¿A DÓNDE VAMOS? PARTE 3
Ya habían pasado varios días desde aquél baile, y los Jaguares, tanto como el Sr. Conejo se encontraban trabajando en la sastrería nuevamente. El día de hoy, Jin se veía especialmente emocionado.
JAGUAR: -¿Qué sucede? –Le preguntó su hermano, al ver el entusiasmo con que no paraba de trabajar.
JIN: -Es que hoy voy a salir con Sang. Me llevará a conocer a Las damas de la sombra.-
JAGUAR: -Mm… -Le respondió, mientras trabajaba en un abrigo. Sin embargo, el Sr. Conejo se notaba bastante cansado y distante, no poniendo atención a la conversación. Jin de inmediato se dio cuenta de esto, y se acercó a su padre, mostrándose algo preocupado.
JIN: -¿Estás bien papá? –Pero entonces, el Conejo solamente le sonrió.
SR. CONEJO: -Estoy bien. Sólo estoy agotado… creo que me iré a casa a descansar temprano el día de hoy… ¿pueden encargarse del negocio por el resto del día?-
JAGUAR: -Claro. -Le respondió al anciano, pero ciertamente, él notaba que algo extraño ocurría con él.
SR. CONEJO: -Muy bien… que tengas suerte en tu cita, hijo. -Le dijo a Jin, colocando su pequeña mano sobre su cabeza, mientras caminaba hacia la salida, para luego marcharse del lugar.
Ahora Jin estaba preocupado.
JIN: -No lo sé… hermano, creo que debería ir a cuidar a papá. No sé si esté bien. -El Jaguar se acercó entonces hacia Jin, y se agachó, mirándolo de frente.
JAGUAR: -No te preocupes. Tú tienes una cita… yo cuidaré de nuestro padre, ¿sí? -El pequeño asintió con la cabeza, confiando que en su hermano cuidaría muy bien de su padre. Entonces ambos volvieron al trabajo, y continuaron así hasta que, por la tarde, Jin se retiró junto con Sang. Y una vez que lo hizo, el Jaguar decidió cerrar el local por el resto del día, y dirigirse hacia la casa del Sr. Conejo, llevándole un plato fideos caliente, esperando que con eso, él se sintiera mejor.
Él llegó a la casa, y entró, notando de inmediato, que todo estaba extrañamente callado. Él miró en todas direcciones, en busca de una señal del Conejo. Y luego se adentró en la casa, dirigiéndose hacia la habitación. Todo estaba muy tranquilo.
Pero al entrar en la alcoba del Conejo, el Jaguar quedó pasmado. El anciano se encontraba acostado sobre la cama, con la mirada perdida hacia el techo, y cubierto con las sabanas hasta el cuello. La expresión de agotamiento en su rostro era agónica… y el Jaguar se asustó de inmediato.
JAGUAR: -¿Papá? -Al oír esto, el Sr. Conejo reaccionó, y lo volteó a ver.
SR. CONEJO: -¿Qué sucede hijo? -Le respondió con voz débil. Era obvio, que él no se encontraba nada bien.
Más tarde, de regreso a la casa del Conejo, Jin venía acompañado por Sang y por Song. Los tres reían mientras se acercaban a la casa.
SONG: -Tal vez luego te consigamos tu propia sombrilla.-
SANG: -Sí. Y algo de maquillaje también. –Agregó, en medio de risas.
Y volvieron a reír aún más con este comentario, cuando entonces, se detuvieron frente a la casa. Entonces miraron con extrañeza a una Oveja desconocida, que llevaba una bata de doctor, y una maleta en la mano, saliendo de su interior. Algo muy extraño para los tres. Jin se mostró alterado a partir de ese instante.
JIN: -Algo no está bien. –Murmuró entonces. Y las dos Leopardos miraron a Jin, quedando preocupadas solo de ver su expresión.
Horas más tarde, Jin, Sang, el Jaguar, y Song, se encontraban en la habitación del Sr. Conejo. Él seguía tendido en la cama, respirando con notoria dificultad. Y Jin no paraba de llorar.
JIN: -¡No nos hagas esto papá! -Exclamaba entre sollozos a su padre, con su cara sobre el colchón, el cual empapaba de lágrimas, mientras que con ambas manos, él apretaba las sábanas con desesperación. El Sr. Conejo, por otra parte, se encontraba demasiado débil, y apenas podía voltear a ver al pequeño, que gritaba con desesperación. -¡No quiero que te vayas!-
El Jaguar apenas podía conservar la calma y contener sus lágrimas. Él miraba a su pequeño hermano… completamente destrozado. Llorando al lado de su padre. Mientras tanto, las Leopardos simplemente se quedaron ahí, observando en silencio, con una gran angustia reflejada en sus rostros. Ahora mismo, era lo único que podían hacer.
En ese momento, el anciano Conejo reunió fuerzas para hablar.
SR. CONEJO: -No estés triste Jin… todos tenemos un tiempo en esta vida… y el mío ya terminó, como debe ser.-
JIN: -¡No! ¡No, papá…!-
Entonces, con mucha inseguridad, el Jaguar se aproximó hacia su padre… Sus labios temblaban. Hablar le costaba demasiado trabajo.
JAGUAR: -Hiciste mucho por nosotros, padre… nos diste una familia… Yo… yo… gracias. –Dijo finalmente. Y el Conejo sonrió pacíficamente al ver su hijo.
SR. CONEJO: -Jaguar… Jin… No podría estar más orgulloso de ustedes. Siendo su padre por tan poco tiempo, le dieron un sentido a mi vida en mis últimos días. -Jin se aferraba fuertemente al brazo de su padre, empapando de lágrimas las sábanas, y al Conejo. Al verlo, su hermano mayor sólo podía pensar que, en su corta vida, Jin tendría que pasar nuevamente por la pérdida de un padre. Y el tan sólo pensar en ello, era motivo de un gran sufrimiento para él. El llanto estaba a punto de vencerlo. Cuando en ese momento, el Sr. Conejo tomó a ambos de la mano. Los dos hermanos contuvieron el aliento al sentir la mano firme de su padre sobre la suya.
Hubo silencio por varios segundos.
SR. CONEJO: -Estoy donde debo estar… y no podría estar más feliz, ni estar mejor… que estando con ustedes… mis hijos…-
Con estas últimas palabras, el Sr. Conejo cerró finalmente sus ojos, y el aire se escapó de su cuerpo. Sus manos fueron soltando poco a poco a las de sus hijos… Todos guardaron silencio después de eso.
Los Jaguares habían perdido a su padre.
Esa misma tarde, en el cementerio de Gongmen se realizaba el funeral del Sr. Conejo. Todas Las damas de la sombra se encontraban ahí, presentando sus respetos, al igual que sus hijos, los Jaguares.
Después de la ceremonia fúnebre, las damas de la sombra comenzaron a retirarse. Y los hermanos se quedaron a solas en el lugar, contemplando en silencio a la tumba del Sr. Conejo, situada al lado de la tumba de quien fuera su esposa. Cuando de pronto, de entre la multitud de Leopardos que se marchaba, dos pequeños conejos se aproximaron hacia la tumba. Estos extraños conejos se situaron al lado de los Jaguares, observando el lugar de descanso del Sr. Conejo por unos momentos.
ZAN: -¿Así que, esta es la tumba de mi padre? -Preguntó uno de ellos. Y al oír esto, ambos Jaguares lo voltearon a ver.
JUN: -No lo puedo creer. –Dijo entonces el otro Conejo.
JAGUAR: -Sí… yo tampoco. -Él respondió. Y los dos conejos entonces voltearon a ver al Jaguar, con extrañeza; pero le restaron importancia.
ZAN: -¿Y bien? ¿Llegamos a tiempo para la lectura del testamento? -El Jaguar reaccionó entonces algo exaltado ante este comentario.
JAGUAR: -¡¿Qué?!-
Y en ese momento, del fondo del camposanto se aproximó un Ganso con un pergamino en la mano, y se detuvo delante de todos ellos.
GANSO DEL TESAMENTO: -¿Son ustedes los familiares del Sr. Conejo? –Preguntó el Ganso.
JUN: -Por supuesto, ¿Qué? ¿Ese es el testamento? -Cada palabra que él decía, irritaba más y más al Jaguar.
GANSO DEL TESTAMENTO: -Muy bien entonces… -El Ganso abrió entonces el pergamino, y se aclaró la garganta. –"Como mi última voluntad, repartiré todas mis posesiones a mis familiares más cercanos, esperando que con ello, logren enriquecer al mundo que los rodea, tanto como yo y mi amada esposa quisimos, logrando así vivir en armonía como…" –Pero en ese momento, uno de los conejos lo interrumpió:
ZAN: -Sí, sí… ¿podría saltarse esa parte? -El Ganso se mostró algo confundido ante esto. Mientras que el Jaguar estaba a punto de estallar en rabia.
GANSO DEL TESTAMENTO: -Muy bien… -Dijo entonces el Ganso, para luego continuar: -"Primero: Mi casa… ésta quedará en posesión de mi hijo Zan…" –Al oír esto, el Conejo cruzó de brazos, mostrándose claramente inconforme.
ZAN: -Bueno… supongo que si la hago redecorar, podría valer algo. –Al oír esto, el Jaguar volteó a ver al conejo, con una enorme ira.
GANSO DEL TESTAMENTO: -"Segundo: Mi negocio… la sastrería "Cola de Conejo", la que creé en compañía de mi esposa, quedará en posesión de mi hijo Jun…" -El Conejo desvió entonces la mirada, mostrándose indiferente ante su reciente adquisición.
GANSO DEL TESTAMENTO: -"Y finalmente: Mis riquezas…" –Al escuchar esto, ambos conejos reaccionaron expectantes, poniendo mucha atención al Ganso.
GANSO DEL TESTAMENTO: -"A lo largo de los años, mi esposa y yo acumulamos todas las ganancias que pudimos, y las ocultamos en un escondite lejano, que construimos con nuestras propias manos, y cuya ubicación se encuentra revelada en este mapa…" -Al momento de leer esta parte, el Ganso sacó del pergamino un pedazo de papel enrollado, y lo mostró a los cuatro presentes. Los conejos estaban claramente emocionados al verlo.
GANSO DEL TESTAMENTO: -"Esta suma de dinero, que esperábamos donar a la caridad algún día, quedará en propiedad de…" -Los conejos se inclinaban con ansia hacia adelante, mientras que el Ganso recorría un poco el pergamino hacia abajo, para leer la siguiente parte:
GANSO DEL TESTAMENTO: -"Mis dos hijos, Jaguar, y Jin". –Y al escuchar esto, ambos conejos quedaron pasmados, al igual que los Jaguares.
CONEJOS: -¡¿Qué?! –Exclamaron ambos al mismo tiempo. Y en ese momento, los Jaguares estaban igualmente sorprendidos.
JIN: -¿Qué fue lo que dijo?-
GANSO DEL DESTAMENTO: -Así es… el mismo Sr. Conejo acudió a mí apenas hace un par de días para modificar esta parte del testamento, y bueno… supongo que ustedes deben ser los señores Jaguar, y Jin.-
JAGUAR: -A… así es… -Le respondió al Ganso, mientras tomaba entre sus manos el mapa que señalaba el lote de dinero del Sr. Conejo. Pero en ese momento, los dos conejos estaban furiosos.
ZAN: -¡Esto no es justo! ¡¿Quiénes son ustedes?! –Al escuchar esto, el Jaguar volteó a ver al conejo, con una mirada asesina a sus Conejos.
JAGUAR: -¡Somos sus hijos… y él fue nuestro padre!-
El Conejo se aproximó entonces hacia él, mostrando un aire de superioridad arrogante.
ZAN: -Pues no me importa quienes se creen que sean, ese dinero nos pertenece por derecho a nosotros ¡Sus verdaderos hijos!-
JUN: -¡Así es! ¡¿Qué se supone que haré yo con una vieja sastrería?!-
Entonces, el Jaguar no lo pudo soportar más. Tomó entonces a ambos conejos por el cuello, y los levantó hasta la altura de su rostro.
JAGUAR: -Si quieren tanto el dinero… ¡ENTONCES TRABAJEN, como lo hizo su padre! –Y tras decir esto, él los soltó, cayendo ambos al suelo, tosiendo fuertemente debido a la manera en que los había estrujado por el cuello. Y mientras tanto, el Ganso simplemente miraba aterrado lo que sucedía; mientras que Jin, muy callado, no apartaba la mirada de la tumba de su padre.
Finalmente, y con el miedo que les provocó el Jaguar, los conejos se retiraron apresuradamente del cementerio, sin decir una palabra más, al igual que el Ganso, dejando solos nuevamente a los hermanos. Mientras tanto, Jin seguía mirando a la tumba. Su expresión era de tristeza, manteniendo los ojos cerrados de vez en cuando, y permaneciendo en esa misma posición por un largo rato. El Jaguar entonces volvió su mirada hacia la tumba y respiró profundamente para tranquilizar su enojo. Y en ese momento, él finalmente, pudo comenzar a entrar en razón acerca de lo que sucedía… había perdido a su padre… a su padre. El Jaguar entonces comenzó a darse cuenta, de lo mucho que los amaba en realidad. De que a pesar de ser unos completos extraños al principio, él había dado la cara por ellos. Él había sido su padre desde el primer día.
En ese momento, su mundo comenzó a derrumbarse.
Nuevamente, él y su hermano eran huérfanos. Sus ojos comenzaron a humedecerse en ese momento… él estaba a punto de entregarse al llanto. Cuando entonces, sintió una pequeña mano sujetarse de la suya. Y entonces él abrió los ojos. Era la mano de Jin. Él lo volteó a ver en ese momento, y quedó sorprendido al ver… a Jin sonriendo.
JAGUAR: -¿Cómo? –Pensó él.
Su pequeño hermano se aproximó entonces hacia él, y él se agachó, mirándolo directamente a la cara. Entonces, con esa misma sonrisa, Jin le limpió las lágrimas de los ojos al Jaguar, antes de que resbalaran por su rostro. Y sin embargo, él continuaba atónito. Cuando entonces, Jin lo abrazó.
JIN: -Está bien hermano… estamos bien… -Le dijo entonces con una voz tranquilizante, mientras lo abrazaba.
JAGUAR: -¿Cómo es posible…? Jin… ¿…cómo puedes ser tan fuerte? -Pensó el Jaguar.
Estaba atardeciendo.
Finalmente, Jin y el Jaguar abandonaron el cementerio. Las dos Leopardos los esperaban afuera. Y sin tener una sola palabra de aliento que decirle, Sang se aproximó hacia Jin, y le dio un fuerte abrazo. Entonces Song se acercó al Jaguar, y colocó su mano sobre su hombro.
SONG: -Lo lamento mucho. –Y el Jaguar simplemente asintió con la cabeza al oír esto. Ahora mismo, ninguno de los dos podía hablar en lo absoluto.
Aparecieron los destellos de la luz del día que terminaba, y los Jaguares, caminaban por la calle junto con las Leopardos… Nuevamente estaban sin hogar.
Llegaron hasta las afueras de la ciudad de Gongmen, y se detuvieron repentinamente. Esto extrañó a las Leopardos.
SONG: -¿Qué sucede? –Preguntó ella confundida. El Jaguar, sin embargo, tardó un poco en responder:
JAGUAR: -Hay algo que… ambos quisiéramos que ustedes tengan. –Y al decir esto, él extendió la mano con el mapa hacia ella. Song miró extrañada al pedazo de papel.
SONG: -¿Qué es esto? –Preguntó ella, tomando el papel, y desenrollándolo en sus manos. Miró entonces el mapa dibujado en él, quedó aún más confundida.
JAGUAR: -Este mapa las llevará a un gran tesoro… uno que nos heredó nuestro padre. -Ambas se sorprendieron enormemente al escuchar esto.
SANG: -¡¿Qué?! -Las dos estaban impactadas. Simplemente no lo comprendían.
SONG: -No… no podemos aceptarlo. Su padre se los dejó a ustedes.-
JAGUAR: -Nuestro padre creía en ayudar a otros… -Dijo él entonces. Y en ese momento, ambas voltearon a ver a Jin, que continuaba en silencio y sin apartar la mirada del suelo. Y entonces el Jaguar continuó: -Ambos estamos seguros de que este dinero no podría estar en mejores manos que en las suyas. –Terminó de explicar.
SANG: -Pero, aún así… esto no es…-
JAGUAR: -Ya lo hemos decidido, ¿no es así? –Dijo él, interrumpiéndola. Y al oír esto, Jin levantó el rostro, mirándolas a ambas con una sonrisa.
JIN. –Así es… ahora es suyo. Sabemos que le darán un buen uso. -Ellas apenas podían comprenderlo. La confianza que estos hermanos estaban depositando en ellas, era increíble.
Luego de esto, Song se mostró pensativa por un largo momento. Y ante la mirada expectante de los Jaguares, ella finalmente dijo:
SONG: -Vengan con nosotras. -Ambos Jaguares se sorprendieron al escucharla. –Las damas de la sombra se sentirían honradas de tenerlos como parte del grupo.-
Entonces, los hermanos las miraron a ambas por un momento, para luego mirarse el uno al otro. Esta era una invitación muy repentina, así que ambos la meditaron en silencio por varios segundos, con un intercambio de miradas, que entre hermanos, comunicaba claramente lo que el otro estaba pensando.
JAGUAR: -Es muy amable que lo digas. Y ambos nos sentimos honrados, pero… Jin y yo seguiremos con nuestro camino. -Las dos se sorprendieron al escuchar esto. –Pero quiero que sepan, que ha sido un verdadero honor, Song y Sang… Damas de la sombra. –Dijo él, haciéndoles una reverencia a ambas, al igual que Jin. Mientras que, aún algo sorprendidas, ellas les correspondieron con una reverencia. -Bueno… creo que esto es la despedida. –Entonces todos se miraron unos a otros por última vez, como si tratasen de grabar sus imágenes en su memoria. Y después de esto, todos se dieron la vuelta, y comenzaron a caminar en distintas direcciones.
Sin embargo, mientras se alejaban de ellas, Jin no podía evitar sentir que algo no estaba bien, y el Jaguar, pronto se dio cuenta de esto.
JAGUAR: -¿Qué pasa hermano? -Jin caminó entonces unos pasos más, hasta que se detuvo de manera repentina.
JIN: -Espera un poco. Olvidé algo. –Dijo entonces.
Y con estas palabras, Jin salió corriendo de vuelta hacia las Leopardos. Ellas caminaban en la otra dirección. Sang se mostraba verdaderamente afligida en esos instantes, mientras caminaba, avanzando con la mirada por los suelos; sin notar que Jin se acercaba corriendo hacia ellas.
JIN: -¡Sang!-
Ella escuchó su voz, y apenas pudo darse la vuelta, cuando vio a Jin, llegar súbitamente hacia ella, con un beso.
Sang quedó paralizada en ese momento, sintiendo los labios de Jin, y el agitado latir de su corazón en su pecho, mientras él la envolvía en un abrazo. En ese momento, Song se detuvo, y volvió su mirada hacia atrás, para quedar sorprendida al verlos. Entonces Sang continuaba estática. El golpe repentino de emociones la había dejado inerte, hasta que, finalmente, ella solo se dejó llevar, cerrando los ojos, y abrazando de igual manera a Jin. Mientras que al fondo en el campo, el Jaguar sonreía mirando a su hermano menor, y Song también lo hacía. Esto era lo único que Jin necesitaba… solamente eso, para continuar con su viaje.
Y así, ellos finalmente partieron. Despidiéndose de la ciudad de Gongmen, que brillaba a la luz del atardecer. Lugar donde pudieron encontrar una familia… lugar donde Jin, conoció el amor.
Los Jaguares siguieron adelante.
Y luego de varios kilómetros, ambos caminaban por una amplia llanura, y continuaron así por varias horas más. Jin se notaba cansado.
JAGUAR: -Si quieres te puedo cargar. Esta noche va a ser una muy larga.–
JIN: -¿Qué? No… no estoy cansado. –Respondió él, tratando de disimular su estado.
Anocheció. Y sin haber encontrado un sitio seguro para dormir, los dos hermanos siguieron caminando. Y Jin finalmente había caído rendido, y era su hermano quien lo cargaba sobre su espalda mientras dormía.
La temperatura comenzó a bajar. Y ahora era bastante difícil de soportar, pero con su hermano a cuestas, el Jaguar no tenía otra opción más que seguir adelante, a oscuras y casi congelándose, mientras recorría las llanuras a mitad de la noche. Hasta que de pronto, Jin despertó súbitamente con un estornudo.
JAGUAR: -¿Estás bien?-
JIN: -Ah… sí… solamente fue un… ¡Achoó…! -Esto preocupó a su hermano.
JAGUAR: -Buscaré un lugar seguro, no quiero que te resfríes.-
JIN: -Estoy bien… -Dijo él; sin embargo, su voz se notaba bastante mormada.
JAGUAR: -Aún así. Vamos a que descanses. –Dijo el Jaguar, para luego de esto continuar avanzando sin parar, recorriendo kilometro a kilometro las heladas llanuras, sin poder encontrar un lugar dónde refugiarse del frío, y de esta manera, pasó la noche entera. Sin dormir, y sin detenerse.
El sol comenzó a salir, y al verlo, el Jaguar no pudo evitar sentirse agotado. Él suspiró profundamente al darse cuenta de que había pasado la noche entera caminando. Entonces volteó a ver a Jin, que dormía recostado sobre su hombro. Pero fue apenas a la luz del día, que el aguar pudo percatarse, que Jin lucía aún peor que anoche. Era obvio que estaba muy enfermo.
JAGUAR: -No puede ser. -Pensó asustado. -Resiste Jin… encontraré cómo ayudarte. –Y diciendo esto, él reunió fuerzas completamente de la nada, y comenzó a correr, llevando a su hermano sobre su espalda. Él tenía que hacer algo pronto.
Pasaron horas sin que pudiera encontrar absolutamente nada a su alrededor. Únicamente el bosque y la maleza, rodeados de kilómetros de llanura hasta donde alcanzaba la vista. Ni siquiera un sitio seguro donde pudieran refugiarse. El Jaguar estaba agotado, pero no podía darse por vencido. Jin estaba cada vez peor, y yacía semiinconsciente, tosiendo, y con la temperatura muy elevada sobre la espalda de su hermano mayor.
JAGUAR: -¡Aguanta sólo un poco más Jin! -Le dijo entonces, mientras volvía a acelerar el paso. Y sin embargo, muy en el fondo, él solo pensaba: -Esto es inútil. –Así, él volteó a ver a su hermano menor, quien descansaba su cabeza sobre su hombro. Y al ver su terrible estado, él entró en pánico. -¡Jin! -El pequeño reaccionó ante este grito, abriendo los ojos en ese momento. Y al verlo, su hermano respiró aliviado. –No me asustes así.-
JIN: -Herman… no… -Dijo el pequeño con voz débil, para luego volver a cerrar los ojos.
Aquello fue demasiado para él. El Jaguar entonces se detuvo, y cargó a Jin entre sus brazos, para finalmente refugiarse junto con él, en medio de unos arbustos. Él había entrado en completo pánico ahora.
JAGUAR: -Jin. Por favor, mantente despierto… no… no sé qué hacer… -Su desesperación era notoria. Él no tenía idea de cómo tratar una enfermedad. Así que pensó en lo único que se le pudo ocurrir: -Jin. ¿Si te traigo algo de comer, crees que te sentirías mejor? -El pequeño asintió con la cabeza. Apenas consciente en ese momento, sólo tratando de tranquilizar a su hermano. –Muy bien… -Dijo él entonces, y se puso de pie, para entonces alejarse un par de pasos de Jin, dejándolo tendido sobre unas hojas en el suelo. -Jin, tú… sólo quédate aquí… no tardaré. Te lo prometo. –Dijo entonces, lleno de temor, para luego de esto, detenerse a mirar a su hermano por un momento. La imagen de Jin yaciendo sobre aquellas hojas, en medio de esos arbustos, le helaron la sangre en ese instante. Alejarse de él en esos instantes, era la decisión más difícil que pudiera tomar en su vida. Sin embargo, él sabía que no había otro remedio. Y rápidamente, el Jaguar salió corriendo a toda velocidad, en busca de algo… alguien… o lo que fuese, que pudiera ayudar a su hermano enfermo. Y mientras tanto, Jin se quedó solo ahí. Dormido, y casi inconsciente, en medio de los arbustos, sobre una cama de hojas, a mitad de la nada.
En medio de un bosque de bambúes, el Jaguar corría desesperadamente. Su corazón latía como nunca. Y de pronto, su visión comenzó a tornarse borrosa. El cansancio, así como la extrema actividad física, le estaban pesando ahora. Y esto lo hizo disminuir la velocidad, apenas pudiendo respirar. Sus ojos se cerraban lentamente. Pero justo antes de colapsar, él abrió sus ojos nuevamente de par en par, e inhaló aire profundamente, conteniendo la respiración, y aceleró el paso una vez más. No podía detenerse. Y ciertamente, no podía dejar a Jin sólo por mucho tiempo.
Él siguió corriendo, hasta que finalmente salió del bosque de bambúes. Y a la distancia, a lo alto de unas colinas, pudo ver un pueblo, al fondo del cual se encontraban unas largas escaleras, que llevaban a un lejano templo.
JAGUAR: -¡Por fin! -Se dijo a sí mismo. Finalmente, ahí encontraría algo que le pudiera ayudar a Jin. Así que, sin disminuir su velocidad, el Jaguar ingresó a este peculiar pueblo, corriendo a lo largo de la calle. Las personas que lo veían quedaban asustadas. No les era común ver a un sujeto corriendo así por las calles.
Y finalmente, justo en medio del pueblo, el Jaguar se detuvo. Y observó cuidadosamente a su alrededor, en busca de cualquier cosa, algo de medicina, un poco de té, o tal vez…
JAGUAR: -¡Comida! –Él se encontraba de pie justo frente al restaurante del Sr. Ping. -¡Eso es! –Exclamó entonces. Y sin detenerse a pensarlo, él se dirigió rápidamente hacia el lugar.
En el interior del restaurante, todo mundo se encontraba comiendo plácidamente. Era un almuerzo tranquilo, hasta que repentinamente, al lugar irrumpió corriendo un Jaguar. Y al verlo, todos dejaron de comer. Él llegó rápidamente hasta la ventana, y se detuvo frente al estante para que lo atendieran. Y mientras lo hacían, los clientes del lugar se mostraban intimidados por su presencia. Era un Jaguar sucio, de aspecto amenazador, y que respiraba jadeante. Claramente, no podía ser nada bueno.
JAGUAR: -¡Necesito servicio, ahora! -Entonces, del otro lado de la ventana, un Ganso se acercó caminando tranquilamente hacia él.
SR. PING: -Ya voy, ya voy. ¿Qué acaso no puede ser un poco más paciente? -Él miró al extraño Jaguar, a quien parecía que estaba a punto de estallarle el corazón. -¿En qué puedo servirte? –Le preguntó entonces.
JAGUAR: -Necesito algo de comida, lo que sea.-
SR. PING: -Bueno, eso es obvio. Te ves muy desnutrido.-
JAGUAR: -¡No! ¡No es para mí, es para mi hermano! ¡Él la necesita! ¡ES URGENTE!-
SR. PING: -Bueno, ¿y qué le gustaría a tu hermano?-
JAGUAR: -Pues… ¿…qué es lo que tiene? –Al escuchar esta pregunta, el Sr. Ping lanzó una risa al aire, y le contestó:
SR. PING: -¿Qué no lo sabes? ¡Yo hago fideos! –Y en ese momento, un par de clientes se metieron a la conversación:
CERDO CLIENTE: -¡Así es!-
CONEJO CLIENTE: -¡Los mejores en el Valle!-
El Sr. Ping entonces sonrió, al ver el apoyo de su clientela.
SR. PING: -¿Ya lo oíste? Mi sopa es conocida por ser la mejor.-
JAGUAR: -¿Sopa? –Exclamó él entonces. Era inútil. No podía viajar corriendo todo el camino de vuelta sin derramarla. Pensó él. -¿No tiene otra cosa? –Preguntó entonces.
SR. PING: -¿Pues qué acaso no escuchaste? ¿Qué otra cosa puedes querer? –Contestó el Ganso; sin embargo, no había manera de que pudiera llevarle sopa a Jin. Pero entonces, él echó un vistazo al interior de la cocina del Ganso, y notó algunos ingredientes que había en la cocina.
JAGUAR: -¿Podría llevarle algunos vegetales? –Preguntó él entonces. Ante esto, el Sr. Ping volteó a ver al interior de su cocina con extrañeza, y luego volvió su mirada hacia el Jaguar.
SR. PING: -¿Y por qué querrías vegetales si puedo preparar sopa? -El Jaguar se comenzó a mostrarse un tanto más desesperado.
JAGUAR: -¡No…! ¡Es…! Mire, Me podría vender algunos ¡¿Si, o no?! -El Sr. Ping se mostró indignado ante tal petición; sin embargo, él accedió.
SR. PING: -Supongo que sí podría… aunque creo que es una locura. –Y diciendo esto, él se dio la vuelta y comenzó a reunir algunos vegetales de la cocina, al tiempo que refunfuñaba en silencio. Y finalmente los colocó sobre la barra. El Jaguar respiró aliviado al ver esto, y entonces aproximó sus manos para tomar la comida. Pero justo antes de hacerlo, un cuchillo se clavó peligrosamente sobre la mesa, en medio de sus manos y de la comida. Y con esto, el Jaguar se detuvo asustado en ese instante, para entonces dirigir su mirada al Ganso.
SR. PING: -¿Y cómo piensas pagarme, joven? -Él quedó atónito ante esta pregunta, y rápidamente, comenzó a revisar en sus bolsillos, sólo para no encontrar absolutamente nada en ellos. –Con que no tienes dinero ¿eh? –Replicó el Sr. Ping.
JAGUAR: -Yo… Ah… em… -Él intentaba contestarle, pero no tenía nada qué decir.
SR. PING: -Pues lo lamento. Pero no podré darte nada. –Dijo el Sr. Ping entonces, mientras apartaba la comida de la barra. El Jaguar quedó boquiabierto al ver esto, sin saber qué decir en ese momento. Pero, él tenía que llevarle esa comida a Jin, sin lugar a dudas.
JAGUAR: -Escúcheme señor. Realmente necesito esa comida, por favor… le prometo que le pagaré después. –Pero el Sr. Ping solo se rió ante esto.
SR. PING: -Oh, lo siento jovencito, pero no logré ser dueño de una tienda de fideos por creer en ese tipo de promesas. -El Jaguar estaba desesperado. Las palabras le faltaban, mientras que el Ganso frente a él lo miraba inquisitivamente. Y sin saber más qué hacer, él entonces simplemente se dejó caer sobre sus rodillas delante a la barra, rogándole al Sr. Ping.
JAGUAR: -Por favor. En verdad necesito esto… por favor. –Y al ver aquello, el Sr. Ping se detuvo en ese momento, mirando con cierto estupor al desesperado Jaguar, que le rogaba desde el otro lado de la ventana. Se dio cuenta entonces, de la lástima que provocaba aquél sujeto, y entonces suspiró.
SR. PING: -Está bien… supongo, que si te hace tanta falta. Podría dártelos…-
JAGUAR: -¿En verdad? ¡Oh… muchas gracias señor! –El Jaguar exclamaba con emoción, hasta que el Sr. Ping lo interrumpió:
SR. PING: -Pero tienes que trabajar primero… Ayúdame en la tienda, y entonces te daré lo que quieres. -Este comentario tomó por sorpresa al Jaguar.
JAGUAR: -¡¿Qué?!-
SR. PING: -Si quieres algo en verdad, tienes que trabajar por ello. No todo en la vida es gratis.-
JAGUAR: -¡No, no! ¡Señor, en verdad no tengo tiempo para esto. Es una verdadera emergencia!-
SR. PING: -Entonces, me temo que no podré ayudarte. -Esto último, llegó finalmente al límite de la paciencia del Jaguar. El cual entonces bajó la mirada, y comenzó a respirar jadeante, dándose completamente por vencido.
Ahora mismo, el sólo pensar en Jin… sólo y enfermo, tirado a mitad del bosque, le provocó un enorme terror… Él sabía que no podía perder más el tiempo. El Jaguar entonces se puso de pie, mirando fijamente al Ganso. Su mirada había cambiado.
JAGUAR: -Lo lamento mucho señor. Pero yo tomaré esa comida, y usted no podrá detenerme.-
Al decir esto. Todo el restaurante guardó silencio, y todos miraron al Jaguar, amenazar al Sr. Ping, mientras que él, lo observaba desde el interior de su cocina; cuando en ese momento, el Jaguar pasó por encima del mostrador, entrando a la cocina sin apartarle los ojos de encima al Ganso. Y fue entonces que el Sr. Ping, comenzó a sentir verdadero terror.
JAGUAR: -Usted no me deja otra opción… ahora, muévase a un lado, y no le haré daño. –Dijo el Jaguar al Sr. Ping, quien entonces solo tragó saliva nerviosamente, mirando directo a los ojos del asaltante… sin embargo, en ese momento, la expresión en el rostro del Ganso súbitamente se tornó enojada.
SR. PING: -¡Por supuesto que no! –Exclamó de pronto. Y esto, sorprendió enormemente al Jaguar. -¡¿Acaso tienes idea de con quién estás hablando?! –Dijo, mientras tomaba un gran cucharón de madera, y comenzaba a agitarlo amenazante. -¡Soy el Señor Ping! ¡Y yo no dejaré que nadie venga a robar a mi tienda sin pelear! –Y mientras amenazaba, el Sr. Ping avanzaba intimidantemente hacia adelante, haciendo retroceder al Jaguar, quien ahora estaba siendo amenazado. Y para él, esto era completamente inesperado. No tenía intenciones de pelear con aquél Ganso. Pero entonces, se le ocurrió algo para calmar sus ímpetus.
JAGUAR: -Muy bien entonces, si así lo quiere… -Y con estas palabras, el Jaguar levantó su brazo, preparándose para golpearlo. Y al ver esto, el Sr. Ping no pudo evitar cubrirse el rostro atemorizado. Y justo en ese momento, el Jaguar aprovechó esta distracción, y rodeó rápidamente al Ganso, pasando al lado de él, y rápidamente comenzó a tomar todo lo que podía de la cocina.
Mientras tanto, los clientes miraban con asombro lo que sucedía. Y miraban al Jaguar, hurtando dentro de la cocina, mientras que el Sr. Ping aún se cubría el rostro, en espera del golpe. Y fue entonces que comenzaron a alertarlo:
CLIENTES: -¡Señor Ping! ¡Señor Ping, lo están robando! ¡Ahí, mire! -Al escuchar estos gritos, el Sr. Ping reaccionó. Se descubrió el rostro, y volteó hacia atrás, sólo para observar a ese Jaguar, saqueando su cocina. Al ver esto, el Ganso se llenó de furia… una furia incontrolable que asalta a los cocineros, cuando alguien se mete en su territorio.
SR. PING: -¡AAHHH…! –Y con este grito de batalla, el Sr. Ping se lanzó decididamente al ataque contra el Jaguar, con un cucharón como su arma.
El Jaguar se encontraba llenándose los brazos con toda la comida que podía agarrar, cuando repentinamente sintió una lluvia de golpes sobre su nuca, lo que le hizo tirar al suelo lo que ya había agarrado. Entonces volteó hacia atrás, y vio al Ganso, atacándolo furiosamente con un cucharón.
SR. PING: -¡Suelta mis cosas ladrón!-
La multitud que se encontraba afuera de la cocina, entonces comenzó a ovacionar al Sr. Ping en su pelea.
CLIENTES: -¡Sí! ¡Usted puede! ¡Dele duro!-
Y sus golpes, aunque insignificantes, le estaban provocando verdaderas molestias al Jaguar, y todo se le caía de las manos debido a los insistentes cucharazos del Ganso. En ese momento, el Jaguar sintió cómo la sangre se le subía a la cabeza… y rápidamente, él estaba entrando en cólera. Tiró entonces al suelo lo que le quedaba en las manos, y se dio vuelta, clavándole una mirada asesina al Ganso, que al ver esto, detuvo por completo su ataque, mostrándose atemorizado.
JAGUAR: -¡AAAAHHHHHH…! –Exhaló en ese momento sobre el Sr. Ping un poderoso y escalofriante rugido. Y con el susto que esto le causó, él tiró entonces su cuchara, y comenzó a temblar sin parar, quedando por completo paralizado. Y en ese momento, todos los clientes que se encontraban gritando quedaron en silencio, igualmente estremecidos por este rugido. El Jaguar entonces miró al Ganso por unos segundos más, guardando un silencio tétrico luego de su rugido. Y entonces se dio la vuelta, para tomar la comida nuevamente del suelo, ante la mirada horrorizada del Sr. Ping. Y luego de esto, él comenzó a caminar hacia afuera de la cocina.
Él abrió la puerta, pero se detuvo antes de cruzarla. El Sr. Ping entonces lo miró, sin poder apartar sus ojos del Jaguar, completamente abstraído por el miedo.
JAGUAR: -Se lo compensaré… Yo le pagaré por esto señor… lo prometo. –Le dijo entonces al Sr. Ping.
Y diciendo esto, él continuó caminando hacia la salida, cuando al salir de la cocina, se topó con una multitud que le bloqueaba el paso. El Jaguar quedó pasmado en ese instante. Todos los clientes se encontraban de pie frente a él, mirándolo con gran enojo.
JAGUAR: -¿Pero en qué me he metido? -Pensó él entonces.
CERDO CLIENTE: -¡No hay que dejar que escape! –Exclamó entonces uno de los clientes.
JAGUAR: -¡¿Qué?! –Dijo nerviosamente, mientras observaba cómo las personas comenzaban a acercarse hacia él, y a rodearlo.
GANSO CLIENTE: -¡Devuelve lo que robaste, y entrégate! -El Jaguar miró con temor, cómo comenzaban a acorralarlo. Entonces tragó saliva nerviosamente, y recuperó la compostura en ese instante.
JAGUAR: -¡Nunca!-
CONEJO CLIENTE: -Entonces no tienes escapatoria. -En esos momentos, todos ellos se encontraban muy cerca de él, deteniéndose entonces, a muy corta distancia. Y luego de esto, todo mundo permaneció quieto por unos instantes, hasta que…
CABRA CLIENTE: -¡A él! -Con este grito, todo mundo se lanzó contra el Jaguar. Y él reaccionó rápidamente, saltando por encima de algunos de ellos, y aterrizando sobre una de las mesas. Pero enseguida, todos corrieron hacia él, rodeando la mesa en que se encontraba, y entonces comenzaron a agitarla para que él cayera. El Jaguar entonces volvió a saltar hacia la siguiente mesa; sin embargo, un Cerdo de entre los clientes logró sujetarlo por la pierna mientras estaba en el aire, y esto lo hizo caer al suelo. Entonces, al verlo tirado, todos se abalanzaron sobre él, y el Jaguar de pronto se vio atrapado por el aplastante peso de todos los clientes. Pero aun así, y con mucha dificultad, él logró escurrirse en medio de todos, y salir de la multitud que lo aplastaba. Sin embargo, algo no estaba bien. ¿Dónde estaba la comida? Rápidamente, él miró al suelo, y vio una zanahoria yaciendo tirada, junto a la pila de clientes furiosos que comenzaba a levantarse del suelo.
JAGUAR: -¡No puede ser! –Exclamó entonces, e inmediatamente, tomó la zanahoria; y miró por un instante a la pila de personas, debajo de los cuales, se encontraba la comida. En ese momento, él reunió todas sus fuerzas, y los embistió de lleno, mandando a volar a todo mundo. Los clientes volaban en todas direcciones. Un Ganso se estrelló contra una pared, un Cerdo cayó encima de una mesa, rompiéndola en pedazos, y entre muchos más, un Conejo salió volando por una ventana, que daba a la calle.
En ese momento, el Sr. Ping finalmente salió de la cocina, aún bastante alterado por el encuentro con el Jaguar, y quedó sorprendido, al ver su restaurante hecho un completo caos. Había clientes tirados por todas partes, mesas rotas, y un Jaguar muy desesperado, levantando del suelo la comida que había hurtado de su cocina hace un momento. Sin embargo, en ese momento, el Sr. Ping le restó importancia a todo lo que le rodeaba, y se acercó caminando hacia el Jaguar.
El Jaguar miraba con angustia hacia el suelo, buscando salvar la poca comida que no había quedado aplastada por la multitud, sin darse cuenta de que el Sr. Ping se acercaba por detrás de él.
SR. PING: -¿Estás tan desesperado? -Al escuchar esto, el Jaguar reaccionó nerviosamente, volteando hacia atrás. Y ambos entonces se miraron mutuamente. Al verlo ahora, el Sr. Ping comprendió finalmente, y pudo ver el miedo, reflejado en los ojos del Jaguar.
Pero justo en ese instante, varios clientes se lanzaron sobre el Jaguar, y lo tiraron al suelo, sujetándolo con fuerza, y dejándolo inmovilizándolo.
CLIENTES: -¡Por fin te tenemos! ¡Ya no escaparás!-
El ataque había sido muy repentino. Y el Jaguar entró rápidamente en pánico al verse sometido. Entonces, él comenzó a patalear y a moverse desenfrenadamente, intentando librarse de la multitud. Y en ese momento, el Sr. Ping miró con angustia lo que sucedía, y rápidamente se aproximó hacia los clientes, intentando apartarlos de encima de él.
SR. PING: -¡No! ¡Déjenlo! ¡Él…! –Pero entonces, en medio de su desesperación, el Jaguar lanzó un golpe al aire… y el Sr. Ping, había quedado justo en su trayectoria, recibiendo el impacto directo en la cara. En ese momento, todo mundo, incluyendo al Jaguar, se detuvo por completo, y miraron atónitos al Sr. Ping, caer por el golpe. Y una vez tendido sobre el suelo, fue tal la impresión, que todos los clientes soltaron en ese momento al Jaguar, quien en ese instante quedó boquiabierto. No podía creer lo que acababa de pasar… lo que él acababa de hacer.
Mientras tanto, caminando por una calle, se encontraban Los Cinco Furiosos.
MONO: -Oigan ¿No les parece que Po ha estado actuando algo raro desde que despertó? –Preguntó entonces el Mono.
GRULLA: -¿A qué te refieres?-
MONO: -Me refiero a que ha estado actuando… normal.-
MANTIS: -Normal no es una palabra que se aplique a él.-
Sin embargo, Víbora se encontraba mirando con intriga, algo que había más adelante.
VÍBORA: -Esperen, ¿qué es eso? –Y todos voltearon a ver. Al fondo sobre la calle, se encontraba un Conejo, que se levantaba del suelo adolorido. -¿Qué está sucediendo? –Ella se preguntaba.
TIGRESA: -Es en el restaurante del Sr. Ping. Vayamos. –Y todos comenzaron a correr hacia el lugar.
En el restaurante, el Jaguar se incorporaba del suelo, para entonces acercarse lentamente hacia el Ganso inconsciente, pasando al lado de los clientes atónitos. No sabía si se encontraba bien. Y él, no tenía la intención de golpearlo, pero ahora…
En ese momento, Cinco desconocidos aparecieron corriendo, deteniéndose frente a las puertas del restaurante. El Jaguar los miró boquiabierto, y ellos, miraron con sorpresa todo el lugar hecho un caos, así como las expresiones en los rostros de todo el mundo. Entonces, miraron aún más sorprendidos al Sr. Ping, tendido sobre el suelo, yaciendo inconsciente.
GRULLA: -¡Señor Ping! –Y rápidamente, cuatro de ellos se acercaron hacia él para socorrerlo. –Señor Ping ¡Reaccione! -El Sr. Ping apenas abrió los ojos. Estaba desorientado, y no era capaz de hablar.
Mientras tanto, todo el mundo se encontraba distraído en ese instante, así que el Jaguar decidió aprovechar la oportunidad. Sigilosamente, tomó toda la comida que pudo del suelo, y comenzó a gatear hacia la salida, pasando al lado de Tigresa, quien se encontraba de pie, observando aún con sorpresa aquella escena.
TIGRESA: -¿Quién hizo esto? –Preguntó ella entonces. Y enseguida, todos los clientes apuntaron de inmediato hacia el Jaguar. Ella entonces volteó a ver, y miró al sujeto, arrastrándose por el suelo junto a ella, intentando escabullirse del lugar. La expresión en los ojos de Tigresa entonces se tornó furiosa. Y el Jaguar, solo la miró desde el suelo, mostrándose ahora muy asustado.
JAGUAR: -Ad… ad… Aamm… -Y sin decir nada más que balbuceos, él rápidamente se levantó del suelo, y se echó a correr. Tigresa intentó atraparlo en ese instante, pero sólo logró llevarse en la mano una simple zanahoria.
TIGRESA: -¡Se escapa! –Le advirtió ella entonces a los demás. Y Grulla dejó entonces al Sr. Ping en las manos de sus clientes y prontamente, los Cinco salieron corriendo tras el Jaguar.
Y mientras todo aquello acontecía, Po recorría el Valle de la Paz, caminando por la calle, y mirando a su alrededor. De pronto, un ruido interrumpió su quietud. Él volvió entonces su mirada al frente, y por la avenida principal del pueblo, vio cómo un Jaguar corría frenéticamente hacia él. Y al fondo del Valle, vio cómo venían a toda velocidad los Cinco Furiosos.
VÍBORA: -¡Atrápalo Po!-
TIGRESA: -¡Es un bandido! –Al oír esto, Po se puso en posición, e interceptó al bandido Jaguar. Y este se estrelló contra Po, como contra un muro de piedra. Su respiración era jadeante. Y Po entonces lo miró por un momento. Después miró a sus amigos, quienes se aproximaban a toda velocidad desde la distancia. El Jaguar intentaba escapar, pero cualquier esfuerzo era inútil, ante el agarre de oso panda de Po. Entonces, totalmente vencido por la desesperación, el Jaguar miró a los ojos de Po, de una manera suplicante, y con una voz débil y agitada, le dijo:
JAGUAR: -Por favor. Déjame ir. -Po miró entonces al bandido, y enseguida, echó un vistazo a su botín, el cual consistía únicamente de unos cuantos panes, y algunos vegetales. -Por favor… -Replicó entonces el Jaguar.
En ese momento, Po recapacitó sobre este bandido. Después de todo, sólo era un poco de comida. Y finalmente, a unos cuantos metros de que los Cinco llegaran hasta él. Po decidió soltar al Jaguar, dejándolo libre de su agarre. Él entonces se dispuso a escapar, pero antes de echarse a correr, volvió su mirada hacia Po, y esbozó una sonrisa.
JAGUAR: -Gracias.-
Y entonces él se alejó corriendo a una gran velocidad. Y justo después de hacerlo, los Cinco llegaron hasta Po, jadeantes, y confundidos.
GRULLA: -¡¿Por qué lo dejaste ir?! -Po se puso nervioso ante las miradas acusantes de sus amigos.
Y a la distancia, el Jaguar logró oír claramente cómo aquellos sujetos le gritaban al panda.
TIGRESA: -¡¿Qué pasa contigo Po?!-
Él volteó a mirar hacia atrás, echando un último vistazo a aquél pueblo, y al panda que lo había dejado escapar.
PO: -Está bien chicos, sólo fue un poco de comida. –Le escuchó decir. Y entonces, volvió su mirada al frente. Él sabía que ya había perdido demasiado tiempo, así que aceleró el paso lo más que pudo, para traerle la comida a su hermano.
Luego de varios kilómetros, y tras una agobiante carrera de regreso, el Jaguar llegó finalmente hasta el lugar donde había dejado a Jin. Su respiración era muy pesada, y apenas podía jalar algo aire a sus pulmones.
JAGUAR: -Jin… ah, ah, ah… Te traigo algo de com… -Pero entonces, él levantó la mirada. Y con la visión bastante borrosa, distinguió una extraña figura, agachada al lado de su hermano menor que se encontraba acostado en el suelo. Sorprendido por esto, él entonces tiró al suelo la comida, y adoptó posición de pelea. -¡Aléjate de él! –Exclamó en ese momento. Entonces, la extraña figura que estaba junto a Jin se puso de pie, y lo volteó a ver, mientras él seguía gritando: -¡Ya me escuchaste! ¡Aléjate de él, antes…! …antes… -Pero entonces, un repentino mareo le hizo perder un poco el equilibrio y la postura.
MEI LING: -¿Antes de qué? Ni siquiera puedes permanecer de pie. Tal vez deberías sentarte. -Al escuchar esto, el Jaguar se mostró sorprendido. Era una voz femenina. En ese momento él recuperó el equilibrio, y se frotó los ojos, y así, su visión comenzó a aclararse. Se trataba de una extraña felina, la que lo estaba mirando. Y ella lo observó detenidamente por varios segundos, durante los cuales, él se mostraba desorientado y confundido. Entonces, ella volvió a agacharse, colocando su mano sobre la frente de Jin. Y al ver esto, el Jaguar reaccionó enfurecido.
JAGUAR: -¡¿Qué le haces a mi hermano?!-
MEI LING: -Lo que tú deberías hacer… cuidar de él. -Ella le respondió, sin siquiera mirarlo. Y al escuchar este comentario, él gruñó entre dientes. -¿Es él de quien me hablaste? –Le preguntó ella entonces a Jin. Y el pequeño asintió con la cabeza, sin abrir los ojos. Aún seguía algo enfermo. –Ya veo. -Ella murmuró entonces.
En ese momento, el Jaguar finalmente se acercó hacia su hermano, sin apartar la mirada de encima de aquella extraña.
JAGUAR: -Jin… ¿cómo te sientes? –Le preguntó, y Jin tosió un poco.
MEI LING: -El pobre niño está enfermo, ¿Cómo esperas que se sienta?-
JAGUAR: -¿Qué es lo que quieres tú? –Preguntó él, bastante irritado.
MEI LING: -¿Yo? Yo solo cruzaba por el bosque, y me encontré con un niño enfermo… Pero supongo que así es como le agradeces a quien lo ayudó. –Expresó ella, y aunque tenía la razón, esto hizo enojar al Jaguar aún más.
MEI LING: -Pero en serio ¿Cómo pudiste dejarlo sólo? -El Jaguar se enfureció.
JAGUAR: -¡Lárgate de aquí! –Gritó él entonces. Ella se mostró sorprendida ante esto; sin embargo, no mostró mucho sobresalto.
MEI LING: -No te preocupes galán, me iré ahora mismo. –Contestó ella, levantándose del suelo, y entonces comenzó a marcharse. Y mientras lo hacía, él la seguía con la mirada, a medida que se alejaba. Pero de pronto, ella se detuvo repentinamente, y volteó a mirarlos a ambos.
MEI LING: -Tu hermano se preocupa mucho por ti. Tienes mucha suerte. –Al escuchar esto, el Jaguar entonces volteó a ver a Jin. Cuando entonces ella le dijo: –Me refería a ti. –Y enseguida, él volteó a verla, mostrándose confundido. -Deberías sentirte agradecido por ello… Él estará bien, no tienes de qué preocuparte. –Y tras decirle estas palabras, la extraña felina se alejó, dejándolos a ambos, solos nuevamente.
La noche cayó sobre los hermanos una vez más, de manera que tuvieron que pasarla ahí mismo, en medio del bosque. El Jaguar había encendido una fogata para que Jin no pasara frío de nuevo, mientras que el pequeño dormía. Pero ahora, a su hermano mayor, le era imposible. Se encontraba invadido por pensamientos… pensamientos que le cargan la conciencia en estos momentos. No dejaba de pensar en aquél anciano Ganso, al que había golpeado. Él se llevaba las manos frente al sus ojos, y las contemplaba por largos ratos, mostrando horror y repulsión al mirarlas. Y éstas comenzaban a temblar frente a él.
JAGUAR: -¿Cómo pude hacer eso? –Se decía en voz baja. Y entonces, Jin se movió un poco mientras dormía. El Jaguar lo volteó a ver en ese momento, sintiéndose aún más culpable. Luego de esto volvió su mirada al frente, y hacia el suelo. Ahora, su memoria lo atormentaba con vívidos recuerdos. Vio la imagen de sus padres, la de su pequeño hermano, y de cómo sufrió él tras perderlos. Luego pudo ver al Sr. Conejo, su más reciente padre, y de cómo acabaron por perderlo a él también. Entonces vio a aquél Ganso, al que había dejado inconsciente tras haberlo golpeado en el rostro… y finalmente, a aquél extraño Panda.
Así permaneció por varias horas, hasta quedar exhausto por la culpa, y finalmente quedarse dormido, aún sentado con su espalda contra un árbol.
De pronto, el Jaguar sintió que alguien lo sacudía por el hombro. Y abrió los ojos en ese instante, algo exaltado. Ya era de mañana, y Jin estaba de pie frente a él, mirándolo a los ojos.
JIN: -Hermano ¿estás bien?-
Él se frotó los ojos, y volvió a mirar a Jin, mostrándose sorprendido.
JAGUAR: -Jin… ¡¿Ya no estás enfermo?! -Jin sonrió ante esto.
JIN: -No. Ya me siento bien… esa señora de ayer me dijo que mejoraría pronto, y lo hice. -Su hermano mayor finalmente respiró aliviado, y pudo sonreír.
JAGUAR: -Estoy muy feliz Jin… estoy… muy… -Pero en medio de esta frase, él se quedó dormido súbitamente. Aún seguía agobiado tras todo lo acontecido el día ayer, y ahora que sabía que Jin se encontraba bien, finalmente podía descansar. Jin observó con sorpresa cómo su hermano se desmayó repentinamente, quedando tendido de espaldas contra el árbol.
JIN: -Bueno… descansa ahora. -Le dijo entonces a su inconsciente hermano.
Jin entonces se dio la vuelta, y comenzó a estirarse. En ese momento, notó que había algo de comida tirada en el suelo. Él se acercó a mirarla, y tomó un rábano, mostrándose extrañado.
JIN: -¿Qué hace esto aquí? -Enseguida, volteó a ver a su hermano mayor. Lo miró por un instante, y prontamente esbozó una sonrisa. Y poco después, comentó a tomar todo lo que había en el suelo.
Varios minutos más tarde, el Jaguar seguía dormido, hasta que de pronto, su nariz comenzó a detectar un aroma, y este mismo aroma finalmente le despertó, abriendo los ojos de par en par, y levantando su cabeza. Junto a él, había un plato de sopa con vegetales, el cual él observó, mostrándose extrañado. Entonces, Jin se aproximó de entre los arbustos.
JIN: -¡Hola! ¡Por fin despertaste!-
JAGUAR: -¿Qué es esto?-
JIN: -Preparé sopa, con la comida que tú me trajiste. -El Jaguar se incorporó entonces y se sentó. Tomó el plato del suelo, y entonces se lo mostró a Jin.
JAGUAR: -¿Y de dónde sacaste estos platos?-
JIN: -Del mismo lugar de donde saqué estas cucharas. -Le respondió, mostrándole una cuchara a su hermano.
JAGUAR: -Jin, ¿de dónde los conseguiste? -Le preguntó, en un tono más serio esta vez. Entonces Jin sonrió.
JIN: -De unos viajeros que pasaron cerca de aquí… Tú estabas dormido. Les dije que teníamos comida, pero no teníamos dónde comerla, asique me obsequiaron unos platos y cucharas… unos Lobos muy amables. -Su hermano reaccionó asustado al escuchar esto último.
JAGUAR: -¡¿Lobos?!-
JIN: -Sí, tres señores con ropas muy chistosas.-
JAGUAR: -Ah… Jin, ya te he dicho que no hables con extraños. –Ante esto, Jin bajó la mirada, mostrándose algo apenado.
JIN: -Se me olvidó… perdón… pero, ahora tenemos dónde comer ¿no? -Su hermano suspiró entonces.
JAGUAR: -Bueno… supongo… aunque aún te voy a conseguir esa sopa de algas. Que no se te olvide. –Le dijo entonces, dando un sorbo a la sopa que tenía en la mano.
JIN: -¿Qué?-
JAGUAR: -Sí… prometí comprártela ¿lo recuerdas? –Entonces Jin rió.
JIN: -Pero entonces tú también tendrás que comer un plato de algas de vómito.-
JAGUAR: -No… tú estás en crecimiento, asique te comerás toda una olla entera tú sólo. –Y así, en medio de bromas y risas, ambos hermanos almorzaron plácidamente.
Ya era más de medio día, y los Jaguares habían vuelto a su camino. Atravesaron un bosque lleno de bambúes, mismo que el Jaguar había atravesado el día de ayer, cuando buscaba comida para Jin. Y al recorrer este mismo camino, el Jaguar recordó otra vez al Ganso de los fideos, y volvió a sentirse culpable. Y su hermano menor se dio cuenta de esto.
JIN: -¿Qué pasa? -Esto tomó por sorpresa al Jaguar.
JAGUAR: -¿Qué…? No… nada. –Sin embargo, Jin lo observó fijamente, incrédulo ante este comentario.
JIN: -Ahora tú me estás ocultando algo, y tienes que decirme. Tú siempre me hacer decir la verdad hermano. -El Jaguar quedó boquiabierto ante esto. Era cierto lo que Jin le estaba diciendo… no podía ocultarle la verdad ahora, por más dura que fuera.
Momentos más tarde, Jin y el Jaguar se encontraban sentados en medio del bosque de bambúes, y el Jaguar terminaba de contarle todo lo sucedido mientras él estaba enfermo.
JAGUAR: -Entonces llegué contigo… y encontré a esa extraña cuidándote. –Y luego de esta explicación, Jin se encontraba bastante sorprendido. No podría creer que su hermano fuera capaz de tal cosa si cualquiera se lo hubiera dicho, de no ser porque él mismo se lo estaba contando.
Y así, ambos guardaron silencio por varios segundos. Segundos en los que el Jaguar se sentía cada vez peor, y más culpable, al observar la expresión de Jin, tras haberle contado la verdad.
JAGUAR: -Jin, debes pensar que soy muy cruel… que soy un monstruo… yo también pienso lo mismo. -Al escuchar esto, Jin levantó la mirada, mostrándose sorprendido, al igual que entristecido.
JIN: -¡No! Tú no eres un monstruo. Eres mi hermano, y yo sé que eres bueno.-
JAGUAR: -Pero le hice daño a ese anciano… -Y en ese instante, Jin lo abrazó fuertemente, interrumpiéndolo por completo.
JIN: -Tú no eres malo… tú eres bueno… eres bueno… -Le repetía a su hermano mayor, mientras lo abrazaba fuertemente, tratando de no llorar sobre su hombro.
Una hora más tarde, los dos hermanos caminaban por el bosque de bambúes, con un plan no muy bien formulado en sus mentes. El Jaguar se mostraba inseguro, mientras que su hermano menor intentaba levantarle el ánimo.
JAGUAR: -¿Es en serio? –Preguntó temerosamente.
JIN: -Sí.-
JAGUAR: -No, Jin… ¡¿Es en serio?! No creo que siquiera me escuche… además, estaban esos Cinco sujetos que me persiguieron, y no creo que quieran verme por ahí.-
JIN: -No te preocupes hermano. Yo iré contigo, y les explicaremos todo… juntos. -El Jaguar entonces suspiró.
JAGUAR: -Jin, es en serio… no sé si deba… creo que debo retribuirle, de alguna forma… no puedo sólo pararme frente a él y mirarlo a los ojos esperando a que acepte una disculpa.-
JIN: -Y entonces, ¿qué vamos a hacer? -Él se quedó pensativo por un momento.
JAGUAR: -Debería empezar por devolverle la comida que robé… solo para empezar. –Dijo entonces, deteniéndose, y dirigiendo su mirada hacia arriba. Jin también se detuvo entonces, y volteó a ver en la misma dirección. Ambos observaron al Valle de la Paz, que no se encontraba muy lejos de ahí, y observaron con incertidumbre a la ciudad por un largo rato.
JIN: -Está bien hermano… buscaremos cómo pagarle a ese Ganso. –Y tras decir esto, Jin tomó de la mano al Jaguar, y se lo llevó de ahí, caminando en la otra dirección. Ahora mismo, no podían volver al lugar, no hasta poder arreglarlo todo.
JAGUAR: -Debo enmendar mi error. -Pensaba el Jaguar, mientras ambos se alejaban del Valle de la Paz.
El día había terminado, y dio paso a la noche. Y no muy lejos del Valle de la Paz, ambos Jaguares dormían a la intemperie nuevamente.
El Jaguar se encontraba dormido, pero de alguna manera, su expresión denotaba una enorme angustia. No estaba pasando una buena noche. En ese momento, Jin abrió los ojos. Él no se encontraba dormido, y entonces observó por un momento a su hermano mayor, retorciéndose en el piso mientras dormía. Y al verlo de esta manera, Jin se mostró bastante afligido. Su hermano mayor siempre había sido el que cargaba con el peso del mundo sobre sus hombros… y ahora, realmente le estaba costando sobrellevarlo todo.
Jin entonces se levantó del suelo discretamente, procurando no despertar a su hermano, y comenzó a caminar, alejándose de ahí. Él salió de entre los Bambúes, hasta un claro. Ahí, había una enorme roca. Él se aproximó hacia esta, y se sentó a un lado de ella, para comenzar a contemplar al cielo perdidamente. Las estrellas. La Luna… Y de pronto, Jin comenzó a llorar.
Las lágrimas se escurrieron por sus mejillas descontroladamente. Y él no lograba mantener los ojos abiertos, y los cerraba con fuerza, llevándose las manos al rostro. Cubriéndose… empapándose… hundiéndose… El peso de toda una vida. El pequeño no la pudo soportar más…
El día siguiente llegó, con un despertar muy crudo para ambos Jaguares. No fue precisamente un descanso el que tuvieron anoche. Pero ambos sabían que debían comenzar con su búsqueda. Pagarle al Ganso de los fideos, y continuar con su camino.
Pasaron horas, y los hermanos buscaban entre el bosque. No había absolutamente nada; ni un solo árbol frutal, ni un rastro de comida. Comida que esta vez no era para ellos. Ambos buscaban entre los árboles y arbustos.
JAGUAR: -¿Encontraste algo Jin?-
JIN: -No… todavía no. -Le respondió, saliendo de en medio de un arbusto. El Jaguar volteó entonces en la otra dirección, y repentinamente se quedó estático, mientras veía con detenimiento.
JAGUAR: -¿Qué es eso? -Murmuró con intriga. Jin también volvió su mirada, y a la distancia, pudo observar la silueta de un árbol sobre una colina. Un árbol de manzanas. Ambos hermanos quedaron boquiabiertos al darse cuenta de aquello. -¡Vamos! -Exclamó el Jaguar emocionado. Y así, ambos dos salieron corriendo hacia el árbol.
Más tarde, el día estaba por terminar, y estas manzanas, únicamente cuatro, fueron lo único que pudieron conseguir en buen estado. Todas las demás se encontraban podridas. Y así, no tuvieron otro remedio que continuar con su búsqueda. Era obvio, que esto no sería suficiente para pagarle al Ganso.
El bosque comenzaba a bañarse de un tono anaranjado por el atardecer.
JAGUAR: -Ya ha sido suficiente por hoy Jin. Hay que descansar ahora. -Al escucharle decir esto, el pequeño se dejó caer en el suelo, completamente rendido. Había sido otro día bastante largo para ambos. Pero su trabajo no había terminado, ni siquiera estaba cerca. Y ninguno de los dos tenía energías suficientes para continuar esta noche. Sólo les quedaba esperar hasta mañana.
De noche. Los dos Jaguares se encontraban sentados frente a la fogata. Y los dos, tenían la misma única idea en mente:
JAGUAR/JIN: -Tengo hambre.-
De esta manera, ambos contemplaban el fuego, casi como esperando a que de éste surgiera un estofado, o cualquier cosa que pudieran comer. Entonces, el estómago de Jin comenzó a gruñir ruidosamente, e incluso su hermano logró escucharlo. El pequeño entonces colocó su mano sobre su estómago, tratando de no hacer ruido, pero era más que evidente. El Jaguar contempló a su hermano menor por un momento.
JAGUAR: -No puede ser… Jin está sufriendo hambre frente a mí. Y todo por mi culpa. -Pensaba él. Y enseguida, él se dio la vuelta, y tomó su bolsa de viaje. Luego, de su interior, sacó las escasas manzanas que habían encontrado el día de hoy, y extendiéndole la mano a su hermano, se las ofreció a Jin, quien entonces solo observó las manzanas, mostrándose bastante atónito.
JIN: -¿Hermano…?-
JAGUAR: -Vamos Jin… ten. -El pequeño tomó las manzanas con ambas manos, mirando confundido a su hermano mayor.
JIN: -Pero… estas son para…-
JAGUAR: -Jin… por favor… sólo… come. -Apenas pudo pronunciar estas palabras, intentando no pensar en ello, pero de comer estas manzanas, volverían a cero en su búsqueda para pagar su deuda. Jin estaba aún bastante dudoso de comerlas, pero realmente estaba hambriento. Y sin pensarlo por mucho tiempo, él le dio un gran mordisco a una manzana, sintiendo el sabor haciendo cosquillear su paladar, así como todo el interior de su boca. Al Jaguar le costó mucho trabajo, pero él también comenzó a comer.
Ahora, ambos estaban comiéndose lo que tanto trabajo les había costado conseguir hoy. El Jaguar sabía que debían volver a comenzar mañana. Pero de ninguna manera iba a permitir que su pequeño hermano pasara hambre de nuevo. Entonces, a Jin comenzaron a brotarle lágrimas de los ojos. Era doloroso para él, estar comiéndose el trabajo duro de ambos, y la única posible redención de su hermano. Y en medio de sus sollozos, y de sus mordiscos, el pequeño entonces habló:
JIN: -Perdón… perdóname hermano… -El Jaguar quedó entonces sorprendido al mirar a Jin, disculpándose con él.
JAGUAR: -No. No, Jin. No tienes de qué sentirte culpable. Ésta comida era… Yo… ya encontraré cómo pagarle al Ganso… Ese fue mi error, no el tuyo. –Jin entonces solo asintió con la cabeza, aún llorando mientras comía. -Además… prometí que nunca te dejaría pasar hambre, y esa promesa es más importante para mí. -A pesar de todo lo que le estaba diciendo, él también sentía un gran pesar. Invadido por la culpa, sólo por el hecho de estar comiendo. En estos momentos, el ambiente no era el de una confortable cena, sino uno bastante letárgico, complementado por las lágrimas de culpa de Jin, y la silenciosa expresión llena de consternación del Jaguar.
Cuando de pronto, en medio de la total oscuridad, una repentina corriente de aire cruzó el campo. Esta brisa llegó hasta donde los hermanos se encontraban comiendo, apagando su fogata en un soplo. Los dos quedaron entonces en silencio, y a oscuras por un instante, cuando un leve resplandor apareció detrás de ellos. Y al notarlo, ambos voltearon a ver, mostrándose confundidos.
Encima de una roca, en medio de un pequeño remolino formado por el viento, uno que llevaba consigo hojas de durazno que volaban suavemente por el aire; se encontraba una pequeña montaña de comida. Ambos la contemplaron con estupefacción aquello, mientras el viento se disipaba a su alrededor, y las hojas de durazno caían al suelo y alrededor. El Jaguar se frotó entonces los ojos, para asegurarse de que aquello no se tratara de una alucinación. Y no lo era. Era realmente comida.
JIN: -¡Hermano! –Exclamó entonces con mucha emoción.
JAGUAR: -¡Sí! –Y ambos entonces se levantaron de un salto, y corrieron hacia esta aparición. Jin llegó hasta la roca, y tomó una cantidad de zanahorias con las manos. El Jaguar tomó a su vez todo lo que podía con ambos brazos, y volteó a ver a Jin, aún boquiabierto.
JIN: -¡Es justo lo que necesitábamos!-
JAGUAR: -¡Es aún más! ¡Vamos! ¡Hay que encender esa fogata! ¡Tenemos que cocinar la cena! –Exclamó entonces.
JIN: -¡Sí!-
Y ahora, totalmente entusiasmados, los Jaguares tomaban toda la comida, para comenzar a encender nuevamente la fogata. En ese momento, no les importaba qué era lo que había sucedido, ni de dónde había salido toda esta comida. Fuese cual sea la respuesta, no podrían estar más felices ahora mismo, ya que ahora podían comer a voluntad, y pagar la deuda del Jaguar.
Al día siguiente.
Todo había resultado extrañamente bien, sin importar realmente cómo, él y su hermano habían conseguido lo necesario para volver a ese pueblo, y poder pagarle al Ganso de los fideos por el daño que le había hecho. Pero ahora, sólo quedaba la última parte… la más difícil de todas. El hacerle frente a su equivocación, e intentar remediarlo todo. Sin embargo, solo había algo seguro… que con Jin a su lado, el Jaguar tendría la fuerza para conseguirlo. Y al momento de pensar esto último, el Jaguar volteó a ver a su pequeño hermano, y le sonrió. Jin entonces le devolvió el mismo gesto. Y entonces, ambos se encaminaron hacia el Valle de la Paz. El Jaguar tenía un error que enmendar, y sabía, que no estaría sólo en ello.
Faltaba poco menos de un kilómetro para llegar a la ciudad, cuando de pronto, los Jaguares observaron algo, y se detuvieron en ese momento, mostrándose extrañados. A la distancia, una masiva cantidad de personas caminaba por una vereda. Todos aparentemente provenientes de la misma dirección hacia donde ellos se dirigían.
JAGUAR: -¿Qué sucede allá? -Jin se mostró confundido.
JIN: -¿A dónde van todas esas personas? -El Jaguar negó con la cabeza y levantó los hombros. Pero luego, miró con más detenimiento. Había dos sujetos liderando al enorme grupo de personas. Se trataba de un Topo, y de un horrible Lagarto, el cual se encontraba esposado de pies y manos…
DE VUELTA AL PRESENTE:
Dentro del Palacio de Jade. El Jaguar había logrado perder al grupo que lo perseguía. Él corría desesperadamente entre los pasillos del enorme templo, el cual era como un laberinto para él, y difícilmente, habría de encontrar a alguien en ese lugar. Entonces, él dio la vuelta en una esquina, y observó unas escaleras, en la cima de las cuales, se encontraba una gran estructura. ¿Podría ser ahí? Se preguntaba él. E inmediatamente, se lanzó a toda velocidad hacia esa dirección, sin importarle nada. Subió las escaleras a toda velocidad, y al llegar a la cima, se detuvo abruptamente, con una gran sorpresa en su rostro.
Frente a las puertas del enorme lugar, había un par de enormes Caballos, custodiando la entrada. Ellos entonces lo miraron, y adoptaron posición de combate en un instante. Al ver esto, el Jaguar gruñó, preparándose para enfrentarlos a ambos, y ellos, al ver a tan pequeño adversario, esbozaron una burlona sonrisa.
CABALLO #1: -Mira lo que acaba de llegar.-
CABALLO #2: -Pero si es un gatito. -Dijo en medio de risas. El otro caballo volteó a ver a su compañero, y entonces le dijo:
CABALLO #1: -¿Sabes qué? No me gustan los gatos. –Y tras decirle esto, volvió su mirada hacia el Jaguar. –Realmente me fastidian. –Dijo retadoramente. Y luego de esto, todos quedaron en silencio, preparados para entrar en combate. Y unos instantes más tarde, uno de ellos atacó primero.
CABALLO #1: -¡Aaahhh…! –Gritó el Caballo, para luego ser seguido por el otro. Y ambos corrieron, arremetiendo contra el Jaguar. Y con cada paso que se acercaban, lucían más y más grandes para él de lo que parecían a la distancia… Más, verdaderamente más grandes de lo que deberían ser. Pero el Jaguar, sin embargo, mantuvo su posición, decidido a enfrentarlos a los dos.
JAGUAR: -No he llegado hasta aquí para perderlo todo. -Murmuró él, estando ahora, a escasos centímetros de su encuentro.
Había caído la noche.
Mientras que en el cementerio del Valle de la Paz, en un agujero en la tierra, en una tumba abierta, se encontraba Po, que yacía semiinconsciente entre los brazos de Tigresa.
