Capítulo 7. El cartero (NO) siempre llama dos veces
16 DE ENERO. AÑO 20XX + 2
Agencia de Inteligencia de Seguridad Pública (PSIA), Chiyoda, Tokio. 8:10 AM hora local
El viejo zorro con cara de póquer indescifrable, tiene una vida mucho más ajetreada de lo normal en los últimos meses. Hasta que la Puerta de Ginza hizo acto de presencia, solamente debían preocuparle cosas cómo averiguar información sobre los ciudadanos japoneses retenidos en Corea del Norte, los ataques informáticos en grandes multinacionales japonesas o en ministerios del gobierno... o de seguir y vigilar posibles o confirmados espías del Ministerio de Seguridad del Estado de China. Trabajo este último, que le ocupa más tiempo del normal últimamente a él y sus hombres.
A pocos años para su jubilación, no ha querido tampoco ascender y subir escalafones. Él no es el típico funcionario público que sólo quiere ascender y despreocuparse de recibir órdenes sino darlas. Lo que de verdad quiere... es practicar una lección básica del espionaje que ya utilizaban en el antiguo Japón de los Samurais o en la Grecia clásica: observar y esperar.
Porque eso es lo que hace constantemente el viejo Komakodo: observar y esperar, pacientemente, hasta que la fruta cae del árbol, madura y a punto. En una gélida mañana de invierno nublada sobre Tokio, el viejo agente de la Agencia de Inteligencia de Seguridad Pública, dependiente del Ministerio de Justicia de Japón, llega no precisamente puntual en el gran despacho o sala donde él y su equipo de hombres se pasan a veces horas, investigando o analizando información, todo lleno de archivadores, con una gran pizarra blanca con chinchetas ligadas con hilos de colores sobre nombres y más y más anotaciones con rotulador.
"Buenos días, jefe. No tiene buen aspecto" le dice uno de sus subordinados, con unos papeles en la mano, respondiéndole Komakodo "Es la espalda. Este frío y humedad son fatales para mis riñones." dice tan tranquilo con su cara de póquer mientras deja su chaqueta de abrigo larga en la percha del despacho y se quita la bufanda y los guantes.
"Tenemos información sobre los infiltrados en el Ministerio de Exteriores, jefe. Tal y cómo sospechaba... son agentes del Ministerio de Seguridad del Estado." dice seriamente el mismo subordinado. Komakodo, sirviéndose una taza de té caliente de una tetera metálica sobre un calentador de gas, responde con cara inmutable "Así que al Presidente Tokochou le pica el gusanillo, eh?"
"Tenemos a tres localizados y parcialmente identificados. Más un cuarto que se encuentra en el departamento especial del Ministerio de Defensa. El de asuntos de la Región Especial." sigue explicando el agente de Seguridad Pública a su superior, que le contesta un tanto de coña, pero a su manera...
"Aaaa... así que la Región Especial. Realmente echo de menos los viejos tiempos de la Guerra Fría en que teníamos que seguir a los agentes de la KGB en suelo japonés. Eso sí era divertido. Los del MSE eran y siguen siendo unos aficionados a su lado." dice el siempre intrigante Komakodo, echando un sorbo de su taza de te japonés.
"Eso demuestra lo que pensaba usted, jefe, y todo el equipo. Pretenden filtrar espías en Alnus. Aunque sea sólo uno para empezar." dice su subordinado serio, para continuar, endureciendo la mirada "Sólo debe pedirle la autorización al ministro y todos ellos, serán detenidos inmediatamente."
Komakodo, echa una de sus risas entre dientes intrigantes, y con mirada sarcástica, espeta "Ahora me has recordado a mi mismo jugando a los policías en el patio de la escuela de pequeño."
"¿? ¿A que se refiere?" pregunta extrañado sin haber captado la idea, contestándole Komakodo "Por qué hacerlo aburrido cuando podemos hacerlo mucho más entretenido. Especialmente... para los chinos." dice con una confiada y enigmática sonrisa en su rostro.
Su subordinado se sorprende, porque su jefe, acaba de tener una de sus ideas algo surrealistas "Oh. Eso quiere decir que..." exclama el sorprendido hombre de traje negro, diciendo Komakodo todo intrigante...
"Te lo estás imaginando, sí. Pero dejaremos que las cosas sigan su curso. "Nuestro" curso. Para que detenerles ahora y que ellos hagan ver que no saben nada y todos tan tranquilos... cuando podemos detener a su espía una vez infiltrado en Alnus, es decir, con los pantalones bajados y plantando un pino, y enseñarlo al resto del mundo, cómo si lo gritáramos a pleno pulmón." dice echándose una de sus intrigantes risas entre dientes.
Su subordinado, sorprendido, empieza a ligar cabos "Ya... ya entiendo. Si dejamos que su espía entre en Alnus y le pillamos con las manos en la masa, entonces habremos dejado al Ministerio de Seguridad del Estado e incluso al gobierno chino, en evidencia ante el resto del mundo."
"Eres bueno, Takashi. Sin duda este trabajo te sienta mejor que siendo únicamente el chico de las fotocopias en la central de la Policía Metropolitana" le dice Komakodo mirándole con sonrisa burlona.
"Em... gracias, jefe" le responde el subordinado, Takashi, aun sorprendido "Pero ahora que lo menciona... por qué me fichó a mi, un simple subinspector de investigación criminal de la Policía Metropolitana de Tokio?" le pregunta un tanto extrañado, y la respuesta de Komakodo, de nuevo, le deja a cuadros.
"Por dos cosas. Porque eres un buen investigador. Y segundo, porque cómo me dijo un buen amigo... es necesario que haya hormigas holgazanas entre un mar de hormigas obreras." dice con sonrisa confiada, ordenando a su subordinado "Por ahora mantened la vigilancia de todos ellos en todo momento. Especialmente de quien pretenden filtrar en nuestra Región Especial. Una vez esté dentro... él será la ingenua mosca y nosotros la araña que se dará un festín." dice todo intrigante.
"Entendido, jefe. No se preocupe. No les quitaremos los ojos en ningún instante. Sabremos de ellos hasta la curva de sus meadas." dice con absoluta seguridad, cuando entonces, suena un teléfono fijo sobre una de las mesas del despacho, contestando otro de los subordinados, que trabaja en un ordenador con las mangas de la camisa arremangadas y la corbata aflojada.
"Oficina seis. Departamento de contra-espionaje. … ¿El jefe? ¿Quien es usted?" el subordinado endurece la mirada al darse cuenta que tiene un agente extranjero, al otro lado de la línea. Cuando...
"¡Jefe! Una llamada externa para usted. Creo que ese yanqui de la otra vez. … Graham Morris." el otro subordinado, Takashi, se sorprende enseguida, pero Komakodo ni se inmuta.
"¿Ese agente de la CIA? ¿Cómo ha sabido..." dice Takashi sin entenderlo, cuando Komakodo, sin inmutarse, coge el teléfono y hablando intrigante con ironía muy fina...
"Hola, Graham. Gusto en oírte tras tanto tiempo. Perdona que no hayamos estado pendientes de ti, pero es que habéis sido tan buenos niños últimamente..." pero entonces, al otro lado de la línea, Graham le cuenta algo que al viejo zorro de Seguridad Pública, le hace abrir los ojos cómo naranjas... porque es algo serio. Muy serio. "Cuando y donde nos vemos para hablar. … Sin duda es algo importante. Te noto muy nervioso, Graham. Demasiado incluso. … Bien. Entonces procura mantenerte con vida hasta entonces. Nos veremos allí en dos horas." cuelga el teléfono con la cara mucho más seria.
"¿Qué quería ese yanqui, jefe? ¿Felicitarle el año nuevo?" dice el subordinado con ironía, pero Komakodo le responde intrigante "Su "jefe" no es para tomárselo a broma, jovencito. Richard Stravinski es un tipo que la humanidad debería desear que nunca hubiese nacido. Me extraña cómo aun no ha ocurrido nada raro. Sobre todo en lo referente a la puerta. Pero parece que Graham... se ha dado cuenta." dice muy intrigante.
Komakodo ahora, tiene que verse con ese agente de la CIA en Japón que más de un año antes, tenía órdenes directas del presidente Dyrrell para capturar a las visitantes del otro mundo y llevárselas para los Estados Unidos. Pero ahora, ese mismo hombre rubio de ojos azules y facciones muy robustas, ha descubierto algo que no quería ni esperaba descubrir. Porque lo que ha descubierto... ha puesto su vida en peligro. ¿Qué debe ser? El viejo Komakodo será la primera de otras muchas personas en saberlo... y también en poner su vida en peligro por ello.
EN EL MISMO INSTANTE
Palacio Imperial. Italica, Capital del Imperio Reconstituido. 8:40 AM hora local.
Han tenido que pasar su primera noche fuera de Base Alnus y en una ciudad de otro mundo, durmiendo sólo unas pocas horas de noche. Aunque saben que el ejército de Zorzal aun puede tardar cómo mínimo tres días en llegar, tienen que acompañar a la guardia de palacio y a las caballeros de la Rosa en la guardia nocturna, porque nunca se sabe cuando Zorzal, o quien no saben, puede intentar de nuevo asesinar a Molt Sol Augustus o a su hija, la emperatriz Piña.
Pero la noche ha pasado sin ocurrir nada y ya bien entrada la mañana, todos están levantados y en posición. Y es que aunque desde Palacio les han invitado a comer, han rehusado la oferta, porque prepararse para el ataque, es prioritario. En el ángulo entre las murallas este y sur de Italica...
"¡Capitán!" le llama la atención Kuribayashi a Itami, firme y saludando, y él le responde tan tranquilo "¿Están ya en posición las ametralladoras?"
"Sí. Los puntos más vulnerables del flanco este. Las que tenemos entre las cuatro unidades de reconocimiento. Nuestra Minimi y la de los franceses y chilenos, más la MG 4 de los españoles." le responde firme Kuribayashi, pero le responde Itami con cara de aburrimiento...
"No tendrá mucho sentido situar ametralladoras alrededor de la muralla cuando el ejército atacante no se nos podrá acercar ni a kilómetros antes de ser arrollado por la artillería, las fuerzas aerotransportadas y las ametralladoras atrincheradas de las lineas de defensa avanzadas. Otra cosa será contra los dragones volantes que intenten atacar directamente aquí. Hasta que no lleguen los Tipo 87 y los Oerlikon de los españoles, es nuestra mejor defensa contra ellos." dice Itami mirando con su cara aburrida hacia fuera la muralla, hacia el valle que se extiende ante ellos repleto de campos y tierras de cultivo.
Le pregunta Kuribayashi "¿Y que hay de nuestros Phantom? ¿Y de los aviones extranjeros que permanecen en la base aérea contigua a Alnus?" y le responde Itami tan tranquilo "Esos aviones aun no han terminado de montarlos que yo sepa. Aunque sus pilotos llegarán hoy mismo. De momento, nos enviarán cuatro helicópteros de combate, dos de nuestros Cobra y los dos Tigre de los franceses. Para los de arriba, y no me refiero al General Hazama, si se pueden ahorrar el gasto de tener que desplegar los cazas mejor que mejor para ellos. Aunque si por mi fuera, nos irían de perlas. Cómo más medios, más rápido acabaremos con esto." dice Itami devolviendo la mirada simpática a Kuribayashi, que le responde mirándole mal "Capitán, que esto no es una película de Rambo." y Itami le responde en broma "¿De veras? Pensaba que a ti te molaban más las de Chuck Norris."
"Ni uno ni otro, capitán. Yo soy más de los Siete Samurais de Kurosawa" le responde Shino con estúpida mala cara hacia su superior, para más seria, decir "Aunque lo que me pregunto... es por qué nosotros no hemos traído nuestros Apache hasta aquí y los franceses sí han traído sus Tigre. ¡Seguro que ver los Apache y los Tigre en acción uno al lado del otro sería una auténtica pasada!" exclama ilusionada cómo una niña con un juguete nuevo, y Itami se le queda mirando con una ridícula mueca en la cara cómo diciendo cómo no lo pagas tú, cuando entonces, se le acerca Xavier, Gabrion y Valles.
"Todas nuestras tropas están repartidas alrededor de la muralla defensiva, capitán. Pero no me acaba de gustar esto. Creo que será un despliegue inútil." dice Gabrion seriamente, cuando se suma Xavier...
"Visto lo visto lo que pasó ayer... ¿No sería más efectivo situar esas ametralladoras y nuestras tropas en puntos claves dentro de Italica? Al menos, para hacer desistir a posibles espías que aun haya dentro de la ciudad o del mismo palacio imperial." advierte el teniente catalán también seriamente, pero le contradice el chileno...
"No estoy de acuerdo. Situar ametralladoras y tropas con fusiles automáticos dentro de una ciudad repleta de civiles inocentes... eso es justamente lo que querrían ellos. Y especialmente Zorzal. Están bien cómo están. Sólo esperemos que no nos toque dispararlas ni una sola vez." dice un tanto preocupado el capitán Valles, cuando le dice Itami...
"En eso estoy totalmente de acuerdo contigo, capitán Valles. Pero estamos aquí para eso, no crees?" le dice un tanto burlón el japonés.
Valles, sonriendo confiado con los ojos cerrados, le responde "Que remedio. O me quedo aquí o este mes me quedo sin cobrar, jajaja." acaba diciendo de coña.
Explica Itami más serio "Para proteger a Piña y los suyos tiene a sus propios caballeros. Los conozco y podemos fiarnos de ellos. Otra cosa, será la guardia de palacio. Muchos de ellos servían a Zorzal o a su padre antes de hacerlo para Piña. Sería bueno que alguien los tenga vigilados." dice Itami pensativo, siguiendo "Teniente Roig. ¿Qué hay de sus defensas anti-aéreas? ¿Podremos contar con ellas a tiempo?"
"Sí, capitán. Aunque con algunos cambios" le responde serio y seguro Xavier " Traeremos un solo Oerlikon de 35 mm para la protección de la ciudad. Aunque lo que de verdad nos servirá son los misiles tierra-aire ligeros Mistral. En la batalla de Madrid, ya demostraron ser muy efectivos contra los dragones. Sean uno o muchos los que se acerquen demasiado a Italica..."
"Oohhh, por qué no nos han dado a nosotros esos juguetes de buen comienzo?" exclama un Itami sorprendido "Deben ser menos potentes que los cohetes anti-tanque pero mucho más precisos y efectivos."
Xavier le responde "Traerán al menos unos veinte. En lanzadores portátiles para soldados de infantería. Podemos repartir uno entre cada uno de nosotros. O incluso entre las caballeros de la Rosa, si les enseñamos a utilizarlos." dice el teniente español, siendo cortado por Gabrion
"Es una buena idea. Ya que las caballeros no tendrán que luchar con espada, podrán hacerlo con misiles. Yo mismo y mis hombres nos encargaremos de instruirlas." dice sonriendo confiado, pero Xavier, con algo de desconfianza pero mirada sarcástica, espeta "¿Vosotros? Esos misiles son nuestros. ¡JA! El cabo Buenaventura tiene razón. Los extranjeros siempre nos robáis las chicas a los españoles." dice en broma... porque desde que pudo hablar con su hijo ayer, está de mucho mejor humor.
Gabrión, riéndole la gracia, suelta "Jajaja, porque sois feos y gañanes, jajaja." dice en broma.
Kuribayashi le pregunta entonces a Itami "Capitán. ¿Qué pasa con Lelei? ¿No regresa hoy con nosotros?"
Itami, mira su reloj de pulsera digital y responde "A esta hora el Chinook estará a punto de despegar de Rondel. Según me han informado desde Alnus, dará un poco de vuelta para evitar sobrevolar la antigua capital imperial. Les tendremos aquí en menos de dos horas si todo va bien." dice serio... cuando poniéndose su cara azul del horror, espeta "Lo que no entiendo es porque esa zumbada tiene que acompañar a su hermanastra hasta aquí. Sólo rezo para que no la monte gorda ante Piña y su padre."
Kuribayashi, Gabrion, Roig y Valles, se quedan mirando extrañados ante que quiere decir Itami con esa estúpida cara de horror, porque ellos no saben nada de la medio loca y desastre, pero atractiva y bien dotada de la hermanastra de Lelei. Pero es la joven maga la que de verdad viene con un buen pan bajo el brazo. Y ese pan, es el resultado de sus investigaciones sobre esas puertas que se abrieron sólo por un instante en París, Madrid y Santiago de Chile hace ya casi un mes.
DOS HORAS DESPUÉS.
Mirador de la Tokyo Skytree, Sumida, Tokio. 11:00 AM hora local
Tras pagar la entrada y subir por el ascensor de alta velocidad, Komakodo llega el mirador de la que de momento, sigue siendo la torre (que no rascacielos) más alta del mundo, con sus 634 metros de altura. El personal uniformado se postra ante las personas, turistas nacionales y extranjeros, familias o incluso parejas que se pasan por ahí para admirar las espectaculares vistas de Tokio y más allá, que desde unos muy respetables 350 metros, se pueden observar.
Pero ni Komakodo es un turista, ni está ahí para admirar ningunas vistas. Porque tras andar lentamente haciéndose el despistado... encuentra quien debe buscar. Solo, en un rincón, de espaldas a él, sin inmutarse lo más mínimo ante lo que tiene delante. Al viejo zorro de Seguridad Pública, sólo le hace falta hacer una leve inclinación afirmativa de su cabeza a uno de sus dos hombres que ya están ahí desde hace largo rato, vigilando la seguridad de su encuentro. Acaba por ponerse al lado mismo de Graham Morris. Sólo con echarle una mirada... se da cuenta que el agente de la CIA está claramente incómodo, con gotas de sudor frío y cara de miedo, mucho miedo en su rostro. Y no precisamente por miedo a las alturas.
Komakodo, devolviendo la mirada hacia las vistas y su cara de póquer, le suelta al norteamericano "Una bonita perspectiva de la ciudad. Es cómo os gusta mirar al mundo desde vuestro punto de vista. Pequeño a vuestros pies, cómo si el resto fuéramos gusanos insignificantes. Aunque no me estoy refiriendo a ti, por supuesto. Tú sólo eres un peón más. Me refiero... a Richard Stravinski" dice todo intrigante.
En cuando le dice ese nombre, el de su jefe supremo, el Director General de la CIA, Graham se asusta aun más, dando un sobresalto. Nunca se hubiera imaginado que ese muy extraño tipo con gafas... tendría en mente desarrollar algo así.
"Tienes miedo, verdad?" dice Komakodo intrigante sin mirar a Graham "Si me cuentas un bonito cuento, puede que te protejamos el pellejo e incluso te escondamos en lugar seguro. De lo contrario... no dudaremos en devolverte a la embajada estadounidense de una patada a tu culo blanco." dice ya con más malas pulgas, cuando Graham, sin mirarle pero con cara de mucho miedo, le dice...
"No ha sido por lo que te he llamado de por qué estoy aquí. También... hay algo más." dice muy y muy serio pero atemorizado, sin mirarle.
"Uooo." dice burlón, haciendo ver que no se lo toma en serio, pero en realidad si "¿Más secretos todavía? Si es interesante, no te lo guardes para ti. Cuéntame. Cuéntame más."
"Antes de decírtelo... avisarte que la información que te he transmitido desde mi teléfono cifrado es cierta. La carga de 300 kilotones llegará en una semana al puerto de Yokosuka... directa para Alnus." advirtiéndole seriamente el espía norteamericano, añadiendo "Su gobierno no está enterado. Pero sí... la cúpula. El Presidente de la República. Porque el DGSI tiene un agente suyo que ya lo sabe y le ha informado."
"Aaaa... y... dime. ¿Es acaso... alguien que conozco?" pregunta muy intrigante Komakodo. Y la respuesta de Graham, es aun más desconcertante.
"No. Pero sí hay alguien en Japón que le conoce. Y ese alguien ya sabe... que está en Alnus. Con la expedición francesa."
Lo que acaba de decirle el atemorizado agente de la CIA, hace girar la mirada del viejo agente de inteligencia japonés hacia el norteamericano. Acaba de informarle de la cabeza nuclear francesa que están trayendo en secreto directa hacia Alnus en el más absoluto secreto. Pero lo que aun tiene que decir Graham Morris...
"La cabeza nuclear llegará aquí cómo está previsto. Los que tienen la responsabilidad de hacerlo continuarán con su misión hasta el final. Pero quienes lo han ordenado..." dice preocupándose aun más, y Komakodo, "jugando" a las adivinanzas...
"Bien... muy bien... vamos por partes. Si no lo he entendido mal... alguien en Francia, dentro del ejército, altas instituciones del Estado o el gobierno..." dice Komakodo intrigante, intentando sonsacarle lo que quiere oír a Graham, cuya respuesta deja al japonés de piedra.
"Eso ya no importará. Ella... ya no vivirá para verlo. Es cuestión de horas... que acabe muerta." dice muy y muy preocupado, incluso tenso. Y añade "Y esa muerte, por el mero hecho de haberme pasado esa información... también me llegará a mi."
Komakodo, dejándose de tanta intriga, se pone serio y va al grano, porque no le está gustando nada lo que oye "De que estás hablando. ¿De un asesinato? ¿Relacionado con esa cabeza nuclear francesa?"
Y entonces... con una marcada cara de terror en su rostro, Graham deja caer algo al suelo: un pendrive.
"Cógelo. Tienes que cogerlo. Antes de que acaben definitivamente conmigo." Komakodo, que se está empezando a extrañar de verdad, recoge ese pequeño objeto del suelo, mirándolo por un instante, advirtiéndole Graham sin mirarle y endureciendo la mirada "Asegúrate de desconectar el ordenador de la red cuando lo veas. Y una vez visto... destruir el ordenador o también irán a por ti."
"Oye oye oye... te estás tomando demasiadas precauciones para un simple montón de datos. Porque... es sólo eso. No?" dice de nuevo intrigante el agente de inteligencia.
Graham, mudo por un instante, pero con una cara muy seria y de terror al mismo tiempo, responde...
"El proyecto que empezó ese viejo loco... lo ha reemprendido Stravinski. … El proyecto 2/71." frase corta que deja a Komakodo extrañado pero al mismo tiempo... con ganas de más.
"¿El proyecto... 2/71? ¿Y quien es el "viejo loco"?" pregunta Komakodo ya verdaderamente intrigado, pero Graham, no se atreve ya a seguir hablando.
"Ahora mismo me estarán vigilando desde ahí abajo. Mientras esté en un sitio público con gente no me harán nada. Pero en cuando me quede solo, sea donde sea..." dice ya temblando de miedo, cosa que Komakodo se fija con mirada muy seria, y le propone...
"... Sólo tienes que pedirnos protección... y se te dará." dice Komakodo muy seriamente, pero el americano...
"No." dice cerrando los ojos, cómo aceptando su fatal destino. "Tienes que ver lo que hay ahí. Y una vez lo veas... entenderás que quiero decir. … Vete. … Por favor, vete."
Komakodo se le queda mirando serio por un instante, preguntándose en su cabeza si realmente puede ser una nueva trampa de los estadounidenses. Pero cree que no... porque entiende, sospecha y ahora sabe... que el enigmático y muy extraño Director General de la CIA... está tramando algo. Se mete el pendrive en un bolsillo interior de la chaqueta... y se marcha de allí sin decir ni adiós.
Una vez abajo, ya fuera de la enorme y altísima torre tokiota, de camino al coche negro Toyota Crown que les espera aparcado...
"Jefe. ¿No vigilamos a ese sujeto? Es un agente de la CIA fichado y conocido. ¿Es fiable que nos acerquemos tanto a él y recojamos su información supuéstamente confidencial?" pregunta uno de sus dos subordinados. Pero Komakodo, que se detiene un momento para echar la mirada para atrás, hacia el mirador de la torre, dice con cara afable...
"No. Él lo ha querido así. Y es lo correcto. Esto puede ser mucho más peligroso de lo que parece en un principio. Y no ha querido involucrarnos." acaba suspirando cerrando los ojos, para devolver la mirada al frente, ya más seria y...
"Estad atentos por si nos llaman desde la Policía. Desde homicidios." dice Komakodo seriamente, para preguntarle sorprendido su subordinado "¿Homicidios? Pero... jefe..."
"El cadáver de Graham no tardará mucho en aparecer. Investigaré personalmente el contenido de la información entregada." dice Komakodo más pensativo, para seguir "Hay que informar al ministro en persona sobre lo de la cabeza nuclear en camino hacia Japón y alertarle del infiltrado dentro de la fuerza expedicionaria francesa en Alnus. Ya que seguramente los franceses querrán mantener este "pequeño desliz" en secreto... mejor será que nosotros también. Ya se encargará el ministro de Defensa Taro Kano de decidir si el General Hazama debe saberlo y que medidas debe tomar. Vamos."
Komakodo y sus dos subordinados acaban marchándose de allí, dejando a aquel antes arrogante y calculador agente de la CIA sólo y quien sabe si en cualquier momento... muerto a manos de alguien absolutamente desconocido. O puede que... no tanto.
EN EL MISMO INSTANTE
Italica, Capital del Imperio Reconstituido. 11:30 AM hora local
Los integrantes de la fuerza multinacional han pasado su primera mañana en Italica esperando un aun lejano ataque de uno de los ejércitos de Zorzal que aun no llega ni se le espera para hoy ni para mañana. En este momento preciso, hay calma y tranquilidad... y una de las parejas (que nació con acción nunca mejor dicho en el penúltimo capítulo del anime, el 23), aprovecha el momento para estar a solas un momento en un rincón de la muralla. Kengun y Beefeter E Caty, en nuestro mundo, puede que no fuesen bien vistos, por la diferencia evidente de edad y lo malpensada que mucha gente puede llegar a ser. Aunque Kengun parece algo de mal humor.
Mientras ambos están solos y apartados de los demás en una parte del muro defensivo de Italica...
"Estoy contenta que al final hayas venido a verme." dice ella tímida y sensible, cuando normalmente, es todo lo contrario... pero ve que él hace mala cara, cómo pensando en algo. "¿Te preocupa algo? ¿Algo... va mal? O es... culpa mía?" pregunta ella bajando la cabeza, cómo sintiéndose culpable. Kengun, siempre tan duro y estricto, no tiene tanto tacto con las mujeres, pero lo intenta. Disculpándose con las manos, sonrojado y nervioso...
"¿Eh? ¡No! No... no es culpa tuya, mujer. Yo... quiero decir... que... suerte tengo de ti. Porque en casa..." acaba suspirando preocupado... hasta que ella, entristecida, saca conclusiones precipitadas.
" … Es por tu esposa, verdad? Sabe de lo nuestro." dice desviando la mirada, avergonzada, pero él le replica, sonriendo con tristeza...
"¿Mi esposa? Por eso no debes preocuparte. Ya hace cinco años que se fue de mi lado." dice entristecido, sorprendiendo a Caty.
"Entonces... cómo Itami, tú..." dice ella sorprendida al creer que Kengun también tiene una "ex". Pero nada más lejos de la realidad.
El maduro y fuerte coronel, se ríe con tristeza y le responde con mirada triste "No, Beefeter. Soy viudo. Mi esposa, Kanako... murió hace cinco años. De cáncer. Intentaron salvarla pero... no lo consiguió. Fue uno de los pocos momentos en toda mi vida en que lloré hasta que los ojos se me secaron de lágrimas." ella se queda muy sorprendida al saber que Kengun, el pedazo de hombre que es cómo un Clint Eastwood en el Sargento de Hierro pero a la japonesa, demuestra tener sentimientos y un corazón absolutamente humano.
"Aunque lo que me entristece ahora... es que anoche intenté hablar con él por teléfono y..." Kengun echa un suspiro de profunda preocupación "Intenté decirle que vendrías conmigo un día de estos a mi mundo. Para que te conociera. ¡Ja! Pero... es obvio que me odia." dice Kengun entristecido y decepcionado.
"A... quien... te estás refiriendo?" pregunta aun sorprendida la caballero de la Rosa de ojos azules oscuros y cabello oscuro corto.
"A mi hijo, Beefeter. A mi único hijo." dice Kengun con una inusitada para él mirada cariñosa.
Ella se sorprende aun más, pero acaba poniéndose seria, al darse cuenta que es obvio que esto pasa por su evidente diferencia de edad. Ella con 19 años y él con 44, ella podría ser perfectamente su hija. Sin embargo, no le importa. Quiere a Kengun, lo tiene claro, y está absolutamente decidida a seguir a su lado.
"Cómo... cómo es tu hijo? ¿Cómo se llama?" pregunta ella ya más amable, con intención de animarle.
"¿Mi hijo? Pues lo creas o no, tiene tu misma edad, Beefeter. Se llama Tsukiaki y pronto cumplirá los 20 años. Está en su primer año de universidad. Y es lo único que le ocupa y preocupa. Hasta el punto... de ponerle en contra de su propio padre." dice él incluso un tanto enfadado y con menosprecio.
Caty no lo entiende "¿Eh? ¿Qué quieres decir?" y Kengun le responde "Nada. Nada importante. Te lo explicaría durante horas y no lo entenderías." Entonces ella se abraza a él, sonriendo cariñosa y sonrojo amoroso a la cara, poniéndole a él también sonrojado.
"No quiero que sufras por todo eso. Y no me importa lo que piensen los demás de nosotros. Lo único que sé es que te quiero. Y por eso..." acaba diciendo separándose de él y desviando la mirada toda tímida.
"¿Eh? ¿Quieres decirme algo?" dice él sin entender nada, insensible a lo delicado del momento para ella.
"Que... em... esto..." dice Caty sonrojada, tímida, sin atreverse a soltarlo "Que... ayer... Bozes... me dijo que... bueno que... me preguntó si yo... yo... yo y tú... ya..."
"Ya que, Beefeter. No tengo todo el día." dice él ya de mejor humor, incluso con cara sarcástica.
Y ella, sin cortarse un pelo y mirada decidida pero sonrojada, lo suelta "¿Cuando me harás una mujer?"
"¿Eh?" kengun se queda de piedra, y poniéndose también tímido y sonrojado (cosa rarísima de ver en él), le responde "Em... pues... bueno... no... no te digo que no, pero.. sólo... sólo te pido que..."
"El que" dice ella mirándole cómo una tonta enamorada, y Kengun, echando un suspiro y centrándose, le responde con cariño "Sólo te pido... que me des tiempo. Yo también te quiero, Beefeter. Aun no acabo de acostumbrarme a la idea que después de tanto tiempo... vuelva a sentirme querido. Pero te prometo que cuando llegue el momento... te amaré con todo mi corazón. Te lo juro." acaba diciendo con mirada segura pero cariñosa hacia ella, que se pone roja cómo un tomate.
"Shunya..." le dice ella completamente enamoradiza... y la pareja, acaba besándose... pero cómo no se puede tener siempre todo en esta vida, alguien aparece para interrumpir: Itami acompañado de dos de las caballeros de la Rosa: Panache Fure Kalgi y la más joven y despistada Shandi Gaff Marea.
"Os he pillado, parejita." dice Itami con sonrisa burlona, haciendo que la pareja se separen súbitamente, sonrojados y nerviosos y se hagan los despistados.
"P p pe pero que está pasando aquí!? ¡Tú, besándote con este fuerte y apuesto hombre de verde!? ¡Por qué! ¡No es justo! ¡Por qué no se me acerca a mi ninguno!?" exclama Shandi quejándose cómo una niña caprichosa, y a los demás se les cae una gota con cara ridícula de circunstancias, y Panache, le dice en broma, burlándose de ella con cara y pose de presumida "Porque eres bajita, tienes voz de urraca y los pechos muy pequeños. Ni los orcos se fijan en ti."
Shandi, quejándose estúpidamente "¡Aaahhhh! ¡Que cruel eres! ¡Yo no soy tan fea!"
Beefeter, aun sonrojada y frunciendo el ceño "¡Ejem! Queríais algo?" respondiendo Itami...
"Jejeje, emmm... sí, queríamos algo. Kengun, acaban de informarnos por radio de la llegada del Chinook de tu unidad aerotransportada con Lelei y compañía a bordo. También mañana por la mañana a primera hora llegará el grueso de la fuerza defensora de Italica." le explica Itami con su buen humor habitual
"Ya lo sé, capitán" le responde Kengun en su habitual tono más serio "La artillería japonesa y española, nuestra fuerza acorazada de tanques junto a la chilena, y las fuerzas aerotransportadas japonesas y francesas."
"También estará por ver si además de nuestros F-4 Phantom, podremos disponer también de los Super Etendard franceses." explica también Itami "Los F-5 chilenos seguro que estarán listos a tiempo, son aparatos de una complejidad técnica no demasiado elevada. En cambio los Harrier españoles pueden tardar más tiempo. Al ser cazas de aterrizaje y despegue vertical y con su complejo sistema de turbinas y demás, les puede costar toda la semana tenerlos a punto. Así que no podremos contar con ellos."
"No importa, capitán" le responde otra vez Kengun "con los cuatro helicópteros de ataque para defender a baja altura y cuatro cazas más para derribar los dragones desde arriba, sus capacidades aéreas serán eliminadas en un momento. Y sin capacidades aéreas, con nuestra artillería y la de los españoles, habrá más que de sobras para hacer puré al ejército de Zorzal." acaba diciendo el fornido coronel japonés, con sonrisa confiada.
"Desde luego no te andas con chiquitas, Kengun. Jejeje" dice riendo tontamente con cara de circunstancias.
"¡Capitán!" le grita el cabo Takeo Kurata desde atrás a cierta distancia, respondiendo Itami "¡Dime, Kurata! ¿Alguna novedad!?"
"¡Mire! ¡El helicóptero! ¡Lelei ya está aquí!" le grita de nuevo Kurata señalando al cielo en dirección sudoeste.
Todos bajan corriendo de la muralla y salen afuera... y efectivamente, el Kawasaki CH-47J de la JGSDF, con su camuflaje de verde y marrón claro, y su escudo del sol naciente de Japón en el lateral y la barriga del aparato, aterriza enfrente la muralla de Italica, al lado del otro helicóptero, el Fuji UH-1J que sigue ahí estacionado. En cuando las aspas van deteniéndose al mismo tiempo que lo hacen los dos motores, la compuerta automática trasera se abre... y junto a otros soldados de las FAD, por fin ha regresado: Lelei La Lelena. No sola, cómo es sabido, sino acompañada de la maga maestra Mimoza La Mer y la hermanastra de Lelei: Arpeggio El Lalena.
"He vuelto... Itami" dice Lelei con una tímida pero bonita sonrisa en su cara hacia Itami, que igualmente sonriente "Bienvenida, Lelei. Te echábamos mucho de menos. Desde luego sin ti, esto no es lo mismo." dice dándole la bienvenida a la joven maga... que se sonroja al ser recibida por Itami. Pero Lelei y Itami, son apartados por un fuerte empujón: el de Arpeggio, que tapándose la boca y con la boca hinchada, sale corriendo del helicóptero con cara de horror... para ir directamente a arrojar, a vomitar, sobre el muro de Italica.
Itami y Lelei se la miran con estúpida cara de circunstancias, cómo diciendo ya empezamos, cuando Mimoza, con su siempre exacerbado buen humor y cara de sonrisa boba...
"Ara ara, ya no podía más la pobre. Se ha mareado cómo una sopa" dice echándose la mano a la cara, pero Lelei suelta mirando su hermanastra con su peculiar mala cara "Va de dura por la vida pero es una blanda. Se marea hasta en carreta."
Cuando Arpeggio termina de arrojar con cara de horror sobre el muro y aun mareada... alguien se le acerca a darle un pañuelo. Uno de los soldados extranjeros que...
"¿Se encuentra bien, señorita? Menudo grafitti ha pintado en el muro de la capital imperial" le dice en broma pero intentando ser amable el sargento Gerard Kuillon, que inexplicablemente, con esa atractiva mujer que no ha visto nunca, se está comportando cómo debe, cosa que a ella no le disgusta. Aunque sólo por un instante, porque en cuando ve a Gabrion... con cara estúpida de sorpresa total, empuja la cara de Kuillon, apartándolo cómo si no fuera nadie, y se acerca a ver más de cerca al muy atractivo teniente francés, hablándole deprisa y con mirada más bien de loca, suelta...
"¡Oye! ¿Eres también un hombre de verde? ¿Eres un conde o un noble de por aquí? ¿Cuantas tierras tienes? ¿Y posesiones? ¿Te interesaría contraer matrimonio conmigo? Seré una buena esposa, quizás un poco malgastadora no lo niego, pero dime que estás soltero!" pero no puede decirle nada más. El hacha de Rory es clavada con furia en el suelo ante ella, cosa que a la hermanastra de Lelei la hace caer de culo con estúpida cara de horror, y Rory, cogiéndose al brazo de Gabrion, le suelta, toda presumida y seductora "Lo siento, jovencita. Pero yo le he visto primero. ¿Verdad, "mon amie"?" Gabrion acaba riendo estúpidamente cómo diciendo qué he hecho yo para merecer esto?
"Desde luego tu hermanita no ha cambiado lo más mínimo, jejeje" dice Itami riendo tontamente, y Lelei, con su voz aséptica, le responde "Desgraciadamente. Pero ella es así. … Itami"
¿Mh?" dice el capitán, interesándose todo amable por la joven maga de cabello y ojos azules, y ella le explica "He venido hasta aquí por si necesitáis una mano para defender Italica de los ejércitos de Zorzal. Y sobre mis investigaciones..." dice visiblemente preocupada.
"¿Eh? ¿Qué te ocurre? ¿Ha ido algo mal?" le pregunta Itami interesándose por ella.
"Em... no... no es eso. Pero es que... prefiero explicarlo cuando regresemos a Alnus. Es importante." dice ella aun más seria de lo habitual en ella. Itami se queda sin entenderlo, pero entonces Tuka se acerca "¡Lelei! ¡Por fin has vuelto!" se abraza riendo alegre a quien ya es una buena amiga, acercándose también Rory "Bienvenida de nuevo, Lelei. Que lástima que hayas estado todas estas semanas fuera. No sabes lo que te has perdido." Itami simplemente sonríe cariñoso al ver a sus chicas... aunque se queda más desconcertado cuando Rory y Tuka se llevan a Lelei ante Gabrion, para...
"Philliiiipe." Dice Rory trayendo a Lelei ante el atractivo Gabrion... y Lelei, obviamente, no puede evitar sonrojarse al ver a tan guapo hombre ante ella... pero la viejuna de Mimoza se pone en medio "¡Ara ara ara! ¡Que guapo que guapo! ¡Que guapo es este extranjero! ¿Te interesa una mujer con experiencia?" le dice la vieja maga intentando ligar con Gabrion, y causando que éste, echando un suspiro con el ceño fruncido, ya harto, espete "Me voy a mi sector de la muralla. Avisadme cuando lleguen los españoles con sus Mistral para instruir a las caballeros de la Rosa en su uso" se va con mala cara.
"Ara ara, le he molestado o algo?" dice sin entender que ha hecho, y las demás chicas le miran mal cómo diciendo por qué no te buscas a otro, vieja. Apartados de los demás, Kuillon, en voz baja para si mismo y todo molesto...
"Aghhh... joder. El mundo está tan mal repartido. Desde luego no tengo suerte." cuando se le acerca Arpeggio, sorprendentemente amable y...
"Toma." dice devolviéndole el pañuelo que el sargento francés le dio antes "Gracias por prestarme tu pañuelo. Y... em... perdona por el empujón y eso." dice haciéndose la tímida, desviando la mirada. Pero el sargento narizotas de ojos verdes, le responde sonriente y amable.
"Agh, no pasa nada, mujer, jajaja! Si es de papel, puedes tirarlo... si... quieres... jo-der que... tetas" acaba soltando mirando fijamente los grandes pechos de Arpeggio bajo su ropa blanca de maga, por un instante, pero al final acaba removiendo la cabeza, cómo queriendo dejar de comportarse cómo un baboso pervertido ante aquella desconocida. "¡Perdón! ¡Quería decir... em... esto... soy... ¡Soy el sargento Gerard Kuillon!" acaba exclamando nervioso y sonrojado, poniéndose firme y saludando a aquella chica, que no entiende nada, pero acaba riendo tímida tapándose la boca, cuando su hermana, al pasar por detrás suyo y sin mirarla, le suelta una puya "¿Ahora te gustan narizones, hermana?" dice Lelei cómo si nada con su voz aséptica, y Arpeggio, una vez más, se cabrea, exclamando con el puño en alto "¡SÓLO INTENTO SER AMABLE, DESCONSIDERADA! ¡VETE CON TU HAREM DE HOMBRES GUAPOS A OTRA PARTE Y NO TE PREOCUPES POR TU ESTÚPIDA E INÚTIL HERMANASTRA!" acaba diciendo cabreada, bajándose de hombros con cara de derrota, al darse cuenta que vaya donde vaya y esté donde esté, su hermanastra pequeña siempre lo hace mejor que ella... pero entonces, Kuillon, le pone una mano en el hombro, sonriéndole amable, y le dice...
"Oye, Arpeggio, verdad? No... no le hagas caso. Quizás acabo de conocerte, pero... em... creo que eres una chica con carácter, cosa que me gusta mucho, pero... em... también eres... eres muy bonita, en serio. Para mi lo eres." que un hombre cómo Kuillon, normalmente maleducado, de malas formas y maneras y que lo único que busca en una mujer, es que esté bien dotada y sea facilona, sea amable con una mujer atractiva, es toda una rareza. Pero que Arpeggio, que tampoco es que sea un ejemplo de educación sino todo lo contrario, responde cómo responde, también es todo una rareza.
"De... de... de verdad crees eso de mi?" dice sonrojada y con ojos de gatito, haciéndose la niña buena.
"Jajaja, claro. Em... no deberías ir con los demás para adentro? Creo que van a ver a la emperatriz en persona." le dice Kuillon con cara de circunstancias, rascándose la sien con el dedo.
"¡Aaaahhhh!" Espeta la hermanastra de Lelei con cara de horror "¡ESPERADME, MALDITA SEA! ¡NO ME DEJÉIS EN RIDÍCULO ANTE LA EMPERATRIZ PIÑA DE BUEN COMIENZO! ¡ESPERADME!" arranca a correr para regresar con el grupo de Itami, Lelei y compañía... y Kuillon, sonriendo tímidamente, mira cómo se marcha. ¿Acaso... por fin ha tenido un golpe de suerte y ha conocido a una chica que valga la pena? Que está medio loca también es verdad. Pero una chica que además de tener una buena delantera cómo a él le gustan, ha conseguido despertar su parte amable, que también la tiene. Pero el romanticismo y amabilidad se acaban, cuando desde arriba la muralla, el sargento español, el enorme y musculado Aitor Aiguren, burlándose de Kuillon...
"¡Eh, Gabacho! ¡Por fin has ligado, caguen la ostia! ¡La pobre estaba tan mareada que no se habrá dado cuenta de lo feo y pervertido que eres! ¡Jajaja!" espeta a reír el grandote sargento vasco, y Kuillon, levantando el brazo y con estúpida cara de ira, le espeta "¡Mira quien habla! ¡Tu también eres feo y te casaste con una mujer despampanante! ¡Los feos también tenemos derechos, me oyes, vasco salvaje!?" cuando desde arriba la muralla, Xavier abronca a ambos
"¡Dejaros de peleas estúpidas! ¡Permaneced en vuestras posiciones de guardia y estad atentos por si llegan los refuerzos por tierra y aire!" les grita el teniente catalán con mala cara y mala leche, y ambos responden con un "¡Sí, teniente!" y regresan a sus posiciones.
En Italica, Lelei y compañía por fin han regresado de sus investigaciones en Rondel. Y por la expresión que ha mostrado la joven maga ante Itami, es obvio que algo ha descubierto, aunque ha dicho que no piensa decirlo hasta que regresen a Alnus. ¿Ni siquiera ante Piña y Molt piensa decirlo? Lo que si que no hay ninguna duda... es que será importante... y sobre todo, preocupante.
CINCO HORAS DESPUÉS
Residencia del Primer Ministro o Kantei, Chiyoda, Tokio. 4:30 PM hora local
No puede evitar sentirse sin duda preocupado, decepcionado, e incluso enfadado, con un supuesto "aliado" en Alnus... pero que igualmente, acaba de saber que tiene sus secretos, y que no pensaban contárselos, siendo ellos, Japón, los amos de llaves de la única puerta para acceder a Alnus.
Taro Kano, una vez más, aunque auto-controlándose, por dentro es cómo un chimpancé rabioso, la rabia se lo come vivo, al saber lo que su colega del Ministerio de Justicia le ha contado a él más que cómo ministro de Defensa, cómo Ministro de Asuntos de la Región Especial. Sin ni siquiera pedir permiso a la secretaria, abre de un portazo y entra todo enfadado, dejando con un fuerte golpe de mano, el dossier del informe clasificado de la PSIA, con el sello rojo de "Alto Secreto" en la tapa del dossier.
"Me convencisteis una vez, Morita. ¡Pero no pienso volver a tropezar con la misma piedra!" exclama Taro Kano muy enfadado al Primer Ministro Morita, que permanece mirándole serio pero sin inmutarse, para seguir "Ya sé que tienen a sus ciudadanos desaparecidos y que tienen que rescatarlos. ¡Pero meter a una potencia NUCLEAR en Alnus nos podría traer problemas así, Morita!"
Pero el Primer Ministro, echando un suspiro... "Aigh... lo sé, lo sé. Pero se nota que eres un Otaku, Taro. Si no hay viñetas y globos con diálogos en el papel, no te lo lees todo, verdad?" dice con cara impasible pero en broma, cosa que enfada aun más a Taro.
"¿Te burlas de mi en un momento así? ¡Maldita sea, Morita, que los franceses intentan colar en secreto una cabeza nuclear por nuestra puerta! ¡Y aunque no podemos estar seguros de que sea un engaño de esa fuente de la CIA, puede ser verdad y entonces tendremos problemas para mantener nuestra posición de preponderancia en Alnus!" exclama el viejo ministro amigo otaku de Itami, con desconcierto, pero Morita, que es un político con todo lo que eso conlleva, le responde...
"Es un asunto del cual el gobierno francés no es responsable y negará cualquier evidencia de los hechos en todo momento. Y... estarán en lo cierto. Porque sólo el Presidente de la República tiene conocimiento del hecho. Y no porque él lo haya ordenado. Todo lo contrario. Sus servicios de inteligencia tienen la pista desde que una de sus 300 cabezas nucleares desaparecieron de uno de sus arsenales." explica muy serio al Ministro Kano.
Kano, con absoluta sorpresa, responde "Entonces... lo saben todo?"
"He hablado con el Presidente Troffau personalmente hace un momento. Creen que es cosa de su ministra de defensa, no cabe duda. Aunque no ha querido darme detalles. Debido a... un extraño imprevisto para sus investigadores." dice sin abandonar su seriedad... pero también todo intrigado.
"¿? ¿Un extraño imprevisto? A que caray te refieres, Morita. Estoy demasiado mayor para jugar a las adivinanzas, ve al grano!" le pide con contundencia y Morita dice algo que sorprende aun más a Kano.
"El coordinador del operativo secreto para traer hasta aquí la cabeza nuclear... ha sido asesinado. Es todo lo que me han podido decir. Me han dicho eso sí... que controlemos la situación. Ellos ya vigilan a su Ministra de Defensa. Nosotros vigilaremos que la cabeza nuclear llegue a Alnus y una vez lo haga... su agente infiltrado en la cúpula de la fuerza expedicionaria francesa, con nuestra ayuda, les detendrá." acaba de explicar el Primer Ministro, cosa que deja aun más desconcertado a Taro Kano.
"Q q qué dejemos entrar la cabeza nuclear a Alnus? ¡Te has vuelto loco o que!? ¡Si sabemos que barco lo transporta hasta aquí, en cuando llegue a nuestras aguas territoriales, la Marina de Autodefensa debe interceptar ese barco y detener a toda la tripulación! ¡Sin perder tiempo!" exclama muy alterado Taro, y de nuevo, Morita, tan tranquilo, le responde...
"¿Y arriesgarnos a montar un espectáculo para la prensa y las demás potencias que ansían apoderarse de la puerta? Lo siento, Taro. Ellos y nosotros queremos cortar esta conspiración en seco. Ellos quieren ante todo discreción y que el asunto no se haga público. Y yo también quiero lo mismo. El agente del DGSI infiltrado en la cúpula militar francesa de Alnus trabaja ya codo con codo con alguien de nuestra propia cúpula militar" dice Morita sonriendo confiado con los ojos cerrados. "No es cierto... coronel?"
"Pero..." dice Kano desconcertado, cuando entra alguien ya conocido por Taro Kano y que juega un papel importante para el despliegue de las JSDF en el otro mundo: el Coronel Ryuuzaki.
"Así es, Primer Ministro." dice Ryuuzaki, el alto y ancho militar de uniforme de servicio verde repleto de galones de coronel de las JGSDF, añadiendo "Dejaremos que entren la cabeza nuclear a Alnus, y entonces, yo y mi vieja amiga... les cogeremos in fraganti." dice con sonrisa confiada.
"Tu... tu vieja amiga?" dice Taro desconcertado, sin entender nada "¿De quien demonios estás hablando? No... no será la... la General..."
Ryuuzaki se ríe, y contesta confiado "No, señor Ministro. Su segunda. La Teniente-Coronel Jilien Migasho de la Armée de Terre. En realidad... también es una informadora y agente del DGSI enviada a Alnus para controlar y "prevenir", no sé si me entiende, señor." con cara alegre y segura, es decir, de controlar la situación.
Taro, cruzado de brazos y echando un suspiro, responde "Aaaagghhh... muy bien, que remedio. Tendré que tropezar otra vez en la misma piedra. Dejaremos que esos franceses cuelen la cabeza nuclear. Ya se la devolveremos envuelta para regalo si quieren." dice el viejo ministro con sarcasmo, cuando se acuerda de algo más "Ah, a propósito. Que sabemos de esa otra información obtenida por la PSIA? La de los espías chinos infiltrados en nuestro ministerio de exteriores e incluso en mi propio departamento." siendo respondido por Morita...
"Nada en especial. Dejar que entren su primer espía y... detenerlo con las manos en la masa, desmontando al resto de su equipo que aun permanezca al otro lado de la puerta. Dejando a mi colega chino, cómo dice textualmente en el informe de la PSIA... pillados con los pantalones bajados mientras plantan un pino." el viejo y formal Primer Ministro se ruboriza al decir esto último, provocando que Taro Kano estalle a reír y exclame "¡Jajaja! ¡Yo no lo hubiese dicho mejor! ¡Jajaja!" haciendo que Morita eche un suspiro con el ceño fruncido, pero Taro explica también...
"Y ya que hablamos de pillar in fraganti... estoy muy al corriente de mis chicos de Inteligencia de la JMSDF. ¿Coronel Ryuuzaki?" pasándole la palabra al coronel del ejército con barba, que le explica al Primer Ministro...
"La comandancia de inteligencia naval vigila muy de cerca los movimientos de un muy sospechoso submarino ruso que se encuentra alrededor de las Islas Kuriles y que no sale de ahí. Su opinión, contrastada con los datos disponibles, es que se trata de un submarino lanzador de misiles. Aunque no nucleares ni balísticos. Sino de crucero. Y que su objetivo... ya se lo pueden imaginar, señores." dice seriamente el coronel Ryuuzaki.
Una vez, Morita suspira de cansancio y dice "Agh... lo sé, lo sé. Para Zurikov el portal es un verdadero estorbo. Mientras esté únicamente en las manos de Japón permitirá su existencia. Pero si cayese en manos de la OTAN o únicamente de los Estados Unidos..."
"Olvídate de eso. No lo harán. Y si estuvieran lo bastante locos para hacerlo..." dice sonriente con cierta malicia Kano, añadiendo el coronel Ryuuzaki...
"No lo harán porque sería un suicidio político y de imagen ante el resto del mundo. Y tampoco lo harán, porque saldrían con el trasero quemado, señores. Japón poseemos una de las mejores fuerzas anti-submarinas del mundo. Si quieren averiguar nuestras capacidades, estaremos encantados de jugar con ellos." dice confiado Ryuuzaki, pero le entrecorta el mucho más precavido Morita...
"Sólo actuaremos en defensa propia si ellos actúan. De lo contrario, mantendremos el estato quo actual, entendido?" dice muy seriamente. Ryuuzaki, firme y saludando a su comandante en jefe, le responde "Sí, señor Primer Ministro. Actuaremos con determinación ante esa amenaza cómo hasta ahora."
Parece que sin duda, las que se podrían considerar las conspiraciones "menores" están ya descubiertas por Japón (la rusa, la china), y con la francesa se actuará en el momento preciso. Pero... nadie se ha dado cuenta aun de la conspiración más importante? La que la CIA y Richard Stravinski ha empezado sin ni siquiera saber de que se trata, cómo funciona, y sobre todo... que pretende. Es, en efecto, porque nadie sabe de ella, ni siquiera el Presidente Dyrrell. Y es que la conspiración norteamericana, a la que ni siquiera se le puede otorgar una nacionalidad, porque parece no estar vinculada con ningún país en concreto, intenta desmontar la que es un estorbo para la suya propia. Y quien más la impulsó...
EN EL MISMO INSTANTE
Hotel de Brienne, sede del ministerio de defensa. Distrito 14 de París. 9:30 AM hora local
Ha seguido intentándolo varias veces al día. Pero el "coronel" sigue sin contestar a sus sucesivas llamadas. En su cabeza, ha llegado a obsesionarse con que desde los servicios de inteligencia de su propio país, hayan dado el chivatazo al Presidente en persona y su conspiración haya sido frenada en seco. Pero al comprobar su correo de seguridad, ve que efectivamente, la TN 81 navega en ese instante a bordo del carguero de bandera libia con personal francés sobre las aguas del océano índico, con rumbo firme y fijo hacia el puerto de Yokosuka, en Japón. "Entonces... por qué no contesta? ¿Le han detenido? ¿Ha desertado? ¿O..." no puede parar de darle vueltas y más vueltas.
Sin poder atender si siquiera a los dos grandes asuntos que hay sobre su mesa, cómo son los bombardeos de Francia sobre el ISIS en Siria por parte de los Dassault Rafale M lanzados desde el portaaviones nuclear y buque insignia de la Marine Nationale, el Charles de Gaulle... y la fuerza expedicionaria francesa enviada tras la puerta de Ginza al otro mundo, que hoy mismo recibe su segunda tanda de fuerzas, con los pilotos de las aeronaves, tropas aerotransportadas y dos pelotones de las fuerzas especiales de la Armée de Terre, las BFST, enviadas ese mismo día en dos Lockheed C-130H-30 de transporte hacia Japón, con sus equipos incluidos. Pero su cabeza no puede estar por eso, porque su "conspiración nuclear", puede estar en peligro. Y no sabe hasta que punto por quien.
En un momento dado suena su interfono sobre su mesa: es su secretaria.
"Ministra Gabrielle. Han llegado dos señores. Emmm... dicen ser dos inspectores de Policía. Quieren hablar con usted." dice la secretaria con indudable voz nerviosa, porque no se espera que dos inspectores de policía vengan de golpe y porrazo a querer hablar con la Ministra de Defensa en persona. Pero cómo no puede ser de otra manera, en cuando la ministra cómo siempre vestida de ropa muy cara y muy maquillada, ha oído eso, su cara se ha quedado más petrificada que una estatua de mármol y gotas de sudor frío le bajan por la cabeza. "¿De verdad la policía me ha descubierto? ¿La policía? Es absurdo." piensa en su cabeza que va a mil por hora. Pero al final no tiene más remedio que tomar una decisión.
"... Hágales pasar, señorita Rienne." dice con voz apagada... cómo aceptando su derrota, recibiendo un escueto "Sí, Ministra" del otro lado de la linea.
La puerta del despacho se abre y entran dos señores de más o menos la misma edad, entorno los 50 años, uno de traje y corbata... y el otro de uniforme militar francés de servicio de la Marine Nationale, con insignias de capitán, pero con un brazalete negro con dos grandes letras en blanco de PM, es decir, un oficial de la Policía Militar.
"Ministra" dice el policía militar saludando y poniéndose firme ante la ministra de defensa.
"¿Desean tomar algo?" dice la secretaria aun un tanto asustadiza de que esté ocurriendo eso, cuando el inspector de policía de traje y corbata, calvo pero con cara un tanto intrigante y sin duda inteligente, saca su placa y...
"Inspector Anton Liuer, de la central de investigaciones criminales de la Policía en Paris. Mi colega es el Capitán Jules Brixou, de la Policía Militar de la base naval de Brest." dice con cara seria y sin duda intrigante, cómo si ya estuviera interrogando a esa ambiciosa mujer.
Ella, aunque nerviosa, más bien muerta de miedo por dentro, es una política, y la especialidad de los políticos, es mentir y mentir bien. Siendo amable y con una creíble pero totalmente falsa sonrisa afable...
"Díganme, caballeros. ¿En que puedo servirles? Cómo servidora pública al servicio total de Francia estoy a su entera disposición" dice haciéndose la educada, cuando el mismo inspector Anton...
"No se moleste, señorita." dice a la secretaria "Nos iremos enseguida." la secretaria se marcha muy extrañada y de nuevo los dos agentes de la ley...
"Venimos aquí en nombre de mis colegas de la Policía de Bretaña. Precisamente por eso, mi colega de la Policía Militar de la Marina de la base de Brest está aquí. Aunque... la víctima no era de la Marina." dice cada vez más intrigante.
Y es que al oír lo de "víctima", la ambiciosa y arrogante ministra, se teme lo peor, y por dentro, se caga de miedo. Pero lo peor...
"Espero que colaborará con nosotros cómo bien nos ha dicho, ministra." dice haciéndose el educado el inspector de policía, pero con una mirada y voz fría que hasta hiela. "Hoy, al amanecer, han encontrado un cuerpo sin vida en una playa a unos dos kilómetros al sur de la misma ciudad de Brest. La policía científica ya se ha encargado de analizar el cuerpo. Calculan que murió entorno las once de la noche... con un único pero mortal disparo del calibre .45 en medio de la cabeza, casi a bocajarro." dice señalándose la frente con el dedo pulgar de la mano derecha y una tímida pero fría sonrisa en la cara.
"Em... disculpen, caballeros, pero... no... no entiendo ni de que me están hablando. Puedo entender que por la proximidad de la base naval de Brest, me informen de ello, pero..." dice intentando mantener la calma pero muerta de miedo, aterrorizada por dentro.
El inspector sigue exponiendo "La víctima es Vivien Saint Denise. Coronel de la Armée de l'Air, asignado... a las fuerzas nucleares estratégicas en la base aérea de Vélizy. Se lo encontró esta mañana un hombre vecino de la zona cuando paseaba su perro. Vestido de civil y con algunos objetos personales cómo la cartera, su identificación militar, y por supuesto... su teléfono móvil."
En cuando dice esto último, la ministra se aterroriza de verdad, al darse cuenta que ha cometido un error fatal que puede llevar a que la descubran. Pero entonces el policía militar...
"Lo que voy a decirle ahora, ministra, es información que no estoy autorizado a decir. Salvo a mis superiores y a altas instituciones civiles del Estado... cómo usted, Ministra. Pero debo informarle de un hecho muy grave y muy preocupante para la Seguridad Nacional de Francia y me atrevería a decir para todo el mundo." explica muy seriamente, ante una Gabrielle que ya a penas puede ocultar su sudor frío en su rostro. Cuando el PM sigue explicando "Lo sé porque precisamente el coronel... iba a ser detenido hoy mismo tras recibir nosotros y la inteligencia militar, un chivatazo del DGSI. Según parece, hace dos semanas, en la misma base de Vélizy, uno de los misiles nucleares aire-tierra para los Mirage 2000N, los ASMP, fue desmontado y su cabeza nuclear TN 81 de 300 kilotones de potencia, o lo que es lo mismo, veinte veces la potencia de la bomba atómica de Hiroshima, fue sustraída del misil... y de la base. Ahora mismo su paradero... es desconocido para nosotros. En el Palacio del Elíseo, hay verdadero terror ante la idea de que algún grupo terrorista islámico se haga con ella o... por otros terroristas que pretendan utilizarla contra... la puerta de Ginza." acaba diciendo muy y muy serio, consiguiendo que la ministra, se levante de golpe de su silla, asustada y aterrorizada, no por lo que sus superiores ya saben. Sino porque la descubran a ella y su conspiración para apoderarse de la Región Especial de Japón.
"Por... por... por qué me cuentan todo esto. Yo... yo... ¡Yo no tengo nada que ver!" exclama ya sin poder ocultar su miedo, causando que el PM se extrañe mucho... pero el inspector permanece frío y tan tranquilo cómo si nada, cuando dice...
"No tema, ministra. En realidad sólo queríamos preguntarle una única cosa. Mis colegas de la Policía de Bretaña han inspeccionado el teléfono móvil de la víctima. Es de pre-pago y con la tarjeta falsificada. Pero lo que nos ha llamado la atención... son las hasta ocho llamadas sin mensaje que recibió en dos horas... de un mismo número. Un número... que pertenece a una de sus líneas de seguridad provistas por el Ministerio de Defensa para que sus comunicaciones sean seguras y no puedan ser interceptadas. ¿Estaba buscando... a alguien, Ministra Gabrielle?" pregunta con una intrigante cara que aterroriza a la ministra francesa, que con sonrisa falsa pero aterrorizada, responde...
"Jejeje... em... es... estaba intentando llamar a uno de mis hijos en la Sorbone... no! Quería decir... a uno de los amigos de mi hijo... pero... creo que me equivoqué de número todo el rato. Jejeje, em... sí, eso fue... lo... que... pasó" dice sonriendo falsamente, pero muerta de miedo.
El inspector, moviendo la cabeza y con una mueca en la cara de pensarlo... pero manteniendo su mirada fría y congeladora, acaba respondiendo...
"Muy bien, ministra. No tenemos más preguntas. Salude al Presidente Troffau de nuestra parte. Buenas tardes... ministra Gabrielle" dice con una sonrisa fría... y él y el Policía Militar, acaban saliendo de la sala... mientras la ministra, completamente aterrorizada, se derrumba en su silla, y se queda absolutamente desesperada, con las manos sobre la cabeza. Cree que está acabada y que pronto la detendrán. O peor aun: que puede acabar muerta cómo su "coronel".
Y es que ya afuera del Ministerio, el policía militar...
"Sin duda es ella. Quien dirige la conspiración. Ni se ha inmutado cuando he dicho que la cabeza nuclear puede acabar en manos de terroristas islámicos. Pero en cuando he dicho que puede ser usada para destruir el portal de Ginza... se ha quedado casi en estado de Shock. No hay duda de quien ordenó robar y enviar la TN 81 hacia Alnus." explica el policía militar a su colega civil, y éste, con su cara y voz frías, le responde...
"Desde luego el Presidente Troffau ya sospechaba de ella. Pero tan descaradamente... esa mujer es estúpida. Ha cometido un delito que le acarreará la cárcel el resto de su vida. O puede que..." dice aun más intrigante.
"¿? El que." dice extrañado el PM, y el inspector Anton le responde tan tranquilo "Nada, nada. Cosas mías. Ya nos veremos... capitán. Y... suerte para recuperar ese chisme tan peligroso." dice con una fría sonrisa al policía militar que se sube a su vehículo militar ligero Peugeot P4 y se marcha de allí, para subir él a su propio coche particular aparcado cerca, un Peugeot 308 blanco. Pero en vez de arrancar...
Coge su móvil y llama por teléfono a alguien. Esperando a que contesten con su cara con su sonrisa fría... se ponen y no contestan. Pero el inspector ya sabe que tiene que decir.
"Toda tuya. Te la he dejado a punto de caramelo. Que sea esta misma noche, cómo ha ordenado el jefe. Que lo pases bien... Diabo"
El "Inspector" cuelga el móvil, arranca el coche y se marcha de allí. Sí, una vez más, el hermano de Zorzal ha entrado en escena. Permanece en Francia... y ha vuelto a París a cumplir de nuevo las órdenes de su jefe: Richard Stravinski. ¿Para que? ¿Y contra quien? Lo averiguaréis en un momento.
AL DÍA SIGUIENTE, 17 DE ENERO AÑO 20XX + 2
Italica, Capital del Imperio Reconstituido, 8:30 AM hora local
Su segundo día en Italica... y el ejército atacante de Zorzal aun no ha hecho acto de presencia. Ni tampoco se le espera, cómo muy pronto, en uno o dos días. Los altos mandos de la coalición tampoco han querido enviar vuelos de reconocimiento para ver si encuentran algo. De todas formas, Italica, una fortificación medieval, pasará a convertirse en pocas horas, en una fortificación del siglo XXI. A imagen y semejanza de trinchera de la Primera Guerra Mundial, también es cierto, porque las ametralladoras atrincheradas y la artillería serán la clave de la defensa. Artillería, armas y tropas, cuyo grueso, aun no ha llegado.
Es aun bastante de mañana, y todo el mundo, tanto los locales cómo los soldados japoneses, franceses, españoles y chilenos que han llegado allí en sus unidades ligeras de reconocimiento, están ya levantadas, desayunando, lavándose la cara o atentos en su posición de la muralla defensiva.
En el mismo momento, la emperatriz en persona llega a la muralla para visitar a las tropas que hay allí vigilando... pero especialmente, a Itami, a quien le pide lo de "siempre."
"¡Itami" dice Piña acompañada de sus dos guardias armados detrás... con una sonrisa nerviosa y frotándose las manos, cómo si fuese la encargada de un bazar chino.
"Ops. Eso quiere decir..." dice Itami con cara ridícula temiéndose a que viene la emperatriz en persona. "Em... lo siento, majestad, pero... es que resulta que Risa..." dice con cara tonta y la mano en el cogote.
Piña, se cabrea "¡Que quieres decir con eso!? ¡Estaba esperando cómo agua de mayo el próximo número del doujin... perdón, quería decir de los maravillosos libros de arte, ARTE, que hace tu ex esposa... Y ME DEJAS TIRADA!? ¡Cómo voy a sobrevivir en mis ratos libres y al a veces acuciante aburrimiento que supone ser emperatriz cuando no puedo tener mis momentos de fantasía, em, perdón, quería decir regocijo, con las geniales obras de tu ex esposa!?" exclama ella al borde de llorar estúpidamente, con una cara igualmente estúpida de súplica.
Itami, se la queda mirando con cara también estúpida, pensando no me imaginaba que fuese tan adicta al yaoi y a ver chicos besarse y tocarse entre ellos. Para que luego digan que las mujeres no pueden ser también unas pervertidas.
"Me alegro de verle, capitán Itami" dice Grey Co Aldo apareciendo tras Piña y los guardias.
"¡Oh, Grey! Lo mismo digo. Tienes buen aspecto." dice saludando sonriente al viejo y maduro caballero, que saluda también a su reina "Majestad." postrándose ante Piña, a lo que sigue Grey...
"Las caballeros de la rosa también intervendrán en la defensa de la ciudad. Y con las mismas armas que los hombres de verde. Si no lo entendí mal, Itami." dice mirando al capitán japonés, que explica, cruzándose de brazos y cerrando los ojos...
"Bueno... fue una idea de los franceses, del teniente Gabrion. Teme que a pesar de todas las defensas anti-aéreas que tengamos alrededor de la ciudad, algún que otro dragón se aproxime más de la cuenta y alguien sea atacado. Con los misiles Mistral que proporcionarán los españoles, podremos abatir esos dragones a baja y media altura. Aunque dado que se desplegarán helicópteros y aviones de combate, dudo que lleguemos a disparar ni siquiera uno. Pero ya se sabe. Cómo más azúcar, más dulce."
Itami abre los ojos... y tanto la emperatriz cómo Grey, están con estúpida cara de muñeco, porque no han entendido nada, y Itami, una vez más, piensa me parece que no han entendido ni paja, pensando con cara seria pero tonta.
"¿Aun no llegan, papá?" dice Tuka llegando acompañada de Rory y Lelei, con sus flechas y arco a la espalda.
Itami, sonriéndole, le responde "No era necesario que cogieras tus flechas, Tuka. Mejor será que cojáis unos prismáticos y observéis desde la distancia. Es lo más que podréis hacer." dice un tanto aburrido mirando al horizonte.
"¿Me estás diciendo que no podré ofrecer ofrendas al Dios Emroy? Y yo que pensaba que esto sería mucho más divertido." dice la semidiosa desviando la mirada con cara aburrida.
"Jejeje, mejor no hagas nada que asuste a nuestros aliados, Rory, jejeje" dice riendo con cara ridícula de susto, cuando se interesa por Lelei. "Que, Lelei. Haces un poco de... cara de sueño" dice Itami un poco extrañado, y lo entiende cuando la joven maga nómada le responde, con efectivamente ojeras aun bajo los ojos "No es nada, Itami. He tenido que dormir en el mismo cuarto que Arpeggio y no nos ha dejado dormir ni a mi ni a la maestra Mimoza por culpa de sus ronquidos. Ella aun duerme a pierna suelta con una boca abierta que le entrarían hasta murciélagos" dice con mala uva hacia su hermanastra, e Itami, riendo tontamente, le responde "jejeje, ya. Me hago una idea, jejeje".
Cuando, por fin, alguien, el sargento Tomita por la radio.
"¡Capitán!" oye Itami la voz enlatada del sargento y contesta enseguida "Adelante, sargento. ¿Habéis visto algo?" y Tomita le responde...
"Mire a su izquierda. A las tres." Itami rápidamente coge sus prismáticos... y observa una gran polvareda. El grueso de la fuerza acorazada, de infantería y sobre todo, de artillería por fin ha llegado, cuando el teniente español, Xavier Roig, también avisa a Itami por Radio. "¡Capitán Itami! ¡A las seis arriba! ¡Cuatro Chinooks con nuestros Sánta Bárbara de 155!
Itami y los demás, observan cómo efectivamente, cuatro helicópteros pesados Chinook de doble rotor, han llegado provenientes de Alnus, transportando bajo ellos y sujetados con cuerdas metálicas, las cuatro piezas de artillería de 155 milímetros, los Santa Bárbara 155/52 que han traído los españoles a Alnus.
Mirándolo por los prismáticos, Kuribayashi, al lado de Kuwahara y con dos de los españoles, Manolo y Aitor a pocos metros de ellos...
"¡Eh! ¡Dos de esos Chinooks no son nuestros! ¿Son los de los españoles?" dice sorprendida mirando por sus prismáticos, cuando le contesta Aitor "Pues claro que son nuestros, caguen diez! ¡Con nuestros cañones de 155! ¡Son bonitos, eh!?" dice haciéndose el gracioso, contestándole Manolo
"Que bonito ni que osho cuarto, pisha. Si cada vez que los veo me recuerdan a ti en pelotas en las duchas, "M109A5 con patas"" acaba riendo de su propia broma y Aitor, levantando su pedazo puño, le grita cabreado "¡Oye, no digas eso delante de la sargento japonesa! ¡Que me haces sentir muy incómodo joder!"
"¡Ahí vienen! ¡En tres columnas!" grita el viejo sargento Kuwahara mirando por sus prismáticos portátiles "¡Veo nuestros tipos 75 de 155 autopropulsados y los tipo 74! ¡Oh! ¡Además de los M109A5 españoles y los Leopard I chilenos!"
Cuando abajo, en la puerta principal de entrada a la ciudad a través de la muralla, llega un URO Vamtac del batallón de artillería español. Se baja de él su comandante, un tipo grandote, fornido, con la cabeza rapada y los brazos tatuados, con ojos azul turquesa y barba de tres días oscura marcada en la cara. Un tipo que recuerda al sargento vasco Aitor Aiguren... porque...
"¡QUIEN COÑO ESTÁ AL MANDO AQUÍ, ME CAGO EN TODO LO QUE SE MENEA!" exclama a pleno pulmón el tipo que se baja con uniforme de camuflaje arremangado de los brazos y boina militar negra en la cabeza, con gafas de sol Ray Ban oscuras en la cara, y sus galones en las hombreras y el cuello que le identifican cómo comandante, cuando arriba de la muralla...
"¿? Esa voz... no... no me jodas, macho" dice Aitor con cara de sorpresa, cuando asoma abajo... y ve a un viejo, muy viejo amigo suyo en el ejército español. Más concretamente... de sus años cómo legionario. "¡Me caguen sots! ¡Raul! ¡Que haces aquí, la madre que te parió!"
Aitor baja corriendo hacia abajo por las escaleras... y ambos tipos se abrazan dándose palmadas en la espalda. "¡Joder, Aitor, hacía siglos que no te veía, JAJAJA!" exclama el comandante Raul, cuando ambos se separan y aun muy alegres y sonrientes por el reencuentro.
"¡No me acordaba que te habían destinado a la brigada de artillería XII de Madrid! ¡Pensaba que un zumbado sin remedio cómo tú se quedaría en la Legión con la cabra, jajaja!" estallan ambos a reír exageradamente, cuando el comandante de artillería se interesa por su viejo amigo...
"¡Oye, que ha sido de ti en estos cinco años!? ¡Te casaste con Marina al final, verdad!? ¡La nadadora que conociste en los Juegos de Pekín! ¡Cómo lo llevas con ella, macho!?" le pregunta sonriente Raul, y Aitor con su manaza derecha en el cogote y sonrojado, exclama "Vagh, no es para tanto. No la veo todo lo que quisiera y a ella ya le está bien, porque cada vez que nos acostamos juntos rompemos la cama. Además, cómo ya hemos tenido tres hijas. ¡JAJAJA!" dice el sargento vasco riendo con gran gesticulación, exclamando su amigo muy picarón "¡No me extraña, joder! ¡Con ese pedazo cañón que tienes la noqueas de un sólo disparo!" estalla a reír de nuevo exageradamente, y Aitor, ya mucho más sonrojado... porque eso ya es algo íntimo que se está enterando todo el mundo a su alrededor, cuando llegan Itami y Kengun, acompañados de la emperatriz Piña, Grey, Rory y Lelei, además de Xavier y Gabrion.
"A sus órdenes, mi Comandante" dice Xavier dando una golpe de talón y saludando a Raul, que le devuelve el saludo. "Si busca a quien tiene el mando aquí, lo tiene delante. El capitán Youji Itami. Y quien está a su lado, es quien realmente manda aquí. La emperatriz Piña Co Lada del Imperio Reconstituido"... y en cuando lo oye, Raul intenta aguantarse la risa, y Piña no lo entiende, cuando Xavier le dice a la joven emperatriz...
"Em... verá, majestad. Es que resulta que en español, su nombre significa..." se lo dice a la oreja en voz baja y Piña...
"¡QUÉ!?" exclama con cara ridícula, para pasar a avergonzarse "Que vergüenza. ¿Eso es lo que interpretan en España cuando oyen mi nombre?"
"Em... no se preocupe, majestad. Ha sido... sólo un pequeño malentendido cultural." dice Xavier con cara ridícula de circunstancias, intentando calmarla, cuando el comandante Raul, quitándose las gafas de sol y metiéndolas en el bolsillo de su uniforme, se pone firme y saluda "¡A sus órdenes, majestad!" bajando la cabeza al modo de saludo castrense.
"Em... en nombre del Imperio Reconstituido, le doy la bienvenida y nuestro más sincero agradecimiento por defender a esta ciudad y a sus habitantes de la amenaza del Imperio Rebelde. Muchísimas gracias" dice muy educada y postrándose ante el comandante español, quien sin abandonar su tono de hombretón campechano, responde...
"¡Agh, no se preocupe, majestad! ¡En cuando esos cabrones hijos de la gran..." le entrecorta enseguida Aitor "¡Eh! ¡Ten cuidado con lo que dices, Raul! ¡Que hablas con una reina de verdad, no del carnaval!" espeta el sargento Aiguren con cierta mala cara a su amigo para que no meta la pata, pero Raul una vez más...
"Oh... perdón, majestad. Decía que... no se preocupe por nada. Nosotros y nuestros aliados japoneses, les meteremos tantos de nuestros supositorios por el culo que no quedará de ellos ni la dentadura." dice con sonrisa burlona en la cara y Aitor exclama "¡Joder, Raul, que te he dicho!?"
"¡Ejem!" exclama Kengun con el ceño fruncido, para que le hagan caso "¿No le buscaba a él, comandante? Soy el coronel Shunya Kengun, de la 4ª unidad aerotransportada de la JGSDF. Y él es el capitán Youji Itami, de la tercera unidad de reconocimiento." en cuando Raul lo oye, se sorprende mucho.
"¡No jodas, macho! ¡El héroe de Ginza en persona y quien mató el solito al Dragón de Fuego ese!?
¡Caguen la madre que le parió, capitán! ¡Pero si pareces un legionario! ¡JAJAJA!" estalla a reír exageradamente, dejando a Itami con estúpida cara de circunstancias cómo diciendo pero quien es este gañán?
Pero Raul acaba poniéndose serio de verdad y acaba saludando a Itami "Es un verdadero honor para mi conocer a tan magnífico soldado, capitán." baja el brazo y les explica "Yo y mi colega japonés, el comandante Naoki Kamo, hemos acordado ya donde situar las baterías de artillería. Por mi parte y la del comandante japonés, decirles que en dos horas, todas las piezas de artillería estarán en posición para defender los tres flancos débiles de la ciudad. Por su parte, el comandante de los tanques chilenos junto a Kamo, movilizarán los carros de combate a una posición más avanzada que la artillería, junto a nuestra infantería y la chilena, con puestos de ametralladoras MG 3, pensadas para repeler rápidamente las ofensivas de caballería. La artillería pesada, será más bien... para esos monstruos, orcos, o lo que coño quiera que sean." explica dicharachero el comandante de artillería español.
"Muy bien." responde Kengun, saludando al comandante español, quien le devuelve el saludo, y pasando a hablar con Itami "Capitán. He recibido instrucciones desde Alnus. Si necesitamos el apoyo aéreo de mi regimiento aerotransportado y el de los franceses, sólo tenemos que llamar a cuervo negro alfa por radio. Si además, solicitamos apoyo de los aviones de combate, debemos llamar a humo blanco delta, y tendremos entre dos y cuatro cazas aquí en unos minutos, con al menos uno de nuestros F-4 Phantom, de los Super Etendard franceses o los F-5 chilenos. Los Harrier españoles aun no estarán a punto hasta pasado mañana cómo mínimo." acaba explicando seriamente, cuando Itami, pensativo y con la mano en la barbilla, dice...
"Ahora que lo dices..." mira su reloj de pulsera y pregunta "¿Los pilotos de los cazas no llegan justamente ahora?"
EN EL MISMO INSTANTE
Base Alnus, Región Especial de Japón. 8:45 AM hora local
Y Itami está en lo cierto. Tras travesar la puerta de Ginza, y llegar a base Alnus, el minibus de las JSDF con hasta seis pasajeros muy especiales a bordo, se detiene. Su portilla automática se abre, y uno a uno, cargados con sus petates a la espalda, van bajando del vehículo.
Los dos primeros en bajar, llevan el uniforme de la Marine Nationale. Un primer hombre alto, de entorno los 40 años, de facciones robustas y ojos verdes con mirada fría, con la cabeza rapada... pero cuya apariencia dista bastante de su carácter: el comandante Bastien Clement. Tras suyo, uniformada con el uniforme femenino de la Marine Nationale con falda larga y gorro redondo, una chica no tan alta, de poco más de 25, cabello pelirrojo muy corto, pecas en las mejillas y ojos verdes tirando a amarillos: la teniente Magdalene Trebuar. Ambos, son los pilotos de los dos Dassault Super-Etendard que han traído hasta ahí por parte de Francia.
Tras los dos franceses, bajan del minibus los dos españoles, uniformados con el uniforme de servicio azul marino con gorra blanca de la Armada Española. Un primer hombre de entorno los 35, alto, cabello oscuro peinado con ralla, ojos marrones y cara amable: el comandante Juanjo Menéndez. Y tras él, otro tipo diez años más joven y más bajo pero corpulento, cabello rubio muy corto... y espesa barba rubia a lo hipster y unos impresionantes ojos azules: el teniente Jorge Guntz. Son los dos pilotos de los McDonnell Douglas AV-8B Harrier de la Flotilla del Aire de la Armada o FLOAN traídos hasta allí por parte de España.
Y finalmente, tras los dos pilotos de caza españoles, aparecen los dos chilenos, un hombre y una mujer, uniformados con los correspondientes uniformes de servicio de la FACH azul oscuro, él con las solapas y las mangas con la estrella de cinco puntas y las tres franjas que le identifican cómo comandante de escuadrilla, es un hombre de entorno los 40 años, un poco alto, cabello oscuro algo largo con patillas, ojos azules penetrantes y mirada un tanto intrigante, pero que es un buen tipo. La chica que le acompaña, mucho más joven, lleva el tenido de oficina nº2 femenino de falda y gorra redonda, con las solapas y mangas de la chaqueta con la estrella con dos franjas que le identifican cómo teniente. Una chica de entorno los 25, estatura normal, cabello oscuro muy corto, ojos marrones y cara redonda. Una chica normal, nada del otro mundo, y puede que algo despistada. Ambos son los pilotos que la FACH ha destinado para sus dos viejos Northrop F-5E.
"Pfff... me lo imaginaba más grande y espectacular. Visto desde abajo es cómo Disneyland París pero sin críos repelentes ni tipos disfrazados" dice con cara aburrida y sarcasmo la teniente Trebuar.
"No empieces, Magdalene" dice con sonrisa confiada su superior, el capitán Clément "Aunque creas que nos han enviado a una guerra de broma, es una guerra de verdad. No lo olvides." le dice él todo seguro, respondiéndole ella "Si usted lo dice, capitán. Hubiese preferido que me destinasen al Charles de Gaulle a pilotar un Rafale. Que es nuestro verdadero sitio. Pero tengo que estar aquí pilotando un desecho de más de 30 años." dice ella otra vez con cara aburrida, contestándole su superior sonriendo seguro "No te lo niego, jovencita. Pero... puede ser interesante."
"Señores. Señoritas. Hemos venido aquí a cumplir con nuestra misión, no lo olviden. Defender el espacio aéreo de Base Alnus, de este mundo, y obtener la supremacía aérea. Para eso estamos aquí." dice seriamente y con disciplina militar el comandante Menéndez... siendo cortado por el mucho más informal teniente Guntz, que hurgándose la oreja con el dedo pequeño y cara de aburrimiento le dice "Comandante, por una vez en su vida podría dejar de hablar cómo el GPS de un coche y comportarse cómo un ser humano. Míreselo cómo si fueran unas vacaciones. Además, me han dicho que por aquí hay unas mujeres..." acaba diciendo ilusionado cómo un chaval, mirándole mal de reojo su superior, que espeta "Agh... no cambiará nunca, teniente. La misión que nos han encomendado es muy seria, compórtese, haga el favor." dice con mala cara y el teniente, con sonrisa burlona y un informal saludo militar, le responde "Sí, señor."
"Mi primera misión de vuelo... lejos de casa. Espero hacerlo bien. Tengo que hacerlo bien" dice la teniente Ignacia del Valle con cara asustada en voz baja para si misma, cuando su superior, el veterano comandante de escuadrilla Rivera, le responde sonriente "Y lo harás bien, teniente. Piénsalo. Un mundo sin tránsito aéreo de ninguna clase. Ni aviones civiles ni espacios aéreos de otras naciones que podamos violar. Serás cómo una niña que aprende a ir en bicicleta y tiene todo el desierto de Atacama para hacerlo. El paraíso para cualquier piloto de caza hecho realidad." dice el comandante sonriendo confiado a su inferior, que le responde "Ya, mi comandante, pero... nos han destinado aquí a combatir, aunque sea contra esos dragones alados que usted y yo abatimos sobre Santiago. Por culpa de aquello... me perdí mi primera maniobra cómo piloto de combate." dice ella aun un tanto asustada por su inexperiencia cómo piloto de combate, respondiéndole amable su superior "No te preocupes, teniente. Has pasado tus cuatro años de instrucción y los has superado. Y cómo yo mismo fui en su momento, ahora eres una piloto de combate novata que cogerá experiencia a los mandos de nuestros F-5. Aviones obsoletos que muy pronto serán jubilados por aparatos nuevos. Pero que aquí resultarán más que útiles." dice todo confiado el veterano y experimentado comandante de escuadrilla chileno, consiguiendo que su teniente haga que si con la cabeza, con más seguridad y confianza en si misma.
Se les acercan entonces dos de los pilotos de la JASDF asignados a Alnus: el teniente primero y oficial piloto Akira Kamikoda, y su compañero, el teniente segundo Kurihama, vestidos con sus uniformes de servicio de combate, con la casaca con la insignia de su escuadrilla y sus galones en la hombrera, les reciben... aunque no con cordialidad por parte de Kamikoda.
"¡Ja! ¿Qué es esto? ¿Un desfile de modelos?" dice de coña el impetuoso piloto de F-4 japonés con sonrisa maliciosa en la cara "Por fin han llegado los novatos extranjeros que esperábamos." dice todo faltón."
"¡Ejem!" espeta su compañero Kurihama, mucho más formal "Ya le perdonaréis. Mi compañero a veces se pasa de idiota. Soy el Teniente Segundo y Oficial Piloto Ryouzou Kurihama. Él es mi compañero, el teniente primero y oficial piloto Akira Kamikoda. Bienvenidos a Base Alnus."
"Tan educado cómo siempre. Pero si no he dicho ninguna mentida. Son pilotos novatos a quienes han enviado con los desechos con alas de sus países para tenerlos en algún sitio, jajaja" acaba diciendo de coña Kamikoa riendo tontamente, y su compañero le mira con mala cara cómo diciendo igual que tú, estúpido.
Pero la teniente francesa, Trebuar, alza la voz "¿A quien llamas novato, amarillo melenudo? Yo y mi capitán hemos venido aquí por órdenes directas de nuestro gobierno. Para que lo sepas, ambos somos pilotos de Rafale y con experiencia en combate. No pilotamos verdaderas antiguallas cómo tú" dice haciéndose la presumida.
"¡Cómo dices!?" espeta Kamikoda tomándoselo mal y Kurihama le mira de reojo pensando ya te está bien. Por bocazas.
"¡Basta ya, oficiales!" grita el comandante Menéndez. "Perdóneles su comportamiento, teniente Kurihama. ¿Podemos hablar directamente con su superior?" dice con su tono serio y diplomático, siendo una vez más, cortado por la impertinencia de Guntz, que dice "Lo que de verdad queremos ver es la base aérea de Alnus. Y nuestros Harrier montados y listos para usar, comandante" dice todo pasota el "teniente hipster", y su comandante de nuevo, le mira mal de reojo, acabando suspirando de resignación, diciendo "¿Donde te has dejado tu disciplina castrense?"
"Me encantaría que charláramos entre nosotros, chicos... y chicas. Pero el comandante en jefe de este sitio, el General Hazama y nuestros Generales, querrán vernos. Mejor será que vayamos para allá." dice más serio el comandante chileno Maximiliano Rivera.
Y en efecto, a cierta distancia del grupo de pilotos de aviones de combate, el General Hazama les está observando desde la ventana de su despacho, donde no está solo, sino acompañado del teniente Yanagida y del General español, Pedro Gutiérrez, quien más ha madrugado.
"Son unos hombres y mujeres capacitados, pero no parece que vengan aquí con muchas ganas" dice Hazama mirándoles seriamente por la ventana. Gutiérrez, atrás, sentado ante una mesa y mirando su ordenador portátil... consultando la web del diario deportivo AS, responde "¿Con que ánimos esperaba que llegasen aquí, Hazama? Para ellos esto es más bien una excursión escolar a un parque temático que a una misión de combate real contra un ejército enemigo, que es lo que de verdad vienen a hacer. Ops... me catxis. El Deportivo de la Coruña perdió ayer contra el Sevilla. Otra vez 10 euros de la quiniela gastados para nada." dice el General español con una tonta cara de malhumorado ante su portátil.
Hazama, suspirando con el ceño fruncido, le responde "Aaagghhh... General Gutiérrez, agradezco que sea tan madrugador, pero podría dejar de mirar los resultados de la liga de fútbol de su país y estar más por el trabajo?" dice malhumorado.
Gutiérrez se ríe y dice "Jajaja. Ya lo sé. Pero hasta que no lleguen las francesas y los chilenos no podremos empezar, no?" y es decir esto, que entran en la habitación la General de División francesa, Annoid Jiuphre, y su segunda, la Teniente-Coronel Jilien Migasho.
"Buenos días, señoras. Las estábamos esperando." dice Yanagida todo educado. "Especialmente el General... tiene especial interés en hablarles de algo" dice todavía amable pero un tanto intrigante.
La General francesa se sienta en uno de los sillones, echando un suspiro de cansancio, y Migasho, un tanto extrañada "¿? ¿Cansada nada más empezar el día, señora?" dice la teniente-coronel negra y la General le responde con el ceño fruncido "Nada importante. Asuntos personales entre una servidora y ese desconsiderado"
"Ah. Ya" dice Migasho cómo si nada, preguntando Yanagida "¿Le ocurre algo a la General?" dice el japonés con gafas y pronunciado flequillo a Jilien, que responde seria pero tan tranquila "No es nada, teniente. Una discusión típica de pareja. La General habló anoche con su ex marido."
"Ah. Entiendo." dice Yanagida un poco sorprendido y el General Hazama, desde la ventana, se la mira de reojo con cara un tanto tonta, pensando con ese carácter tan seco y áspero no me extraña que esté divorciada
Cuando entonces... suena el teléfono sobre el escritorio de Hazama y el contesta enseguida.
"Aquí el General Hazama. ¿Es usted, Ministro Kano?" se extraña al darse cuenta que no le llama el ministro de defensa, sino... "¿? ¿Coronel Ryuuzaki? Es extraño que llame usted. … ¿Cómo? ¿A la teniente-coronel Migasho? … Em... de acuerdo, te la paso. ¡Teniente-Coronel! Es el Coronel Ryuuzaki. Según me ha dicho... ya se conocen."
La militar francesa de color no puede evitar sorprenderse al saber que ese grandote y fornido militar japonés con barba, le llama, porque efectivamente, se conocen. Aunque ella, un tanto contenta y mirada de reojo por su superior, contesta enseguida.
"¡Ryuuzaki! ¿Eres tú de verdad? Jajaja, cuanto tiempo, Coronel. No nos veíamos desde el último encuentro de seguridad contra-terrorista en Sidney. ¿Cómo estás?" dice sonriente y amable cuando normalmente es tan seria y áspera cómo su General.
Pero entonces, desde el otro lado de la línea... Ryuuzaki le dice algo que a ella le pone los ojos cómo naranjas y la desconcierta. Acaba de decirle que quien le han informado que es la cabeza de la "conspiración nuclear" contra Alnus... ya no está entre los vivos. Algo que la desconcierta por completo. Pero... que es lo que ha ocurrido?
UNA HORA ANTES
Distrito nº4 de París, Francia. 0:30 AM hora local.
Ha tenido que tomarse calmantes y medicamentos de toda clase para atajar el estrés y los nervios que ha tenido que pasar estas últimas horas. Y es que aunque aun no se ha presentado ningún agente de la Policía Judicial en su casa con una orden de arresto, sabe que es cuestión de horas que eso ocurra. Intenta pensar si huir, lo más lejos que pueda. Si contarle la verdad al despreocupado de su marido, que a su lado, en la cama de matrimonio, lee su libro tranquilamente sin importarle para nada lo que diga o haga su mujer, a la que es obvio que ya no le hace mucho caso o quien sabe si tiene una aventura con otra.
Ella, la todopoderosa ministra de Defensa de Francia Allain Gabrielle, intentando aparentar total calma y tranquilidad, pero muerta de miedo y nerviosa por dentro, con el pulso y los nervios al borde del colapso, se levanta de la cama, vestida en pijama, con la frente sudada.
"No tardes, querida. Que mañana tienes que madrugar." dice él impasible sin apartar la mirada de su libro." pero ella ni le ha escuchado, hiendo directamente a la cocina, a tomarse más pastillas con la mano temblorosa, cuando...
Oye un extraño ruido, muy flojo, en el comedor. Se gira muy asustada. "No... no puede ser. ¿Es la Policía? ¿Han venido a detenerme?" piensa muy asustada. No se imagina... que es algo infinitamente peor.
Andando lentamente, asustadiza, hacia el gran salón de la casa. Elegantemente decorado con mobiliario moderno de diseño y un gran televisor plano en un lado, a oscuras y con la contaminación lumínica amarillenta que entra desde afuera por el gran ventanal. Entra y no hay aparentemente nadie. Anda lentamente por ahí, quedándose un rato quieta y aterrorizada... ante el armario con los retratos encima de ella con su familia... y todo lo relacionado con la política de altos vuelos de Francia en la que ella está involucrada. Cuando, en un ataque de ira, o rabia, o respuesta ante el miedo, o todo a la vez, pasa el brazo derecho virulentamente sobre todos los retratos, que acaban tirados al suelo, rompiéndose sus tapas de cristal o resquebrajándose, y exclama, con cara de loca, totalmente ida...
"Traidores... traidores! ¡Todo lo hago por la grandeza de Francia! ¡Y así me lo pagáis!? Por qué..." dice volviendo al miedo visceral, cuando... nota claramente la presencia de alguien detrás. Se gira rápidamente... y se queda absolutamente de piedra, con terror, con cara de absoluto pánico.
Ahí está, un hombre joven y pelirrojo, vestido elegantemente, de cabello pelirrojo muy corto y peinado corto y informal... y con unos ojos azules que no parecen de este mundo, porque cómo ha ye dicho en otras ocasiones que "él" ha aparecido... porque efectivamente, él no es de este mundo.
"Q q que... quien... quien eres tú? V va... váyase o... o llamo ahora mismo a la Policía." Dice ella intentando hacerse la valiente, pero absolutamente aterrorizada, pero él joven pelirrojo de veinte años... con una extraña sonrisa afable en su rostro que más bien... resulta muy inquietante, mete su mano bajo su chaqueta... y saca lentamente una pistola del calibre .45, una Heckler & Koch HK45.
La ministra Gabrielle, ya tiene en ese instante, sus nervios prácticamente a punto de colapso, incluso de perder la cordura y la razón. Se da definitivamente cuenta, que de lo que de verdad debía tener miedo, no era de que la detuvieran por su conspiración nuclear en Alnus... sino de acabar cómo el "Coronel" con quien estaba compinchada: muerta. Temblando cómo una hoja de miedo, ni sus propias piernas pueden ya sujetarla, cayendo al suelo con una cara de absoluto terror.
Y es que el joven pelirrojo de veinte años con su muy inquietante cara afable (cómo la de Johan Liebhart en Monster) vuelve a meterse la mano bajo el bolsillo de su abrigo... y saca un silenciador para el arma, que empieza a enroscar lentamente en el cañón del arma, cuando dice con voz calmada, serena... pero al mismo tiempo, de amenaza...
"Que envidia me dais en este mundo. Tenéis vidas más largas y intensas que nosotros al otro lado. Sin embargo... la desperdiciáis sin pensarlo. En estupideces y cosas que no necesitáis. Pero supongo que eso es lo que me dijo el "jefe". Los idiotas cómo tú resultáis útiles para llegar a donde tenemos que llegar." dice terminando de enroscar el silenciador al arma... y con una maquiavélica sonrisa afable en su rostro, cuando Gabrielle... con sus ojos cómo un buho, paralizada por el miedo pero aun con capacidad de pensar... se da cuenta.
"Tú... tú... tu eres del otro lado de la puerta, verdad? Eres... eres..." pero ya no puede hablar más, porque él la apunta sobre su cabeza con el arma, diciéndole con la misma cara muy extraña, pero una voz mucho más amenazante...
"No tiene ni idea de en que se ha metido, señora. El "jefe"... no quiere aficionados cómo tú de por medio." sonríe maliciosamente con una cara afable pero que da miedo "Siento tener que hacer esto, señora. En mi mundo, para un caballero y príncipe cómo yo, matar mujeres está radicalmente prohibido. Pero, oh, que pena... no estoy en mi mundo." dice con ironía malvada.
Ella, aterrorizada a más no poder, sólo puede pronunciar unas últimas palabras "Q q que que... que vas a... hacerme. Q... Quien... quieres eres. ¡Quien eres!"
Y él.. quien ya sabéis, por qué seguir ocultándolo: Diabo, con una sonrisa malvada en su rostro, responde...
"¿Yo? Nada en especial. Tan solo... pretendo ayudar al "jefe" a ser el nuevo Dios que substituirá a Emroy y a todos los demás en mi mundo... por un nuevo Dios. … El proyecto 2/71."
La ministra Gabrielle no ha entendido para nada que ha querido decir ese joven tan extraño y sobre todo, aterrorizante, pero en un último intenta por escapar de él, quiere abrir la boca y echar un grito de auxilio... pero Diabo acaba apretando el gatillo del arma, y el proyectil del calibre .45, traviesa el cráneo de la madura mujer y le revienta los sesos, matándola al instante, cayendo de espaldas al suelo y dejándolo todo manchado de sangre.
Diabo, acaba mirando el arma con el silenciador aun humeante que sujeta en su mano derecha... y dice con su inquietante cara "Me encantan las armas de este mundo. Las nuestras son tan terriblemente débiles y ridículas a su lado." para añadir, mientras desmonta el silenciador del arma "No te preocupes... hermano Zorzal. Muy pronto tú y tu querida Tyuule también acabaréis con una "bala" en vuestras cabezas. Aunque... no mía"
Diabo, con el silenciador y la pistola ya bajo su chaqueta, acaba yéndose de allí... en el más absoluto silencio y sigilo. Nadie, ni los equipos de seguridad privada que vigilan el edificio, ni el coche patrulla con agentes de uniforme que hay ante la casa, se han dado cuenta de nada. Se desvanece de nuevo... sin dejar rastro. Hasta que en el salón, el marido de ella entra y... se queda absolutamente de piedra, cayendo al suelo y echando un sonoro grito de terror: acaba de encontrar a su esposa muerta, con un balazo en la cabeza... y un marcado rostro de terror, de verdadero terror. Igual que el "coronel". La conspiración "nuclear" de Gabrielle... ha sido en parte, eliminada.
Todo esto, deja, de nuevo, cosa que admito que me gusta dejar al final de los capítulos, preguntas al aire: ¿Diabo y su jefe de la CIA, Stravinski, que pretenden realmente? ¿Y lo que os preguntáis: qué diablos es el proyecto 2/71? Para el gobierno francés, y quien sabe si para la coalición se abre una crisis interna tremenda, pero que también hará que empiecen a investigar, y no sólo desde el gobierno galo, sino especialmente el japonés, que demonios está pasando... y si tiene relación con la Región Especial. La conspiración francesa ha terminado así. ¿La rusa y china terminará igual? ¿Y el Presidente Dyrrel llegará a darse cuenta de lo que su organización de Inteligencia más importante, la CIA, tiene entre manos? Cómo diría un castizo... eramos pocos y parió la abuela.
Lo que también llegará por de pronto... es la ofensiva nunca mejor dicho kamikaze y suicida de uno de los ejércitos de Zorzal sobre Italica. Todos saben cómo acabará. Lo que nadie sospecha... es a que intereses ocultos servirá en realidad esta batalla. Y no sólo a los de Tyuule. Y además de esto... lo que Lelei ha averiguado en sus investigaciones en Rondel.
Y hasta aquí el séptimo capítulo de "GATE: y la coalición de liberación fue a pelear allí". Frotaros los ojos si es necesario, porque ahora si que la cosa se pone seria de verdad, y la cosa irá cada vez a más. Y sí, ya habéis visto que el hermano de Zorzal, puede que se haya vuelto tan malvado cómo él, con la diferencia que no es un soberano estúpido, sino todo lo contrario. Espero os haya gustado este capítulo y tened paciencia porque en una semana, habrá más. Y por favor, COMENTAD, que este último capítulo sólo he recibido un único review. No me importa si es para bien o para mal, que igual os contestaré, pero sed buenos chicos y dejad vuestros reviews. Gracias.
P.D. Contestando al último review de "Junior VB", por supuesto que Piña aun recuerda e incluso siente lástima por su hermano. Porque es buena persona ante todo y desde el principio ha estado de acuerdo en aceptar y respetar los derechos humanos que existen en nuestro mundo, cosa que otros en su mundo, especialmente Zorzal, se lo pasan por el arco del triunfo. Y en efecto, Zorzal está acabado... y ya verás a medida que la historia avance, y de que manera. Gracias, de verdad, por comentar capítulo a capítulo. Cómo no, espero tu comentario sobre este séptimo capítulo.
