Author's Notes: Muchos, en el capítulo anterior, aludieron que era el final y me pidieron no terminarlo. Puede que se haya visto demasiado conclusivo (?), o que la cúspide de logros de Sasuke fuera esa pero ese no era el final… aún me quedan un par de capítulos y realmente fue shockeante para mí que me dijeran eso. Espero que no les decepcione el hecho de que siga subiendo unos capítulos más.
Duple Vita
Por: Gaa
VIII
Vita
Despertó con un fuerte olor a ramen mezclado con la fragancia de NY. Parpadeó intentando que sus orbes ébano pudiesen acostumbrarse a los nimios destellos de luz mientras que su mano vagaba por una espalda un poco más ancha que la suya de color trigueña algo musculosa.
Desde que Naruto había aceptado aquella bizarra relación —y que él era un inminente partidario de la poligamia— no se había querido separar de él para anda temiendo que en cualquier momento se marchara y no volviera.
—¿Sasuke? —un adormilado rubio susurró su nombre acomodándose mejor en su pecho en busca de calor, aquel regocijo de sentirse completo durante una semana era incomparable, y lo era mucho más desde que ahora a ambos los tenía viviendo con él aunque aquello limitaba también sus escapadas ya que eran dos personas controlando a una.
Sabía que era una demencialmente egoísta al quererlos juntos, pero él se había instalado en la habitación de Naruto y Gaara ya vivía con él, aquello simplemente lo llevó a recordar el día en que ambos —sorpresivamente— lo sentaran en la mesa a debatir su estado de pareja abierta.
«Esa mañana no era una mañana cualquiera, sino que era la mañana en la cual cuando iba a ir al trabajo tanto su pelirrojo como su rubio estaban en la puerta evitando que pasara. Los miró por unos segundos arqueando una ceja ya que hacía dos días atrás —que era cuando había comenzado su convivencia— Naruto no quería siquiera saber que Gaara existía y viceversa.
—¿Qué? —espetó aquella pregunta mientras infructuosamente se hacía paso.
—Tenemos que hablar teme —el poseedor de los orbes oscuros observó por un determinado tiempo a cada uno y al fijar su estricta mirada en el menor supo que realmente se tenía que quedar.
—Bien —aceptó obligadamente mientras se dirigía a la sala y tomaba el teléfono. Marcó un número y tanto el rubio como el pelirrojo estuvieron atentos a la corta charla en la cual Sasuke informaba que hoy no podía atender los asuntos de la empresa, que iría probablemente el domingo o un día de la semana.
—¿Qué sucede rojo? —aquella sola pregunta hizo hervirle la sangre a Naruto, ¿por qué siempre para cosas serias o complicadas tenía que hablar con Gaara y no con él?
—¡Teme! —chilló el rubio acusándolo por dejarlo de lado.
—¿Y? —se sentó esperando cualquier tontera por parte de ambos, porque aunque el rubio no lo creyera Gaara podía ser a veces incluso más infantil que él en algunos aspectos algo retorcidos.
—Lo que pasa es que el idiota de tu otro novio se queja porque yo duermo contigo…
—¡No!, me quejo porque ustedes tienen la misma habitación.
—Es lo mismo rubio.
—¡Cállate!
—¿Era eso? —el Uchiha cuestionó arqueando algo molesta la ceja mientras pedía la negación rotunda del Sabaku.
—No seas idiota, claro que no es sólo eso —refutó el menor. Se sentó en la silla del frente y el rubio hizo lo mismo sentándose a regañadientes al costado del molesto pelirrojo.
—Por si no lo has notado teme —Naruto adquirió un tono carmesí en sus mejillas y carraspeó un poco mientras que la persona de su costado rodaba los ojos —… somos personas sexualmente activas.
Un silencio algo tenso se formó. El mayor miró a Gaara y luego a Naruto; pensó por unos segundos de que el pelirrojo no tenía mucho que decir ya que hacía tres días había sido la última vez que habían intimado, pero con Naruto no había tenido relación en mes y algo y a decir verdad él también quería sentir al rubio.
—¿Qué más? —pese a eso el pelinegro sabía que aquello sólo era el inicio de una conversación.
—Las salidas… —comentó Gaara —, ¿cómo lo haremos? Yo no estoy interesado en compartir mi tiempo con él.
—¡Ni yo el mío sin cejas!
—Realmente Sasuke —arguyó Gaara — ¿cómo lo soportas?
Sasuke entretenido alzó los hombros en un gesto incomprensible lo que provocó la ira de Naruto.
—Realmente había pensado dormir con Naruto esta semana para 'recuperar' tiempo —aquello lo dijo mirando fijamente al rubio quien había adquirido una lujuriosa y fiera mirada —… pensé que las salidas podrían ser como siempre las he llevado, sólo que ahora que lo saben podré pasar el día con quien quiera y viceversa… sé que es injusto pero creo que lo mejor.
Sobre el dormitorio, tanto Gaara como tú tienen un dormitorio para ustedes. El departamento tiene cinco estancias así que pueden tomar la que más se acomode a lo que quieren».
Después de aquella larga conversación entre su tiempo, de cómo follarían —porque ninguno de los dos quería estar con el otro en la cama— y aquellas cosas recién pudo cambiarse al cuarto de Naruto en donde la velada fue entre dar y recibir amor, y golpes porque el rubio sí que era bastante rencorosos en algunos aspectos.
Se removió con cuidado para no despertar al rubio, desde hoy tendría que habitar su dormitorio. Se colocó sus pantalones de dormir y salió de la habitación del rubio mientras se revolvía los cabellos tratando de disipar el dolor de cabeza.
Vio a rojo haciendo el desayuno mientras bostezaba de vez en cuando y con parsimonia se puso tras de él y lo abrazo mientras escondía su cabeza entre el cuello y su hombro, aspiró aquella fragancia tan embriagadora que tenía al levantarse, era como el olor a sábanas y su perfume favorito.
—Te duele la cabeza —murmuró colocando su mano contraria en las sienes del Uchiha. Este asintió aceptando aquella nimia caricia y se quedaron allí por unos segundos disfrutando el silencio y su cercanía.
—Hoy saldremos —murmuró en su cuello. Paseo sus labios por allí mordiendo levemente y luego se separó haciendo camino hasta el botiquín y tomó unas pastillas para el dolor de cabeza, luego se volvió a dirigir donde estaba el pelirrojo sacando las cosas del fuego y clavó su fría mirada —aunque para él era todo menos fría— en su ser.
—¿Dónde? —inquirió tajante pero curioso. El Uchiha sonrió de medio lado con arrogancia y lo atrapó entre la cocina y su cuerpo con una de sus sonrisas tan desquiciantes.
—No importa donde, ¿o acaso sí? —Sasuke sabía que Gaara estaba algo resentido por el hecho de que prestara más atención a Naruto este último tiempo, como también sabía que extrañaba aquel pálido cuerpo con locura. Ambos —producto de la tensión sexual que tenían reprimida desde hacía días— buscaron sus labios con desesperación, respirando agitadamente mientras sus labios se fundían en un toque sensual y morboso, tan llamativo y fuerte que sus cuerpos se pegaron con la intensión de no dejar espacio entre ellos, lograr traspasar las capaz de piel y anhelarse con tanta intensidad.
Dentro de Gaara la palabra mío fluyó con inconsciencia mientras sus manos avaras no dejaban resquicio sin tocar, apretando sus dedos en los omoplatos cuando el Uchiha inició un suave vaivén con sus caderas.
—Sasuke —su nombre pronunciado por la cúspide del éxtasis por aquellos finos labios, se sintió poderoso y a la vez débil y estampó sin razón alguna al menor entre la pared para darle más sustento. Alzó una de sus piernas y a través del pantalón se propuso tocar más allá de lo debido en una cocina, mientras que el otro simplemente se dedicaba a murmurar palabras en su lóbulo que entre sucias declaraciones lograban excitarlo aún más.
—Calla, o esa boquita tuya tendrá que pagar —murmuró el de vuelta cuando lo hizo girarse ahora quedando su espalda a su completo antojo.
—No podrías Uchiha, no durarías.
Sabían que su juego estaba llegando más allá de lo que debería ya que Naruto pronto entraría a la cocina o podría despertarse, y digamos que sus jadeos y gemidos —así como ruidos— no eran para nada silenciosos.
—Maldita sea —masculló Gaara cuando sorpresivamente el Uchiha decidió usar su mano para su estimulación trasera.
—¿Sasuke 'ttebayo? —Gaara bufó descontento pero no le dijo nada al mayor quien besó castamente su nuca y sacó su mano algo enojado. Abrazo a Gaara como estaban y se quedaron así unos segundos intentando calmar su erecciones.
—¿Qué hacen dattebayo? —cuando el rubio pasó por el umbral Gaara lo miró con tanto odio que hasta pensó que lo podía matar. El Uchiha le susurró algo que sólo el pelirrojo pudo escuchar y asintió.
—Jugábamos —enfatizó el pelirrojo, después de unos segundos más pudieron separarse tras imágenes mentales para nada excitables.
—¿Qué hiciste? —cuestionó el Uchiha mientras colocaba la mesa.
—Onigiris con ramen, supuse que la bestia que tienes como novio me agradecerá.
Murmuró enojado aún por la irrupción.
Y así comenzó su día.
Cuando los tres pisaron la Universidad Naruto se despidió con un prolongado beso a Sasuke ya que no lo vería hasta las once de la mañana, y como iba tarde a clases… Sabaku por otro lado se dirigió a dirección con el fin de cambiar carrera ya que realmente se metió allí sólo para molestar al rubio y ahora que ya había cumplido su objetivo poco tenía que hacer en una clase que no le gustaba.
Sasuke lo acompañó y el pelirrojo asintió parco como ambos eran. Caminaron entre miradas curiosas y el menor pidió su traslado a la facultad de arte donde estudiaría Literatura. Tras el cambio el Uchiha lo fue a dejar a su aula ya que hoy le tocaba clases con Kakashi, al llegar estuvieron un tiempo 'conversando', aunque el Uchiha sólo le dijo que saldrían en la noche a un lugar que a él le gustaría; sabía que a Gaara no le gustaban las sorpresas pero no se quejaría con él a menos que fuera como la vez pasada que lo llevo a la nieve sabiendo que estúpidamente a él le gustaba la playa… aunque aquellos días entre blanco follaje no estuvo tan mal.
—Nos vemos más tarde —pronunció su pareja. Le dio un casto beso en los labios se adentró a su aula viendo alejarse al poseedor de los orbes negros.
Hoy Sasuke sería únicamente para él.
Sus días en la facultad de Arte eran tan aburridos como cuando se quedaba solo con Naruto en la casa y tenía que escucharlo parlotear sobre su día y realmente agradecía cuando el Uchiha llegaba porque así por lo menos se dedicaba a tratar de llamar su atención, y vergonzoso él también intentaba hacer lo mismo.
Con el tiempo Gaara había aprendido a soportar al rubio, después de todo no era tan mala persona pero lamentablemente el destino —o su estupidez como él gustaba decirlo— los hizo enamorarse de la misma persona y aquella misma persona se enamoró de ellos dos. Gaara sabía que él era único e insustituible para Sasuke, así como también lo era el rubio a pesar de toda su inminente tontera.
Su vida era algo diferente a lo que estaba acostumbrado, después de todo Sasuke no estaba avergonzado de tener dos parejas e incluso salía perfectamente con ellos dos como lo estaban haciendo ahora en un centro comercial en donde todos, siendo sinceros eran todos, los estaban mirando con insistencia.
El Uchiha había insistido en ir porque el idiota rubio había roto la televisión, la radio y su celular así que no les quedaba otra que ir, él podría haberse quedado con el Uchiha pero precisamente fue con Gaara con quien iba a salir y Naruto se coló por ser… Naruto.
—¡Mira teme ése está lindo! —dijo apuntando con su dedo un estéreo naranja.
Realmente no le causaría tanto revuelo si él por cabezonería no habría querido tomar la mano de Sasuke y el rubio, celoso como él solo, se enganchó a su brazo.
—Ni lo sueñes idiota.
—Este Sasuke —el pelirrojo menor tiró la mano del Uchiha para acercarlo a un elegante estéreo color plata con detalles en marfil. Juntos vieron las modalidades mientras el rubio alegaba que eran lo suficientemente amargados para querer un amargado estéreo 'gris' en el departamento.
Sasuke asintió ante la compra que querían efectuar y le dijeron a los dependientes que se llevarían el equipo. Caminaron hasta la sección de celulares y Naruto no dejaba de alegar que él también quería uno nuevo porque el suyo se cayó en la ducha y desde allí la pantalla no anunciaba nada, sólo sonaba. Gaara le dijo que el suyo lo había roto Naruto cuando estaban discutiendo y Sasuke —siendo como él es— bufó desconcertado por las estupideces de sus novios.
—Realmente me superan —anunció mientras señalaba un celular un poco más grande, forrado con gomas naranjas resistentes a golpes y agua y el rubio sólo al mirarlo gritó de alegría. Su pelirrojo por otra parte quiso un aparato más pequeño y cerrado por lo cual no estimó en comprarle el más costoso y de su gusto y él se fue por un blackberry 8100 ya que la agenda sabía que poco le duraría cuando el rubio la viera.
—Escúchame bien Naruto. No tomes los celulares de otros y no me saques el mío para jugar tus porquerías de rol —el rubio asintió haciendo un mohín.
—¡Bien! —gritó enojado —, pero quiero una Wii… o una PS3… ¡o una DS! —Sasuke negó y siendo arrastrado por Naruto, y en su defecto arrastrando a Gaara, caminaron hasta las porquerías de juego que ni al pelinegro ni al pelirrojo le gustaban.
—¿En qué puedo servirles? —el vendedor, al igual que las personas, quedó mirando al trío con algo de sorpresa pero fue Naruto quien esta vez habló.
—Quiero una DS, una Xbox, una Wii y una PS3. Deme todos los juegos que tiene y las memorias y los controles.
El vendedor asintió y Naruto dijo que se los llevaran todos a la caja central, que allí pagarían. Gaara compró aparte de la televisión digital de la sala una para él en su dormitorio y una para el rubio para que no se pasara todo el santo día en la sala.
Las compras fueron aumentando cuando Naruto dijo que se había metido al despacho de Sasuke y había roto su portátil Mac en la cual no sólo estaban sus trabajos, sino los de Gaara.
En total, cuando fueron a pagar, entre los tres celulares, las tres televisiones, las consolas de juegos del rubio, las cuatro portátiles que Sasuke echó, el estéreo y la ropa que el rubio insistió en 'renovar' atuendos agradecieron enormemente que los tres fueran hijos de empresarios porque o sino el rubio estaría colgado en el asta más alta de la ciudad.
A pedido del Uchiha las cosas se las mandaron por envío a casa y el rubio jaloneó a Sasuke —quien por obviedad arrastró a Gaara— a la tienda de helados y de mascotas.
—Esto es incómodo —admitía el pelirrojo quien ya estaba por golpear al rubio. Había soportado la tienda comercial porque irremediablemente necesitaban las cosas, pero caminar de la mano con Sasuke y este del brazo con Naruto y que la gente los mirara le hacía imposible la vida. Y a pesar de todo eso la gente —más bien dicho—: las chicas y chicos hormonales no dejaban de mirar al Uchiha como si fuera un plato de comida en medio de hambruna.
—Sasuke —el tono por demás bajo que los límites normales fue escuchado por el mayor acostumbrado a los siseos. Se fijó en la desgarradora y fastidiada mirada aguamarina y le sonrió con arrogancia. Se inclinó un poco y besó aquellos labios sabiendo que él no se negaría —porque para ello lo llamó—. Naruto entretenido como él solo, únicamente se dio cuenta de aquel suceso cuando se giró al ver por qué Sasuke no le respondía y gruñó tironeando su brazo tratando de separarlos.
—¡Ya basta! —decía enojado. El pelirrojo aprovecho la estancia para acercarse un poco más y llevar sus manos al cuello contrario acercándolo bruscamente sólo para joder al rubio —, ¡sé que lo haces a propósito pelirrojo de mierda!
—Sí —admitió con una torcida sonrisa cuando se separo del mayor.
Sus días como pareja de a tres eran divertidos como agotadores, ya que aquella noche si Sasuke tenían que pelearse por quién dormía con Sasuke, y cuando este se enojaba no dejaba que ninguno lo hiciera.
Aquella mañana había llegado tarde por culpa del rubio, realmente todos los inconvenientes eran por culpa del idiota de Naruto. Ese mismo día llegaba un nuevo compañero de curso para la clase de arte contemporánea que tenían en común con los dibujantes y los de literatura, por consecuente Gaara podía llegar unos segundos más tarde para saltarse aquella introducción.
Uzumaki como él era apurado chilló y chilló mientras que Sasuke permanecía al costado de Gaara ambos en una actitud algo melosa por una pequeña discusión que tuvieron el día anterior, y como siempre dicen después de la pelea la reconciliación es lo mejor… Sasuke estaba actuando una escala más meloso de lo que él era y Gaara también. Al pelirrojo se le quedaron algunos cuadernos en el auto así que le sacó las llaves de los bolsillos al pelinegro y se fue siendo seguido por una mirada.
Por otra parte el rubio se había devuelto para despedirse "como Dios manda" de su novio y lo besó, aquel beso también fue visto por una persona quien sorprendida admitía que aquello era infidelidad. Cuando el rubio se fue el pelirrojo llegó con sus cuadernos y actuando un tanto más meloso besó largo y tendido al Uchiha quien colocó sus manos en la mejilla contraria y así se quedaron un tiempo entre caricias infraganti hasta que el pelirrojo se dirigió a su aula y Sasuke a la suya.
Aquella persona frunció el ceño viendo al pelirrojo partir hacia el aula que él conocía porque allí tendría que ir a aprender.
Hoy llegaba un nuevo alumno.
Quería mostrar un día común de una pareja de a tres xD. Bien alumno nuevo es obviamente quien me dará problemas. Gracias por comentar, espero que no se hayan olvidado de este escrito.
Saludos.
—Gaa—
