AVISO: Este fic participa en el Reto #8: "Segunda Generación al azar" del foro Hogwarts a través de los años.
DISCLAIMER: Todo lo reconocible pertenece a J.K. Rowling, el resto es mío.
APASIONADO
El pequeño Charlie tenía seis años cuando descubrió su pasión.
Todo empezó cuando su padre llegó un día a casa con una caja bajo el brazo. Molly lo miró con dureza antes de exclamar:
—¿Más trastos muggles, Arthur?
—No son trastos, Molly —replicó el hombre, emocionado—. Son libros. ¡Libros de caballerías! —Su mujer lo miró con escepticismo—. ¡Seguro que a los niños les encantan!
Arthur no estuvo del todo acertado: Bill era demasiado mayor para los cuentos y Percy, demasiado pequeño. Pero Charlie, en cambio, tenía la edad perfecta para leerle las aventuras de valientes caballeros que luchaban contra codiciosos dragones.
Pero al niño le interesaban poco —o más bien nada— esos «héroes». Su inocente mente se quedó prendada de los dibujos de las bestias enormes y aladas.
Un día, preguntó a su padre:
—Papá, ¿los dragones existen?
—Claro, cariño. ¡Y hay de muchos tipos!
Charlie sonrió; ya sabía lo que quería ser de mayor.
