Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La trama a Lady Cere. Links en mi perfil
Summary:
No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho más de varias veces, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden qué hacer con sus vidas?... ¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?
Difícil de Amar
By
Lady Cere
Capítulo 8: Dolor y Errores
Con el poco dinero que tenía había tomado un taxi y ahora estaba en una cafetería, había llamado al moreno de un teléfono público y este le había pedido que lo esperara en aquella cafetería.
–Bella –la llamó apenas entró y la divisó sentada en unas de las mesas– ¿Qué tienes? –le preguntó al sentarse a su lado y abrazarla.
–Lo odio –susurró contra su pecho– Lo odio –nuevas lagrimas empezaron a bajarles por las mejillas.
–Tranquila –le pidió abrazándola más fuerte– Piensa en tu bebé.
–N...no...no...nos quiere –el vació que sentía en el estómago era insoportable.
Él estuvo largos minutos consolándola y escuchándola, ella se veía tan frágil que temía por ella y por su bebé.
–Sabía que tarde o temprano eso pasaría –le dijo cuando ella le dijo que estaba enamorada de Cullen.
–Lo siento –se disculpó.
–No te preocupes –le dijo con una sonrisa.
La mesera les trajo dos malteadas de chocolate y se marchó.
–Daría lo que fuera para que no sufrieras por ese estúpido –le dijo con sinceridad. Se pasó una mano por su morena cabellera y suspiró– ¿Le dijiste qué lo amas? –le preguntó.
–No, no pienso decírselo –le aseguró.
–Él no merece una chica como tú –dijo– Puedes quedarte en mi casa el tiempo que necesites –le dijo.
–Muchas gracias de verdad –la sonrisa que adornó su rostro nunca llegó a sus ojos.
El lunes había llegado, no fue al instituto ya que al llegar a la casa del moreno había notado que solo hubo recogido algo de ropa, tanto como su uniforme y sus cosas del instituto se habían quedado en el departamento del cobrizo. Jacob se había portado como un verdadero amigo, vivía en un departamento con su madre la cual en esos momentos estaba de viaje y le había ofrecido que durmiera ahí hasta que su madre volviera.
–Withlock –llamó el moreno.
–¿Qué quieres? –dijo mientras seguía caminando.
–Necesito que tú o Cullen me de las cosas que se les quedaron a Bella.
Jasper se detuvo y lo miró con una ceja alzada.
–¿Ella está contigo? –le preguntó.
–Está viviendo conmigo ahora –le dijo con una sonrisa triunfal.
–Cuidado con lo que haces –le advirtió– Mantén esas manos donde se puedan ver.
–No te tengo miedo –le dijo.
–Lo sé –dijo con una sonrisa– Bellita es muy inocente para ver tus intenciones –le dijo.
–No tengo ningunas intenciones, solo la quiero ayudar algo que tu amigo no hace –dijo.
–Esperemos que así sea Jacob, que así sea.
Se marchó dejando solo al moreno, fue hasta aquel árbol donde de seguro encontraría a su amigo y así fue, ahí estaba él.
–Bellita está viviendo con Jacob –le dijo.
–Lo mejor que pudo haber hecho –dijo con simpleza.
–Y yo me quedé con las ganas de saborearla –dijo con desilusión.
–Yo no –dijo sonriendo con malicia.
–Sé que tú no moverás ni un dedo para que ella regrese pero yo si lo haré –le dijo sonriendo.
–Déjala con ese estúpido –le dijo.
–¿Y si le hace algo?
Pensar en la posibilidad de que ese moreno bastardo le pudiera hacer algo a la castaña no le gustó. Más le valía que no la tocara, si la tocaba era hombre muerto.
–Ambos se entenderán, no se sabe cuál es más idiota –dijo luego de unos minutos.
–Iré a buscarla a la casa de Jacob.
–Como quieras –le dijo.
–¿Saben algo de Bella? –ambas miradas se posaron sobre Rosalie.
–No –mintió el Jasper– Pero parece que está muy enojada –dijo– Yo estuviera igual si descubro a mi mejor amigo con la chica que me gusta –decía para molestarla.
–Cállate –le dijo la rubia– Cullen no le gusta –le aseguró.
–Mi querida y pervertida Rosalie –sonrió– Eres una adicta al sexo.
–No me jodas si no quieres que te golpee Withlock –le dijo.
–Mira que miedo –se burló– ¿Por qué no mejor vamos a un lugar más íntimo y me golpeas todo lo que quieras? –le dijo.
–No tengo tiempo para eso –le dijo y luego se fue.
–Sí que tienes –dijo y corrió tras ella.
Estaba en una pequeña camilla, lo había decidido, si Cullen no quería a su hijo, por qué cargar ella sola con un bebé, no estaba preparada, estaba sola y aterrorizada.
–Muy bien Señorita Swan –decía un hombre vestido de blanco– Le haremos una limpieza en el área genital y luego extraeremos el feto –le dijo.
No entendía nada.
–Separe las piernas –le pidió– Le aplicaré una anestesia local –le dijo.
–¿Dolerá? –sintió la garganta seca, estaba muy asustada.
–Solo sentirás como si estuviera con su periodo.
Horas atrás había decidido que lo mejor era abortar, su bebé no se merecía un padre como el cobrizo, merecía un padre que lo amara, quisiera y protegiera. Estuvo caminando unos largos minutos hasta que pudo ver una pequeña tarjeta en la acera que había llamado su atención. La tarjeta era de una clínica, una clínica clandestina, de esas que no son nada seguras y que no te cobran casi nada, entre unos de los bolsillos de unos de sus jeans había encontrado algo de dinero y eso le había servido para pagar. Ahora, horas más tarde estaba en aquella clínica, acostada en una camilla, con una bata azul, las piernas separadas y un médico y una enfermera con ella.
Lagrimas se empezaron a deslizar por sus mejillas, ¿qué estaba haciendo? Cerró los ojos cuando sintió a ese hombre observar su parte más íntima. Estaba sola, a nadie le importaba, la única persona que creyó que era su amiga se había acostado con el chico que amaba, era tan miserable, tan poca cosa. Cuando sintió algo húmedo en aquella parte de su cuerpo este se tensó.
"Es tu hijo tonta"– pensó –"Es una pequeñita persona que necesita de ti, que lo cuides, que lo protejas, que lo ames"
Abrió los ojos cuando lo comprendió todo, no, no podía matar a lo más importante que ahora tenía en su vida, no podía privar de la vida a ese pequeño que ahora era parte de ella.
–¡No! –chilló con lágrimas en los ojos– Quiero a mi bebé –se puso de pie como pudo y se apartó de aquellas personas.
Acababa de reunirse con su abogado y ahora estaba entrando al parque donde se encontraría con su hermana y Jasper para acompañarla a comprar las cosas para el instituto, quería dejar en la calle a su madre, por la memoria de su padre que quería hacerlo, pero sin un hijo era imposible. Esa mujer se quedaría con su dinero. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no pudo evitar chocar contra una persona, al ver como la figura femenina iba a caer la tomó de la cintura.
¿Una bata azul de hospital? ¿Desde cuándo las mujeres iban corriendo por ahí en batas de hospitales?
–L...l...lo...sien...to –dijo entre sollozos.
Al escuchar el pequeño susurro femenino alzó una ceja, la miró al rostro pero estaba cabizbaja.
–Niñata estúpida –dijo con una sonrisa.
Levantó la cabeza al escuchar la voz del cobrizo. Cuando ella ocultó su rostro entre su pecho y lloró se desconcertó, no supo que hacer, se sintió desconcertado. Las mujeres solo sabían chillar, eso le fastidiaba.
–Deja de chillar fresita –le dijo separándola de su cuerpo. Algo en su pecho le molestó, cuando la vio sintió algo extraño, cuando ella lo abrazó no pudo evitar la necesidad de abrazarla, no, no quería sentirse así ni con ella ni con ninguna mujer, por una mujer su padre estaba muerto, no podía correr con la misma suerte– Andas corriendo desnuda –le dijo cuándo notó que entre sus manos estaban sus ropas y zapatos. Pudo divisar una pequeña llave sobre sus cosas. Así toda llorosa y con las mejillas húmedas se sonrojó. "Pequeña tonta"
Ver como pasaba un hombre y se quedaba mirando a la castaña lo hizo enojar, la tomó del brazo y la arrastró hasta detrás de un árbol.
–Vístete –le ordenó.
Ella le dio la espalda, la vio ponerse las bragas y luego la falta para luego quitarse aquella bata y ponerse el top rosa.
–Gracias –él no dijo nada, ella estaba triste muy triste, lo podía ver es sus ojos.
–Te estás quedando con Jacob –le dijo.
–No es tu problema –ya no estaba llorando.
–La verdad que no lo es –se llevó una mano al cabello y se lo frotó– Puedes acostarte con quien desees –sonrió.
–No me acuesto con Jacob –tuvo ganas de golpearlo– Hoy decidí abortar –lo vio mirarla de arriba abajo y detener su mirada en su pequeño y abultado vientre– Pero no lo hice, mi bebé no merece a un padre tan miserable como tú pero no por eso puedo privarlo de la vida.
–Me sorprendes zorrita –dijo en tono burlón.
–¡Ya basta! –ya no más, no lo aguantaba– Me llamo Bella, no zorrita y todos esos estúpidos nombres con los que me llamas, si no puedes llamarme por mi nombre entonces llámame Swan.
–Ahora pareces una gatita rabiosa –se burló.
–¡Eres un grandísimo tonto! –espetó– Ya me fui de tu casa, déjame en p...–guardó silencio cuando él puso un dedo sobre sus labios.
–Cállate fresita –la calló.
–No quiero volver a verte –le dijo y estuvo a punto de alejarse pero él le tomó la muñeca.
–Cuidado con lo que haces –le dijo con seriedad.
Lo miró sin entender.
–Si dejas que ese hijo de puta te toque lo mato –le advirtió con seriedad. Lo cierto era que todo lo que decía era verdad, si ese tipo la tocaba no sería responsable de sus actos. Maldecía a esa mujer, la maldecía porque a pesar de que no la quería en su vida ni cerca de él parecía que también quería todo lo contrario. Cuando se hubo levantado en la mañana para ir al instituto al no verla a su lado en la cama se había enfurecido, desde que ella vivía con él siempre que despertaba en la mañana ella o lo estaba abrazando por la espalda o estaba con la cabeza sobre su pecho. Odiaba aquello, odiaba amanecer con ella en aquellas situaciones pero más odió no haberla encontrado a su lado en la mañana. Esa tonta tenía algo.
Sus ojos se abrieron sin creérselo, ¿y qué se su ponía que era eso, una amenaza?
Su corazón latió con rapidez solo de pensar que el cobrizo pudiera estar celoso. ¿Pudiera ser que él sintiera algo por ella? Sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos, Cullen enamorado de ella ¡bah! Ni en sus mejores sueños. Sentía las mejillas sonrojadas, se había sonrojado solo de pensar que él pudiera corresponder sus sentimientos.
–Que te quede claro –le dijo con igual seriedad– Si quiero que Jacob me toque, me toca y ya.
–No zorrita –dijo con voz pausada– Nadie puede tocarte al menos que yo quiera todo lo contrario –la tomó de la cintura y la acercó a él.
–¡Tonto bruto! –sintió como se le humedecían los ojos nuevamente, tuvo ganas de gritarle y decirle lo que sentía por él, se mordió el labio para no caer en la tentación de delatarse, de seguro Cullen se burlaría de ella y la rechazaría y la verdad ya había pasado muchas cosas y no soportaría que se él se le riera en la cara– ¡Tú no eres nadie para decir quien sí o quien no puede tocarme! –le recordó.
–Soy el padre de ese mocoso –replicó.
–A mi bebé no lo llames así –le dijo– Y si no te has enterado, vivo con Jacob –sonrió– Tal vez hoy me acueste con él, quien quita que salga un buen amante.
Al escucharla decir aquello fue como una fuerte bofetada. Estúpida niñata, si creía que él iba a permitir que ese chucho inepto la tocara estaba muy equivocada, ella le pertenecía y ningún hombre la tocaría si él no lo quisiera así.
Cuando él la besó ella le pegó en el pecho, ese estúpido de Cullen se creía que podía mandar en su vida, se acostaba con su mejor amiga y luego le advertía. Mientras él trataba de introducir la lengua en su húmeda boca ella trataba de que no lo hiciera.
–Dé...–cuando separó los labios para protestar él se introdujo en su boca.
La tomó de la nuca y la acercó más a su boca, la castaña jadeó por aire, la manera que él la besaba era violenta, era como si le quisiera dejar en claro algo, algo que ella no entendía. Estuvo tentada a corresponderle pero se contuvo, no podía ser débil, ya le dolía bastante todo lo que le estaba pasando. No le importaba que personas lo pudieran ver, esa pequeña estúpida necesitaba una lección y él se la daría.
–N...n...no...–dijo contra la boca masculina.
–Creo que follar contra los arboles ya se le ha hecho costumbre –al escuchar la voz de Jasper ella trató de separarse de él.
–No creen que eso se hace en privado –dijo la morena.
Se separó de la castaña muy a su pesar, le miró los labios los cuales estaban rojos por el beso.
–¡Bella! –la morena la abrazó– Que bueno verte.
–¿Por qué tardaron tanto? –le preguntó el cobrizo.
–Sabes cómo se tardan las mujeres –dijo con fastidio Jasper.
–¿Nos vamos ya? –preguntó Alice.
–Recuerda lo que te dije zorrita –le dijo con una sonrisa.
–No la llames así –le reprendió su hermana– ¿Cuántos meses tienes? –le preguntó.
–Tres –dijo cuándo pudo hablar.
–¡Wow! –exclamó– De seguro será una monada –le dijo sonriendo– Que salga así con tus ojos.
Ambos hombres alzaron una ceja.
–¿Y el papá?– le preguntó.
–Resulta mi preciosa Alice –dijo Jasper al ver que el cobrizo no le iba a decir– Que serás tía –le dijo con una sonrisa. Al ver que ella no entendía dijo– Edward es el padre.
–¡¿Qué? –observó a su hermano y luego a la castaña.
Las palabras del cobrizo seguían resonando en su cabeza, ese estúpido le había dejado muy en claro que si Jacob la tocaba lo mataría y conociéndolo estaba segura que no dudaría en hacerlo. Descubrir que Cullen le gusta solo le complicaba las cosas, no por el hecho de estar enamorada de él iba a dejar que le dijera que hacer.
–Tonto Cullen –susurró.
–¿Cullen? –preguntó el moreno con el cual estaba estudiando.
–Hoy...hoy fui a abortar –no le había contado nada– Pero no pude –bajó la cabeza– También es mi bebé.
Mientras ella hablaba él se le acercaba, la tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo.
–No me importa que estés embarazada de ese estúpido –le dijo.
Todo fuera tan fácil si siguiera enamorada de Jacob, pero no, se estuvo que enamorar del tonto y grosero de Cullen quien no la tomaba en cuenta ni a ella ni a su bebé. Le besó la mejilla, tomándose su tiempo.
–Te amo tanto Bella –tuvo que apartar el rostro cuando él trató de besarla.
–Lo siento.
–Por favor Bella, déjame demostrarte cuanto te amo –deslizó los labios hasta la suave piel de su cuello.
Su corazón latía con rapidez, se sentía incomoda, no quería eso. Estaba asustada.
–Por favor, Jacob –trató de ponerse de pie pero él no se lo permitió.
–No sabes todo lo que he esperado por esto –mientras él intentaba besarla ella se resistía.
–No...déjame, por favor.
–No –demandó– Te amo y serás mía.
Abrió los ojos sin creérselo, la actitud de Jacob había cambiado de una manera sorprendente.
–Borraré cada caricia que ese hijo de puta te dio –le dijo con odio y enojo.
–¡No! –chilló y se puso de pie para alejarse– Suéltame –le pidió cuando él la tomó fuertemente de la cintura y ambos cayeron al piso– Déjame por favor –lagrimas se acumularon en sus orbes chocolates– Me lastimas –la había acorralado con su cuerpo, dejándola prisionera entre el piso y su cuerpo.
–Serás mía –le prometió.
–¡N...n...no! –las lágrimas se deslizaban por sus mejillas– Dé...dé...jame –le pedía mientras trataba de que él la dejara– N...n...o –la dejó inmóvil, sin que se pudiera mover sin importarle estar sobre su vientre y lastimándola.
Sus pensamientos eran para su bebé, no le importaba que le hiciera, pero que no lastimara a su bebé, era lo único lindo que tenía, no lo podía perder.
–¿No abortó? –le preguntó Jasper.
–Te lo he dicho como más de tres veces –le dijo.
–¿Y ya decidiste qué lo usarás contra tu madre? –le volvió a preguntar.
–Sí y la verdad no me agrada la idea –le dijo con sinceridad.
–Cambiar pañal –se burló.
–No cambiaré pañal, esa estúpida se encargará de hacerlo –le dijo.
–Bueno luego ambos se ponen de acuerdo –sonrió– Aquí es que vive –le dijo cuándo se detuvieron en una puerta de un departamento– No puedo creer que le quitaras las llaves y ella no lo notara –dijo cuando este le dio una llave.
–Es una pequeña tonta –dijo sonriendo.
Cuando ambos entraron lo primero que escucharon fueron unos gritos, gritos que los alertó, con rapidez se acercaron hasta donde provenían los gritos.
–Cállate estúpida –le gritó el moreno.
–Su...suél...ta...me...–chillaba la castaña.
–¡Que te calles maldita zorra! –y su grito fue acompañado de un fuerte golpe contra la mejilla de la castaña.
El fuerte golpe causó que se desmayara y que al instante un hilo de sangre se escapara de entre sus labios.
–¡Al fin serás mía! –decía con lujuria, empezó a quitarle el top– De seguro será delicioso.
–Ese pequeño cuerpo es mucho más que delicioso –la ronca y pausada voz del cobrizo lo asustó y causó que se separara de la castaña.
–¿Q...qué hacen aquí? –les preguntó cuándo estuvo de pie.
–¡Jacob, Jacob, Jacob! –exclamó Jasper– Que cosa contigo, te dije que mantuvieras esas manos donde se pudieran ver.
El cobrizo solo observaba el cuerpo de la castaña, sus mejillas estaban húmedas y sonrojadas por tanto llorar. Sus ropas estaban arrugadas y su top a medio quitar mostrando su vientre. Apretó las manos hasta hacerlas en puño. Ese cabrón se había metido con ella, lo había hecho sin tomar en cuenta su amenaza.
–Asegúrate de que esté bien –le pidió a su mejor amigo. Jasper rápido se acercó a Bella.
–¿Recuerda lo que te dije? –le preguntó al moreno sin apartar la mirada de la castaña.
–No te metas –le dijo.
–Te dije que esa pequeña estúpida era mía –posó su mirada sobre el moreno– Pero ya que lo olvidaste te lo recordaré.
Nunca en su vida había estado tan enojado, no, furioso, ese hijo de puta la había tocado y él se lo había advertido. Esa niñata estúpida confiaba en todos, no veía que habían personas que solo vivían para hacer daño a los demás, hasta a él no lo veía malo y eso que le había exigido que abortara, pero no, como quiera para ella él no era tan malo. Esa mujer sería su perdición y de eso se acababa de dar cuenta.
Hola!
Este capitulo me agrada mucho, muchas me dijieron que se vaya con Jacob y eso pasó pero a que no se esperaban que Jacob era más hijo de su madre que Edward, como en el capitulo 2 mi hermana les dijo que no lo veneren porque se iban a llevar una desilucion... En este capitulo tambien casi aborta Bella pero gracias a dios no lo hizo. Edward se esta dando cuenta de la profundidad de sus sentimientos pero se niega a ponerles un nombre... ¡Hombres!
Bueno, respondiendo a la pregunta que Ligia Rodriguez me hizo, La historia consta de 17 capitulos y un prologo. Asi que como pueden ver no es una historia muy larga pero es muy buena se los puedo asegurar...
Wow! Lleguamos a los 93 reviews! Mucho mas de lo acordado! Mi hemana y yo estabamos saltando y pegando grititos al ver la cantidad... Mi familia se miraron entre ellos con esa mirada de 'Llamas vos o llamo yo a manicomio' . Ahora mi hermana al ver cuantas personas dejaron sus hermosos comentarios a subido un poco la cantidad de reviews para que subamos, quiere que lleguemoos hasta los 113 reviews... ¿Podemos?
Nos leemos en la proxima actualización.
Kisses
Maru M. Cullen
