POR LARA:
La voz ronca habló por fin y dijo: "Entre vosotros hay un traidor". Todos se miraron estupefactos, no se podían creer lo que decía la voz… ¿O sí? La verdad es que Alejandro siempre lo había pensado, la desaparición de los dos profesores no podía ser casualidad. Apenas habían pasado unos segundos, cuando exclamó:
- Será mejor que nos separemos.
- ¿Por qué? – contestó Hugo sin comprender la repentina decisión de su amigo.
- Porque ya has oído la voz, entre nosotros hay un traidor, un llevaitrae, un soplón. No pienso seguir a su lado, estamos todos en peligro.
- Si dices eso es porque siempre has pensado eso de alguno de nosotros… O de ti mismo –dijo Pablo-. Si quieres irte, me parece bien, no te detendré. ¿Te vienes conmigo, Hugo? Aún nos falta por mirar en la cafetería.
- Sí, me voy contigo, deja que Alejandro busque su propio camino.
Y mientras Hugo y Pablo se alejaban en dirección contraria, Alejandro no pudo evitar sentir pena por uno de sus amigos, aunque aún no supiera cuál… Sabía que uno de ellos se encontraba en compañía de un traidor… Pero esta vez en solitario.
