Capitulo 8. Un compromiso anunciado…bueno, casi casi.
Yo lo he olvidado por completo-Hermione tragó saliva, intentando olvidarlo de verdad.
La mirada de Harry le dijo que a él no le fallaba tanto la memoria; mientras la conducía la guardarropa, Hermione se percató de su error.
-Quiero decir, fue agradable, pero nuestra relación no es eso.
-¿No?- le preguntó Harry mientras cerraba la puerta.
-No- contestó la diseñadora con firmeza.
Sabía que lo decía más para convencerse a sí misma que al auror.
-¿Por qué no me recuerdas como es nuestra relación?
-Somos amigos- dijo ella.
Él le mordisqueó el lóbulo de la oreja.
-Amigos-dijo entre caricia y caricia.
-Buenos amigos- añadió la diseñadora.
Dejó de mordisquearle la oreja y Hermione suspiro aliviada, pero le duró muy poco por que al momento notó los labios de Harry primero sobre el cuello y después sobre el escote.
-¿Decías?- preguntó.
-Ah…-Hermione, tan ágil de mente y de pronta respuesta, no podía pensar.
-Amigos- le recordó.- Incluso buenos amigos.
-Ah, si. Buenos amigos. Eso es lo que somos.
-Estoy de acuerdo.
-Me alegra que seas tan razonable-él continuó besándola, y empezó a acariciarla a través de la fina tela del vestido.
-Harry…bueno…no creo que esto sea lo que hacen la mayoría de los amigos.
-¿No?
-No.
-Creo que si los amigos hicieran esto más a menudo, entonces las amistades irían mejor- le aseguró él mientras continuaba acariciándola con sensualidad.
-Creo que este tipo de cosas estropean la amistas- dijo Hermione, intentando que no le temblara demasiado la voz, tratando de controlar lo que sentía en ese momento.
-Creo que la mejoran.
-Creo que estamos en un punto muerto- declaró Hermione.
-Eso parece- concedió él, deslizando su mano muy despacio por la pierna de la diseñadora.
-Tal vez deberíamos dejar que las cosas se enfríen.
Si no se detenían en ese momento…bueno, el que tendría que pedir ayuda sería Harry.
-Es una idea- le susurró el auror al oído mientras la mano continuaba su ascenso por la pierna de la chica.- Otra manera sería dejar que se pusieran algo…calientes.
-Harry…no es buena idea. Estamos en la fiesta de jubilación de Stan.
-¿Y eso qué, cariño?
-bien…-Hermione intentó pensar, intentó recordar cuál era su argumento. Pero no tenía ninguno.
-Te he echado de menos- murmuro Harry, mientras le pasaba la mano por el borde de la ropa interior.
-Estoy aquí…-suspiro la chica.
-Hermione, yo…
De repente, alguien llamó a la puerta, interrumpiendo lo que el auror fuera a decirle.
-¿Quién es?- dijo Harry, bruscamente.
Hermione le dio un golpe en la mano e intentó soltarse para poder acomodarse el vestido.
-Harry, estamos en el guardarropa. Creo que quién esté en la puerta estará más interesado en su abrigo que en nosotros.
A pesar de que estaban en el guardarropa, a Harry no pareció hacerle mucha gracia que los hubieran interrumpido. Comenzó a retirar la mano, pero, de repente, se detuvo en seco.
Volvieron a llamar más fuerte a la puerta y Hermione tiró de la mano de Harry.
-Sácala- le exigió.
-Se me ha atorado.
-¿Atorado?
-Creo que se me ha atorado la mancuernilla en tu ropa interior- le explicó.
Pues vaya con la ropa interior de encaje, pensó Hermione. La ropa interior de encaje iba a ser su perdición.
-Vamos- dijo Harry tirando de las pantaletas de la diseñadora, las cuales parecían pegadas a la manga de la camisa.-Quítate la maldita ropa interior.
La persona que estuviera afuera volvió a llamar a la puerta.
-¿Qué más podía hacer? Hermione se quitó la prenda con el brazo de Harry siguiendo el trayecto. Cuando al fin se las quitó por los pies, él soltó una risita.
-Ya basta- dijo ella con enfado, al ver que él intentaba mirarle por debajo de la falda.
-Oh, no lo creo, para mi no fue suficiente, Herms- le dijo con la voz llena de deseo.
Él se incorporó y se metió la mano a la que llevaba enganchada la ropa interior de Hermione en el bolsillo del saco, mientras Hermione se estiraba el vestido. El picaporte de la puerta giró.
-Vamonos.
Hermione abrió la puerta despacio.
-Lo siento mucho. Solo estábamos…
-Besuqueándonos- termino de decir Harry.
El hombre sonrió y le guiño el ojo al auror exageradamente.
-Cariño, si no estuvieras acompañada, tal vez te pediría que me ayudarás a buscar mi abrigo.
Hermione no dijo nada, sino que salió al pasillo, y no volvió la cabeza para ver si Harry la seguía o no. En realidad esperaba que no lo hiciera.
-Herms, espera- la llamó.
-No.
-¿Por qué estas enojada?- Harry la alcanzó.
Hermione lo miró enojada. ¿Acaso se había vuelto loco? Primero había vuelto con su exnovia y después se había besuqueado con ella en un guardarropa.
-¿Enojada? No estoy enojada.
-Pues eso es lo que parece.
-Esta ha sido una de las situaciones más embarazosas que he tenido que soportar en mi vida, y es posible que me sienta mal por ello- le explicó.
Hermione noto que se había sonrojado.
-Siento estar en desacuerdo- dijo- pero no creo que haya sido más embarazosa que la vez que prendiste fuego a la cocina cuando intentabas hacer pan tostado.
El problema de que se conocieran desde niños era que Harry conocía todos los pequeños contratiempos que había sufrido en su vida. Incluso peor, tendía a recordar los detalles de cada uno con sorprendente claridad.
-Bueno, no voy tan mal si tienes que remontarte a cuando cumplí 19 años para encontrar una situación más embarazosa.
-¿Y por qué tiene que ser embarazoso que te sorprendan besándote con un amigo especial?
-Bueno, solías ser un amigo, pero en este momento ya no lo eres.
-No digas eso- le pidió el auror.
A Hermione se le empañaron los ojos.
-¿Por qué no iba a decirlo? Llevas toda la noche esforzándote para que todo el mundo piense que somos más que amigos, aunque tú sabes que eso no es posible. Esta Ginny.
-Ginevra y yo hemos terminado. Hemos hablado de eso muchas veces. ¿Es por eso por lo que me estás haciendo pasar por este infierno? ¿Estás celosa de Ginny? ¿Crees que sigo sufriendo por ella? Nuestra relación terminó ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?
Hermione no le creyó ni una palabra. No sabía por que le mentía de esa forma, tal vez le estuviera mintiendo por que ni él mismo se daba cuenta de lo que en realidad sentía.
-Te disculpaste por hacer el amor conmigo.
-Solo dije lo que pensé que querías escuchar- le gritó.- Lo único que lamento de lo que pasó en esa maldita isla es haberte dejado salir de mi cama.
-Claro, eso es lo que dicen todos. Estabas deseando deshacerte de mi.- suspiró, tratando de controlar las lágrimas.
-Maldita sea, Hermione, he hecho todo lo que se me ha ocurrido para demostrarte lo bien que lo paso cuando estoy contigo, lo mucho que me gustaría que continuáramos con una relación como la que iniciamos en la isla- se pasó la mano por el cabello…la mano donde estaba atorada la ropa interior de encaje de la diseñadora.
Y lo peor fue que Hermione se dio cuenta de que todas las personas que había en la habitación habían dejado de hablar de repente.
Y aún peor fue que cuando levantó la vista vio que todos los estaban mirando.
-Harry- susurró.
-No discutas, Herms. Ginny y yo somos historia. Por otra parte, tú y yo estamos empezando. Y, además, nos entendemos bien en la cama.
Después de haberse pasado la mano por le cabello, la colocó sobre el pecho, al lado de la otra.
-Harry- susurró la diseñadora de nuevo.
No le cabía duda que debía estar roja de pies a cabeza.
-Harry, la mano- le dijo Ron, sonriendo.
El auror bajo la vista y como un rayó se metió la mano en el bolsillo.
Hermione pensó que se había metido en muchos líos en su vida, pero aquello…aquello era más que un lío.
Entonces vio que el Juez Marsh y su esposa salían del guardarropa.
-Disculpen-dijo, apresurándose hacia la pareja-. Parece ser que se marchan. Sé que no es de buena educación pedir, pero, ¿Les importaría mucho dejarme en mi casa?
-Estaríamos encantados, querida- respondió el Juez Marsh.
Harry la agarró el brazo.- Herms, tú vienes a casa conmigo, y vamos a aclarar esto de una vez por todas.
Ella se soltó del auror.- No, me voy a casa con los Marsh.
-Está ese asuntillo del cual me siento aún bastante enganchado-. Le recordó.
-Quédatelas.
Hermione fue detrás de los Marsh; necesitaba alejarse de Harry.
-Hermione, quiero saber que rayos está pasando por tu cabeza- le dijo el auror en voz alta.
-¿Ha oído lo que ha dicho?-le preguntó a la señora Marsh-. Cree que soy tonta. Siempre ha pensado que he sido tonta, pero quiero que sepa que yo soy mucho más lista que él. He dejado que durante años fuera mi caballero de brillante armadura, cuando en realidad lo que en realidad necesitaba era una patada en el trasero.
-Los hombres necesitan una mezcla de las dos, querida- dijo la señora Marsh con sabiduría y complicidad.
-Bueno, pues tendrá que buscarse otra dama en apuros. Ya me estaba cansando de interpretar el papel- dijo Hermione, hablándole a la Señora Marsh con estudiada indiferencia hacia Harry, que las seguía a corta distancia.
-Me imagino que después de un tiempo es normal- dijo la buena señora.
-Hermione, voy en serio contigo- le dijo Harry.
-Llama a la chica mañana- le dijo el juez.
-No te molestes-añadió Hermione mientras se metía en el asiento trasero del coche de los Marsh-. Llama a Ginny. Si te siguió hasta la isla, estoy segura que querrá saber de ti.- cerró la puerta con fuerza y apretó el botón del seguro.
-¿Estás bien, cariño?- le pregunto la señora Marsh cuando el coche arrancó.
Hermione observó a Harry, que se había quedado de pie en la acera, desvaneciéndose en la distancia.
-Sí, estoy bien.
Después de darles a los Marsh su dirección, se recostó en el respaldo del asiento de piel y empezó a sentir pesar.
Esta vez lo había hecho. Había perdido al mejor a migo que había tenido en la vida.
Sollozó en silencio, deseando que Harry le apareciera uno de sus lindos pañuelos…No, no quería pensar así. Harry Potter ya era historia. Había caído del pedestal en el que lo había puesto.
Era un simple mortal…peor aún, era un hombre.
Bueno, ella era una mujer, una mujer independiente e inteligente que había conseguido superar sin duda su pequeña obsesión. Pensaba relegar a un segundo plano las hormonas, ignorar los arrebatos de pasión no deseados. Harry James Potter pertenecía al pasado.
Le había costado más de diez años, pero lo había conseguido.
-¿Estas segura de que te encuentras bien?- le preguntó la Señora Marsh.
-Si, estoy bien.
Y Hermione esperó de todo corazón no haber mentido.
----------------------------------------------------------
A la mañana siguiente, Hermione estaba en Encore.
El sol entraba por los escaparates de la tienda, y sus rayos brillantes se burlaron de ella.
Pero Hermione se dijo que no quería pensar así. No estaba fingiendo que disfrutaba de la mañana, estaba disfrutándola de verdad. Pensaba disfrutar del resto del día…del resto de su vida. No necesitaba a Harry.
Oyó el alegre tintineo de las campanillas que había sobre la puerta y se volvió a ver quién había entrado.
-Hola Hermione, he venido por el vestido de novia de Dana- dijo la señora mayor de pelo canoso con una sonrisa en los labios.
Hermione le sonrió con amabilidad.
-Lo hemos terminado esta mañana, Señora Sterling.
-Ojala Dana estuviera aquí- dijo la señora con tono preocupado.
Hermione le dio unas palmaditas en la espalda, para tranquilizarla.
-Tomamos las medidas con una cinta métrica especial, que cambia según cambian las medidas del cliente. Es una cinta sumamente exacta y confiable, no se preocupe.
Hermione se volvió hacia un hermoso ropero antiguo y sacó el vestido que la señora Sterling había ido a buscar.
El sencillo y elegante vestido estaba confeccionado con en seda francesa de color blanco, y dejaba bien claro porque la chica era considerada como una de las mejores diseñadoras de Londres.
-¡Es hermoso!- suspiró la Señora Sterling, mientras acariciaba la seda blanca- aunque…no lo sé.
-Señora Sterling, confeccioné este vestido según las medidas exactas de Dana…además de incluir un pequeño hechizo, ya sabe, truco de diseño, para que le quede estupendo.
Las campanillas de la puerta tintinearon, y ambas mujeres se dieron la vuelta.
Su sonrisa profesional no vacilo, como si la persona que entraba en esos momentos fuera cualquier cliente.
-¿Qué desea?- le preguntó de manera formal.
-Puedes explicarme esto- contestó él, y acto seguido tiró un paquete sobre el mostrador, junto al vestido de novia-. Y cuando termines te explicaré por qué estaba Ginny en la isla.
Hermione lo miró a los ojos. Harry estaba que echaba humo.
-Debería ser suficiente explicación por sí solo.
-Llevas mucho tiempo pidiéndome que te lo devuelva. Finalmente lavé el maldito Jersey y te lo envié.
-¿No podrías haberlo llevado tú en lugar de enviar una lechuza?
-No pensé que fuera lo más adecuado. Ahora, como puedes ver, estoy con un cliente- dijo Hermione, rezando para que captara la indirecta.
Le dio la espalda y se volvió hacia la señora Sterling.
-Puedo esperar-dijo Harry.
-No te preocupes, querida- dijo la buena señora.
Hermione estaba nerviosa, pero siguió sonriendo.- No, no está bien, señora Sterling. En Encore valoramos a nuestros clientes y los asuntos personales son solo eso, personales. Si quieres hablar conmigo Harry, puedes llamarme esta noche- añadió, sin mirarlo.
No quería oír su explicación, y tampoco quería darle ninguna.
-Bueno, pues si la señora Sterling no le importa, preferiría hablar ahora- Harry se puso delante de su amiga, obligándola a mirarlo.
La señora Sterling miró atentamente a Harry y sonrió-. No me importa en lo absoluto. Ah, que alto es usted, Señor Potter.
Harry sonrió- Usted puede llamarme Harry- dijo haciendo uso de todo su encanto-. Y mido 1.83
La señora Sterling sonrió aún más-. Me preguntó si le importaría hacerme un favor, mientras continúa su conversación con la Señorita Granger.
-Señora Sterling, estoy segura de que Harry no tiene tiempo. Es el jefe de Aurores, y probablemente estará en medio de algún asunto muy propio de los aurores.
Harry la miró con fastidio y sonrió a la mujer.
-Me encantaría ayudar a una señora en apuros. Tengo años de práctica.
Miro a la diseñadora una mirada significativa.
¿Acaso le estaba echando en cara sus pequeñas catástrofes?
-Que alivio- dijo la Señora Sterling-. No tengo ninguna amiga que sea de la misma estatura de Dana. Y aunque sé que la talentosa señorita Granger podría modificar un maniquí, no sería lo mismo.
-¿Disculpe?
La sonrisa de Hermione no tenía nada que ver con su sonrisa formal; era de júbilo total y absoluto.
-Tú síguenos, Harry. La Señora Sterling no te hará perder mucho tiempo.
Él las siguió sin dejar de mirarlas con sospecha.
-Tal vez debería haber preguntado cuál era el favor.
-Tal vez, pero no lo hiciste.
Vaya, no podía echarle la culpa a Hermione; se había metido él solo en aquel lío.
-Señora Sterling, ¿Con qué quiere que la ayude?.- preguntó nerviosamente, mientras llegaban a un área muy acogedora de la tienda…con varios probadores.
-Tienes más o menos la misma altura que mi Dana; claro está, es más voluminoso, pero más o menos igual de alta.- dijo la señora Sterling con orgullo.- Va a casarse este fin de semana y hace meses que encargamos este vestido, pero antes de llevármelo, quiero ver cómo queda.
-¿Y ella vendrá a la tienda a probárselo?- preguntó Harry.
-No, no ha tenido tiempo de pasar al Callejón Diagon a recoger el vestido.
-¿Entonces quien…?- empezó a preguntar Harry.
Hermione notó el preciso momento en que Harry se dio cuenta de todo.
-Oh, señora, no creo que…
Hermione rió, y condujo al auror a uno de los probadores.
-¿Herms?
-Vamos Harry. No es más que un vestido. En Escocia los hombres llevan falda todo el tiempo.
-Es parte del traje típico- la corrigió-. Y no estamos en Escocia. Además, lo que lleva la señora Sterling en la mano no es una falda escocesa.
Hermione le dio unas palmadas en el hombro.
-Vamos, eres lo suficientemente hombre como para hacer esto, y si quieres hablar conmigo ahora que tengo aquí a mi cliente, vas a tener que ayudarla.
-De verdad, Harry, se lo agradecería mucho.
Harry tomó el vestido y se metió detrás de la puerta de uno de los probadores.
-Puedes dejarte los calcetines puestos- le dijo la diseñadora-. El suelo está frió.
-Querida, no seas tan desagradable- le susurró la señora Sterling, aunque con un brillo de humor en los ojos.
-¿Entonces, quieres hablar ahora?- le preguntó Hermione al auror.
-Espera a que salga- dijo.
Pasaron unos minutos.
-Herms, tienes que abrocharme los botones de la espalda.
-Entraré a ayudarte si ya estás vestido.
-Pasa, pasa.
Hermione sonrió a la mujer.
-Siéntese, señora Sterling. Saldremos dentro de un momento- se metió al probador y se habría vuelto a salir si Harry no la hubiera agarrado por la mañana-. No estás visible- dijo entre dientes.
Ni siquiera se había puesto el vestido todavía, estaba allí de pie, sonriendo y en boxers.
---------------------------------------------------------------
Hola a todos…ya estoy dando lata de nuevo…lo único que diré en mi defensa es: Pre-auditoria…la locura total…espero que este capítulo sea de su agrado y compense en parte, lo que han tenido que esperar por el.
Otra cosa, este capítulo debí subirlo el sábado, pero no estaba en mi casa, llevaba el archivo en un diskette y fui a un café Internet y resulta que la porquería de máquina volvió todos mis archivos ejecutables, por lo que ni ni Word, ni ningún otro programa lo reconocía, así que perdí mis archivos, también por eso me he demorado y subo hasta hoy el octavo capítulo…tenía ganas de golpear a la computadora…o convertirla en algo desagradable, pero, en fin, supongo que esas cosas pasan cuando más apurado estas por hacer las cosas (La famosisisisisima Ley de Murphy).
En fin, volviendo a cosas más prácticas, estamos a escasos dos capítulos de terminar la historia…así que les propongo algo…dentro del texto de este capítulo vienen nombres y/o apellidos de personajes de series, libros o anime que me gustan, son aproximadamente 3, si adivinan uno, escribiré un epilogo…pero si adivinan todos escribiré dos…¿Les gusta la idea? Perdón por el atrevimiento, tal vez piensen "Todavía de que se tarda y nos pone a buscar pistas", pero quería hacer algo divertido, donde interactuemos todos.
Bueno, antes de seguir con más rollo…les dejo los reviews del próximo:
(….)
-¿Pero que tiene esto que ver con Ginny o con mi Jersey?- preguntó Harry.
-Harry- había llegado el momento de confesar los pecados de una vez por todas.- Me he quedado con tu Jersey, he dormido con él casi todas las noches, porque…
-¿Por qué?- le preguntó Harry.
-Por que yo te…No importa.
(…) Amor, Harry estuvo casi seguro de que eso era lo que había estado a punto de decir. Que lo amaba, que llevaba años queriéndolo.
--------------------
El confesar su amor por Hermione Jane Granger vestido con un traje de novia se le antojó curiosamente apropiado.
-Siempre me he tiendo por una persona inteligente, pero me ha llevado todos estos años darme cuenta de…
----------------------
-Harry, no quiero que digas esto porque sientas lástima por mí (…)
-No me malentiendas Herms, pero me gustaría saber si esto te parece propio de un amigo que siente lástima por ti.
La estrechó entre sus brazos y la besó con las ganas y el amor frustrado de toda una semana. En realidad con la frustración de toda una vida.
-Ah…-suspiró Hermione.
¿Qué les ha parecido? Creo que Hermione ya está empezando a tomar conciencia de lo que dice Harry…y las cosas van a arreglarse.
Y, antes de despedirme, quiero agradecer sinceramente los Reviews que tan amablemente me dejan, siempre acabo con una sonrisa de oreja a oreja, como si me acabara de ganar la lotería.
Muchas gracias a todos los que leen, en especial a:
Emilywolen, Zephirpotter, Sakura Radcliffe, Saritaharryherm, Brenda-Potter-Skywalker-Kent, Brinitonks, Diana Artemisa, Elendilancalime, Isabella Riddle, Katsumi00, Ninia Potter, Pipu-Radcliffe, Emma Riddle, Princesa, Arabella-G-Potter-Black, Lilyem, Jim, Pao Granger, HIkari Katsuragi, Toks Granger, Gaby Sánchez, Potter-Granger, Zcianya,
A todos los que me dejaron review y no menciono…bueno, pues tienen 5 segundos para tirarme tomates…siempre imprimo los review, pero la linda máquina donde estaba actualizando lo que me faltaba del capítulo (Si…esa que me convirtió mis archivos en ejecutables) hizo quien sabe que cosa con mi correo y no pude checar todos mis archivos…una gran disculpa a todos…no volverá a pasar.
Gracias a todos por seguir leyendo y espero que sea de su agrado.
Nos vemos en el próximo.
Ady, la niña de las montañas…¿Quieren saber por qué? Bueno…lean el siguiente capítulo
