DISCLAIMER: NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Ventanas del alma" y "Un alma, dos corazones" © SAKURA_TRC, 2014

UN ALMA, DOS CORAZONES
(2da Parte Ventanas Del Alma)
*

Capítulo 8 "SOLO TIENES QUE DECIRLO"

Nagato era todo paz y tranquilidad, a pesar de que Sakura le gritaba y lo confrontaba y lo miraba amenazante o como en ese momento que se quedaba en completo silencio, simplemente él no cambiaba su actitud parsimoniosa– Tu alma esta exhausta…

- Por supuesto que mi alma esta exhausta –Sakura suspiró derrotada y rodó los ojos harta de que Nagato hablara dando vueltas al asunto– No tienes idea de cuantas almas he tenido que ayudar.

- Lo entiendo. Solo necesito saber una cosa más, Sakura –la pelirrosa levantó la mirada, vio que Nagato tenía el ceño ligeramente fruncido y señalaba a su costado derecho– ¿Quién es la chica que está a tu lado?

Sakura miró a su lado derecho y ahí estaba Suki, parada junto a ella. La pelirrosa suspiró cansada y levantó una mano señalando a la chica fantasma– Nagato, te presento a Akasuna Tsubaki… Suki es…

Nagato la interrumpió inmediatamente– Es tu gemela –dijo mirando a Suki tan claro como veía a Sakura. Una chica idéntica a ella pero de cuando tenía 12 años, cabello rosa hasta la mitad de la espalda, piel blanca y nívea; y la única, casi imperceptible, diferencia pero que lo dejaba todo en claro, era el color de los ojos de Suki. Turquesa. Un color ligeramente más oscuro que los de Sakura. Pero si no mirabas con detenimiento no alcanzarías a diferenciarlo– Mucho gusto Tsubaki.

Suki se inclinó levemente para saludar a Nagato– Gracias por haber cuidado de mi hermana. Estaré eternamente en deuda contigo.

- ¿Esa deuda es la que te mantiene aquí, Tsubaki? –Sakura, que conocía muy bien a Nagato, podía sentir cierta hostilidad de él contra Suki.

- No, lo que me mantiene aquí es proteger a mi hermana.

- Lo entiendo –Sakura pensó que la frase de Nagato estaba muy desgastada. Él decía entenderlo todo, pero no le decía nada de lo que pensaba– Me hubiera gustado conocerte en… otras circunstancias.

- A mí también me hubiera gustado que la conocieras –dijo Sakura apretando los puños fuertemente a sus costados, era la única forma de tranquilizar su ira– Si mi madre no se la hubiera llevado con ella y me hubiera dejado sola, tal vez hubieras podido conocerla.

- Entonces no sabes cómo murió –Nagato estaba mostrando una curiosidad extraña para Sakura.

- Por supuesto que lo sabe –Suki intervino un poco disgustada, pero Nagato no le tomó mucha importancia, lo que atrajo su atención fue la mueca de dolor en el rostro de Sakura– Jamás le he escondido nada a mi hermana.

Nagato dirigió su mirada a la pelirrosa quien se tomaba el pecho y respiraba un poco acelerada. En cuanto se dio cuenta de que Nagato y Suki la miraban se enderezó y asintió– Suki murió poco después de que tú te fueras. Supongo que la unión que tenemos fue más fuerte que la muerte y ella pudo encontrarme fácilmente.

- La unión que ustedes dos tienen es mucho más especial de lo que se imaginan.

- Claro que lo es. Nuestra unión supera cualquier otra. Nadie es más cercano a ella que yo. Ni tú, ni Sasuke, ni nadie.

Nagato miró fijamente a Sakura dejando a Suki a un lado– Necesitamos hablar, Sakura.

Sakura lo vio invitándolo a continuar hablando, pero en vez de hablar, el pelirrojo se acercó a ella y la tocó con un dedo justo en la mitad del pecho. Los ojos jades se cerraron lentamente y cayó inconsciente en los brazos de Nagato.

- ¿Qué hiciste? –gritó Suki tratando de acercarse pero algo se lo impedía. Una barrera invisible rodeaba a Nagato y Sakura. Por más que Suki lo intentaba, no podía acercarse a su hermana.

- Debo hablar con ella y no quiero ser interrumpido –con Sakura sobre sus brazos, Nagato dejó a Suki atrás.

Suki siguió a Nagato de lejos, no podía acercarse mucho, pero podía vigilarlo desde unos pasos atrás.

No lo conocía, pero tal era la confianza de Sakura en él que le había permitido acercarse para dejarla inconsciente. Sakura le había platicado algunas cosas de Nagato, nunca había ahondado en cómo se conocieron o porque la ayudaba. Solo le había dicho que durante la época que vivieron juntos le había enseñado a mantener las almas alejadas de ella y a unirlas para luego realizar una ceremonia y permitirles el paso al más allá. También sabía que un día, él solo desapareció dejándole una nota sobre su cama donde le decía que debía cuidarse y seguir adelante sin él.

Conocerlo le había significado a su hermana una bendición y una maldición al mismo tiempo, según las palabras de la misma Sakura. Para Suki era más una maldición, por culpa de él su hermana podía unir almas vagabundas a la suya para interrumpir la "degradación" y que se volvieran algo nocivo para los seres realmente vivos. Eso había provocado su odio hacia el pelirrojo, aunque le agradecía que hubiera cuidado de su gemela cuando se separaron, no podía olvidar el daño que Sakura se hacía cada vez que ayudaba a un alma a sobrevivir.

Dejó sus recuerdos a un lado para darse cuenta que Nagato llevaba a Sakura al templo Kobayashi. Hizo un intento más para acercarse y detenerlo, pero una fuerza invisible reducía todo esfuerzo a nada. Su odio contra el pelirrojo crecía con cada intento en vano.

- No puedes llevártela –gritó Suki desde el comienzo de las escaleras– No puedes.

Nagato sabía que Suki le seguía lo más cerca que podía, debía deshacerse de ella y sabía el lugar perfecto para hacerlo. El Templo Kobayashi. Se dirigió ahí sin mucho problema. Al saberse cercano al lugar, miró de reojo a Suki y vio que la chica deslumbraba de ira al verlo subir las escaleras hacia el templo. Pero su atención se fijó en Sakura, que estando inconsciente, se tomaba el pecho con un gesto de dolor.

- Voy a cuidarte como te lo prometí.

Nagato subió las escaleras del templo con Sakura en los brazos. La pelirrosa comenzó a relajarse en cuanto empezaron a acercarse a un enorme árbol adornado con un cincho de tela trenzada y papeles colgando a intervalos regulares.

Después de dejar a un par de uniformados en el banco que le había tocado custodiar, Sasuke regresó al edificio de la escena del crimen. Por lo que le dijeron, los bomberos estaban atascados en otro problema, por lo que las dos chicas seguían atrapadas en el ascensor. Subió las escaleras corriendo hasta el piso donde Hinata y Sakura se habían quedado atrapadas horas atrás. Se sentía incómodo, no sabía porque pero tenía la extraña sensación de que algo no andaba bien.

- Hinata, Sakura –gritó Sasuke al llegar frente a las puertas del ascensor– ¿Cómo están? –preguntó temiendo no tener respuesta.

- Sasuke-kun –la inconfundible voz de Hinata atravesó las puertas y tranquilizó a Sasuke– ¿Ya vienen los bomberos?

- No, Hinata, hay un poco de… problemas en la ciudad y parece ser que tardarán un poco más –la explicación de Sasuke no carecía de verdad, solo que al decir un poco, en realidad no estaba seguro de cuánto tiempo más permanecerían las dos atrapadas– ¿Sakura está dormida? –preguntó al estar preocupado por la salud de la pelirrosa– Cuando la recogí tenía una jaqueca muy fuerte.

- Ella… ya no está aquí.

- ¡¿Qué?!

- Sakura se fue y no me dijo porque, ni a donde, llevaba tanta prisa que salió por el techo del ascensor.

Sasuke golpeó las puertas con ambas manos– ¿Por qué la dejaste ir Hinata? Sakura está enferma.

- ¿Cómo querías que la detuviera? ¿Amarrándola?

- Hubiera sido una buena opción –ironizó molesto Sasuke.

- Odio como te comportas cuando estas con ella. Es como si te importara más que cualquier otra persona.

- Porque así es –murmuró Sasuke sin que sus palabras llegaran a oídos de su prima– Lo había visto y me había negado a creerlo, no entiendo porque la odias tanto.

- Porque te hizo cambiar –gritó Hinata en medio de un sollozo.

Sasuke pegó la frente a la fría puerta de metal– Naruto y Neji me dijeron eso, cuando ella estaba a mi lado Naruto me dijo que tuve un cambio positivo. Ahora dice que he cambiado pero para mal. Neji me dijo que dejara de vivir en la burbuja de cristal que tú y mi hermano quieren tenernos. Cuánta razón tiene mi primo.

- Neji… Yo prefiero al Sasuke de antes –Hinata no recibió respuesta, supuso que Sasuke había salido a buscar a Sakura. Derrotada se dejó caer al suelo llorando sin parar– El Sasuke que solo se preocupaba por mí y solo a mí me dejaba acercársele.

- Concéntrate Sasuke –se dijo en voz alta a si mismo respirando profundamente para calmar su estado totalmente acelerado– Recuerda las veces anteriores cuando la encontraste. Piensa en ella, concéntrate en ella –cerró los ojos y la vio en su mente. Su cabello rosa, su piel blanca, sus ojos verde jade que lo hipnotizaban y su sonrisa. La sonrisa sincera que le llegó a ver en un par de ocasiones…

Sin darse cuenta llegó corriendo al templo Kobayashi. Sonrió irónico. Era el lugar donde todo había comenzado, ahora parecía darle una segunda oportunidad.

Subió las escaleras lentamente, sentía algo diferente en el lugar. El ambiente estaba lleno de una presencia abrumadora, nada parecido a lo que había visto durante su vida, a excepción de Sakura cuya peculiar aura a veces parecía abarcarlo todo.

Algo dentro de él le exigía caminar hasta el árbol sagrado del templo, detrás de las edificaciones, protegido del ruido común de la calle y de la contaminación de las personas con malas intenciones. Cuando estuvo cerca, vio una silueta deforme, la poca luz de la luna que se filtraba entre las nubes no era suficiente para verla con claridad. Si quería saber quién estaba frente a él, debía hacer otra cosa. Su visión dejó de ser dependiente de la luz y ahora era capaz de ver la silueta formada por un aura de cientos de colores, por la estructura y constitución del cuerpo podía asegurar que era un hombre.

Pero lo que llamó su atención fue la mancha oscura que se encontraba en sus brazos. Esa "mancha" él la reconocía a la perfección. El hombre sostenía en brazos a Sakura.

Cuando las nubes se despejaron y la luna brilló a espaldas de Sasuke, vio todo con claridad. A pesar de que Sasuke le apuntaba con su arma de servicio, el hombre lo veía sin expresión alguna en su rostro.

- Deja a la chica en el suelo y aléjate lentamente –ordenó secamente Sasuke sin dejar de apuntar a la cabeza del pelirrojo.

- Tú debes ser Sasuke.

- Es la última vez que te lo ordeno. Deja a la chica en el suelo y aléjate lentamente con las manos tras la cabeza.

Nagato miró a Sakura– Harías cualquier cosa por ella, ¿no es cierto?

- Si me estas preguntando si te volaría los sesos por Sakura, mi respuesta es sí, lo haría sin dudarlo.

- Ahora entiendo porque ella confía tanto en ti –Nagato se dio la vuelta y escuchó el click típico de cuando se quita el seguro de un arma. Sasuke estaba más que listo para disparar– La violencia no será necesaria, solo quiero que nos pongamos más cómodos para poder hablar.

Para Sasuke, Nagato definitivamente no era alguien que él pudiera comprender. ¿Cómo era posible que ni pestañeara al verlo apuntándole con un arma?

Nagato le indicó a Sasuke que se sentara en la banca frente al árbol sagrado. El detective exhaló por la nariz y guardó su arma en la funda al costado de su pecho. Era extraño, pero sabía que no necesitaba su arma con aquel hombre totalmente desconocido. El pelirrojo se acercó y depositó a Sakura en los brazos de un muy sorprendido Sasuke.

Inmediatamente Sasuke revisó a Sakura, no tenía señales de heridas o golpes. Solo estaba… dormida. Era tan simple como eso. Sin dramas, ni violencia. Al principio Sasuke temió que la pelirrosa estuviera muerta porque estaba prácticamente inmóvil, pero cuando la tomó se dio cuenta que Sakura solo dormía profundamente. Sus latidos eran acompasados aunque muy esporádicos, su respiración tan pausada y leve que su pecho apenas se movía y su rostro reflejaba completa tranquilidad. Sasuke levantó la vista de ella y la posó en el pelirrojo.

- ¿Quién eres?

Nagato se sentó al lado de Sasuke en la banca. Sin dejar de mirar al árbol sagrado respondió con la misma tranquilidad con la que llevaba comportándose el rato entero– Mi nombre es Nagato. Fui yo quien le enseñó a Sakura a usar sus dones para ayudar a las almas.

- No debiste hacerlo –refunfuñó Sasuke acomodando un mechón de rosado cabello que caía sobre los ojos Sakura– Por lo que ella me dijo, eso le hace mucho daño.

- Eso no lo discuto, pero ella lo ha estado empleando mal.

- Solo hace lo que puede.

- Lo sé, pero su habilidad está siendo mal influenciada –Sasuke frunció el entrecejo, no entendía cómo podía pasar lo que Nagato decía. El pelirrojo se dio cuenta de que o no era lo suficientemente claro o Sasuke no sabía de lo que hablaba. Aunque recordó las palabras de Suki, seguramente Sasuke no sabía quién era la chica o tal vez si, ante la duda prefirió hablar con cautela– Hay una chica que está aferrada a ella…

- ¿Te refieres a su amiga Suki? –Nagato comprendió que Sasuke no estaba enterado de quién era Suki en realidad y si Sakura lo había mantenido en secreto él respetaría ese deseo y así seguiría hasta que ella lo develará a su debido tiempo.

Nagato asintió– Sakura sabe que todas las almas deben pasar al otro lado y no deben quedarse mucho tiempo aquí. Aun atadas a su alma pueden seguir perdiendo su "humanidad", y sin darse cuenta la afectan a ella.

- Hace tiempo que no la veo, pero hoy noté que Sakura se ha estado sintiendo mal –al hacer la mención del nombre, la pelirrosa se removió un poco en los brazos de Sasuke para acomodarse pegando su mejilla contra el pecho del detective. Sasuke se preguntaba si el latido de su corazón no la despertaría.

- Es la presencia de Suki la que está minando su salud y dañando su alma. Es por eso que debes convencer a Sakura de deshacer el vínculo que las une.

- ¿Yo? ¿Por qué yo? Se supone que tú eres… –Sasuke no sabía cómo llamar a Nagato, porque en realidad no sabía qué relación tenía con Sakura. Así que se aventuró en darle un "titulo"– tú eres su mentor. Además ella y yo no estamos muy bien… nuestra relación es casi inexistente.

- Con tu habilidad de ver auras y eres tan ciego –ok, Sakura le había hablado a Nagato de él y él no sabía nada de Nagato. Además de que eso de ser ciego no era la primera vez que lo escuchaba, Naruto se lo repetía constantemente y Neji le decía que para ser tan inteligente era demasiado estúpido. Sasuke empezaba a creerse lo que sus amigos le decían– Sakura es una persona desconfiada, pero puedo ver que contigo no lo es. Tal vez mantenga ciertas cosas en secreto, pero lo hace porque le es difícil abrir su corazón a los demás por las terribles cosas que ha vivido.

- Cosas que tú conoces, pero que nunca me ha dicho a mí.

Nagato le dedicó una mirada de reojo– ¿Cuánto tiempo llevas conociéndola?

- Casi un año, pero pasamos los últimos seis meses separados. No nos vimos, no hablamos, evitaba pensar en ella, hasta que… Sakura se vio envuelta en un caso que mi unidad investigaba.

- Eres policía.

- Para ser exactos, detective –Sasuke sonrió de lado, por lo menos eso no lo sabía Nagato. Empezaba a recobrar un poco de confianza en su relación con la pelirrosa.

- A mí me llevó casi seis años conocerla y aun me sigue dando sorpresas –confesó Nagato– Aunque no conozcas ni la mitad de quien es Sakura, estás aquí. Eso me dice que por eso ella confía en ti y me da a mí la confianza para encomendarte su seguridad. Sakura necesita y debe liberarse de la unión que tiene con Suki. Es por eso que la traje aquí, porque tenía que hablar con ella sobre la posibilidad de separarlas, pero ella no está en las condiciones que me gustaría para realizar esa ceremonia.

Sasuke frunció el cejo y miró interrogante a Nagato– ¿Qué piensas hacer entonces?

- Esperar a que ella mejore.

- ¿Cómo va a mejorar si Suki siempre está a su lado?

- Ahora mismo está sanando su alma.

Sasuke bufó incrédulo– ¿Cómo? Si solo está durmiendo.

- Eso es lo que le permite a su alma sanarse.

- Me dijo que no ha dormido desde hace varios días –Sasuke miró a la pelirrosa con preocupación.

- Pero ella no solo debe dormir, eso no le ayuda mucho –contestó Nagato colocando una mano sobre la cabeza de Sakura– Sakura en este momento está en un sueño mucho más profundo que el de cualquier otra persona. Explicado de otra manera, es como si Sakura estuviera a un paso de la muerte. ¿Alguna vez has estado parado en la orilla de un abismo?

Sasuke negó con la cabeza– No de un abismo, pero si en la cornisa de un edificio.

Nagato asintió comprensivo– Para que Sakura y su alma sanen, su sueño debe ser tan profundo que acaricia la frontera entre la vida y la muerte. Su corazón trabaja mucho más lento que en un sueño común, por lo mismo su respiración es menos frecuente. A eso se le llama el sueño de la muerte.

- ¿Cómo si entrara en un estado de hibernación?

- Muy parecido. Pero en el caso de Sakura corre el riesgo de no despertar y es ahí donde entras tú.

- ¿Yo? –preguntó Sasuke en un tono burlón para disimular el nerviosismo.

- Tú puedes hacer que se aferre a la vida estando con ella. Que Sakura deseé permanecer de este lado, contigo, y no se vea tentada por el otro y la soledad que siente.

- Me encantaría hacer eso por ella –Nagato pudo ver un destello de melancolía y tristeza en los ojos de Sasuke y en como su alma se contraía– Pero…

- ¿Pero qué?

- Sakura no me quiere a su lado –dijo tajante el detective.

Nagato negó con la cabeza ante la respuesta de Sasuke– ¿Te lo ha dicho?

- No, pero siempre busca la manera de alejarme y eso me hace creer que me quiere lejos de ella.

- Díselo.

- ¿Decirle que?

- Que tú quieres estar a su lado.

Sasuke negando con la cabeza y sonrió tristemente– No lo entiendes…

- No, los que no lo entienden son ustedes. Sakura y tú no se hablan, no se dicen las cosas, es por eso que no se entienden. Pero ya tendrán el tiempo para hacerlo –dijo Nagato levantándose de la banca que, Sasuke y él, habían compartido la última hora.

- ¿A qué te refieres?

- Debo irme y dejar a Sakura bajo tu protección. ¿Puedo hacerlo? ¿Puedo confiar en que cuidarás a Sakura sin importar que ella se resista?

- Puedo intentarlo.

- Deja de intentar. Sasuke, eres un hombre en todo el sentido de la palabra, tienes la habilidad de ver auras y puedo ver, por las cicatrices de tu alma, que ya has sufrido la pérdida de un ser amado extremadamente cercano a ti. Eres muy joven para ser detective y has trabajado duro para estar donde estas. ¿Piensas darte por vencido ante una chiquilla que es terca y obstinada? ¿Acaso ella puede más que tu voluntad de querer estar a su lado?

Sasuke frunció el ceño, Nagato lo decía tan fácil, pero tenía razón. No lo intentaría más, le haría comprender a Sakura que quería estar a su lado– Puedes confiar en mí.

- Habiendo terminado nuestra charla, me retiro –avisó Nagato alejándose de Sasuke, que seguía sentado en la banca con Sakura en sus brazos– Fue un gusto conocerte, Uchiha Sasuke y no necesito recordarte que hiciste una promesa, que si rompes… yo mismo me encargaré de torturar tu alma por lo que te quede de vida y más allá de ella.

Sasuke enarcó una ceja y estaba por protestar cuando se dio cuenta que Nagato se había esfumado en el aire. Se levantó rápidamente de la banca buscando al pelirrojo girando la cabeza para todos lados, pero ya no había señales de él. Bajó la mirada fijándola en Sakura, la pelirrosa se aferraba al pecho de su camiseta mientras dormía con el rostro completamente relajado. Sasuke pensó que se veía mucho más joven de lo que era.

En su campo de visión se interpuso una luciérnaga a la que Sasuke intentó ahuyentar soplando para que no despertara a la chica en sus brazos. Pero el pequeño insecto voló frente a sus ojos y luego se alejó posándose en el árbol sagrado. Sasuke recordó que su madre le había dicho que ese árbol era mágico, claro que era solo un cuento de hadas en el que su madre creía fervientemente, pero quien era él para juzgar las dulces e inocentes creencias de su madre. Suspiró derrotado, no perdía nada con intentarlo.

Se sentó frente al árbol, con la espalda recargada en el grueso tronco y, Sakura sentada sobre sus piernas y la cabeza recostada en su pecho aun con la mano aferrada a su camiseta. La noche había caído y por lo que podía ver, la energía eléctrica aun no regresaba. Pero a él le importó menos que un cacahuate, solo se preocuparía porque Sakura despertara y hablar con ella sobre lo que Nagato le había dicho.

No quería despertar, hacía mucho que no dormía de esa manera, profunda y revitalizante; además se sentía cómoda, cálida y protegida. Antes de abrir los ojos, un agradable aroma inundó su nariz, se deleitó con él aspirándolo profundamente. Abrió los ojos a regañadientes y se encontró con un color oscuro frente a sus ojos, subió lentamente su mirada y se encontró con los orbes negros de Sasuke y su sonrisa dándole la bienvenida.

Sakura se enderezó lentamente sonrojándose al darse cuenta que estaba aferrada fuertemente a la camisa de Sasuke. Se sentó en el suelo, entre las piernas de él, aún estaba adormilada, pero se sentía descansada y el dolor de cabeza había desaparecido totalmente.

- Me encontraste… otra vez –balbuceó Sakura mirándose las manos que descansaba sobre las piernas.

- Hinata me dijo que habías salido por el techo del ascensor –Sasuke habló en voz baja y sin indicios de enojo, eso sorprendió a Sakura. Sasuke siempre se enojaba con ella cuando desaparecía sin decir nada, pero ahora era diferente. Estaba mucho más calmado. No había histeria, ni gritos, ni siquiera miradas asesinas– No te voy a mentir Sakura me asusté al pensar que algo malo pasaba.

- Pero estoy bien.

- Afortunadamente –dijo Sasuke doblando la pierna y recargando un brazo en ella– ¿Quién es el tal Nagato?

Sakura se sobresaltó. ¿Cómo había podido olvidarlo? Miró a su alrededor buscando a su amigo pero no lo encontró. Además se dio cuenta de que ya no estaba en la calle y apenas lo había notado. Estaban en el templo Kobayashi y ella ni siquiera sabía cómo había llegado hasta ahí. Se resignó a la partida de Nagato, ahora estaba segura que algún día lo volvería a ver.

- Nagato me cuidó después de que…

- Tu madre muriera –Sakura desvió la mirada hacia el suelo y asintió con un leve movimiento de cabeza.

- Él puede ver cosas más allá de las que tú y yo podemos. Después de pasar años con él no pude conocer el límite de sus habilidades.

- Me dijo que te cuidó por casi seis años. ¿Cuántos años tenías cuando tu madre murió?

Sakura dejó escapar un suspiró– Seis años.

- ¿Y la anciana Chiyo? ¿Cómo fue que llegaste con ella?

- Después de que Nagato me dejara, también, vine a Tokyo buscando como seguir con mi vida. Tener un nuevo comienzo. Afortunadamente Nagato me había dejado dinero suficiente para venir acá, pero la vida en Tokyo es mucho más cara de lo que era en el pueblo en que vivíamos. Las cosas se pusieron difíciles, no tenía para comer, dormía en cualquier sitio que tuviera un techo, vivía de reciclar basura. Un día me encontré a Chiyo cargando bolsas muy pesadas al salir del mercado. Le brindé mi ayuda y la acompañé a su casa, ahí me dijo que necesitaba una ayudante para el baño público y me ofreció el trabajo con alojamiento y comida incluidos. Como imaginarás no pude rechazar la oferta. Viví con ella dos años hasta que… ya sabes lo que pasó después.

- Cuanto lo lamento, Sakura –suspiró Sasuke refiriéndose a la muerte de la anciana.

- No te preocupes, supongo que era algo inevitable.

- ¿Y ahora qué sigue? –preguntó Sasuke buscando la respuesta en los ojos de Sakura.

La pelirrosa se encogió de hombros– Decirnos adiós y seguir con nuestras vidas. No volveremos a vernos…

- ¿Por qué siempre intentas alejarte? –Sasuke se pasó una mano por el cabello desesperado. ¿Sakura sabía exactamente cómo sacarlo de sus casillas o simplemente se le daba de forma natural?

Sakura se puso en pie y lo miró acusadoramente– ¿Perdona? Hasta donde YO recuerdo TÚ fuiste el que no quería saber nada de mí.

- Si, tal vez dije eso, pero no puedes culparme. Estaba molesto, preocupado –Sasuke negó con la cabeza y se levantó rápidamente del suelo– Por primera vez en mucho tiempo tuve miedo. Además tu siempre buscabas la manera de alejarme, cada vez que sentía que me acercaba a ti tu dabas dos pasos hacia atrás… alejándote. ¿Por qué no me dejas estar a tu lado?

- No puedo –Sakura cerró los ojos apretando los parpados fuertemente y negó con la cabeza– No puedo.

- ¿Por qué no? –Sasuke alzó la voz desesperado.

- Porque siempre lo pierdo todo. Toda mi vida he perdido a los que amo. A mi familia, Suki, ahora a Chiyo… por eso no quiero que tú te acerques. No quiero perderte a ti también –Sakura estalló en llanto, gruesas lágrimas escurrían por sus mejillas sonrojadas por el esfuerzo de contenerse. Tapó su rostro con ambas manos para tratar de controlar el llanto incontenible que mojaba su rostro.

A los ojos de Sasuke se veía tan pequeña y frágil. Lo entendió por fin, Sakura sentía lo mismo que él. Ambos temían decirse la verdad por miedo a perderse. Había sido tan tonto y ciego por no ver a través de Sakura. Dio un paso al frente, despacio, lentamente, y se acercó a Sakura con mucho cuidado, no quería asustarla. Pero no pudo contenerse más y la jaló contra su pecho, abrazándola fuertemente para demostrarle que su temor nunca se haría realidad.

- Nunca me perderás Sakura, siempre estaré a tu lado. Entiéndelo… por favor.

- Lo entiendo, pero no puedo evitar tener miedo.

- Tengo que ser honesto contigo, yo también pensé que te perdería. La noche que fui un patán contigo… pensé que me odiarías y que nunca querrías volver a verme.

- Esa noche… incluso yo no creí que fuera mala idea, solo que la forma en la que actuaste, todo fue tan rápido y yo no sabía cómo responder… me asusté. Pero cuando pasó lo de Saso… –Sakura negó con la cabeza, se suponía que no debería hablar tan familiar de Sasori– lo del titiritero y lo que me dijiste… Te odié porque eras tú quien me alejaba. No por lo que pasó esa noche. Eso quedó en el pasado.

- Lamento haberte dejado. Ese día era cuando más me necesitabas y no fui precisamente el príncipe valiente que salva a su princesa.

- No quería un príncipe –Sakura negó con la cabeza– Te quería a ti –no se había dado cuenta de lo que decía hasta que las palabras salieron de su boca.

Sasuke emitió una pequeña sonrisa, pero se borró en cuanto vio que Sakura se alejaba de él a paso rápido. En tres largos pasos Sasuke le dio alcance y la atrapó en un abrazo por la espalda. Era mucho más pequeña que él, sus brazos rodeaban el delgado cuerpo sin dificultad. Sakura se sorprendió pero se quedó quieta. Sasuke se había agachado hasta esconder su cara en su cuello. Podía sentir el aliento de Sasuke contra su piel, sus brazos eran cálidos y reconfortantes y el latido de su corazón le daba tranquilidad.

- Solo tienes que decirlo. Di que me quieres a tu lado y permaneceré ahí hasta mi último aliento –luego negó con la cabeza– No, incluso después de eso estaré a tu lado –la hizo girar y la vio directo a los ojos. Sus profundos ojos negros le decían que su promesa era verdadera, todo lo que le decía era real.

Sakura tomó a Sasuke por los brazos y negó agachando la cabeza– No te quiero de ese modo –Sasuke sintió una punzada en el corazón– No quiero que me dejes sola, pero tampoco quiero sufrir viendo tu espíritu atrapado aquí por una promesa que no vale la pena…

- Toda promesa hecha a ti vale la pena cumplirla hasta después de muerto –Sasuke tomó el mentón de Sakura y lo levantó para que la chica pudiera verlo a los ojos.

Lentamente la distancia entre sus rostros se fue reduciendo. Alternando sus miradas entre sus ojos y sus labios. Con sus corazones latiendo al unísono y sus manos aferrándose al cuerpo del otro. Sasuke rozó los labios de la pelirrosa con una caricia tierna y delicada, Sakura cerró los ojos para disfrutar del momento. Sin quererlo, Sasuke sonrió al ver el dulce gesto en el rostro de Sakura, ella lo deseaba tanto como él y la forma en que ella se acercaba a él se lo decía todo. La mano que sostenía el mentón de Sakura se deslizó hasta su nuca para acercarla lo más posible y profundizar el beso. Un beso torpe por parte de ella, pero que a él le parecía perfecto. Perfecto porque eso le confirmaba que el ladrón de arte no había podido tener tanta cercanía con ella. Alejó todo pensamiento de su mente, nada importaba, ahora solo se dedicaría a enseñarle a Sakura el arte de besar como a él le gustaba.

Si no hubiera sido por la falta de aire, Sasuke no hubiera permitido que los labios de Sakura se apartaran de los suyos. Con los labios hinchados y las mejillas sonrojadas, Sakura recargó su frente en el pecho de Sasuke para recuperar el aliento y esconder su apenado rostro. Sentía que el corazón se le escaparía del pecho si se movía, además de que apenas era capaz de sostenerse en pie; las piernas le temblaban y si no fuera porque Sasuke la tenía abrazada por la cintura y los hombros estaba segura que caería al suelo. Para estar más segura de no caer, se abrazó al cuerpo de él, aunque sus brazos no podían rodearlo como él a ella, le bastaba con sentir que se podía aferrar a él. Podía sentir la barbilla de Sasuke recargada sobre su cabeza, su respiración agitada y lo que más le sorprendió fue darse cuenta que el corazón de Sasuke latía casi tan rápido como el de ella.

- ¿Qué va a suceder ahora? –preguntó Sakura aferrándose con fuerza a la ropa de Sasuke, temiendo que con la pregunta se rompería el mágico momento y que todo volviera a la horrible realidad de su soledad.

- Simple –contestó Sasuke con un tono que, para Sakura, sonó arrogante y con tintes de diversión– Te vendrás a vivir conmigo.

Sakura se separó de él sin poder creer sus palabras– ¿Estas bromeando?

- No –Sasuke parecía estarse divirtiendo con la cara de sorpresa e incredulidad de Sakura. Tomó sus mejillas y las apretó juguetonamente– Quiero que mi novia viva conmigo.

- ¿Tu novia? –Sakura seguía sin creer lo que estaba viviendo. Además de Takumi, no había tenido un novio "formal", así que no sabía muy bien como desenvolverse en ese tipo de relación. Con Takumi solo habían sido salidas al parque, pláticas estando sentados a la sombra de un árbol; el mayor contacto que habían tenido fue un abrazo o tomarse de las manos. Definitivamente no sabía cómo responder a algo así, pero si estaba segura de algo… quería estar con Sasuke– ¿Regresaría a mi antigua habitación?

La sonrisa ladina de Sasuke le indicó a Sakura que no tendría una respuesta tan inocente como lo había sido su pregunta– Tendrás tu habitación… que es la misma que la mía –el color en las mejillas de Sakura era más brillante que un semáforo en una noche oscura. Sakura trató de escabullirse de los brazos de Sasuke, pero él se lo impidió– No va a pasar nada que no quieras. Solo quiero tenerte cerca para estar seguro que nada malo te suceda.

- Confío en ti, Sasuke…kun –al pronunciar el nombre con ese sufijo, sintió que el corazón se le aceleraba y que las mejillas le ardían. Estaban pasando tantas cosas y tan rápido que no podía creer lo que estaba viviendo.

- Bien, vamos por tus cosas a la casa de los Izumi.

- ¿Ahora?

Sasuke asintió orgulloso de su idea– Claro.

Sakura pensó que la falta de oxígeno por el beso había matado la mitad de las neuronas de Sasuke– Estás loco.

- Si, pero loco por ti –Sasuke la atrapó nuevamente por la cintura y le plantó un beso. Sakura intentó alejarse de él, doblando la espalda hacia atrás, pero eso solo sirvió para hacer del beso uno mucho más apasionado que el primero.

- Alguien puede vernos –dijo Sakura en medio del beso tratando de alejar a Sasuke empujándolo por los hombros.

Sasuke pronunció algo inentendible y la soltó a regañadientes, pero a pesar del disgusto una sonrisa boba adornaba sus labios. Sakura sonrió y pudo por fin escabullirse de sus brazos. Con las manos en la espalda, Sakura se encaminó de regreso al bullicio de la ciudad y con sorpresa se dio cuenta que Suki estaba plantada a los pies de la escalera. Bajó corriendo para hablar con su hermana y preguntarle que hacía ahí.

- ¿Qué, qué hago aquí? –gritó Suki con los brazos estirados sobre su cabeza– Tu amigo te trajo aquí, no me permitió acercarme y puso algo alrededor del templo para que yo no pudiera entrar –Sakura miró a su alrededor, no podía ver nada diferente en el templo que le impidiera el paso a Suki– Afortunadamente llegó Sasuke-kun –el nombrado veía a Sakura con insistencia, preguntándole con la mirada si algo andaba mal. Sakura negó y regresó su atención a Suki– ¿Qué fue lo que pasó, Sakura?

- No mucho –Sakura no se atrevía a mirar a su hermana a los ojos– Cuando desperté Nagato ya no estaba y Sasuke estaba ahí –Sakura jugueteaba con sus manos sin despegar la mirada del suelo– Le conté algunas cosas de mi pasado explicándole cómo fue que conocí a Nagato y a Chiyo-baasan…

- ¿Le hablaste de mí? –no estaba segura de sí el tono de Suki era de esperanza o de desconfianza. Cada día le resultaba más difícil comprenderla.

- No, aún no.

- Algo pasó allá arriba –Suki escrutaba a Sakura con la mirada, dando vueltas a su alrededor, como si buscara algún cambio en su hermana.

- No sé de lo que hablas Suki –el sonrojo en las mejillas de Sakura le dio a entender a Sasuke que Suki hablaba de algo que ponía nerviosa a Sakura.

Sasuke bajó el resto de las escaleras y se paró al lado de Sakura, ahora la pelirrosa se sentía flanqueada por ambos y sus nervios sintieron una ligera descarga eléctrica que le recorría desde la mano y se extendía por todo el cuerpo. Sasuke la estaba tomando de la mano y la miraba con una diminuta sonrisa. Aunque ella no lo supiera, Sasuke la protegería de Suki y, si era posible, la convencería de dejarla cruzar al otro lado.

- ¿Nos vamos?

Sakura alternaba miradas entre Sasuke y Suki que fruncía el ceño y tenía la boca abierta en una perfecta "O", pero no era un gesto de asombro o sorpresa, más bien era como cuando eran niñas y Suki se comía la galleta que le tocaba a Sakura. Un gesto típico por la indignación de los atroces actos de su hermana.

- Si –la culpabilidad en los ojos de Sakura era evidente, por lo menos para Suki que no dejaba de taladrarle con la mirada. Pero aun así Sakura no soltó la mano de Sasuke y lo siguió caminando a su lado, dejando a Suki sola con su enojo.

Regresaron a la estación donde aún había un poco de caos, pero nada tan grave como la noche anterior donde la ciudad entera había entrado en pánico. Afortunadamente nadie se había dado cuenta de la ausencia de Sasuke en su puesto como vigilante temporal del banco y la electricidad ya había regresado dejando todo en una anécdota más para la policía y los servicios de emergencia.

Pero para Sasuke y Sakura había tenido un significado y un recuerdo mucho más valioso.

- Deberías bajar a ver a Ino –sugirió Sasuke abriendo el cajón superior de su escritorio– Y decirle de tus dolores de cabeza.

- Tienes razón, aunque desde que desperté –Sakura omitió decir "entre tus brazos"– el dolor se había ido.

Sasuke negó con la cabeza, tomó la mano de Sakura, le colocó algo en la palma y luego cerró en puño la mano de la chica – No importa que ahorita te sientas mejor, debes hablar con Ino para que te dé algún medicamento o te refiera con algún doctor de confianza.

- Está bien –Sakura rodó los ojos y sonrió de lado– Si eso te quita de encima de mí, iré a verla ahora mismo.

Pero antes de que se diera cuenta, Sasuke se agachó hasta que sus labios rozaron su oreja– NADA me quitaría de encima de ti, Sa-ku-ra –el doble sentido en las palabras de Sasuke era innegable.

Como respuesta Sakura lo empujó por el pecho sonrojándose y preocupada que alguien los hubiera visto– Regreso en un rato.

- Hn.

Hinata estaba revisando los faltantes en su maletín de trabajo cuando vio unas largas piernas blancas y unos pies cruzados en medio del marco de la puerta del laboratorio. Recorrió a la persona desde los zapatos hasta la cabeza… de rosado cabello.

- Está prohibido el acceso a civiles.

- Tienes razón, afortunadamente recuperé mis credenciales –Sakura balanceaba la credencial que la acreditaba como ayudante de la policía y que Sasuke le acababa de regresar.

- Diría que me alegro de que estés bien, pero no es así –farfulló Hinata regresando a su labor.

- Bueno pues déjame decirte que no me importa ni lo que pienses de mí, ni lo que creas que soy –Sakura estaba recargada en el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho y miraba con una sonrisa de lado a la forense. Pero su semblante cambio a uno duro y serio– Pero te voy a dejar muy en claro algo, como dije en el ascensor, yo obtengo lo que quiero. Y por primera vez en mucho tiempo pienso ser egoísta, quiero algo para mí y nada ni nadie me hará cambiar de opinión.

Hinata se puso de pie lentamente sin quitar la mirada de encima de Sakura– ¿Y qué es eso?

Sakura caminó lentamente hasta encarar a la forense, aunque la pelirrosa era más bajita de estatura, Hinata sintió que se enfrentaba a un titán– A Sasuke…kun –el nombre del detective salió lenta y pausadamente de los labios de Sakura, deleitándose y saboreándolo letra por letra. Con una sonrisa arrogante y divertida dejó a Hinata con la boca abierta e incapaz de decir otra palabra– ¡Ah, y por cierto! Sasuke-kun quiere que me vaya a vivir con él a partir de hoy. Te lo digo para que no te sorprendas si vas al apartamento y me encuentras ahí.

Sakura se escabulló del laboratorio como un fantasma que había aparecido solo para atormentar a Hinata. A la forense solo le quedaba resignarse ante la clara victoria del amor de Sakura y Sasuke.

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Dicen que el que no habla, Dios no lo oye.
La gente no puede adivinar lo que sentimos, sino le hablamos de lo que pensamos.
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Ahora si ha llegado el momento… de apegarnos al plan de actualizaciones. Como había dicho al principio actualizaré cada 2 semanas y si son capítulos de 2 partes será a la semana siguiente. Lo siento pero ahorita estoy pasando por pequeñas complicaciones que me impiden dedicarle más tiempo a este maravilloso hobby.

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