TODO LO RELACIONADO CON HARRY Potter NO ME PERTENECE EXCEPTO ESTA HISTORIA, EL CAPITULO PASADO, ESTE Y LOS FUTUROS.

**-Capitulo 8: las visitas -**

Estaban envueltos en las cobijas muy cerquita, Hermione recargada en el pecho desnudo de Draco y él abrazándola, el cabello de Hermione le picaba la barbilla a Draco pero no le molestaba, sus piernas entre lazadas hacían que se sintieran aun más cerca

Draco no había querido salir de su habitación, no entendía el porqué pero le gustaba estar junto a ella viendo televisión muggle, claro que muggle, sino ¿Qué?

Veían una película que había salido años atrás de nombre Titanic, que era de una historia de amor de dos personas de diferentes clases sociales con un trágico final, pero estaban muy entretenidos viéndola, y más con los comentarios de Draco, esté decía que si el barco lo hubieran hecho los magos jamás se hubiera hundido, y cosas por el estilo.

Aun veían la película cuando Hermione noto como la miraba Draco, era una mirada intensa, penetrante, al hacer contacto con sus ojos grises sintió como todo el cuerpo le empezaba a temblar, como sus vellos del cuerpo se erizaban y el color de rostro se le subía, nadie la había mirado así.

Aunque le costaba pronunciar palabra alguna por lo nerviosa que se sentía por la intensa mirada de Draco logro pronunciar:

-¿Qué pasa Draco? – sus palabras salieron casi de golpe y atropelladamente y es que la ponía tan nerviosa.

Draco se tomo su tiempo para contestar pero no le quitaba la mirada de encima, y cuando lo hizo fue de esa manera como Hermione lo recordaba, frio, distante, casi indiferente.

-Lo que pasa es que estaba pensando en el pasado, en cómo era yo, mi vida, mis amigos y las mujeres con quien estuve, - estaba a punto de levantarse de la cama y salir corriendo de la habitación pero al parecer Draco se dio cuenta de su intención por lo que la abrazo con más fuerza – y me doy cuenta de que fui un estúpido al tratarte así, que cambiaria todo eso por ti, porque te quiero Hermione.

Hermione se quedo sin palabras, no esperaba eso, creía que Draco había regresado a ser el mismo hombre que conoció en el colegio pero estaba muy lejos de ser eso, y eso la hacía sumamente feliz.

-Draco te quiero.

Draco se paralizo no era algo a lo que estaba acostumbrado a escuchar, ni si quiera a decir pero por ella lo puede hacer.

-Yo también te quiero Hermione.

Tengo que tranquilizarme, ¿o no?, tengo ser paciente y esperar ¿o debo entrar de golpe y buscarla?, podría estar cometiendo un error, ¿o no? – Ronald estaba nervioso en serio, caminaba como león enjaulado, enojado, furioso, pero también pensativo, analítico - no puedo llegar simplemente a aparecerme enfrente de él y agarrarlo a golpes, ni siquiera sabía sí en realidad estaba con ella, tengo que tranquilizarme, respirar hondo y planear que es lo que voy a decirle, para saber si esta con ella, aunque creo que si en realidad estaba con ella se pondría nervioso, o eso espero – Ronald estaba a unas calles de la casa de Seamus Finnigan, hablaba consigo mismo en silencio, esperando tomar una decisión, y es que había descubierto que Seamus estaba en una ciudad muggle, un pequeño suburbio a las afueras de Londres, descubrió también que Seamus se había alejado del mundo mágico, y no parecía haber razón, por eso él era uno de los sospechosos más fuertes.

Decidió que llegaría tocaría la puerta y esperaría a que Seamus o en todo caso Hermione abriera la puerta y poder enfrentarlos, y sí la abría Seamus, platicarle por lo que pasaba, haber si le daba razón de Hermione.

Ese era su plan, e intentaría llevarlo a cabo con Mcleggen que vivía en Holanda y con Krum, aunque este era el menos sospechoso porque ahorita no tenía un lugar estable para vivir, ya que se la vivía viajando por el mundial de Quidditch, y eso también lo hacía pensar que no estaba con él, ya que alguien ya la hubiera visto, y la nota se hubiera hecho pública en grande, pero no perdía nada intentándolo.

Cuando estaba a unos pasos de la casa de Seamus, lo vio salir de la mano de una mujer, esa mujer estaba embarazada, y era todo lo contrario de Hermione, de cabello negro muy lacio, ojos pequeños y sonrisa irregular, y por lo que alcanzo a notar ambos tenían argollas, conclusión, Seamus no era quien le había quitado a su Hermione.

Antes de que Seamus notara su presencia se desapareció, no quería hablar con él, y mucho menos perder más tiempo.

Regreso a su casa cansado, se daría una ducha, descansaría un par de horas y al amanecer se iría para Holanda, a buscar a Mcleggen, ahí sí tendría que hacerse de mucha paciencia, porque no lo soportaba, pero de eso ya se encargaría mañana.

En la mañana cuando despertó calentó un poco de café y se frio una bistec y calentó papas para desayunar, algo ligero según él, desayuno rápido y partió hacia Holanda.

Cuando llego hacia mucho frio, aunque estaban en pleno verano, busco la calle en la que vivía Cormac, no le costó trabajo encontrarla, eran pasadas de las nueve de la mañana así que decidió tocar la puerta y acabar de una vez con eso, entre más rápido supiera donde estaba Hermione mejor, se armo de valor y paciencia y toco la puerta.

Tardo algunos minutos en que se escuchara ruido del otro lado, parecía que bajaban las escaleras, después el ruido se escucho más cerca y entonces la puerta se abrió.

-Ronald

-Cormac

Se quedaron viendo fijamente por algunos segundos, no movieron ni un musculo, aunque después pareció pasar el momento de tensión y Cormac sonrió.

-¿Qué haces por aquí Ronald? ¿Vienes a pedirme consejos de Quidditch? – mientras le hablaba le hizo señas para que pasaran y se dirigieron a la cocina de la casa.

-Que gracioso Cormac, en realidad muy gracioso – Ronald lo dijo pero no parecía que le diera gracia, ni por un segundo.

-¿No? ¿Entonces a que se debe tu visita?

-Ah espera no contestes, vienes en busca de Hermione. – Cormac lo dijo tan de pronto, tan sínico que dejo en shock a Ron, obviamente no esperaba esa respuesta.

-Cormac – Ronald hablaba lento con mucha paciencia, aunque disimuladamente había sacado la varita – dime ¿está aquí Hermione?

-Es obvio que en esta habitación no está Ronald – Cormac se divertía con eso, sonreía de manera maliciosa.

Ron perdía la paciencia rápidamente.

-¡Cormac! – Apretaba tanto los dientes que casi ni se le entendía lo que decía – dime si Hermione está aquí, en esta casa.

-Está bien lo diré, "me si Hermione está aquí, en esta casa" – Cormac estallaba casi de la risa, le encantaba ver como a Ronald se le subían los colores al rostro, ver como la vena de la sien le brincaba, Ronald parecía a punto de estallar, pero estaba preparado, tenía la varita lista por si a caso.

-Me estás haciendo perder la paciencia, déjate de juegos y contéstame, ¿Hermione está viviendo contigo? – Ron ahora escupió las palabras, estaba listo para desarmar a Cormac, cuando tomo el curso de aurores aprendió eso, a ser más observador.

Cormac no paraba de reír, trato de tranquilizarse, respiro hondo para recuperar la compostura y lentamente le contesto.

-Aun no.

Eso fue suficiente para Ron, desarmo rápidamente a Cormac y lo ato con unas sogas que conjuro con la varita.

La cara de Cormac empalideció rápidamente, ya no le quedaba rastro de diversión en el rostro, sabía que estaba en problemas, pero aun así pensaba que valía la pena.

-Te lo voy a decir una sola vez Cormac, y contestaras con la verdad si sabes que te conviene. ¿Dónde está Hermione?

-No lo sé, de verdad lo juro, solo lo dije porque quería hacerte enojar.

Eso no le convenció a Ronald, no tenía sentido que él supiera porque había ido a visitarlo.

-No mientas Cormac – Ron blandió su varita frente a Cormac, y la varita sacaba chispas rojas, eso ponía muy nervioso al atlético joven que estaba amarrado – di la verdad –ordeno Ron -¿Por qué sabias que estaba buscando a Hermione?

-Es que en el periódico lo dice, dice que estas buscando a Hermione, y que te aparecieras de la nada, fue lo que me hizo pensar que creías que estaba conmigo, pero no, y lo demás lo dije por hacerte enojar, lo juro - en su voz no detectaba la mentira, sabía que decía la verdad, y aunque lo aliviaba un poco no se le pasaba el enojo que le provoco, por lo que agarro la varita de Cormac y la puso en frente de él, aunque un poco lejos, así lo haría sufrir.

-Está bien, te creo, pero así te dejare no te desatare, arréglatelas tu solo.

Ronald se alejo rápidamente ignorando los gritos de suplica de Mcleggen, en el umbral de la puerta se desapareció con un estruendo y se alejo de ahí.

No sabía dónde encontrar a Krum, pero lo que sí sabía es que él era el único que quedaba, si no estaba con él, le sería casi imposible encontrarla, extrañamente Krum era su última oportunidad de encontrarla.

Cuando entro a su casa de nuevo, busco en el periódico la sección de noticias, quería buscar noticias de Krum, haber donde estaba su selección e ir en su encuentro.

Estaba de suerte.

El próximo partido se jugaría en Francia, eso tenía lógica para él, porque eso significaba que Hermione estaba con él, sino ¿Qué hacía Hermione en Paris?

Eso tenía ciertos tintes de ironía, ya que Paris era el primer lugar donde la busco, y sería el lugar donde la encontraría; o eso creía.

Llegó a Paris por la tarde, con los privilegios que se había ganado por ser parte del trió de oro tenía permiso de estar en los vestidores de los jugadores de Bulgaria.

Su idea era enfrentarlo antes del partido porque si él a estado con Hermione seguro lo van a estar antes del partido, eso le sonaba lógico.

Antes del partido camino un rato por las avenidas principales de Paris, era una ciudad muy linda, que incitaba al romance, y aunque estaba ahí intentando recuperar a Hermione no podía evitar ver a las hermosas francesas, aunque ahora solo se conformaba con ver.

Cuando llego a los vestidores esa tarde todos lo veían con mala cara, y es que ellos sabían que Krum quería mucho a Hermione, y que estaba sumamente enamorado de ella, y que por su causa no estaban juntos y que ahora ni él sabía dónde estaba Hermione.

Antes de que Ronald viera a Krum, Viktor lo vio primero, e inmediatamente se le acerco.

-¿Qué haces aquí Weasley? – Krum había mejorado mucho su acento ingles, pero como parecía enojado hablaba toscamente.

-Te estoy buscando Krum – Ron contesto desafiante.

-¿Y a que se debe tu visita?

-Estoy buscando a Hermione.

-Pues viniste al lugar equivocado, porque aquí no está, y no la he visto en meses.

-¿Cómo que no está contigo? - Ron estaba incrédulo pues Viktor era su última esperanza, la idea de encontrarla pronto se desvanecía rápidamente y eso lo ponía afligido pero no dejaría que nadie y menos Krum lo notara.

-Como escuchaste Weasley no está conmigo y yo quisiera saber ¿Qué le hiciste para que ella desapareciera? No es normal en ella esas actitudes, y más te vale que no le hayas hecho daño porque te juro…

-Me juras que ¿Qué? –Ronald lo interrumpió no estaba de humor como para escuchar las escenas de celos de Krum – a mi no me amenaces Krum, y además tu note metas en lo que no te llaman.

-Pues tanto me meto porque tú viniste y porque Hermione me importa, así que déjate de boberías y mejor lárgate.

Ron lo vio desafiante por algunos segundos mismos que Viktor le sostuvo la mirada, pero al final Ronald desistió, y se alejo como rayo, estaba furioso.

Caminaba rápidamente por las calles de Paris, en busca de un bar en donde poder desahogar sus penas, ahora no sabía que iba a hacer ni como encontraría a Hermione.

Dos meses después.

Por fin el gran día había llegado, Harry y Ginny finalmente contraerían nupcias, todos estaban nerviosos, ansiosos y en parte tristes, ya que su búsqueda había sido infructuosa, no daban con el paradero de Hermione, y las lechuzas regresaban con las mismas cartas que ellos mandaban, eso les daba a entender que estaba en el otro lado del planeta, pero eso mismo no les decía nada ya que podía estar en cualquier parte del continente americano.

Sabían que sí Hermione por algún medio tenía noticias de Londres, ella estaba enterada de que su boda se celebraría ese fin de semana, por lo que tenían la esperanza de que ella asistiera de sorpresa.

Ahora los Weasley sabían perfectamente porque se había ido Hermione, era una situación que no podían ocultar eternamente y menos con el bombardeo mediático en el que se hacían suposiciones de la partida de Hermione, haciéndola quedar mal, por lo que les dijeron la verdad a los más allegados a ellos.

Aunque intentaron hacer una boda sencilla y discreta no les fue posible ya que Harry era como una celebridad y por supuesto Ginny Weasley también, ya que por muchos era amada y por otros tantos envidiada y por algunas mujeres odiada, ya que se casaba con uno de los hombres más codiciados del mundo mágico.

En total eran como ochocientos invitados, con algunos hechizos y con algunos elfos domésticos que el Hogwarts les prestó; que ellos animadamente aceptaron ayudar en la boda de Harry Potter, pudieron atender a todas las personas que llegaron a la boda.

Aunque estaban muy felices y no podían atender a todos los invitados si sintieron la ausencia de Hermione, y más aun Ginny que esperaba que Hermione fuera su dama de honor, además de que Luna solo había ido a la ceremonia religiosa y quedándose solo un rato en la fiesta, al parecer tenía un novio que no quería presentar aún, por eso en medio de toda su felicidad Harry y Ginny se sentían incompletos.

Aunque Ronald si había asistido estaba alejado de todos, malhumorado, y un poco borracho, el no saber nada de Hermione lo tenía un poco mal.

Para Draco y para Hermione el tiempo pasaba volando, los dos eran muy felices juntos nada les preocupaba, cada vez eran más unidos y se querían aun más, la relación iba más en serio, y eso los hacía muy felices.

En esa ocasión se encontraban en Buenos Aires, Argentina, paseaban por sus calles principales, y aunque les seguía importando conocer la historia mágica y los lugares de gran interés de los países que visitaban le ponían más atención a lo que tenía que decir el otro, como, comida favorita y la comida que odiaban, como a Hermione odiaba la cebolla, y Draco las viseras, lo que les gustaba hacer en sus cumpleaños y las cosas que les molestaba, de música, de arte, de libros y de pequeños detalles de la vida diaria, cosas que amaron en común de Hogwarts, y las que odiaron, sus aventuras por separado, como aquel duelo de media noche que Draco le propuso a Harry y que solo era una trampa, contado por Draco, Hermione no paraba de reír, a veces sentía que era como traicionarlo pero cuando se lo comento a Draco esté la tranquilizo ya que le dijo que era como ver el otro lado de la moneda, que siempre había dos lados, y que si solo se conformaba con ver uno nunca sabría la verdad.

Eso le gustaba de Draco, su sinceridad, su astucia y perspicacia, también era analítico, frio y calculador, aunque en realidad no era ni tantito malvado como lo era en Hogwarts; eso intrigaba a Hermione.

Cada vez viajaba más seguido y cuando llegaron a Buenos Aires solo pidieron una habitación y aunque dormían juntos nada había pasado aun entre ellos.

En una ocasión mientras dormía Hermione, Draco se puso a recordar lo que tenía que pagar por haber desaparecido la marca, en parte agradecía ya no tener tan horrible tatuaje en su piel, pero por otro lado odiaba la idea de tener que pagar, y más porque en realidad quería a Hermione, y no quería por ningún motivo alejarse de ella, y si tenía que renunciar a su fortuna, familia y amigos por estar con ella lo haría, no dejaría que nada lo alejara de ella, absolutamente nada, lucharía hasta el final por Hermione.

Lo que le emocionaba es que estaba cada vez más cerca de volver a ver a sus amigos, ya que ya había recibido noticias de Nott, en las que le comunicaba que estaba a punto de superar todo eso del pago por la marca y que pronto podría volver a Londres, que no le decía con quien estaba por si las noticias llegaban a manos desconocidas y que quisieran dañarlos, pero que esperaba verlo de nuevo pronto.

Y de Zabini sabía que él ya había superado todo, aunque no sabía cómo, ya que aun no podía saberlo pero que estaba con Pansy y que cuando se reunieran de nuevo (eso significaba que él, Draco, había superado todo y que podían verse de nuevo) hablarían de todas sus travesías, lo que también sabía de Zabini era que decía que había valido la pena todo por lo que paso.

Esperaba que también para él valiera la pena.

Entonces se le ocurrió algo, pero no era de esas ocurrencias que una persona tiene cuando va a hacer una travesura, o hacer algo atrevido, ni valiente ni nada por el estilo, sino de esas ocurrencias que salen del alma, del corazón.

Le propondría matrimonio a Hermione.

HOLA AQUÍ LES DEJO OTRO CAPITULO DEL FIC ESPERO LES HAYA GUSTADO!

ME ENCANTAN SUS COMENTARIOS YA QUE ME ANIMAN A SEGUIR ESCRIBIENDO

(: