Chapter 8
Habían pasado un mes y medio desde el escape de Grüneger. Leon S. Kennedy, ahora agente secreto del gobierno había vuelto a EEUU pensando en Noiholt, la chica alemana que había conocido en su última misión, donde fue enviado a Austria.
Recordaba constantemente su cabello rubio y su mechón negro, sus grandes ojos celestes como el cielo despejado, su piel blanca de porcelana pero sin su fragilidad, sus labios rosados, su mirada inexpresiva… y su llanto silencioso la última vez que estuvieron juntos antes que decidiera internarse en un hospital siquiátrico para superar el trauma que había sufrido antes de conocerlo. Él estuvo de acuerdo, era mejor tener ayuda profesional, sin embargo… la echaba de menos. Era imposible no hacerlo. Y pensar que ni siquiera pudo decirle cómo se sentía…
Flashback
6 semanas atrás, Leon y Noiholt estaban de pie uno frente al otro antes de subirse a un helicóptero que los llevaría a algún lugar seguro, lejos de la inminente destrucción de Grüneger. Habían logrado cruzar la puerta de metal antes que dispararan la bazooka contra el Tyrant que los perseguía, y Noiholt al entender que ya no necesitaba mantenerse fuerte ni evadir su dolor, se derrumbó por completo. Y habría sucumbido de no ser por Leon, que la sostuvo en todo momento. Le estaba inmensamente agradecida, quería expresarle lo que sentía en verdad… y estaban a punto de subir al helicóptero cuando tuvo una idea.
– Me quedo – dijo.
– ¿Cómo?, imposible – replicó Leon – van a destruir esta ciudad.
– Lo sé. Digo que me quedo en Austria… que me iré a Viena… a… – vaciló – me internaré en un hospital siquiátrico. Eso.
– ¿Crees que es lo mejor?
– Sí – le miró a los ojos – me has ayudado mucho, Leon, y si no hubieras estado conmigo cuando todo terminó… pero necesito profesionales también.
– Me quedo contigo entonces – dijo, vehemente.
– No, vete – pidió – mi miedo a que te fueras ya no está… sé que nos volveremos a encontrar. Más temprano que tarde, lo sé…
Pero su voz se quebró otra vez, traicionando sus buenas intenciones. Nuevas lágrimas brotaron de sus ojos, bañándole el rostro de tristeza por la separación… muy bien, Noiholt, arruina la despedida. Hazle sentir culpable, idiota…
– Tienes razón – dijo Leon de improviso – nos veremos pronto. Celular, internet, comunicador… no es como si me fuera a tragar la tierra.
– Sí… – asintió – la próxima vez será diferente.
– Cuídate. Avísame cómo va todo apenas puedas.
– De acuerdo. En este momento no tengo celular, pero te diré que me internaré en el hospital Steinhof, aún tienen esa especialidad y a los militares suelen darles tratamiento allí.
Noiholt encaminó sus pasos hacia un automóvil y pidió que la llevaran a Viena. Leon tomaría el helicóptero solo… pero antes de separarse, se miraron fijamente por un instante. El agente quería a toda costa decirle lo que había estado pensando… quería revelarle sus sentimientos… y ella por su lado sentía lo mismo, pero no era el momento. No ahora.
– Nos vemos, Sr. Kennedy – dijo la chica, haciendo un gesto con las manos.
– Nos vemos, Noiholt – respondió, dedicándole el mismo gesto de vuelta.
Fin Flashback
Y no volvieron a comunicarse. Luego de eso, Leon volvió a EEUU y fue llamado al servicio secreto, recibiendo un "ascenso" con ello. Y aunque tenía mucho que hacer e investigar, averiguaba regularmente con sus contactos en Austria sobre el estado de la chica alemana. Aparentemente todo iba bien. Un día llamó al hospital Steinhof para ver si podía hablar con ella, pero los doctores se negaron argumentando que no era aún el momento. Leon no se sintió mal. Se volverían a encontrar… eso era seguro.
Pero pasaban las semanas y no podía comunicarse directamente con ella. Pensó que tal vez no quería saber de él aún… tenia que ser paciente y darle su espacio. Había sufrido mucho, no quería interrumpir su tratamiento y revolverle la cabeza nuevamente.
Cuando la sexta semana estaba por terminar, le anunciaron a Leon que debía viajar a las instalaciones de Umbrella en Alemania, para investigar un rumor sobre nuevas investigaciones basadas en el virus G, relacionadas con el incidente que había convertido Grüneger en un nuevo Raccoon City. Leon aceptó su misión sin chistar, pensando que podría hacer una parada en Viena para verla…
– Irás con Robert, David y un intérprete –dijo Hunnigan, entregándole su pasaporte y varios documentos útiles, y también credenciales.
– De acuerdo. ¿Qué tal si vamos a beber algo antes de partir?
– No, estamos de servicio.
– Siempre dices lo mismo.
Leon suspiró. Era divertido molestar a Ingrid, sabía que no le tomaba en serio… era mejor irse ya. Sus compañeros lo esperaban en el avión que los llevaría a Múnich, la tercera ciudad más poblada de Alemania y que albergaba la sucursal de Umbrella que debía investigar. Preparó su mochila con todo lo necesario, guardó los documentos, un nuevo transmisor, y se encaminó a su próxima misión. Iba a pedirle al piloto que hiciera una escala en Viena… y no tendría que dar explicaciones a nadie, sólo saldría, iría al hospital y la vería. O hablaría con ella. O le dejaría un mensaje… cualquier cosa con tal de hacerle saber que no la olvidaba.
Y de pronto, allí estaba ella. Frente a él.
Leon restregó sus ojos… lo que faltaba, ahora estaba viendo visiones.
Pero sí, es ella… ¿en serio es ella?
Noiholt lo esperaba abajo del avión. Vestía pantalones vaqueros con botas de taco bajo negras, una camiseta negra ceñida al cuerpo y rostro radiante mientras le observaba. Su cabello estaba más corto, le llegaba sólo un poco más abajo de los hombros y su mechón negro ahora era acompañado por uno blanco, lo cual le daba un aspecto bastante especial. Su cuerpo se veía duro, entrenado, tal como la última vez que estuvo con ella, pero su rostro…su mirada era diferente, tenía vida en los ojos a diferencia de antes. Seguía siendo Noiholt, sin embargo. Era ella. Es ella.
Leon caminó acelerando ligeramente el paso. Quería verla de cerca… preguntarle cómo estaba… decirle lo que sentía…
Noiholt por su lado sentía el corazón acelerado, lo tenía frente a ella por fin… después de tantas semanas pensando en él, sin poder olvidarlo por un instante. Su tratamiento había resultado y aunque nunca en la vida iba a superar lo ocurrido con su madre, gracias a los doctores que la trataron sí era capaz de continuar bajo mínimas secuelas emocionales, lo cual era todo un logro considerando la experiencia traumática que había tenido. Podía seguir viviendo sin culparse, sin evadir la realidad por miedo de no ser capaz de salir adelante…
Había llegado por fin el momento, se había detenido a escasos centímetros de ella. Era Leon, el mismo que recordaba, su cabello castaño, sus ojos azules, su cuerpo trabajado… su rostro armónico… tragó saliva.
Te quiero, Leon. Era todo lo que podía sentir en ese momento. Era el mensaje intenso que transmitía su mirada.
Te quiero tanto… toda su postura lo decía. Sus pequeñas manos que ya no temblaban, su talante derecho, el rubor que dominaba sus mejillas.
Te extrañé. Era lo que murmuraba su boca en alemán.
Te quiero… no había necesidad de expresarlo con palabras, sus ojos color cielo se encargaban de eso. Lo decía tan claramente, que Leon tragó saliva impresionado. Podía leerlo como si fuera un libro, o un informe. Los ojos de Noiholt gritaban "te quiero". Era tan claro, que no podía equivocarse. No había necesidad de hablar. Ambos entendían.
– Ya estoy bien – habló la chica, con su agradable acento alemán.
– Lo sé – asintió – y no es que me moleste, pero… ¿qué haces aquí?
– Salí del hospital hace 2 semanas y…
– ¿Y no te comunicaste conmigo? – interrumpió, levantando una ceja.
– Espera – lo detuvo – fue mi primera intención. Pero en ese momento… bueno, por mi entrenamiento en artes marciales y armas… me contactaron del gobierno. Tus jefes me observaron durante mi primer intento de escape, antes de conocerte. Me explicaron que iban a dejarme pasar, pero una de las cámaras con que vigilaban Grüneger se estropeó y no pudieron verme por un rato, y cuando llegué al punto de control… no sabían si estaba infectada o no, por eso me devolvieron. Se han disculpado bastante y me ofrecieron un puesto como agente, Hunnigan ayudó mucho, hemos tenido conversaciones muy interesantes sobre ti… – sonrió burlona – en fin, di algunas pruebas y quedé. Seré tu intérprete en Alemania, y parte de la misión. ¿Qué dices?
– Me ha tomado de sorpresa todo esto… yo pensaba ir a visitarte ahora al hospital, no intentaste dejarme un mensaje siquiera… estaba algo preocupado.
– Perdóname… yo sí quería verte… eras lo único en lo que pensaba… y por eso esperé. Quería darte una sorpresa.
– Lo hiciste bien. Te ves muy bien.
– G-gracias… – se ruborizó involuntariamente – ¿qué dices entonces, de mi inclusión como agente…?
– ¿Quieres realmente hacerlo?
– Sí – respondió, con voz firme – puedo.
– Debes saber que esto es diferente. Las misiones que tengo implican un riesgo muy grande, y una posibilidad de que en algún momento, no ahora quizás pero sí eventualmente, debas encargarte de darle una muerte digna a tus compañeros. Es el gran problema de trabajar en esto, Noiholt. Cuando Umbrella está involucrado, también lo está el riesgo de tener que abatir gente con la que compartiste… no es nada fácil, y no sé si…
– Lo entiendo perfectamente – interrumpió con suavidad – recuerda que soy hija de un militar. Conozco el ritmo de vida al que se exponen, pero esto es lo que puedo hacer, para esto sirvo. ¿De qué valdrían mis años viajando por oriente si no puedo usarlos para ayudar?, tengo que ocuparme en algo, y sabes que mi mente no es frágil. No tengo familia que me extrañe. Y quiero… – vaciló – quisiera… estar cerca de ti…
– De acuerdo. Lo entiendo.
Leon hizo un gesto con la mano, para invitar a la chica a subir al avión con él. Cuando llegaron a la escalera, Noiholt sujetó al joven por el brazo y lo vio atentamente, de nuevo con esa mirada poderosa que gritaba "te quiero tanto, Leon".
Y él… quería corresponderle de alguna manera… decirle algo… acortó la pequeña distancia que los separaba con lentitud, quedando a escasos milímetros de esos labios alemanes. Quería probarlos.
– ¡Hey, Kennedy, deja de coquetear con la chica! – gritó Robert, uno de sus compañeros que lo observaba desde la ventanilla.
– ¡Eres un playboy, recuerda que también estamos aquí! – gritó David a su vez, aplaudiendo.
Leon suspiró y puso los ojos en blanco. Se había olvidado totalmente de ellos y de la misión por medio segundo… se alejó de la chica y enderezó la postura, visiblemente decepcionado. Pero no había que apurarse, tendrían tiempo de sobra para eso en algún momento.
– Scheiße – murmuró Noiholt.
– Usas bastante esa palabra.
– Me gusta.
– Creo que empiezo a saber qué significa.
– Es justo lo que imaginas – resopló, tan decepcionada como él por la interrupción.
– ¡Allá vamos! – dijo Leon, volteándose hacia el avión.
Noiholt vio que sus compañeros se apartaban de la ventana y arrastró al agente por el brazo hacia el costado de la escalera. Allí, escondidos por la estructura de ésta, se paró de puntillas y como aún no era suficiente para alcanzarlo, agarró su rostro masculino, lo atrajo hacia ella y le dio un beso rápido y casto en los labios. Sólo eso. No le dijo nada porque no era necesario… su mirada había sido lo suficientemente clara. Luego se apartó y subió al avión como si nada hubiera pasado.
Leon apareció arriba segundos después, sin rastros en su rostro de la turbación que sentía por dentro. Chiquilla atrevida… sonrió para sí mismo. Ya le devolvería el favor. Por ahora, debían llegar a Múnich para comenzar la nueva misión.
Hola! :D listo, nuevo capítulo subido xD no sé qué comentar de este… así que sólo diré que el próximo lo subiré apenas pueda, las celebraciones me desaparecerán por un par de diítas, pero volveré luego :D como máximo el domingo :D
Ary: Jajajajaja, gracias XD efectivamente me "spoileé" pero ahora no lo hice porque lo más importante ya ocurrió, aunque… bueno, sí diré que entrará algo más de gente al baile ahora xDD jjajajajaj, gracias por leerme linda :D
Fatty Rose Malfoy: Espero haber saciado su curiosidad, señorita :D toda evolución requiere su tiempo… ¿cómo evolucionarán estos dos? Jajajajaj :) gracias por leerme! ^^
Nos vemos muy pronto! :D
