Hola amores, aquí os traigo un nuevo capitulo, pero antes de LEERLO…
TENÉIS QUE VER ESTO: YA SABÉIS QUE LA PÁGINA NO DEJA METER LINKS EXTERNOS ASÍ QUE HE TENIDO QUE SUBIR EL ENLACE ASÍ.
tiene que ser así :
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watch?v=EYRFda71NMc
[COPIARLO TAL CUAL VIENE Y SI NO OS SALE, ENTRAR DESDE MI PERFIL QUE HE DEJADO AHÍ TAMBIÉN EL LINK]
¡SE TRATA DEL TRAILER DEL FIC! SI, SÍ, como habéis leído, me las he apañado para hacer el tráiler, me ha costado lo mío eh! Que he estado buscando y rebuscando escenas que me he vuelto loca, para que coincidiera con el fic, no coincide al 100% pero uff, no seáis muy malas, además es el primero que hago en ese plan. Por lo que espero que os guste que disfrutéis y que me comentéis tanto en el fic como en YB ajajajajaja. Tengo que dar especialmente las gracias a Rosi (EsmeMills) que me ha ayudado tanto con las frases en inglés en el video como con algunas ideas para el fic!
Pues otra vez muchas gracias por todas vuestras palabras esta semana seré más rápida: paola-enigma, Rainha M, Keyhlan, amam29, The-Writer2012, Silvia, SoloUnaLocaMas, Rosi, Mariangeles, NORTH0314, Sari (L), Daniela, Nadia (que sé que me lees pero que no puedes comentar ahora mismo xD). Sois unos ángeles, espero que sigáis disfrutando de la historia, que no os aburra, porque bueno yo soy muy dramática, pero tenéis que entender que el fic es algo dramático jajajajaja.
Capitulo ocho: El campamento parte tres
Hay muchas teorías acerca del amor, sobre como dos personas encajan como si fueran piezas de un puzle, algunos dicen que es algo que se siente desde el principio, en cambio otros afirman que llega con el tiempo. Yo creo en lo primero, el amor debe llegar y arrasarte. El amor tiene que hacer que tu corazón lata cada vez más fuerte, que te quedes sin palabras, sin respiración, con un hormigueo en la tripa cuando estás al lado de la persona que quieres.
Habían pasado 104 horas, 35 minutos y 25 segundos desde que Emma había dado un portazo y se había marchado de la casa dejando a Regina sola. No es que ésta las contara, pero pasarse todo ese tiempo frente al reloj de la sala de estar, tirada en el suelo junto con un montón de botellas de alcohol vacías, no ayudaba precisamente. Henry Mills estaba desolado, intentó ayudarla, hablar con ella pero no entraba en razón, no se movía, ni hablaba, tenía la sensación que su hija ni si quiera pestañeaba, era como si el mundo se había detenido a su alrededor. El maquillaje estaba corrido por toda su cara y las lágrimas se deslizaban constantemente por su rostro. Se acercó a ella con dos tazas de café y se sentó al suelo donde ella se encontraba.
- Dame esa botella – le dijo después de dejar los cafés encima de la mesilla. Una botella de ron, una botella de tequila y otras dos de vino – buena chica.
- No quiero hablar – susurró Regina entre lágrimas.
- Entonces no hablaremos cariño, solo me sentaré aquí contigo – hizo exactamente lo que le dijo – y estaremos aquí en silencio hasta que te apetezca hablar – cogió uno de los cafés y se lo entregó a su hija y también cogió el suyo.
- Ahhh – exclamó Regina en cuanto dio un sorbo - ¿Qué es esto?
- El café solo es mío – dijo Henry – y el late es el tuyo – intercambiaron sus tasas.
- Ella solo quería disculparse por haberse olvidado de nuestro aniversario – dijo al cabo de unos treinta minutos.
- Cariño…
- No, estaba molesta porque el día anterior se acordó de… como tuvimos a Henry…
- Oh, cariño – no podía sentirlo más, sabía como de sensible era su niña con ese tema.
- Y yo aún estaba molesta, porque en vez de querer hablar conmigo decidió encerrarse en la habitación y no salir… Que cuando regresó pidiendo perdón, me acordé de aquella vez...
- Regina, tienes que entender lo mal que lo está pasando – dijo su padre abrazándola.
- ¿Lo mal que lo está pasando? – en aquellos momentos ella era una bomba de relojería y era lo único que necesitaba para ser detonada - ¿Cómo demonios crees que lo estoy pasando yo? – preguntó deshaciéndose de su abrazo y levantándose - ¿Crees que yo lo estoy pasando bien? ¿Crees que no he intentado entenderla? ¿Ayudarla?
- Pequeña no es lo que quería decir – intentó tranquilizarla.
- No me llames pequeña, papá, ya no soy pequeña…ya soy mayor, no soy aquella niña que podías proteger siempre y a la que abrazabas cada vez que pasaba algo…el dolor no va a desaparecer, papá, no con un abrazo, no con un beso, ni con alguna de tus palabras. Mi dolor no desaparecerá…- gritó desesperada.
- Lo sé – Henry se levantó del suelo y la miró fijamente a los ojos – pero no puedo hacer nada más que abrazarte y decirte que todo saldrá bien – dijo de forma firme, entonces ella se dejó abrazar, se dejó consolar.
Por otra lado Mary Margaret y David estaban inquietos, solo habían visto a Emma así una vez, hace once años. Después de volver de Boston, tras su huída. Emma había pasado tres meses fuera y cuando regresó a Storybrooke, estaba embarazada de Henry. Fue aún peor cuando Regina se enteró y le dijo que no podía soportarlo, que no lo haría. Emma se desvaneció, pasó más de una semana encerrada en su cuarto, el cuarto en el que estaba justo en ese momento. No podían hacer nada. Ella no quería compañía, lo único que necesitaba era estar sola.
- ¿Cómo está? – preguntó Ruby al entrar en el apartamento de Mary y David.
- Rota, desolada, dolida, desamparada… entre muchos otros adjetivos – dijo Mary sentándose en el sofá, hundiendo su rostro entre sus manos.
- ¿Quiere ver a alguien? – la morena con mechas rojas era su mejor amiga, desde que su memoria lograba alcanzar, siempre había estado con Emma, a excepción de una vez, cuando se puso al lado de Regina, después de que Emma volviera embarazada. No quería que pasara de nuevo, su amiga la necesitaba.
- Casi no ha comido…ya no sabemos qué hacer – suspiró David, él adoraba a su cuñada, pero también adoraba a Regina y no había podido ir a verla y necesitaba ver como estaba su amiga – tengo que irme al trabajo – dijo cogiendo su chaqueta – nos vemos más tarde amor – le dijo un beso rápido en los labios a su mujer y le diedicó una sonrisa a Ruby dejándolas solas en el apartamento.
- No puedo ayudar a Emma – dijo Mary – lo he intentando, pero no quiere hablar.
- ¿Quieres que lo intente yo? A lo mejor es más receptiva conmigo – sugirió
- Claro, está arriba, no se ha movido – Mary se dirigió a la cocina, necesitaba entretenerse con algo.
- Toc, toc – dijo Ruby al entrar en la habitación de Emma - ¿Puedo pasar? – no hubo respuesta, todo estaba a oscuras, solo podía distinguir un bulto enrollado entre las sabanas en la cama. Puso los ojos en blanco y se dirigió a la ventana, abrió las cortinas de golpe dejando que la luz del día soleado penetrase en la habitación.
- Déjame dormir – se oyó decir desde debajo de las sabanas.
- No – dijo Ruby en modo tajante, despojándola de las sabanas y haciendo que Emma se tapase los ojos debido a que había pasado más horas de las sugeridas a oscuras. – Levanta el maldito culo y dime qué demonios ha pasado.
- Eso no es de tu incumbencia… - dijo Emma mirándola resentida, no quería hablar del tema, no quería hablar de Regina.
- Sí, sí lo es… eres mi mejor amiga, desde que alcanza mi memoria y que tú no lo recuerdes no significa que yo no lo haga, así que habla de una maldita vez sino te lo saco por las malas… - dijo la morena en plan sádico.
- ¿Regina sigue igual? – pregunto Cora acercándose a Belle y a William en la cafetería muy a su pesar…
- Sí – contestó su hija pequeña – pero eso me lo podías haber preguntado por teléfono, cuando me llamaste hace como veinte minutos – dijo molesta, su madre vivía para molestarla o para culparla de sus desgracias, dependía del día y de su humor…
- Pero te lo pregunto en persona – dijo indignada, no la había criado así para que le contestara de ese modo.
- Ella no ha hecho nada, Cora – dijo William, no soportaba que Cora siempre atacara a Belle. Ella nunca tuvo la culpa de nada.
- ¿Por qué tienes la extraña manía de interrumpir las conversaciones con mi hija? – preguntó no soportaba a ese viejo capullo.
- Porque te estás pasando… y te conozco, si te dejo la destrozarás solo a base de palabrerías… - suspiró el hombre y volcó su atención en Belle que estaba mirándolo con reproche. Sabía que ella no necesitaba que la defendiera pero ella era todo para él.
- Creo que mi hija no necesita que la defiendan de mí….
- Ya basta – dijo Belle indignada – estáis haciendo lo mismo de siempre – suspiró y se levantó de la mesa – seguid sin mí… - y salió de la cafería.
- Entonces volviste a casa para pedirle perdón – Ruby intentaba entender que había pasado.
- Sí y ella se puso una furia, como si tuviera la culpa de que mi memoria es una mierda – Emma estaba destrozada – yo solo quería disculparme y recompensarla.
- Lo siento – dijo Ruby – yo debí decírtelo, pero ella me pidió que no te lo contará quería darte una sorpresa…una cena romántica.
- No es tu culpa y lo peor es que suya tampoco, yo…no entiendo como he podido no preguntar nunca por la fecha ni rebuscar entre las cosas…he estado investigando una vida fantasma y dejado de lado la de verdad.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó Ruby confusa.
- No importa – dijo Emma.
- Sí que importa Emma…
- Es solo que he estado haciendo averiguaciones de la vida que recuerdo cuando me he tenido que centrar en esta…
- ¿Qué clase de investigación?
- Solo algunos nombres, números de cuentas, historiales médicos en Boston…
- ¿Espera crees que te estamos mintiendo? – preguntó Ruby
- No, no es eso Ruby – intentó explicarle
- ¿Entonces, qué, Emma? Entiendo que estés confundida y maldita sea me prometí a mi misma que no haría esto de nuevo pero estoy de acuerdo con Regina y me pondré de su lado otra vez… ella lo ha intentando con todas sus fuerzas, y lo está pasando muy mal, seguro que no es fácil que tu mujer no te recuerde y que esté buscando un vida fantasma…
- Espera, espera, espera… ¿me estás culpando por querer entender que me pasa? – Emma lo estaba alucinando.
- No, no lo hago, pero esa no es la manera…
- ¿Tú crees que es fácil despertarse una mañana y encontrarse con que tienes una familia? – gritó Emma – Que una chica entre en tu habitación y te diga que es tu hermana, que te acorrale a base de fotos y te cuente mil historias y espera que hay más, que un niño de 10 años se abalance sobre ti y te llame mamá y lo mejor de lo mejor es cuando en vez de marido ¡TENGO MUJER!
- ¿Es todo por eso? – preguntó Mary al entrar en la habitación, había oído gritar a Emma y subió corriendo – ¿No aceptas que estas casada con una mujer?
- No, no es eso…
- Porque te recuerdo que hace unos días estabas como ansiosa a que esa mujer asaltara tu cama…
- Eso no viene al caso – dijo Emma confundida
- Sí viene al caso – dijo Ruby – Emma, entiendo que estés enfadada, abrumada por lo que te pasó… pero Regina no tiene la culpa y tú no debes jugar con ella.
- Ella no se lo merece – dijo Mary.
'Ella no se lo merece' esas palabras llevaban sonando todo el día en su cabeza, Regina no merecía lo que le hacía, pero, ¿ella merecía lo que le pasaba? No recordaba nada, nada de esa vida que todos decía era como una especie de sueño, su sueño. Realmente Regina le gustaba, mucho, pero ¿hasta ese punto? Se levantó de la cama y se miró en el espejo. Estaba hecha un desastre, tenía pelos de loca, unas ojeras enormes por culpa de estar llorando tanto y su corazón estaba vacío.
Entonces recordó algo 'Cuando te conocí me encontraba ante dos opciones y tenía que elegir, cogí una moneda y simplemente la lancé en el aire. Es un truco que siempre funciona, no solo porque la fuerza te saca de dudas, sino porque en el breve momento en el que la moneda estuvo en el aíre, supe que cara quería que saliera.'
Rebuscó entre los bolsillos de su chaqueta y lo encontró una moneda. Caravoy a buscarla, cruzvuelvo a Boston. Y en cuanto lanzó la moneda, aquel breve momento en el que la moneda estuvo en el aíre, supo que cara quería que saliera.
- Te amo – susurró Regina besando la espalda de su mujer.
- Dímelo otra vez – pidió la rubia
- Te amo – susurró de nuevo pero esta vez en el oído de la chica.
Hizo que Emma se diera la vuelta y sonrió era lo mejor que le había pasado en la vida, ella y por supuesto Henry. Capturó sus labios en un beso tímido al principio, era como una especie de calentamiento por lo que iba a suceder a continuación, en cuanto la sheriff abrió un poco los labios Regina pasó su lengua por ellos y profundizó el beso haciendo que las lenguas de ambas empezaran una batalla que ninguna ganaría, ni falta que hacía, ya tenían el corazón de la otra.
Cuando Emma abrió los ojos después de recordar ese momento. Había salido CRUZ.
- ¿Qué quisiste que saliera? – preguntó Archie cuando Emma fue a visitarlo unas horas más tarde.
- Cara – confesó abrumada.
- ¿Entonces qué haces aquí? – preguntó de nuevo.
- Tengo miedo.
- Todo el mundo tiene miedo.
- No lo entiende.
- Pero solo unos pocos se enfrentan a él.
- No lo entiende, no puedo hacerlo…
- ¿Por qué Emma? ¿Por qué no lo puedes hacer?
- ¿Y si me doy cuenta de que jamás podré amarla como ella me ama a mí?
Regina estaba harta de esta situación. En cuanto su padre se fue por culpa de una llamada de negocios, se quedó sola. Cuando se miró en el espejo supo que había tocado fondo, otra vez. Pero no podía permitirse aquello de nuevo, subió al cuarto se duchó, maquilló y vistió. Necesitaba salir de esa casa, cuando antes. Le traía demasiados recuerdos.
- Creo que debemos irnos a París – dijo una Emma muy embarazada.
- ¿A París? – preguntó Regina sorprendida - ¿Desde cuándo quieres ir a París?
- Desde que me confesaste que querías que te besara en la Torre Eiffel – dijo sonriendo mientras se acariciaba la tripa, estaba entrando casi en el tercer trimestre y se sentía como una especie de ballena.
- Quizás cuando nazca el niño podemos ir – le sonrió Regina mientras le daba un beso en los labios y volvió frente al espejo para terminar de arreglarse, tenía una reunión en unas horas y tenía que terminar de preparar algunas cosas.
- Va a ser niña – dijo Emma convencida.
- No, va ser niño – Regina estaba casi segura de que iba a ser niño, por mucho que su mujer dijera lo contrario.
- Que no…que ya verás que es una niña y la llamaremos Regina, como su mamá – le sonrió.
- ¿Y cómo pretendes distinguirnos…? – dijo entre risas
- Bueno eso es algo que ya pensaré – sonrió Emma y se sentó en la cama – también he pensado en un nombre de chico, si al final tienes razón – le dijo
- ¿A sí? – Regina dejó todo lo que estaba haciendo y se sentó al lado de Emma - ¿Cuál es? – preguntó mientas acariciaba el vientre de Emma.
- Henry. Quiero que se llame Henry – dijo Emma.
Cuando Regina recobró la compostura después del recuerdo que le vino a la mente, salió prácticamente corriendo de la casa. Tenía que alejarse de allí o volvería a llorar. Paró el coche enfrente del ayuntamiento, tenía papeleo retrasado por culpa del tiempo que no acudió a su despacho. En cuanto entró visualizó a su madre en su silla.
- Levanta de mi silla – dejó el bolso en su sitio habitual mientras su madre por primera vez en su vida le hacía caso, ocupó su sitio y empezó a realizar sus tareas.
- Tenemos que hablar – dijo Cora sentándose enfrente de Regina.
- No, no tenemos que hablar de nada – lo que le faltaba, que su madre le estuviera tocando las narices.
- He arreglado el problema con el inversor – dijo Cora haciendo que Regina la mirase
- ¿Qué? – no necesitaba que ella estuviera metiendo las narices donde nadie la llamaba.
- Lo he arreglado, las obras de la plaza se retomarán mañana mismo – informó la mujer mayor.
- Ya no eres la alcaldesa – gritó Regina – ya no tienes que hacer nada de esto…
- Yo solo pretendía ayudar – se justificó
- NO, tú lo único que querías era demostrar que todavía tienes poder sobre este pueblo.
- Regina, cariño, no seas mal pensada.
- ¿Qué no sea mal pensada? Maldita sea me crías para que desconfiara constantemente de la gente…
- Yo no hice eso – dijo Cora ofendida.
- Sí lo hiciste y que mirara a todos por encima del hombro, como si fuera más que ellos…
- Eres más que ellos…
- Sal de mi despacho – dijo Regina mientras se daba la vuelta y miró por la ventana, su vista se desvió hacia su alianza.
- Ella no se acuerda de ti, Regina – le dijo con un tono frio.
-Llárgate – logró decir Regina.
Llevaban más de una hora en silencio. Tanto Emma como Archie no hablaban, hasta que ésta rompió el silencio.
- Entonces su consejo es que…
- Sigas tu corazón – afirmó el psiquiatra.
- ¿Y si me lleva por el camino equivocado? – cuestionó Emma.
- Eso no lo sabes – aseguró Archie.
- Odio que nunca me deje nada claro – suspiró la chica.
- Siento no serte de mucha ayuda, pero, no soy yo la persona que está hecha un lio, Emma – alegó el hombre colocándose mejor en la butaca.
- Dijo que me podía ayudar – le acusó Emma – y lo único que ha hecho es volverme más loca de lo que ya me siento.
- No estás loca, solo confundida
- Está haciendo que pierda mi tiempo… - se dispuso a irse.
- ¿Estás diciendo venir a mi consulta ha sido una pérdida de tiempo? Porque yo creo que es una pérdida de tiempo que investigues una vida que nunca existió. Le hiciste mucho daño en el pasado Emma…yo solo intenté que no se lo hicieras de nuevo – dijo el psiquiatra.
- ¿Qué narices hice en el pasado? ¿Engañarla? ¿Acostarme con alguien y aparecer con un hijo? Pues lo siento, mi yo del pasado era una maldita zorra, pobrecita Regina, que la mala de Emma le ha destrozado la vida – ironizó – siento mucho no acordarme de ello, pero eso demuestra que no estaba tan seguro de mi amor por ella… - cogió su chaqueta roja de cuero y salió de la consulta dando un portazo.
'No podría dejar de amarte aunque no te hubiera conocido, porque fuiste mi sueño y ahora eres mi felicidad. Prometo no olvidar jamás que este es un amor único en la vida y no importa que desafíos intenten separarnos siempre encontraremos la forma de volver a unirnos.' Otra vez los malditos votos matrimoniales resonaron en su cabeza como si alguien se los estuviera gritando 'no importa que desafíos intenten separarnos siempre encontraremos la forma de volver a unirnos.' ¿Sería verdad aquello? ¿Podrían encontrar la forma de volver a unirse? En aquellos momentos lo dudaba, por mucho que cuando lanzó la moneda en el aíre quiso que saliera CARA. Observó que el Mercedes Benz de Regina estaba estacionado frente del ayuntamiento en su plaza habitual. Eran las 14:00 en punto del jueves, corrió donde la abuelita y recogió el almuerzo habitual, tenía que hablar con Regina.
- Así que de esta manera vuelves a intentar superar el dolor - Kathryn Nolan conocía a Regina desde que se había mudado en Storybrooke hacía unos cinco años, adoraba la política de hecho en más de una ocasión había ayudado a su amiga.
Hola Kath – dijo Regina abrazándola en cuanto la vio.
- ¿Está pasando otra vez? – preguntó Kathryn cuando se sentaron junto con la ensalada cuatro estaciones en la mesa de la alcaldesa.
- Sí, gracias por venir, sé que no debería haberte molestado mientras trabajabas pero esto se me está haciendo eterno. No sé nada de Emma.
- Tranquila Regina, ella está bien hablé con David esta mañana dijo que Emma seguía en su casa – tranquilizó a su amiga.
- Yo no puedo más – dijo Regina levantándose del escritorio y paseando por el despacho.
- Regina, te tienes que tranquilizar – dijo Kath cuando por fin hizo que Regina se quedara quieta, la agarró por los hombros y la miró a los ojos – Ella no te merece… - dijo antes de acercarse y besarla.
Cuando Emma llegó al despacho se encontró con aquella escena Regina besando a otra mujer, su corazón se paró haciendo que se estallase en mil pedazos.
- Es que no entiendo por qué tienes que quedar con ella a salas – gritó Emma tres noches antes de desaparecer hace alrededor de un mes y medio. – No te das cuenta de que ella está mirándote como si fueras comestible.
- Emma, deja ya de decir tonterías, Kath es mi amiga – Regina intentó tranquilizar a su mujer – además ella no me mira así… somos solo amigas.
- ESO NO ES VERDAD – gritó Emma de nuevo - ¿por qué no me dices la verdad de una maldita vez?
- Emma, te estás pasando con tantos celos, tienes que confiar en mí cuando te digo que no hay nada entre nosotras. – Regina estaba asombrada por el rumbo que estaba tomando la conversación. Nunca había visto a su mujer de esa manera, podía llegar a entender un cierto grado de celos por su parte, un poco, pero ella nunca le había dado motivos para que se pusiera así.
- Los rumores corren Regina y a saber que habéis mientras estáis reunidas… ¿de qué van esas reuniones? Ella no trabaja contigo – gritó de nuevo haciendo que Henry se asomara por las escaleras somnoliento.
- ¿Qué pasa? – preguntó el niño
- VUELVE A LA CAMA HENRY – volvió a gritar Emma - ¿Te has acostado con ella? – preguntó Emma mirándola fijamente a los ojos, lo siguiente fue la mano de Regina dándole una bofetada.
- ¿Cómo demonios puedes pensar eso…? Yo no soy como tú… - dijo Regina presa de la rabia.
Lo siguiente que vio Regina fue a Emma dando un portazo no sin antes decir
- Eso explica todo…
-Subió a su escarabajo amarillo rápidamente y aceleró, estaba lloviendo y no sabía dónde ir, pero tenía que salir de la casa y de esa maldita ciudad, estaban acabando con ella…estaba segura que Regina se había acostado con Kathryn Nolan, no le cabía duda, los rumores eran ciertos, Regina no había podido evitarlo y había caído en las redes de esa rubia furcia que tenía por 'amiga'. Estaba a punto de salir de la ciudad cuando la lluvia se intensificó haciendo que la carretera fuera de lo más resbaladiza, Emma perdió el control del vehículo y se estrelló contra el cartel de 'Bienvenidos a Storybrooke' Cuando abrió los ojos salió del vehículo y echó a andará…no sabía dónde, no sabía que había pasado, solo sabía que tenía que andar.
Aquello explicaba todo, entonces Emma salió corriendo hacia su escarabajo amarillo.
- Kath ¿Qué haces? – solo había necesitado dos segundos para reacción, no se esperaba eso de ella – Eres mi amiga.
- Oh, Dios, Regina… lo siento mucho – dijo presa del pánico saliendo de ahí avergonzada.
