Ya habían terminado de desayunar y se encontraban sentados alrededor de una pequeña mesa en la sala de la cabaña hablando de temas sin importancia, excepto aglee y kin que habían empezado a jugar, habían estado así por aproximadamente media hora cuando decidieron que era hora de partir a la casa del tal "Gilbert" y llegar lo más rápido posible con quienes debían entrenarlos, así que sin más Arthur se puso de pie y fue hacia la puerta diciendo
-es hora de irnos- los demás también se levantaron y lo siguieron, Francis se puso a la cabeza guiándolos a todos por un espeso bosque en medio de un silencio sepulcral, el bosque era tan espeso que cualquiera que no conociera el terreno se perdería fácilmente, por suerte el idiota acosador los estaba guiando pero eso no quitaba que todos estuvieran todo el trayecto en guardia
Por fin luego de caminar por un buen tiempo llegaron a una choza en medio del follaje, de la que salió un hombre de cabellera platinada y ojos tan rojos como la mismísima sangre vestido como la realeza aunque era notorio que no lo era, el que debía ser Gilbert según la descripción de Rode se acerco a paso seguro y cuando estuvo más o menos cerca grito
- he Francis Casanova, hace años que no te dignabas a hacerle una visita al awasome ore-sama- dijo terminando con una estruendosa risa, luego reparo en la gente detrás del francés dirigiendo su mirada a cada uno de ellos diciendo luego- anda entren a la choza-
Cuando entraron se dieron cuenta que la decoración del lugar era bastante hogareña una chimenea, una alfombra, una mesa con tres sillas, dos sillones en donde Gilbert les indico que se sentaran y una espada de gran tamaño en un rincón por la que dedujeron era un espadachín experimentado ya que la espada presentaba señales de enfrentar brutales batallas y que resistiría muchas más ahora venia la parte en que debían preguntar sobre sus próximos maestros el problema era como abordar el tema
-y por que vinieron a mi humilde choza?- pregunto Gil
-vinimos porque necesitamos llegar con alguien que pueda entrenarlos y enseñarle a Al a usar la Gladius de lumen y nos dijeron que tu sabrías donde ayarlo- dijo yao
-ayarlos querrás decir, si se dónde encontrarlos se les conocen como los cinco legendarios, pero quiero saber… quien les dijo que yo sabría?- yao por su parte dudo si decirle pero Alfred se le adelanto- fue Roderich-
-Rode! El señorito hace siglos que no sé nada de él, como le va?- pregunto gil
-lo atrapo el bastardo de Braginski-respondió Arthur con odio en cada silaba que salía de su boca para luego cambiar su semblante a uno de dolor similar al que tenía cuando conoció a los Jones-creemos que esta muerto- todos bajaron la cabeza con tristeza, Francis con respeto y Gilbert con rabia e impotencia pero quedaban preguntas en su mente como por ejemplo: ¿Por qué el mocoso ese tenia la espada más poderosa del mundo?, ¿Por qué el señorito los enviaría a buscar a los cinco? ¿Por qué rayos veía a tres pequeñas mujercitas con alas sentadas en su mesa? Comenzó a mirar detenidamente a cada individuo en su casa hasta reparar en los ojos de Arthur y entendió todo
-esos mal nacidos iban a por ti verdad- se dirigió a Arthur que empuño las manos en un gesto de toda la frustración, rabia, impotencia y tristeza que había contenido por años pero el único que lo noto fue el peli-plateado que rápidamente cambio de tema- bien mocoso, muéstrame lo que puedes hacer con la espada- dijo dirigiéndose a Alfred que torpemente tomo la espada mientras que Gilbert ya tenía en sus manos la suya propia y la sostenía con la delicadeza y gracia de un maestro, dio una reverencia que rápidamente Alfred imito y dio comienzo a la que prometía ser una batalla inolvidable la Gladius de lumen V/S Gladius inferno o así hubiera sido si Alfred pudiera manejarla ya que una vez comenzó el combate no pudo hacer nada contra el oji-rojo y quedo desarmado en el primer ataque – si eso es lo mejor que puedes hacer iré a preparar las cosas para su estadía en este lugar-
-pero creí que nos llevarías con los "cinco"- dijo yao
-no puedo dejar que vayan con ese nivel de pelea, ellos solo escogen a los mejores discípulos, aquellos que creen que valen la pena, pero el que la tiene reñida es el maguito, he oído que el sabio que debe entrenarlo no ha aceptado ningún discípulo en cincuenta años- dijo para seguidamente salir de la habitación mientras cada hada iba con su respectivo protegido
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En otro lugar lejano, en una celda en la mansión Braginski un hombre castaño yacía en el suelo tenia barias heridas y contusiones y los lentes que antaño adornaran su cara ahora estaban en el piso con los cristales rotos.
Lo habían torturado de maneras horribles, pero no había hablado del paradero del maguito y sus compañeros sin duda un gran hombre pensó Ludwin observando al desdichado, era hora debía seguir con la tortura pero antes miro por la ventana, era ya entrada la noche y la luna llena brillaba en todo su esplendor mientras que el calabozo era alumbrado por algunas antorchas dándole a la escena un aire efímero y recordó el ultimo día que vio a su hermano y la promesa que le había hecho y por la que por ver cumplida haría cualquier cosa
-bruther que pasara de ahora en adelante?- pregunto un pequeño niño rubio a uno un poco mayor pero este era albino
-no te preocupes, todo estará bien- se podían oír a lo lejos los llantos de los niños y la voz del hombre que los había llevado ahí gritando vendido cada cierto tiempo
-bruther, no nos volveremos a ver?- pregunto al borde del llanto
-no, nos volveremos a encontrar algún día lo prometo, pero para eso debes ser paciente y ser fuerte, ¿me lo prometes?-
-claro que si Gilbert, seré fuerte y te encontrare donde sea que te lleven- en eso entro un hombre y se acerco a ellos
-he tu el de los ojos rojos levántate- ordeno pero Gilbert no se movió ni un centímetro por lo que el guardia se acerco a él y lo tomo por el cabello – te crees muy rudo niño, haya afuera ay mucha gente que te tratara como una basura no volverás a sentir el viento ni a ver el exterior más allá de la ventana de tu próxima prisión- dijo al tiempo que comenzaba a reír y sintió los pequeños golpes de Ludwin, iba a golpearlo pero Gilbert le lanzo un golpe bajo dejándolo fuera de combate
-y si tu le tocas un solo cabello a mi hermano no vuelves a ver la luz del día - dijo y se disponía a volver con Ludwin cuando le tomaron ambas muñecas y se lo llevaron a rastras al escenario donde lo venderían al mejor postor sin importar el llanto del pequeño Lud ni las replicas del albino
Desde ese día no lo había vuelto ver pero pronto se reencontrarían como lo habían prometido, así que tomo otra vez el látigo y se acerco al prisionero
-lo siento pero debo cumplir mi promesa- dijo en un susurro
-yo también debo cumplir mi promesa- respondió de igual forma Roderich añadiendo de forma casi inaudible- Gilbert…-
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Era casi media noche y Arthur no podía dormir así que fue hacia la sala donde encontró a Gilbert sentado de frente a él este al darse cuenta de su presencia le hiso una seña para que se sentara frente a él a la cual obedeció
-hoy estabas bastante tenso con el tema de Rode- comenzó el oji-rojo a lo cual Arthur solo bajo la cabeza- no deberías reprimirte tanto- dijo al tiempo que se ponía de pie y le hacia un ademan de que le siguiera que de nueva cuenta fue obedecido, empezaron su paseo por el bosque mientras hablaban de cosas triviales hasta que llegaron a una claro en el cual el maestro espadachín retomo el tema- no deberías culpabilizarte de todo, no es tu culpa haber sido elegido ni que atraparan a Rode, se que te sientes frustrado pero canaliza esa frustración y hazte más fuerte para proteger a quienes amas, no cometas errores como los míos…-
-qué tipo de errores son esos?- pregunto Arthur
-cuando era pequeño fui débil y deje que unos traficantes nos atraparan a mí y a mi hermano pequeño, no sé qué fue de él desde entonces, yo tuve suerte me compro un mercader que quería un hijo por tanto crecí como cualquier niño ayudando de vez en cuando a mi padre en el negocio y otras veces el me enseñaba a usar la espada, cuando el murió yo seguí con su trabajo y llegue a un pueblo donde me instale y conocí al señorito y a la marimacha de Elizaveta pero lo deje para ir a buscar a mi hermano, no lo encontré y cuando volví Rode no estaba desde allí seguí viajando y llegue aquí conocí a Francis y a un chico que vive a unos dos días de aquí se llama Antonio y decidí que me quedaría en este lugar como cazador- termino Gilbert- y cuál es tu historia?
-yo no conocí a mi padre vivía solo con mi madre que me entrenaba en la magia, cuando cumplí ocho nos atacaron, me buscaban a mí por este maldito sello y ella murió protegiéndome-decía Arthur que sentía que lloraría y guardo silencio para que no se le notara
-tranquilo si quieres llorar, llora si quieres reír, ríe pero no finjas o perderás voluntad yo también lo hago, pero si le cuentas a alguien el awasome ore-sama te castigara- dijo con pose de berrinche haciendo reír a Arthur que decidió confiar en el
-después de ese episodio llegue con los jones y me quede como hijo adoptivo de la jardinera una mujer muy dulce que me trato como a su propio hijo, pero su salud era delicada y murió de una enfermedad y yo me quede trabajando de mayordomo por capricho de una de las niñitas mimadas que iban a cerrar tratos con Al fuimos al pueblo pero me dejo tirado y trate de encontrar el camino a la mansión a pie pero me perdí y llegue a lo que era mi casa donde me encontraron después Yao, kiku y Alfred pero ninguno sabia el camino a casa y fuimos al pueblo donde vive Antonio- hiso una pausa viendo la expresión del alvino
-conoces a Toño?, de donde?-
-cuando era pequeño trabajaba en la tienda de Vash y cuando terminaba iba a jugar con el- dijo y siguió el relato bajo la mirada del oji-rojo que oía atentamente cada palabra
-a veces creo que no debí vivir, solo causo tragedias a donde quiera que voy- dijo bajando la cabeza pero recibió un abrazo de improvisto
-no digas eso si no existieras más gente hubiera muerto y no habría alguien para patearle el trasero a ese bastardo- dijo al tiempo que recordaba la última carta de la marimacha donde le contaba de dos niños muy unidos al señorito y como este parecía su padre y se preguntaba si el sentimiento de protección hacia él era lo que llamaban instinto paternal, esa idea le gustaba un hijo, aunque no biológico, del señorito y suyo, Arthur por su lado sintió una protección que asimilo al espacio que debía ocupar su padre y lloro, lloro todo lo que había reprimido, desde el no saber quien era su padre hasta lo de Rode y lo de Alfred y Eli hasta caer dormido.
Sin más remedio Gilbert lo cargo de vuelta a su casa lo dejo en su habitación y se fue a dormir, no sin antes desearle las buenas noches al niño rubio y a su Roderich
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Bueno volví con un nuevo cap. Siento la demora pero se me echo a perder el PC y no lo pude subir antes y la próxima semana me voy de vacaciones así que no sé cuando el próximo.
Gladius inferno: espada de infierno (latín)
Ya saben criticas, opiniones, ideas todo es bienvenido adiós hasta la próxima y ¿review?
