Hola Chicos! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que actualicé... Por favor no me maten U.U
Aquí les traigo todos los capítulos de esta divertida historia. Enjoy it!
CAPÍTULO 7
—Veamos, yo ahora soy la dueña de Park Place lo que significa que tú me debes… —Lucy calculó la vasta suma del dinero del Monopoly que Natsu Dragneel le tenía que pagar—, dos mil dólares. —Ella regocijándose tendió su mano para aceptar el vívido dinero anaranjado del juego—. Es una maldita lástima que esto no sea dinero legítimo. —Había pasado un día desde la visita a Akane y ellos habían pasado algunos momentos divertidos, sin sexo, juntos. Había sido agradable y relajante. Claramente podían estar juntos sin tener sexo.
—Bien, estoy en la quiebra ahora. —Natsu le informó con una simulada indignación.
—No es mi culpa que seas tan malo en este juego.
—No, no soy malo. Tú haces trampa.
—¿Y qué? —Lucy respondió sin la menor muestra de culpa por algunas de sus manipulaciones en el juego del Monopoly. La meta era ganar. No había nada específicamente en las reglas que dijeran que no se podía hacer trampas y si lo había, estaba probablemente en letra menuda y nadie leía eso—. Aún me debes quinientos dólares.
Natsu extendió sus manos vacías.
—No tengo dinero. Pero puedo pagarte de otra manera. —Apartó a un lado el tablero y saltó sobre Lucy antes de que ella tuviera tiempo para reaccionar.
—¿Qué…? —Lucy estaba repentinamente sobre su espalda con Natsu entre sus piernas levantándole la falda y bajándole las bragas.
—Tienes que dejar de usar ropa interior, bebé. —Natsu arrojó las bragas por encima de su hombro.
—¿Qué estás haciendo? —Una pregunta estúpida para una mujer cuyas piernas estaban levantadas y ampliamente abiertas. Cuando la lengua de Natsu lamió la profunda hendidura entre sus piernas Lucy pegó un gritó. Para ser honesta, a ella no le importaba qué otras cosas él pensaba hacer mientras que no dejara de hacer lo que estaba haciendo en ese momento.
—Te estoy pagando la deuda en especies y voy a esperar el cambio. —Natsu lentamente deslizó su lengua adentro y afuera de su cuerpo, retirándose para rozar ligeramente su clítoris de cuando en cuando haciendo chillar a Lucy.
—Tengo que asegurarme de jugar al Monopoly contigo más a menudo. Eres un perdedor fabuloso. —Ella jadeó mientras intentaba contener el orgasmo que quemaba profundamente e incontrolablemente dentro de ella. Quería tener a Natsu dentro suyo cuando se corriera. Lucy se incorporó hacia adelante intentando atraerlo hacia ella.
—¿Qué quieres, bebé? ¿Quieres correrte? —Natsu la lamió despiadadamente.
—Voy a correrme en tu boca.
—¿Y qué? —Natsu murmuró mientras continuaba lamiendo su clítoris. Sus dedos se deslizaron profundamente dentro de ella, empujando adentro y afuera, instándola a correrse.
Lucy no vaciló más. Gritó cuando el placer la golpeó, los músculos vaginales instantáneamente se apretaron alrededor de sus dedos.
—Maldición, eres bueno, hombre luz de luna. —Lucy jadeó mientras lentamente regresaba a la tierra.
Natsu arrastró a Lucy para ponerla de rodillas y suavemente la empujó hasta que ella quedó inclinada sobre una silla cercana. Él abrió la cremallera de sus pantalones y liberó su erecta e impaciente polla.
—Quiero estar adentro tuyo ahora, bebé.
—Permiso para entrar concedido. —Lucy esparció sus rodillas más amplias y empujó el culo hacia atrás para recibir a Natsu. Sus dedos eran buenos pero su polla era mucho mejor. Suspiró cuando él se hundió profundamente en su cuerpo.
Natsu empujaba lenta y firmemente adentro y afuera de su cuerpo, retirándose sin que la punta de su polla rompiera el contacto con su mojada entrada apretada.
—Oh, Natsu… por favor… más duro… —Lucy instantáneamente fue recompensada cuando lo sintió estrellarse duramente contra su cuerpo, sus bolas golpeando en contra de su culo.
—Pon las manos entre tus piernas. Quiero que sientas lo bien que encajamos juntos.
Lucy pudo sentir su unión y eso la puso incluso más caliente.
—Córrete para mí ahora, bebé. —Natsu demandó con un gruñido mientras sus propias manos cubrían las de ella.
Lucy empujó hacia atrás con fuerza en contra de Natsu para asegurarse que tuviera cada centímetro de su polla adentro cuando se corriera. Ella lo sintió correrse en el mismo momento en que ella lo hizo.
Como los pequeños temblores de sus corridas lentamente se apaciguaron, Natsu besó la parte trasera de su cuello tiernamente.
—Creo que eso valió por quinientos dólares.
—Y algo más… —Aunque sus rodillas le dolían, Lucy no quería moverse para tener a Natsu todavía adentro de ella. —Yo creo… ¿Qué fue eso? —Lucy inclinó su cabeza para escuchar—. ¿Oíste ese sonido? ¿Qué puede ser? —Sonó como si alguna persona circulara afuera.
—No tengo ni idea pero voy a ir a averiguarlo. —Natsu se retiró de Lucy. Sonaba como si alguien estuviera afuera, en su propiedad privada, en la noche. Eso no estaba bien. Natsu rápidamente se abrochó la cremallera de sus pantalones y puso a Lucy de pie.
—Iré contigo.
—No tienes los pantalones puestos, bebé. —Miró los rubios rizos húmedos de su coño, deseando no haber sido tan bruscamente interrumpidos.
—¿Pensé que te gustaba sin pantalones?
Natsu la besó lentamente mientras sus manos jugaban con los rizos entre sus piernas.
—Lo hago pero no voy a compartirte con ningún intruso que esté afuera. Quédate aquí. Volveré enseguida.
¿Cuánto tiempo era enseguida? ¿Estaba bien ponerse impaciente tras diez minutos? Lucy pensaba que sí. Además, tenía su falda y su ropa interior puestas, así que en cuanto a lo que a ella le concernía, ya había esperado lo suficiente. Se dirigió hacia afuera en busca de Natsu.
—Va a ser mejor que esto no sea ninguna broma extraña, Natsu Dragneel. —Si bien la luz exterior de seguridad instantáneamente se encendió, parecía terriblemente oscuro para Lucy. Le gritó llamándolo, intentando sonar segura pero no sintiéndose así en absoluto. Ella no era una debilucha de rodillas temblorosas pero tampoco era alguien que pensaba que deambular por la oscuridad sea una maniobra inteligente.
Repentinamente hubo un sonido a su derecha mientras una figura surgía de la oscuridad. Lucy gritó con horror como si algo se abalanzara sobre ella. ¿Qué diablos estaba pasando? Ella estaba bastante segura de que no se había asustado de quienquiera que estuviera ahí afuera. ¿Qué diablos pasaba?
—¡Natsu! —Lucy gritó fuerte, preguntándose donde estaba él. Lucy oyó un gemido bajo—. Por todos los diablos. —Corrió en la dirección del gemido y encontró a Natsu yaciendo al lado de su coche. Se dejó caer sobre sus rodillas, su corazón latiendo frenéticamente. Había sólo la cantidad de luz suficiente para ver la sangre en su cabello y él estaba extendido permaneciendo terriblemente inmóvil.
—Oh, Natsu, por favor háblame. —Lucy lo apremió impetuosamente mientras lo mecía en sus brazos. Ubicaba frenéticos besos sobre su rostro y labios como si de alguna manera lo pudiera hacer recuperarse. Ella posiblemente no podría perderlo ahora. No cuando estaba en el punto de no retorno de sus sentimientos hacia él. Lucy besó sus labios suavemente, sintiendo una leve respuesta de él.
—¿Acabas de besarme? —Natsu le preguntó, su voz aturdida mientras intentaba enfocarse en ella.
Lucy ignoró la pregunta.
—¿Qué diablos sucedió?
—Me siento como si hubiera sido golpeado por un camión.
—No vi ningún camión pero vi a alguien. —Lucy sintió el alivio surgiendo a través de ella al oír su voz.
—¿Y qué hay sobre ese beso? Se sintió como terriblemente desesperado por mí. —Natsu intentó sentarse pero se hundió atrás cansadamente en los brazos de Lucy.
—Estás delirando. —Lucy le respondió suavemente como si fuera altamente poco probable que ella lo hubiese besado. Miró de nuevo la sangre en su pelo. La herida estaba fluyendo poco a poco con sangre de color rojo fuerte. Lucy sacó un pañuelo limpio de su bolsillo y lo presionó suavemente sobre la herida. Tenía que conseguir ayuda.
—¿Y te aprovechaste de ese hecho para besarme?
Era la primera vez que ella había dado el primer paso y ambos lo sabían.
—Podrías haber esperado a que estuviera completamente despierto.
—Entonces tú te habrías aprovechado de mí.
—Pero a ti te gusta cuando lo hago, bebé.
Sí, a ella le gustaba. Y lo que acaba de ocurrirle a Natsu la hacía muy consciente de todo lo que a ella le gustaba del hombre.
—Estaba preocupada por ti. Estaba comprobando si estabas vivo.
—¿Besándome?
—¿No has escuchado acerca de la respiración boca a boca? —Lucy recordó el teléfono celular que Natsu siempre llevaba en su bolsillo. Metió la mano en el calor de su bolsillo, sintiéndolo retorcerse mientras ella empujaba hacia dentro la mano para tomar el teléfono. Sintió a su polla endurecerse instantáneamente ante su toque. Increíble. El hombre había sido lastimado pero estaba listo para el sexo.
—Me gusta cómo te ves preocupada… Mientras tu mano está allí…
Lucy apretó su polla suavemente y luego la liberó con el teléfono en la mano.
—Sigue soñando. No estás en condiciones de tener sexo conmigo, hombre luz de luna. —Lucy le dijo con una risa ahogada mientras maniobraba para sacar el teléfono—. Voy a llamar a una ambulancia.
—Oh, buen Dios… —Lucy gimió por la incomodidad mientras todos sus músculos protestaron cuando intentó enderezarse en la silla donde había estado repantingada torpemente. ¿Cuándo se había quedado dormida? Todo lo que podía recordar era que Natsu había sido atacado, que estaban ahora en el Hospital Royal de Magnolia y que él había pasado la noche allí en observación. Muy bien entonces, ¿así que por qué ella todavía estaba allí? Ésa era la parte complicada. De manera realista, Lucy se decía a sí misma que no tenía manera de llegar a casa dado que no se le había ocurrido llevar su cartera cuando salieron en la ambulancia. Sumado a eso, se sentía responsable por lo que le ocurrió a él. Si no la hubiera estado protegiendo, él no habría sido atacado. Sí, era eso. Lucy se quedó a un lado de su cama porque necesitaba asegurarse de que Natsu estaba bien. Sonaba lógico para ella. Si mantenía esa línea de razonamiento estaría bien. No quería que él pensara que había algo más para que ella permaneciese a su lado.
Lucy miró al hombre en cuestión. Natsu Dragneel yacía dormido sobre las pulcras sábanas blancas de la cama del hospital y se veía decididamente tranquilo y relajado. Lucy se alegraba de que él había podido tener una sala privada. Ah, el costoso milagro del seguro médico privado. Se puso de pie y caminó hacia él. Pasó un suave dedo a lo largo de su mandíbula cubierta por la barba incipiente y se preguntó si ella alguna vez tendría las agallas para admitir que lo amaba. Lucy miró los cinco puntos que habían cerrado la herida de su cabeza. ¿Quién diantres había hecho esto y por qué? Si ellos sólo le dijeran lo que querían, ella condenadamente se los daría.
—Bastardos. —Ella rechifló suavemente bajo su aliento.
—¿Quién es un bastardo? —preguntó Natsu mientras sus ojos se abrían y se bloqueaban con los de ella—. ¿Así que te quedaste? ¿Por qué?
La mirada en la cara de Natsu le indicaba a Lucy que él sabía la respuesta, sólo quería que ella lo confirmara. Demasiado malo para él que ella fuera perversa.
—No tenía forma de llegar a casa.
—Mi billetera estaba en mi bolsillo, podrías haber usado ese dinero.
Maldición, la lógica. ¿Quién la necesitaba?
—Tal vez te quedaste porque me amas. —Las manos de Natsu buscaron las de ella—. Sube a bordo. —Él quitó la sábana de su cuerpo. Estaba vestido sólo con una bata de hospital.
—¿Qué?
¿Natsu seguramente no estaba sugiriendo que tuvieran sexo ahora… en un hospital? Así y todo, extrañamente, la idea de sexo duro y rápido en un lugar público la puso a Lucy completamente mojada y anhelante. ¿Alguna vez había tenido un momento en que no deseara a Natsu?
—No podemos.
—¿Por qué no?
—Esto es un hospital…
—¿Y qué? —Sin importar el punto que Lucy estaba tratando de explicar, Natsu no lo iba a comprar.
—Estás lastimado, por el amor de Dios. —Sería irresponsable acordar tener sexo con un hombre enfermo. Bueno, pero irresponsable.
—Bebé, mi polla está muy bien y está ansiosa por ti.
Cuando Natsu decía cosas como ésas Lucy encontraba difícil pensar en hacer lo correcto. ¿Pero qué exactamente era lo correcto en este caso? ¿No tener sexo con Natsu y obligarlo a ser un buen paciente y descansar? ¿O tener sexo con él para mejorar su estado de ánimo mientras estaba vapuleado en el hospital? Todo el mundo necesitaba que su estado de ánimo se estimulara. Ella realmente le debía eso. Cuando lo miraba bajo esa luz le parecía perfectamente razonable honrar su petición.
—¿Qué hay acerca de tu cabeza?
—Ésa no es la cabeza con la que estoy pensando en este momento. Corre la cortina alrededor y quítate esa ropa. Te quiero desnuda ahora.
Si fuera cualquier otro, Lucy habría dicho que estaba bajo el efecto de las drogas. Pero éste era Natsu Dragneel. Y a él le gustaba el sexo en cualquier momento o lugar. Dirigió la vista hacia abajo para mirar su polla. Estaba flexionada debajo de la tela de la bata. ¿Se animaría?
—Vamos, tú me deseas a mí tanto como yo a ti. Ahora desnúdate.
Lucy tiró de la cortina a su alrededor y rápidamente se arrancó sus ropas hasta que quedó delante de él desnuda. Ante la insistencia de las manos de él, Lucy gateó torpemente encima de la cama y se sentó a horcajadas sobre él.
—Esto está muy mal. —Dijo ella mientras arrojaba hacia arriba la bata y agarraba su dura polla con ambas manos. Natsu agarró las caderas de Lucy y la apremió encima suyo.
—¿Si está tan mal por qué tienes tus manos sobre mi polla? —Sus dedos se deslizaron dentro del mojado núcleo de su cuerpo.
—Porque voy a meterla dentro de mí, así que por favor quita tus dedos ahora. —Lucy se empaló a sí misma encima de su tenso eje y se inclinó hacia adelante para permitirle ávidamente chupar sus pechos.
—¿Qué vas a hacer si una enfermera llega ahora y te ve deslizándote de arriba hacia abajo sobre mi polla con tu pecho en mi boca?
—Continuar montándote hasta que te corras, hombre luz de luna. —Lucy machacaba arriba y abajo sobre la polla de Natsu, disfrutando de la caliente sensación de él profundamente adentro suyo. Ella apresuró el ritmo y su cabeza cayó hacia atrás cuando los espasmos de placer se desgarraron a través de su cuerpo. Cuando Natsu se derramó en su interior, ella refrenó el grito que tenía en los labios. En lugar de eso se inclinó hacia adelante y besó a Natsu profundamente.
—Maldita sea, ya estoy curado. —Natsu atrapó a Lucy cuando ella colapsó en contra de su pecho, su polla todavía sepultada profundamente dentro de ella. Yacieron tranquilamente absortos en sus pensamientos.
—Dime, bebé, aparte de tú y yo, ¿quién más sabe que estás quedándote en mi casa?
Lucy lo miró directamente a los ojos y pensó en eso.
—Bueno, sólo Minerva Orland sabía dónde estaba dado que le di esa dirección para que me devuelva el dinero que me debe.
—Sí, eso es lo que yo pensé. ¿Estaría relacionada Minerva con cualquier cosa que estas personas persiguen de ti?
Lucy conocía demasiado bien los escrúpulos de su traidora ex compañera de piso. La avaricia era su prioridad. Cualquier cosa que tuviera que hacer para conseguir dinero, Minerva lo haría.
—Minerva vendería a su abuela si el precio fuera parcialmente decente. —¿Minerva Orland podría estar involucrada? ¿Quiénes eran esas personas que la perseguían y cuánto tiempo hacía que lo estaban haciendo? ¿Lo habían estado haciendo cuando Minerva era su compañera de piso? El momento no parecía encajar bien cuando todo esto empezó una semana o poco más atrás—. Todo esto ocurrió después de que Minerva se escabulló con mis cosas.
—¿Y si Minerva de alguna manera averiguó que estas personas estaban detrás de ti y estuvo de acuerdo en ayudarlas?
Minerva era ambiciosa y codiciosa por lo que no era razonable dudar que ella estuviera en cierta forma involucrada pero ¿cómo?
—Muy bien, entonces Minerva, la traidora, descubrió que alguien está tras de mí por algo. Ella hace un trato con ellos y les da tu dirección. —Lucy manejaba las posibilidades a través de su mente mientras decía las palabras—. Entonces vienen a tu casa para conseguir lo que sea que se supone que yo tengo y que ellos quieren y tú terminas aporreado.
—Lo que me conduce a creer, Nancy Drew[1], que cualquier cosa que ellos quieren es portátil y tú lo tienes contigo.
—Sólo tengo mis ropas y ese coche del infierno. —Ninguno era valioso o lo suficientemente novedoso como para hacer que alguien quisiera perseguirla por ellos.
—Pienso que es el coche. —Para Natsu, era la única cosa que tenía sentido.
Natsu había mencionado el coche antes. Eso todavía parecía una conclusión loca para ella.
—Sí, me sigo olvidando que es un objeto invaluable. —Lucy colocó su mano sobre la frente de Natsu—. ¿Estás afiebrado y alucinando?
Natsu puso las manos en su culo para mantenerla firmemente sobre su polla. La bestia estaba moviéndose otra vez.
—Piensa en eso, bebé, todo vuelve a tu coche. —Los labios de Natsu acariciaron suavemente el cuello de Lucy—. Hay algo en el coche. Tal vez algo está escondido adentro.
Wao, eso sonaba dramático para Lucy. Aparte de gomas de mascar pegadas y las bolsas ecológicas para las compras que ella seguía olvidándose de usar cuando iba de compras, no podía pensar lo que alguien quisiera obtener de su coche.
—¿Cómo qué? —Los ojos de Lucy se abrieron cuando sintió la polla de Natsu rigidizarse dentro suyo. El hombre era insaciable. Pero donde la dejaba eso a ella que todavía tenía a su polla en su interior cuando podría haberse levantado un rato antes.
Las manos de Natsu acariciaron los montículos de sus pechos.
—No sé lo que podría haber en el coche pero sugiero que destrocemos ese coche tuyo. Aunque primero… móntame duro, bebé.
[1] Nancy Drew es un personaje creado por Edward Stratemeyer. Es una detective aficionada que ha sido protagonista de varias series de novelas de misterio para niños y adolescentes.
