Me he demorado un poco y lo lamento. Sin embargo tengo razones más que suficientes: me fui de vacaciones y cuando llegué a mi casa tube que prepararme sicológicamente para el lanzamineto de Harry Potter y El Misterio del Príncipe, que, por cierto, es genial... no quiero "spoilerear".. pero esos Ron/Herms y Harry/Ginny que hubieron me mataron por completo! el libro es genial... aunque un poco triste. Lloré un montón con el final. Bueno... terminé de leerlo el viernes, pero hasta ahora no había podido subir capi porque se me borraron todos los archivos de mi computador... todas mis historias... todos mis trabajos... así que pasé los últimos días intentando recuperarlos... fue horrible. Espero que hayan entendido.
Bueno... sólo espero que les guste el capi. Para este cap me inspiré casi completamente en la canción "One", de U2... es un temazo. Se los recomiendo.
No voy a poder responder a los review que me enviaron... pero muchas gracias a AchiaBoy, Ignasi, Virgi, naoko fujisawa, Delaila y Steph la kukaracha. Ojalá que les guste el capi y que me envíen un review aunque sea para decirme "Muérete!".
Este capi es totalmente de transición. No es muy largo y no quise ponerle más escenas porque no calzaban con el título.
CAPÍTULO 8
El Club de las Mentiras
«Did I ask too much?
More than a lot
You gave me nothing, now it's all I got
We're one, but we're not the same
Well we hurt each other
Then we do it again»
fragmento de "One-U2"
«Yo sólo era una chica parada frente a un chico pidiéndole que la amara… Pero comprendo, Harry. Ya es demasiado tarde…»
Se dio vuelta, cansado, en su cama. No podía dormir. Intentaba cerrar los ojos y dejar su mente en blanco para poder descansar, pero esas palabras no dejaban de resonar en sus oídos, como si tuviera una grabadora incesante pegada a su oído.
No quería pensar en esas palabras. Al hacerlo se sentía horriblemente culpable, se sentía un idiota. Cómo no se había dado cuenta antes?
Se revolvió una vez más, haciendo que sus compañeros de habitación gruñeran al escuchar el ruido que hacía el colchón cuando se revolvía para cambiarse de posición.
«Yo sólo era una chica parada frente a un chico pidiéndole que la amara… Pero comprendo, Harry. Ya es demasiado tarde…»
Esa última frase… "Ya es demasiado tarde"… le producía cierta molestia que no venía a razón. Por qué se sentía tan mal al recordar la expresión de Ginny, al evocar sus bellas y tristes palabras, al recordar ese…
Golpeó violentamente su almohada antes de pensar en eso.
Sin embargo y pese a sus esfuerzos, de pronto se encontró pensando en la extraña y dulce sensación que había sentido al percibir sus labios junto a los de la pelirroja. Jamás había sentido eso. Nunca un beso le había causado esa sensación tan devastadora. Nunca un beso le había producido un escalofrío que le recorriera de la cabeza a los pies… Nunca había quedado tan conmocionado, jamás habría creído poder sentir algo así…
«Te gusta» le susurró una impertinente voz en su cabeza, como si tuviera la verdad universal en sus manos.
"Claro que no!" exclamó la otra voz, que extrañamente se parecía a la de Cho.
«Entonces porqué piensas tanto en ella?» repuso la voz impertinente, que reconoció como la suya propia.
"Sólo porque es tu amiga, nunca habías besado a una amiga y te ha conmocionado un poco, nada más"
«Pero jamás habías sentido lo que sentiste con ella!»
"Patrañas"
«Reconócelo. Algo extraño está ocurriendo»
"Lo único extraño es que aún no le hayas pedido a Cho que se case contigo"
«No puedes negar que desde hace un tiempo te preocupas de Ginny mucho más que por una simple amiga»
"Eso es mentira!"
«No lo niegues»
"Lo niego"
«Si sigues haciendo caso omiso de tus reales sentimientos la perderás. No todo es eterno. Igual ella no estará ahí siempre»
"…Igual ella no estará ahí siempre…"
De pronto, al procesar bien esas palabras, se dio cuenta de lo cruel de su significado. Estaba perdiendo a Ginny. Pero no quería! Ella había sido lo mejor que le había pasado en mucho tiempo. Su amistad… su alegría, sus ganas de vivir que le animaban cada vez que se encontraba mal… Los consejos que le daba…
La necesitaba.
"Igual hasta sólo me dijo eso porque estaba confundida y yo estoy devanándome los sesos por nada", se dijo para si mismo, intentando convencerse.
Se revolvió una vez en la cama.
Incómodo nuevamente en su posición, pensó en lo que había ocurrido en el último tiempo. En vez de relajarse, en el crucero lo único que había hecho era confundirse y presenciar problemas amorosos de sus amigos. El mismo Ron le había contado de la sorpresiva confesión que le había hecho a Hermione hace unas horas y aún no podía creer que por fin el chico se hubiera dado cuenta—después de muchos años— de lo que sentía realmente por Hermione, su mejor amiga de toda la vida.
Su mejor amiga…
Inevitablemente pensó en Ginny.
Y si le estuviera ocurriendo lo mismo que a Ron…?
Esbozó una sonrisa burlona a sí mismo. No… seguramente a él no le ocurrían esas cosas. Cómo no iba a poder percatarse de que quería a alguien? Encima que siempre había sido tan cercana a él?
No. Tendría que ser realmente un idiota en cuestiones amorosas…
«Y no has admitido desde siempre que eres un idiota en cuestiones amorosas?», cuestionó la voz de su conciencia.
O
—No tenías que defenderme, Draco… Mira como has quedado—se lamentó Ginny, al ver un enorme parche color blanco alrededor de la cabeza del chico. Se preguntó en cuantos segundos se habría demorado Madame Pomfrey en curar la herida en la cabeza del chico y lo comparó con el tiempo que llevaría en sanarse a la manera muggle.
Definitivamente la magia era mejor… claro… Pero había decidido no ocupar más magia mientras estuviera en ese crucero, así que tendría que dejar al pobre de su amigo con ese enorme casco de vendajes.
—Bueno… al menos no es incómodo—repuso Draco, sonriendo levemente—. Si hasta me sirve de almohada… apoyo la cabeza en cualquier lado y como esta cosa blanca que me han puesto es tan blanda… me duermo de inmediato.
Ginny levantó una ceja.
—Bueno—se defendió el chico al ver la expresión burlona de la pelirroja—. Trato de verle el lado positivo a la situación, si?
Ginny sonrió, divertida. Si tan sólo pudiera querer a alguien como Draco y no al idiota de Harry… Sería todo, absolutamente todo completamente distinto. Todo, absolutamente todo mucho mejor.
—Me lo puedo llevar?—preguntó la pelirroja a la enfermera, que tenía cara de pocos amigos.
La señora de cabello blanco perlado pareció dudar, pero, al mirar una caja de donde salían imágenes de personas moviéndose y que, si no se equivocaba, se llamaba «letevisor», sus dudas parecieron esfumarse de un plumazo.
—Bueno… justo ahora van a dar la novela… Y «Doña Tremebunda y sus nueve maridos» está en sus capítulos finales… y él no se encuentra en malas condiciones…—lo decía más para sí misma que para los dos chicos, pero Ginny pudo captar todo lo que decía—. Oh, bueno—dijo en voz alta, después de un rato debatiéndose entre ser profesional o ver su novela—… llévatelo.
Ginny sonrió, contenta y se acercó al chico, para ayudarlo a levantarse. Draco quería rehusarse, pero Ginny lo obligó a pasarle un brazo por encima de los hombros para ayudarle.
—Te llevaré a tu habitación, si?
Draco miró a Ginny y se estremeció levemente al tenerla tan cerca.
—No… por favor, Ginny… Llévame a cubierta—dijo el chico, sintiendo el aroma de Ginny flotar alrededor de él. Se dio cuenta de que la chica nunca había estado más cerca de él y se mareó un poco—. Necesito tomar aire
Lentamente llegaron a la cubierta del gran crucero. Al llegar, la chica miró hacia la proa y recordó que en ese mismo lugar Cho la había tirado hacia el mar y Harry se había tirado tras ella para salvarla…
Cerró los ojos intentando no seguir pensando en Harry.
Se centró en lo que ocurría a su alrededor.
El cielo se encontraba plagado de estrellas y el mar se agitaba en torno al barco, sacudiéndolo levemente. Desde el Gran Salón se oía claramente la melodía de una alegre y bella canción.
El momento era perfecto.
Draco se dio cuenta de todo eso y se percató de que nunca más se daría un momento más preciso que ese para decirle a Ginny… para confesarle lo que había guardado por tanto tiempo. No podía seguir escondiendo lo que sentía. Era ahora… o nunca.
—Ginny…—dijo en voz baja, mirándola a los ojos.
La pelirroja lo miró atentamente, sonriendo levemente y en forma casi melancólica. Podría quedarse ahí para siempre y no seguir sufriendo por Harry… podría ser siempre todo así… perfecto, calmo, bello… en compañía de alguien a quien quería mucho, alguien como su mejor amigo, alguien como Draco.
—Ginny, tengo algo muy importante que decirte—declaró Draco, tragando saliva y sintiendo que las rodillas le temblaban. Podrían ocurrir sólo dos cosas después de eso: separarse para siempre de Ginny o que ella dijera que le quería también a él. Si ocurría lo primero no quería ni pensar en como sería su futuro. No quería ni pensar en como sería todo…
Ginny lo miró expectante.
—Te escucho—dijo, simplemente.
El rubio bajó un momento la cabeza, intentando darse fuerzas, y luego clavó su mirada en ella.
—Te quiero, Ginny… te quiero demasiado. Desde mucho tiempo… Y siempre he esperado este momento para decírtelo… y… «necesitaba» decírtelo, necesitaba que lo supieras, porque yo ya no daba más… porque nunca había querido a nadie más que a ti, Ginny… a nadie—dijo, finalmente, sintiendo como sus piernas le flaqueaban con violencia, dándole la impresión de que se iba a caer.
De pronto se dio cuenta de que llevaba una enorme venda en la cabeza y se sintió horriblemente estúpido, ruborizándose violentamente. Bajó la cabeza consternado y sintió la mirada sorprendida de Ginny como si fueran millones de ojos observándolo y diciéndole que era un idiota.
Ginny sintió que se le iba el habla. Ella siempre había querido mucho a Draco. Era su amigo… pero… de "esa" manera… jamás. Ni se le había pasado por la cabeza alguna vez… Qué tenía que decir? Qué tenía que ocurrir ahora?
Vio como Draco se ruborizaba y bajaba la cabeza, avergonzado de su atrevimiento y de pronto sintió que una ternura inmensa le recorría todo el cuerpo y se encontró diciéndose a sí misma que no importaba que no le "amara", que de eso ya se encargaría el tiempo… y que al estar con Draco olvidaría a Harry… que sería feliz con él y con la seguridad que le entregaría… que jamás la haría sufrir como…
Y casi sin darse cuenta, se encontró respondiéndole a Draco con una gran sonrisa:
—Pues que yo también te quiero Draco—. Declaró la chica, omitiendo el hecho de que su cabeza le gritara con furia «¡Pero tu amas a Harry!».
Draco levantó la cabeza de inmediato, incrédulo.
—Estás hablando en serio…?—preguntó, incrédulo.
Ginny sonrió, divertida.
—Te parece que estoy mintiendo?
Draco no se tomó la molestia de contestar. Tan sólo escuchaba el sonido del mar entremezclado con el sonido de las olas y sólo podía ver los ojos de Ginny mientras el cielo lleno de estrellas parecía sonreírle y darle ánimos.
Casi no se dio cuenta cuando los labios de Ginny se juntaron con los suyos y se percató de que por fin, después de tanto tiempo, estaba junto a la persona que quería. A pesar de todo y todos… a pesar de que no se habían visto por años, a pesar de… Harry.
O
La mañana había amanecido particularmente bella.
El cielo azul, sin ni una sola nube, era el telón perfecto para un sol radiante y el mar celeste que se extendía en torno a ellos se presentaba especialmente calmo. Nada podría salir mal ese día para una radiante Parvati Patil, que se dirigía junto a Lavender Brown, su mejor amiga —después de haberse reconciliado el día anterior— hacia el Gran Salón para lo que sería un delicioso y esplendido desayuno.
Nada podía salir mal ahora que estaba con Dean.
Las dos chicas entraron al Gran Salón riéndose y se dirigieron de inmediato a la mesa en donde estaban los demás desayunando.
Al parecer era un buen día para todos, ya que Draco y Ginny se miraban entre risitas y abrazos cariñosos, Hermione se ruborizaba bajo la atenta mirada de Ron, Dean esbozaba una gran sonrisa al ver a Parvati aparecer por la puerta del Gran Salón y Luna conversaba plácidamente con Neville. Los únicos que parecían estar desentonados con el ambiente parecían ser Seamus, Harry y Cho. Seamus parecía estar conteniéndose de asesinar a Dean y Cho intentaba en vano atraer la atención de Harry, que parecía descolocado y enfurruñado por una misteriosa razón.
—Hola, Parvati!—exclamó Dean, ampliando aún más su sonrisa—. Qué tal has…?
—Cállate—le espetó Parvati, sentándose junto a él y dándole un beso en los labios—. Ya me derretiste con «hola».
Dean meneó la cabeza, como si supiera que Parvati estaba loca. La chica lo miró tiernamente y sin poder contenerse lo besó delante de todos.
Ginny, Hermione y Luna, que no sabían que era lo que había ocurrido el día de ayer, la miraron boquiabiertas, al igual que Harry, Ron, Draco y Neville. Cho se limitó a echarles una mirada despectiva y Lavender sonrió inocentemente mirando a Seamus, que parecía echar humo por las orejas.
—Guau!—exclamó Ginny—. Al parecer ayer fue un día de confesiones!
Echó una fugaz mirada a Harry, que la observaba fijamente, y luego se puso de pie al momento que tomaba la mano de Draco con fuerza—. Pues ya que estamos con este ambiente… Les comunico a todos que yo y Draco estamos saliendo juntos!
Luna y Hermione abrieron aún más la boca y Ron levantó las cejas, sorprendido. Parvati y Lavender la miraron, sorprendidas y Neville y Dean le dieron unas paladitas en la espalda a Draco. A Ginny le pareció que nunca había visto a Cho más feliz en toda su vida, pero Harry sintió que se iba a descomponer.
—Bueno… yo y Seamus no queremos ser menos y les queremos contar que…—declaró Lavender, aprovechando el momento. Seamus la miró de reojo, como si dudara de lo que estaba haciendo, pero Lavender hizo como que no lo veía y se levantó, tomando la mano del chico con fuerza—. También estamos saliendo juntos.
Esta vez la boca de Hermione y Luna llegó casi hasta el piso y las manos que habían palmoteado el hombro de Dean y Draco ya se estaban cansando, así que sólo le dieron unas sonrisas de apoyo.
Después de darse felicitaciones entre si, las parejas se sentaron esbozando sonrisas radiantes—exceptuando Seamus, que exhibía una forzada mueca que más se parecía al gesto que hacías cuando un dentista te abre la boca para revisarte los dientes que otra cosa—y comenzaron a desayunar, conversando sobre las novedades de ese día.
En ese momento Harry intentaba pensar en lo bien que iba a resultar todo para él ahora que Ginny estaba con Draco a pesar de que el mismo día de ayer le había confesado que le quería. Por alguna razón se sentía decepcionado y no podía concebir esa idea como algo para mejor, ya que por alguna razón a cada segundo se sentía peor de lo que nunca se había sentido en toda su vida.
Miró a Cho, que lo observaba con una sonrisa en la cara y sintió el deseo irrefrenable de cometer una idiotez. Quería hacer algo que descolocara a todos —«especialmente a Ginny, no?» le susurró una voz que no quiso escuchar—. Quería hacer algo que los dejara a todos con la boca abierta… algo como…
De pronto se dio cuenta de lo que iba a ser.
Sabía que Cho le diría que si… no corría ni un riesgo…
—Atención a todos—dijo, con una voz que no supo reconocer como la suya propia. En un momento estaba sentado y al otro se había dado cuenta de que estaba de pie y que, a su lado, Cho le pasaba una mano por la cintura, a modo de abrazo.
Todos sus amigos levantaron la vista hacia él, pero Harry sólo pudo fijarse en la mirada de Ginny, en la que creyó ver un leve destello de terror, aunque no supo si había sido real o algo que había imaginado.
«Vas a arruinar tu vida, date cuenta de eso!», le susurró ahogadamente una voz en su cerebro.
"No le hagas caso. Sólo hazlo!", le dijo la voz que se parecía a la de Cho.
—Quiero comunicarles…—comenzó a decir, con esa extraña voz que le salía de la boca.
«Si haces esto la perderás!».
"HAZLO! HAZLO"
—Que yo y Cho…—continuó, impertérrito ante la furiosa batalla que se libraba en su cabeza.
«Eres un completo idiota. Vas a cometer el peor error de tu vida!», se lamentó su voz, perdiendo la batalla.
"Es lo mejor que puedes haber hecho!", lo felicitó la otra voz.
—Nos vamos a casar—concluyó, dejando a todos sus amigos con la boca abierta.
Oyó la risa emocionada de Cho y las felicitaciones de sus amigos. Vio que Ron lo miraba sin poder creer lo que decía y a Hermione mirándolo ceñuda, como si quisiera echarle un sermón. Pero entonces vio a la persona que inconscientemente buscaba entre todos y pudo ver su rostro, que se encontraba sonriente.
Ginny lo felicitaba con una radiante sonrisa en la cara.
Sin embargo no se fijó en el dolor que emanaba de sus ojos.
Personalmente, creo que Harry la está cagan... digo, la está liando. Sé que este cap no ha tenido mucho de humor... pero es que no podía ser así... Este capi era sólo para que Ginny entrara en la última fase de su plan de conquista (no es que lo haya planeado, sino que sin saberlo ha entrado en esa fase)y para que Harry hiciera de tonto una vez más... Sinceramente el pobre de Draco me da un poco de pena... Supongo que se fijaron en la perfección de la escena entre Draco y Ginny... todo muy lindo y romántico... eso es un gran detalle que deben conservar. Con respecto al tonto de Harry... Ni yo puedo creer que se esté comprometiendo con la babosa de Cho... Pero bueno, creo que es necesario para la historia... si todo fuera fácil no existiría este fic.
DEJEN REVIEWS!
Besos...
Quid Morgan
