Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.
— ¿Me mandó a hablar, tía? —preguntó Izanami.
Izanami y Serena estaban afuera de las oficinas de dirección de la escuela media superior y Serena le pidió a Izanami que viniera para que hablaran un momento.
—Primero quiero preguntarte sobre tu salud y la de tu bebé—habló Serena.
—Estamos bien, ayer fui a un chequeo y todo está bien con Nanami—contestó Izanami.
—Sí, ya casi se nota tu pancita—Serena puso su mano en el vientre de Izanami—. Mi hijo está emocionado por la llegada de su hija.
— ¿En serio porque yo no le veo mucha diferencia? —hizo una mueca al recordar la actitud de él con respecto a su hija.
—Sí, se le ve en sus ojitos. Si pones atención, se le ponen más brillosos y por eso sé que está emocionado. La primera vez que lo hizo fue cuando estaba en primero de primaria. Había una niña que había llegado del extranjero y como no conocía a nadie le llevaba una rosa todos los días y cada vez que ella sonreía se le iluminaban sus oji...
— ¿Tía solamente eso quería? —La interrumpió de manera agresiva—. ¿Preguntar por mi hija?
—No—respondió—. Como sabes, después de varios años sucedió un problema con los pasillos.
—De una vez aclaró que en esta ocasión no tuve nada que ver en su colapso.
—Lo sé, pero nuevamente un Saotome fue el responsable—señaló.
Ryota caminaba por los pasillos con una bolsa de tela atrás en sus manos y más dos compañeros salieron corrieron, pero un ruido los detuvo.
— ¡Ryota! —gritó Ranma poniendo la máquina que media la velocidad.
Los tres chicos rechinaron la parte del talón de sus zapatos al detenerse, y Ryota se maldijo porque no esperaba encontrarse con su abuelo.
— ¿Qué están haciendo fuera de clases? —preguntó Ranma—. ¿Qué traes en esa bolsa?
—Nada—respondió Ryota.
— ¿Nada? —Ranma alzó una ceja.
—Maestro Saotome—habló uno de los chicos—. ¿Qué sabe usted sobre la leyenda del choque de pasillos? ¿Es solo un mito o si sucedió?
Ranma se quedó serio. Miró por todos lados para ver que nadie se acercaba.
—Es cierta—afirmó Ranma.
— ¡Lo sabíamos! —exclamaron los chicos con alegría.
— ¿Y quién fue el autor? —preguntó Ryota.
—Eso si no se lo puedo decir.
—Algunos rumores decían que había sido la maestra Izanami—comenzaron a reírse los chicos, pero al ver el silencio de Ranma quedaron espantados— ¡¿Fue ella?! —gritaron abrazándose como si hubieran visto un fantasma—. Es imposible... ¡Ella es malvada y estricta para que haya logrado algo así!
—En ese caso, si mamá pato lo hizo... Yo también lo haré—Ryota metió la mano en la bolsa de tela y sacó una bomba.
— ¡¿De dónde sacaste esa bomba?!—exclamó Ranma.
Ranma quiso detenerlo, pero Ryota lo lanzó y al caer explotó destruyendo varios metros del edificio haciendo que colapsaran en esa parte.
Ranma sintió una presencia maligna y se dio la vuelta. Izanami los miraba con una mirada seria y los alumnos temblaron de miedo al ver esa mirada.
— ¿Ustedes que piensan que voy a hacer con ustedes? —preguntó Izanami agravando su voz.
Los chicos atragantaron.
—Los amigos de Ryota son alumnos míos por lo que yo me encargue de ellos y Ryota y papá quedaron en garras de mamá, pero a todo esto, ¿Qué es lo que pide?
—Como sabes, por el incidente que ocasionó tu sobrino, los alumnos están llegando tarde a sus clases—dijo mostrando el mapa de la escuela en su tableta—. En esta ocasión, Ryota destruyó justo el pasillo central que conducen los pasillos norte, sur, este y oeste. Lo que significa, es que ahora la situación es más seria que los ocurridos años atrás. Yo necesito que te encargues de supervisar a todos los vigilantes de pasillos y es una función perfecta para ti y principalmente por tu estado porque no tienes que hacer mucho esfuerzo.
—Estoy segura de que mi mamá no sabe de esto ¿Verdad? —preguntó Izanami alzando una ceja
Serena dejó de sonreír, confirmando lo que dijo.
—Es cierto, me lo encargo a mí, pero como sabrás mi hijo se enfermó la semana pasada.
—Lo sé, tuve que mandarlo a dormir a la sala para que no me contagiara, ¿Pero eso que tiene que ver?
—Como yo estoy aquí, Nana está bajo mi cuidado y... Maru le pegó la gripa.
—Oh, por dios.
—Es por eso por lo que necesito que me ayudes aquí, mientras llevo a Nana al hospital.
—Tía Serena, no lo sé—contestó Izanami—. Tengo que calificar exámenes y tengo a dos que no están muy bien y eso me puede atrasar.
—Sí, tampoco te puedo estresar porque puede hacerles daño—concordó Serena—. Le tendré que decir a Maru que lleve a su hermana con la doctora.
— ¿Doctora?
—Sí, es la doctora que trataba a mi hijo cuando estaba en la escuela, ¿Si te acuerdas de ella? ¿La que participó en certámenes de belleza? La vi y está casi idéntica y recientemente se divorció y es una lástima que no tenga hijos, pero estoy segura de que le dará mucho gusto verlo como también Maru a ella. Ya me imagino los ojitos de emoción que hará mi hijo al verla.
—No se preocupe, tía... Yo me encargo de todo. Puede llevar a Nana con la doctora y no moleste a Maru, debe de tener mucho trabajo y debemos esforzarnos para comprar lo necesario para la bebé—sonrió Izanami apretando los dientes.
Izanami caminaba por los pasillos libres y se encontró a su padre y este al verla, le dio una mirada de pocos amigos.
—No me veas con esa cara, no es para tanto—habló Izanami.
—La otra Izanami hubiera guardado el secreto y no le habría dicho a su madre lo qué pasó y además yo no fui, fue Ryota—aclaró Ranma.
—Pero estabas ahí para detenerlo—le contestó Izanami.
—Mira, tú debes de entender bien la situación ¿Y sabes qué? No me gustas discutir contigo por lo que prefiero mejor dejar las cosas hasta ahí.
—Pero si tú comenzaste—le recordó Izanami—. Pero, en fin, solo estoy supervisando a los vigilantes de que estén haciendo su trabajo.
— ¿No se supone que de eso se debía encargar Serena? —preguntó Ranma con una sonrisa desafiante.
Izanami entendió el significado de esa sonrisa.
— ¡Ni se te ocurra llamar a Mamá! —lo señaló Izanami.
— ¿Por qué debo de hacerte caso? —preguntó Ranma sin borrar su sonrisa y con el teléfono en la mano.
—Anoche me acorde de ti y de la piedra que te curaría de tu maldición—sonrió Izanami.
Ranma se deprimió y se fue a sentar a una esquina, y con eso, le quitó el celular y se fue, dejando a su padre.
Akane salió de su oficina sin dejar de leer unos papeles.
—Emi—llamó Akane acercándose a su escritorio—. Necesito que me ayudes en esto... ¿Dónde está el desgraciado? —preguntó al no verlo.
—Izanami lo llamó para que le llevara un mango con chile—respondió
Akane comenzó a reírse.
—No es temporada de mango, así que será imposible encontrar uno—dijo Akane—. Quedará mal con mi hija y perderá un día de trabajo.
—De hecho...—se acercó Raku—. Tengo a un conocido que es mexicano y recientemente llegó de México y trajo una caja con muchos mangos, así que le pedí que me vendiera unos y ahorita debe de venir de regreso—sacó un recipiente con mango picado al igual que Emi.
— ¡Ahh! ¡En fin! ¡Emi necesito que me ayudes a vigilar los pasillos de la escuela!
— ¿Y eso por qué? —preguntó Emi.
— ¿No te contó Izanami? Ryota le robo bombas explosivas al maestro Happosai y destruyó el pasillo central. Prácticamente hizo lo mismo que Izanami hace años.
— ¿Ósea que... Nuevamente se repite la historia? —preguntó Raku impactado y sin parpadear. De repente sonrió con maldad—. Yo me encargare de repetirlo—dijo en su mente con una sonrisa de maldad.
— ¡Ni se te ocurra! —exclamó Emi mientras caminaba con Raku por los pasillos de la escuela—. Conozco esa mirada, quieres repetirlo y más te vale de no involucrar a Izanami. Recuerda que está esperando y eso puede lastimar a Izanami y a la pequeña.
—No entiendo por qué piensas que lo haré—respondió Raku—. Y aunque lo hiciera, no involucraría a Izanami porque soy consciente de que puedo lastimarlas.
—Pues yo me encargaré de proteger esta escuela, por lo que regresare con los pronósticos de pasillos.
—Pues te deseo suerte—dijo Raku y siguió caminando.
— ¡Hola! Por si no me conocen, soy Emi Osawa con los pronósticos de pasillos—comenzó a grabar en vivo desde la página oficial de la escuela—. Para ser clara, soy la prima de Izanami, pero yo si soy agradable y vengo a ayudarlos para que no lleguen tarde a sus clases. En fin, primer año, pasen por el pasillo norte hasta llegar a los salones de ciencia y siguen derecho para llegar a sus respectivos salones. Segundo año, vayan al pasillo sur, hasta llegar a los salones de metodología y tercer año, van al pasillo oeste hasta llegar a los salones de especialidades y sigan derecho y llegaran a sus salones. Además, quisiera comunicar que le haremos una pequeña fiesta sorpresa en el salón de la maestra Izanami por la llegada de la pequeña Nanami...—dejó de sonreír—, creo que ya no es sorpresa, en fin, el que quiera cooperar pueden ir con el maestro Saotome y de paso le recuerdan que me debe 1,500 yenes y sabe lo que pasara si no me paga esta tarde—su voz se agravó en eso último—. ¡En fin, nos vemos! —dejó de transmitir con una sonrisa y nuevamente dejó de sonreír—. Esperen, este es el pasillo norte.
Toda la multitud de jóvenes se llevó a Emi.
Ranma bloqueó su celular y después sonó su teléfono.
—Hola—contestó. Ranma comenzó a temblar—. Viste los pronósticos, ¿No? ... Mira Akane, puedo explicar lo del dinero... ¿Qué sí que hice con ese dinero? Bien, tiene que ver con la fiesta sorpresa de Izanami... ¿Por qué le están haciendo una fiesta en la escuela si tú le estas preparando una? ¿Y por qué no te pedí? Recordé que tú también le estabas preparando una fiesta sorpresa, por lo que no te pedí más... ¿Por cierto me puedes prestar? —preguntó con una sonrisa—. Es mi problema pagarle.
Akane le colgó y nuevamente se puso de mal humor.
— ¿Por qué Emi tiene que estarlo diciendo en los pronostico?
Ranma marcó un número y esperó que entrara la llamada.
—Hola, Nabiki ¿Cómo estás? —preguntó con una sonrisa.
— ¿A quién se le ocurrió la fiesta sorpresa? —preguntó Izanami enfrente de sus alumnos.
Izanami llegó a su clase y antes de que se sentaran los chicos después del saludo, les pidió que aún no lo hicieran. Los chicos tardaron en responder.
— ¿Por qué no quieren decirlo?
—Porque nos pidió que guardáramos el secreto—contestó un alumno—. Además, nos dio dinero para preparar todo.
— ¿Por qué se quiere mantener en el anonimato? —volvió hacer una pregunta.
Los chicos se encogieron de hombros.
—Claro que saben, ¿Por qué les pidió eso?
—Porque quería ganarle a la maestra Saotome antes de que ella lo hiciera—la joven se tapó la boca.
—¡Fue Maru?! —preguntó con una sonrisa.
Todos tuvieron que asentir porque no podían esconderlo más.
—Qué lindo y yo que creía que no estaba muy interesado en ella, tiene razón mi tía Serena, tendré que verlo más para ver si tiene esos ojos brillosos que pone cuando está emocionado—dijo Izanami sin dejar de sonreír.
—Solo le pediremos otra co...
La puerta se deslizó e Izanami se sorprendió de ver a su tía Serena.
—Izanami, vengo a decirte que ya no es necesario que vigiles a los vigilantes, siempre me quedare aquí—anunció Serena.
— ¿Y eso por qué? ¿Nana se siente mejor?
—No, supe que Maru había ido por un pedido que le hiciste y me lo encontré y como me salió una llamada de mi otro trabajo le pedí que llevara a Nana con la doctora—respondió Serena ignorando por completo la situación emocional de Izanami.
Sus alumnos se dieron cuenta del cambio de semblante de Izanami y brincaron del susto al ver la mirada furiosa de Izanami.
—Lo que le íbamos a pedir maestra era que no le dijera a su esposo que nosotros le dijimos porque nos amenazó y no queremos tener problemas con él—terminó el alumno teniendo miedo de su maestra.
—Tía Serena ¿Te puedo pedir dos favores? —preguntó Izanami con una sonrisa amable—. La primera, cuida a mis adorables alumnos y la otra, si me podrías darme la dirección del consultorio de la doctora reina de belleza. Estoy preocupada por Nana.
—Cuando dijo "reina de belleza" entendí por qué está así—comentó una alumna.
—Claro—aceptó Serena sin dejar de sonreír.
Ranma caminaba por el pasillo asignado y de repente chocó con Ryota que tenía una gran bolsa de palomitas.
—Ten más cuidado, Ryota—dijo Ranma—. ¿Y esas palomitas? —Ranma comenzaba a tener un mal presentimiento.
Ryota no respondió y salió corriendo.
— ¡Ryota! —gritó Ranma y lo siguió.
Al llegar al siguiente pasillo vio que había un grupo de jóvenes que se divertían y había todo tipo de botanas y comida y además de música fuerte.
— ¡Nuevamente está sucediendo! —exclamó Ranma apuntó de arrancarse el pelo.
—No se preocupe, tío Ranma todo está bajo control—dijo Raku apareciendo atrás de él y con una risa malvada.
—Hola, soy Emi con los pronósticos de pasillos... Tomen la ruta dos del pasillo oeste y llegaran fácilmente a sus respectivos salones, ya que segundo y tercer año salieron de excursión, así que primer año tiene la escuela libre. Por cierto, como ya no es sorpresa lo de la fiesta de Izanami, los esperamos a las tres de la tarde para poder festejar y si quieren, pueden llevarle regalo, principalmente calcetines y guantes pequeños... Awww ya me la estoy imaginando—Emi terminó de grabar y dejó de sonreír al tener a su tía Akane enfrente de ella.
— ¿Quién se adelantó en hacerle una fiesta sorpresa a mi hija? —exigió Akane.
— ¿En verdad quiere que le responda?
— ¡Ahh, maldito desgraciado!
Emi sentía un movimiento en el piso.
—Acabo de recordar que esta es la ruta 2 del pasillo oeste—dijo con pánico.
La multitud de alumnos apareció y se llevó a Akane y Emi con ellos.
— ¡Detenga la música! —exigió Ranma—. ¡No hagan eso! —le quitó unas espadas de kendo a dos chicos—. ¡Aquí no se juega! —le quitó una pelota de futbol a dos chicos—. ¡Ryota!
Ryota miró a su abuelo.
—Lo siento mucho abuelo, pero es mi prioridad en esta vida ser la siguiente generación de mamá pato, por lo que tengo que ser como ella—contestó Ryota con seriedad.
—No se preocupe, tío Ranma—habló Raku con un altavoz y subiéndose a una ventana—. Nadie se lastima por correr en los pasillos.
La multitud de alumnos aparecieron y gritaron porque chocarían con ellos.
— ¡Si! —gritó Ryota—. ¡Lo hice! ¡Soy al fin como mamá pato! —lloraba de felicidad—. ¿Esperen? ¿Esto no será doloroso?
—Así es—contestó Raku con una sonrisa.
— ¡Ahh! —gritó Ryota.
Todos chocaron y Raku no dejaba de reírse.
—Bueno, creo que aquí la diferencia es que el quien saldrá perjudicado es mi tío Ranma... ¿O tal vez no?
Del otro lado, venían caminando Izanami y Serena.
—Ahora entiendo, tú te pones celosa con la doctora—dijo Serena.
—Sí, y me di cuenta de sus ojitos brillosos—le sonrió a Izanami.
—Ya te dije, esos ojitos brillosos son por Nanami, no por ella.
—Entonces, ¿Por qué es la primera vez que lo veo? ¡Es obvio que es por ella, no por Nanami!
—Bueno, es que mi hijo siempre ha sido muy pícaro... pero recuerda que tú eres la señora.
—No me diga señora, me siento vieja—le pidió Izanami.
— ¿Te sientes bien? —preguntó Serena al ver que se detuvo y se balanceó un poco.
—De repente me mareé—respondió.
—No me sorprendería porque hiciste coraje—la rodeó con un brazo para que se sostuviera en ella y siguieron caminando.
—De igual forma iré por mis cosas y me iré a des...
Izanami y Serena llegaron y agrandaron los ojos.
— ¡Oh, por dios! —dijeron ambas sin parpadear.
Todos estaban tirados y revueltos. Akane se levantó de golpe con Ranma y Ryota jalándolos del cuello de su camisa.
— ¡Serena! ¡¿No se supone que tú te encargarías de que no volviera a pasar?! ¡¿Ves lo que provocas?!
— ¿No se supone que Izanami se encargaba de eso? —recordó Ranma.
Serena e Izanami le pedían que se callaran.
—Oh, ya veo...—miró a su hija—. ¡Mi amor me da gusto que haya regresado la otra Izanami! —la abrazó—. No te preocupes, de ahora en adelante yo me encargare de papá, Ryota y Serena.
— ¡¿Qué?! —exclamó Serena.
—No la regañes, hubo una emergencia y fuimos con la doctora señorita a mejor cuerpo 2009—se recargó de Serena con los ojos adormilados—. Solo quiero dormir.
—Entonces dejaremos para mañana la fiesta sorpresa—se levantó Emi con tristeza—, que ya no es sorpresa—recordó.
—En ese caso—Akane se dio la vuelta y miró a Ranma y Ryota.
Los dos chicos brincaron de miedo.
—Bueno, supongo que así termina—dijo Raku saltando para llegar al piso.
—Pero tú estás en problema—dijo Emi con una mirada aterradora.
Ryota agarró su mochila y al estar abierta. Salió una bomba explosiva. Todos se pusieron en alerta.
Ranma e Izanami sonrieron con maldad y miraron a Raku.
—Es hora de que pagues—dijeron.
— ¡¿Eh?!
Ranma agarró la bomba explosiva y se la dio a Raku e Izanami se encargó de lanzarlo por la ventana. El chico gritó al caer y explotó la bomba antes de que él llegara al suelo.
— ¡Raku! —gritó Emi asomándose por la ventana.
—Así aprenderá a no meterse con nosotros—dijeron Ranma e Izanami con una sonrisa.
