0000 – Cambio de escena

"…" – Pensamiento del personaje

-… - - Dialogo del personaje

Capitulo 8: Aprendiendo a vivir como una Malfoy

-¡¡¡Suéltame!!! -. Gritó mientras intentaba darle codazos, patadas y pellizcos al chico que se encontraba tras de ella y que la tenía sujetada de la cintura atrapando también sus brazos con la acción.

-No -. Le respondió él burlonamente en el oído mientras la apretaba más hacia su cuerpo.

Hermione lo miró por el rabillo del ojo con su peor mirada de reproche mientras movía sus brazos intentando escaparse del abrazo del rubio.

-Suéltame Draco, o si no…

-¿O si no qué? No me puedes hacer nada, estas inmovilizada -. Agregó él otra vez con su voz burlona mientras le daba un beso en el cuello.

La chica de 23 años se relajó levemente mientras sonreía sarcástica.

-Ah, ¿no crees que me pueda soltar?

-Quiero verte intentándolo -. Le repitió él mientras bajaba sus besos por el hombro descubierto de la chica.

De pronto Hermione, sin previo aviso, tiró la cabeza fuertemente hacia atrás chocando directamente contra la nariz de Draco haciendo que éste la soltara inmediatamente y, a su vez, pronunciara un aullido de dolor. La chica se libró del abrazo contenta mientras caminaba unos pasos adelante, feliz por su pequeña victoria.

-¿Ves? ¡Te dije que me soltaría!… y que también eso te quede de lección, sabes que me disgusta completamente que hagas comentarios sobre otras mujeres cuando estas conmigo… -. Agregó ella cruzando los brazos y dándole la espalda. – y sabes también que me disgusta que hagas comentarios ácidos sobre las construcciones muggles, la Torre Eiffel es hermosa y pues… ¡estamos en Francia! ¡Draco!, te deberías contagiar del espíritu…

-Ya cállate -. Le cortó de pronto el rubio con una voz algo rara. Hermione dio media vuelta rápidamente para encontrarse con el slytherin tocándose la nariz la que, por cierto, estaba sangrando a más no poder.

-¡Draco! – Chilló ella acercándose hacia él y mirando con la cara fruncida el rostro ensangrentado del rubio -. ¡Oh! Yo… lo siento tanto… ¿te duele demasiado?

-No… bueno, un poco, ¿qué? ¿debería dolerme más? -. Preguntó él asustado. Hermione, con el rostro compungido, movió la cabeza afirmativamente mientras sacaba de la cartera un espejo y se lo entregaba al rubio. – Toma, pero no hagas mucho…

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!

-… escándalo ¬¬

-¡Hermione! ¡Me has deformado la cara! -. Chilló con susto mientras su cara se tensaba.

-No, no, no es para tanto, lo ves solo así porque la sangre…

-Ah!!! ¡¡¡Me voy a quedar sin nariz!!!!

-Draco,¡cálmate! Es solo…

-¡¡¡Mi bella y griega nariz…!!!

-Draco…

-¡¡¡ARRUINADA!!!

-CALMATE!!!! -. Vociferó la chica justo antes de sacar la varita y susurrar algunas palabras que hicieron que el rostro de Draco quedara limpio de sangre alguna y que un taponcito de algodón se introdujera en la nariz del chico. – Ya está ¿ves? No había necesidad de escándalo… era solo la sangre lo que te asustó…

-¿ME asustó?, a mi no me asusta nada…fuiste tú la que me puso algo nervioso con tus alaridos! - Contestó el chico algo sonrojado. Hermione solo rodó los ojos. – Además – agregó – Todo ha sido tu culpa pues ¡tú me tiraste ese cabezazo!

-¿'Yo'? -. Apuntó ella indignada -. ¡Pero si has sido TÚ el que comenzó al estar diciendo tonterías y arruinarme el viaje!... eso sin agregar que fuiste TÚ quién me tomó por los brazos y no me dejaba salir…

-¡Pero como iba a saber yo que ibas a reaccionar tan violentamente!

-¡Pero como iba a saber yo que tu nariz era 'tan delicada'! -. Chilló ella también con la cara roja.

Después de un momento de estar mirándose con los rostros enfadados, ambos, al unísono, relajaron la expresión y partieron en risas. Draco se acercó hacia la chica y, tomándola del mentón, la comenzó a besar mientras su otra mano bajaba por su espalda. Hermione correspondió al beso mientras le tomaba al rubio por la nuca e intentaba pegar más su rostro al de ella. De pronto, Draco se separó abruptamente provocando que la muchacha lo quede observando interrogantemente.

-Aún duele… - Respondió él sonriente mientras se sobaba la nariz, lo que causó una risa colectiva entre los dos jóvenes.

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Hermione despertó repentinamente mientras intentaba ordenar en su cabeza el sueño que acababa de tener. No, no había sido un sueño… ¡era tan real!, lo más probable era que hubiese sido…

-¿Un recuerdo? – Se dijo una vez que se sentó en la cama e intentó recordar lo más posible lo que había soñado.

No era la primera vez que sentía que recordaba algo durante sueños. Anteriormente había soñado cosas tan reales y tan especificas que había llegado a la conclusión de que había estado recordando pero nunca antes había recordado tan a la perfección un recuerdo con Draco ni mucho menos un recuerdo tan de ese calibre. Se sonrojo por unos momentos mientras recordaba el beso que Draco le había dado en el dichoso sueño, incluso podía jurar que sintió su corazón latir igual de fuerte que en el sueño en aquel momento.

Levemente llevó dos dedos hacia sus labios y se quedó perdida en sus pensamientos. ¡Draco había sido tan no-él en ese recuerdo! Es decir… habían características típicas de él (el ser un cobarde miedoso ante una simple heridita, por ejemplo ¬¬) pero el hecho de haberla tomado tan suavemente… de haberse reído tan jovialmente… no, así no era Draco…

¿O si?

-"Cuando nos topamos esa vez en la cocina también actuó así parecido… y también me tomó por la cintura igual" -. Pensó Hermione en la oscuridad mientras intentaba repasar de nuevo el sueño. Cuando llegó de nuevo a la parte del beso sintió calor por lo que, levantándose de la cama, se dirigió a prender una lámpara y abrir las ventanas. Aún era de noche pero la luna se veía más brillante que nunca. Se había quedado dormida en el cuarto de Lisando, en una cama instalada al lado de la cuna de su hijo que había llegado hacía solo unas horas y que, ahora, dormía plácidamente sin darse siquiera cuenta de que su mamá se hallaba despierta y que se había detenido a mirarlo.

Con cariño Hermione arropó al bebé mientras le acariciaba el sedoso cabello castaño y le limpiaba con el dorsal de su pijama la babita que salía de sus pequeños labios.

-"Quizás también necesite limpiarme la 'babita' que cuelga de los míos cuando miro a mi hijo" – pensó divertidamente mientras se sorprendía a ella misma siendo más maternal de lo que jamás pensó ser. 'Mi hijo', esas dos palabras a las que aún no se acostumbraba adquirían un sentido único cuando le observaba jugar o dormir. Si tenía algo que agradecerle al hecho de estar casada con Draco era el hecho de haber obtenido tan tierno y bello niño.

Mientras continuaba observando a su hijo recordó lo sucedido con Draco horas antes. Había sido muy grosera al referirse tan mal de su madre y al haberle arrojado el collar de esa manera tan brusca cuando él parecía en esos momento accesible e incluso susceptible. Se lamentó por su mala actitud y culpó a los nervios, enemigos del momento, por haber reaccionado de aquella manera.

-¿Y ahora bebé? ¿Qué hago? -. Le preguntó suavemente a su hijo mientras seguía acariciándole la cabellera al niño que seguía placidamente dormido.

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Draco se encontraba tumbado sobre su cama matrimonial con un polo blanco, unos jeans, los zapatos puestos y la cama sin abrir. La música de una pequeña radio mágica se encontraba a muy alto volumen mientras pasaba un especial de los mejores éxitos de "Las brujas de Macbeth" mientras que la luz de la habitación seguía prendida. El rubio no dormía, se encontraba con los ojos muy abiertos y puestos en el blanco techo mientras tarareaba la música y pensaba en la pelea de ese día. De cierto había sido muy exagerado en algunos momentos.

-"Aunque no tanto…" – Pensó rápidamente para no quedar mal consigo mismo pero, como si la voz de su conciencia le contestara, las palabras 'madura' y 'divorcio' aparecieron repentinamente como recuerdo de algunas de las tonterías que había dicho ese día. – "Genial, el primer día de Hermione en la casa ¡y ya nos peleamos como si tuviésemos un año de casados!"

El botón gris que se encontraba en la cabecera de la cama comenzó a vibrar y sonar sin previo aviso, señal de que alguien de 'la orden' (o según él, 'de los tarados amigos y seguidores de Potter') se quería comunicar con él. Tomó el botón y, presionando un circulito, permitió que una voz muy conocida se escuchara tan audible como la radio.

-Disculpa, Draco, ¿sabias que hay gente que intenta dormir en esta casa? -. La voz de Pansy se escuchó somnolienta y decidida por el botón. Draco sonrió.

-Pues tendrás que acostumbrarte Pansy porque es mi casa y escucho la música que quiera…

-Esa no es forma de tratar a tus invitados… especialmente si duermen en habitaciones conjuntas a la tuya!

-Duérmete Pansy… ¬¬

-¡Lo haré cuando apagues esa maldita radio!

-Buenas noches Pansy… ) -. Agregó él antes de apagar el circulito del botón y tirarlo detrás de la cama. Se comenzó a reír audiblemente pensando en la cara de frustración que de seguro tendría la pelinegra para ese momento.

-¿Interrumpo algo? -. Se escuchó una voz suave en la puerta.

Draco viró la cabeza rápidamente para toparse con Hermione apoyada en el marco de la puerta mientras que lo observaba con las mejillas sonrojadas.

-No, no. No estaba haciendo nada… yo… pasa -. Le dijo él nervioso mientras sacaba ropa de una silla que se encontraba frente a la cama y apagaba la radio. Hermione, sin decir palabra, se sentó en la silla mientras que Draco metía dentro del baño una canasta con ropa interior.

-¿SOLO PORQUE ELLA TE DICE APAGAS LA MÚSICA?!!! ¿DONDE QUEDÓ NUSTRA AMISTAD? – Se escuchó un grito de Pansy desde la habitación de al lado. Draco, poniéndose rojo, tocó la pared.

-Lo siento, sabes que Pansy anda algo loca -. Se disculpó mientras se sentaba en la cama – ¿que haces despierta tan tarde?

-No podía dormir – Hermione le respondió levantando los hombros – ¿qué hora es?

-Son casi las 3 y media – Contestó Draco mirando un artefacto mágico que indicaba la hora puesto en el velador al lado de la cama. – y se supone que a esta hora duermes…

-En realidad me desperté hace un rato, hacía mucho calor… y ¡brrr! Aquí hace mucho frío – Comentó mientras se abrazaba con sus brazos que llevaban encima un pijama con una tela delgada.

Draco al instante se levantó y le ofreció una manta que había encima de la cama color verde, ofrecimiento que la chica aceptó instantáneamente. Luego de darle la manta y que Hermione se envolviera en ella, se produjo un largo silencio durante el cual Hermione miraba sus peludas pantuflas y Draco a la ventana.

-Yo… -. Dijeron ambos al unísono y luego se detuvieron al unísono también.

-Lo siento, habla tú primero – Draco se apresuró en decir mientras se levantaba a cerrar la ventana: había descubierto la causa del frío. Hermione se había sonrojado sin notarlo y trataba en lo más posible no despegar la vista de sus pequeñas pantuflas.

-Yo… lo siento mucho Draco, en serio -. Comenzó -. No quise portarme tan grosera como lo hice ayer, en verdad, me desconocí…. Fueron los nervios o no sé pero estoy muy arrepentida por lo que dije e hice ayer…- Mientras Hermione terminaba de hablar sentía como cada vez su voz se tensaba más y su rostros se ponía un grado más colorado que el segundo anterior. "Rayos, ¡que me pasa!, contrólate Hermione" -Solo quería disculparme…

Draco, que la había estado escuchando atentamente, la quedó observando durante un rato. Tenía tantas ganas de besarla y abrazarla, de decirle cuanto le amaba y extrañaba su compañía… decirle todo eso que antes podía y ahora no. Sintió pena por la situación de su esposa pero más por la de él mismo: resignado a estar al lado de una mujer que no lo recordaba y que, probablemente, recién empezaba a ver solo como un amigo… como un compañero más. Haciendo un gran esfuerzo la miró directamente a los ojos y le sonrió, él también había querido disculparse por su actuar.

-Pues yo también lamento como se dieron las cosas, no debí decirte la cosas que te dije ayer y pues… no se, debí ser mas comprensivo. Este problema fue superior a mí -. Dijo y su mirada se quedó vacía durante un momento. Luego continuó – en fin, te propongo que desde la mañana empecemos de nuevo: te enseñaré mejor la casa y…

-Y yo te prometo que tratare de que convivamos mejor -. Le agregó ella son una sonrisa sincera. Draco también le sonrió.

-En tal caso yo te prometo que no te volveré a gritar… -. Dijo él con cara avergonzada y rascándose la nuca.

-Y yo prometo que no te volveré a tirar ningún otro collar en la cabeza – continuó ella riendo. Draco le sonrió y, tomando las manos de la chica entre las suyas, le dio un beso en la palma.

-En serio Hermione, te prometo que haré todo lo posible para que te sientas a gusto en esta casa hasta que te recuperes por completo.

Hermione se había quedado asombrada por el repentino beso de Draco pero se le pasó cuando escuchó la voz sincera del rubio. Le sonrió de nuevo y apretó la mano de él contra la suya.

-¿Eso significa paz? -. Preguntó Draco con la ceja levantada.

-Uhmmm no… es más algo así como una tregua – le contestó Hermione vivaracha. Draco rió.

-Ok entonces… vete a dormir y mañana empieza 'la tregua'

-Está bien, mañana me esforzaré por ser una 'Malfoy'. Buenas noches Draco – Hermione expresó con una media sonrisa mientras salía de la habitación aun envuelta en la manta verde.

-Buenas noches.

Una vez que se quedó sólo, Draco se metió dentro de la cama y se puso a pensar. Aún no podía quitar la tonta sonrisa que se había formado en su rostro después de la visita de Hermione.

-"No hay duda que el destino me esta pasando la factura por toda la mierda que hice antes" – pensó mientras cerraba los ojos – "pero lo bueno" – continuó – "es que cada vez comienza a disminuir más la cuota"

Pensó antes de quedarse profundamente dormido.

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A la mañana siguiente todo parecía haber vuelto a una atmósfera de paz después de la charla que habían tenido en la noche Hermione y Draco por lo que Pansy consideró que ya no era necesaria la medida que se proponía activar pues ambos, durante el desayuno, habían estado muy corteses el uno con el otro ('Draco, ¿me podrías pasar el pan, por favor?', 'Gracias Hermione, el té te ha quedado bueno'), es decir, al punto que para Pansy ya casi era insoportable estar con ellos dos en el mismo espacio… sin embargo, y a pesar de la gran paz que se había sentido por buen rato, a las cuatro horas todo había vuelto a la normalidad…

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Casa de los Malfoy

01:00 pm

-¿Como se te ocurre hacer eso? -. Preguntaba Hermione con el cejo fruncido mientras sacaba de la lavadora muggle su vestido blanco… totalmente teñido de celeste y rosado.

-Bueno, en realidad te quise hacer un favor lavándote tu ropa… pero yo nunca había lavado con una de esas cosas muggles, eso siempre lo hacías tú – Draco contestó también con el cejo fruncido y con los brazos cruzados, como si no hubiese sido su culpa el no saber que la ropa blanca se mete en las lavadoras muggles aparte con la otra ropa blanca.

-Siento interrumpirte Draco -. Pansy comenzó – pero tú nunca has lavado ni con artefactos muggles ni con artefactos mágicos…

-¿Y que más da? – Se defendió el rubio – ¡No es mi culpa que los muggles no tengan un poquito más de cerebro para inventar algo en el que se puedan meter ropas blancas y de color sin que las blancas salgan fucsias!

-En realidad no es culpa de los muggles que tú no hayas tenido el… ¿como dijiste? 'poquito más de cerebro' para razonar que son ropas de diferente color – Hermione arremetió mientras sostenía el vestido multicolor en sus manos. Draco estuvo a punto de contestar algo pero Pansy lo cortó antes de que metiera la pata.

-¡Ya ya! ¿Por qué hacen tanto escándalo? Eso se arregla con un hechizo sencillo. Desaparecium – murmuró la pelinegra con su varita haciendo que el vestido, mojado y teñido de colores, volviera a ser blanco y reluciente, como antes. – ¿Ves? ¡Incluso le ha quedado rico olor! Mis encantamientos, ¡siempre tan perfectos! – Pansy agregó mientras sonreía oliendo el vestido.

Hermione miró hacia el piso y Draco mantuvo su posición con los brazos cruzados mientras miraba el techo.

-Ok ok, no se desvivan por agradecerme, uno a la vez – Pansy les objetó sarcástica – En serio, no me ofenderé por un 'Gracias Pansy'…

-araransi – balbuceó Lisandro desde su corral mientras se sostenía de la parte superior intentando pararse. Pansy sonrió.

-Gracias amor, como siempre tú el más educado, cuerdo y maduro en esta casa. Ven, vamonos para que tus papis conversen – Pansy dijo mientras sacaba al niño del corral y apoyaba la cabecita de él en su hombro.

Hermione simplemente apretó más fuerte el vestido y, sin decirle nada a Draco, subió hacia su habitación. "Arsh!!! ¿Que se ha creído? ¡Ni siquiera me ha pedido disculpas por malograrme el vestido! Encima de inútil… ¡no educado! ¿Por qué tendré que pasar esto?"

Regla numero 1 para aprender a vivir como una Malfoy: Nunca dejes que tu esposo haga las labores del hogar.

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Casa de los Malfoy

03:00 pm

La hora del almuerzo había pasado hacía buen rato. Hermione había almorzado en su habitación y Draco ni siquiera había almorzado en la casa pues había salido después de la 'pelea' por los polvos flu sin decirle a nadie donde iba y sin dar hora de regreso.

La ex gryffindor y Pansy se encontraban en el cuarto del televisor muggle viendo noticias. Para Pansy era todo un nuevo descubrimiento eso del televisor y para Hermione era todo un interés ponerse al día con las noticias del mundo muggle. Lisandro también se encontraba con ellas echado en el regazo de su madre mientras dormía apaciblemente.

-Al regresar, ¿Paris Hilton sale de la cárcel? Entérese de todos los lujos que tuvo su celda, su terrible experiencia en la cárcel, la fiesta que va a organizar por su regreso y la primicia de su nuevo libro "Entre rejas" – Recitaba el anuncio de la sección Espectáculos del noticiero. Hermione se quedó pensativa.

-¿Quién es Paris Hilton? – Preguntó mientras observaba en la pantalla la imagen de una rubia cargando a un mini perrito.

-¿Me lo preguntas a mí? ¬¬

-Debe ser muy relevante en el mundo muggle para que cubran tanto esa noticia… ¿será alguna política?

-Esa mujer tiene cara de todo menos de política ¬¬ - Pansy agregó observando en la imagen el televisor a la dichosa rubia. Hermione sonrió. – Por cierto, ¿Dónde está Draco?

-Ya te dije que ni idea, sencillamente se fue… - Contestó Hermione a secas mientras tocaba el cabello de su hijo. – Dime Pansy, ¿siempre ha sido tan complicado?

-¿Quién? ¿Draco? ¿Acaso no lo recuerdas de la escuela? – Pansy sonrió mientras apagaba el televisor con un hechizo en ves de usar el remoto.

-¡Claro que lo recuerdo de la escuela! Mi memoria no está tan mal ¬¬, es solo que… también te recuerdo a ti diferente en la escuela pero estas muy cambiada. Cuando trato con Draco es como si tratara con otra persona, es alguien distinto, no lo sé…

-Pues si, bueno, él cambió mucho después de todo el incidente de los últimos años de la escuela, ¿sabes? – Pansy comenzó a relatar pero, acordándose de que ese aspecto de la vida de la castaña aun no estaba esclarecido, decidió cambiar de tema rápidamente – ¡y claro! ¡Es una gran persona!

Hermione la quedó observando momentáneamente. Claro que creía que Draco era ahora una buena persona, es decir, con sus defectos, pero se notaba que la quería… lo que no dejaba de incomodarle era esa actitud pesada y egocéntrica que seguía teniendo y que chocaba con la actitud de siempre querer ser la ganadora que tenía ella.

-¿Siempre peleamos así como hoy? – Preguntó de pronto Hermione mientras iba a dejar a Lisandro en su cuna.

-¡Ja! ¿Como no lo puedes recordar? ¡¡¡Esta casa parecía un ring!!! Hasta hacíamos apuestas para ver cual de los dos ganaba con sus debates sobre quien tenía la razón. Pero eso era parte de su encanto, creo que el masoquismo es parte de su relación… eso y las reconciliaciones – Pansy agregó con una mirada picara mientras Hermione se ponía roja e intentaba no mirarla a la cara.

De pronto un sonido hueco vino desde la sala seguido de los ladridos de un perro. Hermione cargó instintivamente a su hijo, pegándolo fuertemente contra su pecho y atemorizada por lo que pudo haber entrado a la casa.

-¡Ah! Draco seguro ya llegó – Fue la simple contestación de Pansy mientras se levantaba y se dirigía hacia la sala. Hermione simplemente la siguió, aún atemorizada y aún pegando a su hijo fuertemente contra ella.

Cuando ambas mujeres llegaron a la sala, encontraron a Draco sujetando con una correa a un perro grande color crema que, al ver a Hermione, se soltó repentinamente del agarre de Draco y se fue directo hacia Hermione con miras de tirársele encima. La castaña, asustada, soltó un alarido y tapó la cabeza de Lisandro mientras esperaba el golpe del perro… que nunca llegó.

-…¿Qué? – dijo entre confundida y aún asustada.

-Este es Chunk, no te preocupes, nunca te haría nada. Sabe que cuando cargas a Lisandro le toca resignarse - Draco agregó burlonamente mientras llamaba a Chunk y le hacia cosquillas en la barriga, provocando que el gran perro se retorciera en el suelo.

-Ah… - fue el comentario a secas de Hermione – Lindo perro… ¡atchu!

-¿No te gusta? – Preguntó Draco con una ceja alzada ante el repentino estornudo de Hermione.

-Prefiero los gatos… - Respondió ella sobándose la nariz que empezaba a ponerse roja justo antes de volver a estornudar.

-Que extraño – Dijo el rubio levantando ahora también la otra ceja – Fuiste tú la que lo compró.

Pansy rió al ver la cara de extrañeza de Hermione y, tomando a Lisandro entre sus brazos, dejó a los 'Malfoy' a solas para que pudieran conversar y arreglarse, nuevamente.

-"Ah! Si siguen a este paso, de verdad que tendré que ejecutar esas medidas desesperadas que no quiero hacer… pero… ¡ja! si que seria divertido para mí… aunque dudo mucho que para ellos lo sea, uhmm…" – pensó Pansy mientras subía las escaleras de la gran casa.

Draco tomó de nuevo al perro por la cadena y lo fue a dejar en el patio trasero mientras le servia en un deposito parte de la comida.

-¿Donde fuiste? – fue la tímida pregunta de Hermione mientras se apoyaba en el marco de la puerta del patio. Draco pareció no hacerle caso pues seguía sirviendo la comida sin prestar siquiera atención a que la castaña estaba a unos metros de él mirándolo.

-¿Draco? – insistió nuevamente con voz suave y, nuevamente, no recibió contestación alguna. Su humor ya comenzaba a empeorar – ¡¡¡Draco!!!

-¿Qué? – Fue su contestación exasperada y a secas mientras seguía haciendo su labor sin dignarse a verla. Hermione se le acercó colérica mientras se ponía a solo una distancia corta de él.

-¡Te estoy hablando!

-¿Y qué? – Le respondió él aún con su voz altanera. Hermione percibió, sin embargo, una especie de media sonrisa en la cara del rubio antes de soltarle el ácido '¿y qué?'

-Como que '¿y qué?'… se supone que estamos casados, ¿no?... para mal para mí pero… ¡igual! ¡Me debes respeto! – La ex gryffindor terminó de decir con la cara colorada mientras tomaba la vasija donde Draco servía el agua para el perro y la tiraba al césped derramando el contenido.

-Qué haces!?! – Draco se levantó automáticamente y se puso a centímetros de ella mientras la miraba fuertemente. Hermione resistió su mirada.

-No me vas a asustar con esa mirada, 'Malfoy' –

Hermione fue audaz, intuitiva y desafiante en su comentario mientras sostenía la mirada del rubio. Draco sonrió de lado y se le acercó más… y más… y más…

-No pretendo asustarte, 'Granger' –

Fue la respuesta de él mientras acercaba su pálida nariz a la de ella. Hermione comenzó a suspirar rápido y a pensar que, quizás, provocarlo no había sido una buena idea.

Cuando los labios de Draco comenzaron a acercarse peligrosamente a los labios de la castaña, ella, perdiendo la concentración en la guerra de miradas, cerró fuertemente los ojos y se preparó para lo que vendría. Pero se dio cuenta que ese cierre de ojos no se debió a un síntoma de resignación por lo que acontecería sino que, por el contrario, era como una invitación para que él continuara con lo que pretendía hacer… ¡ella deseaba ese beso! ¡Y se había demorado una eternidad en descubrirlo! Sentía el aliento de Draco rozar sus labios y sus manos, automáticamente, se apretaron más. Sentía cada vez el calor de Draco más cerca de ella… se acercaba… milimétricamente, audaz… Hermione apretó más sus puños…

Pero el beso nunca llegó

Confundida abrió los ojos de manera rápida solo para toparse con los grises de Draco que la miraban de forma burlona y altanera.

-¿Ves? ¡Si me deseas! -. Le dijo él mientras sonreía de manera egocéntrica.

-No

-Si! Tus palabras pueden decir lo contrario pero tus acciones las desmienten – Draco continuó mientras levantaba una ceja y cruzaba los brazos.

La ex gryffindor lo miró indignada intentando desaparecer el color rojo de sus mejillas.

-Eso no cierto!

-Si lo es!

-No!

-No intentes negarlo Hermione. Ambos sabemos que es cierto y que, además, yo tengo la razón. Los hombres Malfoy siempre tenemos la razón – Le dijo él sarcástico mientras le daba un rápido beso en la mejilla y, dándole un ultimo cariño al perro que ya se encontraba dormido en su pequeña casa de madera, salió con dirección a la sala.

Hermione se quedó petrificada.

Regla numero 2 para aprender a vivir como una Malfoy: Los hombres Malfoy SIEMPRE tienen la razón… aunque no la tengan ¬¬.

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Casa de los Malfoy

06:30 pm

-Jaja! ¿Eso te dijo? – Le preguntó Pansy tirada en la cama de la castaña mientras se revolcaba de la risa – ¡se ve que Draco no ha perdido su toque!

-¿Que toque? – preguntó Hermione alarmada de pronto imaginándose a Draco haciendo la misma jugada del beso con Pansy.

-¡El toque pues! ¡El toque de espeso!

-Ah… ya

Pansy se sentó en la cama de pronto.

-Lo que aún no entiendo es por qué te estas vistiendo así, ¿van a salir o algo? – Preguntó la ex slytherin mientras observaba como iba vestida la dueña de la casa.

Hermione se encontraba con un vestido negro muy corto. Tenía un cuello alto pero era sin mangas. Ceñido y todo de negro y la parte baja del vestido terminaba a la mitad de sus muslos, donde se veía un provocativo lunar que desaparecía y aparecía de la vista cada vez que Hermione se agachaba o se erguía, respectivamente. Complementado con esto, llevaba unos zapatos altos, su cabello lo tenía recogido en un moño por detrás (haciéndola más alta y más elegante) y se encontraba en esos momentos mirándose en el espejo mientras se retocaba el rostro.

-¡Ja! ¿Crees que después de lo de esta tarde yo saldría con ese pedazo de hurón mal hecho y engreído? Sinceramente, preferiría salir con el calamar gigante – Contestó con tirria mientras se delineaba los ojos.

-Bueno… salir con Draco seria lo más normal… ¡NO IRAS A SALIR CON OTRO VERDAD! – Pansy chilló escandalizada mientras se levantaba como un resorte y miraba a Hermione con la boca abierta.

-¡No! ¿Qué me crees?... solo he ideado un plan, voy a hacer a Draco pagar por lo que me hizo – Dijo riéndose entre dientes mientras terminaba de ponerle brillo a sus labios.

-Hermione, no creo que sea una buena idea provocar a Draco… - Pansy le agregó seria.

-¿Por qué no? Él lo hizo conmigo…

-¡Ey! ¡Por fin lo admitiste! – Pansy comentó mientras volvía a tirarse en la cama – pero hay una gran diferencia entre Draco y tú y eso se llama 'autocontrol'. –

Al ver que Hermione no decía nada y continuaba echándose perfume en los hombros, prosiguió:

-Draco sabe que si él te provoca no va a pasar nada porque sabe que tú no vas a permitir nada… pero si tú lo provocas… la cosa cambia, ¿sabes? Va a sentir que tu también quieres eso y… ¡Por Merlín Hermione! ¡Es un hombre que lleva meses sin sexo! ¿Sabes lo peligroso que es eso? –

Hermione la quedó mirando algo asustada pero no desistió. Era terca y llevaría su plan a cabo, si había algo que no soportaba era perder y haría lo que fuese necesario para ser la que se quedase con la ultima palabra en la boca, además, estaba muy confiada de que Draco no intentaría nada pues, en el poco tiempo que llevaba con él, sabía que él la respetaba… aunque su hobbie últimamente fuese el de fastidiarla a muerte ¬¬

-Ay Pansy, no exageres, es Draco… ¡es manejable! No es un adolescente con todas las hormonas revueltas…

-Yo que tú no me estaría tan segura…

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Casa de los Malfoy

07:00 pm

Draco estaba tirado en el gran sillón de la sala mientras revisaba algunos papeles que tenía en las manos. De vez en cuando recitaba unas palabras a la varita para que el fuego de la leña en la chimenea no se consumiera por completo. No quería prender ninguna luz eléctrica. Era más relajante estar con una luz natural, era más mágico lo natural…

-Lo siento – Dijo Pansy de pronto apareciéndose frente a él cortándole la vista del hermoso fuego en el que se encontraba ensimismado.

-¿Sientes qué? ¿Que sucede?

-Siento… ¡tener que apagar tu lindo fuego porque necesito usar la red flu! – Fue su alegre contestación mientras, de un movimiento de varita, apagaba el fuego, echaba los polvos flu, susurraba un nombre que el rubio no logró percibir y desaparecía ante la mirada de un muy atónito Draco.

-¡Mierda Pansy! ¡Ese era MI Fuego! – Chilló una vez que se dio cuenta de lo que había sucedido. Se había quedado a oscuras en la habitación y si había algo que no le gustaba mucho que digamos, eso era la oscuridad. Era como si los demonios de su pasado y la gente a la que tanto daño hizo regresaran para cobrarse solo cuando la espesa negrura reinaba en el ambiente. Aún así y a pesar de sus miedos infantiles, decidió quedarse en el mismo lugar en el que estaba; no tenía ánimos para levantarse.

Sus ojos ya habían empezado a cerrarse cuando de pronto sintió que las luces eléctricas se habían prendido de improviso. Draco se levantó automáticamente.

-Lo siento… ¿te he despertado? –

La voz de Hermione resonó como un eco por la habitación. Draco, sin verla, se volvió a echar en el sillón.

-A decir verdad, si… ¿Qué quieres?

Hermione se había preocupado sinceramente de haberlo despertado. No era que le importara (o al menos ella quería creer eso) sino que simplemente no era de su agrado despertar a las personas… además que, adormitado Draco, el plan que tan minuciosamente había estado pensando no se hubiese llevado a cabalidad.

Tras la contestación engreída del rubio, Hermione apretó sus puños con fuerza y, con más valor que nunca, decidió llevar a cabo su plan.

-En realidad no quiero nada, solo estaba inspeccionando la casa… -

La castaña comentó con voz despreocupada mientras se ponía en el foco visual del rubio. Draco se giró para verla y, literalmente, casi se cae del mueble. Se puso rojo de pronto, cambio la mirada hacia la chimenea y quedó sin palabras por un momento.

-¿Vas a salir? -. Fue lo único que pudo decir mientras seguía sin verla.

-No, ¿por qué? ¿Te parece que voy a salir? – Le respondió la castaña fingiendo inocencia. "¡Ja! ¡En esta pierdes si o si!" pensó la castaña con una media sonrisa triunfal en los labios.

-No, solo era una pregunta…

-En realidad encontré este vestido en el armario y me gustó mucho… aunque creo que me queda algo raro, ¿tú que opinas?

-Te queda normal – Comentó él de inmediato sin dejar de mirar todo en la sala menos a su sexy esposa frente a él. "¿Por qué me suceden estas cosas a mí? ¡¿Que acaso nada es suficiente para redimir mis culpas?!" pensó el rubio mientras sentía que el calor de pronto comenzaba a llenar la habitación… y ahora no podía echarla la culpa al fuego de la chimenea.

-Pero ¿como puedes saberlo si ni siquiera me has mirado? – "¡Ja!"

-¡Porque lo he visto antes! – "No caeré en su juego…"

-Si, pero antes… y he pasado meses en ese hospital, probablemente halla engordado o algo por el estilo… - "¿Por qué no quiere mirarme?"

-Si ¡y mucho!, por eso mismo no quiero verte, prefiero recordar los delicados muslos de mi esposa que asustarme viendo ahora los tuyos – "Jaja, eso le va a arder xD"

-¿Sabías que 'tu esposa' y yo somos la misma persona? ¿O eso también escapa de tu pequeño cerebro? – "Ah!!! Idiota!!! Como me va decir eso???!!!"

Draco rió en voz baja y, volteando la mirada, se decidió a enfrentarla. Se le veía linda con el pelo recogido, el pequeño vestido y los altos zapatos pero, sobre todo, se le veía linda con la nariz arrugada, el ceño fruncido y las mejillas coloradas por las agrias palabras que él le había dedicado. La amaba. ¿Cómo podía preguntarle si es que él sabía que ella y su esposa eran la misma persona? Él y nadie más que él sabía perfectamente que eran la misma persona y lo sabía porque ambas o, mejor dicho, Hermione reaccionaba igual ante sus ácidos comentarios… con memoria o sin ella. Y es que no era como todos pensaban, que 'la Hermione de 14 años' se había quedado atrapada en el cuerpo de una mujer que le doblaba la edad… no, no era eso. Las acciones, actitudes y formas de ser de la mujer que se encontraba frente a él eran las mismas que de la mujer que dormía en su cama 7 meses atrás. Eran la misma. Eran sólo Hermione. No eran dos personas diferentes porque, aunque las otras personas no se hubiesen dado cuenta, la Hermione que se encontraba frente a él en esos momentos no era igual que la niña que conoció en el colegio. Se sintió aliviado. Era la misma… solo le faltaba recuperar esos pedazos perdidos en su mente.

-Si, lo sé… - Le respondió él levantándose de improviso, poniéndose a la altura de la castaña – Solo que es más divertido así…

-No, no es divertido – Le respondió esquivándose de él. No iba a permitir que Draco la dominara de nuevo.

-Si que lo es… Dime, ¿por qué te has vestido así?

-Porque voy a salir… - Fue la rápida respuesta de ella al saber que las cosas se le habían salido de las manos.

-Pero dijiste que solo andabas inspeccionando la casa… ¿o es que solo deseabas provocarme? – Fue la respuesta del rubio mientras la miraba sarcásticamente y se le acercaba más.

-NO! No no no no no no!!!… no te me acerques más! – Ella advirtió cuando lo vio acercársele con una mirada provocativa en el rostro.

-¿Por qué? Tú has empezado, ¿no? – Le respondió con una sonrisa divertida.

-No no, yo no…

-Oh! Si si, tu si – Draco comentó juguetón mientras se le seguía acercando.

Cuando llegó a la altura de Hermione, la tomó por la cintura y la obligó a mirarlo. Hermione esquivaba su mirada de los ojos grises del slytherin pero le era imposible hacerlo no solo por el magnetismo que esos ojos desprendían sino que, también, porque Draco la tenía sujeta del mentón.

-No te voy a hacer nada Hermione – le susurró él en el oído, siseante y cautivamente como el desliz de una serpiente. – en realidad, nada.

Dijo y, de pronto, la castaña sintió los labios de Draco rozando los suyos milimétricamente… casi sin querer tocarlos. Vio los ojos cerrados del rubio y sintió como las pálidas manos temblaban en su cintura. Sintió cuando él la estrechó más contra su cuerpo y sintió la fina nariz chocar con la suya propia. Pero el beso no llegaba y nunca llegaría porque él ponía todo el autocontrol posible para no hacer algo que ella no quisiera.

Así que, en un impulso en el que ni ella entendió el porqué, los brazos de la castaña rodearon ágilmente el cuello del rubio y recorrió la escasa distancia faltante entre sus labios y los de él. Draco se sorprendió ante el repentino acto de la ex gryffindor pero el pensar no le duro mucho pues de pronto se dio con que se encontraba fundido en un tierno beso con Hermione… con la mujer que amaba… con su esposa.

El corazón de Hermione comenzó a latir aún más fuerte cuando sintió que el rubio le correspondía el beso y que acariciaba con sus labios los de ella. Sus manos se enredaron en el cabello dorado de Draco y su cuerpo se pegó más al de él. Sintió cuando la lengua del chico, antes el más odiado por ella, chocaba contra sus dientes y, soltando un gemido, le dio paso. Se sentía como su primer beso… ¡era su primer beso! Pero se sentía a la vez como una experta, su cuerpo se guiaba solo, como si siempre hubiese estado destinado a eso, como si su cuerpo hubiese extrañado durante mucho tiempo el cuerpo del otro.

Luego de unos instantes que parecieron una eternidad para Hermione, Draco se separó de ella y abrió los ojos. La quedó observando con una mirada indescifrable en el rostro…una mirada gélida. Hermione desvió automáticamente su mirada.

-¿Por qué? – Draco preguntó de improviso sin quitar la dura mirada de su rostro.

-No lo sé… -

Hermione respondió suavemente caminando hacia otro lado, aún tenía el sabor de Draco impregnado en sus labios.

-Tenías razón… yo… estoy haciendo muchas tonterías últimamente. No sé que me sucede. Discúlpame, tienes razón…

Hermione movió las manos nerviosamente y, dando media vuelta, se dirigió hacia las escaleras caminando rápida y torpemente.

Escuchó que Draco reía tras de ella y se paralizó. "¿Está loco o qué?"

-¿Que sucede? – Preguntó volteándose hacia él.

-Que… por fin aceptaste que tengo la razón – Draco contestó jovial y divertidamente. A Hermione casi se le desencaja la cara.

-¿Estas demente? Hace un momento parecía como si me fueses a castigar o algo por el estilo y ¿ahora te burlas de mí?

-No me burlo de ti, me burlo de la situación – Le contestó él juguetonamente. Hermione puso cara de desentendida total.

-¿Cual situación?

-Se nota que no has aprendido nada Hermione… ¿sabes cual es la tercera regla y la principal para aprender a vivir como una Malfoy?

-¿Es que acaso hay un manual o algo así? – Hermione preguntó sintiéndose relajada de pronto nuevamente.

-En realidad no pero creo que una lo debería hacer… ¡al fin de al cabo somos muy complicados! En fin… la tercera regla es que nunca deben pedirnos disculpas después de un beso…

-¡Eso te lo acabas de inventar! – Hermione demandó mientras se acercaba a él.

-Si, es cierto… lo acabo de inventar. La tercera regla es que… no hay reglas, por algo te he escogido Hermione… tu sola sabes arreglártelas sin necesidad de seguir un manual o algo así… darme la razón siempre no sería divertido… pero contrariarme siempre tampoco lo sería…

-Eres un poco complicado, ¿sabes? –

-Solo un poco…

Ambos se quedaron en silencio durante un momento. Era increíble que estuviesen en la misma sala sin la necesidad de estarse gritándose cosas o sin decirse pesadeses. Para Hermione incluso era increíble el hecho de estar en el mismo momento y en el mismo lugar con la persona que hacía 14 años más había odiado y que hacía solo unos instantes había besado. Se sonrojo levemente.

-Oye, yo…

-Te queda bien ese vestido Hermione – Le cortó él sonriéndole de pronto. No quería que una tonta disculpa de ella arruinara ese momento – Voy a ir a ver a Lisandro.

Draco caminó hasta las escaleras y, pasando de ella, pretendía subir las escaleras pero Hermione hábilmente le tomó de un brazo impidiéndole la subida.

-Espera, tengo que decirte algo importante –

Hermione le pidió mientras miraba el piso. Era ahora o nunca, no quería que él pensara cosas erróneas sobre ella. Tenía que explicarle como se había estado sintiendo últimamente en relación con él… no solo para que él se enterara, sino para que ella se lo confirme a si misma.

Draco la miró con una ceja levantada.

-Te escucho –

-Veras Draco, desde las ultimas semanas he sentido que…

-¿Hay alguien en casa? – Una voz chillona y melódica se escuchó junto con el sonido de la puerta trasera abriéndose. Los Malfoy identificaron la voz como la de Pansy un día de buen humor.

-Acá estamos Pansy – Dijo Hermione en voz alta sin moverse del sitio en el que estaban y mirando con decepción las escaleras, por primera vez la interrupción de alguien le era muy molesta. Su confesión tendría que esperar.

-Están decentes, ¿no? Traigo visita… - Se escuchó la voz de la ex slytherin desde el otro lado de la puerta que daba de la cocina a la sala. Draco arrugó la nariz. "¿Visita?"

La puerta se abrió como respuesta ante la pregunta mental de Draco dejando ver de pronto a Pansy con una sonrisa de oreja a oreja mientras cargaba unas bolsas de compras y, con la otra mano, jalaba hacia dentro a una muchacha que, por la luz, Hermione no alcanzó a identificar hasta que la muchacha hubo entrado por completo a la sala.

Draco soltó un ruido raro ante la intromisión de la recién llegada: Era alta, de pelo negro lacio y hasta la cintura y unos ojos azules claros decisivos y penetrantes. Su piel algo trigueña contrastaba con sus claros ojos y con el vestido ceñido blanco que llevaba en esos momentos pero, sin lugar a dudas, lo que más llamaba la atención de la 'visita' era su bien proporcionado cuerpo exuberante y suministrado que hizo que más de una vez la vista de Draco se perdiera y que Hermione se sintiera un poco cohibida con el suyo propio.

La castaña estaba a punto de preguntar por la recién llegada cuando Draco se le adelantó.

-¡Vaya!, ¡tiempo sin verte! -. Fue el sencillo comentario del rubio mientras sonreía de una forma que Hermione no había visto en él antes.

-Si, vaya que buen tiempo – Contestó la chica sonriente mientras se acercaba a Draco y lo abrazaba de improviso. Hermione agudizó los ojos ante la descarada actitud de la recién llegada y, como si la mujer presintiera la aborrecida mirada que le acababa de dedicar la dueña de la casa, miró hacia Hermione – ¡Hermione! ¡Que gusto verte bien de nuevo! –

Su voz fue juvenil y atractiva mientras le sonreía mostrando sus perfectos dientes blancos. Hermione le sonrió también pero sin decirle nada y con una sonrisa forzada… no la recordaba pero estaba segura que, aún recordando, tenía un pésimo concepto sobre esa chica.

Jooo!!! Esta celosa, ¿o no? Y quién es la chica? Por qué Draco se muestra 'especial' con ella? Y que es lo que pensaba decir Hermione? Todo eso en el prox capi jeje. Este capitulo ha estaod bien largo, como disculpas por mi demora. Les agradezco a todos por sus reviews!!! Un besooo, cualkier duda en un review xD

Silvia