Después del Final; la vida continúa.
En un hospital de Los Ángeles.
Tiempo después.
Gunn descansaba acostado en una mullida cama de hospital, cuando Ángel entró para visitarlo. Sonriendo débilmente, recibió al recién llegado haciéndole señas de que podía sentarse en una silla colocada a su lado.
-¿Cómo estas? – le preguntó el vampiro.
-El Doc dice que me pondré bien, dentro de todo – se señaló la herida cosida y tapada con unas vendas – He tenido suerte; la bala pasó de largo y no tocó ningún nervio ni nada vital.
Ángel sonrió, con timidez.
-¿Cómo van las cosas por allá afuera? – quiso saber Gunn, luego de un momento.
-Lo usual… Nadie puede explicarse la explosión aquella, no a ciencia cierta, pero sospechan que hay una conexión entre eso y la muerte de Buher – le contó – Y a su deceso, por cierto, le siguió el quiebre de todas sus empresas. Desde hace rato que en la tele no hacen mas que hablar de ello…
Se hizo el silencio. Gunn entrecerró los ojos, descansando un poco.
-Lo siento – dijo – Realmente. Todo esto… lo que pasó… fue culpa mía.
-Charles…
-Para empezar, no debería haberme metido en este negocio. Jamás. Pero una cosa es segura: lo dejo en este instante. Aunque me pierda de ganar todo el dinero del mundo, el mercado negro sobrenatural no es para mí.
Otra vez silencio. Gunn miró a Ángel a los ojos.
-Ha sido mi culpa. En verdad, ¿podrás perdonarme?
-Bien, como creo que una vez me dijo alguien cuando me fue a buscar a la selva – el vampiro sonrió – simplemente, no puedes vivir echándote la culpa de todo – movió la cabeza, despacio – Si fuéramos al caso, el principal culpable y el primero de todos, seria yo por haberlos abandonado hace cinco años… Ahora, lo valido es, creo entender, saber reconocer los errores, aceptarlos y enfrentarlos… sobre todo, esto último… - hizo una pausa – Enfrentarlos.
-…Y asumir las consecuencias – concluyó Gunn por él.
-También eso cuenta. Es parte de la progresión hacia el largo, largísimo camino hacia la Redención.
-Si es que eso existe…
Ángel se encogió de hombros.
-¿Quién sabe, Charles? ¿Quién sabe?
-¿Qué hay de Illyria?
La pregunta flotó largo rato en el aire. El rostro de Ángel se ensombreció un poco.
-Sigue igual – dijo – No sé que tipo de droga tenia ese dardo pero pareciera ser muy fuerte… e igual de sobrenatural como ella.
-Vaya…
-De todas maneras, tengo a Lorne preguntando por allí si existe algún antídoto. Algo encontraremos para restaurarla, no te preocupes.
-¿Y que hay de Spike? ¿Cómo se lo esta tomando?
-Él… no se despega de su lado…
Departamento de Spike.
Interior de un dormitorio.
El vampiro rubio sostenía la mano de una Illyria inconsciente, mirándola con ternura...
-Como te lo prometí, nena – le dijo – Aquí estoy, a tu lado. Nunca más vas a volver a estar sola.
La miró. Ella no emitió sonido alguno, pero respiraba lentamente.
-¿Sabes? En algunos momentos me hiciste recordar a Dru – continuó hablándole – Ella también estaba perdida… en todos los sentidos. Durante muchos, muchísimos años, tuve que cuidarla. La acompañé, estando a su lado cuando más me necesitó… Luego, cosas de la bloody vida, ella se fue y me dejó – suspiró, dolido – Sé lo que es la soledad, nena. Sé lo que es el miedo, aunque no lo parezca… Si que lo sé… - le dio una palmadita en su mano – Incluso, intenté tener algo con una Cazadora – rió, amargamente – Y podemos decir que también fue un fracaso…
Bajó la vista. Recordar a Buffy le hizo reflexionar en el motivo de por qué jamás en todos estos años regresó a ella, ni hizo el intento de ver en qué andaba su vida.
-Sé lo que me preguntaras, pet. ¿Por qué jamás volví con Buffy, siendo que ahora podría hacerlo sin problemas? La respuesta es simple: ella no me ama. No hace falta ser muy listo para saber que esta perdidamente enganchada del Capitán Cabezadura – rió con amargura de nuevo – A veces pienso, llanamente, que me voy a quedar solo por toda la eternidad – hizo una pausa – Es mucho tiempo, por cierto.
Illyria no respondió.
-…Y aquí estamos de nuevo, solos tú y yo – suspiró – Compartiendo nuestras lastimosas vidas… solo que el único que habla en este momento, soy yo. ¿Y eso por qué es? Porque estas dormida, luv. ¡Tienes que despertar! – exclamó, acercándose a ella - ¡Tienes que volver, nena! Aquí, conmigo… ¡No puede ser que otra vez quedes atrapada dentro de ti misma! ¡No es justo!
El vampiro rubio aspiró fuertemente una bocanada de aire. Las lágrimas amenazaban con agolparse en sus ojos. Las contuvo.
-Por favor, pet… Vuelve. ¡No me dejes tú también! Ya perdí a Fred… no voy a soportar perderte ahora a ti también… ¡Tienes que regresar! – dijo. La aferró de los hombros y la sacudió. La mujer no reaccionó - ¡Si puedes oírme, pelea Illyria, maldición! ¡Lucha! ¡Lucha contra lo que te retiene en el sueño!
Nada ocurrió.
Spike la soltó. Acercó su rostro unos centímetros a la blanca faz de la diosa primigenia y la observó con suma atención. Pese al cabello azul, a la piel pálida y a los labios agrietados y secos, la belleza de Fred, la simpleza de Fred, seguía latente…
La besó tiernamente en los labios.
Fue un beso corto, simple.
-Vuelve… - le susurró, esperanzado - ¡Maldición! ¡Vuelve!
Nada ocurrió.
Abatido, se alejó de ella. Encendió un cigarrillo y miró por la ventana al exterior de la ciudad dormida…
Cerró los ojos. Las pesadas, calientes lágrimas que venían amenazando con brotar finalmente lo hicieron.
-¿Spike?
Se quedó helado, el cigarrillo resbaló de su boca. Alguien había hablado y venia directamente de su espalda.
-¿Spike? – repitió la voz – Me siento muy… mareada… ¿Qué sucedió?
Temblando de la emoción, Spike se volvió hacia ella. Sobre la cama, medio incorporándose, Illyria se hallaba despierta, solo que… que una vez mas, su aspecto físico hubo revertido al de Fred.
-Dios mío… - atinó a decir, tapándose la boca con la mano.
-¿Te encuentras bien? – le preguntó ella, mirándolo extrañada – Tienes los ojos rojos, je, je.
La risita de Fred.
Era inolvidable, sin duda.
Se le acercó, sentándose a su lado. Le tomó las manos entre las suyas y la estudió largo y tendido, con una sonrisa de alivio en su rostro.
"Es un milagro", pensó primero. Y luego, "Dios mío… en verdad que en esta forma se ve realmente parecida a Fred…"
Una vocecita en su interior le dijo que tal vez no anduviera desencaminado. ¿Y si algo de Fred verdaderamente todavía quedaba allí? ¿No podría ello ser lo responsable de que Illyria lentamente se fuera humanizando?
Quizás, en cierta manera, Fred todavía vivía… en ella.
O tal vez no…
¿Importaba, dado el caso?
-Estoy bien, luv – le respondió – Y ahora que has regresado, estaré mucho mejor…
Epilogo
Ángel se paró en el borde de la cornisa de aquel alto rascacielos. Con una mirada, abarcó toda la ciudad de Los Ángeles, hasta la zona de los suburbios.
El Sol había muerto otra vez en el horizonte. Una nueva noche estaba a punto de comenzar.
Sonrió y se cruzó de brazos, con aire señorial.
Había regresado, esta vez para quedarse. Estaba donde debía estar.
En casa.
FIN
