El griterío que se armó cuando salieron los jugadores de gryffindor por poco y deja sordo a Jim, esos leones eran unos escandalosos de lo peor, sin embargo no pudo evitar una sonrisa al ver a Bastian, tan seguro y orgulloso sobre esa estúpida escoba, las mentes simples podían ser felices con tan poco, como un beso de James Moriarty.

Sebastian siempre tenía ganas de besar a Jim, ya fuera para succionarle la lengua o sólo rozar sus labios, incluso simplemente acercarse sin llegar al contacto en verdad, nada más sentir el calor y el aliento del otro, Seb siempre estaba dispuesto a consentir a James, el inconveniente era que Jim a veces no tenía ganas de arrumacos, a Sebastian ya le habían tocado un par de desplantes y groserías por parte de Moriarty, pero siempre regresaba, siempre lo buscaba de nuevo, James no se lo diría pero eso era algo que le gustaba mucho de él, que fuera fiel como un perro.

Gryffindor jugaba contra Slytherin, a Jim no le importaba realmente quien ganara la estúpida copa, el Quidditch era aburrido y no le interesaba para nada, trató de distraerse mientras realizaba unas cuantas ecuaciones en la mente cuando escuchó los gritos y ovaciones, según lo que pudo notar, gryffindor había anotado un tanto, de parte de Sebastian de hecho.

Su atención ahora se centró solamente en Sebastian, era un jugador muy hábil, volaba muy bien y tenía un equilibrio excelente, su capa se agitaba azotada por el viento, era como una danza entre Seb y los otros dos cazadores, Donovan y Anderson, aunque el importante era Bastian, sólo Bastian.

El partido terminó cuando Watson alcanzó la snitch, gryffindor obtuvo la victoria, los jugadores descendieron al campo, los slytherin con mala cara y alejándose de prisa, los gryffindor riendo, gritando y celebrando, vio a Sebastian abrazar a Lestrade y a Watson, Jim no pudo evitar una media sonrisa, en verdad Sebastian tenía una vida aparte de él, otros amigos, otras personas, no le agradaba eso pero por ahora lo dejaría disfrutar de su victoria.

Fue a las cocinas a buscar algo para picar mientras llegaba la hora de la cena, los elfos le dieron una bolsa con frutos secos, interesantes criaturas los elfos, fáciles de dominar, le agradaban a Jim, llevaba uno de esos libros de escritores muggles que leía Seb, le gustaba mucho Huxley, se sentó en el pasto, no había nadie cerca, tomó un poco de frutos mientras se entretenía releyendo Un mundo feliz.

- Hola, Jimmy-

- ¿Seb?, creí que estarías festejando o algo así-

Sebastian sólo sonrió, fue a sentarse junto a él, su sonrisa se hizo más grande al ver el libro que Jim leía.

- Sí, eso estaba haciendo, Greg consiguió meter hidromiel especiado y algo de whisky de fuego, ¿puedes creerlo?, están sirviéndolo en este momento-

- Tendrías que estar allá o se lo beberán todo-

- ¿No te gustaría ir conmigo y beber un poco?-

- Sebastian- dijo James, suspirando con resignación – ¿crees que encajaría ahí?, además tengo una imagen que cuidar, que por cierto ya empieza a estropearse desde que me ven contigo, no pienses mal, me agrada tu compañía, resultas bastante útil, pero no quiero que piensen que soy débil-

- Ya, vale, entiendo, olvídalo, no debí preguntar-

- No tienes por qué molestarte conmigo, sabes que es cierto-

- Sí, ya sé, pero no puedo estar de otra manera, Jim, sólo quiero estar contigo, que formes parte de mi vida y de…-

- Ese es el problema, Sebastian- interrumpió James – tú quieres que forme parte de tu vida, cuando en realidad deberías considerarme tu vida entera, no sólo un apéndice inútil y efímero de ésta-

- ¿Eso deseas?- preguntó Seb, tomando la blanca mano de James entre la suya – dime, James, ¿es lo que quieres?-

- Sí- admitió Moriarty, sintiendo hasta el alma el calor que emanaba de la mano de Sebastian.

- Entonces así será- declaró Sebastian.

James no esperaba ese beso pero fue agradable, más dulce de lo normal, con un regusto a alcohol, Bastian lo hizo recostar en el césped muy despacio, acomodándose sobre él, acariciándole los costados suavemente, el calor de Seb era sofocante pero de alguna manera lo reconfortaba, lo hacía sentir tranquilo, se abandonó a sus atenciones, pero…

- No, Seb, espera…- Jim detuvo las manos de Sebastian, apartando su boca de aquellos besos – aquí puede vernos cualquiera-

- Claro, disculpa-

- Ven acá, estúpido-

Esta vez Jim tomó la iniciativa, girando para quedar encima de Moran, asaltando su boca como loco, posó sus labios sobre el cuello de Seb, ese blanco cuello necesitaba un adornito, succionó con fuerza, obteniendo roncos gemidos de Bastian, se apartó para ver su obra de arte: un chupetón en forma de media luna, perfecto.

- Me quedó hermoso- dijo Jim, riéndose.

- Eres un cabrón- gruñó Seb, sonrojado y llevándose la mano a su nuevo chupetón – Todos me van a preguntar por esto-

- Lástima, querías estar conmigo, tienes que acostumbrarte-

Ante toda respuesta, Bastian se limitó a sonreír, James Moriarty sería su perdición.