El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como los símbolos y elementos relacionados son propiedad de Warner Bros., 2000.
Este Fanfic ha sido basado en la canción Enchanted por Taylor Swift
ENCHATED TO MEET YOU
CAPÍTULO VII
This Is Me Praying That
Rose se levantó en la madrugada por un vaso de agua. No lograba conciliar sueño por más que intentara, la imagen de William Nott rondaba por su cabeza y la culpabilidad en su conciencia. Todavía no creía que le hubiera hecho eso, debía disculparse con él, lo que implicaba que debía de hablarle.
De igual forma, no sólo William Nott rondaba por su mente, el fantasma de Oliver Rivers seguía asechándola. Lo veía en la esquina de su cuarto, mirándola de una forma que ella sólo identificaba como desilusión. Él no estaba muy orgulloso de ella en esos precisos momentos, podía ver la tristeza en sus ojos.
Si decía una palabra a su madre de que ahora veía fantasmas la arrastrarían en contra de su voluntad a un centro psiquiátrico, sabía que lo harían. En los cuatro meses que llevaba viviendo de nuevo en su antigua casa había escuchado a sus padres hablar sobre aquella posibilidad.
Llegó a la cocina, tomó un vaso de vidrio y luego vertió agua en él. Sin siquiera advertirlo, la puerta se abrió de golpe provocando un grito de parte de ella y que el vaso resbalara de sus manos rompiéndose en mil pedacitos. Rose se quedó estática sin saber qué hacer, alguien se estaba metiendo en su casa a robarles.
Hermione y Ron Weasley llegaron bajando las escaleras a toda velocidad hacia donde se encontraba Rose. Podía ver sus rostros angustiados y demacrados por el paso del tiempo y de la angustia.
Una maldición sonó en la estancia y Hugo Weasley apareció en escena. Rose se llevó la mano al corazón y dejó ir un suspiro, mientras que sus padres fruncían en ceño. Iban a reprender seriamente a Hugo.
—¡Por todos los cielos Hugo! —Gritó Hermione— ¿Se puede saber qué son estas horas de llegar? ¡Nos has asustado a todos! —dijo luego de mirar el vaso hecho añicos que Rose dejó caer.
—Jovencito, ni creas que te escaparas del castigo. —Ron siempre quería apoyar a Hermione en las reprimendas que daba a sus hijos pero nunca sabía qué decir, sólo repetía lo mismo que su esposa pero en otras palabras.
—Hugo ven aquí. —Hermione se acercó lo suficientemente como para percibir el olor a tabaco y alcohol en sus ropas y aliento—. Has estado tomando y fumando —apuntó.
Hugo no contestó a nada de lo que le decían, simplemente miraba a sus padres con una mirada retadora, cosa que lograba hacerlos enfurecer aún más.
—¡Tienes 16 años! —Bramó su madre—. Quiero que vayas a tu habitación en este mismo instante y te quites ese olor repugnante que traes. Mañana hablaremos de esto.
—Y estás castigado —dijo Ron no queriendo quedarse atrás en la reprimenda.
—Como sea —murmuró entré dientes. Ni siquiera miró a su hermana cuando se dirigió a su habitación.
Así había sido desde el momento que Rose tuvo el accidente. Una parte de Hugo se sintió opacada por todas las atenciones que recibía su hermana. Sus padres casi no tenían tiempo para él o jamás le hacían caso al menos que se tratara de alguna queja del colegio. Entonces eso empezó a hacer, a meterse en problemas con tal de que sus padres, por lo menos unos segundos, le prestaran más atención que a su hermana. Rose se sentía culpable, ella no quería ser el centro de atención de nadie.
—¿Estás bien Rosie? —Preguntó su padre, acercándose a ella y dándole un beso en la coronilla. Ella asintió ligeramente—. ¿No puedes dormir? —Negó con la cabeza, no quería que su padre se enterara más de sus problemas mentales.
—Sólo tenía sed —mintió y vio los cristales rotos—. Lo siento. —Hizo un ademán por ir por la escoba pero su padre la detuvo en el intento.
—Yo lo hago —dijo, luego miró a su esposa—. Regresa a dormir, en un instante vuelvo. Tú también Rosie.
Rosie, había algo en la forma que pronunciaban su nombre, algo que ciertamente no le gustaba y la hacía sentir desdichada. Lo pronunciaban con tristeza. Ella asintió a la orden de su padre y subió los peldaños de la escalera a paso lento y apoyándose del barandal, sus costillas eran una pesadilla.
Llegó a su habitación, se acostó en la cama y miró al techo. Era curioso, estaba decorado con centenares de estrellas que brillaban en la oscuridad. Una sonrisa flotó en sus labios al recordar a su padre comprándole todas esas estrellas para que no tuviera miedo a la oscuridad cuando era pequeña.
Tan pronto como apareció la sonrisa ésta desapareció, no le gustó para nada sentir su piel acartonada, ¿Cuándo había sido la última vez que sonrió? Difícilmente podía recordar.
Rose se durmió luego de unas horas, alrededor de las cinco de la mañana, eso la hizo despertar tarde hasta medio día, y hubiera seguido durmiendo si no fuera por el ruido que hacía abajo.
Se levantó de la cama, se puso las pantuflas y fue a la ventana a abrir las cortinas. El cielo estaba nublado, el viento soplaba ligeramente haciendo crujir las ramas de los árboles y lloviznaba un poco. Rose tomó una sudadera que decía "Gryffindor" y se la puso encima. Luego se miró al espejo.
Siempre se miraba al espejo para lamentarse. Sus ojos lucían cansados, hundidos y con ojeras; no había alguna chispa de luz en ellos, ni siquiera resaltaba su azul intenso. No tenían vida.
Abrió la puerta de su habitación y bajó los peldaños de las escaleras con cuidado, manteniendo una mano en el barandal y la otra en sus costillas. Al bajar sintió que su rostro perdía color y que de pronto se le olvidaba respirar.
Ahí estaba él de nuevo.
Y con compañía.
Lily y Albus dejaron de reír cuando se percataron de la presencia de Rose. Hermione estaba en la cocina preparando emparedados con la ayuda de William Nott. Scorpius Malfoy no dijo ni una palabra desde el lugar donde se encontraba frente a Hugo, quien yacía en el sillón con los ojos dormitados y una botella de agua en una mano, el chico experimentaba la peor resaca de su vida.
—Buenos dí-tardes cariño —dijo Hermione con una sonrisa—. Estos muchachos tocaron hace una hora buscándote, junto con Lily y Albus.
Rose no respondió, siguió mirando a William y Scorpius, mientras su cerebro le decía que volviera a su habitación y no saliera de ahí hasta que se fueran. Retrocedió un paso hacia atrás, pero Lily se adelantó.
—¡Hola Rosie! —Se abalanzó sobre ella dándole un abrazo que hizo gemir a Rose— ¡Perdón! Lo olvidé —dijo acordándose de sus costillas pero sin perder la sonrisa—. Espero que no te moleste pero arreglamos unos planes para hoy… lástima que el clima esté pésimo.
—¿Qué planes? —Preguntó, odiaba que le arreglaran citas o planes con chicos. Ella sabía con qué propósito lo hacían.
—Vamos a la playa, William dice que tiene un yate así que pasearemos un rato por el mar y comeremos lo que Tía Hermione prepara. —Rose volteó hacia su madre quien le sonreía—. Hugo dice que no viene con nosotros porque… bueno, sólo hay que verlo.
—Cierra la boca Lily —se quejó el chico con voz rasposa, pero ella rió aún más fuerte.
—Bueno Rose, tienes que vestirte, ¿No pensarás ir a la playa en pijama, o sí? —Entonces se acordó de su aspecto y sintió sus mejillas arder de vergüenza.
—No te preocupes, a nosotros no nos importa —admitió A Nott, hablando por él y Scorpius, aunque sabía que Scorpius sí le importaba y debía de estar pensando cosas reprobables.
—No le digas eso porque no va a querer cambiarse. —Lily empujó a Rose hacia las escaleras.
—Lily cuidado, recuerda que sigue lastimada —advirtió Hermione terminando el último emparedado—. Muy amable de tu parte William, ¿Podrías pasarme los termos? —El chico obedeció y Hermione los llenó con té helado.
Cuando Lily subía a Rose por las escaleras le hizo una seña a su hermano, el chico asintió y se fue a buscar algo al auto.
Todo había empezado la noche cuando se marcharon de regreso a casa. Lily había quedado intranquila por los sucesos de ese día y por lo tanto Albus también. Estaban los dos sentados en la estancia de su casa sumidos en silencio. Albus miraba algo de televisión para mantener su mente ocupada en otra cosa y Lily intentaba formular un plan para acabar con la tristeza de Rose, cuando la idea apareció de pronto.
Sí, era consciente de que era una locura, su hermano se opondría al principio pero terminaría cediendo, el pobre tenía un corazón de oro. Una sonrisa taimada se formó en sus labios, entonces miró a Albus, sonriendo aún.
—Tengo un plan —dijo airosa—. Un excelente plan.
—Lily te he dicho mil veces que tus planes siempre son un fracaso, ¿Te recuerdo lo que pasó en el verano pasado? —Lily respingó, no había sido su culpa que Louis se rompiera el brazo patinando, Albus insistía que sí en el sermón que le había dado por una hora, ¿Cómo iba a saber ella que su primo no sabía patinar? Sólo era meses más grande que ella, ¡Por favor!
—¡En mi defensa yo no sabía nada! Ese no es el punto, esta vez tengo un plan brillante. Quizás no te guste al principio pero sólo, ¡Sólo déjame hablar! —Alzó la voz cuando se disponía a interrumpirla—. ¿Qué tal si le hablamos a William y Scorpius?
—Lily —empezó con un tono de advertencia.
—Sí, lo sé. A Rose no le gustará la idea pero creo que William es lo que ella necesita, además se ha portado bastante bien con ella, en lo poco que lo conocemos. Sólo hay que darle la oportunidad y en cuanto a Scorpius, la única razón por la que lo incluyo es porque parece ser muy amigo de William.
—¿Y cómo piensas llamarlo si ni siquiera tienes su número? —Bufó Albus, pero Lily sonrió maléficamente.
—Oh, pero claro que lo tengo. Me di cuenta que él le dio su número a Rose y que ella lo dejó en la mesita de la cocina, así que agregué el número. Algo me dijo que me serviría en el futuro y vaya que no me equivoqué. —Enseguida sacó su celular dispuesta a marcarle.
—¡Espera! ¿Ya viste la hora? Son las once y media ¿No puedes esperar al menos hasta mañana?
—No, mi plan es para mañana, si lo hago tendría que esperar hasta el día siguiente y sabes lo impaciente que soy. Es mejor ahora. —Dicho y hecho empezó a marcarle y la habitación se llenó por el sonido de la televisión. Albus enseguida bajó el volumen y se acercó a su hermana para oír.
—Diga —contestó la voz de William Nott luego de unos segundos.
—¡Hola! —Chilló Lily al teléfono—, antes de que te preguntes de dónde rayos me conseguí tu celular sólo déjame… —la cortó el chico.
—¿Quién habla?
—Lily. Soy Lily Potter —respondió—, pensé que al menos reconocerías mi voz luego de habernos presentado hoy. —Puso los ojos en blanco, su hermano también lo hizo pero no por la misma razón que Lily.
—Disculpa, no reconocí tu voz al teléfono, ¿Sucede algo? —¿Sucedió algo con Rose? Se preguntó.
—Bueno, sólo que nos debes una salida ya que hoy no pudimos acompañarlos. —Nott sonrió, esa chica era una chispa andante, no podía caerle mal.
—Oh bien, ¿Qué tienes en mente?
—Planeamos pasar el día en la playa, un picnic. —Albus la miró atónito, su hermana sí que era buena improvisando—. Están invitados Scorpius y tú. Yo traeré a mi hermano y a Rose.
—¿Ella está de acuerdo?
—Oh… ¡Claro! —Sonrió—. ¿Te parece si vienen a casa de Rose a las once de la mañana?
—De acuerdo, ahí estaremos —dijo, igualmente ignorando a Scorpius que escuchaba a qué iba todo eso y cómo empezaba a discutir—. Tengo un yate que podemos usar, ahí podríamos tener el picnic, y una casa de playa, no es muy grande pero cabemos todos.
—¡Sería perfecto! Bien, ¡Muchas gracias! Hasta mañana, adiós. —Y colgó antes de que William tuviera la oportunidad de decir algo más.
—Eso fue grosero —se refirió a lo último, Lily se encogió de hombros.
—¿A poco no soy una genio? —Y sin más se fue a su cuarto orgullosa de cómo había maquinado un plan en un instante. Sólo esperaba que Rose cooperara un poco.
A la mañana siguiente Lily despertó a Albus para hacer algunas compras para el picnic. Principalmente debía comprar una canasta porque no tenían una, algo de despensa para preparar la comida y un traje de baño para Rose, estaba cien por ciento segura que su prima no tenía uno y si lo tenía debía ser horrible. La idea de todo esto es que William Nott quedara impresionado por Rose.
Luego de terminar las compras llegaron a casa de Rose. Hermione les abrió la puerta y al ver las bolsas de despensa que traían en los brazos los escrudiñó con la mirada y Lily le explicó su plan omitiendo el principal propósito: que Rose olvidara a Oliver por William.
A Hermione le encantó la idea y les ayudó a preparar la comida. A las once en punto llegaron ambos chicos. Albus los hizo pasar y se los presentó a su tía, que al oír sus nombres sus ojos se abrieron por completo. Esos apellidos. William al notar que la Señora Weasley preparaba los alimentos se ofreció como ayudante.
OOO
Lily bajó de las escaleras cuando Rose se metió a bañar y se dirigió hacia su hermano que esperaba en el sillón de la estancia con una bolsa de una tienda de ropa.
—Se está bañando pero no tardará en salir, ahora dame eso. —Se la quitó de las manos y subió corriendo hacia la habitación de Rose.
Cuando Rose salió del baño encontró a Lily sentada en su cama. Rose soltó un gritó, no se esperaba encontrar a su prima ahí, bueno la verdad es que nunca sabías qué esperar de Lily, era demasiado ocurrente e hiperactiva que en un solo descuido… bueno cientos de cosas podían ocurrir.
—¡Lily qué haces en mi habitación! —Chilló Rose sujetándose más la toalla a su cuerpo, su prima sólo sonrió más.
—Bueno, te tengo un regalo. —Yle enseño la bolsa a Rose.
Se quedó mirándola confusa y en silencio. Se acercó poco a poco hasta tomar la bolsa insegura, su prima seguía sonriendo como si nada malo pasara e invitándola a descubrir el contenido. Rose abrió la bolsa, sacó el papel que había dentro y sacó dos piezas de traje de baño.
Jadeó. Era un bikini bastante bonito como para ella, un traje de baño digno de alguien como Victoire o Dominique, inclusive Lily. En la parte de arriba estaba conformado de un strapless en forma de moño de color rojo sólido y la parte de abajo era sencilla.
—¿Por qué? —preguntó Rose, su prima se levantó se la cama y la abrazó.
—Tómalo como un regalo de parte de Albus y mío. Es una forma de demostrar nuestro afecto —Lily le sonrió de una forma que a Rose le hizo un nudo en la garganta—. Sé que no es correcto demostrar cariño con cosas materiales, sólo que hoy estábamos de compras lo vimos y, bueno los dos pensamos cuán bien se te vería y lo compramos.
—Gracias. —Los ojos de Rose se pusieron llorosos—. Está muy bonito, no sé cómo agradecerte. —Se limpió una lágrima, a Lily también se le salieron algunas lágrimas.
—Puedes agradecerme sonriendo —rió—. No por nada tía Hermione y tío Ron te pagaron ese tratamiento de ortodoncia.
Rose sonrió pero esta no alcanzó hacia sus ojos. Al menos era un avance y Lily no iba a forzarla a correr cuando apenas estaba gateando.
—Bueno, vístete y ponte algún vestido. En diez minutos vengo por ti —dijo Lily y salió de la habitación.
Mientras bajaba se limpiaba cualquier rastro de lágrimas y fingió una sonrisa, lo último que deseaba era que William Nott y Scorpius Malfoy se llevaran una imagen negativa de su prima, que ya estaba segura que el rubio ya tenía, no había razón para formular una peor. Lily les avisó que en diez minutos su prima bajaría y se fue a sentar en el sillón donde estaba Hugo, obligándolo a bajar los pies para que ella pudiera estar más cómoda, el chico gruñó.
Albus le preguntó sobre cuál había sido la reacción de su prima al ver el regalo, Lily dijo que se había puesto muy contenta y emocionada, omitiendo la parte sentimental donde ambas habían llorado. El chico no quedó muy a gusto con la explicación, más no insistió, sabía que su hermana le contaría más a detalle lo sucedido.
—Eres muy amable, William —dijo Hermione en cuanto terminaron de preparar la comida y ponerla en la canastilla.
—No ha sido molestia, señora Weasley. —Sonrió de aquella manera que sólo le sonreía a las mujeres, esa forma encantadora y con algo de coquetería. Scorpius puso los ojos en blanco ¿Qué demonios se traía entre manos William? En otro momento sería un tema perfecto para fastidiarlo, si no se tratara de la madre de Rose Weasley.
Unas pisadas se oyeron en las escaleras. Inmediatamente todos centraron su atención hacía esa dirección donde una chica muy pelirroja venía bajando las escaleras con sumo cuidado. Rose Weasley lucía una blusa holgada con transparencias de encaje, dejando a relucir aquel traje de baño de color rojo intenso que Lily le había comprado y mencionado a todos, y lo emocionada que estaba por ver la reacción de su prima, junto con un short de mezclilla. Debía ser honesto Scorpius, se le veía muy bien pero no se permitiría admitirlo en voz alta. Cuando no soportas a alguien, no importa lo que haga, te seguirá cayendo mal.
—¡Te dije que se le vería bien! —chilló Lily.
—¿Acaso te dije lo contrario? —replicó Albus.
—Déjame ayudarte. —William Nott se acercó a Rose tomando de sus brazos la pequeña maleta con sus cosas de playa, consciente de sus adoloridas costillas. No opuso resistencia, su cercanía la perturbaba demasiado—. Te ves muy bien —le susurró de cerca, la chica se congeló.
—¡Bien, es hora de irnos! ¡Adiós tía Hermione! ¡Adiós Hugo! —Lily jaló todo el mundo hacia la puerta sin dejarles la oportunidad de despedirse de Hermione, lo único que escucharon fue un grito que sonaba a: ¡Adiós!
Pusieron sus pertenencias y la canasta de comida adentro de la camioneta que Albus y Lily habían traído, después le preguntaron a William Nott en qué playa se encontraba su yate y cuán lejos se encontraba de Londres. El chico les dio la dirección y que no harían más que una hora o tal vez hora y media, todo dependía de cómo estuviera el tráfico.
N/A: Bueno pues se acerca lo bueno. Bien, no he abandonado este fic, que les quede claro! La verdad es la escuela, excusa de todas pero es la triste realidad, a veces tienes ganas de escribir y lo haces pero solo es un cuarto de hojas porque tienes que hacer tareas. Se qué podría dedicar mi tarde a adelantar este fic pero siempre me duermo todas las tardes, sigo levantarse todos los días a las 4:30 si cansa demasiado. En fin, lo bueno es que estoy de vacaciones, llevo 3 capítulos adelantados y el siguiente siempre entraré un poco más tarde, solo dos días entraré temprano :/.
Espero que les haya gustado, y como siempre, denle un aplauso a mi beta Emmie_Gin, cada vez me sorprende y siento que quiere matarme por mi faltas de ortografía.
Qué opinan de William y Scorpius? No me digan de Rose, sé que me dirán que la hago sufrir demasiado.
