SkySpecial15 - No se por qué me tardo tanto últimamente, sinceramente, pero HEY, aquí estoy de nuevo :D Siendo sincero, el League of Legends consume demasiada parte de mi vida TTuTT pero bueno, puedo compaginarlo (creo xD) De momento, gracias por llegar hasta aquí y espero que os guste el capítulo de Platinum :3
Makisotu Douraji - Aún se tendrá que esperar para ver porque ha hecho eso Nanteki, pero te aseguro que no tardaré medio año qwq pues seguro que disfrutarás de lo que queda de fic si te gusta lo que estoy haciendo con Raiko 7u7r
Neku12345 - XD ah sí? pues te prometo que no me inspiré en nadie para crear su equipo (codo codo) la peliblanca tendrá mucha más historia, te lo puedo asegurar owo De momento disfruta este capítulo de Platinum, que se que te encanta ella xD
WhiteBlade Zero - Yo? Pensar? Desde cuando hago eso? xD Pero todo tiene su relación, te lo prometo. Espero seguir leyendote, que estoy enganchado a tu novela de Wattpad 7u7r
- Capítulo 7: Ciudad en Guerra – Parte 1 -
Habíamos pasado ya dos largos días de viaje en el Pokémon Express, y ya solo quedaba el trayecto de medio día para llegar a Ciudad Yharnam. Todos estábamos reunidos en la sala de reuniones, la cual necesitábamos para poder planificar lo que estaba por venir.
La atmosfera era tensa; todos estaban sumidos en el silencio, como si estuvieran demasiados concentrados, y supongo que sería el mismo pensamiento para todos:
"Volver con vida".
Estábamos a punto de meternos a una guerra como la que sufrimos algunos años atrás, en esta misma región. Gold y Silver estaban callados, mirando el mapa de nuestro destino sobre la mesa, Diamond comía sus panecillos, pero totalmente serio, era algo impropio de él. Yellow se veía algo asustada mirando el semblante serio de los demás. Black y White estaban en el borde de la mesa, mirando también el mapa. Crystal había ido a por bebidas para todos, pues aquí nos quedaba un rato. Sky se mantenía apoyado en la pared, cruzado de brazos.
En resumen, todos estaban a la espera de mis instrucciones, lo cual me ponía algo nerviosa. Reuniendo fuerza de voluntad, tomé aliento y me propuse a explicar la táctica que debíamos de seguir.
—Bien. —comencé, captando la atención de todos. —En cosa de tres horas llegaremos a Ciudad Yharnam. Según los informes recibidos por los rangers de la zona, el sitio ya está tomado por los miembros del Equipo Meteor, por lo que debemos actuar lo más rápido posible. Según me han informado, ellos vendrán a nuestro encuentro a la estación, ya que es el único punto de la ciudad que aún no han tomado.
—¿Tenemos la seguridad cien por cien de eso, Platinum? —preguntó Sky acercándose a la mesa para observar el mapa también.
—No. —contesté un poco temerosa, pero decidida al mismo tiempo. —Pero no nos queda otra si queremos infiltrarnos en la ciudad. Tienen montada una guardia en los alrededores de esta. El tren pasará con la excusa de que lleva mercancía para ellos.
—¿Se sabe qué tipo de mercancía? —preguntó esta vez Black.
—Sobre todo listones de acero y maquinaria tecnológica. —contestó Gold. —La revisé ayer.
—¿Para qué querrán todo eso? —murmuró Silver.
—Sea para lo que sea, es nuestra única forma de entrar a la ciudad ahora mismo. —retomé la palabra. —Ahora mismo la prioridad es preparar nuestros equipos y estar listos para cualquier situación.
—¡Sí! —respondieron al unísono.
Tengo que admitir que me hacía sentir bastante bien el tema de que todos me tomaran como líder de esta misión, lo cual se me hacía algo raro, ya que sin el Maestro Red y el Maestro Green, la siguiente al mando era yo. He de reconocer que tuve mis nervios al principio, pero debía afrontar este desafío costase lo que costase.
Todos salimos de la sala de Reunión, puesto que el Pokémon Express contaba con esta, y nos dirigimos a nuestras habitaciones. La única habitación triple la tenían los de Jotho, así que no me molestó en compartir habitación con la única chica que se había quedado sin compañero: Yellow.
Al entrar a la habitación, pude ver que estaba sentada sobre la cama, acariciando el lomo de su Pikachu, la cual miraba un poco preocupada a su entrenadora. Cerré la puerta tras de mí, siendo escuchada por la de coleta rubia, la cual intentó aparentar estar bien.
—Han sido muy motivadoras tus palabras Platinum. —alagó con una sonrisa. Caminé hacia ella para luego agacharme para poder mirarla a los ojos mejor.
—¿Es lo único que quieres decirme? —pregunté con una leve sonrisa. Ella me sonrió, pero de manera nostálgica.
—Se me nota que estoy asustada, ¿verdad?
—Un poco. —respondí. —Pero sé que todo va a salir bien.
Por un momento la habitación quedó en silencio, y su sonrisa comenzó a flaquear un poco.
—Quiero… volver a ver a Red… —su voz comenzaba a quebrarse… estaba al borde el llanto.
—Volveremos a ver al Maestro Red, estoy totalmente segura. —dije mientras limpiaba con mi pulgar las débiles lágrimas que resbalaban por sus mejillas. —Además, él seguro también está luchando por volver a verte lo más pronto posible.
Yellow sonrió, haciendo un esfuerzo increíble por retener sus lágrimas, para luego frotar sus ojos con su manga y mirarme con una confiada sonrisa.
—Gracias Platinum. —agradeció para luego dirigirse a la puerta. —Voy a ver si los demás necesitan mi ayuda.
Y sin más, dejó la habitación, la cual ya sólo el ruido de la cabina moverse por los raíles se hacía presente, amenizados un poco por el continuo tic-tac del reloj.
Tras unos segundos de mirar la puerta sin más, suspiré para luego dejarme caer a la cama. Miré el techo de la habitación por unos segundos. Confiaba en que volveríamos y nos encontraríamos con el resto del grupo… pero, ¿eso tendría algún costo? Esa era la idea que saltaba en mi cabeza constantemente.
—Así que… a ella le inspira el Maestro Red, ¿eh? —susurré, para luego no poder evitar pensar en lo que había pasado un par de meses atrás con Diamond. —Desearía que… se diera cuenta de mí como chica.
Y sin más, mi antebrazo tapó mis ojos. No podía evitar sentirme apenada por esto, puesto que ya hacía un tiempo bastante largo que no contaba con su cariño de la misma forma. Sé que fue un motivo raro, pero era algo que significaba mucho para mí. "Señorita, señorita"… ¿qué era para él? ¿Una profesora?
Oh, la mayoría no lo sabe, claro… Diamond y yo habíamos terminado un par de meses atrás.
Gold
La tensión se notaba en el ambiente sin duda. Silver estaba muy callado, sentado en el sofá de la habitación apoyando su cabeza sobre sus manos, las cuales también tapaban su boca. Por otro lado, Crystal se mantenía alimentando a su Cubone; aunque su rostro se mostrara sonriente, sé que estaba asustada. En cuanto a mi, me mantenía mirando por la ventana, totalmente aislado.
Mis pensamientos se remontaban a la anterior lucha que tuvimos en Zelkova, donde fuimos los únicos en caer en combate. Me dolía admitirlo, pero actualmente era el más débil del equipo. La idea de fallar aún seguía presente, por más que era posible que saliéramos victoriosos al contar con la ayuda de los rangers… pero solo la idea de que Chris volviera a caer me aterraba.
—Es raro verte tan concentrado. —habló Silver despertándome de mis pensamientos.
—¿Eh? —contesté algo confuso. —¿A qué te refieres?
—Bueno, conociéndote, sueles ser de los que suele levantar el animo antes de una batalla tan importante. —habló la de coletas incorporándose a la conversación. —¿Qué te preocupa Gold?
Tardé un poco en ser capaz de contestar. En esos momentos, sé que no debía preocuparlos, pero también sabía que sería un agobio para mí aguantarme todo antes de la batalla. Suspiré y redirigí mi vista hacia el clima nublado que se acercaba.
—Tengo miedo de volver a perder a alguien.
Por el reflejo del cristal, pude ver como la "Chica-Súper-Seria" se llevaba la mano al pecho, al igual que cierto rubor leve se notaba en su rostro; supongo que identificó que ella era la causa de mi preocupación.
—Eres idiota, en serio. —afirmó Silver, lo cual no tardó en hinchar una vena en mi frente.
—¡¿AH?! —estaba a punto de replicarle, pero me detuve al ver una leve, pero desafiante, sonrisa en su rostro.
—El grupo ha crecido, somos más de los que fuimos en ese entonces. —explicó mientras se dirigía a la puerta de la habitación mientras Chris y yo le seguíamos con la mirada. —Deja de pensar que todo recae en tus espaldas… somos compañeros, ¿no?
Tardé unos segundos en encontrar significado a su frase. Aunque parezca tontería, sabía que lo había hecho para tranquilizarme. Suspiré con una sonrisa desafiante antes de volver a mirarlo.
—Sí, tienes razón.
—Si lo entiendes, entonces está bien. —dijo para luego dar la espalda y abrir la puerta. —Os espero en la sala de restaurante.
—Sí, ahora vamos. —contestó Crystal en mi lugar.
Silver tenía razón, debía confiar más en que mis compañeros estarían aquí para ayudarnos en el caso de que las cosas se complicaran. Como fuera, me levanté para seguir los pasos de mi compañero pelirrojo, pero pude notar como, al pasar al lado de cierta peliazul, esta me sujetó de la chaqueta.
—¿Mmm? ¿Sucede algo Crystal? —pregunté, mas pude ver como su rostro estaba un tanto rojizo, lo cual me remontó a la declaración de antes, lo cual también se agrabó con su pregunta.
—¿D-De verdad… estabas preocupado por… mí?
Mi rostro no tardó en ponerse rojo, pues era vergonzoso admitir que sí, pero a quién quería engañar si mi prioridad era la protección de esa loca de las capturas. Mi mirada trato de buscar otro centro de atención, pero no podía evitar ver a esa chica sonrojada de ojos celestes. Suspiré y, rascando mi nuca un poco nervioso, contesté.
—C-Claro que sí. —contesté notando como me ganaba la mirada de Crystal. —A fin de cuentas… soy tu novio.
Fue entonces cuando unos brazos me rodearon desde la espalda. Mi sorpresa fue algo bastante, pues no estaba acostumbrado a este tipo de reacciones por parte de ella.
—Si te das la espalda, te golpearé. —murmuró hundiendo su rostro en mi espalda, pues pude notarlo. No pude evitar sonreír.
—Eso te pega más. —dije tomando sus manos para que no me soltara. —Realmente te cuesta ser sincera.
—Cállate… idiota.
Tina
La zona restaurante no tardó en, poco a poco, llenarse de los integrantes del grupo, supongo que era algo obvio que todos deseaban sentirse arropados por todos. En cuanto a mí, mis Pokémon se sentían bien y yo me encontraba meditando sobre lo que sería un encuentro de nuevo en Ciudad Yharnam.
Hace unos años, una corporación financiada por Ciudad Central se ocupaba de extorsionar a los ciudadanos de esta ciudad para sacarles hasta el último de sus ahorros. Todo liderado por la mafía, y uno de los motivos por los que me tuve que separar de mi hermano, así como de nuestra mudanza a Ciudad Sombría. He de reconocer que fue en parte lo que me impulsó también a conocer la región por la parte sur, pues de centro hacia arriba, todo era corrupción o la invasión de soledad y taciturnidad.
—Te ves más pensativa de lo habitual. —me despertó de mis pensamientos cierta castaña de mechas rubias y ojos ámbar. —Eso preocuparía a cualquiera.
—Ja-Ja. Muy graciosa. —contesté mientras me pasaba a sentar, pues en esos momentos me encontraba con el cuerpo en la cama, pero la cabeza colgando de esta. —¿Sabemos ya cuanto tardaremos en llegar?
—Sky me ha asegurado que tardaremos cosa de una hora en entrar en el perímetro vigilado.
—Comprendo. —dije para levantarme de la cama y luego estirazarme un poco. —Bien, en ese caso es mejor que nos preparemos para cualquier cosa.
—Te trae recuerdos esta ciudad, ¿verdad?
—Eres la única que sabe de mi pasado, y sí, y espero no tardar más de media hora en patearles la cara a esos del Equipo Meteor. —dije para dirigirme a la puerta. —Como sea, espero que en el bar tengan algo de comer, me muero de hambre.
Abandoné la habitación ahogando un grito en mi garganta. Odiaba hablar de mi pasado, así como recordar a ese desgraciado que a día de hoy aún recordaba su nombre por el dolor que le proporcionó a mi hermano y a mis amigos… Solaris.
Había pasado cerca de una hora y todos ya nos encontrábamos en la zona restaurante, con nuestros equipos listos para cualquier problema. El silencio se hacía muy presente, mas solo el sonido de los raíles y de la cabina traquetear era lo que permitía saber que el tiempo no se había detenido.
El tren comenzó a pararse, así que rápidamente todos tomamos posiciones cerca de la entrada, preparados por si el Equipo Meteor se acercaba a por la mercancía. Abrimos la puerta y cual fue nuestra sorpresa… varios hombres estaban en el suelo, totalmente inconscientes, como si de una redada se tratase.
—¿Qué… ha pasado? —preguntó Gold sin despegar, al igual que todos, la vista de la escena que se alzaba ante nosotros.
—Una redada. —afirmó Silver con rostro serio. —Los estaban esperando.
—Correcto.
Al momento, todos giramos en dirección a la voz que habíamos escuchado. Entre las sombras que proyectaba la leve luz del cielo nublado, un hombre de cabello verde salió a recibirnos. No tardamos mucho en tomar posición defensiva, puesto que aún no sabíamos quién era, pero pronto nos vimos recibidos por varios más con el mismo atuendo que este sujeto: chaquetas azules marinas, pantalones negros, guantes blancos y una cadena por el lado izquierdo del pantalón.
—¿Quiénes son? —preguntó Gold mientras se ponía delante de Crystal.
—¿Eh? —preguntó sorprendido el de cabello verde alborotado. —Somos los Rangers.
Al momento de escuchar esto, todos parecieron relajarse, puesto que eran los que en teoría debían venir a guiarnos al encondite donde todos los que luchaban contra el Equipo Meteor se alojaban hasta nuestra llegada, pero por mi parte no me sentía tranquila del todo… había algo que no estaba bien.
—Oh, así que son los que nos esperaban. —dije ignorando un poco el sentimiento de inquietud. —Y estos quienes son?
—Son miembros del Equipo Meteor que estaban a cargo de vigilar y recoger los materiales del tren. —contestó el peliverde, el cual parecía ser el cabecilla del grupo. —Tenemos que movernos rápido antes de que vengan los refuerzos.
Haciendo caso de las indicaciones, les seguimos hasta la entrada de la estación. Jamás había visto esa ciudad, pero tengo que admitir que me pareció un lugar de lo más peculiar: se trataba e una ciudad de temática gótica. Mucho metal adornaba las fachadas y la mayoria de los edificios y estructuras eran similares a las del antiguo siglo XII. Varios edificios parecían ser similares a iglesias, muchas vidrieras de colores adornaban las fachadas y por sobretodo, la ciudad estaba dividida en niveles de elevación conectados por escaleras… realmente el lugar daba escalofríos.
—Tanto tiempo sin ver esta ciudad… —murmuró Tina, la cual parecía tener una mirada algo perdida en alguno de los edificios.
—Habrá que moverse antes de que se den cuenta de que están aquí. —comentó el cabecilla antes de comenzar a avanzar escaleras abajo, escaleras que conectaban con un puente, el cual llegaba hasta una de las naves centrales de la ciudad.
A cada paso que dábamos por el puente, la idea de que algo andaba mal me carcomía la cabeza más y más, hasta que caí en que no era un simple sentimiento o una intuición. Rápidamente y sin miramiento, me agaché para golpear en forma de zancadilla a uno de los "Rangers" que tenía a mi derecha, haciendo que perdiera el equlibrio y así poder desenfundar una de mis Pokéballs. El grupo me miró con sorpresa, pues no era algo propio de mí.
—¡¿P-Platinum, qué estás haciendo?! —preguntó Shou poniéndose delante de Nanteki, la cual me miraba sorprendida.
—Casi os sale bien vuestra jugada. —hablé mientras Rapidash se materializaba delante de mí. —Pero tuviste que hablar demasiado.
—Espera, ¿de qué estas hablando Platinum? —preguntó Crystal sin comprender. Algo de lo que me fijé, es que Tina no parecía mirarme con desconfianza, al igual que el resto.
—Tina, tú también te has dado cuenta, ¿cierto?
—Sí. —contestó mientras avanzaba hasta quedar a mi lado, sin despegar la mirada del peliverde frente a nosotras, el cual se veía inexpresivo. —Cierto es que los Rangers conocían que el tren portaba material en la parte de la bodega… pero nunca especificamos qué tipo de material. Sin embargo, tu sabías de primera hora que se trataba de material metálico.
—A parte, es algo tan simple como lógico. —proseguí yo desviando mi mirada hacia el peliverde nuevamente. —Si realmente los que estaban en el suelo de la estación eran los del Equipo Meteor, ¿por qué actuaron antes de que nosotros llegaran cuando en llamada persistía en que necesitaban nuestra ayuda?
—Espere Maestra Platinum. —llamó esta vez Black. —¿Qué es lo que está queriendo decir?
—Que las personas que estaban en el suelo de la estación, eran los verdaderos Rangers.
Gestos de impresión se dibujaron en el rosto de todos, menos en el de Tina, puesto que ella tenía el mismo pensamiento que yo. Una risa por lo bajo comenzó a escucharse, procedente de dicho peliverde frente a nosotros, al cual todos miramos esperando que esto comenzase de una buena vez. Tina no tardó en liberar a su Glaceon, la cual tomó posición de combate al instante.
—Ya veo el por qué te nombraron líder de esta incursión. —espetó sonriendo al cielo. —Una mente brillante y una experta en tácticas de combate, y aún así… tenemos nosotros las de ganar.
Eso si me sorprendió un poco, puesto que no hay que tener una mente brillante para saber que les superábamos en número y en calidad de combate, pero esto se desencadenó en una gran catástrofe al momento en el que ese dichoso sujeto emitió un gran silvido, en forma de señal.
Al momento, por ambos extremos del puente se agruparon varios soldados más, impidiéndonos una posible escapatoria hacia la estación y reforzando la inferioridad número del primer grupo. Literalmente, estábamos en una callejón sin salida. No nos quedaba otra más que pelear.
—¡Holders! —exclamé. Al momento, todos materializaron a su lado a uno de sus Pokémon. —Es momento de enseñarles quienes somos.
[Sword Art Online – She's a Knockout]
El puente no era un puente estrecho; al contrario, era bastante amplio, donde podríamos batallar sin ningún inconveniente. Pronto, los miembros del Equipo Meteor liberaron a varios Crobats, Houndooms, Hypnos y Machokes. En total podrían ser faciles unos ochenta Pokémon enemigos.
—¡Rapidash, Llamarada! —ordené al momento apuntando al peliverde.
Rapidash emitió una enorme esfera de fuego hacia el frente, la cual, al tomar cinco puntas en forma de pentágono, tomó velocidad y se dirigió hacia el cabecilla. El ataque estaba por impactar, pero sabía que no llegaría a impactar, puesto que le vi sonreír a escasos segundos de que una explosión se diera.
La nube de humo y polvo se disipó pasados unos segundos, para darme a ver a un poderoso e intimidante Gyarados, el cual había cubierto el ataque con su cola. Fruncí el ceño ante la mirada engreída de ese estúpido peliverde, puesto que parecía presentar un desafío para mí.
—Medirme ante la gran Platinum, ¿eh? —espetó mientras daba a ver, por primera vez, sus ojos, los cuales eran, el derecho verde y el izquierdo azul. —Creo que Sirius me subirá el sueldo por derrotarte.
—Como si fueras a conseguirlo. —contesté mientras me preparaba para un combate movidito.
—¡Chicos, al ataque! —ordenó.
Varios Psicorrayos, Aires Afilados y Lanzallamas se dirigieron hacia Rapidash antes de que me dí cuenta, pero tuve la suerte de tener a mi lado a Tina, puesto que Glaceon facilitó bastante las cosas.
—¡Ponte delante y usa Protección!
Una gran esfera recubrió a Rapidash deshaciendo todos los ataques al momento. Glaceon pareció algo resentida por aguantar semejante combinación de ataque dirigidos a solo una persona, pero al momento, tras sacudir la cabeza, pareció ignorar todo ese resentimiento.
—Gracias Tina. —agradecí mientras sonreía a Tina, la cual me sonrió de vuelta. —No pareces ser un enemigo ordinario. —espeté, ganándome una pequeña carcajada por lo bajo de dicho sujeto.
—Bueno, los del Equipo Meteor hemos sido entrenados bajo una fuerte instrucción por parte de nuestros superiores. —explicó con una sonrisa desinteresada. —Pero mi habilidad es lo que me ha hecho ser la mano derecha de nuestro líder, y vosotros mismos seréis capaces de ver el por qué. Gyarados, Acua Aro.
Al momento, Gyarados fue rodeado por un area curativa similar a los aros de un átomo, soltando pequeñas gotas de agua que parecieron limpiarlo del aterior Llamarada que paró. Según tenía conocido, el movimiento de Acua Aro permitía una pequeña recuperación de vida al final de cada turno, por lo que debía asestar un gran golpe si quería disminuir el poder de esa curación.
—¡Rapidash, usa Rayo Solar! —ordené, haciendo que Rapidash comenzara a acumular energía del entorno en su cuerno. —¡Tina, cúbreme por favor!
—¡Recibido!
Tina tomó el frente junto a Glaceon, pero ya presentía que el combate no sería ameno, puesto que era Hielo contra Agua. La única ventaja, era el tipo secundario de Gyarados; por ahí Tina podría atacar sin mucha dificultad.
—¡Llamarada/Hidrobomba!
Dirigí la mirada detrás de mí, viendo que todos los demás tomaban la iniciativa del combate. Gold y Silver tomaban la iniciativa a la hora de liderar al resto, mientras que Natsuki y Sky se ocupaban de ir curando a la línea delantera de Pokémon más grandes, puesto que así podíamos aguantar todo lo posible.
—¡Glaceon, usa Bola Sombra! —ordenó Tina.
Glaceon respondió rápido disparando una gran esfera de materia oscura que impacto de lleno contra la jauría de Pokémon que se alzaban además de Gyarados, noqueando a muchos de ellos. El cabecilla se mantenía sonriendo, aun viendo que sus aliados caía a su lado.
—¿Eso es todo? —comentó el peliverde de ojos aún escondidos por su flequillo.
No pude evitar sentirme frustrada, incluso sabiendo que esta batalla estaba muy de cara. Incluso si nos superaban en número, nuestro nivel era aún más alto. El Galceon e Tina no dejaba de disparar Bolas Sombras, pero pronto se empezó a sentir fatigada de tanto esfuerzo, como era lógico.
—Maldición. —masculló Tina devolviendo a su compañera a la Pokéball… pero entonces…
[Detener]
—Os pido perdón.
Sentí un golpe en seco al momento de escuchar esas palabras. La zona afectada fue mi nuca, cortando por un breve lapso de tiempo la acción de mi cerebro. ¿Resultado? Caí al suelo con dureza mientras perdía el conocimiento. Antes de desmayarme por completo, pude ver pasar a mi lado a dicha propietaria del golpe… con su melena morena y azabache… como el carbón.
Shou
Mis ojos no daban crédito a lo que veía, ni siquiera podía creer lo que veía. Esa melena azabache que ondeaba al viento, con esos ojos rojos como el fuego… pero ahora es como si estuvieran muertos. Mi vista empezaba a temblar, pues no quería que eso fuera real…
Nanteki había golpeado a Platinum dejándola inconsciente en mitad de un combate contra los del Equipo Meteor.
Diamond, como una exhalación se posición delante de Platinum junto a Tina, a modo de protección, pero Nanteki ni se inmutó. Pareciese que estuviera siendo controlada o algo similar. No descartaba esa opción para nada, pero aún así… me aterraba el hecho de que no fuera así.
—¡¿Qué estás haciendo Nanteki?! —gritó frustrada Tina, pero fue callada al momento por su Volcarona, la cual la miraba amenazante.
—Os pido perdón chicos… pero hasta aquí llegasteis. —espetó la de ojos fuego sin expresar más que frío en su mirada. —Volcarona, Zumbido a máxima potencia.
El Pokémon polilla no dudó en emitir un zumbido lo suficientemente fuerte como para afectarnos. Era un zumbido muy alto que, por más que nos quisieramos dar cuenta, nos estaba afectando tambien a nosotros. No tardamos mucho en quedar inconscientes tras dicho movimiento… pero en mi caso, pude aguantar un poco más.
Antes de desmayarme, pude ver como Nanteki se acercaba a mí, pero me sorprendió el hecho de que, antes de perder el conocimiento… pude sentir su mano acaricir mi cabeza. La última imagen que tuve, fue de su rostro, aún habiendo hecho esto… lleno de tristeza.
Abrí los ojos sintiendo mi cuerpo dolorido, debía suponer que era a causa de la caída. Trate de levantarme, pero rápidamente sentí que era inutil, puesto que unas cadenas en mis muñecas impedían que pudiera apenas moverme.
Mirando a mi alrededor, pude darme cuenta que estaba en una habitación de barrotes, que mis Pokémon no estaban, y que, por suerte, todos nosotros estábamos en la misma habitación.
—¡Platinum! —exclamó cierta rubia de baja estatura. —Menos mal, por fin despertaste.
—Si. —afirmé. —El golpe en la cabeza fue algo duro, pero estoy bien. Por cierto, ¿dónde estamos? —pregunté, pero no fue Yellow esta vez la que contestó.
—Estamos en la Antigua Iglesia Yharnam. —contestó Tina, la cual se veía algo frustrada. —Esto no tendría que haber terminado así…
—¿De qué estas hablando? —pregunté… pero se respondió al las puertas de aquella celda abrirse, lo que aconteció que mis ojos se abrieran al máximo. —¡¿Eh?!
—¿Es lo único que puedes decir? —espetó una Nanteki de ojos indiferentes. —Pensé que podrías insultarme, escupirme, incluso querer golpearme.
—¡DEJA DE JODER NANTEKI! —gritó Diamond, lo cual llamó mi atención a más no poder, pues era la primera vez en muchísimo tiempo que lo veía así. —Si le tocas un solo pelo a la señorita, te juro que yo mismo te mataré.
Mi corazón se sentía agitado, era la primera vez que veía a Diamond tan exaltado por algo, que incluso pude sentir como mi rostro se ruborizaba ante ese grito. Debía controlarme.
Algo de lo que también me fijé, fue que Shou, me mantenía con el rostro totalmente inexpresivo, como si estuviera muerto por dentro, pero también lo comprendía… es muy impactante saber que tu pareja se revela contra ti… y encima unirse a un equipo terrorista.
Y el que sacara un arma de fuego corroboró todo esto, con la cual apuntó a Diamond para que callase, lo cual me alarmó, pero Diamond no parecía echarse atrás.
—Por qué... —habló Shou con lágrimas en los ojos. —¡¿Por qué nos haces esto?!
—¡Pensé que éramos tus amigos! —hablé, pero fui callada al instante cuando sentí el frío acero del arma sobre mi frente, a lo que solo pude apretar los dientes mientras que las cadenas me imposibilitaban a moverme.
—¿Amigos? Estás equivocada, querida Platinum. —murmuró Nanteki cargando la pistola. —Muy... equivocada.
—¡Detén esto ya Nanteki! —pidió Black, el cual hacia lo posible por liberarse del agarre.
El silencio se hizo al momento, como si solo Nanteki y yo hubiéramos quedáramos en aquella celda. Lentamente, vi como su dedo apretaba poco a poco el gatillo, hasta que, moviendo el dedo un milímetro más, el arma se dispararía.
Salvada por la campana. La alarma comenzó a sonar de pronto, cosa que nos alertó a todos, pero algo que me sorprendió fue que no sorprendió a Nanteki. Apartó el dedo del arma y prosiguió a retirarse.
Me quedé un poco sorprendida, puesto que no esperaba a que Nanteki me dejara con vida, ya que, en el pasado, ella había asesinado a muchas personas para poder formar parte del antiguo Team Darkness. Había algo que no encajaba en todo esto… pero no me costó entender mucho la situación cuando la puerta, literalmente se desintegró, creando una gran humareda de polvo.
Mas cual fue mi sorpresa cuando, de entre todo el humo, una figura conocida salió de este haciendo girar las llaves en su dedo índice. Cierto chico de ojos anaranjados y cabello castaño, un poco más alto que el Maestro Red, pero con una personalidad similar a la de Green y Blue juntos. Tina dibujó una sonrisa de alegría al ver allí a la persona que llamaba "familia".
—¡Hiro!
—Os dejo solos dos días y mira la que liáis. —comentó sonriendo con aires de superioridad para luego acercarse a nosotros y comenzar a liberarnos. —No os preocupéis, os pondré al día en cuanto salgamos de aquí.
—Pero Hiro, son ciento y la madre. —aclaró Tina mientras frotaba sus muñecas para facilitar la fluidez de sangre por ellas. —¿Cómo vamos a salir si ni siquiera tenemos a nuestros Pokémon?
Al momento, Tina calló al ver como Hiro no había venido sólo. Dos sombras más se mostraron ante el alumbrado rojo de la alarma. Uno era un chico de cabello anaranjado de punta hacia atrás, con mirada algo dormida, pero algo que me llamó la atención fue que llevaba una bolsa. Suponía que ahí tendría nuestros Pokémon.
Y la segunda era una chica. Esta era de cabello bastante largo, dorado como el trigo, con flequillo que le tapaba por completo el ojo izquierdo, de ojos morados como la lavanda y una complexión física delgada.
—¿Y estos son tus amigos? —preguntó ella, algo desinteresada.
—Así es, a por ellos venimos. —afirmó el de ojos anaranjados. —Bueno chicos, ellos son Yami y Neku. Ellos nos ayudarán a salir de aquí.
Continuará
Próximo capítulo: Corazón de Promesas - Preview
—¿Sabes? Eres diferente a los demás. —espetó sin más Jinx con una sonrisa desafiante, lo cual me llamó la atención ante dicho alago. —No sé si es porque eres el Portador de Aura de Luz, o porque eres esa clase de chico.
—¿Es una forma para hacer tiempo para tí? —pregunté mientras miraba a toda la ciudad... pero una sonrisa algo nostálgica se dibujó en el rostro de la de ojos rojos, antes de suspirar y relajar un poco sus hombros.
—Es una forma para asimilar que mi hermana Janna, después de estos doce años... aún esté viva.
