Cap. 6: Juego

Weno, cap 6 y no os canséis dándole a la tecla, no, k igual os dan calambres…. los k hayan dejado reviews k no se den por aludidos

Jasper´s pov

Con una hora de retraso salí de la cabaña de xiajio con la intención de buscar a los neófitos, que ya debían estar hasta aburridos, todos fueron relativamente fáciles de encontrar, a pesar de un molesto y persistente dolor de cabeza que me atormentada. La más difícil fue Anne, que se las había apañado para esconderse detrás de una catarata (enorme), a pesar de haberla encontrado muy tarde me fulminó con la mirada, con una expresión extraña. Parecía preguntarse el motivo de alguna acción mía, una acción mala, muy mala.

Durante el resto de la tarde y parte de la noche los estuve entrenando en el arte de la lucha, no hubo incidentes pero xiajio y su gemelo estaban más ariscos a cada momento que pasaba y me miraban como si tuviese que desaparecer de la faz de la tierra, como si eso fuera un consuelo para ellos. Sus expresiones, sin embargo, cambiaron cuando decidí que ya era hora de irnos a nuestros diferentes pasatiempos (no hace falta decir cual era el mío pista: empieza por "s" y termina por "o")

Entré muy animado en la casita cuando me encontré con que la encantadora de maría me esperaba, sosteniendo en sus manos unas esposas cristalinas. Olisqueé y encontré que su olor era diferente a cuanto yo había olido, dulce y frío. Habían añadido una nueva columna en el centro de la estancia, del mismo material, pero un agujero en el centro la decoraba, se hundía profundamente en tierra.

- Hola, Jasper- saludó.

- Hola, ¿que es eso? – Señalé las esposas.

- Es para un jueguecito – Deslizó su mano por debajo de mi camisa (que se encontraba en un estado bastante desastroso – Acércate ahí.

Señaló hacia la rara columna yo obedecí, aún sin comprender que pasaba, María me siguió y atrapó mi muñeca con la esposa, la pasó por el agujero (que me llegaba por la cintura) y sujetó por último mi otra mano con el otro extremo. No me moví ni un milímetro durante toda la operación pero al final de la operación no pude evitar preguntarle que qué hacía sonrió maliciosamente y negó con la cabeza.

- Que te lo pases bien- Susurró y luego salió de la cabaña, dejándome con Xiajio y el gemelo de esta.

Se acercaron a mí y cada uno se posicionó de una manera, Okomi apoyó una mano en mi frente y Xiajio se inclinó junto a mí y unió sus manos. Coordinados como solo gemelos pueden hacerlo, pronunciaron dos palabras.

- Alice – susurró Okomi.

- Jasper – murmuró Xiajio.

Al principio no pasó nada, los miré sin comprender nada, poco a poco, como un río de agua limpia, en mi mente irrumpieron imágenes, estúpidamente cerré los ojos para disfrutar de la sensación, el río se convirtió en aguas tortuosas y sacudieron mi memoria y mis recuerdos, recuerdos que olvidé, sentimientos que no quise escuchar. Memoricé todo, toda mi vida con los Cullen volvió a mi memoria y ella, sobre todo ella, mi pequeña, mi amante, mi única razón de existencia. El bienestar se transformó en sufrimiento y sollocé quedamente, cayendo de rodillas. ¿Cómo había podido olvidarla? ¿Cómo podía haberla engañado? Ni siquiera había reconocido una imagen suya, y yo sabía que eso no era cosa mía. Intenté soltarme sin resultado "diamante" susurró una voz en mi mente, solo el diamante era capaz de aguantar a un vampiro enfurecido sin romperse.

- ¿Que me habéis hecho? – grité, el dolor ahogó mi voz.

- Has sido tú, no nosotros, tú elegiste venir, atente a las consecuencias – Xiajio puso cara de pena – ¿Como pudiste abandonarla? indefensa…

- ¡No! – Grité- no – repetí, con voz quebrada.

Salieron de la habitación. "Alice" gimoteé, la necesitaba, ahora más que nunca, necesitaba tenerla entre mis brazos, protegerla, rozar sus labios… "Alice" repetí, estremecimientos recorrían mi cuerpo.

Al día siguiente volvieron. Yo seguía igual, desesperado y con la cabeza monopolizada por Alice y la culpa, por ese orden. El suelo a mi alrededor estaba destrozado.

- Hemos visitado a tu amiguita, al parecer ha tenido ciertas visiones muy interesantes – sonrió – está desesperado y ha nombrado a los Vulturis.

- Por favor – supliqué – dejadme ir con ella, por favor.

- No, pero ahora mismo te desatamos, espera – hizo una seña con el dedo a Xiajio y Okomi.

- No, por favor, no – pedí sin esperanzas.

Se volvieron a colocar de la misma forma que el día anterior y volvieron a decir los mismos nombres. Mi último pensamiento fue para mi pequeña compañera, ya no sabía si podía llamarla así, "te amo". Un humo espeso se expandió por mi mente y no sirvió de nada intentar aferrarme a mi memoria, se fue, al igual que el control de mi cuerpo.

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