N/A: ¡Hola de nuevo! A diferencia del tiempo que me tomó actualizar al capítulo 7 esta vez no me he tardado demasiado, la historia ha tomado de nuevo ritmo en mi cabeza, tanto así que este capitulo solo me llevó un día, tal vez por eso sea un poquito corto. Me reitero con esto: no voy a abandonar este fic. Es el primer multi chapter que escribo así que es muy importante para mí, no podría dejarlo inconcluso! Además, eso sería irrespetuoso para quienes leen esta historia, a quienes como siempre, aprovecho para saludar atentamente y agradecerles infinitamente que se hayan interesado en un fic de un equipo tan loco e inusual como lo es el Outlaw Team :D
N/A2: ¡Here comes a new challenger!
¡En fin, espero que este capitulo les agrade y tambien que conteste a las dudas que les haya dejado el anterior!
Aclaraciones:
—Diálogo
"Pensamiento"
Énfasis.
Volver a la torre de Geese significaba volver al lugar en el cual todo había comenzado, también le permitía ver hacía atrás y dimensionar el abrupto cambio por el cual había atravesado. No era algo demasiado sencillo de asimilar, pero como todo había sucedido tan de repente, no había quedado más que acostumbrarse a la fuerza a tales cosas. Y tales cosas no eran algo pequeño, sino enorme e involucraban algo abstracto de lo que siempre pasaba e intentaba ignorar: sus sentimientos.
Desde su adolescencia que no había sentido nada que no fuera rabia o el deseo de venganza, y estas dos emociones lo habían conducido hacía donde estaba ahora. Su madre, muerta a manos de su padre, se había llevado al otro mundo cualquier sentimiento remotamente bueno que hubiera tenido, incluso los buenos recuerdos que con el tiempo parecían difuminarse más y más. Lo único que no perdía valor y siempre tenía consigo era el collar de su madre, algo que quizás Hotaru podría reconocer y con lo cual confirmar que en efecto, eran hermanos. La chica aún conservaba la inocencia de su niñez a pesar de las cosas por las que había pasado. Tan joven como era, no se había dejado consumir por la amargura, pero tampoco había dejado que eso la ayudara a entrenar con más dureza y hacerse más fuerte, y eso era un desperdicio. Qué pena le daba Hotaru a veces, tan sola y tan patética yendo detrás de él. Con esa actitud tan necesitada de respuestas, de cariño, de atención, podría decir que se parecía a Billy.
— Deja de dormir Gato, que ya hemos llegado —le dijo Hopper de mala gana al abrir la puerta del coche para salir. Gato se frotó los ojos con los nudillos y se deslizó sobre el asiento trasero para salir también, Hopper cerró la puerta tras de él y luego se acomodó un poco la ropa aunque no se hubiera arrugado tanto como parecía creer. Resopló para acomodarse los mechones de cabello que caían sobre su frente y mantuvo la vista en el auto que volvía a ponerse en marcha, tal vez para estacionar en un sector más apropiado.
Dio un vistazo alrededor, la cochera del edificio de Geese era realmente amplia y daba resguardo por lo menos a una veintena de automóviles, un par de camionetas e incluso motocicletas. Aunque el tipo no le agradara demasiado, era admirable el poder que tenía y lo influyente que era, teniendo a tanta gente trabajando para él en su propio edificio. Si lo intentaba un poco, casi hasta podía entender porque el viejo tenía tan maravillado a Billy. De no haber escuchado incontables veces el chiste recurrente de Yamazaki acerca del aparente enamoramiento que Billy tenía por Geese, se lo hubiera creído fácilmente, tampoco era como si el inglés se viera muy seguro de sí mismo al negarles tal acusación.
— ¿Qué es tan gracioso? Solo estaciona el auto —dijo Hopper con una leve sonrisa en su rostro—, anda, mejor subimos a la planta baja donde está la recepción, que ahí está el elevador.
Hopper le hizo una seña con la mano para que lo siguiera y volteó para caminar hacia las escaleras que estaban unos metros a su derecha. ¿Que qué le parecía gracioso? ¿Acaso se habría reído sin notarlo? ¿De verdad tanto se distraía pensando en Billy?
La recepción, el interior del elevador, gente vestida formalmente yendo y viniendo, todo estaba como lo recordaba. El lugar era pura elegancia, todo muy acorde al fino gusto de su dueño, pero a él le incomodaba y por lo que sabía, a Billy también, al menos un poco. Después de todo, Billy trabajaba ahí, y aunque fuera un eterno joven informal, desestructurado, el brillo de aquel lugar lograba cegarlo lo suficiente como para mantenerlo bajo contrato. Esperaba poder causarle el mismo efecto, no estaba muy seguro de cómo lo tomaría si se aburría muy pronto de él.
— El señor Geese quiere hablar de algo contigo, referente al torneo…
— ¿Qué? —el elevador se detuvo, se sintió algo mareado.
— Que el señor Geese quiere hablar contigo de algo referente al torneo, no sé porque tiene que ser contigo, pero bueno —se encogió de brazos— creo que no es algo que le incumba a Billy, lo cual es raro, y pues…te vez más normal que Yamazaki, así que… —dejó la frase al aire, como indicándole que era el menor de los males y tras encogerse de brazos nuevamente, salió del elevador una vez que las puertas se abrieron. Hablaba demasiado al igual que Billy, en otro tiempo habría resultado molesto para él, pero soportar una palabrería insistente era otra de las cosas a las que se había acostumbrado solo por él.
Siguió a Hopper hasta una gran puerta de madera que se encontraba al final del pasillo alfombrado. Golpeó tres veces y esperó unos minutos, luego la abrió y entró con la cabeza ligeramente inclinada. ¿Tanto respeto le iba a tener? Era un poco ridículo.
Geese estaba de pie junto al sillón del escritorio, mirando por el inmenso ventanal que ocupaba todas las paredes de la oficina y que le daba una vista completa de su ciudad. La escaza luz del atardecer delineaba el contorno de su figura, y el brillo anaranjado hacía buen contraste con el traje negro que llevaba. Gato, sin seguir el molesto protocolo que hubiera sido apropiado para la situación, caminó hacia el escritorio en lo que Hopper se alteraba e intentaba detenerlo sin hacer demasiado escándalo luego de anunciarlo con Geese, como si fuera una ama de llaves cualquiera. El mayor hizo un gesto con la mano para indicarle que se retirara, el ruido de la puerta cerrándose al instante indicaba la rapidez con la que la orden era acatada. Gato movió la cabeza de lado a lado de manera despectiva, era demasiado ridículo.
— He de suponer que no tienes ganas de estar aquí.
— En efecto.
— Bueno, no es como si esto fuera a tardar —Geese volteó lentamente y dio unos pasos hasta su escritorio, entonces abrió un cajón y sacó un par de sobres de color café. Manteniendo la lentitud al moverse, algo que no hacía más que acentuar su innata elegancia, se le acercó y le tendió los sobres— anda, esta es tu parte.
— ¿Mi parte? —preguntó un poco confuso en lo que abría el primer sobre, que era en comparación más pesado que el otro. Miró dentro y se sorprendió al ver tanto dinero, suponiendo que eso se tratara de su paga por trabajar para él, se imaginó que habría en el otro sobre. No había pasado ni siquiera una semana desde que Billy le hubiera dado un sobre similar con un poco de información de su padre, ¿qué podía significar lo que estaba pasando? No tenía mucho sentido.
— Si, ya sabes, me considero buen empleador —se recargó contra el escritorio mientras se cruzaba de brazos y lo observaba dejar el primer sobre a su lado para abrir el segundo y dar con la información que tanto le serviría—, y acostumbro pagar lo acordado cuando considero que el trabajo está hecho.
Gato se quedó inmóvil, el trabajo estaría hecho cuando hubieran ganado el torneo… ¿de qué estaba hablando precisamente?
— Te he llamado precisamente a ti porque eres el único que podría aceptar esto sin hacer un berrinche o causar una masacre en mi edificio —hizo una pequeña pausa y miró a un lado hacia el ventanal, viendo como las luces de los edificios a lo lejos contrastaban con la oscuridad de la noche que aumentaba más y más conforme pasaban los minutos, luego prosiguió—: Este torneo me da mala espina, y no tengo en mente dejar que mi mano derecha vaya precisamente al matadero, pero él no lo entendería aunque se lo explicara hasta el hartazgo.
— Ya veo —dijo simplemente para no quedarse callado, pero no lo entendía del todo, salvo que el motivo más importante era que Billy no resultara perjudicado.
— Puedo prescindir de ti y de Yamazaki, especialmente de Yamazaki… —recalcó con leve molestia— pero bueno, no de Billy —volvió a verlo y continuó—: Como te decía, según mis informantes, hay algo que no encaja del todo en este torneo y la verdad no me enloquece tanto la idea de que ganen, suficiente con lo que han hecho ya.
— ¿Y entonces?
— Pues se retiran, pierden, no me interesa, pero no los quiero ver avanzar más en esto.
— ¿Realmente faltando tan poco quieres echar todo a la basura?
— ¿Es que eres tan primitivo que solo quieres pelear sin importar que fueras a morir? No espero que entiendas esto más allá de lo necesario, no voy a darte más explicaciones.
Gato suspiró, si Billy había aprendido sus malos modales de alguien, había sido sin duda de este tipo, este tipo que tras su máscara de hombre de negocios escondía a un gamberro callejero. No se diferenciaba demasiado de los tres salvajes que había reunido para conformar un equipo que le representara en tal evento como lo era el King of Fighters, y por más que lo ocultara a la perfección frente a sus empleados, a él no podría engañarlo por más que lo intentara. Aunque no quería discutir con él, de verdad le molestaba que Geese truncara de esa forma tan brusca sus avances en el torneo.
— Creo que es un desperdicio.
— Podrá serlo para tu ego, pero sabrás manejarlo como más te convenga y por supuesto, eso no es algo de lo que vaya a ocuparme yo.
— Sí, claro, ahora voy a tener que aguantar a Billy con sus tonterías por todo esto —tomó los sobres nuevamente, ya los revisaría mejor cuando estuviera más relajado. Se volteó dando por finalizada la charla y sin ninguna muestra de respeto como lo habrían hecho Billy o Hopper, caminó decidido hacia la puerta para salir, cuando la profunda voz de Geese resonó en el lugar nuevamente.
— No creo que eso te resulte tan problemático, según tengo entendido, ahora ustedes se llevan bien.
Suspiró molesto y salió de ahí rápidamente, empujando la puerta con rabia. Caminó hasta el final opuesto del pasillo y se quedó de pie frente al elevador, debatiéndose entre oprimir el botón o quedarse allí un poco más de tiempo, tratando de ordenar sus pensamientos antes de avanzar y arriesgarse a tener que cruzar palabra con alguien para luego partirle la cara, solo por interrumpirlo. El tono ligeramente misterioso y hasta algo burlón de Geese no lo relajaba en lo absoluto, nada más lo ponía más nervioso, por qué, ¿qué significaba precisamente? Repasaba los hechos que se habían sucedido y había estado junto a Billy prácticamente todo el tiempo, no podría haberle dicho algo tan privado por teléfono ya que ni siquiera le gustaba usar ese aparato, ni usar de mensajero a Hopper. Se sentó en el suelo, con la espalda contra la pared, tal vez estaba exagerando y Billy solo le había mencionado a Geese que de hecho, actualmente se llevaban bien. Se negaba a creer que Geese tuviera tal poder como para averiguar con quien se acostaba Billy. Algo así era demasiado malicioso hasta para él.
Cerró los ojos un momento, intentando concentrarse en lo que había tratado esa simple reunión con Geese, y no pudo aceptarlo. ¿Perder? ¿De verdad quería eso? Sentía una ligera sensación de superioridad por haber sido el elegido para recibir primero tales ordenes, pero también bastante rabia de que le hubiera dicho que perdiera. Era un luchador, un guerrero, un artista marcial y tenía algo de dignidad que no iba a dejar aplastar tan fácilmente. Incluso si lograba solucionar los problemas a su moral que la orden le provocaba, la tendría difícil contándole a Yamazaki o a Billy acerca de ello, por supuesto si Geese no consideraba enviar por ellos de igual modo que lo había hecho por él. De ser así seguro le esperaba el berrinche que haría Billy y la masacre que provocaría Yamazaki, y a pesar de que un escenario fuera menos letal que el otro, no temía por ninguno.
Oprimió los sobres contra su pecho, ansioso por leer el contenido del más importante pero aun molesto por el inminente final de su equipo. Se sentía un mentiroso, habiendo asegurado en un principio que con solo estar en ese equipo, ya tenían el torneo ganado. Ya ni tenía caso la pelea del día siguiente, pero no tenía planeado obedecerlo, por lo menos no tan pronto. Primero tenía que pensar en la forma de decírselo a sus compañeros sin que hicieran tanto lío por ello, no estaba de ánimo como para soportar ninguna idiotez de su parte, ni siquiera de Billy.
Un agudo sonido como de campana lo distrajo y entonces la puerta del elevador se abrió. Hopper salió apresuradamente pero se detuvo en cuanto lo vio. La expresión de sorpresa en su rostro le hizo algo de gracia, seguramente habría ido a buscarlo.
— ¿Acaso vas a andar de niñera? —preguntó y luego bostezó, solo para molestarlo un poco fingiendo aburrimiento.
— ¡Oye! Aunque el señor Geese pudiera romperte el cuello si le diera la gana —Gato resopló sin creerse esa tontería— sigo siendo su guardaespaldas y pues… —movió los brazos como si no encontrara las palabras para explicarse sin ser demasiado redundante.
— Creo que eres un idiota más que guardaespaldas, el viejo no te necesita —se levantó y lo golpeó en la cara con los sobres que tenía en la mano—. Muévete, quiero largarme de este lugar tan pronto como pueda.
Hopper se cruzó de brazos molesto y ligeramente ofendido, y aunque hubiera querido darle una lección, no era conveniente montar un alboroto en el pasillo que llevaba a la oficina de Geese, imaginarse a su jefe regañándolo severamente por portarse como un niño tonto le avergonzaba bastante aunque fuera un escenario hipotético. Se movió a un lado, dejando que Gato entrara al elevador para luego hacer lo mismo. Apretó el botón para cerrar la puerta y luego el del piso al cual quería ir, esperando a que bajaran rápidamente y así poder deshacerse de la molestia que era Gato. No se explicaba cómo es que Billy había logrado hacer buenas migas con ese tipo, pero Billy tenía amigos extraños y al fin y al cabo siempre acababa por caer bien por su idiotez.
— Oye…
— ¿Qué?
— ¿Pues que hablaste con el señor Geese? —había que matar el tiempo de alguna forma.
— Nos despidió —Hopper abrió la boca en sorpresa y antes de que le interrumpiera continuó—: Bueno, dijo que podría prescindir de mí y del otro loco, básicamente me dijo que nos retiráramos de esta tontería.
— ¡No mientas!
— ¿Acaso eres un imbécil? No, de hecho si lo eres, y con esto confirmas que eres mucho más que un imbécil, ¿para qué te mentiría con esta idiotez? —El elevador se detuvo y se sintió mareado de nuevo por el movimiento— Maldita sea…
— Que desperdicio… —salió del elevador una vez que la puerta se abrió y Gato lo siguió de inmediato sin decir nada. Fue el mismo recorrido que habían hecho al llegar solo que a la inversa, pero que ahora no estaba nublado por la expectativa sino por la confusión. No cuestionaba nunca las decisiones de Geese pero esa decisión en particular era extraña y merecía ser cuestionada, o por lo menos discutida brevemente. Pero Geese seguro lo ignoraría olímpicamente como siempre.
Echó un vistazo al reloj plateado en su muñeca y luego volvió la vista al frente, específicamente al puente que conectaba la isla en la cual se alzaba su edificio con su hermosa ciudad. Recordó con cierta nostalgia las épocas en las que el King of Fighters no era más que un par de peleas alrededor de la ciudad y una inminente derrota para cualquier retador una vez que llegara al puente y se enfrentara a Billy, pero el torneo ahora era muy diferente, con participantes que parecían ni siquiera ser humanos. Siempre alguna organización extraña metiendo las narices para intentar acabar con la humanidad o dominarla, destruyendo la ciudad que tanto esfuerzo le había costado moldear a su gusto mientras estaban en ello.
Con la información que habían logrado obtener para él, Geese ya tenía claro que el torneo otra vez tenía una conexión con Orochi, pero luego de años de haber comprendido que ese era un poder que estaba fuera de su alcance y que de intentar usarlo lo destruiría, no estaba en sus planes aprovecharlo para su beneficio. Aunque, como buen admirador de la cultura oriental como se consideraba, era difícil no interesarse, incluso si eso implicaba ser un simple espectador. Solo por eso tenía a ese trío de delincuentes repartiendo golpes en su nombre.
Alcanzó a divisar un pequeño rectángulo de color negro avanzar por el puente, y supuso que era Hopper llevando a Gato a la ciudad nuevamente. Podía imaginarse que el joven en su terquedad de plano desobedecería sus órdenes y daría cátedra de kung fu en la pelea que les tocaba al día siguiente. Dio un largo suspiro, esperando equivocarse, pues aunque le gustara estar en lo correcto, no le apetecía demasiado sentir la satisfacción que traía consigo un se los dije si las finales del torneo se los entregaban muertos. Tal vez se preocupaba demasiado por sus bufones y los subestimaba. Se cruzó de brazos, sabía que Billy y Yamazaki no lo defraudarían, pero seguía sin saber que rayos esperar de Gato aunque ya hubiera visto su desempeño.
¡Geese! Vamos a enseñarle a este payaso kung fu una lección, ah?
Su risa se hizo eco en la oficina, era sencillo imaginar el ceño fruncido de Billy por la molestia de tener que dar un paso al costado respecto al torneo. Habría movido la cabeza de un lado a otro negándose a aceptar tal absurdo, los largos mechones de cabello que sobresalían de su bandana y le delineaban el rostro lo habrían hecho ver un poco como Lilly cuando era pequeña, acentuando lo inmaduro de sus quejas. No importaban los años que pasaban, a veces se le dificultaba ver a su empleado más leal, al mejor amigo que tenía, como el adulto que era y a sus ojos terminaba viéndose como ese chiquillo con ropa raída y la cara sucia y rasguñada que solo quería cuidar de su hermanita.
Y tal vez por eso era que prefería verlo golpear el puño contra su escritorio exigiendo una explicación, a tener que entregarle su sansetsukon partido a la mitad a Lilly.
Hasta el próximo capitulo! Dejad review con cualquier duda, critica o sugerencia, lo apreciaria mucho :-)
