Sentimiento positivo
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capítulo 8: El jefe
Sabía que estaba aprovechándome de Alice y su generosidad al cuidar al pequeño Mac mientras yo me iba a cenar con otro hombre, cuando ella ni siquiera tenía que hacerlo, pero no tenía a nadie más con quien dejarlo.
Le envié un mensaje cuando estaba frente a su departamento y luego baje del coche para entra al edificio y dirigirme hasta su piso.
Claro que al tocar el timbre, fue Jasper quien abrió la puerta en lugar de Alice.
-Rose ¿Cómo estás?- él se veía bastante alegre, tal vez porque Alice había regresado a casa temprano en lugar de tener que ir a cena de trabajo como yo.
-bien, Jasper ¿Qué tal tu?
-todo va bien- dijo- Alice fue por Mac, el pobre quedo rendido sobre nuestra cama luego de jugar casi por hora y media con su pelota azul
-es su favorita
-lo noté- el rió- ¿y qué tal la cena?
-todo fue bien, resolvimos algunos detalles del evento…
-¿la fiesta de navidad cierto?- yo lo mire sorprendida- Alice me lo dijo, lo siento
Así que Emmett no se lo había dicho ¿sabría ya lo que había pasado entre nosotros? ¿O al menos tendría idea de lo que él estaba intentando hacer conmigo ahora?
-no te preocupes, si, es eso.
-bueno, suena bien. Hace tiempo no hacen ninguna importante por aquí y creo que ustedes aun no han organizado ninguna ¿cierto?
-cierto- yo sonreí. Tal vez por eso había aceptado, por eso o porque aun no podía alejarme por completo de Emmett.
-¡aquí estamos!- la voz de Alice sonó desde la sala al venir con Mac en sus brazos y el pequeño bolso con sus cosas colgando de su hombro.
El pequeño al verme abrió sus ojos bien grandes y comenzó a mover su colita casi de inmediato.
Casi como una madre al reencontrarse con su hijo, estire mis brazos y él se lanzó a ellos saludándome por completo feliz y dándome lengüetazos por toda la cara
-creo que extraño a su mamá- dijo mi amiga
-yo también lo extrañe
Ella sonrió
-¿Qué tal la cena?- yo abrí mi boca y dudé antes de poder decir algo. ¿Iba decirle lo que había sucedido? Bien, ya le había contado las otras dos veces anteriores, así que no tenia caso guardarmelo esta vez ¿o sí?
Mire a Jasper en un intento por que el comprendiera lo que necesitaba y gracias a Dios, él lo captó a instante.
-las dejaré hablar- dijo dándome una sonrisa cómplice- fue un gusto verte Rose
-también-dije- nos vemos
Asintiendo con la cabeza el entró de regreso al departamento y Alice me miró inquisidora y ansiosamente.
-¿vas a decirme que pasó o no?
-la cena fue bien, hablamos sobre las cosas que habíamos acordado, el me dijo que le gustaría modificar…
-¿y…?
-él me besó- solté sabiendo que eso es lo único que ella quería escuchar
-¿en la mesa?
-no, afuera de la oficina, Contra mi auto después de que regresáramos por él.
-¿"contra"… tu auto?- yo asentí- supongo que no te opusiste mucho si consiguió acorralarte contra un coche
-Alice, shhh- dije al ver que ella había subido su voz, casi como una respuesta instintiva -yo también quería hacerlo esta vez ¿está bien?
Ella cerró un poco la puerta detrás de sí y me miró preocupada
- entonces ¿ya lo decidiste?
Yo mordí mis labios nerviosamente.
-no he decidido nada- dije –él quería que fuéramos a su departamento después de cenar- ella abrió su boca sorprendida y luego la cubrió con su mano ocultando una sonrisa, mientras que yo sabía que eso era casi inevitable que sucediera
-e imagino que dijiste que no, considerando a la hora que regresaste
-claro que dije que no- respondí
-pero no a los besos- yo le puse los ojos en blanco- solo decía…
-Alice, yo… no sé qué es lo que me hace estar con él. El modo en que me mira y como me habla hace que… quiera seguir y no detenerme.
-¿que hay de Edward?
-regreso a casa ayer- contesté- y ya no duerme en el sofá-no después de que follaramos en el, pensé- dijo que está harto de que peleemos, pero no tengo idea de cuánto va a durarnos eso.
-parece que Emmett llegó en el momento perfecto
-¿crees que estoy metiendo la pata?
Ella negó con la cabeza y sonrió
-solo creo que necesitas un buen revolcón- me dijo- con Edward o Emmett. Pero tal vez con Emmett sea mejor, ya que será algo nuevo.
Uno que había estado a solo un "si" de conseguir si hubiera ido con Emmett a su apartamento un rato antes.
-es que con Edward ahora en casa no puedo…
Yo me detuve. Ahora era muy pronto para ponerme a pensar en que cosas podía hacer o no con Emmett, o como iba a hacerlo con Edward en casa. Aun mi cabeza estaba nublada con lo que había sucedido contra mi auto como para poder pensar racionalmente, cuando mi cuerpo solo me decía que le siguiera la corriente e hiciera todo lo que él quisiera conmigo.
-¿no volverá a viajar?-preguntó Alice.
-supongo
-bien, puedes aprovechar esos días.- me animo-no tiene que ser ahora, y de paso puedes hacerlo esperar un poco…. Mantener las cosas calientes
-Alice- le dije por poco poniéndome roja
Ella se rio.
-solo ten cuidado, ya sabes…él y Jas son primos y desde que está en la ciudad han estado bastante tiempo juntos, mirando partidos de futbol y esas cosas
-entiendo
-no creo que vaya a ser tan tonto como para decirle algo, sobre todo si sabe que es amigo de Edward, pero quien sabe.
-solo será una vez Ali- le dije
Ella me miro y sonrió de manera cómplice
-eso dicen todos
Yo negué con la cabeza y también me reí.
Claro que hasta que Emmett y yo volviéramos a vernos, no tenía idea de cuánto tiempo más iba a pasar. Con suerte me daría un respiro, de una semana o dos. Mientras tanto, debería lidiar con Edward por el resto de la semana.
Y claro, también tuve que lidiar con él al llegar a casa.
Tendido en el sofá mirando la tv, con todas las luces apagadas, esperando que yo llegara no era una de las mejores bienvenidas que podía esperar.
-llegas un poco tarde- dijo con un tono reclamador, pero tratando de suavizar su voz.
-te dije que iría a cenar con un cliente. Una cena no es precisamente temprano, Edward.
-son pasadas las 11
-apenas- contesté mirando el reloj sobre la pared- tarde casi 20 minutos en conducir hasta aquí, y tuve que pasar a casa de Alice por Mac, así que no es como si me hubiera quedado cenando con alguien hasta estas horas.
Su rostro permaneció serio y enfadado.
- y no es como si tu no hubieras llegado tarde a casa varias veces por tus cenas de negocios, así que no veo porque yo no puedo hacerlo también
- es solo que estoy poco en casa, y cuando estoy aquí me gustaría poder comer contigo. Eso es todo.
- solo fue una noche, Edward- contesté- y aun podemos comer algo si quieres.
-ya cene- sentenció
-bien, genial, entonces. Olvida lo que dije- contesté igual de seria- ¿paso algo en la oficina?
-no- dijo- es solo que…
-¿qué?- pregunte sabiendo que él estaba a punto de largarlo todo.
-no me agrada la idea de que te veas con tipos para cenar. Incluso cuando se traten de negocios.
-tu lo haces todo el tiempo- apunte
-yo soy hombre, no es lo mismo- frunciendo el ceño lo mire a los ojos dándome cuenta de cuan en serio el parecía estar yendo con esto.
-¿desde cuándo te importa eso? Es decir… llevo más de cuatro años haciendo esto y tú y yo llevamos juntos ese mismo tiempo, no es como si esto te hubiera importado antes. ¿Por qué te molesta ahora? ¿Alguien te metió alguna idea en la cabeza?
-nadie me metió nada en la cabeza- contestó enfadado- solo digo que los tipos pueden malinterpretar las cosas. Una cena de negocios, para ellos puede solo ser una cena con una chica que esta increíblemente buena.
-te agradezco el cumplido, pero también llevo esto en mi mano- dije alzándola en el aire y con la otra señalando el anillo de compromiso que él me había dado- creo que eso deja bastante en claro que no estoy disponible
Incluso cuando para Emmett eso no significara nada. Y la cena, que se suponía que era de negocios, solo lo fue por unos quince minutos antes de convertirse en una cena en que hablamos de nuestras vidas, trabajo y de como él quería acostarse conmigo y me lo demostró de tantas maneras como pudo.
Edward suspiró y cerró sus ojos por unos segundos antes de volver a mirarme.
-lo sé- contestó finalmente- solo… olvida lo que dije.
-¿Por qué lo dijiste entonces?
¿Tenía miedo que de fuera a engañarlo? ¿Era eso?
-por que conozco la cabeza de los hombres, cariño. Porque sé lo que piensan.
-¿es lo que tú piensas cuando vas a cenar con clientes en los que hay también chicas muy lindas?
-no- se apresuro a contestar- pero mis compañeros si lo hacen. Nunca pierden una oportunidad para flirtear – pero él no. Por supuesto, el no iba a admitir algo como eso. Y yo sinceramente esperaba que así fuera.
.
Al otro día cuando llegue a la oficina, un enorme ramo de flores blancas estaba esperándome en mi escritorio con una tarjeta a un lado.
"Gracias por la cena, a la próxima cocinare yo" E
¿Ese era un intento por convencerme que fuera a su apartamento?
Malo o bueno, tenía que admitir que había despertado en mí una curiosidad que antes no tenía. ¿El podría de verdad cocinar? ¿Sería bueno en ello o solo lo había escrito para tratar de impresionarme? Era una posibilidad. Pero eso no había sido lo único que me había hecho pensar.
Para el tiempo en que nosotros salíamos el aun vivía con sus padres, bueno, yo también vivía con mis padres, éramos adolescentes, pero desde entonces todo había cambiado.
¿Cómo sería el viviendo solo? ¿Qué tipo de apartamento tendría? ¿Uno grande, pequeño? ¿Limpio y ordenado o abarrotado de cosas?
Y la comida. Debía admitir que la idea de un hombre que le gustara cocinar era muy atractiva.
Edward con suerte sabía hacer un omelette y algo de pasta hervida con salsa sacada de una lata, eso era todo.
Mierda, de verdad necesitaba dejar de comparar a uno con el otro. De otro modo, uno de los dos saldría en desventaja, y lamentablemente ese estaba siendo Edward hasta ahora. Y eso que aun no habíamos llegado a la parte del sexo.
En esa área en particular, no podía ser demasiado objetiva, los últimos 3 años lo había hecho con Edward, no todos los días, pero siempre que teníamos tiempo, mientras que con Emmett, eso había sucedido más de diez años atrás. Para entonces no había sido malo, de hecho había sido bueno, pero él podría haber cambiado mucho desde entonces, o incluso podía continuar siendo el mismo. No tenía forma de saberlo. No a menos que….
No. No. Ya había pasado por eso un millón de veces. No iba a acostarme con él o no todavía. Necesitaba a Edward fuera de casa esa noche, o no había forma que regresara después de haberme acostado con otro y ver a mi prometido a los ojos.
Amaba a Edward, pero eso no significaba que nuestra relación fuera perfecta. El aun no aceptaba a Mac y tampoco se había retractado por lo que había dicho sobre tener hijos.
Tal vez no quería retractarse, dijo mi voz interior, tal vez eso es lo que en verdad sentía. Pero no me atrevía a preguntárselo de nuevo, temiéndome que la respuesta fuera a ser siempre la misma.
Mierda. ¿Por qué no me lo había dicho antes? Es lo único que me preguntaba una y otra vez. ¿Por qué no me dijo que no quería tener hijos antes de que nos comprometiéramos?
.
Por suerte la siguiente semana paso bastante tranquila y con buenas noticias.
Irina Denali regreso para que eligiéramos las flores para los centros de mesa y no podía verse mas enamorada de su prometido Laurent.
Si, justo como yo estaba después de que Edward me diera ese anillo, hacia más de un año y medio atrás. Mas del tiempo que se tomaban normalmente las parejas para casarse y planear su boda. Mientras que Edward solo seguía aplazando la fecha de la nuestra. ¿Seria que de verdad no quería casarse conmigo? ¿Por qué me había dado ese anillo entonces? ¿Había sido porque sabía que Jas iba a darle uno a Alice y no quería ser el último en hacerlo y en su lugar lo había hecho antes? ¿Solo para quedar bien? ¿Solo para hacer lo mismo que los demás?
Pese a todas mis preguntas sobre si mi prometido me quería de verdad y si mi ex novio solo quería un polvo y nada más, tenía que seguir trabajando.
Así que fui con Irina a una de las florerías más grandes que había en el centro y le explique cuáles podía ser sus opciones, mientras ella no podía dejar de hablar de su futuro esposo; tanto que incluso me resulto empalagoso. ¿Habría sonado igual de insoportable y melosa después de comprometerme? No, me dije. Incluso entonces no me había permitido emocionarme por demás.
Ya de regreso en casa, Edward está cocinando cuando llegue. Ja, cocinando, fideos con salsa, salidos de un paquete y una lata.
Sin embargo no dije nada y me los comí, no estaban tan mal.
Aun las cosas están algo tensas, pero ninguno de los dos saca el tema. Ha vuelto a dormir conmigo en la cama, pero eso es todo. No hemos vuelto a follar desde esa vez en el sofá, y ahora mismo con el único que podía pensar en acostarme es con Emmett… Dios.
Por alguna razón me siento mal, pero sé que no debería hacerlo. Él precisamente no ha sido un novio ejemplar en las últimas semanas, así que yo también puedo permitirme algunos errores.
Y las buenas noticias finalmente llegaron el miércoles por la tarde.
Con un Edward regresando a casa con una sonrisa y una expresión de alivio en su rostro.
-compraron las acciones- dijo en cuanto le pregunté qué era lo que sucedía.
-¿de verdad?
-hoy firmaron- dijo con un suspiro- aun no me lo creo.
-eso es genial ¿o no?
-si, ya estaba a punto de comenzar a aplicar para otras empresas. De no haber sido por eso….- él negó con su cabeza y se arrojo sobre el sillón- hoy hemos estado todo el maldito día de acá para allá teniendo que poner todos los papeles al día, las cuentas…. Todo para la revisión de mañana.
Así que eso era lo estresante.
-¿y qué tal el nuevo jefe?
-no tengo idea, solo lo he visto de lejos -admitió- parece joven
-¿que tan joven?
-mi edad probablemente. Tal vez uno de esos niños ricos que no tienen nada que hacer con su dinero.- el sonaba enfadado por algún motivo.
-pensé que querías que alguien comprar para que la empresa no quebrara
-si, pero un tipo que supiera de que va lo que hacemos, no un idiota que solo puso dinero en algo por que espera ganancias y después querrá cambiar todo como se le antoje la gana sin tener idea de que es lo que verdaderamente necesitamos.
Y ahí estaba. Señoras y señores, eran celos.
-¿y piensas que hará un desastre solo porque es joven?
-espero que no lo haga- me dijo- ¿pero qué tipo de 28 años tiene tanto dinero sino es porque trabaja en algún puesto en que le ha dado su padre ricachón?- yo no contesté- de cualquier modo, tal vez me equivoque, ojala lo haga- me dijo- ya veremos que sucede.
Yo lo mire sin saber que decir y él volvió a suspirar.
-harán una fiesta este fin de semana- me soltó de pronto- en la compañía.
-¿con que motivo?
-para recibir al nuevo miembro del consejo/ jefe
-ya veo
-y tienes que venir conmigo
Eso no era una invitación, sino más bien una orden.
-¿por qué?
-dijeron que querían que fuera familiar, ya sabes, esposas, novias, pero sin niños, por supuesto- explicó
Eso no sonaba como si tuviera demasiadas opciones.
-¿Qué día es?
-el sábado por la tarde
-¿y si tengo trabajo?- aunque no lo tuviera, quería saber qué es lo que él pensaba al respecto.
-estoy seguro de que Alice puede cubrirte. – me dijo, obviamente mostrándome que eso le importaba bien poco- ¿tienes algún evento?- yo negué con la cabeza- bien, nada de qué preocuparse entonces.
-¿y que se supone que me ponga?
-ya sabes, uno de esos lindos vestidos tuyos- él me sonrió- . Uno formal, pero no tan de fiesta. Mas como para una recepción que para una boda diría yo.
Yo asentí con la cabeza.
Tendría que ir ¿qué más podía hacer?
Bien, al menos estaría ocupada y tendría una escusa en caso de que Emmett volviera a buscarme.
Uno con el que solo había intercambiado dos emails desde nuestra cena, la semana anterior, mensajes que solo se habían tratado de trabajo.
Una parte de mi estaba aliviada, mientras que la otra, aun contenía la ansiedad que me había hecho sentir cuando me había acorralado contra mi auto besándome con deseo.
¿Se habría rendido acaso? No, dijo mi voz interior, solo debe estar esperando el momento exacto para atacar, como un león a la gacela.
.
Edward no estaba con ánimos de fiesta y tampoco yo. Él aun parecía enfadado, cuando yo solo había esperado ese momento, en que todos los problemas de su trabajo desaparecieran, para tratar de que solucionáramos nuestros problemas y él dejara de estar preocupado.
Obviamente, eso aun no iba a ser posible.
Y claro, al verme en ese vestido azul me había puesto mala cara. ¿Muy revelador? No, solo ajustado, pero no pensaba cambiarme. ¿Desde cuándo le importaba como iba vestida a un evento? ¿Solo por que estarían sus compañeros le interesaba lo que llevaba puesto? ¿Por que tenía miedo a que me miraran demasiado?
Enfadado conmigo porque no había querido cambiarme, y yo con el por comportarse como un niño, ambos nos dirigimos hacia la fiesta.
Edward se estaba comportando como un idiota últimamente y todo ese rollo de los celos, no tenía ni la más mínima idea de donde había salido. Casi 4 años juntos ¿y ahora venían a aparecer? Algo más estaba pasando y yo aun no sabía que era.
Para cuando llegamos, se podía escuchar una muchedumbre y música viniendo desde varios pisos más arriba.
Tomamos el elevador y ya arriba, Edward tomó mi abrigo de mala gana y junto con el suyo los llevo a un guardarropa que estaba ubicado apenas unos metros después de los ascensores, y en la dirección opuesta de donde parecía estar la fiesta.
Dos enormes puertas dividían la fiesta de nosotros. Y si bien estaba preparada para enfrentarme con casi cualquier cosa al traspasar esa puerta, lo último que podía pensar en encontrarme del otro lado fue a él.
-Y ahí está- dijo mi prometido en cuanto lo vio y señalándolo con el dedo para que yo lo viera- el nuevo jefe
Yo me quede por poco paralizada junto a mi prometido.
En la otra punta del salón, ahí estaba Emmett; llevando un traje negro con camisa blanca y corbata también negra. Uno que le quedaba increíble.
Oh mierda.
Emmett había comprado las acciones.
El me lo había contado todo, pero nunca me había dicho de qué empresa se trataba.
Oh Dios ¿lo había hecho a propósito? Edward no tenía idea de que nos conocíamos y yo no iba a decírselo, así como tampoco pensaba decirle que había vuelto a ver a mi ex novio doce años después y estaba considerando tener una aventura con él.
Pero ahora, con ambos en la misma fiesta… estaba en un aprieto.
-¿vamos a saludar?- pregunté probablemente más asustada que ansiosa
-luego-dijo Edward- ahora quiero algo de beber- yo asentí, agradecida- ¿te traído algo?
-un poco de vino no estaría mal.
-solo un poco- dijo como si eso fuera una advertencia- ahora regreso.
El y su manía que no bebiera de más. Dios, no era una alcohólica, pero demasiado vino, lo cual eran más de tres copas, solían ponerme algo volátil.
Quitando mis ojos de él, me volteé en la dirección opuesta deseando que no me viera.
¿El lo sabía? ¿Sabia que iríamos allí? ¿Qué yo estaría en esa fiesta? ¿Había sido por eso que no me había buscado, porque sabía que volvería a verme?
Tal vez podía evitarlo, o solo fingir que no nos conocíamos. Edward tal vez no lo notaría.
No creía que Emmett fuera a hacer una escena ahí misma, ni fingiera haberse topado accidentalmente conmigo, no, él no haría algo como eso.
Regresando a mi lado con una copa de vino llena hasta la mitad, y tres canapés en un pequeño plato, él no dijo mucho más.
No quería estar allí, probablemente tan poco como yo.
Lo que no significó, sin embargo, que se quedara conmigo por el resto de la fiesta.
No. En tanto como pudo, él se fue con sus compañeros de trabajo, a hablar y beber.
Yo solo era un adorno, al igual que el resto de las novias u esposas que estaban allí, solas como yo o hablando entre ellas al no tener más que hacer.
Los tipos eran unos idiotas.
Y yo solo quiero irme a casa con Mac Ese cachorro se había convertido en mi refugio últimamente.
Media hora y yo continuaba sola. Aburrida y sola, mirando la hora en uno de los relojes de la pared cada tanto.
Volviendo a buscar a Emmett con la vista, lo vi a lo lejos charlando con otros tipos. Él me mira fijamente y sonríe; luego saca su celular de su bolsillo y escribe algo.
Dos segundos después el mío suena.
- veámonos en el guardarropas en 5 minutos- E
Pasando saliva, apague mi teléfono y lo regrese a mi bolso. Viendo que Edward aun estaba con sus amigos y no parecía siquiera molestarse en si yo estaba allí o no, me escabullí por una de las puertas laterales y lo espere frente a la puerta del guardarropas, donde ahora no parecía haber nadie e incluso las luces estaban apagadas.
¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Cómo no me lo había dicho? Esto no podía ser una simple coincidencia, no, esto iba más allá de todo lo que podría haber sucedido por pura casualidad.
-no te ves muy feliz de verme- dijo apareciendo por el corredor frente a mi apenas unos segundos después.
-¿eso crees?
-¿estás molesta conmigo o con el idiota de tu prometido que te ha dejado sola prácticamente casi desde que llegaron? - Emmett se me acercó con su actitud tan galante de siempre y alzó una ceja esperando mi respuesta.
Obviamente el muy desgraciado no me había sacado los ojos de encima desde que había llegado.
-no me molestes-dije rodándole los ojos y avanzando hacia el interior del corredor donde guardaban los abrigos y bolsos
-¿Por qué haría algo como eso?
-no lo sé-dije- tal vez disfrutas acosándome
-bueno, es un buen pasatiempo, pero no creo que cuente como acoso si tu sabes que lo estoy haciendo.
Yo me reí con ganas. Él siempre tenía una respuesta para todo
-¿Cómo es que terminaste comprando acciones en la misma empresa que trabaja Edward? ¿Acaso me mandaste a investigar?
-creí que ya te había dicho a que me dedicaba- dijo- y que te había dicho sobre este trato y que había sido el motivo por el cual había venido a la cuidad, incluso antes de la boda; cuando ni siquiera nos habíamos visto.
-lo sé.
Eso sin embargo no explicaba nuestra increíble coincidencia.
-¿así que fue pura casualidad? ¿Igual que la fiesta de recaudación hace varias semanas?
-bueno, eso no fue exactamente una coincidencia- admitió- y ya te lo dije, pero me gusta hacer caridad y sobre todo me gustan los animales.
Yo me reí con sarcasmo.
-esto solo creo que ha sido un poco de suerte, es todo- dijo haciendo referencia a la compañía.
Dios, este Emmett sonaba tan diferente al que yo había conocido casi diez años atrás. Entonces ninguno de los dos tenía idea de en que iba a terminar trabajando o que estaría haciendo ahora. Así como tampoco habríamos imaginado una vida separados.
Continué caminando por el guardarropa, lleno de ambos lados de abrigos y bolsos, hasta llegar casi al final, donde una tenue luz se colaba por una ventana bastante más alta que yo.
Oí sus pasos venir detrás de mí y entonces me volteé a verlo.
-creo que he olvidado decirte cuan hermosa te ves hoy- me dijo
Yo le puse los ojos en blanco.
-lo digo en serio- insistió, dejando vagar sus ojos por mi escote, bajando por mi cuerpo hasta llegar a mis piernas- hermosa y caliente.
-¿qué es lo que quieres? - dije y ya comenzando a perder la paciencia.
El se acercó a mí y entonces me aprisionó contra la pared mirándome fijamente. Yo me puse algo nerviosa.
-¿realmente necesito decirlo?
Yo pase saliva y no contesté. No, no tenía que decirlo. Claro que si lo hacía, tal vez acabara más caliente de lo que ya estaba ahora.
-quiero follarte - me dijo al oído y entonces poniendo sus manos en mi cintura. Yo lo mire sin saber qué hacer.
Sus manos bajaron hasta el borde de mi vestido y comenzaron a hacerlo hacia arriba. Sus dedos se presionaron contra mi piel y entonces yo suspiré con fuerza la para que mi cuerpo se movía nerviosamente.
-¿quieres que me detenga?- el paso sus dedos por el borde de mis bragas y yo me estremecí- dímelo
Yo mordí mis labios nerviosa. Emmett movió sus dedos hacia arriba y luego hacia abajo hasta mi centro, comenzando a presionar hacia adentro. Yo gemí y entonces el repitió el movimiento soltando un gruñido.
Oh, Dios….
-estas mojada….- el parecía orgulloso de ello- ¿te pusiste así por mi?- yo no respondí. Así que él me tomó por el mentón y me obligo a mirarlo- dilo-dijo
-si-contesté mientras apretaba mis manos en dos puños
-eso está mejor-dijo él y de un solo tirón hizo estas hacia abajo lo suficiente para comenzar a tocarme.
Oh, Mierda… mierda, mierda
Sus dedos se curvaron, entrando en mi interior y entonces él me beso con ganas.
Su respiración era espesa, besándome, tocándome… podía sentir poco a poco como el calor estaba apoderándose de mi cuerpo y la sangre se localizaba en un área en especial.
Devolviéndole el beso, lo sujete por el cuello y su otra mano se fue a mis pechos tocándolos sin descaro.
Moviendo mi cadera adelante y atrás, Emmett apresuró sus movimientos y dirigió su boca a mi cuello, besándolo cándidamente. Su otra mano se las arregló para mover las tiras de mi vestido y dejar mis pechos al descubierto, pellizcando mis pezones.
Yo me estremecí al sentirlo y gemí con suavidad
-Dios…- jadeo Emmett y entonces volviendo a mi boca para besarme con desesperación.
Y apenas unos segundos después cuando estaba segura de que no me quedaba mucho para llegar, sentí unos pasos caminando hacia nosotros.
Oh mierda… si alguien nos veía….
Yo me quede literalmente petrificada, con mi boca abierta, y que fue cubierta casi de inmediato por la mano de Emmett evitando que pudiera decir algo. En tanto con la otra continuaba torturando mi clítoris.
Mis gemidos fueron sofocados mientras yo lo veía a los ojos, entre preocupada, consternada y por completo excitada. Emmett solo me sonrió y apresuro sus movimientos, por demás consciente de lo que estaba haciendo.
Los pasos se hicieron más cercanos, y entonces se detuvieron. Mirando por sobre su hombro al final del guardarropa, no pude ver nadie cerca de la puerta.
Oh, estoy frita, pensé mientras mi cuerpo comenzaba a contorsionarse ante la llegada del clímax.
-hazlo- dijo Emmett, pero sin hacer ningún sonido con su boca.
Mordiendo mis labios y rasguñando la palma de su mano llegue a la cima sintiendo como de pronto todo mi cuerpo parecía volverse de gelatina, y los pasos de quien fuera que estuviera por allí se alejaban.
Emmett quito la mano de mi boca y dejando de contener el aliento, exhale todo el aire de una sola vez mientras trataba de regular mi respiración.
- Dios….- jadeé
Ni siquiera debería de haberlo dejado tocarme, pero en su lugar él me había hecho tener un orgasmo increíble.
Mirando de nuevo a Emmett pude verlo muy satisfecho consigo mismo por lo que acababa de hacerme. Asustada, mire hacia la puerta, pero no pude oí ni ver nada más.
Emmett volvió a besarme, estaba vez por completo caliente. Sus manos rápidamente volvieron a mi centro e intentaron quitar lo que quedaba de mi vestido en el camino, en su camino por follarme.
Entonces otro par de pasos pudieron escucharse en el corredor. Yo volví a ponerme tensa, apartándolo instantáneamente de mí.
-¿Qué hacemos aquí?- decía un tipo
-solo buscamos un sitio donde podamos fumar esto en paz- contestó otro
-vamos a la terraza, aquí van a darse cuenta- repitió el primero.
Yo exhale el aire con fuerza y los pasos volvieron a alejarse.
-tranquila- dijo Emmett.
Aun agitada, yo negué con la cabeza y acomode mi ropa de regreso en su sitio.
-Mierda, Emmett…- maldije en voz baja- esto es una locura… no puedo creerlo.
El sonrió y me observó de arriba abajo como si aún tuviera muchas ideas más sobre qué hacer conmigo en ese vestidor.
-¿por qué no?
-porque no deberías haber hecho eso- lo acusé, enfadada conmigo mismo sobre todo.
-dijiste lo mismo cuando te bese, y sin embargo aquí estamos-oh, sí y eso era todo un logro para él. Hijo de puta…
-eres un idiota-dije apartándolo de mi
Emmett acomodó un mechón de mi pelo en su lugar y yo aparté su mano.
-¿así que ahora estas enfada conmigo?- el tenia una puta sonrisa arrebatadora en su rostro.
-no puedo hacer esto, no aquí-le dije
-¿Dónde entonces?
-no lo sé- yo bufé y acomode mi cabello hacia atrás- por Dios, esto es una locura, cualquiera podría habernos visto…
Emmett me observó pensativo, como si estuviera tratando de adivinar lo que había ahora en mi muy estropeada cabeza. Más aun que antes, gracias a él, pero para nada preocupado ante la idea de que cacharan al nuevo jefe en el guardarropas con una chica, y no precisamente la suya.
-pero no lo hicieron
-tengo que salir de aquí.- pedí- mi prometido esta allá afuera y no puedo solo…
Yo lo mire a los ojos casi pidiéndoselo, rogando que él entendiera.
-está bien- el acaricio mis labios con su pulgar y entonces se hizo a un lado, dejándome el camino libre.
Sin decir nada o siquiera volver a mirarlo, tomé mi bolso de suelo y camine lentamente hasta la salida del vestidor y mire a ambos lados antes de salir de allí camino al baño para arreglarme.
Dios, dios, dios…. ¿que mierda acababa de hacer?
Había tenido un orgasmo de puta madre, oh, sí, uno de verdad bueno, sobre todo considerando el hecho que sabía que eso estaba mal, lo que en lugar de haberme hecho sentir terrible, me había puesto tan caliente que había sido demasiado fácil dejarme ir en sus dedos.
Oh, sí, pero le había dado algo que él deseaba.
Esperanzas, unas que no podía seguir alimentando, pero que mi inconsciente, y más aun después de esto, estaba rogándome que hiciera. Pidiéndome que saltara sobre él y me pidiera que me tomara, que me cogiera como el infierno, allí mismo, en ese guardarropas.
Para cuando llegue al baño me sentí aliviada de que no hubiera nadie más allí, y sobre todas las cosas, que no me hubiera topado con Edward en el camino.
Y si, me veía como si me hubieran dado una buena cogida, incluso cuando no había sido así, no del todo, al menos.
Mi cabello estaba desalineado, mi vestido torcido y mi corazón aun podía sentir la adrenalina.
Tome un par de papeles de la máquina que estaba amurada al pared, me seque el sudor de mi frente y luego moje otros dos para pasármelos en la nuca y en mi centro, tal vez bajarían un poco la temperatura.
Mierda… esta excitada y mojada. Muy mojada. No recordaba la última vez que me había sentido así en un lugar público. Pero era electrificante.
Buscando rápidamente algo de rímel en mi bolso arregle mi maquillaje, y volví a poner mi cabello en su lugar al igual que mi vestido.
Iba a tener que ducharme en cuanto llegara a casa, esa iba a ser la única manera en que el no sintiera; y tendría que poner mis estropeadas bragas en la lavadora.
Había sido un enorme idiota. ¿Cómo me había dejado llevar de esa manera? ¿Cómo había hecho eso allí, con Edward a metros de nosotros? Bien, porque estaba enfadada y caliente, y con Emmett estaba cerca de mí, eso empeoraba todo.
Dos chicas entraron al baño y pude ver a la esposa de uno de los compañeros de Edward, Jacqueline hablando muy preocupada con la otra.
-te lo digo, ya no sé qué pensar- exclamó
-oh, hola Rose ¿Cómo estás?
-bien, todo bien- dije volviendo a meter mis maquillajes de regreso en mi bolso-¿qué tal ustedes chicas?
-aburridas, demasiado- contestó la otra chica que no conocía, pero si bien recordaba era la novia de Jacob.- estas fiestas son de lo peor
-y ni hablar de la comida
-al menos hay algo de alcohol- apunté. Algo con lo que pensaba meterme de lleno en cuanto saliera del baño.
-¡es verdad!- festejo Jacqueline-ey de casualidad ¿Edward te llamo mientras estuvieron en Chicago?
-¿qué?
-si te llamo, como… algo fuera de lo común
-no entiendo a qué te refieres
-como una llamada a las 3 de la madrugada-dijo la otra
-¿Por qué haría eso?- yo estaba confundida
Ella no contestó y la otra le propinó un codazo en las costillas.
-díselo-cuchicheo
Yo mire a Jacqueline y entonces ella finalmente habló
-Marco me llamó hace una semana mientras estaban en Chicago por completo ebrio a las 3 de la mañana
Yo no contesté. Tal vez los chicos habían decidido divertirse bebiendo de más, eso no era algo que me sorprendiera. Sin embargo, Edward nunca mencionaba ese tipo de cosas. De hecho, casi no hablaba de lo que hacían en sus viajes de 3 días con sus compañeros, y en su lugar lo único que mencionaba es si habían conseguido cerrar un trato o no; si había sido difícil conseguirlo y algunas veces si la comida había sido buena o si la cama había sido cómoda o había tenido problemas para dormir. Pero fuera de todo eso, él nunca decía mucho más.
¿Debería yo haberle preguntado más?
Al mirar entonces a las dos mujeres que tenía frente a mi noté que no era la única que parecía estar preocupada, ellas incluso, parecían sospechar algo más de lo que yo no estaba consciente.
-¿te dijo algo?- inquirí al ver que ella esperaba que yo tratara de solucionarlo por mi misma
-que estaba bebiendo con los muchachos, con Jacob, Edward, Mike y también estaba Jessica con ellos.
-¿Quién es Jessica?
-¿no la conoces?- la novia de Jacob soltó una risa irónica. Yo negué con la cabeza
-¿no te dijo Edward que está con ellos en su equipo?- yo volví a negar.
Ahora estaba entendiendo a donde estaban yendo con todo esto.
-hace seis meses que el director la asigno con ellos, para que tuvieran… "una mirada femenina" en los tratos que cerraban
Eso tenía sentido, claro que el modo en que ella lo había dicho, con ese desdén parecía como si tener una chica en el equipo significaba mucho más.
-es decir, yo no conozco a la chica ¿sabes? Pero una mujer de nuestra edad, viajando con 3 tipo días a la semana de un lado del país a otro… algo va a pasar tarde o temprano entre alguno de ellos.
¿Edward seria uno de ellos? ¿Se habría acostado con la tal Jessica o solo había sido cómplice de como uno o varios de sus compañeros lo hacían? Aun cabía la posibilidad de que a ella no le gustaran los tipos, pero dudaba que fueran a poner a una chica que fuera lesbiana con un grupo de tipos buscando que ella le diera una mirada más femenina al asunto.
-¿ustedes la conocen?
-sabemos quién es- me dijo Jacqueline- pero no hemos hablado con ella aun.
-¿Qué más te dijo Marco?
-que habían conocido un par de chicas en el bar y que junto con Jessica estaban divirtiéndose en su habitación bebiendo con ellas- dijo dolida y obviamente creyendo que lo que él le había dicho no había sido pura invención de su estado de embriaguez
-¿tú no crees que ellos…?
-¡no lo sé Rose!-ella por poco se pone a llorar- estaba diciéndoselo a Leah, y ella tampoco está muy segura sobre Jacob. Dice que se ha estado comportando algo extraño y no sabe por qué.
-¿de verdad?- yo observé entonces a la novia de Jacob
-sí, solo se lo ha pasado trabajando y apenas ha hablado conmigo desde el viaje. Dice que está cansado, pero nunca me dice nada sobre eso. Nunca habla sobre sus viajes
Tampoco Edward lo hacía.
Oh, no ¿acaso todos ellos estaban engañándonos y éramos las ultimas en enterarnos de ello?
No, él no lo haría… pero yo no tenía ninguna prueba de que así fuera.
De pronto me sentí como esas estúpidas esposas, amas de casa que hacen todo por el tipo con el que están casadas, pero no tienen idea de lo que ellos hacen por fuera de su casa.
Mierda…
-¿tu también lo sospechabas, no?
La verdad es que no. Edward no se había comportado extraño, solo habíamos estado peleando mucho, pero nunca habría pensado que estaría relacionado con algo como eso. En su lugar, había pensado que se trataba del estrés del trabajo, de viajar, de los problemas que había habido con la empresa y con la llegada de Mac a nuestro departamento.
Pero si había algo más, no tardaría en descubrirlo.
-no lo sé- admití- él tampoco me dice nada sobre el trabajo, pero comenzaré a conversar con él sobre eso de ahora en adelante. Y si llego a enterarme de algo…
-tranquila, nosotras también te lo diremos si es así- yo asentí, esperando que eso solo hubiera sido un idiotez de solo una noche de muchachos. Donde Marco se había pasado de tragos y había inventado algo para llamar la atención de su esposa.
¿Pero qué tal si eso realmente había sucedido? Incluso si hubiera sido cosa de una vez, de una sola vez en que Edward me había engañado… ¿podría perdonarlo?
Ya había pasado por eso antes y conocía la respuesta.
Sin embargo, lo que yo estaba haciendo con Emmett tampoco podría considerarse muy apropiado. Y él incluso podía pensar que yo le estaba siendo infiel.
Tal vez si yo lo hacía y el también, ninguno podría juzgar al otro. Últimamente estábamos mas separados que juntos y entonces…
Yo suspiré y mire a las dos mujeres frente a mí. Ellas estaban de verdad preocupadas, mientras que yo solo estaba pensando en cómo eso de algún momento me liberaría para estar con Emmett.
-bueno, volveré allá afuera –les dije- tal vez pueda ver a la tal Jesica y como es que Edward se comporta con ella.
-haremos lo mismo- dijo Jacqueline- solo esperemos que no sea nada grave
Dándome una última mirada al espejo, salí con un paso algo tambaleante del baño de mujeres, topándome con Edward esperándome en la puerta de salida.
-Oh Edward, me asustaste- dije con sinceridad
-así que aquí estabas- el me miró de arriba abajo y finalmente se detuvo en mis ojos.
-estaba en el baño, si
-¿por 10 minutos? – ahora era él quien estaba sospechando. Algo que era… extraño. ¿De verdad solo diez minutos atrás había notado que yo me había ido?
Oh, no, ¿acaso me había visto con Emmett? ¿Habría sido él quien me había escuchado? Mierda…
Poniendo mi mejor cara de póker me quité eso de la cabeza y lo observé muy segura antes de contestarle.
-siempre está lleno el baño de chicas- me excuse, haciendo que él me dirigiera una mirada seria-además me entretuve hablando con alguna de las esposas de tus compañeros.
-¿de verdad?- con eso si parecía sorprendido
-sí, bueno, a veces es entretenido hablar con otras chicas sobre otras cosas que no sean bodas, flores, vestidos o de que comida va a entrar en el menú.
O también dejar que mi ex me coja con los dedos en el armario…
El me sonrió comprendiéndolo, aunque lo que yo acababa de decir fuera una terrible mentira
-me alegro entonces.-dijo eliminando todo atisbo de sospecha de su rostro, aunque no de su cabeza. De eso no podía estar tan segura
-¿ya nos vamos?
-no, aun no-contestó- aun queda el pastel y el brindis final
-¿un pastel?
-un gran pastel- dijo con una amplia sonrisa que se desvaneció en cuanto vio mi rostro- oh, cariño, lo siento, debes de estar harta de ver pasteles enormes en las fiestas, pero esto solo nos tomara un rato más.
-¿Cuánto más?
-30 minutos como mucho
-está bien-contesté resignada a poder irme de allí tan rápido como pudiera y no tener que ver a la tal Jessica ni mucho menos a Emmett.
-¿te lo estás pasando tan mal?
¿Acaso él estaba bromeando? ¿O solo no se había dado cuenta de la cantidad de tiempo que me había dejado sola en una fiesta en la que no conocía más qu personas?
Pero no, a decir verdad. Me sentía demasiado bien. Más de lo que debería después de haberme corrido de esa manera con Emmett.
-no, solo estoy cansada- mentí- esta semana ha sido agotadora en el trabajo- Por no mencionar lo que acababan de hacerme.
-bueno, prometo que no tardaremos mucho más.
Yo asentí con la cabeza sin querer decirle nada más.
Claro que cuando regresamos al gran salón, mis ojos inevitablemente buscaron a Emmett por todas partes.
Disimula un poco, me dije a mi misma. Él aun tendría que estar allí por bastante más, así que iba a verlo. ¿Pero con qué cara después del orgasmo que me había dado?
Viendo a Jacqueline y Leah entrar al salón apenas dos minutos después que yo, ambas miraron exactamente en la misma dirección con una expresión nada agradable.
Ambas miraban una chica, una que estaba riendo rodeada de hombres, entre los que casualmente estaban Jacob y Marco. Esa tenía que ser.
No debía ser más alta que yo, aunque tenía unos zapatos realmente altos y también muy caros por lo que podía ver desde aquí. Pelo castaño, ojos cafés y una sonrisa que estaba teniendo a todos esos tipos cautivados.
Supongo que no era tan inofensiva después de todo.
Dándole una rápida mirada a Edward vi que él no estaba mirando a esa dirección.
Tal vez no tenia de que preocuparme, pensé. Tal vez solo sus compañeros estaba tirándosela, pero no él. O tal vez Edward aun no lo había intentado.
Mierda, tenía que sacarme eso de la cabeza ¿Por qué debía de ponerme celosa de algo que ni siquiera sabía si estaba sucediendo? Y en todo caso no había nada que pudiera reclamarle considerando la situación en la que yo misma estaba metiéndome últimamente.
Pero eso no iba a hacer que consiguiera sacármelo de la cabeza.
Incluso cuando yo tampoco estuviera siendo estrictamente fiel a Edward, no podía evitar ponerme celosa si lo veía coqueteando con otra chica.
Pero claro, ni las sospechas de engaño o celos de la atención que los hombres ponían a su resplandeciente compañera de equipo, fueron lo peor de lo que quedó de la fiesta. No, lo peor de todo, fue tener a Emmett mirándome desde lejos con una enorme sonrisa de satisfacción en la cara por el resto de la noche, mientras yo trataba de no sonrojarme de vergüenza e intentaba ocultar lo increíblemente caliente que él me había dejado.
Aquí vamos de nuevo.
¿A quién no le gustaría toparse con un tipo como Emmett en una fiesta así? jajajja
Ciertamente a Rosalie le ha gustado.
Ya veremos qué pasa con Edward después de esto. ¿ y qué pasa con Jessica?
¿Será un problema?
Díganme que les parece
Espero sus reviews…
Saludo a todas! Buen fin de semana!
Bella McCartney Darcy
