-Tierra llamando a Ashley, me escuchas?

Reaccioné del sopor en el que estaba y miré a Kevari.

-Perdón, que me decías?

-Te pregunté que si ayer pudiste localizar a Tom- dijo Kevari.

Suspiré para quitarme el nudo que se me hacía en la garganta cada que pensaba en el.

-Si- respondí- si lo vi. Ayer.

-Genial- se alegró Kevari- y te explicó la razón por la que no te había buscado?

-No tiene importancia- dije- fue un… malentendido.

Kevari me miró con incredulidad, pero no hizo mas preguntas.

-Lo importante es que sigan juntos- dijo- por que siguen juntos, verdad?

Asentí lentamente.

-Menos mal- comentó.

Miré por la ventana. El cielo ya no estaba tan nublado e incluso se veía un pequeño rayo de sol.

-Tu crees que haya un cielo y un infierno?- pregunté.

-Bueno- dijo Kevari- sí, yo sí creo. Sin embargo, en la India se cree más en la reencarnación.

-Y en que reencarnas?- pregunté.

-En lo que sea. Porque la pregunta?

-Curiosidad- respondí- simple curiosidad.

-Tal vez no sea de mi incumbencia- dijo Kevari- pero el día de hoy has estado como distante… te peleaste con Tom?

Negué con la cabeza y parpadee rápido para controlar las lágrimas.

-Entonces?- insistió Kevari.

-Lo siento Kev- dije- tengo que irme. Nos veremos mañana.

Me levanté de la mesa de la cocina y caminé hacía la puerta

-Ashley

Voltee a ver a Kevari desde el marco de la puerta

-Sea lo que sea- dijo- todo estará bien.

Sin saber que decirle, salí de ahí. Las lágrimas se agolparon rápidamente en mis ojos, pero no podía ir con Tom. No quería mostrarme débil frente a el por qué en esos momentos yo debía darle fortaleza a él. No podía permitir que me viera llorar. Además, sus padres habían llegado desde Hamburgo. Me supo mal eso. Solo venían para recibir una horrible noticia.

Saqué mi celular y marqué el primer número que se me vino a la mente.

-Hola?- respondió Strify

-Estás ocupado?- pregunté. Intenté controlar mi voz temblorosa.

-No- respondió- estoy de lo más aburrido aquí en el depa.

-Puedo pasar a verte? Necesito hablar con alguien.

-Claro- dijo- aquí te espero.

Colgué y entré a su depa. El se sobresaltó

-Ya estaba afuera- expliqué.

-Pudiste haberlo mencionado- replicó divertido- siéntate.

Me senté en el sillón.

-De que necesitas hablar?- preguntó Strify y apagó la televisión.

-En realidad no necesito hablar- dije- necesito llorar.

En cuanto terminé de decir eso, comencé a sollozar.

-Se está muriendo- murmuré

-Quién?- preguntó Strify, asustado.

-Tom

-Por qué?

-Tiene cáncer, en el cerebro- lloré más amargamente. Strify me abrazó.

-Lo siento mucho- murmuró- es algo que no se le desea a nadie.

-No quiero perderlo- susurré.

Nos quedamos así abrazados, yo sin dejar de llorar, hasta que oscureció.

-Ya estás mas tranquila?

Me froté los ojos y me encogí de hombros.

-No lo sé- respondí- por ahora sí, aunque lo mas probable es que mas tarde me vuelvan a dar ganas de llorar.

Strify sonrió levemente.

-Pues lloras- dijo- es mejor desahogarse, créeme. Yo… me estuve guardando mucho tiempo el dolor y fue peor.

Lo miré. Había olvidado por completo que él había perdido a su novia.

-Tu tienes una enorme ventaja- susurró- puedes despedirte de él.

Nuestros ojos se cruzaron y nos quedamos en silencio, un silencio que fue roto por el sonido de mi celular. Ambos nos sobresaltamos.

-Hola?- contesté.

-Ashley?

No reconocí la voz. Fruncí el ceño.

-Quien habla?

-Soy Nadia… la hermana de Tom.

El corazón me empezó a latir dolorosamente rápido.

-Solo hablaba para decirte que en cuanto puedas vengas al hospital. Mi hermano se puso un poco mal.

Sentí que me ahogaba. Strify me sostuvo cuando estuve a punto de desplomarme en el suelo.

-Voy para allá- susurré.

Strify me acompañó, no quiso que me fuera sola. Cuando llegamos, ya estaban ahí la familia de Tom, Kevari, Yu y Kiro.

-Por que no me lo dijiste?- me reprochó Kevari, con lágrimas en los ojos.

-No sabía cómo- susurré- lo siento.

Me acerque como autómata a la hermana de Tom. Nadia me miró. Tenía los ojos hinchados.

-Que pasó?- pregunté

-Convulsionó- murmuró- y cayó en coma. Los doctores dijeron que todo era por el tumor. Y que si nos hubiéramos dado cuenta antes, se hubiera podido hacer algo al respecto.

Dirigí mi mirada a los padres de Tom. Ambos estaban con la mirada perdida. Me recargué en la pared. En eso salió el doctor.

-Ya reaccionó?- preguntó Peter, el padre de Tom.

-No- contestó el doctor- lo siento mucho.

-No hay nada que hacer, verdad?- preguntó Nadia.

El doctor negó con la cabeza y se retiró con una disculpa.

-Tengo que verlo- le dije a Nadia- por favor.

Nadia me miró.

-Esta ahí- señaló una puerta- ve rápido.

Le agradecí y entré. Empecé a temblar mientras caminaba hacía la camilla. No parecía el. Le habían rapado las trencitas, se veía pálido, tenía muchos tubos por todos lados. Acaricie su cara, mientras recordaba todos los momentos que había tenido con él, los buenos y los malos, los besos y las peleas, y las reconciliaciones. Me acerqué a su oído.

-Tom- susurré- soy Ashley. Solo quiero que sepas que… te amo. Y nunca voy a olvidarte. Cuida de mí, y de tu familia y amigos. No te diré adiós, sino hasta luego.

En cuanto termine de decirle eso, su ritmo cardiaco empezó a bajar, hasta que se detuvo. Lloré y besé su cara una y otra vez, hasta que entraron las enfermeras y el doctor y me sacaron de ahí. Estuvieron adentro quince minutos.

-Lo siento mucho- dijo el doctor- hicimos lo que pudimos, pero acaba de fallecer.

Abracé a Strify. Kiro, Yu y Kevari nos rodearon. De cierta manera, no estaba sola.

El funeral y las misas me dejaron exhausta física y emocionalmente. Todo había sucedido con tal rapidez, que no me sentía real. Sentía como si estuviera mirándome desde arriba, como si fuera un sueño o una película. Pero por desgracia todo era real. Sentía el dolor de haberlo perdido, de saber que ya no iba a besarlo, abrazarlo o hacer el amor con él. Cinco meses habían bastado para que se convirtiera en lo más importante para mí. Y me lo habían quitado. No era justo.

Para cuando regresé a Munich (lo enterraron en Hamburgo), me sentía muy desganada. No quería hacer nada.

-Por favor, tienes que comer algo- me rogaba Kevari.

La miré.

-No tengo hambre- dije con voz apagada.

Kevari suspiró y dejo de insistir.

-Me voy a dar de baja de la academia- le anuncié. Kevari me miró con tristeza- tengo que salir de aquí, Kev. Todo lo que veo me recuerda a él, no puedo soportarlo.

-Es tu decisión, Ashley- dijo Kevari- haz lo que creas conveniente para ti.

Asentí.

-Iré ahora mismo. Te veré mas tarde.

-Piénsalo bien- dijo Kevari con suavidad- estás segura que no estás actuando de manera impulsiva?

Negué con la cabeza y salí a la calle.

La vida me parecía algo irreal, como si fuera una experiencia extra corporal. Me costaba entender como había gente riendo, disfrutando cosas tan sencillas como un helado de limón, cuando yo me sentía sola, triste, como si todo hubiera perdido sentido.

Llegué a la academia. Muchos me voltearon a ver, sabiendo que yo había salido con Tom. Dudaba que supieran su nombre, pero sabían que un chico de esa academia había muerto unas semanas atrás. Ignoré a todos y fui a la dirección.

-Buenos días- dije educadamente- vengo a darme de baja.

La secretaria me miró por encima de la montura de sus lentes.

-Darte de baja?

Asentí

-Sabías que para entrar a esta academia aplican 800 estudiantes y de esos 800 solo pasan 60?

-Si lo sé- suspiré- pero es por causas de fuerza mayor

-Si es por falta de dinero- continuó- hay becas

-No es por falta de dinero- apreté los dientes- son razones personales.

La secretaria me miró unos segundos.

-Espera un momento- dijo. Asentí. Se alejó de su escritorio.

Respire hondo y cerré los ojos unos segundos. Los abrí de inmediato al escuchar la voz de Danielle.

-Vaya, pero si es Ashley Thomas!- exclamó- no deberías estar de luto?

La ignoré y me voltee a otro lado.

-Es una lástima que haya muerto- continuó Danielle- era muy sexy. De verdad es triste, ni siquiera pude besarlo o algo así.

Sentí como si algo me quemara por dentro. Estuve a nada de lanzarme contra ella y golpearla. Le lancé una mirada asesina.

-Cierra la boca, Danielle- murmuré. Danielle sonrió maliciosa.

-Y de que se murió?- preguntó

-No te importa- susurré.

En ese momento la secretaria regresó a su escritorio.

-Bueno linda, si te quieres dar de baja, tienes que ir a servicios escolares…

-Te vas a dar de baja?- interrumpió Danielle- vaya. Te creí más duradera. Pero mejor para mí. Así volveré a ser la número uno de la clase de baile.

La secretaria miró a Danielle con reproche.

-Como te decía, tienes que ir a servicios escolares. Ahí te darán la información necesaria.

-Gracias- murmuré y salí de la oficina. Danielle me siguió.

-Me estás dando el mejor regalo del mundo- dijo- así ya no volveré a verte.

Me giré y le di un puñetazo. Danielle gritó.

-Eres una estúpida!- rugió.

-Si- admití- y qué? Tú te buscaste ese golpe. Y si no quieres recibir otro, aléjate de mí!

Me di media vuelta y me topé con Strify. El me agarró de los hombros.

-Esto no se va a quedar así, Ashley Thomas!- gritó Danielle- me las vas a pagar!

Strify y yo la ignoramos. Danielle se fue sumamente enojada.

-Estás bien?- me preguntó él- nunca había visto a una mujer dar un golpe así.

Sonreí levemente

-Se lo merecía- me justifiqué- estaba diciendo muchas cosas… y me enojé.

Strify rió.

-Tú siempre te enojas- murmuró.

-Que haces aquí?- pregunté.

-Kevari me habló y me dijo que vendrías a darte de baja.

Suspiré.

-A veces esa mujer no sabe callarse- susurré- lo siento, pero tengo que irme.

Comencé a caminar.

-Tú crees que a él le habría gustado?- dijo Strify en voz alta.

Me detuve en seco.

-Creo que Tom, esté donde esté, no querría que te salieras de la academia- dijo Strify

Me giré para verlo. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Strify se acercó a mí.

-El sabía lo mucho que te gustaba el baile- susurró Strify, secándome las lagrimas con sus dedos.

Me eché a llorar y lo abracé.

-Lo extraño demasiado- sollocé- porque tenía que irse?

-Sé que duele- dijo Strify- pero si te pusieron esta prueba es porque puedes superarla.

-Como lo superaste tú?- pregunté, mirándolo a los ojos.

-Con tiempo- murmuró- solo necesitas tiempo

-Salgamos de aquí- sugerí repentinamente

-A donde vamos?

-A donde sea, a donde quieras, pero ya no quiero estar aquí. Todo me recuerda a el. Por qué crees que quiero darme de baja?

-No puedes huir eternamente. Además los recuerdos llegan en cualquier lado, así estés en la selva más recóndita del planeta, habrá algo que te recuerde a él.

Resoplé.

-Ya lo sé.

-Sé que lo sabes- dijo Strify- el problema es que no estás consciente de eso.

Lo mire airada.

-No tengo ganas de discutir eso- dije- solo salgamos de aquí.

Strify asintió y caminamos juntos a la salida.

-Cuando Alexandra murió- comenzó Strify- intenté suicidarme.

-No me des ideas- murmuré. Strify sonrió levemente.

-Ahora me alegro de no haberlo hecho- continuo- aun hay muchas cosas por vivir, muchas aventuras que tener…

Suspiré.

-Creo que ahora tenemos algo en común- susurré. Strify me miró con ternura.

-Ojalá no fuera eso- dijo.