Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling


Esta historia participa en el I Fest del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black


Capítulo VIII

La tentación de Tom

Lunes 31 de Octubre de 1974

Tom piensa que esa mañana James se ve especialmente irresistible, tiene los cabellos más alborotados que de costumbre, una cara de somnolencia y aun así la sonrisa encantadora que utiliza siempre se mantiene en su lugar.

Ya quiere que llegue la hora, ya necesita que llegue.

Ha estado trabajando arduamente desde el viernes en una poción, un líquido transparente que hará que cualquier persona que lo tome termine con los sentidos embotados. Una poción para poder tener la completa disposición de quien sea, porque con ella todo parece buena idea; y es discreta si puedes echarla en alcohol. Los mismos resultados.

Tiene preparada una botella de alcohol para la ocasión, aunque tampoco le preocupa mucho, sabe que el estúpido de Sirius Black ha conseguido alcohol de contrabando y lo meterá a la fiesta al precio que sea.


Ese día la ansiedad cubre los pasillos, pero no es hasta que falta poco para las siete de la noche que todo el mundo se alborota.

Tom usa una túnica negra, parecida a la del colegio, que le da un aire extrañamente majestuoso; por otra parte James utiliza una túnica elegante de color verde botella, que había elegido para utilizar con Evans. Eso ya no importa, por supuesto.

A la hora acordada Tom espera a James al pie de las escaleras que conducen a la torre de Gryffindor y cuando el muchacho aparece podría jurar que su corazón se detiene por un segundo. Le parece tan guapo con esa sonrisa brillante y el ligero sonrojo adornando sus mejillas, que no le importa ni un poco la presencia del resto de leones.

Le tiende el brazo cuando el muchacho está lo suficientemente cerca, para sorpresa de todos —más de Sirius— James lo coge, y comienza a caminar con él sin chistar. Lily sólo puede soltar un bufido a sus espaldas, mientras se acomoda los tirabuzones pelirrojos, ella tendrá que asistir con un chico Ravenclaw que se lo ha pedido.

Cuando atraviesan la puerta del Gran Comedor todos quedan asombrados. Quitaron las enormes mesas y en su lugar han colocado pequeñas mesas esparcidas por el lugar; hay calabazas colgadas por todos lados y una enorme cantidad de murciélagos revolotean en el techo, cuidando de no acercarse demasiado a las telarañas de las que prenden arañas de tamaño descomunal.

Riddle dirige al muchacho a una mesa apartada, para llevar a cabo su plan necesita privacidad. Pero al parecer el destino juega en su contra, porque se acercan a la mesa tres parejas más: Lucius y Narcissa, Bellatrix y Rodolphus, y Regulus, en compañía de una bonita muchacha de cabello castaño que cree recordar pertenece a Gryffindor. Frunce el entrecejo, pero por educación no dice nada y permite que sus amigos tomen asiento.

La linda chica que acompaña a Regulus —cuyo nombre descubre es Emmeline— se la pasa el resto de la velada con la atención del joven Black en la palma de su mano, e inunda constantemente la mesa con su encantadora risa. Y Rodolphus mantiene las distancias, al igual que Lucius. Sin embargo, Tom no tiene tanta suerte con el resto, porque Narcissa se ha empeñado en entablar conversación con James. El muchacho parece encantado, por supuesto, ¿quién no lo estaría si la hermosa Narcissa está interesada en hablar contigo?; y Bellatrix se une casualmente a la conversación para hacer comentarios mordaces. Carajo, así como va la velada Narcissa tendrá más oportunidad de besar a Potter que él.

Finalmente la rubia parece cansarse de las interrupciones de su hermana, e, ignorando la mirada que le dirigen tanto Riddle como Lucius, invita al joven de lentes a bailar con ella.

—Has venido conmigo, tienes que comportarte —le recrimina Malfoy, frunciendo un poco los labios con indignación.

—Tú no bailas —espeta la rubia—, y tú tampoco —le dice a Tom, antes de coger el brazo de James y arrastrarlo a la pista.

Ambos muchachos hacen parecidas muecas de desacuerdo, que ellos no encuentren placer al bailar con aquella horrorosa música de moda no significa que sus parejas puedan escaparse juntas.

Tom decide fingir desinterés y termina por sacar de uno de los bolsillos interiores de su túnica una petaca, a la que ha llenado de whiskey de fuego. La tenía preparada para James, primero pensaba hacerlo beber varias veces de ella y luego darle la pócima… Sin embargo, ahora está claro que no tendrá la oportunidad.

No hace falta decir que Narcissa y James no regresan hasta que el baile está a punto de terminar. Y qué mientras ellos se movían al ritmo de la música Lucius y Tom se han hundido en alcohol, pues, como Riddle había previsto, el idiota de Sirius consiguió meter algunas bebidas al lugar, por lo que no sólo han acabado la petaca de whiskey de fuego, sino varias botellas más.

Potter se preocupa inmediatamente por él y decide que lo mejor será llevarlo a las mazmorras para que pueda descansar en los dormitorios de Slytherin. Le coge de la mano y lo obliga a levantarse de la silla, se despide de los presentes en la mesa (que sólo son Lucius y Narcissa, puesto que las demás parejas aún bailan), y sale del Gran Comedor arrastrando a Tom.

—Creía que eras demasiado inteligente para esto —comenta James, con diversión.

—Soy demasiado inteligente, pero… No, ya no importa —Arrastra las palabras cuando habla, haciendo que una risilla escape de los labios de Potter. ¿Quién habría imaginado que tendría la oportunidad de ver a Tom Riddle borracho?

—¿Pero qué?

A James poco le importa sonar tan interesado como lo hace, probablemente el contrario no lo recuerde con exactitud a la mañana siguiente.

Ante toda respuesta Tom aprieta el agarre de sus manos y arrastra a James a un aula vacía. El alcohol nubla sus sentidos, o quizá sea otra cosa. Atrapa a Potter contra una pared, puede que esté bastante ebrio, pero sigue siendo mucho más grande y musculoso que él. Bendito sea el Quidditch.

—Pero me estás matando James Potter —dice, mientras lo mira con intensidad.

El pulso de James se acelera y el aire se le escapa de los pulmones, intenta convencerse de que lo ha dicho por culpa de la bebida. Lo empuja con poca convicción.

—Muy gracioso, a ver qué piensas sobre ello mañana —Intenta bromear y aparta la mirada, pero su voz tiembla ligeramente.

—Seguiré pensando lo mismo, porque es cierto, me tientas James, y no sé qué hacer…

—¿Así de extraño te pones siempre que estás borracho? Y yo creía que Sirius era de lo peor ebrio…

—¿No puedes dejar de pensar en otros y prestarme atención a mí? —reclama Tom, al tiempo que agacha el rostro y restriega su mejilla con la del contrario con un poco de brusquedad.

—Deja de hacer eso, ¿qué pasa contigo? —James vuelve a empujarlo, pero sólo hace que Tom se pegue más.

—Ya te lo he dicho, me gustas muchísimo y me estás tentando, provocas que quiera hacer todo tipo de cosas contigo…

No sabe muy bien si es por lo sobrio que se escucha cuando lo dice, o por la cantidad incontable de emociones que despierta en él al escucharlo; pero se queda congelado en su lugar, con la sorpresa marcada en su expresión. Y es el momento que aprovecha Tom para cogerlo de la barbilla y darle un beso.

Por un segundo James piensa en corresponderle, y quiere hacerlo, pero recuerda que posiblemente sólo sea un impulso de un joven borracho lo que ha conllevado al beso. Más enojado consigo mismo por lo que siente que con Tom, le da un fuerte empujón que hace trastabillar al más alto y sale corriendo.

Un par de minutos más tarde en el marco de la puerta aparece Narcissa con expresión de saberlo todo, y lo arrastra a la sala común de Slytherin.