Capítulo 8 El plan.
El jueves amaneció frío pero soleado, y Harry despertó seguro en su cama. Ron y Hermione no se hablaban y el desayuno resultó silencioso para él, que preocupado como estaba por lo que harían esa tarde, no se sentía con ganas de charlar con nadie. Ginny y Neville también estaban muy callados, quizás asustados por el plan que se debía poner en marcha a última hora del día.
Cuidado de Criaturas Mágicas era la primera clase y, aunque Harry estaba contento de ver a los Fwoopers sometidos bajo un encantamiento de silencio, también sentía ganas de escuchar una de sus canciones para aliviar sus preocupaciones. Hagrid notó que algo preocupaba a Ron y Harry, pero cuando les preguntó, ambos contestaron que todo estaba bien. Hagrid no les presionó, quizá pensaba que tarde o temprano se lo contarían.
El estado mental nervioso de Harry prosiguió durante la mañana y tomó, inquieto el camino hacia Encantamientos. Su inquietud era bastante evidente y, en un momento de la clase, el profesor Flitwick le preguntó si algún compañero lo había puesto bajo el efecto de un hechizo nervioso.
Al final, Harry encontró un pequeño momento de descanso en la comida, donde se sentó apartado de la frialdad del silencio entre Ron y Hermione. Discutió los planes para la tarde con Neville y Ginny en voz baja. Le pidió a Luna que se uniera a ellos y los tres salieron a dar un paseo por los terrenos del castillo.
-¿Todos nosotros sabemos lo que tenemos que hacer? – Preguntó Harry mientras pasaban bajo el árbol, cerca del lago, donde recordó que una vez su padre estuvo allí sentado con el resto de los merodeadores, Sirius Black, Peter Pettigrew y Remus Lupin.
-Si Harry, - contestó Neville – Luna y yo estaremos en la clase 28, esperando a que Ginny y tú lleguéis con Ron y Hermione.
-Iré a la biblioteca a buscar a Hermione a las tres menos diez. – Dijo Ginny.
-Bien. - Asintió Harry – Y a las tres menos cuarto, recogeré a Ron de la sala común. Todo claro entonces. ¿Luna?
-Lo he entendido. – Dijo Luna después de asentir con la cabeza, y añadió - ¿Sabías que tú pelo es exactamente igual que las plumas de un Dumbie de grandes crestas?
-Ummm, no lo sabía. – Contestó Harry. – Pero gracias por decirlo.
-Mi padre dice que el Dumbie de grandes crestas casi se extinguió a principios de siglo, - contó Luna – pero su número ha ido aumentando desde entonces. En los últimos años ha habido frecuentes avistamientos.
-¿Son tan extraños como los Snorkacks de cuernos arrugados? – Preguntó Ginny con inocencia.
-Oh no, - contestó Luna con un repentino amago de risa – ellos son mucho más comunes estos días.
Harry consultó su reloj, las dos en punto. Eso quería decir que aún debía pasar al menos media hora para ocupar las posiciones planeadas en el castillo. Se dejó caer sobre la hierba, donde el sol de septiembre brillaba pálidamente sobre el lago e iluminaba los tentáculos del calamar gigante rompiendo la superficie del agua. Tumbado, se sentía un poco más calmado que los demás, que seguían hablando sentados detrás de él. Esperaba sentirse feliz en unas pocas horas.
-Hey Ron. – Saludó Harry.
La media hora en el lago había pasado rápidamente y Harry estaba entrando en la sala común. Como había esperado, Ron estaba sentado deprimido en una silla frente a la chimenea. El libro de Pociones estaba abierto en su regazo en pretensión de leer los deberes, pero Ron miraba fijamente la vacía chimenea cuando Harry atravesó el agujero del retrato, y parecía haber estado así mucho tiempo.
-Hola Harry. – Dijo Ron tristemente.
Harry se sentó frente a él con una expresión, que esperaba que fuera, simpática.
-Mal asunto entre tú y Hermione. – Afirmó Harry.
Ron asintió. Harry había esperado que su amigo empezase a despotricar sobre lo poco razonable que había sido Hermione, pero se hecho, se quedó callado y mirando la alfombra.
-Escucha compañero, - dijo Harry cortando el silencio ¿por qué no vienes a practicar algo para el ED? Hay unos pocos hechizo de defensa que me gustaría intentar y podrías olvidarte un rato del asunto.
Ron miró el libro en su regazo, lo cerró y lo dejó en la mesita.
-Vale, - contestó – de todas maneras aquí no hago nada.
-Vamos. – Dijo Harry alegremente poniendo el brazo sobre los hombros de su amigo.
-¿Dónde vamos? – Preguntó Ron dejándose guiar por Harry a través de los pasillos de Hogwarts.
-Clase 28. – Contestó. – Está libre esta tarde.
-Vale. – Contestó Ron.
Al girar la esquina del pasillo de la clase 28, Harry vio por el rabillo del ojo a dos figuras acercándose desde la otra esquina del pasillo.
'Justo a tiempo' – Pensó.
Ron tuvo noticia de que Ginny y Hermione se acercaban desde la otra parte del pasillo, cuando se disponía a cruzar el umbral de la puerta abierta. Se detuvo y miró, con expresión interrogante, a Hermione.
-¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó con frialdad.
-Voy a ayudar a Ginny con transformaciones, - contestó Hermione con los ojos cargados de indignación – y hemos reservado esta clase.
-Harry me ha dicho que ÉL ha reservado esta clase para practicar hechizos de defensa, - dijo Ron negando con la cabeza – así que, piérdete.
-Ni lo sueñes, - replicó Hermione – si tiene que irse alguien, eres tú.
Harry hizo un rápido gesto a Ginny antes de interrumpir la conversación.
-De hecho, los dos os quedáis. – Agarró a Ron por los brazos y lo lanzó a través de la puerta, haciendo Ginny lo mismo con su amiga. Ron y Hermione, que estaban tirados en el suelo de piedra de la clase con expresiones atónitas en sus caras, se pusieron de pie dirigiéndose hacia Harry y Ginny.
Después de un grito de "Petrifucus totalis", Ron y Hermione sintieron como sus pies se despegaban del suelo al momento en el que Neville y Luna se hicieron visibles, apareciendo de detrás de las puertas empuñando sus varitas. Ron y Hermione cayeron de espaldas en un, ya preparado de antemano, montón de almohadones, ambos paralizados, excepto por sus ojos, que miraban a Harry, Ginny y sus atacantes con una expresión de herida sorpresa.
-Siento mucho esto, - dijo Harry sin alterarse mientras Neville y Luna se deslizaban en silencio al pasillo – vosotros dos tenéis mucho de que hablar y no pienso dejaros salir de esta habitación hasta que esté completamente seguro de que lo habéis solucionado todo.
-Vamos. – Susurró Ginny. Harry se giró para marcharse, pero entonces volvió a mirar a Ron y Hermione al mismo tiempo que cogía el pomo de la puerta.
-Ya sabéis de lo que estoy hablando. – Dijo antes de cerrar la puerta tras él y poniendo la punta de la varita en la cerradura – "Colloportus Impregnabilis" – susurró. Sonó un gran 'CLUNK' cuando alejó la varita de la puerta.
-¿Impregnabilis? – Preguntó Ginny cuando Harry se acercaba a ella.
-Podrían romperlo, - admitió Harry – pero no hasta que pase un buen rato.
-¿Cuánto tiempo vamos a dejarlos ahí? – Preguntó Luna.
-Vendremos a echarles un vistazo en una hora. – Contestó Harry comprobando su reloj.
-Entonces, ¿Qué hacemos mientras pasa el tiempo? – Dijo Neville, intercambiando la mirada con los demás.
-¿Quién juega al ajedrez? – Sugirió Ginny.
Harry, Ginny, Neville y Luna volvieron a los terrenos del colegio y se sentaron de nuevo junto a la orilla del lago. Jugaron unas cuantas partidas de ajedrez, en las que Ginny ganó cada una que disputaba, seguida muy de cerca por Luna.
Harry estaba muy distraído, esperando que Ron y Hermione estuviesen arreglando las cosas, que estuviesen poniendo final a su contienda particular y también temía la posibilidad de haber perdido a dos amigos. Pero pensó que era mejor arriesgarse a perderlos que quedarse sin hacer nada por remediarlo.
-Harry, - escuchó a Neville llamándolo – ya hace una hora que estamos aquí.
Despertando de sus pensamientos, Harry miró su reloj, ya pasaban cinco minutos de la hora.
-OK, - dijo – es hora de ver cómo ha ido.
Sintiendo un vuelco en el estómago, Harry caminó junto a los demás por los macizos pasillos de piedra de Hogwarts, hasta llegar a la clase 28.
-¡Maldita sea! Han escapado. – Se quejó Ginny cuando llegó a la clase. Abrió completamente la puerta y los demás pudieron ver una clase vacía excepto por la luz del sol que se filtraba por las estrechas ventanas iluminando las motas de polvo que flotaban en el aire. El corazón de Harry se hundió.
-Alguien debe haberlos dejado salir. – Dijo triste.
-Mierda. – Dijo Neville.
Harry encogió los hombros, metió las manos en los bolsillos y ofreció a los otros una sonrisa derrotada.
-No podemos hacer nada más, - dijo – al menos lo hemos intentado, gracias por la ayuda.
-De nada. – Dijo Luna tomando su propio camino.
-No deberíamos rendirnos aún. – Dijo Neville alcanzando a un derrotado Harry en dirección a la torre de Gryffindor.
-"Metamorfomago" – Suspiró Harry. La señora gorda le abrió el retrato y entró atravesándolo. Una vez estuvo dentro, encontró la sala común vacía, excepto por Ron y Hermione, que estaban de pie en medio de la habitación esperándolo.
-Hola. – Dijo Harry sin ánimo, todavía con las manos en los bolsillos.
-Hola. – Contestó Ron.
-Habéis salido. – Dijo Harry.
-Si. – Contestó Hermione.
-De hecho sólo estamos esperándote, - empezó Ron – para decirte que, después de hablar de algunas cosas, hemos decidido dejar de ser amigos.
-Oh. – Gruñó Harry.
-Eso es, - dijo Hermione acercándose a Ron y poniendo un brazo alrededor de la cintura del chico – nos hemos jurado eterna enemistad.
Harry los miraba sin comprender. Hermione y Ron intercambiaron miradas y entonces en los labios de Hermione empezó a formarse una sonrisa que desembocó en una carcajada.
-En serio compañero, - dijo Ron entre risas viendo a su amigo con la boca abierta – deberías ver tu cara.
-¿Vos… vosotros? – Farfulló Harry.
-¡Si, nosotros! – Rió Hermione.
Harry estalló en una tonta sonrisa, mientras Ron y Hermione recuperaban la respiración.
-¿De verdad? – Preguntó, Ron asintió con la cabeza.
-¡De verdad, los peores enemigos!
-¡Pero eso es genial! – Dijo Harry, las palabras empezaban a llegarle demasiado deprisa – Vosotros, juntos… quiero decir, después de tanto tiempo, desde ¿Cuánto hace que nos conocemos?
Hubo un significativo "click" que indicaba la llegada de Neville y Ginny a través del agujero del retrato. Harry los miró y vio cómo intercambiaban confusas miradas después de ver a Ron y Hermione.
-¡Neville, Ginnny, ha funcionado! – Dijo Harry, la tonta sonrisa volvió a su cara.
Esa tarde, una fiesta improvisada tuvo lugar en honor de Ron y Hermione. Dean Thomas preparó un montón de pancartas que rezaban 'Felicidades Ron y Hermione', mientras Seamus desaparecía en las cocinas durante veinte minutos y regresaba acompañado por varios elfos domésticos cargados con platos de pasteles, galletas y jarras de zumo de calabaza. Colin Creevey circulaba por la fiesta con su cámara, sacando fotos de todos, especialmente Ron Hermione y Harry. Neville entretenía a la multitud practicando un encantamiento de baile en su sapo Trevor, y Katie Bell puso en funcionamiento su radio mágica.
A la una en punto de la madrugada, la profesora McGonagall irrumpió en la torre con su camisón de cuadros escoceses y su redecilla en el pelo, pidiendo saber el motivo de tanto alboroto, pero cuando vio las pancartas y leyó su contenido, se conformó con poner un encantamiento de silencio a la sala común, e incluso aceptó un vaso de zumo que le ofreció Dennis Creevey. La fiesta culminó cuando Ginny propuso un brindis por la feliz pareja y la cámara de Colin captó el momento en el que Ron y Hermione intercambiaban un largo y esperado beso, que hizo estallar en aplausos toda la sala, incluída McGonagall.
Aunque, después de esto, la profesora insistió en que todos debían retirarse a sus dormitorios, pues al día siguiente tenían clases. Harry, que se sentía extremadamente agotado, siguió sus instrucciones sin oponerse y poco después estaba tapándose con las mantas de su cama.
Todavía no podía creer que el plan hubiese funcionado. Mañana lo tendría más asumido. Se durmió con la imagen del beso entre Ron y Hermione aún fresco en su memoria, iba a ser un gran cambio.
…mientras el silencio caía en la torre de Gryffindor, un fénix verde esmeralda abrió sus alas desde la cama de Harry y salió a través de la ventana.
A/N
Ya queda menos para resolver el "misterio", y tranquila/o Gra patronus que lo de Neville y Hermione era sólo una suposicion. De todos los fics que he leído nunca he encontrado ninguno con esta pareja.
Sahaliene, Tonks es una buena herramienta para liberar tensión.
Tengo una semanita libre en Navidades y no se si podré subir el siguiente capítulo antes de irme de vacaciones, no sus preocupeis si tardo un poquillo más de lo normal, y ...
FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!!!!!!!!
