuvo en su propósito.

- Bella yo no quiero que me veas como un cliente más, es cierto que pago por ti –agarró sus hombros girándola para que se miraran- pero yo no soy como esos animales de Eclipse.

Una carcajada por parte de Bella inundó la habitación- que me hayas traído a un hotel lujoso en vez de estar en la habitación de Eclipse no te diferencia de los demás –soltó su agarre, estaba furiosa porque se sentía demasiado vulnerable con él, solo con James le pasaba eso ¿qué hacia Edward para que no supiera defenderse a su lado? ya no sabía cómo sacar a "la Bella peleona" las lágrimas casi bañaban sus ojos, tenía que irse al baño antes de romper a llorar, pero de nuevo una mano se lo impidió, esta vez no le dio la vuelta solo habló desde su espalda.

- Solo quiero ayudarte –sintió la respiración en su nuca pero no se giró.

- No quiero que me ayudes –suspiró y se dirigió hacia el baño una vez que Edward la soltó, dentro de este susurró para sí misma- nadie puede ayudarme, ni siquiera tu.

….

Después de vestirse Edward la llevó a su coche para volver a Eclipse, el camino de vuelta fue todavía más silencioso que el de ida, esta vez las palabras no podrían ser suficientes.

El coche se estacionó y ella abrió la puerta para salir pero de nuevo unas manos en su muñeca se lo impidieron, se giró mirándolo intensamente.

- ¿Puedo volver para verte?

Se quedó aturdida por aquella pregunta, por primera vez alguien le preguntaba si podría volver, normalmente los hombre solo la llevaban hacia la habitación sin miramientos, si tenían dinero podían mandar sobre ellas.

- Puedes hacer lo que quieras –aunque no quiso tuvo que sonar distante, Edward debía comprender que era su cliente, nada más.

Sin esperar respuesta salió del coche y apresuradamente se dirigió hacia la puerta de Eclipse, por primera vez desde que llegó a aquel antro se sintió a salvo dentro de él, tenia miedo pero no el miedo que pudiera infringirle James fuera del local o cualquier otro cliente sino miedo por sentir algo que no le estaba permitido.


¿Os gusto?

Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^

Bueno pues como siempre agradecer a mis queridas Betas por todo el tiempo y dedicación que ponéis en esta historia Beth y Vicky (gracias por tu tiempo se que esta semana lo tenias difícil ;)

Angie Cullen Hale: Si la verdad que la vida de Bella no es nada fácil Gracias!

Nohem: Me alegro que gente nueva lea la historia bienvenida y Gracias!

JELI: Ya Victoria no sabe lo que ha dejado perder, Muchas gracias por seguir leyendo.

De nuevo gracias por los 100 comentarios

Besos se os quiere

xao