Hola! Primero que nada, quería agradecerles a Gladys, Gabriela Cruz, y a Koty ( OhPerfectColfer) por las reviews y los comentarios tan lindos que dejan. Gracias a todos los que se toman un tiempo para leer, enserio significa muchísimo para mí. Nada, espero que les guste el capítulo :)


Capítulo 8: El comienzo de algo hermoso

Narra Blaine

Una vez dentro del auto, conecté la llave. Los pensamientos se atropellaban en mi cabeza y no me dejaban pensar. El camino me parecía largo, lo quería ver, quería abrazarlo y decirle todo lo que me había pasado por la cabeza todos esos meses en los que no había tenido la posibilidad de verlo; quería estar con él, conocerlo, y, más que nada, después de todo lo que me había contado Finn, respecto a que su año había sido de lo peor, quería que sepa que lo iba a ayudar, que iba a estar con él, y lo iba a cuidar. Pase lo que pase. No era un juego, un capricho; era algo serio. Por algo lo había visto ese día, por algo no podía dejar de pensar en él, por alguna razón lo había vuelto a encontrar. La primera vez pudo haber sido coincidencia, la segunda ya es destino.

Recorrí unas cuantas cuadras más con el auto, y de repente el silencio fue interrumpido por una canción que sonaba en la radio." This is start of something beautiful. You are the start of something new"(1).Dirigí brevemente la mirada al asiento del copiloto y divisé la pequeña bolsa que dentro contenía la bufanda para Kurt. Definitivamente era el comienzo de algo hermoso, o al menos eso quería creer.

Estacioné el auto en un pequeño garaje en la parte trasera del hotel, y, al entrar a este, teniendo la certeza de que Kurt estaba ahí, una oleada de tranquilidad y de felicidad me recorrió por dentro, como si de una vez por todas podría ser feliz con él. Volví a dirigirle una mirada a la bolsita en mi mano y sonreí. No podía pedir nada más.

De lejos vi que la luz de su departamento estaba encendida. No lo iba a dejar ir, no de nuevo. Ya sabía lo que iba a hacer, y con un poco de ayuda de Finn, era posible.

Entré a la habitación, y coloqué la bolsita dentro del armario.

Desde la ventana vi una sombra en el patio, era Finn, así que me acerqué. Al verme me dirigió una de sus sonrisas de costado y me mencionó que Kurt ya había vuelto, sólo que no estaba en el hotel porque había ido a comprar la comida. Aproveché el momento para comentarle que lo había visto, sólo que Kurt no me había visto a mí. Una sonrisa de, no sé, ¿orgullo? se asomó en su rostro. Me dijo que podía contar con él cuando lo necesitara, y no podía sentirme más afortunado de haberlo encontrado. En un par de horas había hecho un montón de cosas por mí, y no sabía cómo agradecérselo.

Nos quedamos varios minutos hablando, una vez más, de cosas sin sentido. Yo estaba de espaldas a la entrada del hotel, así que no lo vi llegar. Sentí pasos detrás mío y, al ver la sonrisa picarona en la cara de Finn entendí todo. Por unos segundos no reaccioné, ni siquiera pude dar media vuelta para comprobar si era él, porque había algo dentro mío que me lo gritaba con toda la fuerza posible. Sentí que estaba a menos de medio metro de distancia, después treinta centímetros, quince, diez. Finn seguía hablando y yo no tenía la más mínima idea de qué. Se paró a mi lado. Era hora.

Giré a mirarlo y noté como su desconcierto era incluso tan grande como el mío. Abrió los ojos de par en par. Era obvio que me había reconocido. Palideció un poco más de lo normal, si es que eso era posible, e intentó decir algo. Finn nos presentó, casi incapaz de contener la risa frente a la situación. Yo, sin poder dejar de verlo, y él, sin poder hablar siquiera. Le tendí mi mano.

-Hola, soy Blaine- dije, con una tímida sonrisa asomándose en mi rostro.

-Kurt- pronunció, apenas audible. Agarró mi mano para devolverme el saludo y sentí como una descarga eléctrica me recorría el cuerpo entero.

Luego de un par de segundos que parecieron eternos, en los que el silencio no podía ser más incómodo, Finn comenzó a hablar, y así se mantuvo por unos cuantos minutos.

El cielo iba oscureciendo de a poco, estaba anocheciendo, y, en apariencia, se aproximaba una tormenta. Al principio lo dudé un poco, pero decidí invitarlos a comer a un restaurante al que solíamos ir con mis padres y mi hermano cuando era más chico. Era definitivamente, uno de los lugares en los que mejor había comido en mi vida, y, la verdad, me servía como excusa perfecta para empezar a hablar con Kurt. En nuestra conversación anterior con Finn , Kurt y yo no habíamos cruzado muchas palabras, pero yo ya sentía que no podía pedir nada más. Lo iba a tener tres meses más conmigo.

-Está anocheciendo- dijo Finn, casi leyéndome la mente.

-Sí- dijo Kurt- deberíamos entrar a comer, Finn- dijo, señalando la bolsa de comida en su mano.

-Yo pensaba ir a cenar a un restaurante que está en el centro de la ciudad, si quieren, pueden venir conmigo- dije, intentando parecer lo más calmado posible, teniendo en cuenta que era a Kurt al que estaba invitando.

Sentí un nudo en el estómago al ver la cara de desconcierto de Kurt, pero de a poco empezó a convertirse en una sonrisa. Esa sonrisa que tanto amaba, desde hace ya un año cuando la había visto por primera vez, y tantas veces, aunque sea solo en sueños, había deseado ver.

Finn respondió, sacándome del trance.

-Por mí no hay problema, ¿te parece, Kurt?

-Sí, ¿me esperarían un minuto? tengo que ir a dejar la comida que había comprado- dijo, señalando con la mirada una bandeja en su mano.

-Claro- dije.

En menos de media hora, ya nos encontrábamos en el restaurante.

Entramos, y Kurt y Finn eligieron una mesa para cuatro personas que daba a la ventana. La vista era hermosa. Se sentaron enfrentados, y Finn ocupó con su abrigo y paraguas la silla de al lado. No me quedó otra más que sentarme al lado de Kurt. Una vez más, le tenía que agradecer a Finn.

Estuvimos dos o tres horas en el lugar, hablando, contando anécdotas... El tiempo pasaba volando. La pasaba muy bien con ambos. Eran personas increíbles, se notaba a la distancia. Tantos meses de espera por volver a ver a Kurt habían valido la pena, completamente. Cada palabra, sonrisa, mirada que me dirigía me lo decía.

De la nada, Finn se levantó de su silla, nos dirigió un "enseguida vuelvo" y fue a saludar a alguien. Kurt me explicó que era Puck, un amigo de Finn.

Volvió y nos dijo que Puck estaba en la ciudad hasta el día siguiente, y que le había ofrecido ir a tomar unas cervezas a un bar con otros amigos, y nos preguntó si nos molestaba si se iba. Kurt me miró por un segundo y casi al unísono le dijimos que vaya.

Seguimos hablando por varios minutos, que se intercalaban con largos segundos de silencio, que hacían el ambiente incómodo; pero en todo momento, alguno de los dos tenía algo para decir, y me hacía sentir como si lo conociera desde siempre.

Un ruido interrumpió mis pensamientos, un trueno. Kurt se asustó, y yo, casi por reflejo, le agarré la mano. Me ruboricé y la retiré. Kurt también se ruborizó y cambió la vista rápidamente hacia la ventana, desde donde se podía ver cómo la lluvia caía con fuerza sobre los tejados de las casas. Las calles estaban repletas de agua, sin autos a la vista, solo habitadas por las luces tenues de los faroles exteriores.

Empezó a parar, así que decidimos pagar y salir rápido de vuelta al hotel. Habíamos ido caminando, y estábamos a más de veinte cuadras de distancia de este.

Después de caminar ocho o nueve cuadras se largó a llover con toda la fuerza que parecía posible, y llevábamos sólo un paraguas, el de Kurt, porque yo no había llevado el mío y Finn se había llevado el suyo al irse con Puck.

-Te estás mojando- gritó Kurt por encima del ruido que provocaba la lluvia al golpear contra el suelo- ven conmigo, compartamos el paraguas.

-No, Kurt, estoy bien así. Es mi culpa por olvidármelo.

-No seas terco, te vas a enfermar.-Tiró de mi brazo y me colocó debajo de este. Con cada paso que dábamos, cada movimiento, nuestros cuerpos se rozaban, y yo sentía una descarga eléctrica en mi interior. Era increíble lo que provocaba en mí. Estábamos a centímetros de distancia, milímetros, y ya nada más importaba. No tenía ideas cuerdas, todo lo que podía pensar era en Kurt.

La lluvia no cesaba, al contrario; y venía acompañada por un pesado y frío viento. Las calles estaban empezando a inundarse y aún faltaban diez cuadras par llegar al hotel. Toda cafetería o restaurante de la zona estaban cerrados debido a la hora o al temporal.

Una ráfaga de viento. El paraguas desapareció rápidamente de nuestro campo de vista. La ropa se nos pegaba al cuerpo, haciendo cada paso más pesado.

Kurt murmuró algo inentendible, y me agarró fuertemente del brazo. En el momento no me importaba nada más aparte que poder llegar rápido al hotel, más por Kurt que por mí. Lo miré y se detuvo.

-Escucha, Kurt, hay que correr. Dame la mano, y a la cuenta de tres, salimos.

-Bueno.

Uno, dos, tres.

Apretó mi mano y salimos corriendo por la mitad de la calle, intentando ignorar el agua que nos pegaba en la cara.

Luego de varios minutos que parecieron eternos, pude ver de lejos el hotel.

-Ya llegamos- susurré. Una sonrisa de alivio se asomó en la cara de Kurt.

Caminamos los últimos metros hasta llegar a un tejado que conectaba las pequeñas "casitas" que conformaban el hotel, sin resguardarnos del todo de la lluvia, ya que el hotel sólo estaba conformado por un patio y las diferentes casas, y el único techo que había era el de los departamentos o el del tejado por el que estábamos protegidos en aquel momento.

-Gracias-pronunció y sonreí.

-No hay de que.-Kurt se palpó los bolsillos y susurró casi para sus adentros un par de insultos.

-¿Qué pasa?

-Finn tenía las llaves.

-No pasa nada, entra a mi departamento, ven.

-No quiero molestar, puedo esperar a que vuelva.

-No te voy a dejar sólo debajo de la lluvia.

-Enserio, Blaine, estoy bien.

-Bueno, quédate. Pero me quedo con vos. No te voy a dejar sólo acá.

-Estás loco.-Dijo Kurt, incapaz de contener la risa.

-Dale, entra.

Kurt se rindió, aparentemente, y accedió.

Una vez adentro del departamento, me acerqué a uno de los armarios, saqué un par de toallas, algo de ropa seca y se alcancé a él.

-Toma, ve a cambiarme a mi habitación.- Kurt sonrió.

-Gracias, de nuevo.

-De nada. Tengo ganas de tomar un cappuccino. ¿Quieres que te prepare algo?

-Por favor.-Respondió Kurt.

Reí por lo bajo. Era increíble.

Luego de unos minutos, yo seguía en la cocina preparando los cappuccinos, cuando entró Kurt. Mi ropa le quedaba algo chica, debido a que era cuatro o cinco centímetros más alto que yo, y su pelo estaba mojado y despeinado, y aún así, yo lo veía adorable. No había visto nunca a nadie que se llegue siquiera a comparar con él.

-Y así que dime, ¿cúando conociste a mi hermano?- preguntó el castaño.

-Hoy a la mañana, en realidad.-Kurt rió.

-Siempre vienes a este lugar, ¿no es así?-

-Si. Solía venir con mis padres cuando era chico, y bueno, ahora vengo con mi hermano y mi sobrinita- expliqué.

-Me acuerdo de ti.-Dijo, y sentí como el corazón me latía a mil por minuto.

-Yo también. En las vacaciones del año pasado te miraba todo el tiempo. Todavía no puedo entender como nunca me animé a hablarte…-largué, sin pensar en lo que decía. Estaba a punto de retractarme, pero Kurt ya había empezado a responder.

-Me pasó lo mismo, ¿sabes? Sé que es tonto, pero yo tampoco me animé.

Automáticamente se formó en mi cara una sonrisa de idiota-enamorado y cambié de tema.

El resto de la conversación fluyó con normalidad. A eso de la una de la madrugada tocaron la puerta. Ya había parado de llover y Kurt estaba muy cansado. Al abrir la puerta, apareció Finn. Luego de un rato, ya se habían ido los dos. Pero, antes de irse, Kurt me dirigió un "gracias" y depositó un beso en mi mejilla.

Una vez acostado en mi cama, no podía parar de pensar en todo lo que había pasado en simplemente un día. No podía procesarlo. Era Kurt, por una vez, no estaba soñando. Era real, muy real. Iba a pasar tres meses más a su lado; era lo único que me importaba, lo único que quería, lo único que necesitaba. Definitivamente, la canción que había escuchado en el auto al volver al hotel tenía razón. Era el comienzo de algo hermoso, el comienzo de algo nuevo.


Aclaración:

(1). "This is start of something beautiful. You are the start of something new" significa "Éste es el comienzo de algo hermoso. Tú eres el comienzo de algo nuevo". Es un fragmento de This, de Ed Sheeran.


Hola de nuevo :) Espero que les haya gustado el capitulo. Perdonen por tardar tanto en actualizar, entre los exámenes, y los Klaine-feelings después de Love,Love,Love; seguido por la depresión por The Quarterback, nada, casi no tuve tiempo. Les pido por favor que si les gusta dejen review, significa mucho para mi. Muchísimas gracias. Los quiero :')