"Rodeados Por El Escándalo"

Por Crystal.

-Preámbulo.-

"Lo último que se imaginaba el Sexy y varonil Touya Kinomoto, era el retorno de un fantasma del pasado que por sus recuerdos, cometió los errores que le costaron parte de su personalidad al encontrarte ocho años después reacio al sexo femenino. Ahora ella regresaba también huyendo de sus recuerdos y de un horrible crimen, de la cual era la sospechosa principal. ¿Podría la cantante y el cazador de Perlas encontrar un punto medio y cesar las hostilidades para encontrar el amor?"

Capitulo ocho.-

El guapo Shaoran Li se apareció dando largas zancadas por el piso del destacamento hasta llegar a la oficina del encargado. Este a su llegada le hizo una seña para que se sentara mientras colgaba el teléfono.

A los pocos minutos una de las oficiales entro y sin siquiera hesitar le guiñó un ojo al guapo detective antes de salir: Shaoran respiro profundo. La mujer era una oficial con quien Shaoran salio mucho tiempo atrás pero no continuaron aquellas salidas: para Shaoran no era una mujer de su gusto.

Esa oficial era todo lo que era una antitesis de lo que a el le importaba en una chica: ella prefería escuchar y estar de acuerdo con todo lo que este decía. Le gustaba reír de chistes sin gracia y no decía lo que realmente pensaba.

De repente y pensando en aquellas cosas negativas pensó entonces en la mujer que más le había impactado conocer: nunca se había sentido atraído a primera vista por alguien como lo que sentía por Sakura Kinomoto. Ciertamente no era algo que el había previsto. Simplemente al verla aquel día, cuando se presento en su despacho buscando a Sakura Monohui, fue lo que no fue buscando aquel día.

No tenía necesidad de seguirla a la ciudad durante la conferencia, excepto el hecho que necesitaba volver a verla ¿Tenia sentido? No y si. No tenia sentido porque nunca desde hace mucho tiempo en necesidad de volver a ver alguien.

También estaba el hecho de que la chica era algo irreal¿Una mujer que no se dejaba intimidar por su autoridad y su posición como detective? Sakura aceptaba el desafió de Li y hasta ponía las reglas del juego.

Pensaba entonces en su sonrisa – Cuando le sonrió a su amiga en el restaurante- sus ojos vivos y expresivos. Su cuerpo, pequeño pero sensual que dejaba entrever un gran dominio de si misma y por supuesto, tenia un aura algo ingenua que en verdad era atractivo.

Shaoran no se dio cuenta que unos instantes antes, el hombre delante de el había terminado su conversación telefónica pero se concentraba en verle: Shaoran Li había sonreído tímidamente y sus ojos se veían bastantes expresivos pero era notable que su mente no estaba en el despacho.

Tosiendo dos veces, atrajo su mirada. Shaoran se recompuso inmediatamente y el hombre sacudió su cabeza: Conocía lo bastante a Shaoran Li para saber que no sacaría nada de su persona: Shaoran era un hombre reservado, practico y profesional que no dejaba entrever sus intenciones a los demás. Tampoco podía entrever con su actitud en que o "Quien" pensaba. Aunque por su físico no dudaba que era problemas (si así podría llamársele) de faldas.

Pero el no era nadie para preguntarle acerca de sus intimidades. –Bien Li: ha habido un avance con el caso de Monohui Sakura. – extendiéndole el portafolios que contenía los nuevos avances y Shaoran los tomo. –Los últimos análisis demuestran que el trabajo realizado en el vehiculo de la victima fue hecha por un profesional.

Leyendo preguntaba - ¿Esta fuera de toda culpa?

-No tanto. – Dijo el sujeto- Estamos averiguando quienes son los expertos en la ciudad de trabajar con sistemas eléctricos y tracción de ese tipo de vehiculo. Ya cuando entrevistemos a los mecánicos y electricistas de la base de dato y entrevistando a personas que pueden tener el dato, podremos librarla de culpa. Siempre y cuando ninguno de ellos la identifique o no encontremos relaciones entre ellos. – Ahí mirándole a los ojos - ¿Encontraste a la sospechosa?

-Si la he encontrado – Declaro con profesionalismo. – Si me permite señor, creo que seguiré más a fondo el caso de Sakura Monohui.

-¿Alguna razón en particular? Ya la ha localizado. –Pensándolo unos instantes- Un momento ¿no la trajo con usted?

-No creí que fuera apropiado.

-¿Apropiado?

-Podría salir del país- hablo finalmente. – Permítame vigilarle. Tengo el presentimiento que no volverá a escapar manteniéndole vigilada de cerca.

-Esto es extraño Li- dijo cuando el detective se puso de pie – Nunca actúas de esta manera tan irracional.

-"Cierto" – pensó Li a solas. -¿Qué rayos me pasa?

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Cuando Tomoyo salía de la habitación de su abuelo, se sentía devastada. Las lagrimas lucharon un gran rato por salir. Finalmente lo había confrontado y aquello no le hizo sentir mejor.

Las expectativas de vida del anciano eran muy pocas.

Secaba sus lágrimas cuando divisó al final del pasillo a la familia Kinomoto. Sakura avanzó hacía su amiga abrazándole efusivamente y Tomoyo no resistió aquello llorando con fuerzas en los brazos de su amiga.

Touya y su hijo observaban a unos pasos la reunión de ambas amigas y no intervinieron. Ya a las dos horas, en casa de los Kinomotos, Touya se ofreció a preparar la barbacoa e insistió que se sentaran fuera, bajo un nogal que había en la parte trasera de la casa. Sakura y Tomoyo observaban al sujeto cocinar la carne y su hijo ayudándole mientras ellas, aguardaban en silencio. Un silencio que Sakura en ningún momento quiso interrumpir hasta que su amiga se decidiera a hablar.

-Recuerdo…- comenzó Tomoyo a hablar.- Cuando mamá murió, que Touya y su padre hicieron una barbacoa para animarnos a mi abuelo y a mi…- dijo la amatista escuchando solo la paz de aquel lugar y el agua del río seguir su cauce. –Nosotras recuerdo ese día, jugamos con tus muñecas y me regalaste la muñeca que tu papá te regaló de cumpleaños para animarme. Todavía tengo la muñeca en mi cama en la capital. – una lágrima escapó por su ojo derecho.- Ahora, no hay muñeca que pueda consolarme, Sakura.

-No sabía que el abuelo estaba tan grave- se disculpó Sakura- A la primera sospecha y te abría llamado Tomoyo…

-Lo se Sakura- respondió su amiga algo acongojada y sus ojos rojos de tanto llorar.- El abuelo no tenia intención que nadie supiera… según me explicó. Solo Yukito lo sabía y los doctores. – observando al moreno que cocinaba.

-Mi hermano no lo sabía- adivinando sus pensamientos.

-No pensaba en eso. Aunque Touya me lo advirtió anoche… - suspirando al recordar como el sujeto la defendió de su tío.

-¿Qué te dijo el abuelo, Tomoyo?

Tomoyo dejó que su mente navegara en los recuerdos de la conversación de aquel día…

Sentada delante del lecho de su abuelo ella lo miraba con tristeza, y fue notorio para el anciano.- ¿Qué tienes pequeña? Llevas una cara aturdida…

La muchacha se quedó de piedra y las sensaciones que recorrían su cuerpo, eran demasiado para su frágil corazón. Sus ojos se aguaron irremediablemente y el anciano se perturbó. Finalmente las palabras salieron de su boca al revelarle.- Abuelito… lo se… - suspiró ella mientras las lágrimas salían por sus mejillas- Se que estás muy enfermo…- el anciano se perturbó ante aquello y retiró la mirada de su nieta, cerrando los ojos y tratando de controlar sus propios sentimientos: que su nieta se quedaría sola muy pronto.- Pero puedo ayudarte: Déjame llevarte conmigo a la ciudad… a la capital…- tomando su mano, la cual se encontraba bastante tibia.- Déjame llevarte conmigo…veremos a los mejores doctores… ellos sabrán que hacer…

-Tomoyo…

-Hay muchos especialistas… tiene que haber una cura…. Y la encontraremos…. Ya lo verás…- sonreía nerviosa.- Le dije a Touya que te llevaría a los mejores doctores…. Y no tienes que preocuparte por nada… yo puedo costearlo todo…

-Tomoyo: hija…- dijo el hombre callándole.- No hay más nada que se pueda hacer…

-Abuelo¡no digas eso! – Dijo la muchacha alarmada- ¡Claro que hay mucho que hacer! La medicina está muy avanzada hoy en día.

-Cariño- dijo el anciano hablándole con dulzura pero también con una pizca de autoridad en el tono de su voz. Tomoyo le miró a la cara y nunca se había percatado que su abuelo era una persona tan mayor; siempre había sido alguien lleno de vida y vitalidad.- Todos estos años me he estado viendo con especialistas…- sorprendiéndole.- Realizando viajes incluso en las afueras del país… llevo cinco años cargando esta enfermedad…

-.QUE¿Por qué nunca me lo dijiste abuelo?

-Porque no quería que dejaras tus sueños. He sido tratado durante estos cinco años. Por eso contraté a Sakura en la tienda y luego contraté a Katsumi. Yo mismo no podía ausentarme del lugar y dejar el negocio abandonado. Cuando mi enfermedad empeoró contraté a Katsumi, quien había llegado recién al pueblo para que ayudara a Sakura en los negocios. Mis medicamentos tienen contraindicaciones que me impedían ir a trabajar o cuando me ausento para recibir mi tratamiento en la Capital. Esos días los coincidía para irte a visitar a ti…

-No confío en Katsumi abuelito…- negándose a revelarle lo que ocurría con las perlas Yukatta y sus sospechas. -.Pero abuelo¿Sakura acaso sabe tu condición?

-Nadie sabe, excepto el doctor, dos enfermeras y Tukishiro Yukito, quien maneja mis asuntos legales. A él tuve que revelárselo…

-Abuelo¿Por qué no sigues con los tratamientos en la ciudad?

-Cariño: a todos les llega la hora… tarde o temprano. —nuevas lagrimas descendían en las pálidas mejillas. Monohui se incorporó un poco y secaba su rostro.- No estés triste chiquilla; he tenido una vida feliz y productiva…

.- Abuelo: fue un error… debí de estar aquí contigo… debí de… - cayendo su rostro sobre las manos del anciano y este acariciaba su espalda tenuemente. -¡no debí de ser tan egoísta!

-¡El ultimo ser en este planeta que es egoísta, eres tu Tomoyo! Siempre he estado muy orgulloso de ti y de lo que has logrado. Jamás me he arrepentido de quien has terminado siendo tu.

-Pero abuelo… debí de cuidarte cuando mas me necesitabas… no lo hice.

-Nunca tuviste porque hacerlo- Declaró el anciano.- Nunca te enteraste de lo que ocurría. Y ahora que lo sabes, tampoco quiero que te entristezcas hasta que… hasta que llegue la hora…

Tomoyo duró unos instantes sollozando en el regazo del anciano. Lo perdería. Inevitablemente, su abuelo se iría de su lado, y la abandonaría. Ahora, ya no tendría a nadie a su alrededor. Pensó en que injusto el destino estaba siendo con ella. –No es justo abuelito…- logró decir sollozando.- ¡no quiero perderte!

-Escucha pequeña: Mi vida ha sido siempre sin ningún arrepentimiento. – Haciendo una pausa.- Pronto me iré y mis más grandes logros han sido tu madre y tú… dos mujeres sorprendentes, valerosas e independientes. – Haciendo una pausa- Me da una pena que tu madre no esté aquí hoy, para ver en la gran mujer que te has convertido…

-Abuelo: Mi madre no resistió los rumores y escándalos en su persona…

-¿Crees que por eso fue alguien débil?

-¡No, jamás abuelito!

-Yo tampoco lo creí así. Tomoyo: a Tu madre no la destruyó ni el rumor, ni el bochorno, o el escándalo. Fue su corazón. Amaba tanto a tu padre…- haciendo una pausa.- él le rompió el corazón… -Levantando el rostro de su nieta agregó.- Se valiente mí querido Ciruelo: la vida te tiene preparado algo grandioso para compensar todas estas lágrimas que has derramado en el transcurso de tu vida. Y cuando eso especial llegue, te bendeciré desde el cielo y tu madre y yo siempre cuidaremos de ti desde allá…

Sakura escuchó en silencio la narración de su amiga. Tomoyo tenía un abrigo de lana puesto sobre su figura y se veía mas recompuesta contrario a un par de horas antes. Observaba a los Kinomoto en aquella vida familiar tan completa y de cierto modo, envidió a Sakura. Ella pronto tendría que volver a una vida de fama y fortuna y por mas queridos que fuesen los miembros de su banda, se sentiría irremediablemente sola.

-Pobre abuelito- dijo su amiga despertándole de sus pensamientos. Sakura secaba sus ojos y añadía.- No se como pudo por tanto tiempo ocultarnos esto¿Por qué nunca me di cuenta que estaba tan enfermo? Lo siento tanto Tomoyo. Debí de percatarme todo lo que estaba pasando…

-No es tu culpa, Sakura – Declaró Tomoyo compadeciendo a su amiga.- Jamás podría culparte - su amiga tomó sus manos entre las de ellas. – El abuelo siempre ha sido un hombre muy reservado…

-No, no es así. El abuelo es un hombre muy cariñoso y abierto con nosotras- despertándosele una sospecha.- ¿Crees que Katsumi lo sepa?

-El abuelo solo me dijo que sus doctores aquí y Yukito lo sabían. No creo que la muchacha esté enterada… pero quiero saber que razones en verdad tuvo mi abuelito de contratar a una mujer que es totalmente desconocida para todos.

Sakura se encogió de hombros para declarar.- Cuando estaba trabajando solo con el abuelito, esta muchacha llegó a la tienda buscándole. Estuvieron hablando mucho tiempo en la oficina a puertas cerrada. – Tomoyo le observa con interés.- Cuando salieron, el abuelo le había dado trabajo en la tienda y hasta le consiguió donde vivir…

-¿Qué¿Acaso bromeas?

-No. No tiene familia en el pueblo, claro que yo sepa. Desde aquella vez, tres años atrás, Katsumi ha estado atendiendo la tienda con énfasis y responsabilidad. Nunca ha habido nada turbio y siempre está dispuesta a ayudar.

-¿Ninguna familia¿Qué tal fuera del pueblo¿Tiene parientes?

-Mencionó a su padre alguna vez, pero creo que murió.- declaró la muchacha con pesar- pero si su madre está viva. No se deben de llevar muy bien…

-¿Por qué lo dices?

-Por que estando en la tienda la llamaron y ella se alarmó mucho. Le dijo que, sea cual fuera sus razones, no volvería a su casa y que tenía cosas que resolver aquí. Después de eso, no volvieron a llamarla a la tienda.

Tomoyo escuchando atenta aquellas declaraciones, se tensó. La muchacha parecía regir su presencia mientras que con Sakura era abierta y servicial. Después estaba la misteriosa desaparición de las Perlas Yukkata. Distraídamente dijo.- Sakura… ¿Estás segura que no hay nada mas sospechoso detrás de esa chica?

-¿A que te refieres?

-Tal vez, que ella si tenga algo que ver con las perlas… las que están siendo reemplazadas.

-Tomoyo: El abuelo la última vez que fue a la tienda revisó esas perlas él mismo.- declaró Sakura – Sabes como a él le gusta darle mantenimiento a esas joyas que son sus consentidas. Jamás se percató de que estaban reemplazadas.

-Con los problemas de memoria que ha tenido últimamente…

-Pero no con eso. Tu abuelito tal vez sea distraído dejando la puerta abierta Tomoyo pero cuando se trata de perlas, es bastante despierto y profesional. Jamás se dejaría engañar por una imitación.

Dos días pasaron bastante rápido para todos, pero más que todos, para Sakura. Tomoyo le decía que le tenía una sorpresa. Y era que cuando no estaba con su abuelo, se la pasaba encerrada en la casa de Monohui a la cual había vuelto por decisión propia aunque los Kinomotos insistieron a que se quedara con ellos.

Pero ella no podía continuar en la casa. Aquel domingo en familia, Touya apenas le miraba. Ella quería que le pidiera que hablaran solos. Que le dijera que tenía muchas expectativas a razón del beso de la noche anterior. Pero nada de eso pasó: Touya pasó la hora de la comida en silencio en la mesa, pese a que Sakura incluso hacía cosas para provocarlo… pero se notaba muy pensativo y finalmente el almuerzo acabó; luego se marchó a donde Yue y no volvió hasta que fue hora de que la amatista se fuera a casa de su abuelo.

Para sorpresa de Tomoyo, Touya se apareció al día siguiente a la casa con unos técnicos que le instalaron a la amatista un moderno sistema de alarmas dentro de la casa. Monohui sabia de los planes de Kinomoto pues el moreno lo discutió con el antes de proceder. Para el anochecer, la casa estaba con un sistema sofisticado y aquello tranquilizaba un poco más a Touya y al mismo Monohui.

Y aunque no lo decía, también a Tomoyo.

Tomoyo no le había mostrado el disfraz que confeccionaba para Sakura, justificándose que era una sorpresa y se lo llevó consigo para trabajar más en él. Shinji si sabía pero este había jurado que no diría nada.

El pequeño se había presentado el día anterior en casa de Monohui, dejado por Sakura en la puerta y en el día de hoy, Sakura lo había traído en la tarde, pues se reuniría con Li en el pueblo. Aquello mantenía a ambas mujeres nerviosas pese al desconocimiento del pequeño. Mientras el chiquillo era instruido por Tomoyo a tocar el piano, ella misma terminaba de darle los toques finales al traje de Sakura.

La joven de ojos verdes, le contó aquel día que iría a ver a aquel famoso detective el cual no había visto por el pueblo desde su regreso. Tomoyo estaba nerviosa pues no sabía que podría querer mas con su amiga si ya Sakura había respondido todas sus preguntas. Sospechaba que, el hombre pensaba que Sakura sabía más de lo que dejaba entredicho.

En verdad, no sabía como le diría aquello a Touya. Llegaría el momento que habría que revelárselo. Pero el hombre era tan cabeza dura cuando una idea se le clavaba entre ceja y ceja que no podía arriesgarse a que se enojara con ella y mas nunca se lo perdonara.

Cuando ayudaba a Shinji con una partitura en el piano, tocaron la puerta. Tomoyo perturbada que podría ser su tío buscando guerra, se sorprendió al no ver a su tío, pero si al apuesto inversionista Eriol Hiragizawa. - ¿Eriol? – preguntó sorprendida y saludándole.- ¿Qué haces por aquí?

El británico saludó con una cabezadita y añadió.- Tuve que venir querida Tomoyo- declaró el sujeto con un rostro perturbado y al mismo tiempo sus ojos añiles reflejaban cierto sentimiento de culpa.- Me he enterado por labios del buen señor Monohui las graves noticias que les perturban- tomando su mano – Si me permite decirle que les extiendo mis mas sinceras condolencias y lamento mucho lo que les está pasando- besando su mano.

Un poco entristecida por lo que Eriol se refería y algo sonrojada dijo.- Gracias. ¿No gustas pasar?

-Solo si me lo permites…- declaró el hombre escoltándole de su brazo al interior de la residencia. Sorprendido se fijó el chico que estaba sentado en la banquilla del piano y le veía con perspicacia y cierta acidez en su mirada. -¿Y este jovenzuelo?

-Ah perdón. El es Shinji Kinomoto: El hijo de Touya Kinomoto.

-.Creo que nos habíamos visto en otra parte. ¿Tal vez en el pueblo?

-Tal vez- declaró el chicuelo algo receloso de la presencia del sujeto en el lugar.

-¿Te puedo ofrecer algo Eriol? – Habló la amatista ante la tensión que podía percibir en el pequeño.

-No, gracias. No me quedaré mucho tiempo.- Tomoyo le invitó a sentarse y ya acomodados declaró.- En verdad me dio profunda tristeza cuando me enteré de las noticias…

-¿Puedo preguntar…

-Fue por el mismo señor Monohui. Hemos llevado una amistad algo cercana pese a que no he podido visitarle al hospital como quisiera… los negocios me mantienen atado casi la mayor parte del día.

-.Es extraño- declaró Shinji observándole con una perspicacia algo inusual para alguien de siete años.- Mi padre dice que se pasa el día sentado en su silla sin hacer nada y diciéndole a otros lo que deben de hacer por usted…

Eriol en vez de molestarse soltó una carcajada lo que alivió un poco el tenso ambiente y la tristeza de Tomoyo además de la sorpresa. Usualmente y en lo que llevaba conociendo al hijo de Touya, este era tan reservado como su padre.

Excepto cuando se trataba de Eriol, como pudo constatar.

.- ¡Es genio y sangre hasta la coronilla! – Celebró Eriol con perspicacia.- Ojala llegue el momento de que mi hijo sea tan parecido como eres de Kinomoto, niño.

-¿No tienes hijos Eriol? – Preguntó la amatista llamando su atención y mirada.

-No. – Declaró el sujeto con una mirada llena de expectativa que turbaba por ese momento a la amatista.

Era una mirada de que siempre sabía algo que los demás no. Aunque más de uno (como es el caso de su prima), le habían dicho que era un poderoso afrodisíaco para las mujeres, en otros casos, aun no hallaba esa otra mitad por la cual pudiera cruzar océanos, y tumbar imperios. –Aun no.- Respondió en lo cual Tomoyo vislumbró cierta pizca de nostalgia y él negó con su cabeza declarando.- No creas que soy muy joven Tomoyo…- sorprendiéndole.- Me miras con rostro de "No se de que se queja si se ve muy joven" – sonrojando a la joven y él brindándole una de sus mas cálidas sonrisas- Tengo treinta y ocho años…- sorprendiéndole.- Así que, los años me están cayendo encima…

-¡No digas eso! Aun te ves bien… - le refirió la muchacha. Eriol sonrió sutilmente.

-Gracias por el cumplido, lo cual siempre es agradecido mas que todo, viniendo de hermosas mujeres- Sonrojando a la amatista.-Tuve una relación….- dudando explicar.- Pero falleció hace seis años.

-¡Cuánto lo siento!

-La vida continúa. Y siempre he pretendido seguir mi camino.- no hablando más del asunto.- Pero, de todas maneras, no he venido solo a hablar de mi edad Tomoyo. Vine a ofrecerte mi mano…

-¿Su mano?

-Para todo lo que necesites- admitió el británico. – Aprecio mucho a Monohui y esto que ha ocurrido es un golpe muy fuerte para ti, que eres su único pariente. Se lo que es eso. No tengo más parientes que una prima. Vivo en una enorme soledad desde que mis padres murieron cuando tenía veinte. Y luego mi esposa, fallece. Leucemia. Pero no me siento tan abatido como años atrás. La vida continúa.

-¡Cuánto lo siento Eriol! – declaró la muchacha compadeciéndole.

El hombre se puso de pie y asintió mientras Tomoyo también se levantaba. El sujeto caminó hasta la puerta de la casa seguida de la amatista y declaró.- Por eso estoy aquí querida Tomoyo. Tengo experiencia en perder seres queridos en donde no puedes encerrarte en el luto y la nostalgia. – sus ojos parecían de tal intensidad que Tomoyo sentía que podía leerle el alma. –Estaré para ti, en lo que necesites… Cuéntame como un amigo…

-Muchas gracias Eriol- agradeció la amatista algo sonrojada. Eriol alzó la mano a su rostro para retirarle un mechón que caía con gracia en su cara, pero pareció hesitar y decidió no hacerlo mientras le sonreía con una aparente inocencia en sus actos y palabras.

Shinji que no se perdía palabra estaba más que atento: sus ojos parecían cuchillos en brasas que querían traspasar al educado caballero y volverlo trizas. Contrario a lo que podía pensar el chiquillo, ante su mirada, el hombre solo le sonrió y se despidió de Tomoyo, para marcharse.

Cuando Tomoyo regresó al piano, el jovenzuelo observó detenidamente su rostro. Contrario a cuando la mujer estaba cerca de su padre, este no parecía estar alborotado en aquel gracioso rubor que siempre le cubría. Aunque podía ver ciertos vestigios de un sonrojo este era leve y como no sabía a sus siete años a que adjudicárselo, solo prosiguió con las lecciones una vez Tomoyo retomó el hilo en las partituras.

Sakura esperaba sentada en su mesa pacientemente hasta que vislumbró al detective y le frunció el rostro. Shaoran contrario a ella se aproximó con una divertida mirada en su rostro que por un instante, turbó a la mujer. Vestido con una chaqueta deportiva color kaki y pantalones a juego, su look se veía muy desenfadado. Notaba aquellos cabellos achocolatados que estaban rebeldes en la coronilla de su cabeza y se preguntó por un instante, que se sentiría rozar sus dedos por aquellos cabellos.

Aquel pensamiento la aturdió. ¿Qué demonios estaba pensando¡Aquel hombre estaba allí para encontrar a Tomoyo y arrestarla¡No podía ser amable o cooperativa con él¡Mucho menos gustarle!

Pero irremediablemente, ese era el caso en aquellos instantes. No podía decir que en sus años mozos jamás tuvo algún enamorado o novio a escondidas de Touya, porqué mentiría. Incluso fantaseó alguna vez con Yukito, claro que ella tendría quince o tal vez catorce años. Pero jamás ningún hombre le había impactado como este.

Tal vez era aquella "Actitud peligrosa" que llevaba en si, lo que la trastornaba. Tal vez era que podía olfatear el peligro en su mirada oscura.

Lo que si era cierto que cuando aquel hombre le miraba, era imposible para ella mentir. Sus piernas temblaban irremediablemente y las manos le sudaban.

Aquella noche, tendría que ser, clara, concisa y precisa para sacarlo de su vida y de la de Tomoyo.-Disculpe la tardanza- declaró el alto hombre al aproximarse a la mesa acompañado de un mozo. Vislumbró a la preciosa mujer en un vestido de flores amarillas bastante contemporáneo y el cinturón que portaba esta, le hacía ver una fina curva y los botones del cuello llegaban justo al inicio de sus senos. Aquel vestido solo resaltaba la beldad que estaba escondida detrás de aquellos ojos esmeraldas. - ¿Gusta pedir algo de beber? – indicándole al mozo.

-No se preocupe. No tardaré mucho…- indicó Sakura reacia y con sus brazos cruzados sobre su pecho. El mozo que se aproximó a servirles le sonrió a Sakura. Esta, algo aturdida declaró.- Hola Meiki.

-Hola Sakura… - observando al detective con recelo.- Que… sorpresa… que vengas aquí…- saliéndosele una gota.- Sin tu "Familia"

Era legendario y preocupante cuando Sakura Kinomoto era vista en un restaurante con algún caballero que no fueran o Yukito o Touya. Aun mas legendarias eran las historias acerca de la sobreprotección del mayor de los Kinomotos y como era conocida aun mas que aquel hombre que invitara a salir a Sakura, era suicida o con deseos de morir prontamente bajo la escopeta del moreno.

-.Si bueno…- Trató de decir ella sabiendo a que se refería el hombre.

-Soy un viejo amigo de la señorita. Estaba de paso por el pueblo y decidí invitarle a cenar- respondió Li sorprendiendo al mozo – Claro que su familia lo aprobó…

-¿Si, en serio? Es decir… ¿Cómo…- para preguntarle como demonios había logrado que Touya le diera permiso.

-Quiero un escocés… añejado y a la señorita una limonada con un toque de vodka…- sorprendiendo a Sakura. Ya a solas la muchacha le observó con perspicacia y él añadió.- Siempre investigo a mis sospechosos hasta lo más profundo Sakura…

-Mire… que sepa mi bebida favorita… - dudando un instante- ¿Cómo rayos averiguó mi bebida favorita? – Sin intensiones de ocultar su sorpresa.

Shaoran sonrió triunfante y añadió.- Hice preguntas antes de venir aquí. Estaban más que dispuestos a satisfacer mis preguntas cuando les dije que sacaría a cenar a la hermana de Touya Kinomoto.

-¿Qué dijo que? – preguntó la muchacha boquiabierta. Por alguna extraña sensación, podía sentir consternación y preocupación por el hombre frente a ella. Un palpitar en su acelerado corazón, le hicieron observar a la puerta, esperando que su hermano irrumpiera en el lugar y acabara con todo y hasta el hombre frente a ella.

-.Pero mas sorprendidos estaban que, yo me atreviera a salir con usted. Ciertamente su hermano tiene a todo el pueblo intimidado.

Sakura tenía la mirada atónita sobre el hombre y su boca parcialmente abierta. Recibieron las bebidas del mesero y este se retiró. Shaoran sonrió a la joven y bebió de su trago. Solo ahí fue que Sakura se atrevió a pestañear.

-¿Cómo… como… se atrevió a tomarse semejantes libertades¡En menos de doce horas, todo el pueblo correrá el rumor que he salido en una cita!- Poniéndose de pie alarmada.

-Lo dice como si fuera un pecado…

-No. Pero si es pecado desearle la muerte a otro… es lo que estoy deseándole a usted. – empequeñeciendo sus ojos y un sonrojo carmín teñía sus mejillas.

-Calma Sakura. Santo cielo. Cualquiera pensaría que no te agrado ni un poquito.

-¡No es así! – declaró roja como un carmín toda su cara. -¡no me presté para semejante circo! Vine porque usted me ha obligado…- atrayendo miradas a su alrededor.

-No le he puesto un arma en la cabeza.- declaró Li sujetándole en la muñeca. Aquel roce ocasionó que Sakura sintiera una sacudida en la base de su estomago.- Quédese por favor. Disfrute una buena comida y responda mis preguntas. – Aquellos ojos oscuros parecían querer controlarle mentalmente o leer el futuro.- Insisto. O iré a su casa a buscar las respuestas que necesito.

-¿Qué puede ser eso?

-Sakura, Sakura: Dejémonos de juegos… quiero la verdad… toda la verdad, o me empeñaré a extorsionarle en cada cita toda la semana… - ella abrió los ojos de la sorpresa.

-.Por lo que veo a usted, no le cae del todo mal este tipo de extorsión…- cruzándose de brazos. – Pese a que usted, será carne muerta cuando mi hermano se entere…

-Puede decir lo que quiera… he tenido entrenamientos intensos y créame: si su hermano me trata de matar, puedo dejarlo bastante mal herido antes de que logre ponerme una bala de su legendaria escopeta.

Sakura no sabía si reírse finalmente ¡Este hombre si que estaba lleno de sorpresas! Trataba de mantener su rostro ofendido y disgustado pero le era difícil. ¡Santo Cielo! Desde ese momento, se sintió irremediablemente atraída al hombre. Alguien que fuera capaz de no estar intimidado por la reputación de su hermano era alguien que valía la pena conocer a fondo.

Shaoran consideró su silencio, un paso adelante.

En el lugar no se podía creer que la conocida Sakura Kinomoto estaba en una cita y que se apostaba que su hermano no estaba enterado.

Pero ¿Cuánto tardaría para darse por enterado el hombre?

Cuando el británico llegó a su actual residencia- una casa enorme construida cien años antes y que al llegar al lugar se enamoró de ella, que tenía cinco habitaciones, un estudio privado, salón de estar, cocina y comedor. En el patio había un enorme jardín y en este había una piscina que en aquellos momentos estaba vacía. Eriol observó por el enorme ventanal como la luna nueva era cubierta por unas nubes grises y suspiró melancólico.

En aquel momento unos débiles toques lo despertaron de su ensimismamiento y la figura hermosa y de proporciones físicas bastante dotadas se hizo presente en la penumbra del salón. –Me dijeron que regresaste…

La mujer estaba solo cubierta por una bata de seda en donde la curvatura de su figura era más que prominente. Eriol ni siquiera se volteó a verle y declaró.- ¿Cuándo llegaste?

-Hace tres horas ya. – la mujer se sentó a un lado y le miró con cierta fraternidad. –Gracias por mandar al chofer a buscarme al aeropuerto.

-Es lo menos que puedo hacer por ti…

-¿Y cuéntame… que hay de interesante este año? –Guiñándole el ojo. El sujeto se sonrió sutilmente y aun no le observaba. –Estoy esperando con muchas ganas la fiesta de la alcaldía.

-Tomoyo… Tomoyo Daidouji.

-¿Quién es esa? – Preguntó sorprendiéndose.- ¡hablaba de los solteros Eriol! No me interesa para nada saber de las mujeres…

-¿Por qué no preguntas directamente por Tukishiro o al menos Kinomoto? Después de todo conozco tus pretensiones. – lanzándole la mirada de "Yo lo se todo"

-¡Ah no! Tukishiro está fuera de mis límites. –Admitió dándose por vencida. –Es un hombre demasiado frío para mi gusto por mas guapo que sea y además la hija del Alcalde está derretida por el hombre. Es guapísimo y no dudaría en darle una probadita. –Riéndose.- Pero no me meteré en territorio prohibido. A ella le gusta… y no voy a hacer nada pues quiero ver en que termina eso.

-¿Crees que ella triunfará?

-Bueno, nunca subestimes la persistencia de una mujer- guiñándole el ojo.- Además me simpatiza y hemos intercambiado correo estos últimos meses… así me mantengo al tanto de los chismes del pueblo.

-Pero no es posible que te hayas enterado de los últimos tan pronto.

-¿Cuál? Haber, pruébame…- declaró sonriéndole.

Eriol buscando una manera de divertirse con la reacción que conseguiría de su prima y advirtiendo su reacción declaró.- En estos días, una mujer estuvo viviendo con Touya Kinomoto.

Tal cual había prevenido el de mirada azulada, la mujer tanteó unos instantes y buscó alguna pizca de burla en su primo para al final escuchar la gran exclamación de -¿¿¿¿¿¿Qué¿Cómo QUE UNA MUJER¿Cuál MUJER?

-Querida Nakuru; cálmate. Tanto tú como yo, sabemos que solo buscabas divertirte con Kinomoto viéndole correr ante tus encantos…

-Pero… pero… ¡Eriol! A mí si me gustaba Kinomoto- Exhaló dejándose caer dramáticamente en el sofá delante de su primo. -¿Quién rayos es esa mujer?

-Tomoyo Daidouji. – Ella levantó su mirada.- Es nieta de Monohui y vieja conocida de la familia Kinomoto.

-¡No puedo creerlo! Pero Touya siempre ha sido reacio con las jóvenes e incluso un poco más cariñoso conmigo…

-Querida prima: no consideraría ser cariñoso si, Touya te saliera huyendo en la posada navideña del año anterior. – Nakuru le sacó la lengua y se rió.- O tú le mandaras de obsequio esos boletos para la caseta de los besos…- ahí riéndose a carcajadas.

-¡Es tímido, es todo!

-No con esta mujer…

Nakuru le observó a los ojos y declaró con curiosidad. – Creo que tengo que conocer a esta mujer misteriosa. – Analizándolo unos segundos. – Conocerla en verdad. Cualquiera que sea mi competencia para obtener al guapo Kinomoto debe de ser conocida.

Eriol sonrió y observó nuevamente al oscuro jardín. "Si, debe de ser conocida. Y ella me ayudará en cierta forma a cumplir mi objetivo" una misteriosa sonrisa fue percibida por Nakuru, pero esta prefirió no interrumpir a su primo.

Eriol vivía una vida de soledad que no envidiaba en lo más mínimo. Sabía que, por su edad, comenzaba a sentir aquella soledad fuera de su círculo familiar que solo se encontraba ella entre los más cercanos. Eriol era un hombre rico, guapo y exitoso pero que no tenía la misma suerte en encontrar la horma de su zapato.

Cuando ella escuchó que él invertiría en aquella zona lo supuso como una locura.

-.¡Eriol! no te entiendo… eres un prominente empresario… ¿Por qué te interesa ese mercado de perlas¡Esa zona es casi rural!

.-Esa zona presenta muchas oportunidades. En la exposición de perlas que fui la semana pasada conocí a alguien que me ha guiado a ese mercado. Luce prometedor… - fue lo que dio como explicación.

-¡Pero venderás todo en la ciudad, para mudarte al campo¿Qué es lo que te pasa? Seguro te golpeaste la cabeza… llamaré al Doctor…

-Estoy bien de la cabeza, Nakuru… confía en mi. Es solo que, me cansé de la vida de ciudad y quiero un cambio…

-¡Ve de vacaciones a Europa entonces! Pero no dejes tu prominente vida como empresario de la capital para irte a vivir a una tierra de nadie.

- La Zona tiene mas de 50000 habitantes.- le reclamó él ante la negativa de su prima de que se fuera a vivir a esa zona. –Dudo mucho que con esa densidad poblacional sea tierra de nadie…

-¡No es razón suficiente! Tiene que haber una razón… una razón la cual no me has contado aun…

-Si, puede ser así…

-¡Eriol! – Reclamó ella buscando su mirada.- ¡Siempre me lo has contado todo¿Qué no me has dicho aun¿Qué es lo que te pasa? Desde que volviste de esa exposición has estado extraño ¡Ahora esto!

-"Si mi querida Nakuru"- pensó él viéndole marcharse aun sin comprender las razones – "Hay un par de razones que no te he dicho, por las cuales voy allá… mas allá de perlas…"- Pensando en un par de ojos esmeraldas que lo convencieron de hacer un cambio en su vida.

El ojos azules despertó de sus pensamientos recordando la conversación que tuvo días antes de tomar aquella decisión mientras tomaba un café con la hermosa señorita Kinomoto y Monohui. De ahí en adelante, fue fácil adaptarse a aquella vida campestre y fingía con Kinomoto y los demás el ser inversionista en pos de la propiedad Kinomoto. En verdad, había querido desistir desde un principio, luego de que el moreno se negara, pero había encontrado "Otras razones" más lucrativas por las cuales extender su visita en la propiedad.

Dirigiéndose a la gaveta de su escritorio y abriéndole, sacó una caja negra aterciopelada. La abrió dejando a la vista de la lámpara un brazalete negro de perlas cuyo brillo era intenso bajo la luz de la lámpara de escritorio y frunció su mirada al estudiar el objeto.

"Un poco mas" pensó en aquel instante estudiando el objeto. "Solo un poco mas…" Lanzando un suspiro melancólico que daba espacio a cierto remordimiento también.

----------------- Tres Días Después.

-¡Buenos Días Shinji! – declaró Tomoyo al verlo llegar junto a Touya aquella mañana. El chico iba vestido para ir a la escuela y Tomoyo en aquellos instantes, regaba las plantas que estaban en los escalones de la casa del abuelo. Aun estaba en pijamas largas y una bata le cubría la parte superior de su pijama.

-¡Buenos días! – declaró el chicuelo sonriéndole. Atrás venía Touya y el pequeño dejó entrever un canasto con panecillos de pasas y chispas de chocolate.-¡Mi tía te manda esto con nosotros…! – Tomoyo recibió los pastelillos y agregó.- ¡sorprendentemente mi tía esta cocinando mejor! No están duros o secos como siempre le quedan…

-.Misteriosamente es verdad- opinó Touya mirándole a los ojos y estudiándole con aquella intensa mirada que hacía que a la amatista se le formara un nudo en su garganta.- buenos días… -sonriéndole sutilmente y sonrojándole.

-Buenos días Touya. Vaya que estás de buen humor hoy…. – Declaró ella. Contrario a que se enojaría, este sacudió su cabeza.

Después de todo, le hizo una promesa al abuelo de esta, el día anterior. Habían hablado. El anciano le confesó la verdad sobre su condición y le hizo prometer a Kinomoto que, haría lo posible y lo imposible, por hacer la vida de la amatista un poco más fácil dado a lo que vendría en el futuro.

Tanto era el aprecio de Touya por el anciano que, prometió sin inmutarse en cuidar de su nieta desde ese día en adelante. Aunque era difícil no sentir por ella mas allá de ese deseo de sobreprotección. Pero en su interior, sabía que Tomoyo escondía algo mas allá de lo que dejaba entrever con aquella inocente y virginal apariencia de ángel caído del cielo.

-¡Tomoyo! – Gritó el joven Kinomoto atrayendo las miradas de ambos.- Tía Sakura, va a salir con Katsumi esta noche ¿Quieres cenar con nosotros?

Touya se tensó. Miró a su hijo y este sonreía con una actitud tan convincente, que sabía que había gato encerrado. La muchacha sonrió al chico y declaró.- No gracias. Hoy me quiero quedar en casa a terminar el traje de Sakura…

-¡Vamos Tomoyo! – Insistió el pequeño.- rentaremos una película, haremos rosetas y papá me prometió que alquilaríamos una de guerra.

Tomoyo observó a Touya y este murmuró.- Por mi no hay problema: eres invitada a venir…

No tuvieron que rogarle. Ella sonrió agradecida pues se había sentido, los últimos días muy sola en la casa- Muchas gracias a ambos. Iré a visitar y pasar el día con el abuelo pero vendré en la tarde a hacerles un pastel- Touya iba a negarse pero ella agregó.- Es lo menos que puedo hacer. Por favor…

-Si, claro.- finalmente Touya se dio por vencido.- Shinji: vamos que tienes clases…- el pequeño entregó la canasta a Tomoyo y Touya agregó.- Hasta la noche…

Tomoyo sonrió ampliamente ante aquella frase. ¡Se sentía como una adolescente en su primera cita! Aunque no había que preocuparse mucho por que vestir ya que el pequeño estaría con ellos y aquello era menos que una cita. Los vio marcharse en la camioneta e ingresó en la casa con los panecillos en la mano y sonrió sonrojándose, al pensar en el moreno.

Pensó por que no se sentía así cuando quedaba a almorzar con Eriol. Los últimos días, habían almorzado juntos incluso en la cafetería del hospital y fuera de este. Los sentimientos hacía Eriol eran fraternarles mas bien y de amistad pese a que era un hombre culto, educado, refinado y de grandes modales y conocimientos. Podían hablar por horas y no cansarse de tocar muchos y diversos temas, entre ellos la música. Supo que el británico era un gran admirador de música en casi todas las repercusiones y siempre había tema que tratar con él.

Pero sus sentimientos hacía Eriol no eran iguales. El británico incluso le invitó al baile de la alcaldía pero Tomoyo esperaba (aun sabiendo que era bastante difícil) que Touya se animara a invitarla a ella.

Aunque eso no era parte de la actitud de Touya. ¿Pero ahí estaba con un hombre que era el sueño de toda mujer y se ponía a pensar en Touya¿Cómo era aquello posible?

Al final Tomoyo le dijo que lo pensaría. Eriol incluso pasó la noche anterior por su casa para ver como se encontraba y admiró el trabajo hecho por la joven en el disfraz de su amiga de ojos verdes y volvió a extenderle la invitación de salir. No veía en Eriol tendencias románticas a su persona pero como le había dicho una vez que el sentía una irremediable soledad.

Aquel día, pasó primero por la joyería donde Sakura y ella se sentaron en la oficina y Tomoyo le comentó la invitación de Touya. - ¿Eso es bueno, no es así Sakura? – Preguntó su amiga.- Así será más fácil decirle la verdad…

-¿Cuál verdad? La de ser cantante, la de la sospechas que mataste a tu prometido o que ya no estás comprometida…- enumerándolas y levantando un dedo por cada una.

-Una o toda a una misma vez- murmuró la amatista con los ojos fijos en un retrato de ella y su mamá que descansaba en aquella oficina. –Tal vez las cosas de aquí en adelante sean para bien…

-Tomoyo ¿A ti te gusta mucho mi hermano, no es así? – preguntó Sakura directamente.

-Es mas, me atrevo a apostar, que estás profundamente enamorada de Touya.

Tomoyo sentía calor incluso en sus orejas. -¿Es tan notorio? – Finalmente preguntó.

-No tanto – admitió Sakura- para aquel que no te conozca. –Sonrió.- Lo que si me alegraría es que tu y mi hermano se involucraran románticamente…

-¡Sakura! Sabes que eso no pasará. Tu hermano no me ve con esos ojos…- "Aunque me besó aquella noche… me besó". Pensando eso ultimo.

-¿Qué pasa entonces con Hiragizawa? – Preguntó Sakura a su amiga – Han comido juntos…

-Solo somos amigos.

-¿Lo han hablado?

-No pero disfrutamos solo de la compañía del otro Sakura. Es todo.

-Bueno aun así, no quisiera que Eriol se te declarara antes que a mi hermano… te atreverías a aceptar a Eriol solo por despecho.

-¡Claro que no! Y no espero a tu hermano y dudo mucho que tu hermano sienta algo por mi más que una carga por petición seguro de mi abuelo. ¿Sabes que va todas las noches a casa revisando todos los alrededores y vuelve a la tuya? Eso es que mi abuelo le ha pedido que me vigile. No significa nada para él… - doliéndole eso último.

-Se vale soñar…-Determinó encogiéndose de hombros pero a sabiendas que algo se cocinaba allí

-Hablando de Soñar… ¿Cómo es eso que saldrás con Katsumi? – Sonriendo ampliamente.- ¿O es una excusa que has dado para no decirle a tu hermano que saldrás con Shaoran Li nuevamente?

-¡Te dije que no salgo con él! –declaró la ojiverde pero Tomoyo pudo notar sus mejillas ruborizadas. –Lo hago para sacarle más información…

-¿Ah si¿Lo haces por mí, tal vez? – preguntó con una sonrisa traviesa. – ¡No se que se trae ese hombre, pero tu si encuentras divertido esas salidas! Has almorzado con él tres veces y has salido con él ya dos. ¿Cuándo le dirás a Touya que estás saliendo con un hombre?

Sakura tenía el rostro rojísimo e hizo un ademán con sus meñiques, entrelazando sus dedos.,-No se aun…- e inmediatamente se recuperó diciendo.- ¡no salgo con él! Extraigo información importante y que el sujeto me guste aunque sea un poquito…

-Sakura. El sujeto en verdad te gusta. No te había visto tan animada desde que te enamoraste de Yukito cuando éramos pequeñas.

Sakura sonrió y dijo melancólicamente - ¡Que cosas! Aquí estoy usando a ese sujeto para salir y en verdad, anda mas interesado en encontrar a la misteriosa Sakura Monohui. Creo que, nos usamos mutuamente.

-No lo se Sakura; creo que si es tan perspicaz como me has revelado, Shaoran Li está sobre la pista que le interesa desde hace tiempo atrás. – sonriéndole astutamente. –y pronto descubriremos que está mas interesado en otra cosa por encima del caso y de Sakura Monohui.

-¿En serio¿Qué crees que pueda interesarle?

-¡Sakura: en verdad no cambias nunca! – riéndose ante el despiste momentáneo de su mejor amiga.

-Disculpe señoritas- les interrumpió una voz desde el umbral. – Me voy a retirar unos momentos a una diligencia… ¿Les importa?

Tomoyo frunció el entrecejo mientras que Sakura declaraba- Adelante Katsumi. Cuando vuelvas, trae por favor los sobres membretados de la imprenta. Me llamaron diciendo que estaban listos. –observando la muchacha retirarse agregó a Tomoyo.- ¿Aun sigues desconfiando de ella Tomoyo?

-Hay algo que ella oculta Sakura…- dijo la mujer escuchando la campanilla de la puerta dos veces.- y es algo que descubriré antes de marcharme de aquí…

Katsumi caminó un largo rato hasta dar con el edificio que le interesaba. Atravesó las puertas y fue saludada por las personas que le conocían ya, desde que vive en el pueblo y visitaba al anciano. Subió las escaleras y arriba, fue saludada con la misma cordialidad que a su llegada al edificio. Llegó a la habitación que le interesaba.

Notó al anciano que al abrirse la puerta se incorporaba. Ya tenía un respirador que le ayudaba a respirar y notó como estaba más delgado y descompuesto. Tenía una intravenosa colocada y había un aparato ya conectado que revisaba sus latidos. Sintió lastima y tristeza por el gran hombre que había conocido y le había abierto sus brazos y corazón cuando llegó sin un centavo y tanto rencor en su corazón. Armándose de valor y respirando profundo, ella llegó a su lado besándole la frente.

-¿Cómo está todo?

-Sakura está saliendo con alguien…- murmuró la muchacha sonriéndole sutilmente.- Deje a que Kinomoto se entere…

-Me sorprende que a estas alturas no lo sepa…- señalando con una cabezadita una bandeja con comida y la muchacha se la acercó.- ¿Algo nuevo en la joyería?

-La señora Takime ha vuelto. Nuevamente el cierre de su collar se ha roto… ya van cuatro veces que se lo reparo… - notando al anciano comer pausadamente. Este se encogió de hombros y declaró.- Ya se lo arreglé. Pero la próxima vez le cobraré el doble y ella lo sabe… - Haciendo una pausa.- He vendido dos piezas valiosas y los recibos los tiene Sakura y el dinero ha servido para pagar unas cuantas cuentas. Y Eriol Hiragizawa ha estado allá un par de ocasiones en los últimos dos días con Nakuru. La joven quiere disfrazarse de la Emperatriz Josefina y fue buscando un collar nuevo. Compraron el collar pero cambió de parecer…

-¿Aun sigue sin casarse?

-Eso parece, pues la escuché hablando de los planes que tiene para la noche de la fiesta y Kinomoto… -.El anciano se sonrió. ¡Si tan solo Touya se le declarara a su sobrina y terminaran formando pareja! Pero por más que incita al varón, de que se declare a su nieta, pareciera que este, temiera lastimar a la joven amatista.

-Has tomado las riendas de todo… muchas gracias…

-No de todo- sus ojos cafés centellearon con cierta precaución..- Ella no confía en mí…

-Dale tiempo…

-No basta con solo tiempo. Me desprecia- retirando la mirada del anciano. Su voz se acongojó y agregó.-Creo que sospecha…

-¿Qué habría de sospechar?

-No lo se. Pero ese misterioso hombre en el pueblo…- murmuró - ¿Podría haberlo contratado para investigarme¿Por qué no le dices la verdad y…

-No. – Se negó rotundamente el anciano.- Conozco a mi nieta. Armará tremendo revuelo y temo últimamente a sus formas de reaccionar a las cosas. Tiene bastante preocupaciones en la cabeza con esto- señalándose a si mismo.- Decirle yo esto, sería la última estocada…

-¡No puedo decírselo! Es demasiado vergonzoso…

-No hay nada vergonzoso en ti hija- declaró Monohui sonriéndole.- Algún día tendrás que decirle tu la verdad…pues me llevaré esto conmigo a la tumba…

Ella se sorprendió. Era la primera vez que el anciano hablaba finalmente de su muerte como algo inevitable y tan directamente. Los ojos de la muchacha se llenaron de lagrimas e iba a decir algo pero el abrirse la puerta, fueron interrumpidos.

-¡Abuelo! – Gritó una vivaracha joven que Katsumi reconoció inmediatamente y así el anciano quien sonrió ante la perspicacia de la hermosa castaña.- ¡Quise venir días atrás pero no he podido¿Cómo estás? – preguntó dudosa ante la condición del anciano. Venía con unas flores en sus manos y las puso en las manos del anciano. Detrás venía un hombre de mirada azulada impecablemente vestido que estaba sorprendido de ver a la hermosa asistente de Monohui allí presente. -¡Que coincidencia¡Eriol mira! La joven de la joyería está aquí…

-Joven Hiragizawa- declaró la muchacha poniéndose de pie y saludándole formalmente.

-Le he dicho que puede llamarme por mi nombre…

-No… no sería correcto- agregó ella con una sonrisa nerviosa. Eriol sonrió aproximándose a ella y moviendo sus manos delante del rostro de la joven, sacó una pequeña rosa roja de entre sus dedos y se la mostró a la joven. Esta lo tomó de sus manos viendo a sus ojos; retiró la mirada segundos después y tomando su cartera declaró.- Tengo que volver… nos vemos luego…- despidiéndose de una seña del anciano.

-¡Espere! – Declaró el británico.- ¿Desea que le lleve de vuelta?

-No gracias. Es cerca, prefiero caminar. –Despidiéndose de ellos, se retiró rápida y silenciosamente.

-¡Que muchacha mas melancólica! – declaró Nakuru con un puchero. Eriol aparentó en su sonrisa formal con el anciano cuanto le había afectado su rechazo.

Como muchas otras veces.

-Es algo formal es todo. No confía fácilmente… - le defendió el anciano.- Su vida no ha sido algo fácil. – no dando detalles íntimos que no era su deber revelar.

-Confía en ti Abuelo- le llamó Nakuru con simpatía. – Pero no entiendo como no confía en mi encantador primo. ¿Acaso no es un amor o que¡Pero no te preocupes Eriol! Habrá un momento que dirá que si…

El anciano miró con melancolía al hombre de 38 años y negó con su cabeza. Eriol se sentó a su lado y dijo.- Mi tiempo se acaba ya… -Nakuru borró su sonrisa.- y no puedo ayudar mas a mi nieta como lo he tratado… - Mirando ahí al hombre de ojos azules. Por algo lo había citado aquella mañana allí.

-¿Qué quiere que haga? – preguntó Eriol.

-Cuídala por favor. Se que es mucho pedir pues casi no nos conocemos… pero se que eres alguien responsable y serio que jamás lastimaría a sus semejantes… - Nakuru sonrió: Ella estaba de acuerdo con el anciano.- Si sabes ganar su corazón…

-Olvídelo – dijo Eriol sonriéndole con simpatía – Tomoyo solo me ve como a un amigo…

-Me ha hablado de lo bien que le has caído y que eres alguien sumamente diferente a muchos que ha conocido. Y eres un hombre que sabrás hacerla feliz…

-No es a mí a quien quiere… ¿O me equivoco? – lanzándole una misteriosa mirada al anciano.

-No se en verdad que quiere mi nieta. Está tan confundida…- negando con su cabeza.- Pero se que, sabrás hacerla feliz si el momento llegara…

-No es a mí a quien debe de pedirle esto- dijo Eriol poniéndose de pie y agregó.- Mandaré al chofer a buscarte en una hora Nakuru… - Despidiéndose de la mano del anciano. -¿Ya le pidió a otro que haga lo que me pide? Porque sería un abuso intervenir en una pareja y más aun nocivo para mi salud si es quien pienso que es…- sonriendo.-Buenas…

-¡Ese Eriol es un incorregible! – Declaró Akizuki sonriéndole.- Me habló de Tomoyo y sonaba como interesado en ella… - observando por donde se fue su primo.- Pero cualquiera creería o que no le interesan las mujeres o que alguien le interesa, pero está fuera de su alcance…

-Yo contaría con lo segundo – declaró el anciano. Nakuru sonrió al viejo y saco de su bolso un paquete de cartas de casino y comenzó a barajarlas.- ¡Ah querida niña! Si que sabes hacer feliz a este anciano – sonriéndole con ternura.

-¡Ay abuelito! Creo que eres el único hombre además de Eriol, a quienes verdaderamente amo… lo nuestro, creo que fue amor a primera vista-haciendo reír al hombre, sintiendo el tibio aferre de la mano del anciano sobre la de ella e inmediatamente, Nakuru sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas. –Pero… ¿Por qué tiene… que ocurrirte esto, abuelito…? – abrazándose al cuerpo del anciano.

Tomoyo cuando salió de la joyería se encontró cara a cara con Eriol quien levantó la mirada e inmediatamente le regaló una de sus encantadoras sonrisas- ¿Cómo estás preciosa Tomoyo?

-¡Que sorpresa Eriol¿Acaso vienes a hablar con Sakura? – preguntó la amatista.

Eriol lanzó una mirada sutil al interior donde vio a la dependienta de Monohui ir a la oficina sin mirarle. Este volvió a centrar su atención en la hermosa mujer delante de él.- No. Creo que no me arriesgaría a atrapar a Kinomoto fuera de guardia y provocarle. No. Vine a invitarte a almorzar, claro si puedes…

-¡Oh lo siento! Prometí al abuelo pasar por el hospital y además, tengo que preparar una tarta para los Kinomoto… -saliendo en la compañía del hombre y caminando hasta el deportivo de la amatista.

-¡Oh! Y yo que pensé que sería el único hombre que pelearía por tu atención. Y somos… cuatro ¿No es así?

Tomoyo sonrió cordialmente.- Me alegra que seamos amigos Eriol. O tomaría en consideración tus galanterías.

-¿Y que harías sobrina? – se escuchó una voz de la calle que llamó la atención de Tomoyo y esta borró su sonrisa y se tensó. Eriol frunció su rostro y mostró su disgusto ante la presencia del hombre.- Señor Hiragizawa… que agradable sorpresa encontrarlo por aquí.- mirando de soslayo a su sobrina.- Disfrutando de nuestras bellezas exóticas supongo.

-Pisa suelo fino…- declaró Eriol con un tono amenazador.

El hombre inclinó su cabeza e iba a seguir su camino por la acera cuando volteó a la joven amatista y declaró.- Te veré en corte... "Sobrina"- cortando contacto visual con la pareja y siguiendo su camino.

-Ese sujeto es desconfiable… -Declaró Eriol haciendo una pausa. Ahí se fijo en la manera que, Tomoyo desconfiadamente le observaba.- ¿Qué pasa?

-¿De donde conoces a ese hombre?

-¿Quién, tu tío?

-Si- declaró fríamente.- ¿De donde lo conoces? – dando dos pasos atrás, para alejarse del hombre. Eriol reconoció inmediatamente la desconfianza que nacía en Tomoyo al ver una posible relación entre ellos.

-Lo conozco porque ha tratado de hacer negocios conmigo…- respondió con firmeza.

-¿Haces negocios con él¿Por qué? Es un truhán.

-Puedo asegurarte que me ha tratado en asociación a varias inversiones en la zona…

-¡Puedo asegurarte que todo lo que quiere mi tío es apoderarse de las propiedades de mi abuelo! – Declaró ella separándose de él y tratando de montar a prisa su coche.- ¡Quien hace negocios con él es tan bribón como lo es él! -y Eriol ágilmente, le sujetó el brazo antes de que se subiera- Suéltame Eriol, por favor… - solicitó con frialdad pero sus ojos destellaban fuego.

-Puedo asegurarte, que mis tratos con tu tío jamás irían a embaucar o extorsionar, ni siquiera traicionar a Monohui. Tienes que creerme. No he caído en los embustes de este sujeto y no lo haré ahora ni nunca. Lo único que siempre he hecho por Monohui es velar por él. Es una gran persona, la admiro y nunca lo traicionaría. Debes de creerme Tomoyo…- insistió mirándole a los ojos.

Tomoyo escuchó con atención sus palabras. Respiraba agitada y al final, relajó un poco su respiración y su postura. Eriol notó como su mirada comenzaba a reflejar confianza y calma.

-Lo siento… es que no confío en él. ¡Y es mi tío! Aléjate de él, Eriol… - Declaró con consternación.-no es buena persona. Es muy mala y…

-Lo se preciosa…- acariciando uno de sus pequeños bucles. Se quedaron mirando a los ojos un instante y luego le sonrió – Será mejor que te vayas: llegarás tarde a donde Monohui. – Y recordándose de algo añadió.- Recuerda que aun tienes que responderme acerca de la fiesta… - Con el mismo tono de voz jovial y algo reservado de siempre.

Tomoyo decidió darse por vencida y confiar en el al menos por un tiempo. Se despidió de él y declaró mirando un cartel de la fiesta de disfraces. Y sonrió –Déjame pensarlo un día. Tengo aun que terminar el traje de Sakura.

El hombre se despidió y se marchó hasta el su coche manejado por un chofer mientras que Tomoyo salió en su deportivo. Por la puerta de una tienda de artículos de pesca se vislumbró la figura de Touya Kinomoto que para su disgusto había escuchado y visto la mayor parte de lo ocurrido.

¿Así que Eriol pretendía salir con Tomoyo y llevarla como pareja a la fiesta?

La voz de su hermana advirtiéndole que eso podía ocurrir retumbó una y otra vez en su cabeza. Comenzó a temer lo peor si esa era la situación. Eriol era todo lo que él no, y no le era imposible a un hombre como él conquistar a cualquier mujer. ¿Cuánto le costaría conquistar a Tomoyo? Sus puños se blanquecieron de tan apretados los tenía y tomó una decisión.

Observó el cartel del baile que había en aquella puerta. La verdad era que los tiempos eran difíciles y las medidas se volvían drásticas de una manera que no concebía. Debía de trabajar un plan ¡y pronto!

Salió de la tienda y observó enfrente, la tienda donde se ofrecían disfraces para adultos por conmemoración del baile. Avanzó a grandes zancadas cruzando la asfaltada calle e ingresó al local.

Desde el otro lado, un hombre joven de mirada oscura y marrón observó al moreno, entrar al local y sonrió sutilmente para decir.- Pronto nos veremos cara a cara Kinomoto… y veremos quien podrá mas… -Cerrando la ventana por donde veía a la calle del lugar.

------------------ Continuará.

Buenas noches a todos y todas. Lo se¿Dónde rayos he estado metida estas dos semanas? Bueno recuperándome de la desgracias de los exámenes. Para quienes se lo pregunten, ni se que notas saque. Jejeje estos profesores son locos. Besos a todos ustedes que me han hecho llegar como siempre vuestros comentarios. Bueno el baile viene por ahí y creo que todas las féminas estarán complacidas con los resultados que allí se reflejaran. No habrá quejas. Nakuru si es una chica que no cambia nunca. La verdad es que anda enamorándose de todo el mundo y que decir del pobre abuelito de Tomoyo: Fuera de lo frívola que puede parecer y de estar viviendo en una burbuja es una chica muy dulce y considerada. Touya aun desconfía pese las circunstancias y lo que vivió con Tomoyo y que decir de las cosas que saldrán a la luz en los próximos capítulos.

Jajaja Sakura y Shaoran ¿Saliendo? Así como leen. La pobre Sakura cree que lo ¿Esta usando? Quienes se creen su excusa :P les prometo que vendrán mas escenas S+S y las artimañas de estos dos y de todo el pueblo que se unirá a ellos para que Touya no se enteren.

Un saludo muy especial a Angel Shia, SyaoranSaku'srocks, Kendapassoma, Lucy, Fabisa, Nerak-Cibeles y por supuesto Fénix Girl. Disculpen chicas sino puedo extenderme mucho aquí pero me han dado esta oportunidad para poder actualizar y pronto tengo que marcharme. Prometo en los proximos dias responder personalmente cada uno de sus comentarios.

Un beso enorme a todas.

Y a los demas, comentarios, dudas, tomatazos o a Eriol por correo :P a esta servidora.

Hasta un proximo capitulo

Avances del capitulo nueve.

Tomoyo se entera de algunas cosas que han pasado en su ausencia en el pueblo. Un encuentro nada amistoso se produce entre dos de los personajes – no son los principales. – y la fiesta de disfraces y la subasta sigue su rumbo y pronto se conoceran. Tomoyo y Shinji formaran un lazo mas estrecho de amistad y Tomoyo escucha de la voz de la inocencia la tragica historia de Kaho y Touya.

¡Hasta una proxima!