Jueves, 24 de septiembre de 2015.

Hola, hola a todas ustedes y espero estén muy bien :D Antes de empezar con el capitulo, quiero agradecerles a cada una de ustedes por darle una oportunidad a la historia; claro, muchísimo mas a las que comentan. Gracias Elizabeth, Cindy, Lita, Mirian, JimeSere y ahora a la invitada que me comentó ayer como guest. Gracias Erika y si, lo de Mina es difícil pero tranquila ;) jajaja, se resolverá y no sabes de qué forma ;) jajaja, es que tú no me conoces pero yo, estoy medio loca :P jajaja. Gracias por leer y comentar. Te lo agradezco y claro, a todas ustedes que tiene PM pues ya saben que así es :D Gracias niñas. Sin ustedes que leen nada de esto seria lo mismo.

Besitos y muchos abrazos. Espero les guste.


Las muchachas siguieron celebrando

Siendo más de la una de la mañana una curvilínea y apasionada mujer, estaba en una oscura y extraña habitación. Completamente desnuda y sobre una cama muy amplia, estaba atada de manos a un gancho. De espaldas a él y solo escuchando su voz, gritó muy fuerte cuando este la azotó.

— ¿Tú definitivamente crees que soy un imbécil verdad?

— No, no Nicolás, claro que no. —Sonrió siguiéndole el juego—Claro que no.

— ¿Ah no?

Se hizo frente a ella usando un desgastado jean, sádica sonrisa y una fusta en la mano.

— ¿Cómo no? Sé que me mentiste Rei. Ahora lo que quiero saber es, —le tomó el rostro con una mano y la miro fijamente— ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¿Es que acaso querías que esto pasara? ¿Querías ser castigada?

— ¿Qué? ¡¿De qué demonios hablas?! No, claro que no. ¿Quién en su sano juicio querría esto?

Señaló con la mirada sus manos atadas.

— Bájame, suéltame Nicolás.

— No, no lo haré. —Sonrió y volvió a hacerse tras ella—Tú sabes perfectamente lo que pasa cuando me mientes y quieres verme la cara de estúpido. —La azotó de nuevo— ¡¿No es cierto?!

— ¡Ah! si, si lo sé Nicolás. Lo sé.

— Error señorita, error. —Volvió a azotarla.

— ¡Ah!

— Sabes que cuando estás en esta habitación no es así como debes dirigirte a mí. Anda, quiero que lo digas. —La azotó de nuevo fuertemente en el colorado trasero— ¡Dilo Rei!

— ¡Señor! Eres mi amor y señor, señor.

— Buena chica. —Reposo una mano sobre su espalda y se hizo frente a ella—Ahora Rei, como fuiste una niña muy mala e incumpliste nuestra cita de ayer, vas a tener que obedecer.

Le haló fuertemente el cabello y sonrió.

Acercándosele y soltando un poco sus cadenas, se inclinó y besó sus labios. Besándola con ferocidad y después de morder un poco su labio inferior, se separó y se bajó el pantalón. Dejando al descubierto su gran y húmeda erección, volvió a halarle el cabello con fuerza para que lo mirara.

Con una profunda mirada de deseo y pasión, lo metió por completo a su boca.

Más que excitada por todo su sádico juego, empezó a succionar rápidamente para evitar su "enojo" y que eso le acarreara un castigo. A Rei, a Rei le gustaba sentir la fuerza en su novio. La excitaba y la llenaba de gusto sentir como el hombre que amaba hervía de pasión por ella. Le gustaba, le encantaba sentir como empujaba su miembro con rapidez al tiempo que halaba su cabello sin ninguna delicadeza.

— Eso es, así está muy bien Rei. Ahora dime, ¿valió la pena? ¿Valió la pena haberme mentido anoche diciendo que estudiarías y querer verme la cara de estúpido?

— Oh no, no mi señor. —Lo miró sonriente cuando él lo sacó—Lo extrañé toda la noche. Me gusta que me coja como a usted mejor le parezca y no, yo no le mentí.

— ¿Me vas a seguir mintiendo Rei? ¿De verdad? Mira que te puede ir peor.

Sonrió y se hizo tras ella después de acariciar su espalda.

— ¿Crees que no me di cuenta? Hoy que fui al templo por ti me di cuenta que tú no estudiaste ni mierda Rei. ¡Ni mierda!

— ¡Ah….! ¡Ah sí, sí, si…..! Ah….

— Lo sé, me di cuenta por todo ese desorden y por la botella de sake que te regalé para que tú y yo nos la tomáramos este fin de semana. Me di cuenta que tú no estudiaste nada Rei y quiero que me digas por qué. — Dijo mientras embestía fuertemente y se prendía de sus caderas— ¡Quiero que me digas por qué me mientes!

— Ah, ah sí, si ¡sí! Ah… no sé, no sé porque pero por favor mi señor, más. ¡Deme más fuerte! Oh si, si, si….

— Así lo haré. —Le haló el negro cabello con fuerza haciendo que su cuerpo se pegara con el suyo—Lo haré y te voy a dar tan duro que no te vas a poder parar de la cama mañana.

Sin dejar de embestir con fuerza y profundidad, la escuchaba gemir y gritar del más puro placer. Nicolás la amaba con todo y lo altanera que podía ser a veces. La amaba por su fortaleza y la adoraba por ser como era.

Feliz porque se entregaba completamente a él cuando estaban en esa habitación y en la intimidad de una cama, se aprovechaba de eso para hacerle todo lo que siempre había soñado.

Nalgueando su trasero, halando sus pezones, mordiendo con fuerza su cuello y sin dejar de embestir, estaba listo para entregarse a tan delicado y exquisito placer que le producía el ardiente cuerpo de su novia pero algo, se lo impidió. Mientras la penetraba y la excitaba sin parar, pudo sentir su cuerpo más caliente de lo normal.

— Ah…ah señor, mi amado señor si, ¡sí! Mas, oh si más. ¡Más….!

— Oye, oye Rei espera. —Se detuvo y salió.

— ¡Oye! ¡¿Qué demonios haces?!

— Cuidado con esa boca. —Se hizo frente a ella y le soltó las cadenas—No olvides donde estamos. Según las reglas tú aquí no me puedes hablar así.

Luego la cargó y la acostó en la cama.

— Es que mi amor, ¿no te sientes mal? Estas hirviendo. —Puso una mano en su frente—Estas muy caliente Rei y no en el buen sentido de la palabra.

— No, no, no, no mi amor. Yo estoy bien. ¡Estoy de maravilla!—Luego se sentó sobre él—Anda amor, no seas así. Ven y sígueme cogiendo con esto que es tan…

—ah Rei…

Suspiró y cerró los ojos por su caricia.

—…tan rico. Ummm mi amor, —se inclinó más a su altura para besarlo—sí, si amor. Rico….

Rei no estaba enferma, lo que pasaba es que algunas veces cuando estaba haciéndolo con su novio no podía controlar el fuego que por naturaleza llevaba por dentro. Sus palabras, sus caricias, sus besos y todo lo que le hacia la excitaban demasiado y hacían que su cuerpo se calentara de más. Ella que entendía a la perfección a que se debía su alta temperatura, no le prestó atención y en cambio lo convenció para que siguieran en lo que estaban.

— Ah…ah mi señor que delicia. ¡Rico! Oh si, ummmm, rico…

—Rei, Rei no deberías estar haciendo esto.

— ¿Ah no?—Sonrió picara sobre él sin dejar de moverse— ¿Entonces que debería estar haciendo según tú?

— Deberías estar acostada poca abajo mientras te cojo.

Sonrió y la giró con brusquedad para quedar sobre ella.

— A mí me gusta metértelo por detrás y ver ese hermoso culo que tienes mientras lo hago.

— Ah mi amor…. si, oh si Nicolás. Nicolás, Nicolás. ¡Nicolás!

— Ah…. todo mi amor, quiero que me lo des todo mi deliciosa fiera.

Sobre ella y embistiendo más fuerte mientras disfrutaba de sus gestos al llegar, la escuchó gritar fuertemente su nombre con dicha y pasión. Si había algo que a él le gustara de hacérselo, era escuchar como gritaba su nombre con desesperación mientras lo conseguía. Aun cuando ella terminó y quedó completamente agotada y satisfecha, no dejó de embestirla en ningún momento.

— Ah…oh si, si, ah…rico, que rico mi amor….

— ¿Te acabas de correr y aun no es suficiente? Ya veo. Mi hermosa pantera aún no está satisfecha. Vamos a ver qué…

— Oye no, no mi amor ¿Qué pasó?

Preguntó mientras él la giraba sobre la cama y quedaba tras ella.

—…se me ocurre. Por ahora te voy a coger como más me gusta y como más hermosa y provocativa te ves. —Se hizo tras ella y mordió con rudeza su trasero—Con ese delicioso culo bien parado. ¿De nuevo preciosa?

— Oh si… todo lo que usted me ordene, mi señor.

Rei, disfrutando de toda la lujuria y perversidad del que en la normalidad era su dulce amor, cerró los ojos y se dejó tocar y poseer todo lo que él quiso. Pero si Rei se estaba divirtiendo muchísimo esa noche y olvidaba todas sus preocupaciones, alguien más también lo hacía.

— Oye amor, ¿no es algo tarde para estar en una piscina?

— ¿Te desperté Taiki?

Preguntó Amy a la orilla de la piscina.

— Lo siento amor. Es que no puedo dormir y nadar siempre me relaja mucho.

— Conozco de otra cosa, —se quitó la camisa y entró al agua con ella—que te relaja aún más que nadar mi fresa salvaje.

Sonrió y la tomó por las caderas.

— Dime ¿no quieres venir conmigo y tomarte un trago?

— Taiki…

—Bueno, bueno, —dijo sonriente mientras bajaba esas inquietas manos hasta su trasero—era solo una propuesta. ¿Una carrera?

— Sí, me gusta la idea pero, yo te tengo otra. —Le guiñó un ojo y sonrió— ¿Qué tal si el que gane puede pedir lo que sea?

—Uy Amy, me encanta tu idea. Prepara ese culo muñeca porque estoy dispuesto a todo para ganármelo esta noche.

Tomando posiciones y después de contar hasta tres, cada uno empezó a nadar con rapidez. Concentrados y dando coordinadas y grandes brazadas, se podía decir que iban empatados. Amy sonriente al ver que él le estaba poniendo bastante empeño a la carrera, aceleró un poco más cuando llegó a la primera meta y se dio la vuelta. Siendo ese el último tramo de la carrera y a muy poco de llegar y ganar, desaceleró el ritmo y lo dejó pasar.

— ¡Gané! Oh si nena sí. ¡Te gané!

— Si… así fue…mi amor. —Dijo agitada y luego pensó con picardía— Al menos eso es lo que tú crees precioso pedante.

— ¿Se puede saber qué es tan gracioso?

Llegó con ella y la abrazó.

— Tú mi querida genio, acabas de perder y como lo prometiste, —le apretó las nalgas con fuerza bajo el agua—me vas a tener que dar esto.

— Ok, ok amor, lo entiendo. Ahora salgamos del agua y volvamos a la cama.

— Oye pero, ¿no te lo puedo hacer aquí?

— ¿Aquí?—Levantó una ceja sorprendida— ¿Estás hablando en serio?

— Sí, me encanta la idea. Quiero coger a mi hermosa sailor Mercury en el agua. ¿Qué mejor lugar para cogerla que estando en su elemento?

— Listo. Haz lo que quieras pero hazlo ya. Hazlo rápido que ya me pusiste muy ansiosa.

Taiki, muy feliz al ver sus mejillas sonrojadas y obtener su aprobación, la haló con fuerza hasta su pecho y empezó a besarla con necesidad, con urgencia, con mucha pasión. Completamente tranquilo porque la gran casa en donde vivía solo y muy cómodo estaba muy alejada de las demás y el ruido y la privacidad no eran problema, acarició con lujuria todo su bien formado cuerpo. No dejaba de maravillarse por la belleza y ternura que ella le transmitía con cada gesto que hacía.

— Ah Taiki, Taiki, Taiki mi amor sí. Que rico mi vida, dime, ¿te gusta?

— Mucho. —Respondió mientras ella le halaba el cabello y la desprendía de la tanga—Mucho mi hermosa salvaje. ¿Puedes flotar?

— Claro, eso es algo muy fácil. ¿Para qué quieres que flote?

— Tú solo hazlo. Muy pronto lo sabrás.

Amy flotó sobre el agua mientras él se acomodaba en medio de sus piernas y las posaba sobre sus hombros. Después de estar cómodamente en medio de sus piernas, la miró y le pidió que se quitara el sujetador del traje de baño. Le dijo con una mirada llena de deseo, que quería tenerla completamente desnuda y frente a él.

Ella que gozaba de verlo así, tan perdido y caliente, se quitó el sujetador y ni siquiera se tomó la molestia de tirarlo hacia donde estaba su tanga. Dejó que flotara sobre el agua sin prestarle ninguna atención. Lo que si la tenía y muy inquieta, era la mirada y boca de su arrogante y talentoso cantante.

— Ah…ah Taiki, oh por Dios si, ¡sí! ummmm sí que rico si, si….

Taiki empezó a besar el mojado y caliente sexo de su novia sobre el agua. Completamente concentrado en disfrutar de la humedad que ya empezaba a manifestarse sobre sus labios, le encantaba escucharla gemir de dicha y placer. Siendo suave y delicado al inicio, decidió incrementar el ritmo cuando el agua se tornó violenta alrededor de ellos.

Amy, ella estaba extasiada. Estaba excitada y maravillada por lo que esa pedante y vanidosa boca podía hacerle. Halándole el cabello y disfrutando de su inquieta lengua dentro de ella, no lo iba a soportar mucho tiempo. Era por eso que el agua de la piscina se estaba empezando a mostrar violenta. El agua representaba como se estaba sintiendo ella en ese momento por dentro.

Al tiempo que ella se corrió sin hacer un solo sonido y tan solo apretando mucho los ojos, el agua subió en un torbellino violento que los rodeó y los encerró. Aquella imagen asustó un poco a Taiki pero al verla tan emocionada y sonriente, no se detuvo.

Al ella terminar, el agua que los encerró y rodeó bajó y volvió a la normalidad. Momento que Taiki aprovechó para acercarse a ella y abrazarla.

— Ummm, mi deliciosa sailor. ¿Me puedes decir qué fue eso?

— Eh…no, no sé, ni idea mi amor.

Dijo mientras él se desprendía de la pantaloneta y la abrazaba.

— Pero imagino que esto apenas comienza. ¿No es verdad, mi amor?

— Oh sí. —Le tomó las piernas y las enrolló en su cintura. Luego lo tomó en su mano y se le acercó más— ¿Suficientemente caliente mi fresa salvaje?

— Mucho. Estoy muy caliente mi amor. ¿Qué vas a hacer?

— Esto.

— ¡Ah….! Ah Taiki si, si mi amor. Ummm que rico….

Completamente inocente de que ella se había venido en su boca cuando le hizo lo que le hizo, la penetró de un solo golpe. Aferrado de sus nalgas para mantener el equilibrio, disfrutaba de los fuertes gemidos que le daba y como todo buen hombre orgulloso y vanidoso que era, la miró y le pidió que se lo dijera.

— ¿Qué es lo qué quieres que te diga? ¿Qué eres el mejor? ¿Qué nadie puede coger más rico que tú? ¿Qué eres y has sido el único hombre en mi vida? ¡Ah Taiki si, si….!

— Exactamente eso es lo que quiero que me digas. —Dijo mientras le mordía una oreja y embestía más fuerte—Dilo, quiero escucharte decirlo. Oh no mejor que eso, quiero escucharte gritarlo mientras te lo hago. ¡Grita Amy!

— ¡Ah! ¡Ah eres un maldito arrogante! Eres un maldito vanidoso pero si, ¡sí!

Lo miró y lo besó con fuerza entrelazando su lengua con la suya.

— Si mi amor si, ¡sí! Rico mi amor, rico. No creo que haya un hombre que pueda coger mejor que tú. ¡Ah, ah sí, si…!

Entre sus brazos y viendo esa sonrisa de orgullo en su rostro, estuvieron haciéndolo en esa posición por unos cuantos minutos. Luego, a los quince minutos de estar pegados en el agua, entre gritos, gemidos y mucha pasión, ambos estallaron en un escandaloso y fantástico orgasmo. Dándole rienda suelta a todo lo que sentía por él y lo que él le hacía sentir, gritó y gimió su nombre con desesperación cuando lo alcanzó por segunda vez.

Taiki que no aguantaba cuando ella incrementaba el ritmo y gritaba al llegar, se dejó ir sin pensar en nada más.

— ¿Te gustó verdad mi amor?

— ¡Mucho!—Río y lo besó—Aunque sabes que odio cuando me bañas con eso Taiki, no me gusta. No me gusta cuando eso empieza a fluir y me baña toda.

— ¿Por qué crees que te pedí cogerte aquí mi amor? Olvidas que siempre pienso en todo. Estando aquí en el agua no tendrás ese problema. ¿O sí?

— No, claro que no.

Lo miró molesta.

— Si no es porque en verdad eres bueno Taiki, —fue a la orilla y salió de la piscina—te mandaría para la mierda. ¡Eres un prepotente y un engreído de lo peor!

— Si. —Sonrió y salió con ella que había ido por una toalla—Así es y así me quieres. ¿O no mi salvaje hermosa? Ummm Amy, —fue con ella y le quitó la toalla—aun estas desnuda y estas deliciosa. Ven, no seas así y no te enojes. Tú sabes mi amor que a mí no me gusta usar esas porquerías. No es lo mismo.

— Pues no será lo mismo para ti pero si hace la diferencia para mí. Sabes que soy muy delicada y cuando te vienes adentro…

— Sí, si amor, lo sé. No te enojes y mejor dime, —la besó dulcemente— ¿me dejas cogerte otra vez? Solo que esta vez, —le acarició el trasero—si quiero lo que me gané limpiamente. ¿Sí?

—Hazlo.

Se levantó y se puso en cuatro sobre el piso mojado.

— Hazlo pero….

— Sí, si mi amor, –se hizo tras ella—como digas.

Aquella cálida noche en donde Serena, Rei y Lita gozaban de la pasión de sus hombres como lo hacía Amy, Mina no estaba muy contenta. Ella estaba desvelada y no podía dormir. Pensando una y mil maneras para hablar con Yaten y decirle la verdad, aun no encontraba las fuerzas ni mucho menos el valor para confesarle lo que empañaba y entristecía su acongojado corazón.


Bueno, creo que es definitivo :P jajaja, ¡soy de lo peor! ¿Cómo fue que le hice todo esto a la bella Mina ah? ¡el colmo! jajaja.

Besos y abrazos. Gracias por leer y comentar.