Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J K ROWLING, solo la trama me pertenece.

Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.


Nueva York. Noche antes de navidad. Actualidad.

Draco dejó de ver al fuego y la observó a ella, el dolor que reflejo su mirada por un segundo quedó oculto de nuevo y Hermione desvió su mirada, no podía soportar la frialdad del hombre que amaba, aún sabiendo que la merecía… eso y mucho más.

-Déjame ver si entiendo – dijo él levantándose del sillón y caminando hacía donde ella estaba – Tu Malfoy acababa de enterarse de la muerte de su madre, estaba tratando de asumir ese hecho y la forma grotesca en como se lo dijeron, como si su madre fuera un animal y se regocijaran por la muerte de un ser humano, solo porque pensaba distinto a ustedes.

-Draco… - dijo ella mirándolo fijamente mientras se levantaba.

-Y tú llegaste a ese sitio donde nadie te invito, a tratar de confortarlo cuando él no te lo pidió ni tenían ningún tipo de relación para sentirte con derecho a hacerlo, lo provocaste, lo molestaste…

-No lo hice… - dijo ella respirando entrecortadamente

-Al estar allí lo hiciste, al verlo con ese brillo de superioridad en tu mirada, pensó que lo querías humillar, regodearte con su sufrimiento.

-Jamás – dijo ella negando con la cabeza – solo quería decirte que estaba allí para ti, que me dolía que te hubiese sucedido eso.

-Tal vez no lo vio así – dijo él mirándola fijamente, como si estuviese taladrándola con su mirada – ¿cómo lo iba a hacer si ustedes dos solo habían compartido una larga enemistad y cuatro palabras? y después se descontroló, hizo algo que no debió haber hecho, que lo avergonzó y lo mas seguro es que no ayudo tus recriminaciones y la culpa que sintió por haberte ultrajado así.

-¿Recriminaciones? – preguntó ella observándolo confundida – esta es la primera vez que hablamos de eso, así sea en tercera persona y tu pretendas que estas viendo el asunto imparcialmente, y es importante que sepas que nunca te reclame nada.

-Estoy seguro que para él la recriminación de tu cuerpo fue suficiente, tus lágrimas, toda tú reflejabas acusaciones hacía él.

Ella se mordió el labio y negó con la cabeza, mirándolo triste – Nunca te culpe de nada…

-Acabas de decir que él se comporto como imbécil – repitió sus palabras refiriéndose a una tercera persona, como si no fuera él mismo el autor de esos hechos – que huyó como un cobarde, tal vez no comprendas que él no se estaba comportando como él mismo en ese momento, y que en nada mejoró hacer lo que hizo…

Hermione lo miró unos segundos consternada, no, no mejoró al buscarla íntimamente a ella por consuelo, tal vez hasta empeoró todo, ya que no era fácil para él así como no lo era para ella, luchar con sus instintos y con su crianza era agotador, alejar los parámetros expuestos fue lo mas difícil para ambos, así cada quien haya batallado su guerra particular con su mente y su corazón – No me refería al acto en si Draco, mas bien era al hecho de que te fuiste, que no terminaste lo que iniciaste, que era lo que yo mas deseaba en ese momento…

-¿Y después? – Preguntó él - ¿Qué hubiese pasado contigo si ese hombre culmina lo que inició?

Hermione suspiró pero no dijo nada, tal vez hubiese sucedido exactamente lo mismo, ella terminaría llorando y él huyendo, ahora después de tanto tiempo y tantas experiencias vividas no estaba segura si lo que paso ese día fue lo mejor o si lo hubiese cambiado – No lo se… - contestó llanamente.

-¿Y que pasó después Granger? – Dijo él en voz amenazante mientras se acercaba a su cuerpo - ¿Qué hiciste después?

Hermione bajó la cabeza y se abrazó a si misma – Después me equivoque – él rió sin humor – una de las tantas equivocaciones que cometí en ese tiempo…

Draco se alejó de ellas y se apoyó en la ventana – Habla – le ordenó unos minutos después.

-¿Por qué nos torturas así Draco? – Le preguntó viéndolo sin moverse, él no se molesto en voltearse o en mirarla – se que esto te hace sufrir tanto como a mi, así digas que no recuerdes…

-No lo hago…

Hermione suspiró y se abrazó mas fuerte - ¿Por qué te torturas?...

Draco se encogió de hombros – No recuerdo Granger y quiero saberlo todo… me lo prometiste hace unas horas…

Ella se sentó en la silla mas cercana y observó un punto fijo en la pared – Te lo prometí, es cierto… cumpliré lo que te dije – asintió lentamente y lo observó unos segundos, seguía viendo por la ventana – ahora te hago otra promesa… no te va a gustar todo lo que oigas – vio como se tensó ligeramente en sus hombros pero no contestó, ella no lo esperaba que lo hiciera.


La Madriguera. Londres. Tres años. Un mes y medio atrás.

Hermione estaba sentada en la cama apoyando su cuerpo en la pared observando como Ron se movía por la habitación.

Sonrió ligeramente al verlo tratar de calmar a su lechuza el tiempo suficiente para que se alimente. Pig estaba mucho mas tranquila, pero cada vez que se encontraba al lado de Ron o que él la iba a alimentar empezaba una pequeña guerra que lo hacia maldecir mil veces la suerte de no poder deshacerse del regalo que le dio Sirius Black.

Volteó la mirada y se vio reflejada en el espejo que estaba frente a la cama un segundo y concluyó que por fuera estaba mostrando la misma expresión de siempre.

Tranquila, ecuánime, pensativa y perspicaz.

Su ropa era igual que la que siempre usaba. Tenía un jean y una blusa lila de botones que cubría todo su cuerpo, incluso con un botón más arriba de lo normal.

La podían tomar como tímida o como rígida, cualquiera de las dos versiones que pensaran era completamente falsa.

Solo era ella luciendo como siempre, con sus zapatos bajos y su cabello suelto y un poco alborotado, no mucho, no desde que descubrió como aplacarlo.

Pero por dentro...

La gente se sorprendería si pudiera entrar en el revolucionado mundo interior de Hermione Granger...

Sobre todo en ese momento...

Sobre todo por la razón que la había llevado allí ese día...

Observó como su mano temblaba ligeramente y la tomó fuertemente con su otra mano para evitar que alguien lo viera, que lo descubriera.

Que entendiera lo que ella misma no comprendía...

Había tenido relaciones sexuales con Draco Malfoy...

Ese día se cumplirían exactamente dos semanas desde esa tarde y ella todavía no lo comprende...

No fueron relaciones sexuales como tal, es cierto, porque él, gracias a Dios, se detuvo, completamente ilógico si le preguntan a ella porque el daño ya estaba hecho, pero lo hizo.

Draco Malfoy se detuvo.

Ella no.

Eso era lo peor de todo. Lo más criticable y reprochable. Ella no se detuvo o le pidió que lo hiciera.

Si es sincera consigo misma debe aceptar que no tenia intenciones de hacerlo, no le importó nada ni nadie.

No recordó al hombre que tenía frente a ella maldiciendo su suerte por quinta vez mientras trataba de enviar una carta.

Ella se entregó a Draco Malfoy.

Dejó que la besara, que la acariciara, permitió que llegará mas lejos de lo que había permitido a Ron en todos sus intentos desde que se juntaron al terminar la Guerra.

Y lo permitió sin exigir nada, sin hablarle, sin prometerle algo. Sin siquiera saber Si Malfoy la deseaba, ya que para él solo fue un acto de castigo, de humillación porque ella se digno en pensar que él necesitaría ayuda.

Y ella sabe, esta segura de eso, que si no fuera porque él se detuvo hubiesen llegado al final.

Ella quería que continuara...

Así el dolor fuera insoportable, la situación hubiese sido humillante y las palabras de él hayan sido falsas e hirientes.

Ella lo había deseado con una fuerza descomunal, lo quería todo en ese momento sin importarte qué o a quién dañaba en el proceso.

Se mordió el labio fuertemente, mientras se levantaba de la cama para mirar en la ventana.

Habían sido dos semanas completamente horribles...

Ella se sentía deprimida y mortificada consigo misma por lo que hizo, por como faltó y obvió todos sus principios, por como le falló al hombre que la amaba y todo sin una razón lógica que la justificará.

Había pasado cada día como dormida, en trance, caminando cabizbaja. Theo se había preocupado al verla así, trataba de animarla todo el tiempo sin ningún éxito, le preguntaba que le pasaba varias veces al día, pero Hermione se negaba a contestar, a contarle que pasaba. Ese era su secreto.

Por lo menos en todo ese tiempo no tuvo que preocuparse ni una vez por Draco Malfoy.

Si antes de ese evento él estaba alejándose cada vez más, después de ese día estaba completamente desaparecido.

Iba a clases y después huía, no estaba con Theo, ni siquiera en la biblioteca, salía corriendo cada vez que terminaba las clases y se refugiaba Dios sabrá donde.

Theo cada vez estaba más confundido. Gracias a Dios que no unía cabos. Para él eran dos situaciones completamente distintas, que ella estaba extraña y que con respecto a Draco, sus constantes desapariciones se trataban por la muerte de su madre, por lo que necesitaba tiempo para asimilarlo. Así se lo había dicho a ella unos días atrás, justificándolo, tal vez para que Hermione no pensará que era por su razón por la que él hacía eso.

Pero ella no necesitaba justificación. Ella conocía la razón por la que él no se acercaba.

Estaba avergonzado, por haber actuado así, por lo que le hizo, eso era lo que había leído de su mirada segundos antes que se apartará y la dejará sola en el lago.

Tal vez incluso se culpará por lo sucedió ese día, pero ella no lo hacía ¿cómo podría?, si ella no lo detuvo en ningún momento, podría haber luchado, podría haber tomado su varita cuando él le soltó el agarre de sus brazos, podía haber gritado que se detuviera, que era su primera vez, podría haberlo mordido fuertemente en vez de besarlo.

Podría haber hecho mil y un cosas para parar lo que estaba sucediendo entre ellos dos.

Pero no lo hizo.

Porque lo deseaba como nunca había deseado nada en ese mundo.

Por esa razón estaba ese día en la madriguera, había pasado dos semanas pensando, analizando lo que sucedió, lo que permitió que ocurriera, lo que había cambiado en ella desde ese día, porque ciertamente algo lo hizo.

Ya no era la misma. Había cambiado. Pero sabía que era una mujer y tenía que comportarse como tal, tenía que afrontar la responsabilidad de sus actos, como ha hecho toda su vida y contarle la verdad a Ron.

Explicarle lo que sucedió y pedirle que la perdone, que fue su culpa, y con eso alejarse de él para siempre ya que no lo merecía, no después de cómo le falló.

Había meditado por mucho tiempo y hasta sabía lo que le iba a decir, lo ensayó en los últimos cinco días y hubiese ido antes si no supiera que él estaba en exámenes y no le era justo que él perdiera alguna materia por su error.

Suspiró hondo - Esa era una vulgar excusa

Había temido ese momento desde que decidió que tenía que hacerlo y la verdad lo había atrasado hasta el último momento. No parecía una Gryffindor, sino una cobarde, lo sabía y era lo que mas le dolía de toda esa situación.

Por eso había inventado excusas y lo había postergado, pero una de ellas era la que la había atrasado tanto tiempo. Se convenció a si misma al pensar que no era justo para Ron que ella le contará eso, no lo iba a mejorar o cambiar, no buscaba aliviarlo a él sino a ella misma, liberarse de la culpa por haberle fallado. Sabía que la situación no se iba a repetir nunca mas, entonces ¿por qué tenía que contárselo?

Pero después de unos días esa excusa se agotó por si misma.

Ron tenía derecho a saberlo, ella debía confesarlo y dejarlo, por eso, estaba allí y por eso tenía las palabras exactas que iba a pronunciar:

Ron, eres el mejor amigo que he tenido en mi vida, y te has portado como el mejor novio que una mujer podría tener, comprensivo, amoroso, dulce y yo… no te merezco. Lo siento Ron, te engañé, estuve con otro hombre en la universidad, fue un error, no significó nada y lamentó haberte perdido por esto. Te amo tanto Ron, créeme que lo hago. Perdóname…

Algo así iba a decir y después se iba a ir lejos, no creía que él la perdone ni siquiera cree que él la permita terminar de hablar. Es Ron, el hombre más impulsivo y visceral que conoce, tal vez la insulté a ella y le exija saber quien es la persona con la que lo engañó, pero eso si no se lo dirá, no quiere que las cosas lleguen hasta ese extremo. No quiere que nada le suceda.

A ninguno de los dos.

Lo miró fijamente por unos minutos y él como si lo hubiese sentido volteó a verla con una amplía sonrisa, dejó la lechuza y se acercó lentamente a donde esta parada.

A Hermione se le humedecieron los ojos. Le había fallado y era cierto que lo amaba, claro que lo hacía, siempre lo había hecho. Él era su mejor amigo, el hombre en el que ella más confía en su vida, su apoyo incondicional, con quien batalló las luchas más fuertes y al que había querido desde que era una niña.

Lo amaba tanto… no entiende como hizo lo que hizo…

-¿Te pasa algo Herms? – le preguntó Ron confundido mientras se sentaba y la jalaba a su cuerpo.

Hermione se mordió el labio y negó con la cabeza todavía con los ojos humedecidos, los cerró para evitar llorar y al sentir su pecho en el hombro se volteó y lo abrazó fuertemente con las manos en su cuello, ocultó la cabeza en el pecho de Ron como una niña pequeña y empezó a respirar entrecortadamente, tranquilizándose con su olor familiar y masculino que a ella le encantaba.

-Herms... – susurró él apretándola mas fuerte y besando su frente – Cuéntamelo…

-Ron… - empezó ella y lo miró a los ojos, sus ojos azules brillaban fuertemente, viéndola completamente preocupados por ella, por como estaba actuando, porque no era normal que Hermione se comportará de esa manera. Ella por unos minutos se perdió en su abrazo, calmándose, temblando por lo que iba a hacer, porque lo iba a perder, no solo a él si no a todo lo que conocía, a su familia, a los Señores Weasley, a Ginny, incluso a Harry, ya que si bien sabía que él era su mejor amigo, también sabía que Harry no se iba a poner en contra de su novia y su mejor amigo – Yo…

-¿Qué sucede? – preguntó en voz baja Ron.

-Te amo tanto Ron… - dijo ella consternada en que de todo lo que iba a decir esa fueron las palabras que salieron de sus labios.

Ron sonrió y la besó en la frente por unos segundos – Yo también Herms…

Hermione negó varias veces con la cabeza y sintió como una lágrima corría con su mejilla, él la limpió con un dedo y la miró extrañado – Nunca lo dudes Ron – le pidió abrazándolo mas fuerte – te quiero tanto…

-Herms – dijo sonriendo - ¿estás loca? ¿Estás en esos días que afectan a las mujeres?, no entiendo por qué crees que lo dudaré…

Ella asintió mordiéndose el labio – Perdóname – le pidió sin mirarlo, maldiciéndose a si misma por no decir la verdad, por no querer perderlo, por temer perder no solo a Ron si no a todo lo que conocía por una equivocación que no volverá a repetirse, no lo permitiría.

Ron asintió - Herms… todas las mujeres tienen derecho a actuar como loca de vez en cuando, eso es lo que dice mi papá – dijo confundido y sonriendo pícaro.

Ella lo miró sonriendo, con lágrimas en los ojos y se acercó a él – Dímelo, di que me perdonas… por favor.

Ron asintió abrazándola mas fuerte – Te perdono… ¿es suficiente?

Ella asintió acercándose a su cara y besándolo a los labios. Él frunció el ceño pero se dejo llevar.

Hermione lo tiró en la cama acostándose encima de él y lo besó más profundamente. Quería borrar todo rastro de Draco Malfoy de sus labios y quería demostrarse a si misma que no importaba, que podía sentir lo mismo que la dominó ese día cuando él la tocó con Ron, sentir la revolución que la embargó cuando la besó y ella de imbécil se dejo llevar por la situación.

Unos minutos después Ron la volteó quedando debajo de su cuerpo y empezó a besar su cuello y mandíbula. Hermione cerró los ojos y aunque se tensó no hizo ningún movimiento o dijo nada para que se detuviera, ella necesitaba sentir lo mismo por él, olvidar a Malfoy, alejarse de algo que no va a ser…

Ron dejó de besarla respirando entrecortadamente y empezó a repartir besos húmedos por su cuerpo mientras tocaba sus pechos un poco mas bruscos de lo normal, nada como el roce de Malfoy que hacía que despertará el deseo dentro de su cuerpo.

Cerró los ojos bruscamente alejando ese pensamiento y se levantó buscando su boca de nuevo desesperada, necesitaba alejar esos pensamientos, no entendía, no había comparación, estaba besando al hombre que amaba no a un imbécil que no sabe distinguir solidaridad y empatía a condescendencia y burla.

Ron estaba emocionado por la buena disposición de Hermione, no había otra forma de ponerlo, era la primera vez que ella tomaba la iniciativa o se mostraba tan ansiosa como él. Estaban sentados y entrelazados completamente, sin saber donde empezaba uno y terminaba otro. Él le había desabrochado varios botones de su blusa y la acariciaba libremente mientras ella le acariciaba el cabello y su cuero cabelludo, con los ojos cerrados tratando de liberarse y de demostrarse a si misma que lo que pasó con Draco Malfoy no era algo único e irrepetible, que podía tener el mismo cúmulo de sentimientos y deseos con su novio, al que amaba y con quien quería pasar el resto de su vida, pero sabiendo al momento que pensaba en eso que no era lo mismo.

Dejo caer las manos en la cama a los lados de la cama y mientras él la besaba desesperado. Ella solo respondía, no lo deseaba con la misma intensidad que lo hizo con él, ni sentía lo mismo que experimento en esos momentos.

-¡Ron! – escucharon la puerta que sonaba varias veces y se separaron asustados. Hermione se levantó de la cama para arreglarse la ropa y escuchó como Ron maldecía por lo bajo.

-¿Si mamá? – preguntó con voz ronca mientras se acomodaba a su vez la franela que Hermione había arrugado acariciándolo momentos atrás.

Molly abrió la puerta y Hermione se sonrojó al pensar que la Señora Weasley supiera que es lo que estaba pasando en esa habitación segundos atrás – Hermione… – sonrió mientras los veía a ambos – no sabía que estabas aquí – dijo sinceramente.

-¿Cómo está Señora Weasley? – dijo Hermione mas sonrojada si era posible.

-Oh querida, llámame Molly, prácticamente somos familia, me encanta que tu y Ron estén juntos lo sabes, tu eres como otra hija para mí…

-Mamá... – dijo Ron incomodo mientras la veía exasperado - ¿Qué sucede?

-Tu padre quiere hablar contigo sobre el viaje a Rumania, dice que Charlie esta ansioso porque vayan. Hermione querida – dijo Molly sonriendo un poco y acercándose a ella. Después de la muerte de Fred había perdido un poco la vivacidad que acostumbraba tener, estaba más melancólica de lo normal, pero seguía siendo la mujer más dulce y fuerte que hubiese conocido en su vida - ¿Nos acompañaras a cenar? Ginny salió con Harry pero en unas horas debe llegar, si quieres, puedes quedarte a dormir y pasar el fin de semana con nosotros, Ginny estará encantada de tener una compañera de cuarto.

Hermione sonrió y asintió, extrañaba a sus amigos y deseaba a estar con ellos, tal vez al estar en un lugar seguro con la gente que conocía, todo lo que estaba pasando en su interior se duerma y se olvide.

Comió con los Señores Weasley quienes hablaban tranquilamente de todo un poco, sobre las órdenes del Ministerio y sus leyes de inclusión buscando acabar con la discriminación por sangre. El Señor Weasley empezó a hablar de los Mortifagos detenidos y comentó sobre la muerte de Narcissa Malfoy, ella se tensó por unos segundos, mientras lo miraba con preocupación – Pobre Draco Malfoy – dijo el papá de Ron – perder a sus dos padres en un mismo año, debe ser muy dificil para él…

-Eran Mortifagos – dijo Ron seriamente mirando el plato.

-Son seres humanos – se encontró Hermione diciendo antes de morderse el labio por haberlo defendido.

-Honestamente Hermione – dijo Ron mirándolo incrédulo – quien te escucha diría que defiendes a nuestros enemigos.

-No los defiendo Ron – replicó mortificada – solo digo que como todos merecen respeto y dignidad, ya cumplieron sus sentencias…

-Merecen morir – dijo Ron molesto. Ella lo entendía, Fred había fallecido en mano de uno de ellos, además de que iba en contra de todo lo que ellos creían, pero eso no significa que estuviese en lo correcto.

-Han sido castigados Ron, es justo que después sean reinsertados en la sociedad no excluidos.

-¿Has visto a Draco Malfoy en la Universidad?, tengo entendido que esta asistiendo allí por mandato del tribunal.

Hermione lo observó fijamente y sintió como el aire se tensaba en el ambiente. Miró a Ron y él la miraba en una mezcla de asombro y rabia que no había visto nunca en su vida. Hermione maldijo internamente. Debió contarle antes sobre que él estaba estudiando con ella – Si, él asiste en la misma universidad – dijo ella con voz un poco ahogada.

-¡¿Qué? – Gritó Ron levantándose de la mesa - ¿Por qué no me lo habías dicho?

Hermione respiró entrecortadamente – Yo… - Ron se levantó y salió de la habitación dejándola a ella sola y pálida, y a sus padres asombrados – Discúlpenme… - pidió mientras se levantaba a buscarlo.

Lo encontró en el jardín respirando hondo como si estuviese calmándose – Ron…

-Has estado estudiando y viviendo con un mortifago y no me habías dicho nada…

Hermione suspiró – Ex mortifago Ron, y ya estudie con él seis años en Howgarts, creo que puedo manejarlo.

-Pero allí estábamos nosotros para protegerte… - continuó él molesto.

-No necesito protección, lo sabes, ellos no son tan malos – dijo y después se mordió el labio al entender lo que había dicho.

-¿Ellos? – Ron se volteó para mirarla de frente - ¿Quiénes son ellos?

Hermione suspiró y lo miró agotada. Estaba cansada de mentir por omisión, de no contarle la verdad, sobre todo porque dentro de ella había una mentira tan grande que toda la situación Theodore Nott y su amistad con un Slytherin era irrisoria al lado de lo que cargaba su alma en ese momento – Theodore Nott también estudia allí.

-¿Nott? – preguntó él perplejo.

Hermione asintió – Nosotros… somos amigos – Allí esta, ya lo había dicho. Lo miró unos minutos esperando que él reaccionara y jura que se volvió rojo completamente.

-¿De qué demonios estas hablando Hermione? – Ya no era el hombre de unas horas atrás, estaba rabioso y ella sabía que se lo merecía, sobre todo porque no era nada comparado a lo que debería sentir por ella en esos momentos.

-Ron… - Se acercó y le tomó la mano – no pasa nada, él no me esta molestando ni nada, solo hablamos algunas veces, hacemos los trabajos juntos.

-¿Con un Slytherin? – preguntó perplejo.

Hermione torció la boca en desagrado – Es un ser humano Ron, por Dios, ya estamos en la universidad, hemos pasado una guerra, deberíamos ser adultos y tratarnos todos como iguales.

-¿Y con Malfoy? – Preguntó mirándola fijamente – ¿También eres amiga de él?, ¿también juegas a la igualdad con él después de cómo te trato en el colegio?

Hermione lo vio unos minutos, sin siquiera notarlo Ron la llevó a una encrucijada, en ese momento ella podría contestarle, podría decirle lo que pasó con él, o simplemente confesarle que lo había traicionado, que además de ocultarle su amistad con unos Slytherin había algo peor.

Bajó la cabeza y miró fijamente al suelo. No podía hacerlo, no podía confesar su crimen, era su pena, la de nadie mas, ya lo había decidido horas atrás y debía mantenerlo - No, no soy su amiga, él estudia allí pero… no tenemos ningún tipo de relación – se sintió como lo peor del mundo al pronunciar esas palabras, era mas fácil mentir por omisión a decirlo de frente, pero de nuevo las palabras salieron de su boca sin poder analizarlo.

-No puedo creer que me hayas hecho esto Hermione… que te juntes con esa gente.

-¿De qué hablas Ron?, por Dios, solo soy amiga de Theo, no hay nada malo en eso…

Ron la miró acusatoriamente y se acercó a ella hasta llegar a unos centímetros de distancia – Si piensas así ¿por qué me lo ocultaste? ¿Por qué no me contaste que esa era la gente con la que estabas? ¡Sabes que esta mal! ¡Por eso no me dijiste nada!

-Ron no… - le dijo mirándolo suplicante.

-No puedo creer esto, ¡eres mi novia Hermione! Sabía que algo así iba a pasar si te dejaba ir sola a ese sitio.

-¿Si me dejabas ir? – Preguntó perpleja – Soy un ser humano Ron, yo soy capaz de tomar todas mis decisiones sin pedirte permiso.

-Pero me ocultas cosas, por eso te estabas comportando de forma extraña, por eso no querías que fuera a la Universidad, temías que descubría tu juego, temías que descubriera que estas saliendo con el tal Nott…

-¿Qué? – preguntó con la boca abierta del asombro. ¿De qué estas hablando Ronald? – le dijo con tono seco mirándolo molesta.

-¡¿Me estas engañando con él verdad? – le gritó y ella se encontró viendo a todos lados para ver si con los gritos habían salido algunos de los padres de Ron.

Hermione estaba en shok y empezó a negar con la cabeza mientras sus ojos se humedecían – No Ron, no te estoy engañando con Theo, solo somos amigos, y francamente estoy cansada de tus celos – le dijo con tono fuerte, ¿cómo se le ocurría pensar que ella lo engañaba? Nunca lo había hecho, se detuvo al pensar en Draco Malfoy pero lo desecho inmediatamente, no quería pensar en él en ese momento y si bien había sucedido algo entre ellos fue algo de una sola oportunidad, que no se iba a repetir.

-¿Entonces por qué no me habías contado que te veías con él?

-Porque sabía que ibas a reaccionar así, indignado y molesto por relacionarme con el "enemigo" como si la guerra no hubiese terminado y todos tratemos de continuar con nuestra vida. Yo no te preguntó con quien estas o hablas en tu Universidad.

-Porque estoy con Harry – dijo él furioso.

-Porque confió en ti – le dijo y se mordió el labio fuertemente, era una hipócrita al pelear de esa forma y a decirle esas palabras, y se sintió peor cuando la expresión de él cambió a remordimiento y se abalanzó a ella a abrazarla fuertemente.

-Tienes razón Hermione – le dijo besando su cuello y ella cerró los ojos para que no viera la culpa que transmitía su mirada – no debí decirte eso… yo si confió en ti…

Hermione negó con la cabeza repetidas veces – No, tu tienes razón, yo… debí contártelo antes… tenía miedo.

-Siempre puedes decirme lo que te sucede Hermione… se que a veces soy un bruto para eso de los sentimientos, pero poco a poco estoy aprendiendo.

Hermione asintió mordiéndose el labio con fuerza – Si…

-Te quiero Herms… nunca lo olvides.

Él la besó de nuevo y ella cerró los labios y apretó las manos hasta convertirlo en puños para no separarse, no merecía esos besos ni la confianza que él depositaba en ella.

-¡Hermione! – gritó Harry y ella aprovechó para salir de los brazos de Ron y abalanzarse en los de su amigo para poder soportar lo que estaba sucediendo con ella en esos momentos.

-¿Te quedaras todo el fin de semana? – preguntó Ginny sonriendo.

-Si – contestó Hermione todavía abrazada a Harry.

-Entonces le enviare una lechuza a Luna y Neville para que vengan mañana.

Al otro día pasearon por el callejón Diagon, comieron, jugaron y Hermione sonrió y se permitió relajarse un poco con todo el grupo. Ron le había contado a Harry sobre las nuevas amistades de Hermione, y él aunque no armó una escena como la que hizo su novio si le advirtió que cualquier cosa que sucediera se lo contará y que tuviera cuidado ya que si bien la guerra había acabado todavía quedaban libre muchas personas que harían lo que fuera para dañarlos a ellos y lo que representaban.

Hermione asintió mordiéndose el labio fuertemente, esas palabras le hicieron recordar a Malfoy, diciéndole en una noche frente a un lago, que la vigilaba porque existían personas que pueden hacerle daño. Sonrió agradeciéndole a Harry su apoyo, comprensión y preocupación y los dejo solos para ver vitrinas con Ginny y Luna.

Al otro día Hermione se levantó muy temprano y bajó al jardín, estaban todos durmiendo ya que era domingo y dentro de unas horas iba a volver a la Universidad.

Se sentó al ver como salía al sol y a relajarse en silencio – Hola Hermione – escuchó cinco minutos después, se sobresaltó tanto que dio un pequeño brinco en la grama, volteó la cara mirando a Luna como si estuviese loca.

-¡Luna! – Gritó y respiró hondo para calmar su corazón – Casi me matas del susto…

-Lo siento – dijo Luna sonriendo mientras se acostaba en la grama.

Hermione se dejó caer en la grama y vio al cielo gris, que no terminaba de amanecer.

Pasaron unos minutos en silencio y Hermione se mordió el labio mientras la miraba y miraba al horizonte – Si quieres me voy y regreso… - dijo Luna tranquilamente.

-¿Por qué quieres hacer eso? – preguntó Hermione confundida.

-Tal vez te sea mas sencillo hablar si sientes que me fui un rato… - dijo sin mirarla y con un aspecto tan tranquilo y calmado que Hermione se asombró de que sea tan intuitiva cuando pareciera que todo el tiempo estaba perdida en su mundo.

-¿Cómo sabías que quería hablar? – le preguntó en un murmullo.

-Ya te lo dije una vez… - dijo sonriéndole – tu mirada cambia.

Hermione asintió y después de unos minutos acepto que debía contar algo de lo que estaba en su interior, así no pueda contarlo todo – Estaba pensando en que es mejor: ocultar algo sabiendo que al decirlo vas a herir a alguien o contarlo sabiendo que al final no vas a cambiar nada, solo aliviarte a ti misma.

Luna asintió sin verla – Pero si no lo cuentas no estarás viviendo algo verdadero…

-¿Qué quieres decir con eso? – le preguntó Hermione, mirándola fijamente.

-Que será una mentira, porque si tu ocultas algo para no dañar una situación o a alguien, lo que sea que estés formando se derrumbara, porque no hay sinceridad.

Hermione asintió - ¿Y que debo hacer? Arriesgar todo por algo que no puedo cambiar…

-Podrías confiar en la persona a la que le estas ocultando ese algo… tal vez te sorprenda.

-Tal vez no… tal vez actué como sé que lo hará y pierda todo en el proceso.

Luna la miró y sonrió – Entonces tienes que decidir Hermione, pensar que es lo que quieres, puede que no pierdas nada, puede que lo pierdas todo – suspiró mirando al vacío con la cabeza de medio lado, como perdida en sus pensamiento – Pero lo seguro es que te encuentres a ti en el proceso – le dijo varios minutos después.

Hermione miró al horizonte unos segundos y después cerró los ojos.

Ya ella decidió, ese fin de semana escogió a Ron.

Aunque… ¿qué estaba pensando? No había nada que decidir. Draco Malfoy no es y nunca será una opción, y tampoco lo quiere ni lo desea, solo se confundió por la intensidad que sintió ese día, pero eso solo fue locura temporal, ni siquiera sabe que le ocurrió ese día y ya no quiere saberlo, solo desea olvidarlo.

Draco Malfoy se alejó, la borró de su vida y ella hará lo mismo con él… porque no significó nada.


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