La siguiente historia es una adaptación del libro Mystery Man por Kristen Ashley, les recomiendo leerlo, es muy entretenido. Los personajes están basados en los de Masashi Kishimoto. La historia comenzará siendo básicamente la misma del libro, conforme se vaya desarrollando estaré buscando que la misma se adapte a los personajes y no los personajes a la historia, sin embargo es inevitable que haya OoC.


Me las había arreglado para deshacerme de Hinata, calentar mi Pad Thai en el microondas, comerlo y regresar a mi computadora, pero después de una hora de trabajo, mi mente fue a la deriva. Mi pie se alzó de modo que pudiera apoyar mi talón en el asiento, giré mi silla y puse mi barbilla en mi rodilla para poder mirar por la ventana cómodamente sin hacer nada demasiado agotador, como sostener mi propia cabeza en alto.

No estaba fantaseando, estaba pensando en dónde me había equivocado.

Hace dos años, después de que Hinata había pasado con éxito un curso en línea para barman, se había salido de su carrera elegida de ir saltando por cada tienda exclusiva de ropa del centro comercial y conseguido un trabajo en Club.

Club era un restaurante moderno que tenía buena comida en verdad, vasos elegantes y sofisticados en los que se servían sus bebidas, tres chimeneas abiertas que hacían del lugar algo cálido y acogedor, cada mesa era un reservado y tenía un gran bar circular en medio desde donde podías ver y ser visto.

En aquel entonces Club era el lugar preferido de Ino, Hinata y yo por ver y ser vistas mientras bebías Cosmopolitans (aunque, para ser honesta, íbamos ahí por los vasos que estaban fantásticos). Ahora no lo era, dado que Hinata había roto demasiados de sus sofisticados vasos, y su jefe tenía que dejarla ir. Él lo hizo con lágrimas en los ojos porque él, como cualquier otro hombre con pulso, estaba medio enamorado de ella... lo había visto, también Ino.

Pero estaba ahí una noche hace un año y medio, bebiendo cosmos y haciéndole compañía a Hinata en su turno.

Había avanzado hasta el cosmo número tres y ya estaba ligeramente borracha porque estaba haciendo alguna loca dieta con la que me estaba desintoxicando (aunque había alterado la dieta para permitirme los cosmos, por supuesto) y por lo tanto tenía cerca de tres cosmos bajo mi cinturón con cero comidas durante el día.

Eso fue estúpido, lo puedo ver ahora. En aquel entonces, no lo parecía porque Hinata era mi aventón. Lee me había llevado y Hinata me llevaría a casa. Podía emborracharme tanto como quisiera, coquetear tanto como quisiera y reírme a carcajadas con Hinata tanto como quisiera.

Entonces él entró, el Gran Hombre Misterioso, ahora conocido como Sasuke 'Taka' Uchiha.

Me había enamorado de él a primera vista. No es broma. Era sexy pero no era lujuria. Era amor.

Está bien, era parte lujuria pero amor más que nada.

No había explicación para esto, incluso ahora, recordándolo.

Es sólo que había algo en el modo en que él era, usando jeans desteñidos, una camisa negra a medida y geniales botas negras, claramente cómodo y confiado de su estilo y de él mismo; el modo en que se movió, con gracia, pero poderoso, masculino, con su merodear, su confianza y su apariencia, se adueñó del lugar; y el modo en que podía sentarse en un reservado y comer en soledad y parecer totalmente tranquilo con ello.

Jugueteó con su celular, recibiendo y mandando mensajes de texto, tomando llamadas, miró de aquí para allá y parecía como si estuviera naturalmente alerta a cada matiz de la habitación, pero estaba cómodo con su propia compañía y era absolutamente impresionante.

Para mi placer, lo habían sentado en un reservado en mi lado del bar.

Como siempre cuando salía (Sasuke no mintió, cuando salgo, muestro piel, pero esa era yo y mamá me enseñó a abrazar mi propio estilo así que lo hice), me había puesto un vestido muy corto, ajustado y elástico que mostraba mucha pierna debido a que era súper corto, mucho brazo debido a que era sin mangas y mucha espalda debido al bajo escote en V. En aquel entonces había tenido once vestidos cortos negros y ese vestido era el número tres en mi clasificación de cuán sexy eran (ahora tenía trece y había bajado a la posición número cinco). Tenía puestas mis sandalias de tiras con tacón de aguja, mi cabello estaba corto en ese momento y mi maquillaje era '¿vienes aquí a menudo?' No estaba al acecho, estaba ahí para tener una agradable noche con mi amiga que estaba jodiéndola en el trabajo y necesitaba apoyo moral, pero eso no quería decir que no pudiera lucir sexy.

Sentada en mi taburete, bebiendo cosmos como si fueran refresco de uva light, hice todo lo que pude para llamar la atención de Sasuke, retorciéndome en mi banquillo, cruzando y descruzando mis piernas, chupando y girando un popote de coctel, dando vueltas a mi cabello innecesariamente.

Y mientras él comía (y mientras yo lo miraba comer a escondidas, sentado, y jugando con su teléfono, etc...), ni siquiera me miró.

Así que cuando pagó su cuenta, se deslizó del reservado y estaba claro que estaba a punto de irse, estaba devastada.

Sí, el sentimiento era ése.

Sabía en mi cerebro saturado de cosmos que ese hombre saliendo por esa puerta era el fin de mi vida. Era la pérdida de mi última oportunidad de felicidad. Era la muerte de un sueño.

Y me había girado hacia el bar, bebido hasta el último sorbo de mi cosmo y considerado cometer suicidio cuando, de repente, sentí una cálida mano en la piel de mi espalda baja.

Giré mi cuello, alcé la vista y ahí estaba él.

Contuve el aliento y preguntó:

—¿Vienes o qué?

Eso fue todo. Esa fue su frase seductora. "¿Vienes o qué?"

Fui. Tomé mi bolso, le di un gran suspiro a la mirada fija de Hinata y salí del restaurante con él. Me subió a un todoterreno negro, preguntó mi dirección, me llevó a casa y tuvimos sexo vigorosamente.

Nunca había hecho algo como eso antes en mi vida, ni de cerca. Fue hacer algo increíblemente loco.

Y fue magnífico.

Hasta que desperté a la mañana siguiente y él se había ido.

Sabía que había metido la pata. Él era asombroso. Yo era una aventura borracha de una sola noche, no tenía su número y no sabía su nombre.

Al instante había caído en picada en las profundidades de la desesperación y lavado mi resaca esa misma noche con más cosmopolitans en Club, esta vez con Hinata atendiendo el bar e Ino a mi lado en donde expliqué las profundidades de mi desesperación con lujo de detalle y cada vez que la puerta se abría o había movimiento en esa dirección, estiraba el cuello, esperando que él entrara buscándome.

No fue así.

No fue sino hasta tres días después cuando sentí mi edredón deslizarse hacia atrás, despertándome de un sueño profundo, mi mente y mi cuerpo congelados con aterrorizado pánico, después su peso golpeó la cama, su voz para nunca ser olvidada dijo:

—Hola, pequeña molestia. —Sus brazos se envolvieron a mí alrededor y me besó. Luego me hizo otras cosas, realmente, realmente buenas cosas.

Así comenzó y a pesar de que al principio estaba esperanzada de que cambiaría... me las arreglaría para preguntar su nombre o él me pediría mi número o tocaría en la puerta durante el día o pasaría la noche y me llevaría a desayunar... no cambió.

Y sentada ahí en mi oficina, mirando por la ventana cuando debería haber estado trabajando, me di cuenta de que estaba justo ahí con Hinata todo este tiempo. Estaba esperanzada. Quería de regreso ese sentimiento que tenía cuando lo vi por primera vez y el sentimiento que tenía, pero que tontamente negaba, cada vez que venía de visita. Las mariposas en mi estómago. La certeza que nacía de nada más que del instinto de que él era el único.

Pero pasó un año y medio y conservaba mi esperanza mientras perdía una y otra y otra vez mi dignidad.

Ahora las cosas habían cambiado.

Y ahora estaba aprendiendo que él podía ser sexy, confiado, moverse con gracia y podía haber una multitud de cosas que eran fascinantes sobre él pero que también podía ser molesto, un idiota mandón, que me decía qué hacer, no me escuchaba y podía herir los sentimientos de Lee sin parpadear.

En este pensamiento mi teléfono sonó y salté. Era el teléfono de la casa que nunca sonaba. Todo el mundo llamaba a mi celular. Pero lo había apagado para que pudiera hacer algo de trabajo por consiguiente Hinata vino por una visita sorpresa después de que escuchó sobre mi allanamiento y no pudo ubicarme.

Automáticamente estiré la mano y lo saqué de su base luego deseé no haberlo hecho mientras apretaba el botón y lo ponía en mi oído pensando que probablemente era un vendedor porque en las raras ocasiones que mi teléfono sonaba siempre era un vendedor.

—¿Hola? —Pregunté vacilante, lista para colgar en el instante que escuchara a un vendedor.

—¡OhporKami! —chilló Ino.

Parpadeé y mi barbilla se cayó de mi rodilla. Ino Yamanaka no era de chillidos femeninos.

—¿Ino? —Llamé.

—¡OhporKami!

Oh, cielos. Sabía lo que era esto.

—Ino, el allanamiento... está bien... está...

—¡No vas a creer lo que sucedió!

Mi espalda se enderezó.

¡Oh, por Dios! ¡Sai le pidió matrimonio! Hinata, Ino y yo habíamos esperado por siempre para que Sai le propusiera matrimonio (Ino obviamente más que nosotras, pero apenas). Ninguna de nosotras podía entender, dado que se habían conocido por cinco años y estado viviendo juntos por cuatro, por qué le estaba tomando tanto tiempo.

Ahora había sucedido.

¡Hurra!

—Oh Ino, estoy tan... —empecé a hablar efusivamente.

Pero interrumpió mi hablar con:

—¡Naruto pidió ser retirado del caso!

Parpadeé de nuevo.

Entonces pregunté:

—¿Qué?

—¡El caso! —gritó—. ¡El caso! Es el tipo de caso que podría hacer su carrera. Si logra un arresto en esto estamos hablando de condecoraciones, recomendaciones, escribir libros. Y pidió ser retirado del caso por ti.

Palabras como 'Naruto', 'retirado del caso' y 'por ti' se estaban filtrando en mi cerebro.

Así que, repetí:

—¿Qué? —Pero lo hice en un susurrante cuchicheo esta vez.

—Sakura, no sé lo que hiciste, pero lo que sea que hayas hecho, a él... le... gustas. Todos están hablando de ello. He estado esperando todo el día para tener un descanso para poder llamar entonces no estabas contestando tu celular así que tuve esperar para llegar a casa por mi libreta de direcciones porque no recordaba el estúpido número de tu casa. No puedo creer esto. Él es atractivo. Atractivo. Y amable. Y es atractivo. ¿Dije que era atractivo?

—Ino...

—Es decir, el Capitán no lo retiraría del caso, pero el hecho de que él lo pidiera. Mierda, nena. Mierda. ¡Mierda! —chilló.

—Ino...

—Me encanta esto. Se lo conté a Sai en el minuto en que su trasero entró por la puerta. Estamos organizando una doble cita.

—¡Ino! —grité.

—¿Qué? —preguntó.

—Anoche entraron a mi casa —le conté.

—Sé todo sobre ello, nena —replicó Ino en un tono de voz de "¿Y qué?" —. Mebuki me llamó esta mañana y es la charla de la Estación. Sé todo sobre HM también. Sé todo.

Mierda, ¿alguna vez aprenderé? Nunca debería llevar a mis amigas a casa porque mamá se las arreglaba para entrar en sus vidas siendo una persona buena, divertida y generosa. Entonces yo nunca podía mantener nada en secreto. Aprendí eso antes, pero ¿eso detuvo mi estúpido comportamiento? ¡No! Mamá aún hablaba con mi amiga de la secundaria. Ella vive en el Costa del Sol en España con algún inglés multimillonario y mi madre y ella conversan varias veces al año y yo no he hablado con ella en quince de esos años. Ni siquiera nos tenemos agregadas en redes sociales.

Repite después de mí: ¡la familia aquí, los amigos acá y nunca deben conocerse los dos!

—Ino, las cosas se han vuelto complicadas —le dije.

Hubo un silencio y luego:

—No, Sakura, complicas las cosas. Escuché que HM declaró sus intenciones y tú las contradijiste. Naruto lo escuchó también. No des el brazo a torcer. Conozco a Naruto Uzumaki; lo he conocido por años. Es un buen policía, un buen hombre y quiere una casa con una cerca de madera puntiaguda, dos y medio hijos, un perro y una mujer que pueda igualar su libido, el cual, según los rumores, corre por la zona roja. Es sólo que nunca ha sido capaz de encontrar a la indicada, a pesar de que ha gastado una justa cantidad de esfuerzo buscando. Nena, ¡tú podrías ser su indicada!

—Cielos, Ino, ¿cómo sabes tanto sobre él?

—¿Acaso no dije que era atractivo? —espetó—. Tengo a Sai pero eso no significa que no pueda analizar a los atractivos, y lo hago.

Eso era cierto. Lo hacía. Había estudiado a los atractivos por tanto tiempo y con tanta diligencia, que estaba en un nivel catedrático en atractivos.

—No puedo pensar en esto, tengo que trabajar —le dije—. Tengo comandos en mi casa instalando un sistema de seguridad. Sasuke aplastó a Lee como a un insecto en frente de Hinata y los ya mencionados comandos. Moegi está metida en alguna mierda seria que se está filtrando en mi vida. Y Colmillo declaró sus intenciones esta mañana y hubo un 'Encuentro Oficial de los Chicos Malos' en mi patio, de la cual no estoy enterada de la culminación, pero sé que Uzumaki y Colmillo se retiraron y, para tu información, me imagino que es para reagruparse. También sé que he visto a Sasuke tres veces a la luz del día y una de esas veces me trajo fideos de J's para almorzar así que estoy suponiendo que piensa que es el favorito.

—¿Te compró fideos J's?

—Sí.

—¿Cómo es que sabe de ti y J's?

—Ino, te lo dije ayer, ¡sabe todo sobre mí! Y ahora, cuando digo eso, me refiero a que sabe todo sobre mí. Me contó el mismo que me sigue, o sus chicos lo hacen y se reportan. ¡Es una locura!

—¿Por qué haría eso?

—Le pregunté y su respuesta fue, 'Molestia', que es cómo responde a un montón de mis preguntas o responde a un montón de mis regaños.

—No lo sé, Naruto puede ser pensativo, pero sospecho que no contestaría a una pregunta directa con 'Molestia'.

Santo cielo.

—No puedo pensar en Naruto, no puedo pensar en nada —le conté—. De verdad necesito trabajar y todo esto está fastidiando mi cabeza.

—Bueno, debes pensar en HM porque una vez que escuché que un hombre llamado Taka te había reclamado como suya anoche, hice algunas preguntas sobre él y descubrí un montón y el montón que averigüé significa que debes liberarte.

Oh, cielos. Eso no sonaba bien.

—Tampoco quiero saber de él. Después de un año y medio estoy aprendiendo rápido y entre más interactúo con él, más inminente es la amenaza de que seré la primera víctima de una explosión de cabeza espontánea.

—¿No te gusta?

—No tengo tiempo para explicar la complejidad de todo lo que siento por Sasuke ahora mismo. Tengo tres horas para hacer diez horas de trabajo y luego tengo que estar en casa de mis padres. Saben que Moegi está en problemas y puede que la hayan desheredado, pero es su ahijada y es casi mi hermana y van a preocuparse. Lo sé porque, apesta y quiero quitármelo de encima, pero estoy preocupada. Tengo que prepararme para enfrentar eso. Estoy tomando esto un paso a la vez.

Hubo más silencio después:

—No te oyes muy bien.

Cerré los ojos, me incliné hacia delante y mi cabeza chocó contra mi escritorio.

¿Por qué nadie me prestaba atención?

—¿Esa fue tu cabeza golpeándose contra tu escritorio? —preguntó Ino en mi oído.

—Sí —susurré al teléfono, manteniendo mis ojos cerrados.

—Está bien, nena, te dejaré sola, pero necesitamos cosmos, pronto. Hablaré con Sai sobre una cita doble. Tal vez dado que no eres importante en este caso Naruto será capaz de ir a cenar. O quizás podemos sólo planear una reunión en nuestra casa y nadie lo va a saber.

Abrí mis ojos y me quedé mirando mi regazo.

—Eso no es dejarme en paz, Ino, eso es planear mi futuro romántico con un hombre que apenas conozco mientras estoy perdiendo los estribos por cómo voy a hacer que el hombre que también apenas conozco, pero con el que he estado durmiendo por meses acepte que hemos terminado cuando sus ideas al respecto chocan violentamente con las mías.

Silencio, luego:

—¿En serio? ¿Le dijiste que se acabó?

Me puse derecha en la silla con rapidez y chillé:

—¡Ino!

—¡Está bien! De acuerdo, te dejo en paz.

—Llama a Hinata, hazle un resumen la limitada información que tienes, me ahorrará tiempo —ordené.

—Entendido.

—Sin citas dobles.

—Sólo prepararemos algo en el calendario.

—¡Ino!

—Hasta luego, nena.

Después estaba escuchando el vacío.

Apreté el botón de colgar y lo puse en su base. Entonces me levanté y bajé las escaleras porque estaba bastante segura de que había barras de chocolate congeladas y estaba muy segura de ello porque siempre las tenía, pero no era inaudito para mí que accidentalmente me comiera mis reservas mientras, digamos, veía una película o sólo tuviera antojo. A través de abundante experimentación había descubierto que las barras congeladas demostraban intensificar la concentración. Necesitaba mi concentración agudizada así que iba a sacar las armas grandes.

Descubrí que tenía barras de chocolate congeladas.

Tras ofrecerlas, también descubrí que los comandos no las comían.

Eso era bueno. Más para mí.

Agarré mi paquete doble, enderecé los hombros, con esfuerzo despejé mi cabeza y subí las escaleras con determinación de nuevo a mi oficina.


Hola! ¿Les gustaría que siguiera con la historia?
Háganme saber si quisieran que siga subiendo la historia con sus reviews.

SabakuNoSakura: ¿quién no quisiera un Taka en su vida? tampoco me gusta que sean mandones, pero creo que eso es parte del encanto, que te haga rabiar un poco, jajaja.

Gracias a los que han dejado un review, creo que algunos no se habían dado cuenta que es una adaptación, pero sí, es la historia de Kristen Ashley, solo que con ligeros cambios que le haré pensando en cómo sería la historia si fueran con los personajes de Naruto.
Ciao!