Descargo de responsabilidades, los personajes de Glee no me pertenecen.


Y no verte en mis mañanas ni sonreír con tu voz, es sentirme acorralado,
Es por no haber apreciado y yo mismo haber tirado lo que la vida me dio

Una semana había pasado, una semana donde Quinn no tuvo la oportunidad de hablar con Rachel porque la morena siempre la esquivaba o cuando iba a su casa esta jamás estaba, había intentado de mil maneras emboscarla pero siempre iba a acompañada de alguien y lo peor era que la mayoría de las veces iba acompañada de Sam, quien parecía que se había vuelto su siamés según el punto de vista de la rubia.

Se encontraba sentada en el sillón viendo televisión con su padre como todos los miércoles en la noche, era el día de ambos y al parecer no podía romper con su marcada rutina porque era uno de los pocos días que podrían compartir juntos.

-¿Me dirás que te pasa o tengo que adivinarlo? – pregunto de repente Russel sin siquiera molestarse en despegar su mirada de la televisión, conocía lo suficientemente bien a su hija como para saber cuándo le sucedía algo.

-No me pasa nada papá. – respondió inmediatamente Quinn sin poder evitar tensarse un poco, cada vez que pensaba en Rachel comenzaba a dolerle el estomago y esa sensación comenzaba a embargarla en ese preciso momento.

-Quinn sabes que puedes confiar en mí. – apago la televisión y se acomodo para poder mirarla fijamente sabiendo que de esa manera su hija no iba a poder mentirle. - ¿Qué es lo que sucede? ¿Te has metido en problemas? Espero que no hayas embarazado a ninguna chica porque…

-Papá no, no he embarazo a ninguna chica. – frunció levemente el ceño y suspiro mirándolo. – Solo…creo que las cosas se me han complicado con una de ellas y realmente no me gusta nada.

Russel frunció el ceño y se acaricio la barbilla. - ¿Acaso no has podido acostarte con ella? ¿Es porque no sabe de tu condición?

No pudo evitar reír irónicamente por lo bajo, nada más lejos que aquello, había sido Rachel la primera persona luego de sus padres y de Katherine en saber de su secreto y aceptarla.

-Todo lo contrario, de hecho creo que es la persona en la que más confió luego de ustedes con esto.

-Entonces realmente no entiendo en que se basa tu problema.

-No…no hemos mantenido relaciones sexuales o si. – respiro hondo frustrándose un poco. – A lo que voy es que…bueno…no hubo penetración y eso comienza a desesperarme, ya sabes que tengo mis necesidades y bueno.

No podía evitar mentirle, claro que tenía sus necesidades pero Rachel las cubria perfectamente sin necesitar aquello, realmente agradecía ser la única persona con la que la morena hubiera llegado a una situación de esa magnitud, sabía que para una chica era mucho más difícil dejar que alguien la viera desnuda y estuviera con ella.

-Sabes que no te creo Quinn, hay algo…hay algo en tu mirada que me dice que no me estas diciendo del todo la verdad y si fuera eso sabes que Katherine con gusto te sacaría las ganas, se nota que eres una Fabray, no deja de preguntarme por ti y decirme que espera volver a verte pronto. – no podía evitar estar orgulloso, su hija había hecho temblar a aquella mujer y lo sabia, seria toda una Fabray al fin y al cabo y eso era lo que le importaba.

-Cierto…Katherine. – se aclaro la garganta y se acomodo un mechon de cabello detrás de la oreja, intentando no pensar en aquella morena que le había quitado la virginidad y tantas otras cosas.

-Hace meses que no la ves según me ha dicho, ya ni siquiera preguntas por ella y eso tiene que ver con esta chica que te trae problemas, ¿no? – su semblante se puso un poco más serio al decir aquello, no quería que su hija se enamorara para que no sufriera, solo por eso siempre la sobreprotegía en ese sentido.

-Lo siento papá. – murmuro una Quinn triste, bajando la mirada al sentir que sus ojos se llenaban de lagrimas. – Se que me dijiste que no debía enamorarme, que era una pérdida de tiempo y que debía estar con cuanta chica quisiera hasta que fuera más mayor pero desde que Rachel…desde que bese por primera vez a Rachel no puedo estar con nadie más, ¡Es frustrante! No sabes cómo se siente saber que ella puede estar con cualquier persona porque yo no quiero ponerle un titulo a lo nuestro.

-¿Rachel Berry? – frunció un poco el ceño mirándola. - ¿La hija de los maricones? – se mordió la lengua al decir aquello y bufo un poco. – Sabes que…nunca me han caído bien sus padres pero… ¿Qué tienes con ella?

-Ya no sé que tengo con ella, hace una semana que no quiere hablarme, me ignora completamente y tiene sus razones, admito que me comportado como una idiota pero yo le advertí desde un primer momento que no había que mezclar sentimientos papá, lo juro pero ella rompió nuestro trato, ¡Lo rompió! Me dijo que me quiere y…mierda. – se lamento mirando el piso.

Russel se acerco a su hija y comenzó a acariciar su cabello con ternura, como hacia cuando ella era niña y lloraba porque no cumplía alguno de sus caprichos. - ¿Y tu que sientes por esa chica?

-Yo la am-quiero, yo la quiero y me confunde pero no quiero decepcionarte papá, se que mas dicho que tengo que ser toda una Fabray, no estar a los pies de nadie pero no he podido evitarlo y pensar que puedo perderla comienza a desesperarme.

El padre de Quinn río y ella alzo la vista confundida, jamás había escuchado reír a su padre de esa forma en una situación así, de hecho imaginaba que estaría furioso.

-Creo que no debería haberte hablado de amor justamente cuando había tenido una pelea con tu madre, Quinnie. – sonrío de lado. – No te hace ser menos Fabray el hecho de no estar con mil mujeres, de hecho es verdad lo que dicen, se necesita más valentía para asumir que amas a alguien y tratar de hacerlo feliz día a día que andar follandote a todas las chicas que quieran.

-Pe-pero tú me-me dijiste que debía estar con cuantas chicas se me cruzaran. – replico confundida por las palabras de su padre.

-Sí, pero eso no significa que eso no caducara cuando te enamoraras, jamás me habías hablado de alguien como me hablas de esa chica…Rachel. – seco las lagrimas del rostro de Quinn y dejo un beso en su frente. – Si tanto la quieres lucha por ella, demuéstrale que los Fabray siempre obtenemos lo que queremos y róbale el corazón una vez más pero te advierto algo Quinn Fabray. – se puso algo serio de nuevo. – Un Fabray cumple con su palabra siempre, si tú te pones en pareja con esta chica y prometes hacerla feliz y serle fiel más te vale que lo hagas porque si no te las veras conmigo, ¿Entendido?

Quinn no podía creer lo que escuchaba de su padre pero al no saber que responderle se tiro encima de él, abrazándolo con fuerza debido a la emoción que sentía.

-Cuidado Quinn, ya no estoy tan joven como cuando eras niña, puedes romperme la columna. – susurro divertido mientras besaba su cabello. – Ahora ve por ella, aprovecha que es temprano pero no vuelvas tarde o si te quedas allí me avisas.

-Gracias, gracias, gracias, ¡Gracias papá! – le beso la mejilla y salió rápidamente de la casa.

-Creo que a alguien le han tocado la fibra sensible del corazón. – comento una divertida Judy que entraba a la sala.

-Digamos que me he sentido identificado con ella y yo por jugarme por amor aun tengo conmigo a lo que más amo y he formado una familia. – sonrío mirando a su mujer.


Llegar a casa de Rachle no había sido difícil, no vivían tan lejos pero fue una sorpresa para ella encontrarse a Sam hablando con la morena en la puerta de la casa, más concretamente sentados en el porch.

-¿Qué es lo que te pasa Rae? Hace días que estas mas apagada de lo normal y no me gusta para nada.

-Creo que estoy incubando algún tipo de enfermedad Sam, no te preocupes por mi. – sonrío de lado sin muchas ganas mientras apoyaba su cabeza en el hombro del rubio para poder evitar su mirada, no quería que él notara como sus ojos se entristecían.

-¿Tu enfermedad se llama Quinn Fabray, verdad?

-¡¿Qué?! – se alejo de él instantáneamente mirándolo con los ojos abiertos como platos. - ¿Qué has dicho?

-Vamos Rachel…puedes confiar en mí y no es como si no notara que me mira como si quisiera descuartizarme y luego que siempre este merodeando por aquí cuando yo vengo los jueves. –sonrío de lado mirándola. – No diré nada enserio aunque es decepcionante porque en un momento pensé que tendría una oportunidad contigo.

No pudo evitar sonrojarse y suspirar. – Lamento decirte que no Sam, realmente no es porque me gusten las chicas porque verdaderamente creo que encasillarse en una etiqueta no está bien porque limita muchos aspectos sentimentales pero si puedo decir que hoy en día estoy enamorada de ella y creo que lo estaré por bastante tiempo.

-Espero por lo menos ser el primero en tu lista para cuando te olvides de ella. – sonrío de lado mientras se levantaba viendo que ella hacía lo mismo.

-Te prometo que lo serás.

-Bueno entonces me voy sabiendo que algún día puede que tenga una posibilidad, es tarde y no es bueno que tú estés fuera de tu casa a esta hora. – la abrazo y beso su frente cariñosamente. – Lo sé, no me lo digas.

-No sabes que iba a decirte. – lo miro algo mal al alejarse.

-Ibas a decirme que te envié un mensaje cuando llegue como siempre, lo haré, quédate tranquila.

Sam se fue sonriendo divertido y con la esperanza a futuro de tal vez, solo tal vez tener una oportunidad con ella y Rachel se quedo allí pensando un poco más hasta que una voz la interrumpió.

-¿Una semana sin mí y ya te tienes que acercar tanto a mi versión masculina? ¿Acaso pretende que le corte los huevos por estar tan cerca de ti?

Respiro profundo una vez más, tenía que controlarse. – Sam ha venido a ayudarme con algo Quinn y yo no tengo nada contigo como para que tengas que hacerle eso.

-Que no tengamos un titulo no significa que no seamos nada.

-No somos nada desde hace una semana.

-Si lo somos.

-No lo somos.

-Si lo somos.

-No lo somos.

-¿Si no lo somos porque no paras de mirarme los labios? – Rachel la miro confundida, ¿En que momento la rubia se había acercado al límite de que sentían sus respiraciones?

-Ya te he dicho que basta Quinn, estoy cansada de este juego.

-¿Quién te ha dicho que es un juego? Puedo habértelo insinuado pero nunca te lo he dicho. – quería ver cuánto aguantaba Rachel sin explotar, eso sería interesante.

-¿A Kitty también le dices estas cosas? – no pudo evitar sacar sus celos a flote, maldita rubia que la hacía sentirse de esa manera.

Quinn río, rodeando la cintura de Rachel con sus brazos con fuerza ante el intento de esta de alejarse. – No, a Kitty no le hago caso Rachel, pensé que lo tenias claro.

-Punto número uno: Suéltame; punto numero dos: no me incumbe lo que hagas o no con Kitty; Punto numero tres: Aleja a…aleja eso de mi.

- ¿Eso? hieres mis sentimientos, hace unos días de hecho me pedias que lo mantenga siempre cerca de ti. – apretó un poco mas su cadera contra el abdomen de Rachel, comenzaba a ver aquel fuego tan especial en las pupilas de la morena y no iba a desperdiciarlo.

-¡Pues ya no! – levanto la voz alejándose de ella. – Te he dicho que basta de este juego Quinn, te lo he dicho, entiéndelo.

-Lamento decirte que no lo entiendo. – miro hacia una de las ventanas y vio a uno de los padres de Rachel mirarla con el ceño fruncido, puso su sonrisa mas encantadora y lo saludo con la mano a lo que el señor cerro rápidamente la cortina. – Creo que debes entrar.

-Es lo que haré y no porque tú me lo digas. – la miro de mala manera y se dio la vuelta para ingresar a la casa.

Quinn río y le dio una nalgada juguetona antes de alejarse completamente de ella al ver lo indignado del rostro de Rachel y al parecer las ganas de golpearla que tenia. – Te diré dos cosas y recuérdalas bien Rachel. Primero, tú eres mía y solo mía, que no se te olvide; Dos, ve diciéndole a Evans que no tiene oportunidad contigo aunque creo que ya lo sabe y te diré una más solo por informarte, tú te vas a enamorar perdidamente de mi, aun más de lo que estas ahora y vas a ser feliz conmigo, palabra de Fabray.

No sigo mas, no tengo resto soy solo esto, barro no más
No tengo nada, no lo merezco
, vos no me tengas piedad


¡Mil gracias nuevamente por las RW a todas/os!

Realmente cada vez me impresiona más como pega la historia, espero que siga gustándoles tanto como a mí.

Parece que Quinn recapacito, esperemos que realmente lo haya hecho, ¿No?

Para el guest que escribió sobre relaciones sexuales: tenes toda la razón del mundo, si tuvieron relaciones a decir verdad pero tanto para Quinn como para Rachel desde la perspectiva de ellas suponen que es completamente así con la penetración al tener Quinn un órgano reproductor masculino. Me encanto tu apreciación y la verdad perdón si ofendí a alguien con eso.

Cualquier cosa lo de siempre, tienen mi twitter, ask, face o de última siempre está el ask de mi tumblr abierto.

Pórtense mal y háganlo bien.

¡Abrazos de koala para el mundo!

Noe.