N/A: Hola a todos :D! Sí, lo sé me demore, la razón... Jale un examen T.T Buaaa el viernes tengo mi ultima oportunidad, tengo que aprobarlo sino, muerooo. Deseenme suerte :D!

Ahora respecto al capitulo pues, espero les guste Hay algo inesperado en el omake. Realmente ni yo me lo había imaginado de ese modo. O.o Ya lo verán. Cierto, me estoy quedando seca... :P

Aclaraciones:

"Conversaciones"

¨Pensamientos¨

-aclaraciones-

"Conversaciones leidas"

Conversación escrita

Los dos últimos lo entenderan cuando lleguen al Omake jeejee U.u´


Capitulo 7


[La tormenta]

Namimori, Nami-chuu–Actualidad-

Suspiró nuevamente. Aún no creía lo que estaba por hacer. Pasó sus dedos a través de sus castaños cabellos y con los ojos cerrados volvió a suspirar queriendo con eso votar toda la frustración y nervios.

Lunes, ocho de la mañana, y frente a la puerta del salón 1- D de Nami- chuu, estaba parado un hombre de aproximadamente veinte-tantos años, cabellos castaños con mechones que perfilaban su rostro, contextura delgada y rasgos finos y delicados como la de una mujer, al mismo tiempo tenía una estatura mediana, algo menor que el promedio. Al parecer no se decidía si entrar o no a dicho salón. En una de sus manos llevaba un folder verde, mientras en la otra un libro de cuero negro.

El susodicho era Sawada Tsunayoshi, ahora con una etiqueta en el pecho que decía Mr. V. ¡Mr. V! ¡Gran imaginación Reborn!

El día sábado Reborn llegó directamente a dormir. No dijo nada y ni siquiera se dignó a mirarlo. Sabía que estaba molesto con él, sabía que lo culpaba por haber mandado al indefenso e ingenuo Tsuna a un mundo –que será su futuro- lleno de pervertidos. Él lo sabía. Pero no entendía el porqué el poderoso y sádico tutor suyo estaba tan molesto. Por que pese a la calma que parece llevar, esa expresión de póquer le decía lo mucho que lo culpaba, además del hecho de que su intuición se lo decía a gritos. ¡Pero si él era el que lo torturó toda su vida desde el primer día que puso un pie en la puerta de su casa! Era lo que quería gritarle. Pero, solo hizo lo mismo que el azabache y se fue a dormir. No esperando la sorpresa del día siguiente.

Volvió a suspirar. NUNCA iba a olvidar ese domingo.

Volvió a repetirse en su mente las reglas que le había dicho Reborn, reglas que al parecer sus guardianes iban a seguir, creyendo que Reborn estaba a cargo del ¨juego¨ Al principio le pareció ridículo y algo humillante para su persona, se sentía como un premio –bueno tenía que admitir que tenía la culpa-. No tuvo más opción que aceptar.

Gokudera: Lunes, 9 de la mañana hasta 7 de la noche.

Hoy era turno del guardián de la tormenta, que Reborn había sido claro, pero no iba a dejar pasar estos días que podía con sus queridos e inocentes guardianes.

Abrió la puerta y pudo escuchar cómo poco a poco el silencio invadía el salón. Entró, cada paso con la elegancia propia del Décimo Vongola. Y pudo sonreír satisfecho ante los murmullos y pequeños gritos contenidos de sus ex compañeras.

"Buenos días" dijo al llegar y pararse detrás del que sería su escritorio temporal "Soy reemplazo de Nezu- sensei. Al parecer tuvo un pequeño accidente (cortesía de cierto diabólico tutor) y seré quien esté a cargo del salón 1-D. Me pueden decir Mr. V. Espero nos llevemos muy bien el tiempo que comparta con ustedes" finalizó mostrando la más brillante y hermosa de sus sonrisas.

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Más temprano ese mismo día, con Gokudera.

El peli plata no se había puesto ni a dudar en ir o no a la casa de su querido Juudaime. Ya las reglas estaban sobre la mesa y solo tendría el derecho de su persona a partir de las nueve. A partir de las nueve el décimo Vongola, era todo suyo. Detuvo su caminar, sintiendo el fuerte ardor de sus mejillas. Sacudió su cabeza. Él no estaba ahí para hacerle algo malo a Juudaime como los otros pervertidos. Él estaba en ese raro juego para ayudar a su jefe, no iba a dejarlo en manos de ninguno de los degenerados que tenía por compañeros guardianes.

Al llegar a la puerta de Nami- chuu se detuvo. Intercambió miradas con el pelinegro que vestía su uniforme del equipo de beisbol.

"¡Yoh!, Gokudera" dijo amigablemente mientras se acercaba con una despreocupada sonrisa a hablar con él. Pero antes de que pudiera llegar al susodicho, este avanzó sin siquiera responder al saludo. "¿Gokudera?" preguntó extrañado por el comportamiento del peli plata. El beisbolista solo frunció el ceño ligeramente viendo como su amigo se alejaba. ¨Siempre tomándose todo demasiado en serio, cuando se trata de Tsuna…¨ Suspiró. Y regresó a su rutina.

El peli plata fue el primero en llegar al salón, fue a su carpeta y se sentó. Los minutos fueron pasando y poco a poco los alumnos iban llegando trayendo consigo los murmullos y bulla que reinaron en un salón lleno de estudiantes esperando la llegada de su tutor.

"Hana" llamó una chica de un hermoso corto cabello naranja, y una sonrisa en el rostro. La nombrada entró al salón y fue donde su mejor amiga estaba sentada.

"Hola Kyoko, ¿pasa algo?" preguntó algo extrañada por la expresión que tenía su amiga.

"Hn. No es nada. Solo que-"vio hacia donde la peli naranja veía "siento que pasa algo extraño"

"¿Los monos?" dijo sentándose a su lado. Pudo ver cómo Gokudera estaba tranquilo sentado en su carpeta, mientras Yamamoto tres puestos atrás y dos hacia la izquierda, rodeado de las mismas niñas que paraban tras él. "Hmm, ¿y dame- Tsuna?" preguntó, ahora se daba cuenta de la ausencia del castaño. Siempre esos dos paraban junto a él, especialmente el peli plata que no se separaba de él por nada. Ahora entendía la preocupación de Kyoko. "¿Habrán discutido?" dijo sin pensar que su amiga giraría a verla con preocupación en sus ojos.

"¿Discutido?" su rostro parecía triste.

"Maa~ Kyoko, no debe ser nada. Tranquila. Ade-"no pudo terminar la frase ya que vio como todos sus compañeros corrían a sus asientos mientras la puerta era abierta.

Los alumnos del 1- D no pudieron evitar aguantar la respiración mientras veían al hombre que entraba al salón. Los ojos de cada uno se abrieron de sorpresa, y tanto chicos como chicas no pudieron evitar el sonrojo en sus mejillas, incluso algunos tuvieron que cubrir sus bocas para no dejar salir el agudo *kyya* Todos sabían que el castaño frente a ellos les hablaba, todos sabían que era algo importante y que debían prestarle atención. Pero eso fue algo que muy pocos hicieron. La mayoría estaban concentrados en sus facciones, en recorrer cada parte visible de esa persona frente a ellos, con miedo de que en cualquier momento se fuera y no lo volvieran a ver. Los pocos que habían escuchado lo dicho se movieron inquietos en sus asientos, emocionados. Y los suspiros se escucharon, y los que se habían perdido en esos ojos dirigieron la mirada a la hermosa y brillante sonrisa que les ofreció.

"¡Kyaaaa!" se escuchó el gritillo de varias alumnas al igual que el salón entero explotó en un sin número de gritos, bitores y platicas emocionadas.

"Jajaja, parece que causó una conmoción" reía relajadamente el as de Nami- chuu.

"Juudaime" susurró con los ojitos brillantes y muy orgulloso del hombre que seguía, al fin sus estúpidos compañeros veían lo grandioso que era.

"¡S-sensei!" una voz atrajo la atención del castaño que había estado contemplando todo con una ligera sonrisa. Para su sorpresa la que había hablado no era más y nada menos

"Dime Kyoko- chan" le dijo sonriendo. La chica de lindos rasgos se sonrojo al ser llamada tan dulcemente. Sacudió su vergüenza y se levantó para hablarle al hombre de en frente.

"Uno de nuestros compañeros aún no llega. ¿Sabe algo de él?" dijo sorprendiendo tanto al castaño, al par de guardianes como a todos en el salón.

"Ahh… Te refieres a Sawada Tsunayoshi" se sentía raro hablar de sí mismo, vio cómo asentía. Se alegraba que su amiga se preocupara por él "Tsunayoshi- kun no asistirá por un par de semanas o menos. Al parecer tuvo que viajar, fue algo imprevisto. Es lo que me dijeron" contestó la pregunta de su ahora alumna. Y parecía que había satisfecho su curiosidad. "¿Alguna pregunta más?" preguntó al salón. Algo que luego lamentó. Porque después de esas palabras y una cálida sonrisa, un sinfín de preguntas llegaron a sus oídos…

¿Tiene novia? ¿Casado? ¿Hermanito menor? ¿Cuántos años tiene? ¿Su signo? ¿Cumpleaños? ¿Su número de teléfono? ¿Color favorito? ¿Su tipo de mujer? ¿Su pareja ideal? ¿Hobby? ¿Color de ropa interior?...

"¡CÁLLENSE TODOS BASTARDOS!" gritó levantándose y golpeando su carpeta con molestia. Una cosa era que admiraran a su querido jefe, otra cosa era que le preguntaran el color de su ¿ropa interior? Una completa falta de respeto.

El salón entero se quedó en silencio mirando con molestia y sorpresa al peli plata. Algo que pudo notar el que había interrumpido la ronda de preguntas, al verse amenazado por las miradas siniestras y asesinas de sus compañeros.

"E-etto" el murmullo del castaño evitó que atacaran a su pobre guardián. Realmente hasta a él mismo le aterraban las miradas de esos entes depravados: fan girls

"¡V-sama!" gritaron prestándole atención.

"Qué les parece si dejamos las preguntas por ahora. Su profesor de historia está esperando en la puerta" dijo señalando hacia el pobre rectángulo de madera que fue destrozado por las miradas asesinas de los alumnos, dirigidas a un ahora asustado profesor de historia. "Como su tutor les pido que presten atención y sean buenos con él. ¿Sí?" pidió mientras sus alumnos asentían enérgicamente. Cogió con delicadeza el folder verde junto a su libro de cuero negro que no tuvo tiempo de abrir y decir lo que tenía preparado. Miró de reojo a su guardián de la lluvia que solo estaba sentado tranquilamente sonriéndole. "Gokudera Hayato" llamó al que aún estaba parado en su sitio. El nombrado saltó de sorpresa en su sitio. "Acompáñame" Las miradas de todos se clavaron en el peli plata que trago duro. No por las miradas, sino porque el juego empezaba.

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Atónito, asombrado, en shock, avergonzado y rojo hasta las orejas. ¿Por qué? Por esta vergonzosa situación…

"Hayato abre la boca" dijo en un susurro

"P-pero Juu-"

"Abrela… o-ne-gai" dijo cantarín silaba tras silaba. Los ojos esmeraldas aunque trataban no podían esquivar su mirada acaramelada y seductora. Abrió la boca. Y sintió como entraba el largo y… "Muerde" la tormenta contuvo un chillido de vergüenza y cerró los ojos con fuerza. "Hayato muerde. Sé que te gustara" susurró muy cerca de él, pudiendo sentir el calor de su aliento. Fue cerrando poco a poco sus labios tocando los bordes, clavando delicadamente sus dientes "Sabe bien. ¿Cierto?" el peli plata asintió suavemente con los ojos aún cerrados. "Me alegro" sonrió.

Alrededor de ellos se habían quedado sin moverse o si quiera respirar, formando un círculo alrededor del par, mucha gente viendo con caras completamente rojas el espectáculo.

"¿Qué pasa aquí?" susurró alguien que acababa de llegar al grupo de gente que se había quedado sin habla. El recién llegado vio lo que todos miraban. Y no entendía el porqué del calor que se sentía en el ambiente. Solo un par de chicos sentados en medio de todo, en una mesa comiendo… "¿Por qué tanto escándalo por un Banana Split?

Todos giraron a voltearlo como si hubiera cometido la mayor herejía.

"Jajaja" se escuchó del castaño "Vez lo que ocasionas por no querer recibir lo que te doy" dijo sonriéndole a su guardián.

"Es que Juudaime no puedo quitarle lo suyo. Y menos si dijo que el plátano es una de sus frutas favoritas. Además esta bañado de chocolate… y a usted le gusta." Dijo lo último con un puchero avergonzado.

"Sí, sé que lo dije. Me gusta" dijo lamiendo sus labios "Por eso quería que lo probaras. Pero moo~ Haya- chan, haces mucho escándalo, que tuve que obligarte" el nombrado tan íntimamente se avergonzó. Y más al darse cuenta de la gente alrededor ¡Pero qué rayos!

"¡¿Qué miran?" gritó totalmente rojo, o por la vergüenza o cólera que tenía. La gente se dispersó.

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Después de que Tsuna llamara al peli plata fuera del salón. Lo dirigió, sin decir palabra alguna, fuera de Nami- chuu. No se cruzaron con nadie en el camino. Y el único miembro del comité disciplinario solo los vio irse. Al parecer a Tetsuya solo le ordenaron observar de lejos. Cuando ya estaban fuera, el peli plata estaba inquieto.

"Ju-juudaime. ¿A dónde vamos?" preguntó al fin algo que quería hacer hace mucho.

"Hmm Realmente no sé" dijo tranquilamente y deteniéndose. A su guardián le resbalo una gota "¿Tienes algún lugar en mente?" dijo mirándolo a los ojos.

Pese a que tenía 24 años, no es que hubiese crecido mucho. Aun ahora apenas estaba de la altura de su guardián. Sus ojos directamente en esas orbes esmeralda, fijamente, viendo a través de él. El peli plata parecía estar nervioso y eso le hacía gracia al mayor.

"¿Qué te parece si vamos al parque de diversiones?" sonrió "Será una cita" dijo para sonrojo de Hayato.

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Vio que su copa al fin era traída por una camarera que al parecer disfrutaba de la presencia de ambos atractivos muchachos. Dejó que dejara su copa de helado –elección gracias al antes mencionado castaño- Miró el helado de capas de menta y chocolate. No era un amante de los dulces pero no estaba mal, la menta no le desagradaba. Vio que los ojos caramelos miraban con deleite su banana Split. Maldito banana Split. No podía perdonarse el estar comportándose como una boba niña enamorada. Estaba tan nervioso que ni siquiera podía poner en marcha su plan para ¨conseguir el corazón de su querido Juudaime¨ Es que el solo pensar que estaban en una c-cita con él, lo ponía a temblar de pies a cabeza.

Vio que las grandes orbes caramelo lo veían con dulzura. Saltó en su sitio y miró la copa que tenía en frente y comenzó a comerla.

Miró a su joven guardián. Siempre tan inocente y vergonzoso cuando se trataba de tratar con él. Claro que en el futuro ya había perdido esa inocencia y sabía a la perfección cual era su debilidad. Pero, era el primer día, lo mejor era que todo pase con calma. Una inocente cita no dañaría a nadie.

Se acercaba la noche. Y le entristecía el hecho de que su guardián hubiera estado tan nervioso que no hubiese intentado nada. Y eso que se le estuvo insinuando todo el camino, desde el hecho de darle en la boca un pedazo de su fruta, hasta agárralo del brazo mientras pasaban por la casa embrujada. ¡Había dejado que lo lleve a la casa embrujada! Y eso que aún le aterran esas cosas. Pero nada. Al parecer no iba a pasar nada.

Vio su reloj ya eran las seis de la tarde. Estaba sentado en el parque esperando a que llegara su acompañante con unas bebidas. Miró el cielo, estaba oscuro y poco a poco se podían ver las estrellas aparecer. "Juudaime, estoy seguro que si pasamos la noche aquí podremos ver algún UMA" recordó algo que le había dicho su guardián una vez cuando tenía diecinueve años. Habían salido juntos de campamento. Solo ellos dos. Y recordaba los ojos brillantes y emocionados de su guardián.

"¡Juudaime!" escuchó, mientras veía que se acercaba. "Tome" dijo entregándole una lata de té verde.

"Gracias" sonrió.

"D-descuide. Lo que quiera solo dígamelo" dijo firme. Mientras tomaba asiento a su lado.

Silencio. Silencio incomodo.

"Ne, Hayato" interrumpió, haciendo que lo mirara "puedes tratarme con menos formalidad" sugirió, dejando de ver el cielo para verlo a los ojos.

"Juudaime... ¿Cómo soy en el futuro?" preguntó para sorpresa del castaño.

"Hmm…" pensó alguna respuesta que darle "Si te lo digo quizá cause problemas espacio-temporales" dijo serio

"¡Ah! ¡Entonces no lo haga! ¡Lo siento!"

"Jajaja. Gomen, gomen. No es cierto" rió entre dientes. "Después de todo el hecho que esté aquí ya está cambiando la historia" susurró. "¿Cómo eres en el futuro?" volvió a repetirse la pregunta, mientras recordaba al Hayato de su tiempo. Su guardián lo miraba esperanzado y con los ojos brillando de emoción.

"…" impaciente.

"Un pervertido fetichista" susurró, pero aun así pudo ser oído.

"…" abrió los ojos de sobremanera.

"¡Ah! ¡¿Lo dije en voz alta? ¡No! ¡Lo siento! No era eso. Solo no sé en qué pensaba, yo…"

"O-olvidemos eso" dijo avergonzado queriendo olvidar lo dicho, y creer realmente que se equivocó. "Quería saber si sigo estando a su lado" esta vez volvió a mirarlo aunque avergonzado por la anterior traba de su jefe.

"Claro que sí" dijo sonriente "Eres la mejor mano derecha del mundo" dijo sinceramente mientras le sonreía. Lo dicho no pudo hacer más que llenar de felicidad al peli plata.

"¡Gracias Juudaime! ¡Realmente me hace muy feliz que me diga eso! Yo, lo único que anhelo es poder estar a su lado" el castaño lo miro fijamente. "Usted es muy importante para mí. Y saber que lo seguiré toda mi vida me hace orgulloso de mi yo futuro."

Era increíble el escuchar esas palabras, estaba feliz, realmente feliz que su amigo y guardián lo quisiera y respetara tanto.

"Hayato" susurró. El Hayato del futuro no era tan abierto con sus sentimientos, difícilmente los decía, y quizá él tenía la culpa de eso.

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Yamamoto: Lunes, 8 de la noche hasta el día siguiente a las 8

Estaba camino a la casa de su guardián de la lluvia. Tenía su pequeña maleta sobre su hombro derecho. Mientras caminaba recordaba lo ocurrido con Hayato. Realmente el día fue tranquilo y tenía que admitirlo que quizá un poco aburrido para sus ahora gustos. Pero la última conversación que tuvieron lo hizo sentir muy feliz. Aunque Reborn tenía razones para ponerlo en un turno de mañana. Su guardián era tan inocente que seguro hubiera estado de piedra y en un rincón si pasaba la noche en su casa. No es que antes de jóvenes no hubieran pasado la noche juntos. Solo que esta vez era distinto. Y ese distinto, inquietaba la cabeza de su guardián. Cómo le gustaría saber qué pasaba por su mente para saltar de nervios cuando se le acercaba, o sonrojarse cuando rozaba su mano, y le sonreía. Era realmente lindo.

Llegó a la puerta de la casa del pelinegro. Reborn le había dicho que Takeshi lo esperaría. Y que ya su padre sabía. ¿Cuánto sabía? Mejor era no saber. ¿Por qué en la noche? Se preguntaba mientras tocaba la puerta del restaurante que ya estaba cerrado. Vio la puerta abrirse para encontrarse con la sonrisa característica de su lluvia.

"Tsuna" abrió dejándole paso para que entre "Subamos. Mi papá ha salido. Por eso cerramos temprano" dijo mientras lo guiaba a su habitación.

Al llegar dejó su mochila sobre la cama. Una sola cama. Sonrió, qué irá a hacer la joven lluvia.

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Italia, Mansión Vongola en reparación –Actualidad-

Era cierto que el hombre que veía frente a él, era Reborn. Nadie más que Reborn, pero no su Reborn. Y eso le estaba trayendo serios problemas de cabeza. ¿Por qué? Pues: (1) Para su sorpresa la –odiosa culpable de todo lo que está pasando- bazooka trajo al tutor de su tiempo, el cual además de golpearlo y ordenarle cosas sin sentido como siempre, había hecho que Leon construyera una jaula, y no cualquier jaula, una jaula para retenerlo a él. (2) Él había dicho que eran precauciones, ¿para qué? No llegó a enterarse. Pero si decidió encerrarse en una jaula era porque una razón había. (3) Ahora ese mismo tutor –aunque con diez años más- estaba pidiéndole que lo saque. ¿O era una orden? No sabía, y aún si lo fuera, ¿debía obedecer?

"Rápido, que puedo escuchar la odiosa risa de la piña esa" dijo con molestia mientras seguía instándole a que cogiera el arma.

El castaño dudaba, era algo que se notaba claramente, sus cabeza ladeada, labios fruncidos de un lado a otro, y ese ligero temblor en su cuerpo al saber lo que le podía pasar si no obedecía a su tutor.

Suspiró. Este era otro tiempo, lo mejor era dejar las cosas como su Reborn, lo había dejado. Recuperó su compostura y miró fijamente al hombre que tenía en frente.

"Lo siento. No voy a hacerlo" pero antes de que el azabache pudiera hacer algo, una gran explosión llenó de humo la habitación. "¡Hiieee!" La puerta había sido destrozada, y el castaño cayó sentado al lado de la jaula.

El humo y polvo invadió todo, y comenzaron a escucharse voces detrás de esa cortina gris.

"¡E-eso no era necesario!" gritó una voz femenina asustada.

"Sabía que venir era algo improductivo" una voz aburrida.

"Jajajaja ¡Vamos no te vay-"

"Sí quiere irse que lo haga, después de todo no lo invitamos"

"Kufufu~ no era necesario que destruyeran lo poco que queda de la mansión, luego ave- kun me va a echar la culpa de todo"

"Boss, ¿está bien?" vio como su guardiana entraba y lo veía con preocupación. El castaño parpadeo. Hasta hace unos segundos había estado tratando de adivinar quienes eran los dueños de las voces. Aún sin poder reconocer alguna, solo la de su guardiana.

"Sí Chrome, gracias" dijo siendo ayudado por ella.

"Lo siento, no esperaba que ellos vinieran" dijo con lastima, de no haber podido cumplir lo que le pidió.

"Descuida" le brindó una comprensiva sonrisa, que tranquilizó a la peli lila. "Pero, ¿Quiénes son ellos?" preguntó curioso.

"Jajaja, Tsuna, desde que escuche el rumor no pude evitar venir a ver si era cierto. ¡Y lo es! kora~" vio como al despejarse el lugar, iba notándose la figura de un joven rubio y alto, de ojos cielo y sonrisa alegre.

"¿Co-collonello?" estaba sorprendido.

"Sawada- san" le saludo un hombre en un traje rojo y cabello azabache en una larga trenza, que lo veía con una sonrisa amable en el rostro.

"Quizá venir no fue una pérdida de tiempo después de todo" dijo acomodándose los anteojos y acercándose al castaño curioso, con una sonrisa indescifrable para el castaño que veía al hombre de cabellos verdes verlo fijamente, para luego observar al espécimen tras esas barras con completa satisfacción. "Reborn" saludó realmente sintiéndose en su gloria.

"¡Jajajaja Reborn está encerrado, kora!" reía a carcajada suelta agarrando su estomago debido al dolor por tanta risa.

"Que este aquí no evita que pueda disparar. Así que te callas" amenazó apuntando al rubio con el cañón entre dos barrotes.

"Kufufufu~ no debí preocuparme de más, al parecer alguien nos hizo el favor de encerrarlo"

"Mukuro- sama, no creo que sea bueno hacerlo enojar más" pidió la peli lila, que estaba al lado de su jefe.

"U-ustedes son ¿Fong y Verde?" preguntó viendo a los dos hombres que habían entrado y veían divertidos al azabache.

"Cierto, aún no nos conoce en nuestras verdaderas formas"

"Sí, somos nosotros kora-"le sonrió el rubio, acercándose a él.

"Chrome, mejor si te llevas a Vongola. Tenemos que hablar con Reborn" pidió el científico.

La guardiana miró a todos, y asintió. "Vamos Jefe" dijo, el castaño no sabía si irse, pero asintió. "Lo siento" volvió a repetirle al azabache que no lo vio.

Ya cuando los dos muchachos se habían ido. Los tres ex arcobalenos miraron al guardián de la niebla pidiendo de este modo que se retirara, algo que no tuvieron que decir porque se desvaneció en niebla purpura.

"¿Qué quieren?" preguntó al chino con molestia, ya que sabía que los otros dos disfrutaban el verlo así.

"Solo hablar." Fong tomó asiento en una silla cercana que acercó a la jaula.

"Sáquenme primero de aquí"

"Claro que no Reborn, a penas te saquemos iras tras Vongola. Y necesitamos que escuches" sonrió con superioridad.

"Lo que pasa es que disfrutas esto"

"Jajaja" reía el rubio, mientras Verde solo ponía una sonrisa de por supuesto.

"Por favor, terminemos con esto" intervino calmadamente el pelinegro de trenza, "Reborn. Venimos porque Uni tiene un mensaje para ti", de una de sus mangas sacó un sobre crema y se lo entregó al encarcelado. Este lo recibió con algo de curiosidad. "Bien, eso es todo" dijo dispuesto a retirarse.

"Fong" llamó al ver sus intenciones "Rompe esto" ordenó señalando las barras. El pelinegro miró a su compañeros que negaban con la cabeza enérgicamente, sabían que al salir lo primero que haría sería ir contra ellos. Suspiró. "No voy a poder cargar con los dos cuerpos" dijo como si fuera la perfecta escusa. Y salió. El par sonrió con superioridad mientras seguían al que se había ido.

El azabache suspiró. Miró a su alrededor. Estaba completamente solo. Analizó cada detalle de su ahora destruida habitación y una mueca se formó en su rostro.

"Como si algo así fuese a detenerme" dicho eso, disparó al techo, rebotó en el metal de la lámpara de araña que había sido descolocada haciendo que fuera directo al borde del espejo de su cómoda, de ahí al suelo donde había un trozo de metal perteneciente a un cuadro que terminó hecho pedazos, y directo a la esquina superior derecha de la jaula. La bala cayó al suelo con un tintineo. El azabache formó una mueca. "Hacer las cosas rápido, hace que salgan mal" La jaula cayó hecha pedazos sin caerle ni un corpúsculo de polvo.

Salió con elegancia, se acomodó la fedora y caminó tras el agujero que era la salida de su destruida habitación. "Ahora, donde lo dejamos…"

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"¿Pasa algó jefe?" preguntó preocupada Chrome al notar la expresión que llevaba hace bastante el castaño.

"Hn" negó con la cabeza, "No creo que sea importante, solo estoy algo confundido" dijo para luego suspirar.

"¿Confundido?"

"Sí, Reborn está actuando raro. No como lo recuerdo. Al igual que todos, pero ya me imagino que es por el hecho de que mi yo futuro fue algo cruel con ellos. Pero…" se quedó pensativo. "Si hubiera sido cruel con ellos, estarían molestos o tristes. En cambio Reborn, luce como si quisiera, bueno…" sin darse cuenta sus mejillas se tiñeron de un suave rosa, la peli morado sonrió.

"Como le dije, lo mejor es que sea sincero con él." Aconsejo. "Reborn- san, al igual que el resto de guardianes, ha sido privado de su yo. De su personalidad, ellos no saben cómo se siente usted jefe, al igual que el usted de ahora no sabe cómo se sienten sus guardianes por usted. Creo que si los escucha sabrá que decirles." Le sonrió cálidamente.

El castaño pensó en lo dicho y le devolvió la sonrisa. Chrome tenía razón, lo único que tiene que hacer es escucharlos. Dejar que ellos hablen.

"Gracias Chrome" dijo finalmente. "Cierto, ¿y Mukuro?"

"B-bueno" tartamudeó nerviosa.

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"Gomenasai Testu- san. Sí, entiendo. Descuida. Ajá, Ajá. De todas formas gracias" colgó el celular y suspiró agotada. "Hibari- san se dio cuenta. Y regresó"

"Oh" dijo dejando la cucharita con la que había estado comiendo un tiramisú, "Bueno, vi a Fong- san, Colonello-san y Verde- san llegar. Seguro ellos pondrás todo en orden" sonaba tranquila y despreocupada.

"Ahh" solo suspiró.

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"¿Por qué tengo tan mala suerte? Pudiéndome cruzar con Tsunayoshi- kun, vengo a encontrarme contigo" se quejó moviendo la cabeza en negativa y con los brazos a los lados como sosteniendo ago.

"Eso debería decir yo" sin más atacó.

"Kufufu, pues al menos divirtámonos un rato ave- kun~"

"Hibari, Hibari" volaba una bolita de plumas amarillas sobre la cabeza azabache "piña, piña" sobrevoló al peli lila. El primero sonrió con sorna.

"Se me han antojado nuggets de Hibird"

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Omake V

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Desventajas y Ventajas…

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"Hola guapo, cómo te llamas" leyó nuevamente las palabras. Nervioso vio a la persona a su lado. Con ojos de borrego pidiendo auxilio. La morena negó con la cabeza.

Ts… tecleó. Lo pensó mejor. Borró. Dónde estaba su imaginación cuando más la necesitaba. Acaso ni eso tenía. Suspiró. Vio su caja Vongola. Lo pensó un poco, suspiró con resignación. Natsu tecleó. Enter.

"Natsu, ¿cómo verano? Kawaii 3" leyó avergonzándose por el cumplido que no le pertenecía. Miró sin saber que responder a la morena. Esta volvió a negar. Y tú? tecleó.

"Lussuria"

Silencio . . .

Vio cómo la morena se revolcaba en el piso sin siquiera intentar contener la risa. Suspiró.

"Nee, Hana- san ¿es realmente necesario?" preguntó con voz lastimera.

"S -sí. A-aho- ahora contesta puff" seguía riéndose. El castaño suspiró. Un gusto Lussuria- san, por favor sea amable conmigo. Escribió a duras penas, como la morena le había enseñado. Sintiendo que toda su dignidad, o la poca que tenía, fuera pisoteada y destruida.

"Descuida, lo seré…" No, no sonaba, nada convincente.

Esa era la tercera vez que la morena le obligaba a hacer eso, la tercera pero no la última. Cada vez con una persona diferente. Según ella para saber qué decir, o hacer en medio del proceso. Aunque nunca imagino que el cibersex fuese tan traumante.

Desventaja, gran, gran, inmensa, desventaja.

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"Hola" leyó curioso, el nickname le parecía inquietamente familiar EXS_00. Hola, escribió. Enter.

Gracias –mejor dicho por culpa de- a Hana- san, él se había vuelto alguien popular en esa clase de páginas donde hombres desesperados buscaban ciber-diversión, en el peor de los sentidos, y siempre buscaban a un tierno y pasivo chico para que cumpliera sus fantasías, aunque sea por conversaciones de este tipo. Nada de fotos, videos o algo que diera razón de su persona. Y eso beneficiaba al castaño, ni muerto se quería ver involucrado con esta clase de sitios.

"Disculpa, pero…" la persona dejó de escribir. Se dio cuenta de inmediato que esta vez la persona que lo había citado a estas horas de la noche, era alguien tímido y primerizo. Sonrió, comprendiendo cómo era sentirse así. No temas, que te parece si hablamos tecleó intentando hacer que el otro se relajara. Enter.

"Seria excelente, muchas gracias" alguien tímido y respetuoso. No era común alguien como él. Su intuición se puso en alerta. Dime, a qué te dedicas? Enter. El aludido no respondía. ¨Quizá sea algo que no pueda decir¨ No es necesario que respondas

"Negocio familiar" respondió antes de que pudiera enviar lo que había escrito, borró todo, y su intuición gritaba CUIDADO.

Vaya, debe ser extenuante. Enter. Ignoró olímpicamente a su intuición y siguió con la conversación, él sabía lo que era seguir el negocio familiar.

"¡SÍ!" leyó, causándole una sonrisa. Se imaginaba a si mismo respondiendo. Te entiendo, a veces uno solo quisiera dejar todo, y vivir una vida normal. Enter. Leyó lo que escribió y se arrepintió, pero antes de que pudiera decir algo, ya le habían respondido

"Me agradas :D Creo que nos entendemos muy bien" cómo una persona amable como esa andaba en sitios como este… bueno quizá también tendría a una Hana- san detrás suyo. , tú también me agradas, me siento cómodo hablando contigo . Enter.

Blanco. No obtuvo respuesta, sabía que era porque el momento se acercaba.

"Yo…" leyó.

"Natsu- san, me preguntaba…"

"Si usted…"

"Y yo…"

El castaño rio por los mensajes enviados, el chico estaba realmente nervioso. ¿Quieres que comience? Enter. No obtuvo respuesta.

"Es muy amable, me hace recordar a un amigo mío" leyó para su sorpresa. "No solo eso, su nombre también me hace acordármelo jajaja No le parece una coincidencia?" CUIDADO, gritó nuevamente su intuición, tragó duro. Sí, estaba pensando en eso. P… no, no podía preguntar. No debía ser tan directo. Puedo preguntar el color de su cabello. Enter.

"Rojo O/O"

Sí, señoras y señores… Su nuevo cliente no era nada más y nada menos que…

"¡E-Emma- kun!" gritó en su sitió alejándose nervioso del teclado.

VENTAJA, gran ventaja, sí eso lo descubrirá muy pronto

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Vaya no sé si debería poner en el otro omake la conversación de Emma y Tsu- kun. Sería algo de 0027, algo que no planee para nada :S Bueno, ya me dirán que opinan :)

destraik matsumoto Ohhh, muchas gracias, realmente me encantan las amenazas :D! Me ayudan a apurarme, igual que los comentarios y animos que me dan. Me hacen muy feliz, espero que sigas la historia hasta su final. Espero tu opinion del capitulo :)

Miraki-chan: Jaja no me imagino cómo llegaste hasta qui, desde tus reviews XD! Gracias me ilusiona saber que puede ser un buen fic el mio. Es un R27, pero al final. Al comienzo será un All27. Tengo una tendencia a amar el all27. Aun así espero que la sigas.

MIRAIDY R: Hola, estoy resentida, no me respondiste en tu fic T3T... etto, eso no tiene nada que ver. Pero no logré decirlo XD. Gracias por decir que es maravillosa, espero pueda mantener tu interes.

AlexOkami: AH!, creo que estoy cunfindiendo a todos. EL omake era solo la parte de Bel y Fran, el titulo de De perros y gatos, es el capitulo en sí, no es un omake. U.u Solo que el omake partió en dos al capitulo XD, como para explicar la razón del titulo :P Jaja descuida, tu fic me intriga y me llama bastante la atención así que seguire comentando mientras publiques :D

Lexie-chan94: La unica que resondió mi pregunta! Bueno sí estaba pensando en un mpreg, claro, que antes tengo que temrinar con los fics que tengo pendientes, no me quiero hacer un mundo. Pero como veo tu ya hiciste uno y me encantó! Espero lo sigas :D! Esta muy entretenido.

Himeno Sakura Hamasaki: Jajaja, es que quién se resiste a tsu- kun?

MissDinosaur: Jajaja XD Sí, es un suplicio esperar y esperar porque actualicen. Pero bueno. Sí bueno, eran un solo capitulo. Este es el verdadero 7 :D!

makuya-love: Jajaja XD! Buen consejo para Tsu-kun. Sí, los mangas te dan muy buenos consejos muchas veces, aunque nunca pense sacar alguno de ESE tipo XD!

Eso es todo! Espero que todas la esten pasando bien :D! Yo mal, por mi rojo, pero me pondre mas seria en estudiar. Felizmente este capitulo ya lo tenía listo hace días (si, se preguntaran xq no lo subi) Pero aún no tenía el omake (Esa es la rázón) Y sorprendentemente salió así D:! No estoy muy feliz, pero tampoco triste, solo O.o Sorprendida, de que haya escrito eso XD!

Cierto les traigo un video XD! NO, no tiene nada que ver con el fic, peero si con KHR :D! No sé si han escuchado la canción Oshare banchou, Pero me encanta! Es pegajosa y no sé que tiene, pero me ha encantado aquí les dejo el link de la canción con imagenes de un 692718 y G27 de KHR:

(( watch?v=f_lI9hOct-w&list=FLDux9lr3fhWpCrHp9ZEjLPA&index=4&feature=plpp_video)) al comiennzo le aumentan (www .youtube (punto com slash) ) borrando los espacios, xq no qiere FF, luego todo igual.

Bueno besos y espero sus coments :D! Es lindo saberse esperada XD!