Travieso y Sassette

Capítulo 8: La palabra más difícil


Sassette estaba molesta con Travieso. Habían discutido pero a diferencia de las veces anteriores sentía que no podría perdonarlo. Ella no quería estar enojada con Travieso pues sabía que eso afectaría la forma en que se relacionaba con los otros pitufines. Ellos eran buenos amigos por lo que sabían que sería inevitable verlo cada vez que salieran a jugar.

No recordaba el motivo por el que habían discutido, Sassette estaba segura de que no había hecho nada que pudiera hacerlo molestar. Admitía que no acudió temprano al lugar en donde se reunirían para practicar, faltando poco para el día Pitufo se habían propuesto volver a unir la banda. Llegó tarde pero se disculpó, Pitufina y ella estuvieron jugando a peinarse por lo que perdió la noción del tiempo.

A Nat y a Tristón no parecía molestarle su retraso pero a Travieso sí. Incluso le dijo que si no le interesaba jugar con ellos mejor no se hubiera presentado. Aquello la hizo enojar, Sassette consideraba que no se había retrasado demasiado y que Travieso no tenía derecho a hablarle de ese modo.

Sassette se sintió avergonzada al recordar la forma en que había tratado a Travieso pero dejó de pensar en ello cuando recordó la forma en que él la trató. Sabía que no era excusa para reaccionar de la forma en que lo hizo pero se sintió atacada y solo pensó en defenderse.

Escuchó a alguien toca la puerta de su casa. Se tapó la cara con la almohada y pretendió no escuchar. Aunque sabía que era poco probable que Travieso llamara no quería arriesgarse a tener que hablar con él.

—¡No quiero hablar con nadie! —gritó Sassette cuando volvió a escuchar que llamaban a la puerta.

—Ni siquiera conmigo —le preguntó Pitufina y se sintió avergonzada, era Travieso con quien estaba enojada, no tenía por qué gritarle a alguien más.

—Pasa —indicó con voz derrotada.

—¿Qué pasó? —le preguntó Pitufina, no parecía molesta —. Te vi regresar molesta y no me respondiste cuando te hablé.

—Discutí con Travieso, él se quejó porque llegué tarde.

—Siento que eso haya pasado —le dijo Pitufina y Sassette supo que sus palabras eran sinceras —. Es que es divertido tener a una compañera con la que charlar ¿Intentaste hablar con él?

—Sí, pero no me escuchó —comentó Sassette mientras hacía un puchero, recordar la forma en que Travieso le había hablado la hacía enojar.

—Eso no fue nada pitufo de su parte, debería disculparse.

—Eso no arreglaría nada, él me llamó mala amiga.

—Deberías vengarte —comentó Pitufina de manera casual, eso tomó por sorpresa a Sassette, ella esperaba que le dijera que se disculpara y buscara una manera de hacer las paces.

—Podría pedirle a Cochinón su basura y llenarla su sombrero.

—Probablemente no vuelvan a ser amigos pero eso no importa, el orgullo es lo más importante.

Aquellas palabras bastaron para que la determinación de Sassette disminuyera hasta desaparecer. Hasta ese momento solo había pensado en que estaba enojada con Travieso, nunca llegó a pensar que ese pudiera ser el fin de su amistad. Quiso pensar que estaba haciendo lo correcto al no volver a hablarle, que no debería aceptar sus disculpas si llegara a hablarle pero esos pensamientos eran opacados por una voz parecida a la de Pitufina que le preguntaba si valía la pena.

Las palabras de Travieso la ofendieron, no lo podía negar. Se sintió molesta cuando la llamó mala amiga y no deseaba volver a hablarle pero si era sincera consigo misma ella no se portó mejor. Estuvo a la defensiva y pensó, que de no haber actuado de ese modo quizás Travieso le hubiera dicho lo que le molestaba.

—Pero él no me ha buscado para disculparse —agregó Sassette de pronto, su enojo había disminuido pero seguía presente.

—¿Eso significa que estás dispuesta a perdonarlo? —le preguntó Pitufina con una sonrisa.

—No lo sé —respondió y era sincera. No quería perder su amistad con Travieso pero no estaba segura de poder olvidar la forma en que le habló —. Sé que fui grosera y que dije cosas que no sentía, mi actitud no fue la más pitufa pero él empezó.

—Solo piensa en lo que realmente importa —le dijo Pitufina antes de marcharse.

Nat, Tristón y Travieso llegaron poco antes de que anocheciera. Los dos se veían incómodos y Sassette confirmó sus sospechas, si no hacía algo no volverían a ser los amigos que fueron en el pasado y eso le dolió. Eran sus mejores amigos, habían estado juntos en las buenas y en las malas, los quería a todos aunque discutiera muchas veces con Travieso.

De no haber estado tan sumergida en sus pensamientos Sassette hubiera notado las miradas que Tristón y Nat le dedicaban a Travieso. Ella no era la única que se debatía en perdonar y olvidar. Travieso sabía que lo había arruinado todo pero no quería decirle que había actuado por miedo, había escuchado que cuando creciera ya no le interesaría jugar con ellos y reaccionó mal. Sabía que no había justificación para sus actos pero no sabía cómo hacer las paces con Sassette, su orgullo no lo dejaba hacer lo correcto.

Después de discutir con Sassette se había alejado del grupo pero Nat y Tristón lo encontraron. Ellos le insistieron que debía disculparse pero él se negó. En ese momento había creído que tenía la razón y que si alguien debía disculparse era Sassette por no ser una buena amiga. No quería hablar con nadie pero lo que le dijo Nat fue algo en lo que no pudo dejar de pensar.

—Si no te disculpas, tú serás el responsable de perderla. Ella es nuestra amiga y aunque crezca no nos abandonaría pero tú te empeñas en alejarla.

Esa noche ambos tuvieron problemas en dormir. A pesar de las horas transcurridas la discusión seguía fresca en la memoria de ambos. El enojo había disminuido y ya no era el que controlaba las palabras de ambos pero era la vergüenza la que les impedía hablar. Aceptar su error fue el primer paso pero faltaba algo más, decir la palabra más difícil.

De haber prestado atención hubieran notado el momento en que Tristón y Nat abandonaron el dormitorio o cuando los dejaron encerrados. Solo estuvieron conscientes de la situación en la que se encontraban cuando ellos le gritaron que no los dejarían salir hasta que resolvieran sus problemas.

—No vamos a permitir que continúen por más tiempo esta tonta pelea —les gritó Tristón.

Travieso intentó salir, intentó convencerlos para que abrieran la puerta pero ninguno de los dos parecía dispuesto a escucharlo. Sassette fue la primera en comprender lo que ellos esperaban que hiciera y aunque le molestara, internamente agradeció por ello. Quería a sus amigos pero sabía que de no tener un empujoncito probablemente hubiera dejado pasar años antes de hablar con Travieso.

—Lo siento —le dijo después de una larga pausa, imaginar una vida sin Travieso la había hecho aceptar lo mucho que lo quería y lo importante que era para ella.

—Yo soy quién debería disculparse, fui grosero, tenía miedo de perderte —respondió Travieso, decir aquellas palabras lo hicieron sentir mucho mejor.

Ambos sonrieron felices de haber acabado con esa pelea, alegres de saber que no se perderían. Ambos se querían pero eran muy jóvenes para comprender el lazo que los unía.