¡Hola a todas!, ¿me extrañaron?, pues yo sí :c
Este capítulo va dedicado a todas ustedes, pese a que me demoré mucho hice todo lo posible por terminarlo hoy, últimamente he tenidos muchas cosas que hacer y bueno, me demoraré un poco más en subir los próximos capítulos, pero no se preocupen que no dejare la historia :D
Agradezco a todos los favoritos y a sus tiernos y coquetos comentarios que me ayudan a continuar con esta historia ^^ los apreció mucho, cada vez que los leo me dan ánimos para continuar y siempre me sacan una gran sonrisa cuando los leo.
Bueno, sin más que decirle nos vemos al final del capítulo ;)
¡A leer!
La llegada de Trunks
Los meses pasaron rápidos y el cambio que tuvo la peli azul fue radical su vientre comenzaba a notarse de manera inminente mientras que ella y sus padres decoraron una de las habitaciones de la corporación para la llegada del bebe. Tanto la madre como el padre de Bulma se sentían ansiosos y finalmente tranquilos al saber que podrán ver a su nieto antes de que el tiempo les pasara la cuenta.
En cuanto a Vegeta, de vez en cuando observaba a la mujer con su vientre abultado, ya no la visitaba en las noches debido a los cambios de humor que su mujer presentaba con el embarazo, eran escasas las veces que tenían algún gesto amoroso, pero su distancia fue notable. Bulma extrañaba sentirlo cerca de ella en las noches, hablar con el aunque fuese poco y disfrutar de sus caricias, ya nada de eso hacía, era como si de pronto su imagen física perdió belleza o tal vez al verla cargando parte de él lo aterraba. La barriga de la mujer había cambiado considerablemente de ancho, cada vez era más prominente como si en cualquier momento fuera a estallar. Vegeta cada vez que la veía trataba de no verle su abultado estómago, le asustaba aquella idea de ver a su propio hijo nacer en tan poco tiempo.
Bulma por otro lado estaba ansiosa, siempre se tocaba el vientre y hablaba con su pequeño, pasaba todo el día en su habitación observando la televisión o escuchando música para apaciguar las patadas que el bebe le causaba.
"Al parecer será igual a Vegeta, un saiyajin fuerte y orgulloso…solo espero que no saques su mal humor y esa mirada enfadada que siempre tiene tu padre"
Era tarde cuando Bulma decidió ir por unos refrescos en la cocina, como ella ya no podía hacer mucho, su madre le dejaba lista cada comida a Vegeta y a ella.
- Hola Vegeta - el saiyajin comía sentado en la mesa, solo le envió una mirada y siguió comiendo - Mira, ¿no te parece que mi busto creció considerablemente? - el príncipe levantó una ceja y sus ojos se deslizaron fugazmente al cuerpo de la mujer - Hasta los encuentro pesados - ella los tocaba, Vegeta se detuvo en aquel movimiento al verlos subir y bajar. Cuando quiso tragar su comida no pudo evitar atorarse - ¿Te encuentras bien? - el saiyajin golpeó una vez su pecho y miró su comida - ¿Te acuerdas de este vestido?, antes solía quedarme muy bien, ahora míralo nada mas - la mujer tocó su vestido mientras deslizaba sus manos para levantarlo un poco, dejando ver su ropa interior - Hasta mis pechos se salen - suspiró.
- Tienes una variedad de ropa que usar mujer, admítelo, solo te pones vestidos pequeños para provocarme - sonrió.
- ¿Pe…queños? - Bulma enrojeció de ira - ¿¡Me estás diciendo gorda!?, ¿¡Cómo te atreves!?, ¡eres un maldito insensible Vegeta!, pues claro, tú te ejercitas todo el día y comes como bestia y ni subes ni un gramo de grasa, ¡y yo…que me preocupo por mi cuerpo llevo a tu hijo en mi vientre y porque como a toda hora soy una estúpida obesa! - su rabia se convirtió en llanto.
- … - Vegeta abrió un poco su boca para mostrar asombro, mientras la mujer seguía chillando ante aquel comentario.
Los cambios de humor de la mujer eran cada vez peores, siempre se sorprendía cuando hablaba con ella, a veces lo único que le decía era que tenía hambre y ella hacía un gran escándalo al hacerle saber que ella no podía hacer mucho en su estado. Otras como ahora deseaba coquetearle pero todo terminaba en rabia o en llanto.
3 días después…
"No puede ser…ay no…no…"
Bulma se levantó de su habitación tan rápido como sus piernas le permitían, bajó las escaleras pacientemente cuando de repente un fuerte dolor en su vientre la hizo encogerse.
- ¡Mamá! - gritó con todas sus fuerzas.
Su madre acudió a ella lo más rápido que pudo, sosteniendo a su hija en sus débiles brazos, mientras la peli azul chillaba de dolor.
- Tranquila cariño, Vegeta vendrá en camino, sin él no podremos sacarte de aquí - la mujer corrió bajando las escaleras dejando a su hija sola para traer al saiyajin, quien se encontraba entrenando como de costumbre - ¡Vegeta! - golpeó con fuerza la puerta.
- No interrumpas, mujer - dijo secamente, dando puñetazos y patadas al aire, estaba sudoroso y con ropa ligera.
- Lo siento pero debes venir inmediatamente conmigo, ¡Bulma te necesita! - le gritó - ¡Ahora!, necesita ir al hospital ya mismo.
- Bulma… - Vegeta apagó la cámara de gravedad y salió volando hacia donde se encontraba su mujer - "Su ki se debilita…no puede ser, ¡es el bebe!..." - ¡Mujer! - quedó atónito al verla tirada en el suelo rodeada por un liquido denso.
- Llévame…al hospital, Vegeta… - dijo sin fuerzas y se desmayó.
- ¡Bulma! - posó una mano en su mejilla. Con gran rapidez llevó a su mujer hacia el hospital más cercano, voló lo más rápido que pudo debido a su duro entrenamiento - ¡Necesito ayuda!, mi….mi mujer dará a luz - dijo demandante, aquellas últimas palabras retumbaron en su cabeza hasta tal punto que su rostro enrojeció. "Mi mujer…"
- ¡Es la señorita Briefs, necesito una silla de ruedas ya! - comentó uno de los médicos al reconocer a la mujer.
- Tonterías nada de eso, ¡yo la puedo llevar!, ¡solo dime donde debo dejarla! - miró al hombre debilucho con cierto desagrado.
- No puedo hacer eso señor…debemos seguir el protocolo y…
- ¡Has lo que te digo insecto a no ser que quieras morir aquí!
- Ahhhh…. - Bulma exclamó, despertando de aquel desmayo - ¡Duele!...¡Vegeta haz algo!
- Ya la oíste estúpido, ¿¡dónde debo llevarla!?
- Ehmm por aquí señor… - dijo nervioso - ¿Es usted el marido de la señorita?
- Eso no te importa - pronunció Vegeta.
- Pues debo saberlo, usted solo podrá acompañarla si es la pareja de la joven - el sujeto de bata blanca esperó su respuesta mientras que el príncipe sintió sus orejas arder.
"Maldición ¿ahora qué hago?..."
- …S-si - apretó sus dientes, no deseaba decir nada respecto a la relación que tenía con ella. Todo lo que estaba sucediendo le era tan extraño y ajeno. Él, un príncipe saiyajin, cargando a una humana embarazada dentro de un hospital para recibir a su hijo, simplemente era absurdo, los guerreros jamás conocían a sus hijos ni mucho menos se preocupaban de ellos, y ahora él yacía en la tierra rompiendo toda regla de su planeta.
Al llegar a la habitación, Vegeta posó a Bulma con delicadeza, mirándola con preocupación al verla toda sudorosa y gritando de dolor, este sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Por un momento pensó lo peor. Él jamás sabía lo que pasaban las mujeres en el parto, nunca quiso saberlo, verla de esa manera le daba la sensación de que todo iba mal, quizás hasta el propio bebe en su vientre le estuviera haciendo daño.
Vegeta estaba tan ensimismado viendo a la mujer que ni cuenta se dio en qué momento tenía puesta una bata verde y un gorro en su melena. Quiso protestar al momento en que se dio cuenta lo ridículo que se veía cuando la mujer volvió a chillar.
- ¡Por Kami!...esto duele….¡sáquenmelo ya!...¡no aguanto más!... - chillaba mientras las gotas de sudor empapaban su frente.
Vegeta abrió levemente su boca con asombro, se acercó más a ella empezando a crear un leve destello de luz en su mano apuntando al vientre. Estaba convencido de que todo el malestar lo estaba provocando el bebe, quizás el ADN saiyajin era demasiado para que la humana lo tolerara. Debía actuar rápido antes de que la mujer muriera.
- ¡Aléjense de aquí insectos!, este niño esta matándola.
- ¡No!, ¡no seas idiota Vegeta...nos mataras a todos! - lo detuvo Bulma, él la miró atónito, pero se detuvo. Luego esta volvió a gemir de dolor, provocando la irritación del príncipe.
- ¡Argh!...sáquenselo de una maldita vez, ¿qué no la oyen gritar?...¡obedezcan! - dos venas gruesas se asomaron en su frente, apretó sus puños para evitar golpear algo o alguien, el grupo del personal se estaba demorando mucho en atender a la mujer.
- S-Si - uno de los médicos tenía una gota de sudor bajando por su frente al ver la reacción del mercenario - Ne-necesito que comience a pujar, señorita - le dijo nervioso al sentir los ojos profundos del mercenario encima de él.
En ese momento Vegeta entró en pánico y a la vez se puso celoso al ver que aquel sujeto yacía viéndola desnuda en sus partes privadas, quería matarlo pero al ver que la mujer gritaba de dolor y no oponía resistencia ante eso, se controló. De todas formas él no sabía nada acerca de los partos en la tierra.
- Ya casi… - le decía - Puedo ver su cabeza, siga así - la alentaba.
Al escuchar las últimas palabras él no quiso seguir viendo lo que venía a continuación, además los alaridos de la mujer ya lo estaban volviendo loco, sus oídos sensibles estaban aún peor, contantemente escuchaba un leve pitido dentro de ellos. Se sacó aquella vestimenta para luego salir de la habitación dando un portazo, retirándose hacia el pasillo, esperando con los brazos cruzados a que la mujer parara de gritar.
- ¡Joven Vegeta! - gritó la madre de Bulma quien llevaba a su marido de la mano, ambos corriendo hacia él con emoción - ¿Hay noticias sobre el bebe? ¿Cómo está Bulma?.
- ¿Acaso no la oyen chillar?... - miró hacia la puerta, imaginándose lo que estaba pasando adentro. De pronto, la mujer dejo de gritar y apareció un llanto de un recién nacido invadiendo la habitación. Los padres de Bulma se abrazaron con asombro para luego llorar de felicidad.
Vegeta por otra parte quedó sorprendido, una gota de sudor bajaba por su frente con gran rapidez, los músculos del cuerpo le temblaron y sus ojos permanecieron inmóviles dirigiéndose a la puerta. Lo único que alcanzaba a escuchar eran los chillidos del recién nacido, eran fuertes y demandantes, como queriendo recibir toda la atención.
"Mi hijo, mi hijo…ha nacido...".
Tan rápido como pudo, el saiyajin corrió hacia la ventana del pasillo y voló para dirigirse a la corporación. No podía creerlo, era padre y no se sentía preparado, él…un hombre que solo conoció el poder y el odio que lo único que hizo durante toda su vida fue exterminar y matar por gusto, ahora era responsable de una criatura indefensa que llevaba su sangre de saiyajin. A medida que avanzaba un sinfín de preguntas sin respuesta atacaron su mente, ¿quizás el pequeño sea malo y heredó todos mis genes?, ¿con los años quizás se volverá un mercenario y acabará con todo a su paso?, ¿y si al momento en que sepa quién fui…comienza a odiarme?
"¿Qué he hecho?, ¿seré capaz de quererlo?, ¿seré…un buen padre para él?...maldición…".
Detuvo el vuelo de golpe y descendió, apenas tocó el suelo con sus pies, lanzó una bola de luz hacia el cielo, gritando con fuerza y desesperación, sus rodillas cayeron en seco dejándose llevar por la emoción, los llantos de su hijo retumbaban en su mente una y otra vez, sus puños se apretaron y con uno de ellos golpeó sin esfuerzo la tierra maciza dejando un hueco enorme.
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Luego de dos días Bulma regresó a casa con su hijo en brazos, buscó con la mirada a Vegeta, pero fue inútil, el saiyajin no se encontraba en ningún rincón de la casa. No había estado con ella después de que nació Trunks y no la fue a visitar siquiera para saber cómo estaba. Era como si no existiera, se sentía sola y abandonada tal y como pensó que sería.
Su madre notó la desesperación que ocultaban sus ojos al mirar por todas partes, era obvio lo que buscaba, pero quiso tranquilizarla.
- Hija necesitas reposar, tu padre y yo dejamos la habitación del pequeño Trunks lista, no necesitas hacer nada más - decía sonriente, mirando a su nieto que estaba acobijado en los brazos de su madre.
- Hazle caso a tu madre querida, no te preocupes por Vegeta, ya aparecerá, puede que aún no asimile la noticia, hija - rió - su padre no era ningún tonto, ambos sabían lo que ella ocultaba, volvió a posar su mirada en su pequeño hijo - Trunks se parece tanto a él, incluso mientras duerme luce enojado - sonrió, mirando al pequeño en el regazo de su esposa.
- Esta bien, me iré a recostar, espero que ese saiyajin aparezca pronto, que descortés al no venir a conocer a su hijo - dijo seriamente, la rabia era lo único que le impedía llorar.
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Era de noche y Bulma despertó súbitamente casi saltando de la cama, miró hacia su lado por si veía el rostro de su príncipe pero nada, solo vio la cortina moviéndose por el viento.
Se levantó descalza y se dirigió a la habitación de Trunks. Apenas entró vio la figura masculina del saiyajin, contemplando en silencio al pequeño, una sonrisa de emoción apareció en el rostro de Bulma al ver tal escena, al parecer Vegeta sí sentía curiosidad por verlo. Esta se acercó más a él, procurando de no hacer ruido cuando se fijó en el detalle de que Vegeta tocaba con sutileza la diminuta mano de su hijo. Procurando no dañarlo mientras lo acariciaba, no deseaba más que verlo y sentirlo cerca. Sentía orgullo al saber que al menos por una sola vez en su vida estaba haciendo algo bueno, y ese era su hijo. Al verlo supo de inmediato que no habría ni una pisca de maldad en él. Su hijo era puro y tranquilo, lo cual lo calmó mucho, quizás los genes de la mujer fueron fuertes para no permitir que la maldad de Vegeta entrará en él o quizás él no fuera malo después de todo.
Se cuestionaba.
La luz de la luna alumbraba los ojos inertes del príncipe quien miraba con atención el rostro de Trunks. El parecido entre ambos era abrumador, lo único que lo hacía diferente eran unas leves facciones que eran parte de la mujer, pero los rasgos eran más de él, de fisonomía fuerte. Incluso hasta podía imaginárselo de adulto. Un saiyajin recio, valiente y poderoso como él o incluso mejor.
Bulma no dejaba de mirarlo al tratar de descifrar lo que podría estar pensando, pero él no se movía, solo su mano que acariciaba a la de Trunks. Su semblante tranquilo era difícil de descifrar en esos momentos, como si estuviera hipnotizado con el niño. De pronto la voz áspera del príncipe hizo que diera un respingo.
- ¿Crees que no se que estas aquí mujer?...puedo sentirte desde lejos.
- Entonces ¿por qué sigues aquí si puedes ver mis movimientos? - preguntó ella. Lo más probable era que él ya había sabido que estaba ahí desde hace mucho, quizás desde el momento en que se levantó de su cama.
- ¿Por qué habría de esconderme?, quería verlo, al menos una vez.
- Se parece a ti, tengo el presentimiento de que será fuerte al igual que su padre - ella se acercó para tocar su hombro - Sé que eres orgulloso pero…quiero que al menos nos demuestres que te importamos, que él te importa - lo miró emocionada - Que seas parte de nuestras vidas siempre.
- Como no hacerlo, es sangre de mi sangre, un saiyajin…aunque no posea mi cabellera negra como esperaba - una de sus cejas se levantó, pareciera como si estuviera examinando a su hijo con suma detención.
- ¿Te olvidas quien es su madre?, algo debía de sacar de mi - sonrió triunfante, volvió a mirarlo para ver qué diría a continuación pero le sorprendió al verlo - ¿Vegeta?... - el rostro de Vegeta cambió a uno de tristeza.
- No puedo hacer esto mujer… no puedo ser lo que deseas - se mordió su labio - ¡Tú conoces mi pasado Bulma!, no sé cómo crees que si formo una familia contigo lograras cambiar lo que soy…lo único que he conocido es matar, odiar…ser odiado, temido…ahora mírame, el último de mi raza con una familia…
- ¿¡Eso es lo que te preocupa Vegeta!?...¿ser temido y volver a lo que eras antes?, ¿tienes miedo de cambiar?...no lo creo, tu eres así porque tu corazón te lo dice, no porque yo lo diga, no debes negarte a lo que de verdad quieres, este eres tú...siempre lo has sido, solo que no lo sabías - Bulma posó sus manos alrededor del torso desnudo de Vegeta tratando de consolarlo.
- No quiero que me odie por lo que hice, no quiero que siga los pasos que di ni mucho menos lo que algún día fui, ¿qué pasa si tiene maldad en su interior, mujer? - sus labios se endurecieron - ¿No has pensado en eso?
- ¿Te parece que hay maldad al verlo?, es solo un bebe…yo me ocupare de darle amor y cariño, será bueno y fuerte como tú - Bulma apretó su cuerpo contra el de ella aún más, deseaba ahuyentar los fantasmas de su pasado con su abrazo y que nuevamente volviera a estar con ella y esta vez con su hijo.
Vegeta soltó la mano de Trunks, se había mostrado demasiado vulnerable por mucho rato, era tiempo de que eso terminara pero el pequeño sujetó su dedo con firmeza, el príncipe miró atónito aquel movimiento de su hijo, sorprendiéndose de la fuerza con que agarró su dedo índice.
- Al parecer alguien te quiere - sonrió Bulma, al mirar a Vegeta este nuevamente tenía una sonrisa ladina y sus ojos brillantes mirando a Trunks, que aún dormía plácidamente con tan solo una pequeña pero gruesa cobija - No tardes en venir a la cama ¿sí? - lo besó en la mejilla - Ya no soporto seguir durmiendo sola.
- Aún no sé su nombre - dijo con su voz áspera, sin dejar de mirar a su pequeño.
- Trunks, se llama Trunks - la mujer dejó la habitación, mientras Vegeta soltó poco a poco la mano de su pequeño hijo sin despertarlo.
- Trunks…. - dijo, acariciando la cabeza del pequeño.
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La mañana siguiente no hubo novedad alguna, Bulma despertó sola en su cama, las sabanas a su lado yacían heladas como si Vegeta jamás hubiera estado junto a ella. Era una tonta al haberle creído que este obedecería y volvería con ella como si nada. El orgullo de aquel saiyajin era fuerte y obstinado, a regañadientes tuvo que empezar a acostumbrarse de que Vegeta jamás volvería a ser el mismo de antes, con la llegada de Trunks a sus vidas todo cambió, él era distante y con suerte intercambiaban palabras, cuando el bebe lloraba Vegeta ni se inmutaba a verlo. A pesar de que aquella noche él reconoció a su hijo él no estaba siendo participe de su cuidado.
De tan solo pensar en eso a Bulma se le destrozaba un poco el corazón, sabía que él era así y de cierta forma siempre lo predijo aunque pensó que sería diferente debido al gran avance que ambos habían dado. Pero al ver a su hijo sano y lleno de vida alejaban cada pensamiento de Vegeta. Ella debía cuidarlo y educarlo, lo más probable era que con el tiempo Vegeta aceptaría a su hijo y comenzaría a criarlo él, de eso no le cabían dudas. Bulma haría todo lo posible por cuidar de su hijo en la infancia mientras que cuando Trunks tuviera la fuerza suficiente Vegeta haría el resto.
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Era de noche y el frio calaba los huesos, Bulma yacía en su cama sola sintiendo solo el ruido del viento azotar levemente su ventanal. Pero ni con eso despertaba, había hecho tanto durante el día con todo los quehaceres del hogar y de cuidar a Trunks que el cansancio superaba todo. Solo deseaba dormir.
El llanto de Trunks era potente, incluso se escuchaba a metros de distancia, quizás era porque la sangre de saiyajin eran tan fuerte que lo hacía ser un bebe muy especial y diferente al resto.
Bulma ni se levantó para atenderlo sus oídos yacían tapados debido al fuerte cansancio, los padres de esta mucho menos ya que desde su casa que tenían atrás de la corporación no se escuchaban los gritos del pequeño.
Trunks ya se estaba poniendo rojo de tanto llorar, los quejidos desgarradores llegaron a los finos oídos de Vegeta que estaba dentro de la cámara de gravedad, ahí era donde dormía. El llanto lo molestó de sobremanera, tanto que lo obligó a levantarse para dirigirse hacia la habitación del pequeño.
A penas puso sus pies sobre la cálida alfombra de la habitación el bebe dejó de llorar, Vegeta observó la escena con una ceja enarcada.
"Pero ¿qué diablos pasa?, este mocoso solo llora a media noche, ¿acaso tendrá hambre?, ¿frío?...¡demonios!...sus chillidos nunca me dejan dormir"
- ¿Qué quieres? - se acercó a él. El bebe al ver los ojos oscuros con rasgos serios en el rostro de su padre hizo pucheros dando comienzo a un nuevo llanto que hizo que Vegeta lo sacara por impulso de la cuna - Ya, ya - Vegeta lo tomaba con sus manos bajo aquellos diminutos brazos, moviéndolo de arriba abajo suavemente, aquel movimiento hizo que el niño sonriera y balbuceara tratando de hablar. El príncipe solo trató de consolarlo de ese modo, él nunca dejo que el pequeño cuerpo del niño tocara el suyo - Eres irritante - masculló.
Vegeta seguía observándolo mientras el bebe le sonreía, sus ojos azules eran iguales a los de la humana, él siempre pensó que al menos el pequeño obtendría su cabello negro pero no, los genes de la mujer eran igual de fuertes como los de él.
- Con que te gusta volar ¿no?, de seguro aprenderás, pequeño Trunks - le decía Vegeta mientras lo subía sin dejar de mirarlo - Eres un mocoso chillón al igual que tu madre - Trunks al estar tan cerca de la melena de su padre agarró buen parte de su cabellera, jalándolo divertido - Aich…no, ¿qué haces?...arrg - gruñía - Suelta ya - decía, mientras trataba de soltar su agarre, pero a pesar de ser tan pequeño poseía una fuerza considerable. Al zafarse este lo depositó nuevamente en la cuna, meciendo la camita con movimientos suaves hasta que el pequeño cerró sus ojos.
- ¿Vegeta? - preguntó Bulma junto con un bostezo - ¿Dónde has estado? - Bulma soltó un gemido al verlos a ambos juntos, luego esbozó una sonrisa acercándose a él para abrazarlo con ternura - Siempre vienes a verlo en las noches, estoy algo celosa de él - Vegeta soltó un sonido con la lengua - Ven conmigo, por favor - se puso ahora en frente de él, seduciéndolo con la mirada, dejando al mercenario algo sorprendido.
- ¿Eh?...
- ¿Acaso ya no me encuentras atractiva? - Bulma se desabrochó los primeros botones de su corto camisón - Te he extrañado mucho ¿sabes? - ella se acercó al cuello del saiyajin, él simplemente cerró sus ojos sintiendo el dulce aroma de la chica junto a él - Deseo que me acaricies como lo hacías antes, con locura y pasión - lo besó en sus labios casi mordiéndolos antes de separarse de él.
- Mujer… - su voz áspera sonó casi en un suspiro.
- Se que me deseas Vegeta, deja tu orgullo y ven conmigo - su voz sonó tan dulce y sexy a la vez para los agudos oídos del saiyajin que rompieron toda barrera y con un repentino movimiento tomó a la mujer en sus brazos, mirándola con cierta malicia en su mirada, aquellos ojos negros la miraron con profundidad y deseo. Habían sido meses de que ambos no habían vuelto a tener ningún contacto físico, odiaba admitirlo pero la extrañaba tanto como ella a él.
- Espero que no te arrepientas - Bulma rió mientras él curvó sus labios formando una semi sonrisa.
- Jamás - le dijo, Bulma lo tomó por sorpresa besando sus suaves y cálidos labios que se fundieron con los de ella, sus lenguas comenzaron tímidamente a reconocerse sintiendo el ardiente sabor del otro para luego profundizar aún más el beso.
Vegeta con paso firme llegó hasta su antigua habitación dejándola encima de su ordenada cama, observándola de pies a cabeza. Bulma se sintió algo cohibida ante aquella mirada, los ojos negros desprendían fuego de tan solo verla, como si con su mirada la desnudara sin necesidad de tocarla, ella tragó saliva al momento en que este se quitó su pantalón quedando solo en ropa interior, ella ahogó un gemido al ver la prominente rigidez, deslizando inconscientemente su lengua sobre sus labios.
El saiyajin se acercó hacia ella comenzando un recorrido de besos que comenzó en su cuello y terminó en su ombligo, tocando sus largas piernas con sus largos dedos para luego deshacerse de aquel camisón con tan solo una mano. Bulma suspiró al sentirse desnuda ante él. Vegeta besó sus costillas avanzando peligrosamente hacia sus senos, masajeándolos y besándolos apasionadamente escuchando los leves gemidos de la mujer diciendo su nombre. Lo que provocó que este no pudiera contenerse más. La deseaba tanto que aquel juego de seducción no podía seguir. Necesitaba sentir su tierna y suave calidez. Ansiaba escucharla gritar su nombre tantas veces fuera posible. Quería hundirse en ella y disfrutar verla estremecerse.
- No aguanto más - la escuchó decir, y eso fue todo lo que necesitaba para desatar aquel frenesí que lo retenía, de un solo movimiento se deshizo de sus bóxers y Bulma arqueó su espalda para recibirlo dentro de ella sintiendo cómo su piel comenzaba a erizarse al sentir aquel fuego que emanaba de su cuerpo. Él gemía casi inaudiblemente dando leves embestidas, disfrutando cada una de ellas mientras que la peli azul se agarraba de sus sabanas mordiéndose su labio inferior del gozo que sentía - No quiero que pares, Vegeta - suspiraba, sintiendo como este aceleraba cada movimiento y con sus manos tocaba las largas piernas de la mujer, besando parte de ellas como si tratase de contener sus quejidos.
Al terminar ambos alcanzaron el clímax dejándose llevar, suspirando y gimiendo descomunalmente, sus cuerpos ardientes se dejaron caer en la cama, Vegeta sonreía con malicia al ver a la mujer sonrojada. Se acercó para besarla con dulzura como si fuera el último beso que ambos se darían, disfrutando su lengua dentro de él. Ella sin energías suspiraba, tocando su firme pecho.
- ¿Te quedaras? - le pregunta, el príncipe suspiró una última vez y la abrazó de su cintura colocándose detrás de ella, apoyando su rostro en su suave cabellera azul, ella comprendió de inmediato lo que eso significaba, se quedaría con ella toda la noche.
Bulma sonrió de felicidad y se dio vuelta para abrazarlo, tomándolo por sorpresa.
- Dime lo que te pasa - demandó con un suave tono de voz - Se que eres solitario pero desde que llegó Trunks siempre estas lejos de mí, no puedo soportarlo más - aguantó las ganas de llorar, sintiendo la cálida mano de Vegeta en su espalda que se movía lentamente acariciando du piel desnuda.
- Todo esto es nuevo para mí, mujer - suspiró con pesadez.
- Lo sé…aún así quiero que estés a mi lado, no te presionaré con Trunks…pero te necesito conmigo - ella se escondió en su pecho soportando las ganas de llorar que amenazaban con salir.
- Trataré - Vegeta besó su cabeza, arropándola con el cobertor de su cama, preparándola para dormir mientras él se acomodaba cerca de ella - Duerme, el niño saca todas tus energías en la mañana y yo saqué lo último de ellas ahora - sonrió con malicia.
- ¿Qué puedo esperar de dos saiyajines? - sonrió, abrazándolo con fuerza para que no dejara su lado.
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Habían pasado 3 años completos y Vegeta ya había fortalecido aún más su masa muscular luciendo incluso un poco más alto que Bulma. Faltaba poco para que los androides atacaran y él príncipe no se daba por vencido en su entrenamiento, deseaba continuar fortaleciéndose hasta el último día.
El pequeño Trunks ya tenía un año de vida y Bulma le estaba enseñando sus primeras palabras cerca del jardín, Vegeta que entrenaba cerca los miraba desde las pequeñas ventanas de la cámara de gravedad. La imagen era tierna, casi lo hizo sonreír al ver a la muchacha sonriéndole a su hijo quien hacía ademanes de mover su boca tratando de imitar a su madre.
Vegeta detuvo su entrenamiento para acercárseles y salió de la cámara de gravedad caminando con paso firme hacia ellos.
- Oh…hola Vegeta - le sonrió Bulma - Mira quien vino Trunks, es papá - Trunks miraba con ojos grandes a su padre, con cierta fascinación al verlo, ya que pocas veces lo veía. Vegeta esbozó una sonrisa curva al verlo - Ya que estas aquí ¿podrías sostenerlo un poco?, debo traerle su comida - Bulma le entregó al pequeño sin dejarle una oportunidad de reclamar. Vegeta tomó al pequeño sosteniéndolo de su polera, no deseaba abrazarlo, al menos no aún, disfrutaba verlo pero no quería encariñarse con él. El bebe reía mientras giraba con gracia del agarre de su padre quien lo miraba detenidamente.
- Con que tu madre te ha estado ensañando a hablar ¿no es así?, ¿puedes decir papá?
- Ma… - articulaba con dificultad.
- No, no, di papá - se lo decía sin articular mucho las palabras.
- Mamá - dijo con claridad, Vegeta se sorprendió al escucharlo, deseaba que dijese "papá" pero el bebe se reusaba a cooperar, sonriéndole a aquellos ojos oscuros que ahora parecían serios.
- ¡Ahh, insecto di papá! - dijo enardecido, esta vez lo depositó con cuidado sobre el césped mientras Trunks lo miraba entretenido moviendo sus pequeñas piernas.
- Isegto - dijo en un balbuceó, pero Vegeta lo escuchó fuerte y claro. "Demonios, Bulma va a matarme si lo oye".
- Ya regresé - sonrió con un pocillo pequeño en sus manos - ¿De qué me perdí?
- Isegto - repitió el bebe, Bulma lo miró asombrada y enarcó una ceja, mirando con cierta seriedad a Vegeta que desde su frente caía una gota de sudor.
- ¿¡Quién te enseñó eso!? - Bulma como si esperara a que su hijo le respondiera miró a Vegeta con furia.
- Papá - balbuceó nuevamente. El príncipe abrió su boca al escuchar a su hijo decirle "papá" pero el asombro duró poco ya que su furia llegó antes.
- ¡Maldición! - refunfuñó Vegeta.
- Calla de una vez Vegeta, ¿¡qué no ves que le estas enseñando tus malas costumbres a nuestro hijo!?, será mejor que te dediques a entrenar - dijo enojada, Vegeta enchuecó su boca y sin decirle nada más que solo un gruñido se dirigió volando hacia las montañas - Ahh…aprendes rápido, hijo - sonrió divertida.
"Creo que Vegeta se tomó muy a pecho mi regaño, espero que se le pase cuando vuelva, faltan tan solo unas horas para que estos androides aparezcan"
...Continuará...
¡Hola de nuevo!
¿Qué les pareció este capítulo?, espero que haya sido de su agrado, esta vez quise adelantar los hechos, quizás me decida saltarme un poco los años y así avanzar más rápido en la historia e ir cuando Trunks ya esté más crecido ¿Les parece?, me gustarían sus opiniones ^.^
Si les gustó el capítulo me lo pueden decir a través de un coqueto review ;) además así me dan ánimos para seguir la historia :)
¡Nos leemos pronto!
:D
