¡Hola de nuevo! ¿Sabéis qué? Creo que el fic no se me va a alargar mucho (más) aunque lo cierto es que no tengo un tope ya establecido. Pero ya sabéis no quiero hacerme cansina y demás (going round the bush) x(
PD: ¿Cuántos animes/mangas identificaréis como agentes de Convergence?
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Casi a tientas y trompicones, pues no se sabía quién empujaba a quién, se condujeron a la habitación del rubio. Éste sabía que lo que estaba haciendo no era correcto ni inteligente, y si las cosas no cambiaban de rumbo lo que vendría a continuación lo sería aún menos, pero no podía detenerse. Era como si sus manos se moviesen solas al agarrar la cintura de Near y su boca estuviese sedienta y los besos del peliblanco fueran el agua.
Near cortó el beso un momento y se quedó mirando a medio camino entre los ojos y la boca de Mello. Sus iris brillaban.
-Mello...—susurró—Hazlo, acuéstate conmigo.
El aludido tragó saliva y siseó con deseo contenido. No era la primera vez que le hacían una proposición como esa, ventajas o desventajas de haber sido mafioso además de atractivo toda la vida, pero nunca, nunca, otra que le hubiese excitado más que ésta.
Otra vez el albino tomó la iniciativa y le besó. La poca racionalidad que le quedaba a Mello se esfumó y a tirones le sacó la camiseta del pijama a Near, haciéndole caer de paso sobre su cama. Se le habían quedado las manos frías el poco rato que había salido a por agua y cuando las pasó sobre la piel de Near, blanca y suave, éste se estremeció. Bajó hasta su cuello, comenzando a besarlo y succionarlo, y, mientras, rastreó un poco el pecho y abdomen no solo con las manos sino también de reojo.
Near era suave. Y con su piel pálida era como si Mello estuviera a punto de comerse una nube de azúcar. Entre esa blancura le destacaron los rosados pezones, duros del frío y la creciente excitación, y la línea de los abdominales que eran el recordatorio de lo fuerte que podía ser éste Near.
Éste Near...La cruz de la moneda del otro, idénticos pero muy diferentes.
-Mm ¡ah!—jadeó Near cuando Mello le mordió un pecho, concentrándose especialmente en el rosado pezón que quería poner colorado.
-¿mmh? ¿Qué...qué pasa?
Matt, que también dormía en esa habitación, abrió los ojos totalmente adormilado cuando le pareció escuchar un quejido.
-¿Mello? ¿Estás bien, tío?—bostezó restregándose un ojo, al no obtener respuesta buscó a tientas la lamparita de la mesita y la encendió, entonces lo vio.—¡!
En la cama de su mejor amigo estaban él y debajo suyo estaba Near. Y, o ni se habían dado cuenta de que se había despertado o le estaban ignorando olímpicamente. Incluso él mismo se quedó dudando sobre lo que hacer: ¿interrumpirlos haciéndose notar o volver a cerrar los ojos para dormir como si nada? En esta ocasión no le hizo falta hacer ninguna de las dos pues Near le advirtió cuando dejó caer la cabeza en su dirección.
La expresión candente con que se le quedó mirando hizo al pelirrojo tragar saliva.
-Mello...—llamó a su acompañante—para un momento.
-¿Nnh? ¿Por qué?—protestó.
-Matt se ha despertado.
Irguiéndose amenazador como una cobra escupidora, Mello fulmina a su mejor amigo con la mirada, como si le hubiese hecho cortar mal a propósito el cable equivocado de una bomba de relojería o hubiese tirado a la basura la última tableta de chocolate.
-¿Qué. Cojones. Quieres. Matt?—gruñó enfatizando cada palabra. Esto cabreó al pelirrojo, que se levantó de un salto de su cama. Mello hizo igual y ambos se fueron al centro de la habitación quedándose frente a frente como si fueran a pegarse en cualquier momento.
-¿Y tú qué mierda crees que estás haciendo? Mello.—escupió.
-Intentaba tirarme a Near hasta que nos has interrumpido. ¿Es eso lo que quieres oír?
-¿Se te ha ido la olla o qué? ¿Quién es el que siempre está a la defensiva con ellos?
-YO—enfatizó señalándose—no he empezado. Y ya me importa una reverenda mierda. Quiero acostarme con él. Ahora.
-Vaya. Ayer mismo hablabas de lanzarle por una ventana.—ironizó. Mello crujió los puños.
-Al menos yo soy directo expresándome. No como tú. Que has esperado a cabrearte cuando te lo he 'robado'.—Esta vez fue Matt el que se crujió los puños.—Ah, que se me olvidaba ¡que a ti no te ha dado bola!
Matt agarró a Mello por el cuello de la camiseta y el otro hizo lo propio. Se zarandearon y cuando ambos levantaron el puño Near intervino. Colocándose entre ambos les apresa y retuerce el brazo levantado, haciéndoles de paso caer de rodillas.
-Vale ya.—dijo con calma soltándoles los brazos pero siguiendo en medio.—Discutís por una tontería.
El albino se agachó en dirección a Matt, cogiéndole la cara entre las manos. El pelirrojo se fijó en que ya llevaba una marca hecha por Mello en la parte baja del cuello.
-Matt ¿estás celoso?—le preguntó, él arrugó el entrecejo.
-Para parecer que siempre estabas intentando ligar conmigo que hayas decidido empezar por él pues...
Near sonrió con dulzura y le besó echándole los brazos al cuello. Matt no se lo pensó ni un segundo para corresponder y ya de paso también darse el gusto de tocar al albino; que gimotea con su tacto y se deja caer sentado. Mello, a quien fastidia quedarse en segundo plano, se agacha lo suficiente como para agarrar a Near de un brazo y asirlo.
-¡Eh!—protesta Matt.
-Venga ya. ¿No pensarás que lo hagamos en el suelo?
Matt refunfuña algo ininteligible pero los sigue a ambos de vuelta a la cama del rubio. Allí vuelven a tumbar a Near y en silencio ambos amigos firman una tregua en lo que durara el encuentro. El peliblanco se sonríe para sus adentros pensando en lo simples que podían resultar estos dos.
Mello y Matt se inclinan hacia él y mientras que Matt se queda arriba, besándole y dándole pellizcos en los pezones, Mello desciende por su abdomen hasta llegar a su pelvis. Le quita el resto de prendas de un tirón y le separa las piernas.
Near da un respingo y rompe el beso con Matt cuando Mello comienza a masturbarle. Con sus manos se aferra a los brazos de Matt, que se había colocado a su espalda como soporte.
-Ah...haa...Mello—suspira—si...sigue...
-Hey Near—le llama Matt la atención—¿podrías hacer lo mismo?
Near no asiente pero se dobla por la cintura lo suficiente como para alcanzar el desatendido miembro del pelirrojo. Con la mano izquierda lo agarra y comienza a masturbar mientras que acerca su boca y lo chupa también.
Matt da un respingo y jadea. "Joder" piensa para sus adentros. Se notaba que no era la primera vez que Near hacía esto.
Mello, dejó de hacer lo propio con el albino y se quedó un segundo observándole dar placer oral a su mejor amigo. Chascó la lengua y de un rápido movimiento hizo que Near se diera la vuelta hasta quedar de cara al colchón. Lo que más fuerte le pareció fue que éste no dejase en ningún momento de atender a Matt.
-Tsk, si lo llego a saber me quedo yo ahí arriba.—protestó después de ensalivarse dos dedos y méterselos a Near.
-¡Nnh!—el peliblanco gimoteó aún con el miembro de Matt en la boca—¡Aah! Mello...eso...eso ha sido tan...¡ah! Repentino.
-Eh, Mello.—replica también Matt—No le desconcentres.
El rubio esbozó una mueca desafiante e hincó sus dedos un poco más en Near. Matt bufó molesto y para que el albino no se alejase le colocó una mano en la cabeza para guiarle y marcarle el ritmo deseado.
Mello se subió un poco sobre la espalda de Near, cuya respiración agitada se notaba por como se le marcaban los músculos en la misma, dispuesto a no cederle terreno a Matt. ¡Para eso había llegado él primero!
-Eh Near.—le susurra en la oreja—¿Quién quieres que te la meta primero?
El agente se despegó de Matt casi de un empujón porque sino el pelirrojo no le habría soltado; se sentó entre ambos masturbándoles a la vez con las dos manos y con la boca entreabierta. La pregunta le sonó a esa del tipo '¿a quién quieres más, a papá o a mamá?' pero en este caso la respuesta podría proporcionarle un buen o mal rato. Dependiendo de cuál de los dos orgullos hiriera menos.
-No...no quiero tener que elegir. Las quiero las dos.
Ambos amigos se miraron. ¿Qué significaba eso? Mejor dicho ¿qué implicaba?
-No os preocupéis por eso que estáis pensando.—siguió Near notando sus dudas—Mi cuerpo es cien veces más resistente que el de cualquiera. Podéis metérmela los dos.
-Vale.—dice Mello—A la mierda la poca cordura que me quedaba. Matt, tú primero.—el pelirrojo le mira entre escéptico y confuso.
-¿Seguro?
-Que sí. ¿Qué pasa? Yo también quiero que me la chupe.
Poco después Near se encontró puesto a cuatro patas. Mientras él cumplía el deseo de Mello, Matt le embestía. Ambos amigos estaban perfectamente compenetrados para empujar al mismo tiempo y llegar cuanto más profundo mejor.
-Nngh...ggh...—Near gimoteaba aún con la boca llena. Una sacudida hizo que el miembro de Matt acertase en ése punto que lo volvía loco y por consiguiente el de Mello chocó contra la parte trasera de su garganta. El albino lagrimeó y se relamió. Él mismo movía también las caderas al compás del pelirrojo deseando sentir más y más.
-Gh...Matt...para un segundo.—vocaliza Mello con algo de dificultad. Su amigo se detiene.
-¿Qué pasa?
-Levanta a Near.
Matt pronto entiende qué quería Mello. Tira de Near hacia él y lo sienta en su regazo, sujetándole por debajo de las piernas para mantenérselas bien abiertas y con las manos estratégicamente colocadas en su culo. Mello se acerca con su miembro bien erecto en la mano.
-¿Preparado Near?
-Aah...—suspira el albino—Cállate y métela.
Mello sonrió de lado y despacio hizo fuerza para entrar él también. Near apretó la mandíbula. Matt le sujetó con fuerza. Cuando estuvieron los tres unidos, jadearon a la vez. El agente se ancló con el brazo izquierdo del cuello del pelirrojo y con el derecho del hombro del rubio. Comenzaron a moverse.
-¡Aaah! ¡Mello! ¡Matt!
-Chst...más bajo Near.
-Controla tu voz o nos van a oír.
-¡aah! Gnh...no...¡no puedo!
-Je, je...¿eso es que te gusta así de duro? ¿que hasta duela?
-¡Haa! ¡Aah, sí! ¡Más rápido!
Matt agarró con su mano el miembro del peliblanco. Mello sus pezones. Él se arqueó de placer y apretó sus caderas.
-Ngh...Near si aprietas así...
-Entenderemos que quieres más.
Esta vez Near no pudo contestar. Su garganta estaba demasiado ocupada en gemir y jadear. ¡Dios! Se sentía tan bien notar ambos miembros dentro suyo moviéndose de manera perfectamente sincronizada. Podía notar sus pulsaciones, incluso cómo habían empezado a temblar ahora que estaban a punto de alcanzar el orgasmo. Deseoso de que ése momento llegara, el albino contrajo las caderas todo lo que pudo. Mello y Matt dieron un respingo e hicieron el sprint final antes de explotar y vacíarse dentro de Near.
El peliblanco estuvo despierto todo el rato. Ellos lo acostaron entre medias de ambos y cuando por fin se durmieron él se levantó con sumo sigilo y salió de la habitación. Se encaminó al baño y se dio una buena ducha. Se enjabonó y enjuagó dos veces. Si Ueno detectaba aunque fuera una mínima traza de los otros dos en él Near no quería ni pensar en el holocausto que se formaría. Y aunque técnicamente había sido él el que había entrado provocando, sabía que su fratellone no lo pagaría con él.
Cuando terminó regresó a su habitación. Ueno dormía profundamente. No lo había visto tan cansado desde su incursión en Sierra Leona tras dos días en pie de guerra sin pegar ojo. Con cuidado sacó el portátil de la mochila y lo encendió. Miró el reloj y echó unas cuentas rápidas, entonces abrió el chat secreto de Convergence iniciando una llamada. Antes de que contestaran salió afuera de nuevo, no queriendo interrumpir el sueño de Ueno.
-"¡Hey, B-Rabbit!"
-Hola, Gunslinger Girls.—devolvió el saludo—Y no me llaméis así.
-"¿Ah? ¿Por qué no? ¡Es bonito!"
-Porque no es el nombre en clave que me dio Ueno. Es Killer Puppet.
Un grupo de chicas jóvenes, casi niñas en apariencia, hicieron una serie de pucheros antes de reírse con sus dulces y agudas voces. Las Gunslinger eran cinco chicas italianas, las niñas soldado en las que Convergence se basó para su programa Junior Soldiers, esta vez había una sexta que no era italiana, sino japonesa.
-Hey, Sentient. No sabía que estabas con ellas.
-"Hola, mm, Near-chan."—Near se rió para sus adentros. Daba igual el tiempo que pasase, Chise o Sentient, como la llamaba su fratellone, nunca perdería su característica timidez a pesar de, como él, ser una de las últimas y más poderosas creaciones de la agencia.—"¿Cómo te va por los Estados Unidos?"
-"¡Eso, eso, cuenta!"—saltó Triela, una de las Gunslinger—"¡Cuéntanos cosas de allí!"
-Sabéis que no puedo hasta que vuelva. Las misiones son alto secreto.
-"Eh ¿qué estáis haciendo?"—una nueva voz, esta vez masculina, se dejó escuchar y pronto ver en la pantalla. Un chico con el pelo blanco como él y una extraña cicatriz en el ojo izquierdo sonrió al verle y saludó alegremente moviendo su brazo izquierdo teñido de un color tan oscuro que parecía carne enferma. Una prótesis intercambiable por enormes armas de metal.—"¡Hola Near!"
-Hola moyashi.
El otro chico abrió la boca de disgusto. Las chicas se rieron a coro.
-Es broma, Allen.—se 'disculpó' Near—Me alegro de verte, Exorcista.
-"Eres cruel, Near."—protesta, aunque luego sonríe—"¿Cómo va todo?"
-Bien. ¿Y por ahí?
-"Como siempre."
-"Esperando que nos receten alguna misión."
-"Ah, por cierto ¿sabes que Coronel está en las últimas? Fatman está pensando en desconectarle definitivamente."
-¿Qué? ¿Es en serio?—todos asienten—Pero su vida útil debía durar al menos un par de años más.
-"Ya Near, pero ten en cuenta que él fue uno de los primeros de Área 51 y su sistema no estaba tan desarrollado y perfeccionado."
-"Además de que el sistema de ataque que él tiene, la onda de choque, conlleva una gran carga neurálgica. Lo raro es que haya aguantado tanto tiempo."
-"Bueno...estaba ese suero que le inyectaban siempre..."
Near estuvo conversando un buen rato con sus 'compañeros'. Allí no estaban todos. Algunos estaban de misión con sus respectivos fratellones, otros permanecían inactivos dado que controlarlos no era tan fácil como en su caso. Estuvieron contándole que Lucy, una de las Diclonius, había intentado escaparse pero que habían enviado a Nana y Mariko tras ella; también que Tinkerbell, Wendy, les había llamado desde Londres prometiendo llevarles algún recuerdo.
-"Oye Near, a todo esto ¿por qué has llamado?"—le preguntaron de improviso. Near vaciló un segundo.
-Sólo quería veros. Ojalá estuviérais aquí también.
-"¿No estaban los Spriggan también por allí cerca?"
-Sí pero ellos andan liados con sus cosas. Y el caso es que...—suspira—esta misión me está afectando en más de un sentido. De hecho ahora mismo acabo de serle infiel a Ueno y ayer mismo recordé algo que hubiera preferido olvidar para siempre.
Los otros agentes se miran entre ellos con caras de circunstancia al ver a Bloody Rabbit o Killer Puppet, lagrimear. En silencio tocan la pantalla con la yema de los dedos, queriendo transmitir de ése modo su apoyo desde la lejanía.
-"Las máquinas no lloran."—rezaron juntos.
-Las máquinas no sienten, sólo obedecen.—siguió Near.
-"Pero no somos sólo máquinas."
Mello se despertó cuando al darse la vuelta se chocó con la cabeza de Matt, despertándole a él también.
-¡Au!
-¡Ay, joder Mello! ¡Ten más cuidado!
-Cierra la boca. Eh ¿dónde está Near?
-Y yo que sé. Ha debido de irse antes para que Ueno no le pillase.—se hizo el silencio. Matt se levantó y se fue hasta su propia cama, echándole antes un vistazo al reloj, las siete de la mañana, dentro de poco todos estarían ya en pie dispuestos a investigar más.—¿Crees que se dará cuenta de lo que ha pasado?
-Por mi parte no pienso abrir la boca. Además, qué cojones, fue Near el que entró provocando. Aunque haya sido uno de los mejores revolcones de mi vida aún estando tú.
-Lo mismo te digo.
Ambos se dedicaron una mueca grosera pero al final se rieron con complicidad, después de todo eran amigos en las duras y en las maduras.
-Oye Mello. Hay algo que quería comentarte.
-¿El qué?
-Quizá haya sido alucinación mía, no lo sé, pero cuando Near estaba chupándomela puse la mano sobre su cabeza.
-Pues lo normal ¿no?
-Déjame acabar. El caso es que a la altura de la coronilla noté algo que me estremeció.
Mello le miró sin comprender.
-Una cicatriz.
-Tío ¿por una cicatriz me has preocupado? ¡Será que no tiene unas cuántas!
-Sí, lo sé. Pero no le noté ninguna más en la cabeza y llámame paranoico pero no pude evitar acordarme del Near original.
Entonces Mello comprendió. El otro Near también tenía una cicatriz en esa zona y por su culpa. Ese día aún le rondaba en forma de sueños o pesadillas. Por culpa de su temperamento no sólo estuvo a un paso de ser expulsado de Wammy's House sino que también le hizo daño a Near de forma severa. Aún así cuando volvió y se acercó a él tras auto-imponerse que debía disculparse el peliblanco no dio muestras de acordarse de nada y afirmó no saber a cuento de qué le venía con disculpas. Al principio Mello no le creyó y pensó que le estaba castigando de ése modo, pero tras hablar con Roger éste le dijo que Near se había despertado con cierta amnesia y no recordaba el incidente.
-¿Crees que es coincidencia?—le pregunta Matt.
-No lo sé, tío. Si lo fuera dejaría de latirme el corazón tan deprisa pero si no lo es...
-Si no lo es Nate River no está muerto. Y nos hemos acostado con él.
Cuando Ueno abrió los ojos vio que estaba solo. Vaya. Pensó. Raro era que Near se despertase antes que él. Se lavó la cara, se peinó, vistió y salió fuera. Los cuatro genios estaban desayunando y Near estaba entretenido con su portátil.
-Buenos días a todos.—saludó efusivo, le devolvieron el saludo con menos ganas—Near ¿cómo te sientes hoy?
-Mejor, gracias Ueno.—respondió sonriendo cálido. Ueno le deolvió la sonrisa y le revolvió el pelo cuando se dio cuenta de que su fratello minore estaba mirando juguetes.—¿Me comprarías alguno?
-Cuando acabemos estas misión juro que te compraré un camión entero.
Entonces sonó su móvil. Número privado. Ueno pulsó la almohadilla y el descodificador desbloqueó la señal y el número y su localización se hicieron visibles. Las oficinas del FBI.
-¿Diga?
L observó de reojo a Ueno todo el tiempo que mantuvo la conversación. El agente petrificaba su rostro siempre que no hablaba con Near o con ellos. Al detective le fascinaba esa capacidad de mimetización al entorno. El día que conocieron a los otros dos agentes de Convergence uno de ellos se dirigió a Ueno por el nombre de Asura, las deidades del hinduismo o budismo asociadas a la belicosidad, el orgullo, la ira o la vanidad. También había leído que estas deidades podían mostrar tres rostros: el de la ira, el de la misericordia o compasión, y, por último, el de la bendición o aprobación. ¿Por cuál de todos esos motivos habrían apodado a Ueno de tal forma?
-Entendido, gracias.—dijo Ueno, colgando el teléfono. Se volvió a mirar a los cuatro genios.—Tenemos una nueva pista. Los del laboratorio dicen que el asesino podría llevar una especie de guantelete en la mano derecha.
-¿Un guantelete?—pregunta Light con ironía.
-¿Qué coño se han fumado esos del FBI?—dice ahora Mello.
-Ya, ya sé que suena a chiste pero, L, por favor, pásame el molde número 2 del maletín.—le pide Ueno al ojeroso, que saca lo que le pide y se lo tiende—Gracias. Fíjaos en las marcas de los nudillos y las que hay entre las falanges proximales y mediales.
Los genios se acercan y observan con una lupa lo que señala el moreno.
-Parecen pequeñas marcas circulares.
-¿Y no hay indicios de que el asesino usase un puño americano o algo similar?—pregunta Light.
-Un instrumento así dejaría marcas más redondeadas en las lesiones.
-Además en los informes se menciona que los golpes dados con la mano derecha causaron mayores lesiones, como hematomas subcutáneos y demás, que los dados con la izquierda.—apunta L—Suena extraño pero mayores rarezas se han llegado a ver.
-O sea, que tenemos a un tío de metro cincuenta, rubio y que además tiene una armadura que desmonta y se pone para apalear gente.—ironiza Mello.—Juro que como le vea le disparo a bocajarro.
-Y ahí se nos plantea otro dilema.—comenta L—Hasta ahora que nos ha dejado estos bonitos marcadores corporales y el pelo no hemos tenido ningún patrón que indique la cantidad de tiempo que espera para atacar. Sólo la reconstrucción que hace de los crímenes de BB.
-Cierto. Sin un patrón de tiempo determinado no podremos asegurar cuándo volverá a atacar.—reconoció Ueno con pesar.
-Pero sí tenemos algo.—dijo de repente Light, todos le miran.—El abecedario.
-Es verdad.—exclama Matt—La última víctima tenía de iniciales KL o sea que es de suponer que la siguiente será alguien que tenga una M y una N.
Asintieron pero Mello meneó la boca algo disconforme.
-Una variable demasiado común según yo lo veo. Podemos acceder a la base de datos del ayuntamiento para ver cuántas personas cumplirían ése requisito pero me da a mí que serían demasiadas como para vigilarlas a todas.
-No si le pedimos ayuda al FBI y a los militares.—tercia Ueno.
-¿Qué quieres decir?
-Cuando Near y yo llegamos aquí el ejército ya estaba al tanto de nuestra llegada para colaborar con nosotros en lo que fuera que pidiésemos. Si aunamos fuerzas vigilar a todas las potenciales víctimas no supondrá tanto problema.
Light torció el gesto. No le gustaba esa idea de tener que recurrir a tanta gente. Si ya tuvo sus reservas con llamar a Mello y Matt y aunque los agentes les encubriesen seguía viendo problemas. Bastante habían padecido ya L y él manteniéndose en secreto desde que huyeron como para que ahora vinieran y los descubrieran por cualquier error.
-Le veo lagunas al plan.—dijo sin más—¿Qué pasará con L y conmigo si alguien nos descubre?
-Light no te preocupes por eso. Yo me encargaré de que nadie sepa nada de vosotros, ni siquiera de Mello y Matt.—intentó tranquilizarle Ueno, pero el castaño sacudió la cabeza.
-Es demasiado arriesgado. Y no contamos con el tiempo suficiente como para poner en marcha tal dispositivo.
-Confía en nosotros Light, Convergence...
-Ni hablar. Prefiero abandonar la investigación.
L se queda patidifuso. ¿Lo estaba diciendo en serio Light? ¿Abandonar a estas alturas?
-Light.—le llama con incredulidad—¿Lo dices en serio?
-Sí, L.—responde tras coger aire.—Después de dejar tanto atrás no pienso permitir que nos pase algo.
El ojeroso detective nota que la bilis le sube por la garganta.
-No fuiste el único que dejó cosas atrás Light.—el castaño se sorprende por el reproche.
-Dejé a mi familia, mi país, mi futuro. Mi vida. ¿Te parece poco?
-¡¿Y qué crees que hice yo?!—salta poniéndose frente a frente con él e irguiéndose tanto que se hizo un par de cm más alto.—¡Renuncié a todo en lo que creía! ¡A todo lo que Watari me enseñó!
-¿¡Entonces por qué vinimos aquí!?—le contesta Light. El resto se miran entre ellos indecisos, el ambiente entre ambos hombres se estaba crispando demasiado, y no sabían qué podía ser peor, intervenir o no hacer nada.—¡Yo acepté venir por ti!
-¡¿Acaso dices que fue un error venir a atrapar a un asesino?!
-¡Tú ya no eres L! ¡Yo no soy el hijo del jefe de policía ni...!—Light se muerde la lengua justo a tiempo antes de decir la palabra Kira, recordando que dos agentes gubernamentales estaban allí con ellos.—Ni nada más. Quería vivir una nueva vida. Contigo. Y no quiero perderla ahora.
-Entonces vete.—dijo L articulando cada letra tratando de sonar frío aunque por dentro estuviera partiéndosele el corazón.—Pero yo me quedo.
Light sintió como si le echasen un jarro de agua fría por encima. Miró directamente a los ojos de L, vacíos de toda emoción que le delatara, y apretó los puños.
-L, por favor. Aunque hagas esto no conseguirás que él vuelva.
L coge aire muy profundamente, como si fuera a decir algo más, pero no abrió la boca y se marchó con paso lento hacia la terraza. Cerró la puerta de cristal tras de sí dejando un absoluto silencio en la sala.
Matt y Mello intercambiaron una mirada y se fueron hacia su propio cuarto para quitarse de en medio de la situación.
Ueno se quedó mirando fijo a Light antes de decir: "Piénsatelo bien, Light. Eres una persona muy valiosa y sería una pena perderte." El castaño soltó aire la nariz denotando molestia, cogió su chaqueta y salió de la casa.
-¿Voy a por él?—le pregunta Near a Ueno.
-No será necesario. Volverá por sí mismo en un rato.
Near asintió y siguió trasteando con el portátil. Ueno recogió el maletín con las pruebas y se fue a su cuarto murmurando algo de 'ordenarlo todo', de modo que el peliblanco se quedó solo. Pasó cerca de una hora hasta que despegase la vista de la pantalla y cerrase el portátil anotándose mentalmente las cosas que quería comprar más adelante. L seguía en el balcón y el resto en sus habitaciones.
El albino se rascó la cabeza y rizó uno de sus mechones de pelo. Después él también salió al balcón.
El ex-detective estaba apoyado en una de las esquina de la barandilla, mirando hacia la calle y dándole la espalda a todo lo demás. Near carraspeó para llamar su atención.
-L.
-Estoy bien.
-Muy aventurado de tu parte contestar a una pregunta que no he formulado.
-Entonces no vas a seguir un principio empático de psicología y compartir mis sentimientos interesándote por los mismos.
-No exactamente. Sólo vengo a decirte una cosa.—L por fin se giró hacia él. Sus ojos normalmente vacíos brillaban un poco. L no lloraba. No lo había hecho desde ya ni se acordaba cuándo. Pero tampoco era de piedra, sólo aparentaba serlo.—La primera vez que nos conocimos me llamaste Nate River. Según los pocos datos recuperados de su persona puedo comprender que nos confundieras dado que nos parecemos mucho físicamente; lamentablemente él está muerto y coincido con la postura de Light de que no deberías estar aquí sólo movido por la culpa.—L abrió y cerró la boca tratando de encontrar la manera correcta de rebatir a Near y que éste no le arrojase por el balcón. Pero el albino siguió hablando.—Porque no la tienes. Mira, aunque yo no sea él creo que desde una postura racional coincidiríamos al pensar así.
L se quedó mirando a éste Near con un gesto difícil de describir. No se sabía si se echaría a llorar, a reírse como un desquiciado, si estallaría de rabia o si simplemente se quedaría callado. Near avanzó un paso más hacia él.
-¿Te consolaría si te diera un abrazo?—preguntó extendiéndole los brazos. L los miró, analizando, y avanzó. Tuvo que encorvarse para que el albino llegase bien a sus hombros y espalda.
-Gracias, Near. Y siento todo esto.
-Tranquilo. Soy un arma.—pestañeó—Yo no siento ni padezco.
