jess medina: gracias! Lo se… raro. Capitulo nuevo! Espero te guste. Gracias por leer :D

gadamigrandchest: nunca lo abandonaré! Lo prometo. Mis mejores deseos para ti, voy adelante a mi meta. Gracias por leer, espero y este también te guste

mariza: muchas gracias! Aquí esta, capítulo nuevo! Es lindo que te guste, ojala y este también. Gracias por leer!

Klara: aquí esta! :D espero que te guste… gracias por leer!

eva Grandchester: así es, se invirtieron los papeles. Yo también quiero uno! Gracias por leer. Espero y te guste el capítulo

Guest: déjame tu nombre! Porfavor! A mi me encanta este médico :3 gracias por leer! Y espero te guste. Pd: déjame tu nombre!

LizCarter: hola! Así es, ya llevo un tiempo. Me disculpo mucho porque quiero que sepan que no es por mí que no escriba. Acabo de terminar la escuela y estoy dando mi servicio a la comunidad, me deja más tiempo libre para escribir y eso es bueno. Este Terry Dr. Es… no se como describirlo. Si te soy sincera pensé que más de una me diría, le copiaste a tal numero de historias pero la mía la han aceptado con todo y todo y eso me pone simplemente feliz. Gracias por leer, por tu comentario, me animo mucho cuando lo leí. Gracias y espero que este también te guste.

Paola: llego el capítulo 8! Espero que te guste! Muchísimas gracias por leer!

Hola, hola! ¿fue mucha ausencia? Lo siento. Había olvidado mi contraseña. Pero aquí esta nuevo capítulo, espero que les guste y muchas gracias por leer.

En otra vida

Capítulo 8

-¿mami?- el frio de la noche entraba por su ventana, despacio se levanto para cerrarla pero al ser tan solo un niño su fuerza no fue suficiente se dio por vencido y salió a buscar a su madre. El piso estaba frio, había olvidado ponerse las pantuflas azules que su mamá le había regalado en navidad. Camino por el pasillo, entro a la habitación de su mami despacito sin hacer ruido para no despertarla todo estaba oscuro y a tientas llego a la cama, pero estaba vacía. Bajándose lo más rápido que pudo corrió antes de que algún monstruo saliera por debajo de la cama, siguió su camino hasta que llego a la pequeña cocina- sala, la vio de espaldas con su cabello rubio y largo, le gustaba acariciar su cabello siempre que dormía con ella o le daba un abrazo. Ella siguió sin darse cuenta de la presencia de su pequeño bebe hasta que sintió una de sus pequeñas manitas tocar su brazo.

-¿mami?- abrió los ojos para ver al niño, este se dio cuenta de los ojos rojos de su madre y de las bolsas debajo de sus ojos -¿estas llorando mami?

-No mi cielo, solo estaba…

Sin dejar que terminara de hablar su madre el niño se lanzo a sus brazos mientras ella lo sentaba en sus piernas.

-No llores mami, yo te amo- le dio un beso en su húmeda mejilla, ese el beso y abrazo de su bebe era lo mas reconfortante que podía existir, que importaba que estuviera sola sin el apoyo de Richard, tenia lo más preciado entre sus brazos. Antes de que se diera cuenta un pequeño sollozo escapo de los labios del niño, asustada lo puso frente a ella.

-¿Qué tienes? ¿Te duele algo? Por eso te levantaste, Terry, dime… ¿Qué te pasa mi amor?- pregunto asustada

-Es que… si tu estas triste yo estoy triste. Somos un equipo mami, siempre juntos.

-Si mi cielito, un equipo, siempre…- contesto besándole los cabellos

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Terrence en su corta vida nunca había preguntado por su padre. Siempre se pregunto porque el solo vivía con su mami, no es que le faltara uno, con Eleonor le sobraba el amor, ternura y comprensión. Sin embargo eso no era una respuesta ante la sociedad, sus amigos del colegio siempre le preguntaban por su papá y el no tenia respuesta alguna, los niños llegaban a ser crueles siguiendo el mal ejemplo de sus padres no era novedad que muchas de las madres de los otros niños inventaran chismes de que si ni la misma Eleonor sabia quien era el padre de su hijo o cambiándole los amantes de la misma manera en la que ellas cambiaban todos los días su ropa. A veces Terry deseaba tener a su papá con ellos quizá así su mami no estaría la mayoría del tiempo trabajando o no llegara tan cansada ni lo dejaría en la guardería. Esa noche era especial para ellos era el cumpleaños del bebe de la casa, a pesar de tener solo 7 años era un niño maduro que entendía lo mucho que se esforzaba mamá para tener lo que tenían. Eleonor le había cocinado su comida favorita y preparado el pastel de chocolate que Terry amaba sobre el puso las siete velas que lo adornaban y comenzó a cantarle feliz cumpleaños.

-Pide un deseo bebe…- dijo cuando termino de cantarle a su hijo

-Mamá… antes de pedir mi deseo quiero preguntarte algo.

Extrañada ante la actitud tan seria que había adoptado su hijo contesto de la manera más calmada que pudo.

-Dime, sabes que te contestare la verdad- respondió viéndolo a los ojos, sus mismos ojos

-¿Dónde esta papá?- la pregunta jamás hecha se hizo presente entre los dos, a Eleonor siempre le dio miedo el pensar el momento en el que Terry preguntara por Richard no por el no quererle decir la verdad si no por temor a que el juzgara a alguno de los dos y las decisiones que tomaron años atrás. Se quedo callada y su hijo desesperado ante su silencio volvió a tomar la palabra.

-¿Es cierto entonces mamá? ¿Ni siquiera tú sabes el nombre de mi padre?

-¿Eso piensas de mi Terrence? ¿Qué soy una cualquiera?

-Tu silencio me dio la respuesta Eleonor- sin decir nada más se levanto de su silla para ir a su cuarto, es fue la primera vez que pregunto por su padre.

Los años seguían pasando para ellos, Terrence seguía siendo el niño sonriente y alegre que todos conocían, era el más inteligente de su clase haciendo que para su madre creciera su orgullo hacia él. A sus 17 años jamás le hizo pasar algún enojo o angustia a su madre como los chicos de su edad, seguía siendo el mejor de su clase, ese era el simple motivo por el cual Eleonor trabajaba más cada día y poder pagar el prestigioso colegio donde estudiaba su hijo.

En la escuela Terry no era el chico más popular, todos se burlaban de el por el hecho de no ser de la alta sociedad, todos excepto uno: Albert Andrew. Al ser hijo único sentía hacia Albert un cariño especial, la nana de los hermanos Andrew siempre decía que los amigos eran la familia que uno elegía y para ese entonces Terrence y Albert ya eran como hermanos y Anthony el más pequeño de los Andrew los veía como un ejemplo a seguir, todos juraban que en unos años los tres seria inseparables. No era extraño ver a Terry en la casa de Albert ni tampoco lo era el verlos divertidos en el pequeño departamento en el que vivían Terry y Eleonor. Eran unos hijos más en la casa de ambos.

Una tarde después de la escuela ambos amigos se dirigían a las casa de los Andrew, por petición de William se había preparado una comida especial para conocer al amigo de sus hijos, era extraño que a pesar de sus años como amigos los padres de ambos no se conocieran. Entraron por el gran salón hacia el estudio de William para hacer las formales presentaciones. La puerta de caoba estaba cerrada y sin importar lo que estuviera haciendo su padre Albert entro son previo aviso.

-Hola papá. Llegamos- anuncio. Su padre al ver a los jóvenes que entraban se puso de pie.

-Ya veo, pensé que por traer a tu amigo serias un poco más educado hijo- contesto dándole una severa mirada a lo que su hijo contesto con una leve risa.

-Padre, el es Terrence Grandchester, mi amigo del que siempre habla mi nana- dijo haciendo la presentación menos formal de lo que quería su padre. William estiro su mano para que Terry la tomara y estas ejercieran una leve fuerza.

-Es un gusto conocerlo al fin Terrence.

-El gusto es mío señor Andrew- contesto sin apartar la mirada del millonario padre de su amigo

-Dime William hijo, parece que todos ya te acogieron como uno más de la familia.

En el transcurso de la tarde William trataba de recordar donde había visto a ese chico entes: es igual a Richard, sin siquiera pensarlo comenzó una platica acerca del padre del chico.

-Entonces eres un Grandchester- Albert y Terry voltearon a verse como si no entendieran lo que decía William

-Sí es señor, al menos es así come me han llamado toda mi vida.

-¿Y tu madre?- pregunto tratando de que las piezas encajaran en su lugar

-Mi madre es Eleonor Becker.- no recordaba haber escuchado ese nombre antes

-¿Y tu padre?

- No lo se

-Entonces… ¿Tu madre es soltera?- terry y Albert volvieron a verse intentando encontrar una explicación ante aquel interrogatorio

-Papá si me pediste que invitara a Terry solo para ver de…- se callo al ver la mirada que le dio su padre

-Señor, mi madre es soltera ha cuidado de mi desde que tengo memoria, se mata todos los días trabajando para que yo pueda estudiar y tengamos algo de comer en la mesa. Si eso a usted lo incomoda es mejor que yo…

-No me incomoda Terrence, no soy quien para juzgar a las personas, solo que tu apellido me es conocido y quería saber si eres hijo de Richard Grandchester, trae a tu madre un día muchacho. Quiero conocer a la mujer de la que te sientes tan orgulloso.

Sin querer el nombre de Richard Grandchester se le había quedado grabado, ¿seria ese hombre su padre?

-Si señor, me gustaría que la conociera.- dieron por termina aquella conversación pero la duda no terminaba para Terry, quería salir corriendo a su casa para preguntarle a su madre el nombre de aquel que se hacia llamar su padre.

De camino a casa de Terry, Albert noto demasiado serio a su amigo

-Hey, Grandchester, ¿Qué tanto piensas?

-En eso, si de verdad soy un Grandchester- contesto con la mirada perdida.

-Escucha Terry, antes de juzgar a tu madre habla con ella y aclara tus dudas, no eres nadie para juzgarla

-Tampoco ella es nadie para quitarle el padre a su hijo

El enojo se hizo presente en los dos, uno por querer saber la verdad acerca de su pasado y el otro lamentado el presente que tenia

-No sabes nada de lo que paso Terrence. Si yo tuviera la madre que tú tienes le tendría un altar y le besaría los pies cada vez que pudiera. Mi madre esta muerta y la tuya esta viva, cuando la veo me gusta pensar que así seria la mía si aun estuviera conmigo. Amala y cuídala como lo que es.

Se quedaron callados en resto del camino, cuando llegaron sin decir nada Terry bajo del auto para obtener las respuestas que necesitaba.

Subió las escaleras corriendo, desesperado, loco con encontrar a su madre, abrió la puerta, la vio sentada, tejiendo una bufanda azul, como sus ojos… como los de ella.

Levanto su mirada y vio el amor que le tenia, se odio mil veces por el día que le insinuó que era una cualquiera, por reclamarle en silencio el tiempo que no estaba con el, por lo poco que tenían. Y recordó… recordó las noches que cenaba y ella solo observaba y lo animaba a terminar su comida, y entendió todo lo que sacrifico por el, lo mucho Eleonor amaba a su hijo. Sin esperar nada, se arrodillo frente a ella, la abrazo y dejo su cabeza sobre sus piernas y lloro… Eleonor preocupada acaricio sus cabellos.

-Bebe ¿Qué tienes mi cielito?- pregunto con su voz maternal

-Mami, perdóname- pidió alzando su cabeza

-¿Por qué dices eso?

-Perdóname por el día que te dije que eras una cualquiera. No lo eres, no lo eres mamá. Perdóname por favor…- suplico. Tomo la cara de su hijo entre sus manos y dejo un beso sobre su mejilla llena de lágrimas

-No hay nada que perdonar. Ya hasta lo había olvidado.- suspirando dejo caer su cabeza de nuevo a su antigua posición.

-Hoy conocí al papá de Albert- comento

-¿Si? ¿Te trato bien? ¿Es buena persona?- continuo acariciándole sus castaños cabellos

-Si, lo es. Pero… me dijo algo, comento acerca de mi apellido- en ese momento Eleonor dejo de respirar, el momento de la verdad se acercaba- Me pregunto si yo era hijo de Richard Grandchester- alzo de nuevo su mirada. Ahora era su madre la que lloraba

-¿Quieres saber la verdad Terrence?- sin dudarlo asintió con la cabeza- Bien, será una noche larga. Voy a preparar café. Espérame un momento ¿quieres?

Él espero, sentado, viendo la ciudad desde la ventana. Preocupado al pensar en lo que su madre le diría. Eleonor entro de nuevo a la sala, con dos tazas de café en sus manos, los dejo sobre la mesa de centro y camino hacia su pequeño librero. Saco una caja de madera y con su pequeño collar en forma de llave abrió la cerradura de esta. Saco unas cuantas fotos, también había cartas. Terry quería saberlo todo, no quería esperar más tiempo. Mostrándole una foto vieja y algo arrugada se dio cuenta que las dos figuras que adornaban el pedazo de papel eran sus padres. Eleonor se encontraba vestida con un sencillo vestido blanco y el hombre a su lado parecía ser el mismo Terry. Los dos sonriendo, felices…

-Es el día en que me case con tu padre. Estaba embarazada. Fue a escondidas, nos amábamos mucho o al menos yo lo amaba. Nos conocimos en uno de los viajes que hizo a Chicago. Fue amor a primera vista. Mi madre lo amaba y mi padre decía que era todo lo que esperaba para mi, también fui hija única. Unos meses después descubrí que estaba embarazada, tu ya crecías en mi vientre, cuando se lo conté se puso muy feliz. Me propuso matrimonio y fuimos felices unos meses. No me importaba que viviéramos al día todo lo que necesitaba lo tenia con ustedes. Cuando naciste fui la mujer más feliz del mundo, eres igual a tu padre pero con mis ojos.

Una tarde llegaba a casa de mis padres, me habían llamado porque tenían ganas de verte, sin embargo decidí dejarte en la guardería, trabajaba medio tiempo en un taller de costura para ayudar a Richard con los gastos de la casa. Mi sorpresa fue ver a mis padres, serios como nunca los había visto en mi vida. Cuando pase a la sala ahí estaba Richard y su padre, lo reconocí por una foto que el guardaba, nunca me hablo de ellos ¿sabes? Jamás se lo reclame, grabe error. Se presento como el duque de Grandchester, dijo que mi matrimonio con su hijo no existía, que un futuro duque no podía estar casado con alguien tan simple como yo. Nuestro matrimonio no era válido, fue una farsa que Richard armo. Su padre me humillo… dijo cosas horribles. Afortunadamente nunca supo de tu existencia de haber sido así te habría llevado con é a Inglaterra. Mis padres me negaron todo apoyo. Intentaron que te diera en adopción pero ¿Cómo alejarme de ti? Si te ame antes de conocerte. Desde entonces no se nada de tu padre.

-Entonces, ¿Por qué tengo su apellido?

-Los padres de Richard nunca supieron de tu existencia y en tu certificado el es tu padre. Fue lo único que no lograron quitarte cielo, tu nombre.

-No importa. Me gusta aún más el tuyo- dijo dejándole un beso en su frente- te amo mamá, eres lo más importante en mi vida. ¿Qué importa si Richard no esta? Te tengo a ti…

-Terrence… mi bebe…- abrazo a su madre, dándole todo el cariño y protección que necesitaba, acariciando su cabello como cuando era niño. La llevo en brazos a su habitación y se acostó a su lado igual que años atrás cuando despertaba en medio de la noche por una pesadilla. Comenzó a tararear la canción de cuna con la que lo arrullaba cuando era tan solo un niño, ya era tiempo que el comenzará a cuidar a su madre.

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-Estas invitado a la fiesta de cumpleaños de mi padre. Será en casa- anuncio Albert

-¿Habrá payasos?- pregunto al ver la apatía de su amigo

-Cállate, es importante para el tu presencia, ¿vas?

-No lo se. No tengo nada que ponerme- sin querer le arranco una risa a su a amigo

-No te preocupes que la tía abuela mando a una diseñadora a tomar las medidas- contesto volviendo a su apatía- así que esta tarde tienes una cita en casa. La fiesta es dentro de dos semanas y…- se quedo callado meditando en si contarle o no a su amigo

-y…

-Richard esta invitado…- soltó la frase. Albert era el único que sabia la verdad sobre sus padres

-¿Richard? ¿Estas seguro?- dijo incrédulo

-Lo juro. Estoy tan sorprendido como tu…

-Entonces… la fiesta será especial.

La noche de la fiesta llego. Los tres jóvenes se estaban arreglando en el cuarto de Albert. Entre juegos se les fue la tarde y sin darse cuenta ya era hora de presentarse a tan magnifico evento.

El derroche de dinero se hacia presente, la música clásica y la riqueza amenizaban la fiesta. Con la mirada buscaba la hombre que se hacia llamar su padre, a lo lejos lo vio con una mujer rubia, demasiado elegante y con joyas que adornaban su rostro. Un niño de alrededor de los 10 y 13 años los acompañaba. Vestía un costoso traje igual al de su padre. William y Albert se dieron cuenta de lo que el chico miraba, sin decir más el patriarca de los Andrew camino hacia la pareja con los jóvenes detrás de él.

-Rose, querida. Tanto tiempo sin verte- saludo a la mujer que acompañaba al duque- Richard, un placer como siempre- dijo terminando en un apretón de manos

A unos metros de distancia se encontraban los jóvenes. Con un susurro Albert le dio a entender lo que pasaba a Terry

-Esa mujer, la que acompaña al duque, es mi tía Rosemary. Hermana de mi padre. Y el niño es Junior se llama igual que el duque, el es… tu hermano- dijo tomando una copa de champagne para el y otra para Terrence

-No es mi hermano. Mis hermanos son tú y Anthony, no ese niño que no conozco… vamos a saludar

Caminaron abriéndose paso entre la gente. Con porte elegante y con la cabeza en lato.

-Aquí están… Dos de mis cuatro hijos…- dijo William

-Albert Andrew- dijo presentando al rubio- y Terrence Becker…

Richard miraba a Terrence como si estuviera viendo un fantasma y la Duquesa como si su peor pesadilla estuviera cobrando vida frente a ella.

-Richard Grandchester, un gusto- comento apretando la mano de su hijo- mi esposa Rosemary Grandchester- continuo la presentación

-Duque, Duquesa. Es un verdadero placer conocerlos…

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Hey! ¿Qué tal? ¿Les gusto? Díganme, déjenme sus mensajitos que tanto me alegran ¿si? Las quiero! Mil besos!