Existen tantas canciones de amor en más de 7000 idiomas, porque ya saben, ese es un dato divertido, saber que el español es una lengua romance como el francés y que los twenkies son el único pastelillo inmortal aun después de su fecha de caducidad, pero de lo que casi no se habla, de eso que casi no encuentras, son canciones descaradas en infidelidad, en especial esa que literalmente tiene y cito "yo no merezco volver"
Tsukishima para su lectura en el celular, porque es un hilo largo de tweets que guarda para después, porque quiere buscar esa canción, no por morbo, sino para poder entender, porque un idiota como Kageyama ha decido volver a Japón, dos semanas después y está ahí, frente a él, con la puerta del salón abierta y un ligero bronceado. Se ha perdido dos lecciones enteras de la optativa de este semestre y ni siquiera parece avergonzado de sus estudios atrasados, se ve tan tranquilo, como si no hubiera estado en la isla más peligrosa del mundo y hubiera dejado alguien plantado en el altar, aun si la boda fuera algo conmemorativo, había papeles legales de adopción para que Hinata pasara a ser familiar del armador.
Así que Tsukishima se pone los cascos y abre ITunes después de copia el texto del tweet porque no va desconfigurar su teclado para el abecedario americano. Y cierra los ojos, porque ese encuentro no está sucediendo, y no debería de involucrarse.
No debería sentirse alterado
No debería estar molesto
Esto es el problema de los idiotas de voleibol.
Esto es…
La canción comienza como un eco dentro del salón con ellos dos, un murmullo que llena el vacío
—Bienvenido gran rey—Tsukishima sonríe internamente, no va a detenerse, se inclina sobre la mesa para hacer un tipo de reverencia; Kageyama chasquea la lengua como si también hubiera esperado fingir que el rubio no existía —. ¿Pudiste sobrevivir con tu mediocre inglés o tu nuevo amante salvo tu trasero?
Kei es mejor que eso, siempre ha sido bueno con el sarcasmo, pero algo está picando su garganta, como si fuera una afrenta personal, pero, el rubio lo piensa más detenidamente, por supuesto que lo es, Kageyama ha roto todo en un pestañeo y ni siquiera parece culpable sobre ello.
—Iwaizumi-San, se llama Iwaizumi- San y no es mi amante —. Kageyama dice, mirándole de frente y Kei sonríe más ampliamente.
—Por supuesto el nuevo nombre de la reina, mi error, ¿Pudiste sobrevivir con tu mediocre inglés o tu reina tuvo que salvar tu trasero?
—Tsukishima— Advierte Kageyama. Porque el rubio sigue sonriendo, con sus brazos sobre la mesa y los auriculares a todo volumen sonando desde su sitio en su cuello.
—Perteneces a la sub 17—Comienza Tsukishima, como si eso fuera todo lo que necesita recordarle para que sea el armador el que no pierda la posturas, las infracciones por violencia y los escándalos públicos son pensados severamente en la liga japonesa, un mal movimiento y esto podría costarle el titular, ambos lo saben, el rubio solo lo recalca, — y estamos a mitad del semestre — añade para levantar esa muralla entre ambos que no debió ser rodeada en ningún momento, Tsukishima casi se siente patético por haber cedido a su impulso más primario de atacar a alguien que es altamente dañino para su entorno —, así que no lo hagas rey, conserva tu honor de monarquía y limítate a coexistir con lo que tú mismo has hecho.
Tsukishima, se pone los cascos, porque la conversación ha terminado en un punto tenso, y ambos saben que no deben de seguir empujando.
¿Alguien alguna vez ha oído esa clases de canciones?, son como poesía muerta, llena de órdenes y decisiones unilaterales. Como si te estuvieran haciendo un favor, es tan absurdo. Pero dentro de ello hay una frase llena de verdad "…
— "No intentes perdonarme, porque yo no merezco volver"
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Kuroo tiene una nueva rutina después del fiasco de haber sido timado por Tsukishima sobre los horarios de regreso de Hinata y dar solo un encogimiento de hombros la noche de su cena grupal. Yamaguchi se había estado moviendo como normalmente, poniendo los tazones y fuentes con comida sobre la pequeña mesita, porque claro, el pecoso estaba acostumbrado a Kei y sus posturas sobre las situaciones. Así que solo se había concentrado en servir las porciones sonriendo cuando Kuroo empujo el tema sobre los yakisobas y el rubio se reajusto los lentes como si el reclamo no fuera hacia el sino una tontería más de Tetsuro dicha en voz alta y que había derribado sin siquiera pestañar.
"¿Quieres comida cierto? Te sugiero no pelear entonces con el dueño de la casa"
Kuroo en ese momento solo había sonreído como si viere el bloqueo efectivo que Kei iba a mantener de ahora en adelante con respecto al pequeño pelirrojo, su propia manera de cuidarle y protegerle en este momento que se encontraba más vulnerable, y eso es algo que sin duda él respetaba.
Así que lo había dejado pasar, porque las selecciones para las prácticas profesionales estaban por iniciar, y había que presentarse a entrevistas pruebas a los despachos en donde seguramente algún superior con aires de grandeza lo convertiría en el chico de los recados.
—No sé si sentirme molesto o realmente darte palmadas en las espaldas Kei, pero no me daré por vencido tan fácilmente. No pueden mantener al pequeño cuervo encerrado en su jaula.
—Te sugiero entonces gato callejero que te muevas rápido, el rey ha regresado.
Yamaguchi solo suspira mirándoles, con esas sonrisas de superioridad que siempre los has metido en problemas a ambos. Tsukishima está presionando desde las sombras, porque esta tan irritado y furioso aunque su rostro de muñeca de porcelana no lo demuestre, que está usando todos sus movimientos y cartas, no dudara en usar a Kuroo como su caballero estrella en esta situación, y Tadashi debería de sentirse mal por ser tan consiente de la forma tan fácil que el rubio está jalando y moviendo los hilos del ex capitán del Nekoma, sin embargo lo apoya, en todo lo que Kei haga, porque siempre hay mucha estrategia y lógica en él.
—He escuchado — Dice, con cuidado, como si fuera cualquier cosa pero captando la atención de ambos —. Que Kageyama ha estado buscando a Suga-San el día de hoy, supongo que ya ha recibido la carta de un mes para desalojo del departamento. Me pregunto si entiende que Hinata ya no está más ahí.
Yamaguchi toca su mejilla en intervalos con su dedo índice, como si realmente se cuestionara lo que ha pensado Kageyama, cuando realmente fue a él, a quien el armador ha interceptado. Lleva un bocado más de yakisobas que impiden que sea cuestionado mientras mastica, y Kuroo solo aprieta los labios. Kei sin embargo le sonríe con una ceja alzada, sorprendido y encantado con el peso de sus palabras. Yamaguchi finge que no se ha dado cuenta de ninguna de las dos reacciones.
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Oikawa parpadea ante su colección de comic americanos de "The Alien" le faltan algunos números, y la imprenta ya no es la misma en Japón, pero los atesora tanto que no sabe qué hacer con el último volumen añadido que le ha llegado desde Amazon, porque claramente él no lo ha pedido.
Oikawa no sabe a qué huele la culpa, ni el sabor que tiene, pero está segura que ese inofensivo comic destilla por cada hoja culpa y solo culpa. Es una vida entera compartida para no entender el mensaje de disculpa que está ahí, frente él.
Sacude la cabeza, porque está cansado de este juego eterno en el que no sabe cómo continuar una vida con él ni sin él. Se cubre los ojos un momento respirando profundo y se levanta para buscar una de las cajas plásticas de rubbimark que Mattsun le ha prestado para que se mude, no puede creerlo, con el hiperactivo de Hinata, no tienen idea de si van a funcionar, pero tampoco tiene tanto dinero como para darse el lujo de rechazar la oferta que se le ha hecho en cuanto tener un nuevo lugar, aunque sea con el exnovio del amante de su pareja.
Tooru suelta un resoplido de risa ante el momento en el que se encuentra su vida. Escucha el tintineo de las llaves en la puerta principal, y mira la hora desde su celular. No ha logrado hacerlo a tiempo.
Asi que sigue los sonidos de la rutina que conoce de memoria. la bolsa de mensajero siendo dejada sobre el sofá, los tenis empujados a uno de las cajas de la entrada, y el suéter dejado sobre la mesita del café, los paso van y vienen por todo un minuto antes de que alguien note las bolsa plástica de la cocina en donde ha metido sus botas mojadas. Asi que espera paciente, con los vellos de su nuca erizados, a que él aparezca.
Cuando lo escucha detenerse en la puerta de la habitación, suelta todo el aire que no sabía había estado reteniendo desde que llegó.
—Pensé que escogerías mi viaje para volver aquí.
Oikawa continua metiendo cosas a la caja, incluido el paquete abierto de Amazon, los ojos de Iwaizumi caen sobre él, y abre la boca antes de cerrarla de nuevo. Esa ha sido una clara provocación que no va a alimentar.
—Tengo unas cajas extras si lo necesitas — Susurra, caminando lento hacia adentro, como si Oikawa fuera un animal salvaje que huira ante un mal movimiento.
Tooru sin embargo continua, sin mirarlo, sin hablar. E Iwaizumi ciertamente no quiere presionarlo más, solo piensa, "por favor no vayas a gritar, no llores, finge que no existo".
Pero no es así como funcionan. Ninguno de los dos, ciertamente.
— ¿Por qué él? — Pregunta Oikawa honesto a Dios, mientras cierra la caja y la baja de la cama. Toda la habitación esta naranja porque el sol que está a punto de ocultarse e Iwaizumi entonces se mueve a sus espaldas. Oikawa lo sabe antes de siquiera ver el flash en toda la habitación, así que gira tan rápido como puede — NO —. Y camina agrandes zancadas hacia él, empujándolo para que suelta la cámara que cuelga de su cuello —. No te atrevas. — sisea, sus manos rodeando las muñecas de Iwaizumi.
—Eras perfecto —. Iwaizumi susurra, sin tratar de soltarse.
Y son solo dos palabras, que Oikawa sabe perfectamente que se refiere a lo que acaba de prender la mecha del explosivo "eras perfecto para una foto" y no a "eras perfecto en mi vida" "éramos tan perfectamente imperfectos, que asusta"
Siente que su cara se contrae, la mandíbula apretada, el ceño fruncido, la nariz respingada.
Es esa mueca, la que tenía ese día cuando estaba seguro que había rebasado sus propios límites y que golpearía a Kageyama, ese niño genio tan pequeño y persiguiéndolo como un patito, está respirando agitadamente, porque esa vez Iwaizumi estuvo ahí justo para detenerlo de cometer quizás un gran error, pero que le hervia tanto la sangre en las venas que no podía ser racional.
Sin embargo mírenlo ahora, ahí, hundiéndole los dedos a Hajime en las muñecas, con sus rostros solo a centímetros uno del otro, tienen casi la misma altura, Iwaizumi le gana en un par de kilos de masa corporal, con sus ancho hombros y grandes brazos, pero Oikawa podría derribarlo, empujarlo contra el suelo, y destruir la cámara, los recuerdos y las pocas piezas de su relación, hacer que la tensión al fin explotara, porque la única persona que ahora puede detenerlo, no va hacerlo.
Su celular suena, con el opening de Devil Man, y asi que sabe quién es. Ambos giran la cabeza hacia la cama donde la pantalla puede verse el nombre de "chibi-chan" brillando.
El agarre de Oikawa pierde su fuerza, da un paso atrás mientras mira fijamente a Iwaizumi. Estira sus brazos y desbloquea la llamada.
Oikawa-San, Suga-San pregunta si te gusta el curry picante
Iwaizumi lo escucha y entonces ambos lo dicen, de forma natural.
—No, me (le) gusta más lo dulce
Entendido gran rey se puede escuchar claramente la sonrisa de Hinata en esa simple frase. Y entonces Iwaizumi lo sabe.
La llamada termina y es como si todo de repente se rebobinara porque Oikawa guarda su teléfono y toma su maleta y la caja de rubbimark, y esta vez él no mira atrás cuando el flash llena la habitación.
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