AMOR SANGRANTE

8. Antes de la caza. Primera parte

Laurent se detuvo en el mismo lugar en el que habíamos acampado la noche anterior. Encontré el árbol en el que me desperté sobre el pecho de James y enrollada en torno a él. No quería pensar en lo que iba a venir. Sabía que debía estar feliz, esto significaría que podría volver a mi vida normal sin vampiros. ¿A quién quería engañar? Siempre me preguntaría si los demás eran vampiros o no. Nunca sería capaz de volver a la Roca del Lobo debido a los recuerdos que me traía. Y no importaba cuánto tratara de negarlo, mi corazón se haría pedazos si mataran a James.

El último pensamiento llenó de lágrimas mis ojos, traté de parar pero como mi mente seguía en la dirección más oscura que podía, más lágrimas afloraron hasta mis mejillas. Laurent permaneció todo el tiempo de pie en silencio unos árboles más allá, vigilándome cuidadosamente, así como a los alrededores. Estaba esperando algo: no se hubiera detenido tan cerca de los Cullen sin razón.

—Cerys, tienes que animarte un poco. Me parte el corazón verte así

—¿Es que no has oído lo que los Cullen van a hacer? ¡Edward va a matar a James!

—Creía que no te gustaba James. De hecho, pensaba que no ninguno de nosotros te caíamos bien.

—Si no me cayeras bien, ¿por qué me habría escondido detrás de ti? ¿Por qué habría acudido a ti en busca de consuelo? ¿Por qué no he huido de nuevo?

—Era nosotros, vampiros que conocías, o los Cullen, vampiros a los que no. Creo que confiabas en nosotros cuando nos enfrentamos a ellos. Y no has huido por no sabrías que camino tomar— dijo Laurent

—Si encontrara la 101 sería capaz de encontrar el camino— susurré —Laurent, me caéis bien. De acuerdo, Victoria me asusta un poco, bastante, pero aún así, sé que ni tú ni James dejarías que me hiciera daño

—¿Somos tus amigos?

—Tú y James sí. Pero aún no estoy segura de Victoria.

—¿Y sientes más cosas por James de las que nos muestras?

—Um… quizá… posiblemente— James me lanzó una mirada que decía claramente «ya sé la verdad, solo tienes que decirlo». Intenté retenerla unos cuantos minutos más, pero en treinta segundos supe que tenía que confesar —Creo… que ahora me gusta más que como amigo. Aunque no sé cuánto más.

—¿No sabes si estás enamorada de él o si solamente le deseas?— preguntó Laurent

—Si lo quieres ver de ese modo… sí. Nunca he tenido novio antes así que no sé como son la mayoría de estos sentimientos.

—¿Nunca has tenido novio?

—No… siempre he estado demasiado ocupada. O al menos, eso era lo que me decía a mí misma.

—Bueno, querida, creo te sorprenderás muy pronto de cómo son esos sentimientos — dijo Laurent con una sonrisa de complicidad. Le lancé una mirada socarrona antes de enrollarme como una pelota y apoyarme contra el árbol. Solo quería irme. No quería estar allí cuando los Cullen llevaran a cabo su plan. Solo quería que terminara todo esto y que James fuera un producto muy agradable de mi imaginación.

Los últimos días me habían agotado tanto que me dormía sin apenas darme cuenta. Cuando volví a la realidad, tenía los ojos hinchados y la vista borrosa por haberme dormido llorando. Cuando intenté estirarme, dos brazos me envolvieron la cintura y miré hacia arriba. James vigilaba el bosque que se extendía ante nosotros.

—¿James? Pensé que te habías marchado para perseguir a Bella— dije

—Victoria está vigilando por mí y Laurent se ha ido a cazar. Parece que ambos tenéis un largo viaje por delante.

—¿Ambos? James, ¡tienes que venir con nosotros! ¡Van a matarte!— me aferré a su camisa mientras le rogaba.

—No puedo. No va conmigo abandonar una cacería— replicó

—¡James! Déjalo. Por favor… Van a matarte. Aunque no sepa cómo muere un vampiro, creo que no es agradable ni fácil y no quiero que eso te ocurra a ti.

—Cerys, cálmate. No me va a pasar nada.

—Pero… ¡ellos son siete! ¿Cómo vas a vencer a siete vampiros?

—Primero, me he visto en peores situaciones. Segundo, se terminarán separando: se dividirán en pequeños grupos y dejarán que sus sentimientos les dominen.

—Haciéndotelo más fácil

—Exacto— dijo James

—Pero, ¿por qué tienes que matar a Bella? ¿Por qué tienes que matar a los Cullen?

—No he dicho que la fuera a matar, ¿verdad?

—Espera, ¿no lo vas a hacer?

—No… tengo otros planes para ella y Edward. Supongo que solo estoy acelerando lo que tiene que pasar tarde o temprano.

—La vas a convertir— susurré. James asintió. Nos quedamos en silencio mientras acariciaba mi hombro distraídamente.

—¿Qué estás pensando?

—¿Cómo sabes que estaba pensando algo?

—Tu mirada lo dice todo

—¿Podrías… podrías convertirme en vampiro? Quizá así podría ayudaros…

—No… aún no. Estoy seguro de que no es lo que realmente quieres.

—¿Cómo lo sabes?

—Hace dos días huías de nosotras y te revolvías viniendo hacia aquí— recordó James. Sí… mierda. ¿Solo habían pasado dos días? —Además, ¿estarías cómoda bebiendo sangre? ¿Serías capaz de cazar humanos para sobrevivir?

—¿Qué pasa con ser vegetariana? ¿Como los Cullen…?— pregunté

—La sangre de animal no nos mantiene alimentados durante tanto tiempo— replicó —Además, no es divertido.

—Creo que derribar a un oso grizzli o a un gato montés puede ser igual de divertido. Podríamos viajar e intentar cazar diferentes tipos de animales, ver cuál es el más difícil de seguir y cuál sabe mejor.

—¿Podíamos? ¿Desde cuándo quieres estar con nosotros?

—Han pasado muchas cosas en los últimos dos días— me defendí

—Así que, ¿has cambiado de opinión respecto a nosotros?

—He cambiado de opinión respecto a ti y a Laurente. Aún sigue sin gustarme Victoria y yo no la gusto a ella.

—No tienes que preocuparte por ella— dijo James —Así que, ¿no te asustas cuando te abrazo así?

—No— contesté rápidamente —Es cómodo, de hecho. Si cabe, me sentiría más segura que cuando me escondo detrás de ti

—Entonces, ¿por qué tu corazón late tan rápido?— preguntó. Tragué saliva. ¿No se había dado cuenta de por qué mi ritmo cardíaco era tan irregular?

—Creo que puedes adivinarlo— miré hacia arriba, encontrándome con sus ojos rojos y me parecieron dos llamas comenzando a arder en las órbitas.