Capitulo 8: recados
No volví a la escuela. El doctor Carlos le dijo a mi papa que era mejor que descansara un poco por que el golpe había sido un poco fuerte. Tuve mucho miedo de que se me armara la buena con mi papa. Y se me armo. Me tuve que echar todo un choro mareador para convencerlo de que no iba a volver a pasar y que nada mas lo había hecho por que no me sentía muy acoplada todavía, y era cierto. Seguía sin encajar. Sin encontrar a otra verdadera amiga además de Ángela, ella trataba y trataba de que me metiera a su grupito de amigas. Pero yo no tenia nada en común con ellas. Mi cabeza se quedaba en blanco siempre que trataban de hacerme una broma y además todos los días terminaba por parecer la colada.
Estaba tirada en la cama de mi cuarto. Viendo hacia el techo y sobándome una pierna. Se me hicieron dos moretones en cada una. También en los brazos. Como si me hubieran golpeado muy fuerte.
Me gusto la soledad. Pero Extrañe a Eduardo, me la pase casi todo el tiempo pensando en el. En como me miraba. A veces con odio, a veces con curiosidad y otras simplemente divertido por mis babosadas. No me trate de hacer la pendeja por que sabia que no podía negarlo. Me gustaba y mucho. Lo peor era que ni siquiera lo conocía bien y ya lo soñaba. A el y a mi, tomados de la mano. Con una conversación romántica o algo así. Una parte de mi quería eso y otra me decía "no seas tonta, como te va a hacer caso". Era algo más que obvio la diferencia que teníamos. El era guapísimo, como fuera de este mundo. Yo era normal, más que normal, casi invisible. Y era bien sabido que el mundo funcionaba así. La gente hermosa con la gente hermosa, y la gente normal con los normales. Tal vez era bonita. Tal vez no, pero nunca tenía piedad a la hora de juzgarme. Siempre me veía o muy flaca, o muy pálida o con rasgos muy simples. Nunca me di cuenta de mi piel cuidada, o de mis ojos expresivos. Solo los defectos.
EL fin de semana se acabó. Y al mismo tiempo mis sufrimientos volvieron.
Todos en la escuela se enteraron de lo que pasó. El chisme no tardo en correr ni un día. Para cuando llegue a la escuela, ya todo mundo me conocía por haber estado a punto de ser apachurrada por un carro. Apenas subí las escaleras. Todas las miradas morbosas de la gente se posaron en mí y no se escuchaban más que susurros. Me puse más roja de lo normal y me apure a llegar a mi salón. Pero una chava me detuvo.
-¿Cómo fue que no te moriste?- Me pregunto con la curiosidad en los ojos. Era una de mi salón. Nunca me había hecho caso antes, pero ahora no le hablaba a nadie más que a mí. Nada mas me encogí de hombros y le dije que había sido una suerte.
-¿es cierto que te salvo Eduardo? ¿en primera que hacia allí?-
-no le des tanto crédito. No me salvo, nada mas le aviso a su papa-
-¿si pero que hacia ahí?-
Me agarro del brazo y me llevo hasta mi salón, como si pensara que de verdad me hubiera afectado algo en la cabeza y no fuera capaz ni de caminar solita.
-no se, no supe que me ayudo hasta que me desperté del hospital-
-ah-
Ya no me siguió hablando. Hasta empezó a soltarme, pero otra vez escuchamos los cuchicheos de la gente y volvió a agarrarse de mi hombro. Empezó a hablar y a hablar a más no poder. parecía como si tuviera tres bocas la canija. Ya ni sabía de donde sacaba tanta plática. Se llamaba Jessica, tenia 18 años, solo un año más que yo.
¿De donde venia tanta amabilidad? Del interés que tenia por ser el centro de atención. Pero por suerte Ángela me libro de ella en cuanto llegamos al salón. Me tomo del brazo y me llevo a mi silla. Me pregunto como me sentía, que que me había pasado y que si ya estaba bien. Le conté todo excepto la parte de Eduardo.
-¿pero ya no estas mal?- me pregunto preocupada
-no más que de costumbre-
-y… ¿es verdad lo de Eduardo- me pregunto en voz baja para que nadie nos oyera.
-¿Qué cosa?-
-eso de que te salvo-
Le negué con la cabeza y le dije lo mismo que le había dicho a la otra chava. Solo que ella si me creyó. La campana sonó y las clases empezaron, Angie se fue a su lugar y yo me quede sola en mi butaca. Saque el cuaderno y me puse a dibujar garabatos como siempre.
-¿Buenos días, puedo pasar?-
Levante rápido la cabeza. Y me quede mirando a Eduardo, pero el ni siquiera se fijo en mi mientras avanzaba a su butaca. Se sentó con la misma elegancia de siempre y se quedo mirando al vacio.
"Claro, finge que no existo otra vez imbécil" pensé encabronada y me volteó a ver. Como si hubiera escuchado lo que pensé. "no seas pendeja" me regañe. "no pienses babosadas"
Trate de aguantarle la mirada pero la pena no me dejo. Me agaché rápido para evitarlo pero un ratito después volví a alzar la cabeza.
Hoy no me daba miedo. No como el día en que lo conocí. Otra vez había algo raro en el, y por tonto que sonara, era algo que hacia la diferencia entre el Eduardo que conocía y el Eduardo que me hacia temblar.
Me harte de tener curiosidad. Agarre el cuaderno que tenia en la butaca y arranque un pedacito de papel. Empecé a escribir.
"no te hagas idiota, me prometiste que me ibas a decir lo que paso. Me lo debes"
Hice bolita el papel y lo avente al piso cerca de sus pies. Me miro exasperado y después suspiro. Leyó el papel haciendo muecas y me devolvió el papelito en menos tiempo del que yo se lo había dado.
"te salve la vida. Ni te atrevas a decir que te debo algo"
Si seguía en ese plan nunca iba a llegar a conseguir nada.
"ya te dije que no se lo voy a decir a nadie" les escribí. Pero no me contesto.
Se quedo mirando al frente, con las manos juntas sobre la paleta de la butaca. Arranque otr o papelito y se lo arroje
"por favor" fue lo que escribí.
Esta vez si me miro, y me miro confuso, como si no supiera que hacer.
"después" fue lo único que me contesto después de un rato y ahora si me enoje.
"siempre dices eso" le respondí enojada. Escribir tan rápido que ni se entendía muy bien la letra
"¿y tu que sabes que es lo que digo siempre? apenas me conoces desde hace unas semanas"
"pues no parece que necesito mas tiempo. Creo que es lo único que dices".
Ya no me di cuenta a que hora terminamos peleándonos. Pero el timbre del recreo sonó y los dos brincamos cuando lo escuchamos. Fuimos los únicos que nos quedamos en el salón. Me pare rápido, queriendo salir lo más rápido, pero Eduardo me rebaso. Tiro al piso el último papelito y lo levante nerviosa.
"mejor aléjate de mi. si quieres estar segura "
Ya no le dije nada. Me quede mirándolo, viendo como se alejaba, y teniendo mas curiosidad pero tan bien temiéndole mas que nunca.
Hola a todos primero una disculpa por no actualizar rapido, pero no he podido por la escuela, espero que no vuelva a pasar lo prometo y en segunda muchas gracias por los reviews. me alegra que les guste la historia. Bueno aqui esta el capitulo 8, este ha sido uno de los menos interesantes que he escribido. pero tenia que escribirlo para poder pasar ya a lo misterioso y para poder acercar a Edward y a Bella a la relacion que ya todos conocemos. En este capitulo ya entra Jessica y entra para quedarse. Quise cambiar un poco su caracter. dejar mas a flote su lado convenenciero por que hay muchas peronas así. pero bueno, poco a poco voy a meter a los demás personajes y no se preocupen ,entra mike tambien a la escena. y adivinen quien mas ? ... un hombre lobo que a algunas de nosotras nos caia bien hasta que se metio con Bella. Siii Jacob tambien va a aparecer asi que sigan leyendo el fic por favor y sigan comentando
bueno gracias por todo otra vez,
saludos
