Capítulo 08: Se puede decir que somos amigos, ¿no?

Aoi no tardó en llegar hasta la habitación de Clover y Alice, la conversación con la nueva pareja le había dejado mal sabor de boca, es posible que hubiera perdido los nervios con el sermón de antes pero no le gustaba ver a su nueva compañera tan triste y aparte comprendía la situación por la que estaba pasando ya que él ha vivido lo mismo con su hermana. Toco dos veces a la puerta y a los pocos segundos la abrió.

—Han llegado los refuerzos. —Le dijo con una sonrisa pretendiendo hacerla reír con su comentario, lamentablemente no funciono.

—Pasa. —Le invitó en un tono apagado, Aoi entró y antes de que se girara para seguir arreglando la maleta, se dio cuenta de que se secaba las lágrimas disimuladamente.

—¿Te ayudo con algo?

—No, me quedan sólo unas pocas cosas, si quieres puedes irte con los otros.

—¿Y morirme de aburrimiento? Prefiero ayudarte a cargar con las maletas.

—Gracias, no tardaré mucho. —Le respondió con una leve sonrisa de agradecimiento.

—Tómate tu tiempo, les he dicho que se fueran sin nosotros y que les llamaría cuando terminásemos.

—Vale.

Aoi esperó a que terminara de recoger sus cosas, los dos estaban muy callados y la pelirosa no cambiaba su semblante, él no quería hacerle ningún comentario más, se limitó a ver cómo ordenaba la ropa dentro de la maleta.

—Ya está todo. —Le aviso.

—¿No te olvidas de nada?

—No, lo he guardado todo. —Se colgó el bolso tipo bandolera por el hombro y cargó con su maleta que le costaba llevarla.

—Deja, ya la llevo yo, tú cierra la puerta. —Le dijo después de quitarle la maleta de la mano.

—Gracias. —Al salir cerro con llave y se dirigieron a la habitación que ahora compartiría con él, para dejar la maleta y recoger el equipaje de Light para llevarlo a la que fue su habitación.

—Lo de Ligth creo que es sólo su neceser que está en el baño. —Comentó Aoi ambos ya dentro de la habitación.

—Sí, sólo es eso, anoche me fije que estaba todo en su maleta, voy a buscarlo.

—Si quieres cambiar de cama, no tengo ningún problema.

—Está bien así, gracias. —De nuevo el Kurashiki se ofreció a llevar la maleta, durante el trayecto de vuelta no se dijeron nada. Antes de que el albino abriera la puerta para salir, la Field decidió romper el silencio, necesitaba consuelo y encontrar una solución a su angustia.

—Me he comportado como una niña, ¿verdad? —No tenía valor de mirarle a los ojos por miedo a su respuesta.

—Lo cierto es que un poco, aunque estabas indignada y es comprensible tu reacción.

—Lo sé, soy una estúpida, debería alegrarme por ellos en vez de ser egoísta y pensar en qué va a ser de mí. —En ese momento Clover no lo pudo evitar y comenzó a llorar tapándose la cara con las manos, Aoi no soportaba verla así y la abrazo sin dudarlo.

—Ni eres estúpida, ni eres egoísta, es normal que pienses así.

—Es que la idea de que me voy a quedar sola y me van a dejar a un lado, me aterra.

—Pues aprovecha el máximo posible con ellos, luego tendrás tiempo para asimilar que ya no podrás pasar tanto tiempo como antes, pero siempre estarán ahí para ti y ellos saben que te tienen a su lado pase lo que pase. Además, no estás sola, no hay mucha confianza entre nosotros, pero puedes contar conmigo para lo que sea, tanto aquí como cuando volvamos.

—Siento haberte arrastrado en todo esto, te regalaron este viaje para que descansaras y vengo yo a darte problemas.

—No me has dado ningún problema, además a ti también te lo regalaron para que descansaras. Por eso mismo vamos a disfrutar y a olvidarnos de todo, ¿no dijiste que querías vivir la vida? Que mejor que empezar ahora.

—Es verdad que dije eso, pero ahora no sé. —Le secó una lagrima y le sujeto el mentón para que le mirara.

—¿Una chica tan alegre y enérgica como tú no sabe cómo divertirse? Estás de broma, ¿no? Hasta yo he podido buscar algo de diversión en "isla empalagosa" y eso que soy tranquilo y aburrido.

—No eres aburrido, me lo paso bien contigo. —Dijo riendo, mientras se secaba las lágrimas y sin separarse de él.

—Ya veo, riéndote de mí. —Comentó de broma.

—Sabes que no es así. —Esbozó una leve sonrisa.

—Lo sé.

—Tienes razón, "isla empalagosa" tiene cosas buenas y hay que aprovecharlas. También sé que necesitaré tiempo para asimilar todo esto. Eres un cielo, no sé cómo agradecerte todo lo que estás haciendo por mí.

—Me conformo con que sonrías y seas la Clover de siempre. —Le respondió con una gran sonrisa.

—¿Sólo eso? —Le pregunto extrañada.

—De momento, sí. —La pelirosa le sonrió. —Se me acaba de ocurrir cómo compensártelo.

—¿El qué?

—¿Qué tal si vamos a por un helado?

—Buen idea, si nosotros hemos aguantado sus cursilerías, ellos tienen que aguantar que somos dos solteros en busca de diversión. —La Fiel rio ante su comentario dándole la razón.

—Las penas se curan mejor con algo dulce.

—Ves a lavarte la cara, te espero fuera. —Ella asintió y le hizo caso, no tardó en salir del dormitorio y cerró la puerta tras de sí. En ese momento se escuchó el sonido de un Whatsapp, provenía del móvil de Aoi. Buscó en el bolsillo y lo encendió para leer el mensaje. —Es de Akane, dice que llevemos el bañador que como vamos a pasear por la costa seguramente iremos a la playa.

—¿En qué costa?

—¿Te acuerdas de la escultura de las cigüeñas?

—Sí.

—Pues un poco más lejos de allí, dice que están mirando de conseguir pasajes para un barco para ver una isla cercana.

—Suena bien.

—Parece que van a tardar, porque no saben dónde conseguir los pasajes, así que podemos escaparnos tranquilamente a por el helado. —Se fueron a su habitación, Clover buscó en su maleta el bañador y entro al baño para ponersélo debajo del vestido corto azul con lunares blancos que llevaba, el albino se cambió para ponerse el suyo como ropa interior y encima se puso de nuevo sus pantalones negros pesquero. Salieron para irse a por su tan ansiado helado.

Mientras caminaban iban disfrutando del paisaje que con anterioridad no tuvieron tiempo para observar los detalles de la zona. Llegaron donde el puesto, Clover se pidió una bola de vainilla con caramelo y almendras y Aoi una de stracciatella, esta vez cada uno se pagó el suyo y al igual que la otra vez se intercambiaron para probar el sabor de los helados.

Se tomaron su tiempo para degustarlo y saborearlo mientras paseaban hasta donde estaban sus amigos esperándolos. Al grupo les alegró ver que la Field estaba más animada, Akane estaba feliz de ver a su hermano recuperando su habitual sonrisa, hacía mucho tiempo que no le veía así.

—¿Ya habéis conseguido los pasajes? —Preguntó Aoi.

—Nos ha costado, pero sí. —Le respondió Junpei enseñando con orgullo los pasajes. —Pero tenemos que ir yendo ya hacía el puerto porque hemos calculado que cuando lleguemos no faltará mucho para que partamos.

—¡Vamos allá! —Akane agarró a su chico del brazo e iban encabeza, Alice y Light les imitaron.

— Tengo que disculparme con ellos.

—Si sientes que es lo que debes hacer, adelante. —Le dijo con una sonrisa que le dio más seguridad para poder hablar con ellos, se adelantó hasta llegar a su hermano y su amiga.

—Light, Alice. —Se pararon y se giraron hacía ella.

—Siento mucho lo de antes, me he portado muy mal.

—Nosotros tampoco hemos actuado de la manera correcta. —Le comentó Light.

—Tenéis derecho a ser felices, sé que los dos habéis luchado y sufrido por mucho, además en el fondo sabía que estabais hechos el uno para el otro, así que me alegro mucho por vosotros, enserio estoy muy contenta. —Les dijo con su habitual sonrisa resplandeciente, a Alice se le salían las lágrimas de alegría y la abrazó fuertemente.

—Gracias Clover, eres un amor. —Empujó a su novio hacía ellas para que se uniera al abrazo. Aoi les observaba desde la distancia y se alegró por la felicidad de su reciente amiga, la Field le miro mientras seguía abrazada a ellos.

—Os dejo que disfrutéis, parejita. —Los dos asintieron y se acercó a Aoi.

—Veo que todo ha ido bien. —Comentó el albino.

—Sí, quería arreglarlo todo cuanto antes, quiero que sean felices, enserio ya me tenían harta con sus dudas. —Él rio ante su cometario.

—De Light me lo espero, pero, ¿Alice teniendo dudas?

—Sí, aunque la veas tan valiente y segura de sí misma, en el fondo no sabía si mi hermano la correspondería y ahora queda que su familia lo acepte, a pesar de que se independizo.

—Por como lo dices, tiene pinta de que están chapados a la antigua.

—Bueno, sus padres son ricos y no quieren que esté con un chico que no sea de la misma condición, sin importar si ella es feliz o no, de hecho, cuando la vimos haciendo auto-stop, se estaba yendo de su casa.

—Yo también hubiera hecho lo mismo, que horror de familia.

—La ayudé a buscar trabajo y con eso y sus ahorros se pudo pagar un alquiler.

—¿Trabajáis juntas?

—Sí, lo que ella es ayudante de cocina, su sueño es abrir un restaurante.

—Espero que tenga suerte y lo consiga, así tendremos comida gratis.

—¡Qué malo! —Rio a carcajadas.

—Seguro que tú piensas lo mismo.

—La verdad es que sí, y más con lo bien que cocina. —Rieron los dos, llegaron al puerto donde vieron a un hombre cerca de un barco recogiendo los pasajes de los turistas, se pusieron a hacer fila, por suerte no eran muchos así que no tuvieron que esperar mucho. Ya todos en el barco, el señor de los pasajes avisó al capitán que podían zarpar, a cubierta se les acercó un hombre de mediana edad con un micrófono, era al guía turístico.

—Bienvenidos a todos y a todas, soy Jordan, vuestro guía, nos dirigiremos a isla camaleón, ¿por qué le dicen así? Bueno pues porque hay muchos camaleones que les gustan los turistas. —Los que no eran amantes de los réptiles pusieron cara de asco y entraron en pánico, entre ellos Akane y Clover.

—No se alarmen, era una broma, en verdad es porque tiene forma de camaleón o eso dicen, aunque tampoco os voy a negar que alguno que otro hay, pero son inofensivos.

—Que cachondo el tío. —Comentó por lo bajo Aoi.

—Lo que hace especial a esa isla es su historia que contaré lo más amena posible para no aburrirles, de momento no diré nada más hasta que lleguemos, por ahora pueden asomarse a ver a los amigables tiburones. —Todos se quedaron ojipláticos cuando lo dijo.

—En caso de que los vean, así que tendrán que conformarse con deleitarse con el dulce canto de los delfines y sus acrobacias. —Efectivamente, no tardaron en oírlos y verlos saltar por el horizonte, enseguida todos sacaron cámaras y móviles para hacerles fotos y grabarlos en vídeo, era un espectáculo hermoso con el mar cristalino de color turquesa y la agradable brisa marina, al barco se acercó una familia de delfines con dos crías, uno de los marineros les daba unos peces y estos se los comían con gran felicidad.

—¡Son preciosos! —Exclamó Akane haciéndoles fotos y saludándolos, las otras dos chicas fueron con ella.

—No está mal, pero quería ver tiburones. —Comentó Junpei a sus amigos.

—Pensé que querrías que una ballena te lanzara un chorro de agua. —Light se rio al recordar lo que pasó en la piscina del barco.

—Ya estamos otra vez con eso, muy gracioso.

Nuestro grupo de turistas no tardaron en llegar a la isla, Jordan explico que ahora era una reserva natural protegida de animales exóticos y sólo se podía acceder a ella con permiso especial para evitar los cazadores furtivos, cada animal que encontraban les iba explicando de qué se trataba, adentrándose más en la isla, vieron una antigua aldea vacía donde había un sendero que le llevaba hasta una cueva adornada con pinturas azules de la civilización que vivía allí, donde ilustraban su día a día y dibujos de animales que usaban para decorar las artesanías que hacían hoy en día.

Fue un largo paseo, pero mereció la pena ver aquel paraíso oculto y animales que sólo podían ver en documentales de la televisión, el guía fue muy claro y conciso con sus explicaciones y soltando alguna que otra de sus bromas, a las que todos se terminaron acostumbrando y se reían. Al partir de nuevo y llegar al puerto todo aplaudieron y agradecieron a Jordan y al resto de trabajadores del barco por el viaje.