Bambú
Estaba Mono, caminando por el patio de entrenamiento, se veía tranquilo, caminaba a ojos cerrados.
— Zeng, veo que traes algo ahí — dijo viendo al pobre ganso poner una caja en el suelo notablemente cansado
— ¡Se supone que la maestra Tigresa tenía que recogerlo en la oficina de correo! — dijo ahogado.
—(mueca de espanto) tranquilo... ¿Y que es? — dijo acercándose.
— No se y no es prudente ojear lo que no le incumbe maestro Mono. — dijo el ganso manoteando las manos del mono — ¿Donde está la señorita Tigresa? — pregunta.
— Salió.. — se sienta — Con Po, ¿No es increíble?... — dijo con una sonrisa.
— ¿Como que salir?, ¿una cita dice?.. — dijo curioso. Mantis salta al hombro del primate.
— Nadie sabe... Todos vimos cuando ella vino a sacar a Po de la cocina... — dijo.
— Si, casi lo obligó a salir... Jajajaja — dijo Mono.
—(descendiendo) Yo creo que fue culpa por lo que le distes hoy en la mañana, Mono. — dijo Grulla serio — yo me encargare de esto.. — dijo tomando la caja en brazos y llevándola hacia las barracas.
— ¿De que habla maestro Mono? — Mono hizo ademán de que le importa poco.
— Le di a probar un poco de las "Hierbas tradicionales de aquí" — Dijo tranquilo, recordando.
— Nosotros la retamos a que probara un poco.. — continuó Mantis.
...Hace unas horas...
Caminaba por el viejo sendero de bambúes la felina, se veía enfadada o más sería de lo normal, estaba despeinada y la cola ligeramente llena de hollín, cenizas en la cara y brazos. Se suponía que los cinco estaban en misión de detener un par de locos pirotécnicos que habían robado la pólvora y fuegos artificiales para el festival. Pero su "equipo" se había perdido excepto Víbora que iba tras suyo tranquilizándole.
— Tranquila Tigresa..
— ¿Quieres que me tranquilice?, trae a esa bola de idiotas para darles una paliza. — dijo sacudiéndose las cenizas.
— tranquila, recuerda las lecciones de paz interior del maestro... — no terminó porque Tigresa la interrumpe.
—(recostándose en un bambú) Aveces pienso que el maestro Shifu es tu tonto también... — enseguida se tapa la boca y voltea a ver a Víbora — Perdón..
— Enserio debes aprender a controlar tu temperamento amiga.. — dijo sobre pasándola.
— Si, lo sé, es que... Siquiera hubiera estado Po aquí, habría sido más fácil echar a ese par de idiotas...
—(casi fastidiada) Ya para de decir... Si Po aquí... Si Po allá.. ¿Ese asunto con Po no te cansa?
— ¿A que te refieres? — dijo sería cruzándose de brazos.
— De que te gusta... — Tigresa alzó el puño y sin moverse golpeó un bambú, cual se rompió.
— ¿No te cansas de sacar ese tema estupido?, el no me gusta, no le gusto y no habrá una absurda historia de amor que contar... — el bambú se derrumba y al hacerlo se escucha un quejido y risas tras los arbustos. Ambas van a ver. Eran Mono, Mantis y Grulla..
— Jajajaja... Mira el fideo y la bola de pelo roja — señala Mantis; ambas se voltean a ver extrañadas.
— Jajajaja.. Esa esa bola esta quemada.. — ríe Grulla.
Los tres estaban ahi, Mono aún con el bambú en la cabeza y Grulla a su lado con Mantis en su sombrero.
— ¿Que demonios les pasa?... — pregunta Tigresa.
—(susurro) la bola de pelos te esta hablando... — dice Grulla a Mono.
— ¿¡bola de pe...!?
— ¡Ah Tigresa!... Mira que lindo día el de hoy.. — Dijo Mono, con aquella ramita en su mano izquierda — me gusta tu bronceado...
— pero se te pasó la mano... Jajaja — dice Grulla; este recibe una patada de la felina que lo manda a los aires y a las lejanías de donde estaban, dejando sólo su sombrero.
— Mono, ¿que haces, con eso..? ¿Es bambú?.. — pregunta Víbora en lo que Tigresa Formalizaba su postura.
—¡Oh, vamos chicas!... Se suponía que hoy era nuestro día libre... Y ¡asi será! — levantando la voz y un dedo cae en sus espaldas.
— Jejejeje... Esa cosa es genial — dice Mantis entre risas saliendo del sombrero. — estábamos tranquilos en el valle cuando ese par de locos se roban eso... ¡pero como siempre nosotros de justicieros, no podemos decir NO! — exclamó el bicho.
— ¿Se lo están comiendo?..
— Parecen borrachos — dice Tigresa..
— No, los borrachos se embriagan porque tienen problemas, pero si comes ¡Esta porquería!... Todos tus problemas se van, te relajas...
— ¿Pero no hace daño verdad Chicos?
— Son maestros de Kung fu ¿su ética no les dice nada? — dice la felina de brazos cruzados viendo su estado .
— ¿etica?... Por favor Tigresa — Mastica la rama y un par de hojas. Víbora lo ve comiéndose el bambú, mientras Tigresa niega — Le acabas de decir 'Tonto' al maestro Shifu... — Tigresa 'pela' los ojos y niega con las manos — y sabes que soy un boca floja, así que de ética no me hables..
— Esta bien dejemos de lado la ética...
— ¿Puedo probar un poco?..
— ¡Víbora!.. — regaña la felina.
—(sería) Sólo quiero olvidar mis problemas, ¿si?... No fastidies — se aproxima y toma una ramita del bambú caído para comérsela; dejando sorprendida a la felina por su manera de hablar.
—¿Por que no pruebas un poco? — dice Mantis
— Mira que hasta Víbora probó — Víbora tenía las pupilas dilatadas dando círculos — Prueba un poco... Jajajaja.. Y diviertete — dice Mono — (acercándose) Te reto a que lo hagas..
— No. Todos están locos... — seria se cruza de brazos y se retira a seguir por el sendero, dejándolos solos... —(caminando) bola de idiotas... Divertirme comiendo esa cosa.. Ni que fuera panda — se escuchan risas — No importa iré devuelta al valle... — se dice a si misma seriamente — sola... Veré a todos los aldeanos haciendo los arreglos del festival... Los.. Los ayudaré — le da un pequeño tic en el ojo — veré a Po... junto a esta gata, Sir... Riendo... Juntos... — achina los ojos viendo el valle a lo lejos — ...se que me arrepentiré de esto.. — da media vuelta de regreso..
15 minutos luego..
Los cinco estaban sentados, abrazados y estaban cantando; moviéndose de un lado a otro, Tigresa se veía muy feliz entre ellos..
— ¿Desde cuando no nos divertimos así?, ¡Solo los cinco furiosos!.. — dijo Mono pasando la rama entera de bambú a Grulla..
— jajajaja.. Hacia años no cantaba como idiota junto a ustedes — dijo Víbora recibiendo la rama; Se la pasa a Tigresa.
—(masticando) jejeje... Tenían razón, esta porquería es buena.. — la pasa al más grande, Mantis. — ¿saben de que tengo ganas?... — moviendo la cola.
— ¿De que?.. — preguntan todos.
—(poniéndose de pie) De ir con Po.. Y...
— jujuju ¿Declarartele? Juju — dice Víbora entre risas.
— No, no me gusta nuestro grandulon amigo... — dijo sonriente.
— JAJAJAJA.. CLARO... SI.. POR SUPUESTO... EN QUE PENSÁBAMOS.. — vociferan todos.
— pensaba mas bien en dejar que pruebe esto también... — Dice 'emocionada'
— Jajajajajaja.. No, no, no... De nada serviría — niega Mono, Grulla prosigue..
— esto que comes es bambú.. En los pandas no surge efecto... Por eso lo come muy seguido jajaja.
— Con razón actúa como idiota Po.
— JAJAJAJAJA.. — todos rien menos Tigresa.
— Iré a hablar con él.. — dice sonriendo mientras ve el valle a final de sendero —...estoy perdiendo a mi mejor amigo — extiende el pulgar — deseeme suerte.. — se va..
— Oigan chicos... — dice Grulla viendo al cielo.
— ¿Que? — dicen todos.
— Yo se que nunca vemos las estrellas, pero hoy se ven hermosas... — todos ven al cielo, Mono le palmea la espalda..
— Es de día Grulla, es de día...
Regresando...
Tigresa empujaba a Po desde la espalda, entre un mar de gente que empezaba a poner sus puestos para el gran festival.
— Jajaja... Tigresa, ya ¿Donde me llevas? — dijo Po entre risas, pues las uñas de la felina le hacían algo de cosquillas.
— Hoy pasaremos un día de amigos... — rápidamente se coloca frente a él, con su cola inquieta y sonriéndole, cual niña.
— ¿Hoy?... — dijo extrañado, y sintiéndose un tanto presionado.
— (dándole un golpe al hombro) Si, como los buenos tiempos.. — Le guiña el ojo.
— Verás Tigresa, quedé verme con Sir hoy... — Tigresa, dejó caer su semblante. Po al verla, sus ojos se veían más vivos que antes, se notaba que quiera estar con él.
— Anda Po, pasa un rato con ella.. — dijo un cerdo que pasaba junto a ellos entre la multitud.
— Mira que es raro verla de buenas... — dijo una cabra que pasaba. Po solo echó la cabeza hacia atrás.
— Bien, será unas horas nada más, enserio Sir me necesita..
—(picándolo con el codo) Sólo será un par de horas que ella te extrañará galán.
— Jajaja... Ahora soy galán.. — rió por la ironía. — ¿Tigresa? — no la ve. Una pelota le es lanzada, éste la atrapa.
— A que no me ganas tirando botellas.. — dijo apoyada en uno de los puestos.
— (señalándose con el pulgar) soy el guerrero Dragón... Claro que venceré.
Fue cuestión de minutos que Tigresa ganara, se dieran una revancha, Volviera a ganar y por consiguiente otra revancha. Pasaron entre distintos puestos, salieron a jugar con los niños en la calle y fueron a tomar unos jugos de durazno.
— Te reto, Po — eso hizo que el panda casi escupiera su jugo.
— Jaja.. No, dijimos que no más retos entre nosotros.
— ¡Cierto! — se endereza percatándose, que la última vez pasó algo desastroso. — Pero si te está creciendo el pelo de nuevo. Jmjmjm...
— Pff... ¡Es difícil que crezca!
— Pff... Ni tanto..
— Pff... Muy difícil..
— Pff... Te ves mejor..
— Pff... Se ve feo ese agujero.
— Pff... Que bien sabe este jugo..
— Pff jajaja... — escupe el jugo de la risa.
— Jaja.. ¿Que sucede, Po? — dijo terminado su jugo.
— Pareces una niña... — viéndola.
— Pff, Pff, Pff, Pff... — haciéndolo cerca de su oreja — Jajajaja...
— Ven.. — Po la toma del brazo para llevarla a algún lado.
Llegan donde una multitud de niños y pasan entre ellos.
— Queremos probar.. — dijo a una cabra que estaba doblando dos pares de bambú, hasta que la copa pegara al suelo, estilo catapulta.
— ¿Po, que es esto?... — pregunta la felina viendo el mecanismo.
— Jaja ¡ni idea, pero se ve genial!.. — dijo dando vueltas como niño alrededor
— ¿Es seguro? — pregunta Tigresa a la cabra, de manera muy sería, o eso intentó, efectos de ese bambú.
— Jaja, ¡ni idea!, ¡pero me pareció una genial idea hacerlo!.. — dijo entre gritos, por los niños que estaban gritando al rededor porque Po se había montado.
—(Ella asiente) ¿Cuantos han muerto por esto? — pregunta la felina interesada.
— ¡No se, yo acabo de lanzar a un niño!.. — responde, Tigresa asiente de nuevo.
— ¡Tigresa apresurate! — grita Po, los niños lo alaban. La felina muerde otro trozo de bambú.
— ¡Suficiente información! — dice la maestra, se va trotando hasta el par de bambúes.
— ¡El increíble guerrero Dragón en acción! — extiende un brazo, y al ver que no pasa nada. — Yong, aquí es cuando tiras la palanca y salgo volando. — Tigresa alza una ceja y le sonríe. La cabra tira la palanca, igual no pasa nada. — ¿Que rayos pasa con estoy...? — dice volteando a ver abajo
— Po, falta de ejercicio jmjmjm... — bromea. El panda le saca la lengua.
— Es mi... ¡DIA LIBREEEEEeeee...! — sale volando.
— jajaja.. ¡Ahora yo! — Dijo con ansias. Antes se le acerca un cerdito.
— Maestra Tigresa, si mi hermano está vivo digale que... Ya lo alcanzo.
— Seguro... — le palmea la cabeza desde los bambúes, le indica a la cabra que tire la palanca.
Cuando lo hace ella sale volando. Sus cachetes se llenaron de aire, se elevó tanto que sobre voló las nubes y pudo ver aquel bello atardecer.
— ¡Esto es fantástico! — exclamó, antes de percatarse que ya iba en caída libre — ¡No, no, no! ¡Nunca e caído de tan alto! — al caer un par de grullas volaron a su alrededor.
— ¡Buenas tardes señorita! — saluda uno, ella se sorprende.
— ¡¿Como la estas pasando?!.. — dijo una grulla hembra que acompañaba al otro.
— ¿¡No ven que estoy cayendo!?
— ¡Pero si es la valiente maestra Tigresa! — dijo el chico grulla
— ¡Ademas los felinos caen parados!
— ¡Eso es un mito idiotas! — dijo mientras caía y movía sus piernas y brazos sin control en el aire.
La pareja de grullas, la rodean y toman de los brazos. Maniobrando entre los aires hasta poder ver el bosque de bambú; sólo para darse cuenta que ni estaba tan lejos del valle de la Paz.
— Po te manda esto... — Antes de dejarla caer la chica le coloca una hermosa orquídea en su oreja derecha. Tigresa sonríe, tiernamente. La dejan caer en una laguna. Se zambulle y es emergida por Po.
— ¡Eso fue bárbaro! — dijo empapados de agua con Tigresa en brazos. La laguna estaba semi llena ese niños y adultos; un gran letrero decía: "Bienvenida Primavera".
— Eso fue genial... — alza la mano y suavemente atrapa la orquídea. — Gracias Po, fue un lindo detalle.. — con la orquídea en mano, estaba apunto de darle un beso en la mejilla, cuando.
— ¿Que cosa? — dijo extrañado.
— La flor. Tu me la enviaste con esas grullas — dijo llevándose una mano al pecho viéndolo al rostro.
— Jajaja... Yo no lo hice.. Uh, a lo mejor tienes un admirador secreto — ella lo ve seríamente de brazos cruzados.
— Po... — finge fruncir el ceño.
— ¿¡Esos son dumplings!? — la suelta y deja caer al agua de brazos cruzados.
— Si sabes arruinar los buenos momentos — dijo saliendo del agua para alcanzar a Po, ella alcanza otra rama de bambú para comerla. Se sienta en una mesa.
— Unos para ti y otros para mi. — dijo poniendo sus platos, empiezan a comer — Siento notarlo, pero hoy estas muy rara. — Tigresa casi se atora.
— ¿Por que lo dices? — un niño pasa corriendo y le roba un dumpling.
— Estas más animada, alegre... Y no tan sería. — Ella traga si dejar de verlo.
— ¿No te gusta que sea así? — tomando otro y mordiendo.
— después de años de verte tan sería, me acostumbré a verte así.. — dijo apenado. Ella le sonríe.
— Pensé que no te agradaba mi carácter, Po — dijo algo inquieta y poniéndose nerviosa.
— Cuando te acostumbras a tu carácter, furioso y súper serio — dijo haciendo muecas — Jajaja...(silencio ) Sacarte una sonrisa es un regalo. — le sonríe anchamente a la vez que toma otro dumpling. Tigresa lo observa y le sonríe.
— Eres el único que me hace sonreír tanto — dijo a manera que sólo ellos escucharan. Tomando otro dumpling. Pudo ver como Po sacaba un ahogado aire, señal de nerviosismo.
— Amm.. Yo,... No se que decir... — deja caer su mirada y voltea a ver a otro lado.
Tigresa exhala. Cierra los ojos... Toma su plato de dumplings y deja caer los que quedaba dentro del plato de él. Po vio esto extrañado, ella sólo hizo señal de que tomara uno sin quitar aquella sonrisa. Cuando el panda iba a tomar uno, aprovecha para entrelazar sus manos lentamente.
— Po, yo... — ambos se veían fijamente a los ojos — Tu... — justo en ese momento las palabras no salían, eran un enredo en su cabeza, ¿Tan difícil era decirlo?...
— No.. — aquello sorprendió enormemente a la felina, sintió algo fuerte golpear su pecho.
— N-No... — De nuevo negó su amor el panda. — ¿Por que?...
— ¡Si! ¿¡Por que?! — dijeron unas voces chillonas pertenecientes a unos niños, que se notaba llevaban buen tiempo observando ahí.
— Sólo... Yo no creo que sea buena idea... — dijo pero fue interrumpido.
— Nunca en mi vida me había armado de tanto valor para hablar contigo... — dijo viéndole.
— Tigresa, lo siento... Pero no..
— ¿No te gusto? — tenía una respiración agitada, signo que empezaba a entrar furia en ella — Estoy cansada de este acto de teatro de que no te gusto. — cierra los ojos con fuerza. — ...Yo se que te gusto, ambos lo sabemos. Tu me gustas... — dijo entre fastidiada y dolida.
— ¡Si, nosotros también estamos cansados de este teatro!.. — gritaron los niños.
— Desde aquel día... — dijo sin verla a los ojos.
— Desde ese día pienso, me arrepiento de todas esas cosas que dije, y lo sabes... Po...
— ( cierra los ojos) ...Hago esto, porque no estoy preparado. El amor duele, y ese día me demostró que era cierto... Sólo quiero evitar ser lastimado, de nuevo... Tengo ese miedo.
— No sabes cuanto me has lastimado a mí.. — dijo sería, o aparentando su rabia y dolor. Hasta.. — Hasta tube que comer esta porquería para decirte eso... — le tira la rama de bambú a la mesa. Po la toma...
—(cambiando su semblante ) ¿Es... Bambú?... — achina los ojos, esta bola en su garganta desaparece.
— Emm.. Si
— ¿Si sabes que esto es terriblemente dañino para la mayoría de personas? — Ella abre los ojos como plato. — (jalandose las orejas) Tigresa... Es posible que todo esto que pasó sea falso. — dijo serio. Tigresa abre aún más los ojos.
Pensamiento de Tigresa...
—"Eso explicaría el porque hoy en la mañana camino al valle le decía a Víbora que entre Po y yo no habría nada. Seguro, mi mente tomó lo contrario revuelto con los malos recuerdos de aquel día del reto nefasto, entre yo y Po; y debido a la culpa me obligué a mi misma a actuar como idiota... De nuevo. "
— Oh... — dijo, sintiéndose apenada y culpable.
—(lleva su mano al entrecejo) Aahh... Maldición. — medita un poco, mientras Tigresa piensa en todo lo que dijo. Luego recuerda.. — "¡Sir!" — se levanta y camina rápido, por decir casi corriendo en dirección al valle.
— ¡Po espera!.. — ve que se va — Rayos..
Tigresa lo sigue, de entre tanta gente que transitaba el sendero hacia el Valle. Logra alcanzarlo, pues no era tan veloz. Para en seco frente a él para detenerlo.
— Po, sé que estas enfadado, pero..
— Tigresa, discutiremos esto otro día... — dijo apartándola.
— Escucha, te juro por mi honor y mi vida que jamás volveré a comer eso. Dame la oportunidad de enmendar esto... — Llegando al Valle ya anochecia. Tigresa lo convencía de que la escuchara. — Tienes toda la razón de llamarme tonta e idiota.
— No te e llamado así... — dijo evitándola, se veía apresurado y preocupado. Cosa que Tigresa confundió por otra cosa.
— Dime como remedio esto...
— No hay nada que remediar... — tras quitarla de su camino por enésima vez y dejarla inmóvil en otro punto — Hay que admitir que ese comportamiento es algo atractivo — sacude su cabeza y lo sigue.
Al encontrarlo... El estaba en la parte trasera del consultorio de la doctora Sir. Ella esta de espaldas y Po viéndola. Sir voltea a ver atrás y lo ve.
— Gracias por venir... — estaba hecha un mar lágrimas, seguido entra y cierra la puerta, dejando al panda con un sentimiento de culpa.
— Po... — este da media vuelta y la pasa por un costado.— Espera.. — Éste se sienta en una esquina viendo al suelo. — Lo siento, Po.. — dijo ella sentándose a su lado.
— No hay porque disculparse...
— Olvidé que tenías una cita con ella... — no le contesta — ¿La ambas? — se sintió rara preguntando eso. Po recostó su cabeza en el muro.
— No, no la amo, y no me gusta. Sólo debía haber estado ahí... ¡Ahí! Con ella...
— Esta bien, no comprendo nada... — Dijo la felina.
— Sólo trataba de ayudarla a volver con su novio, ahora me odiará — Tigresa no pudo evitar esa sonrisa que salió al escuchar eso. ¡No estaban saliendo!
— Oh, emm...
— ( Exhala) Rayos.
— No te preocupes, todo se arreglará — le sonríe poniéndose de pie y ayudándolo a levantarse.
— Aahh.. Ya se hizo de noche... Creo que es hora de volver a casa... — dijo empezando a caminar.
— ¿Y lo nuestro?, digo, ¿Lo de hoy?.
— Tigresa, estabas drogada. Se entiende que actuaras de esa manera.
— Es que dije algunas cosas, que hasta ahora me dan escalofríos — se sacude — ...Y a lo mejor..
— ¿A lo mejor..? — invita a continuar.
— Sean ciertas. — Po la toma por los hombros.
— Jajaja... Sigues con el efecto del bambú — ella se suelta
— Supongo que si... — o eso quería creer.
Al regresar al palacio, hubo mucho que contar, omitiendo los detalles claro. Cenaron y estuvieron discutiendo el como llegó Grulla desnudo al techo con las alas atadas. Al entrar en su habitación, Tigresa notó una caja encima de su cama, la abre y sonríe satisfecha.
— Al fin llegó...
Espero, les haya gustado, puedes dejarme un comentario con dudas, sugerencias etc x'D, pues ya casi se acaba esta historia y estaré respondiendo sus comentarios :) buena suerte chicos y chicas
