Capitulo 8: Confesión de amor

Se dividieron en grupos de 3: Taruto se juntó con Pudding y Mint; Pai con Lettuce y Zakuro; Kisshu con Ichigo y Masha.

-Hacia tiempo que no te veía asi, Koneko-chan, te ves irresistible. – dijo Kisshu.

-A-arigatou, Kisshu. Pero ahora tenemos que centrarnos en la misión. Masha, ¿notas algo?

El pequeño robot no notaba nada, se habían recorrido parques, calles, lagos y no encontraban nada.

De repente, una espada pasó a unos centímetros de Ichigo si Kisshu no la hubiera apartado, la habría rebanado por la mitad. Ante ellos, se hallaba Blue Knight.

-¡Aoyama-kun! – gritó Ichigo.

-Lo siento, Ichigo, pero no permitiré que estés con una rata de pelo verde antes que conmigo, y si lo que quieres es estar con él, tendré que matarte. – dijo mientras se abalanzaba sobre ella.

-Por encima de mi cadáver, no la harás daño, maldito. – dijo Kisshu interponiéndose con sus sais.

Kisshu y Aoyama, empezaron a luchar, puede que antes Kisshu peleara peor, pero estuvo un año entero perfeccionando sus técnicas y en cambio, Aoyama no había peleado desde entonces. La batalla estaba a favor de Kisshu.

-¡Ichigo! – gritó Lettuce.

-Lettuce, minna. – dijo Ichigo.

-No hemos encontrado ni rastro de los Skrolers, pero sentimos que se había desatado una batalla y vinimos corriendo. Pero, ¿qué demonios hacen peleando Kisshu y Blue Knight? – dijo Mint.

-Blue Knight se abalanzó sobre mi, pero Kisshu lo paró y me salvó y ahora están luchando entre ellos.

-¿Qué Aoyama te quería matar? ¿Pero cómo es posible? Na no da – preguntó Pudding.

-Es difícil de contar… - Ichigo fue cortada de repente.

-¡Maldito! – exclamó Kisshu.

Blue Knight se abalanzó directamente hacia Ichigo, pero antes de que la espada la tocara, delante de ella, se teletransportó una persona que bien ella conocía y evitó el impacto.

-No… Kisshu… - dijo Ichigo mientras Kisshu caia delante suya.

-No… pasa nada, Ichigo… Me pondré bien… Es solo un rasguño…

En verdad, Kisshu estaba mintiendo, no era solo un rasguño, Aoyama le había rajado toda la espalda y estaba sangrando a mares. A pesar de ello, se levantó y se quedó delante de Ichigo.

-Si quieres matarla, tendrás que pasar por encima de mi cadáver, ya te lo dije. – dijo con los ojos ardiendo de ira.

-Pero, ¿qué pasa aquí…? - exclamaron las Mews.

-Como usted desee, asqueroso alien.

Pero justo cuando Aoyama se dirigía con su espada a matar a Kisshu, tocó tu oreja izquierda y algo lo detuvo.

-Por hoy, me iré, pero ten en cuenta que no te dejaré con vida, Kisshu.

-Lo mismo para ti, principito.

Cuando Blue Knight desapareció, Kisshu cayó al suelo e Ichigo lo cogió.

-¡Kisshu! ¡Por favor, háblame! – gritó Ichigo.

-Hay que llevarlo al café de inmediato lo trataremos allí. – dijo Shirogane el cual apareció con Akasaka.

-Chicas, no me encuentro muy bien… - seguido de esto Ichigo se desmayó.

-¡Ichigo! – exclamaron todos.

Cuando llegaron todos al café, subieron a Kisshu al piso de arriba y le tumbaron en la cama. Akasaka empezó a limpiarle la herida. Ichigo estaba en una cama al lado de la de Kisshu.

-¿Qué demonios le pasó a Kisshu? – exclamaron Pai y Taruto.

-Fue… Aoyama. – dijo Ichigo mientras se incorporaba.

-¡Ichigo! – exclamaron todos.

-Tranquilos chicos, me encuentro mejor. ¿Cómo esta Kisshu, Akasaka-san? – preguntó preocupada.

-Está bien, su piel esta sanando muy rápido, pero no sé cuándo despertará ya que la espada estaba infestada de veneno.

-Ya veo… - Ichigo de repente, sintió unas nauseas horribles y tuvo que irse corriendo al baño.

Dentro se oyeron muchos vómitos y naúseas, las chicas bajaron a ver que sucedía.

-Ichigo, no te encuentras bien llevas rara desde la batalla. Tienes que descansar, nosotras nos ocuparemos de Kisshu.

-¡NO! – se oyó desde dentro. – No puedo dejarle solo, es mi culpa que esté asi. Yo le cuidaré.

Y asi fue, los días pasaron y aunque la herida sanaba muy bien, Kisshu no despertaba. Ichigo le cambiaba las vendas continuamente, le limpiaba la herida, le hablaba, le acariciaba esas orejas que tanto le gustaban… Pero Ichigo cada dia que pasaba, se encontraba peor, no paraba de vomitar y de tener mareos. Pero eso a ella no le importaba.

-Kisshu, por favor, no puedes morir. Hay algo que te dije el dia que te quedaste en mi casa pero te quedaste dormido y no te lo pude decir. – Ichigo le cogió de la mano. – Me he dado cuenta de algo Kisshu. Aunque antes fueras mi enemigo, todo lo que hacias era porque estabas enamorado de mi, al igual que yo me rehusaba a ir contigo porque estaba enamorada de Aoyama. Entiendo tu posición en ese momento, me querias llevar contigo para que no me pasara nada malo. Todo eso lo recordé cuando moriste ante mis brazos, todos los recuerdos vinieron a mi de golpe.

Hizo una pausa, mientras que le acariciaba sus preciosas orejas y su cabello verde.

-Por eso, cuando te fuiste senti que me faltaba algo, estaba feliz pero no del todo. Pero cuando volviste y te vi… Pude sentirlo en lo más profundo de mi corazón. Te echaba de menos pero no me quise dar cuenta porque tenía a Aoyama-kun, pero me di cuenta de que las personas cambian como tu mismo dijiste, y Aoyama ha cambiado. Y gracias a que tu estabas allí esa noche me pudiste salvar, sino no me quiero imaginar que me hubiera podido hacer… - se le caian las lágrimas. – Echaba de menos que aparecieras de repente, echaba de menos que me vigilaras donde sea que estuviera, echaba de menos hasta las peleas contigo. Por eso, decidi que esa noche seria tuya y asi fue. No lo hice para vengarme de Aoyama, Kisshu, lo hice porque te quiero. Te amo muchísimo y siento todo el daño que te he hecho…

Mientras Ichigo no paraba de llorar, una mano se elevó y se dirigió hacia su rostro secándole las lágrimas.

-Ichigo… ¿Todo lo que dijiste es verdad? – preguntó Kisshu sin fuerza.

-¡KISSHU! Claro, que es verdad. Lo siento por no haberme dado cuenta antes.

-No me lo puedo creer, Koneko-chan. Tú me amas… - dijo mientras le acercaba el rostro al suyo.

Los dos se fundieron en un apasionado beso. Cuando se separaron, Kisshu se dio cuenta de que Ichigo tenia ojeras, y estaba muy pálida.

-¡Ichigo! ¿Qué te ocurrió? Estas muy mal, ¿Cuántos días llevo durmiendo?

-Tranquilo Kisshu, apenas llevas 4 dias durmiendo. Y estoy bien, solo he tenido algunas naúseas y mareos.

-Vaya vaya, se despertó el bello durmiente. – dijo Shirogane irrumpiendo.

-Gusto en verte de nuevo, rubio – farfulló Kisshu.

Todo el grupo entró, además de Pai y Taruto, que abrazaron a Kisshu.

-Estábamos muy preocupados, baka. – dijo Taruto llorando.

-Lo siento, hermanos. No volverá a suceder.

-Aun asi, tu herida no sucedió por arte de magia, fue Aoyama el que te hirió y me gustaría saber la razón. – dijo Shirogane.

Kisshu e Ichigo se miraron y asintieron.

-De acuerdo, os lo contaremos todo. – dijo Ichigo.