Capítulo 7.- El Buitre.


Era una mañana tranquila en París.
Luego de la llegada de Peter Parker y Harry Osborn, así como los ataques de Rhino, Electro y Descarga, los ciudadanos parisinos lograron disfrutar de cuatro días seguidos de paz y tranquilidad, sin ningún tipo de ataques de duendecillos o akumas, aunque para los estudiantes del colegio Françoise Dupont no fueron tan tranquilos.
En primera instancia, porque Harry Osborn era un tipo necio y se negaba a hacerle caso a Peter y Adrien sobre la escuela, ya que ponía mucho más empeño en hablar con Lila que en mejorar sus calificaciones.
Y segundo, porque justamente en esa semana, una revista iba a publicar un anuncio sobre las bases de un concurso para todas las jovencitas, y la ganadora de dicho concurso no sólo aparecería en un anuncio de modelaje de ropa diseñada por nadie más que Gabriel Agreste, sino que también aparecería en cámara junto a Adrien.
Como tal, casi todas las chicas de Paris estaban ansiosas por participar, en especial una cierta chica pelinegra de coletas, la cual pertenecía al mismo grupo escolar que Adrien.
Sin embargo, tanto Gabriel Agreste como la compañía que publicaba la revista habían hecho ese concurso algo bastante grande, pues no sólo chicas de Francia podrían participar, sino chicas de todo el mundo.
A pesar de eso, Chloé Bourgeois seguía mostrándose muy segura de sí misma, ya que creía que no había forma en que ella pudiera perder ese concurso.
Por otro lado, chicos como Peter Parker, Nino Lahiffe y, sobre todo, Harry Osborn y el propio Adrien Agreste, estaban algo hartos de oír todo el día sobre el dichoso concurso y cómo Chloé haría que su padre forzara a los dueños de la revista a nombrarla ganadora.
- No sé cómo lo soportas, hermano. - Soltó Nino. - Digo, yo estoy más que harto y supongo que siendo tú el centro de atención, te debes sentir peor.
- Años de práctica, supongo. - Suspiró Adrien. - También todo esto comienza a exasperarme, quisiera que la revista dejara de jugar y sólo lanzara el concurso ya.
- También yo. - Dijo Harry mientras se frotaba los ojos. - Me agradas, Ricitos de Oro, pero sinceramente tú y tu club de fans mundiales ya me tienen hasta la coronilla.
- Debo admitir que lo único más molesto que esta situación es oír a J. Jonah Jameson quejándose de Spider-Man en persona... - Suspiró Peter. - En fin, Harry, Janice me llamó en la mañana y me dijo que tu padre me pidió que revisara tu tarea.
- Demonios, Peter, tú y Adrien han sido un dolor en mi trasero desde que llegué.
- Oye, si no eres responsable por tí mismo, ¿qué esperas que hagamos? ¿Ver cómo te desheredan y te dejan en la calle? - Soltó Adrien.
- Al menos podrían ser menos fastidiosos...
- Pues entonces deja de ser tan irresponsable, Harry. - Dijo Peter. - En serio, nos preocupa que no le des importancia a todo esto.
- Mis calificaciones ya han subido.
- Sí, una décima, y eso no sirve de mucho cuando apenas es aprobatoria y tu padre demanda una calificación cercana a la excelencia. - Dijo Adrien.
- Bien, bien, le daré importancia... - Suspiró Harry.
- Eso esperamos... - Dijeron Peter y Adrien.
- ¡Ya está aquí! - Dijo Marinette eufóricamente mientras entraba en el aula con un revista en mano.
De inmediato, todas las chicas del salón de clases se acercaron a Marinette, quien había abierto la revista sobre el pupitre más cercano, para que todos pudieran leer. Por otro lado, Adrien y Nino tuvieron que alejarse un poco, ya que sin quererlo, Marinette había escogido su mesa para mostrar el anuncio, y ahora casi todas las chicas del salón estaban en sus lugares.
- ¡Fuera de mi camino! - Dijo Chloé mientras ella y Sabrina llegaban al escritorio.
Ante las acciones de Chloé, Marinette simplemente mantuvo su vista en el artículo.
- A todas nuestras queridas lectoras... Bla, bla, bla... podrán participar en un concurso... etcétera, etcétera... la ganadora podrá aparecer en los anuncios de la línea Primavera-Verano del ilustre diseñador, Gabriel Agreste, y modelar sus conjuntos, junto a nadie más que el modelo juvenil, ¡Adrien Agreste! - Leyó Marinette en voz alta.
- ¿Y de qué es el dichoso concurso? - Preguntó Chloé mientras empujaba a Marinette para leer el artículo. - ¿Un concurso de fotografía? Pfft, pan comido, nadie es más fotogénica que moi. Le diré a mi papi que contrate al mejor fotógrafo profesional...
- Eso te descalificaría automáticamente. - Soltó Rosita mientras revisaba las bases. - Las fotos deben ser hechas por aficionados, no por fotógrafos profesionales.
- ¡¿Estás bromeando?! Ni loca dejaría que un aficionado tomara una foto mía.
- Si tan sólo hubiera a un buen fotógrafo que no sea profesional, que estuviera cerca y que pudiera ayudar a todas las que quieran participar. - Dijo Alya mientras miraba a Peter.
- Esto no me gusta nada... - Murmuró Peter.
- Oye, siempre quisiste tener la atención de las chicas. - Rió Harry.
- Cállate y corrige tu tarea, está toda mal.
- ¡Peter! - Dijo Marinette mientras se aparecía junto a él. - ¿Podrías ayudarme con esto?
- Hum, Marinette... No sé si debería, no seré profesional pero técnicamente tampoco soy aficionado. - Respondió Peter.
- Aquí dice que mientras no tenga fama mundial y/o una carrera en fotografía, cuenta como aficionado. - Dijo Juleka mientras leía la revista con indiferencia.
- Pfft, como si pudieras ganar, Marinette. Tú eres la menos fotogénica de todas las personas en el mundo. - Rió Chloé.
Ante las palabras de Chloé, Marinette se sonrojó y frunció el ceño, mientras Peter suspiraba y rodaba los ojos. Luego miró a Chloé con fastidio y dijo:
- ¿Sabes algo, Marinette? - Dijo Peter. - Te ayudaré, sólo dime exactamente qué tienes en mente. También puedo darte algunas ideas.
- Eso suena excelente, Peter. - Sonrió Marinette.
- Oh, Chloé, estás en un gran problema. - Rió Harry. - Cuando Peter se toma algo a reto, él suele ganar... excepto cuando juega Guerra de Mechas IV conmigo.
- Sí, claro, como digas, ambos sabemos que yo soy el campeón de Midtown. - Soltó Peter.
- Te dejé ganar.
- Como sea, ni el mejor fotógrafo del mundo hará que Marinette se vea bien. - Dijo Chloé.
En ese momento, un carraspeo de mujer sacó a todos de sus pensamientos, luego los alumnos se dieron la vuelta y vieron que la profesora Caline Bustier estaba en el aula.
- Si fueran tan amables de tomar asiento, quisiera comenzar la clase. - Dijo la profesora Bustier.
Los alumnos se dieron la vuelta y se dirigieron a sus respectivos asientos, mientras Marinette y Peter miraban a Chloé con cara de pocos amigos.


(Más tarde)


Después de las clases, Adrien tuvo que ir a su clase de esgrima, mientras que Harry fue a clase de alemán, por lo que Peter, Marinette, Alya y Nino estaban en el parque, mientras Peter y Marinette leían la revista para saber exactamente qué clase de fotografía se necesitaba para el concurso.
- Bueno, aquí dice que necesitas una foto de lo que crees que representa la juventud. - Dijo Peter.
- ¿Y cómo podemos hacer eso? - Preguntó Marinette.
- Quizás una foto de tí haciendo algo que te guste.
- Eso suena bien, pero también bastante difícil, porque tiene que ser espontáneo, no podemos hacer esto como si fuera una sesión.
- Concuerdo, pero no te preocupes, yo soy un experto en fotos espontáneas.
- En serio, Peter, muchas gracias por esto.
- No hay problema, todo sea por ayudar a una amiga... Y de paso, para fastidiar a la rubia estereotípica.
Marinette no pudo evitar soltar una carcajada ante el comentario de Peter, lo que hizo que el americano también riera un poco. Luego ambos se miraron un segundo y sonrieron.
- Estamos de acuerdo en ello, Chloé necesita que le bajen los humos. - Dijo Marinette.
Peter se limitó a asentir con una sonrisa aún en los labios, mientras Alya suspiraba un poco.
- ¿Saben algo? - Soltó Alya. - Creí que habría más acción en la ciudad ya que hay tres superhéroes aquí. Digo, no es que no me guste la paz, pero me gustaría algo más de emoción.
- Yo digo lo mismo. - Dijo Nino. - Especialmente con lo fastidiado que estoy por lo del concurso, ojalá hubiera algo que atrayera la atención de todos lejos de eso.
De repente, como si Nino lo hubiera invocado, un estruendo se oyó a lo lejos, acompañado por el inconfundible sonido de una alarma y las sirenas de las patrullas de la policía parisina.
Ante ello, Alya, Marinette y Peter fulminaron con la mirada a Nino, quien sólo levantó sus manos defensivamente y dijo:
- ¡Oigan, yo no hice nada! ¡No creí que pasaría algo como eso!
- Como sea, será mejor que me apresure, Ladybug, Chat Noir y Spider-Man ya deben estar llegando al lugar de la acción. - Dijo Alya mientras salía corriendo. - ¡Nos vemos luego!
- ¡Alya, no! ¡Puede ser peligroso! - Espetó Marinette sin resultados.
- Vaya que es valiente. - Soltó Peter.
- ¿De qué le sirve si se lanza al peligro sin medir las consecuencias?
- No importa, supongo que lo mejor será que busquemos refugio. - Dijo Nino. - O que ustedes lo hagan, yo iré tras Alya, desde que llegó Spider-Man, los akumatizados son más peligrosos.
Dicho eso, Nino salió corriendo en la misma dirección que Alya, mientras Marinette y Peter se iban por caminos opuestos. Al llegar a un lugar oculto del parque, Peter movió su sudadera un poco para dejar que Leopardon volara fuera de ella.
- Peter, hay algo que no me gusta de esto. - Dijo Leopardon.
- ¿Se supone que te guste alguna parte de un villano destruyendo la ciudad? - Preguntó Peter con incredulidad.
- Me refiero a que no puedo sentir auras malignas, este villano no fue akumatizado ni malignizado.
Ante las palabras de Leopardon, Peter sólo pudo suspirar y hacer un gesto de preocupación y fastidio.
- Ojalá eso no signifique lo que creo que significa, o estaremos en serios problemas. - Suspiró Peter mientras descubría su brazalete. - Como sea, ¡Leopardon, telarañas!
Un destello de luz cegadora cubrió el área y segundos después, Spider-Man ya estaba levantándose del suelo gracias a sus telarañas, y se dirigía a la fuente de la conmoción.
Momentos más tarde, el héroe americano escuchó una risa viniendo hacia él, lo que inmediatamente activó su sentido arácnido. De inmediato, Spider-Man soltó la hebra de telaraña en su mano izquierda y se dejó caer hacia el suelo mientras un hombre de apariencia avejentada quien llevaba puesto un traje verde que hacía que se asemejara a algún tipo de ave, pasó sobre él, cortando parte de la telaraña con una de sus alas.
Inmediatamente, el hombre del traje verde dio un giro en el aire y miró a Spider-Man con una sonrisa de satisfacción.
- ¡Vaya que le haces honor a tu reputación, insecto! - Dijo el hombre del traje de ave.
- ¡Otra vez con eso! ¡Las arañas no son insectos! - Espetó Spider-Man.
- ¡Eso no me importa! ¡Pronto, yo, el Buitre, te destruiré!
Con eso dicho, el Buitre se lanzó en picada contra Spider-Man, sólo para que una mentira negra saltara sobre su espalda y lo enviara directo contra el suelo, haciendo que el villano gruñera de dolor y cayera a pocos centímetros del héroe de rojo y azul.
Instantes después, Spider-Man y Chat Noir se alejaron del Buitre con un salto y miraron al villano en el suelo.
- Vaya, vaya, parece que este gato atrapó un feo pájaro. - Soltó Chat Noir con una risa.
- Gracias por la ayuda, Chat. - Dijo Spider-Man.
- No hay porqué, cabeza de red.
En ese instante, justo antes que los héroes pudieran volver su atención al Buitre, éste ya había logrado levantar el vuelo y lanzarse de nuevo contra Spider-Man, quien apenas si pudo evadir al villano. Sin embargo, Chat Noir no fue tan afortunado, por lo que el Buitre logró golpearlo fuertemente en el rostro, haciendo que terminara estrellándose contra un auto.
Inmediatamente después, el Buitre levantó el vuelo y miró a Spider-Man con una sonrisa maliciosa.
- Tu suerte se acabó, Spider-Man. - Dijo el Buitre. - Tu amigo Stark no te salvará esta vez.
- Mira, Buitre, por mucho que me agrade el saber que los Vengadores siempre me cubren la espalda, no los necesito para vencer a un vejete como tú. - Espetó Spider-Man.
- ¡Eso es lo que crees, trepamuros!
El Buitre volvió a lanzarse en picada contra Spider-Man, Pero éste simplemente saltó sobre él y disparó dos hilos de telaraña al propulsor de las alas del Buitre.
Sin embargo, el anciano villano aumentó su velocidad de vuelo justo a tiempo y logró evitar las telarañas del héroe arácnido, luego, el Buitre hizo un giro brusco y se lanzó de nuevo contra el trepamuros. Pero justo antes de que pudiera golpearlo, el villano con tema de ave recibió una fuerte patada doble en el rostro por parte de Ladybug.
Mientras el Buitre trataba de mantenerse en el aire, Ladybug aterrizó junto a Chat Noir y lo ayudó a ponerse de pie de nuevo.
- ¿Estás bien, Chat Noir? - Preguntó Ladybug.
- Siempre lo estoy cuando estás cerca, mi Lady. - Dijo Chat Noir.
- ¡Cuidado! - Dijo Spider-Man mientras se abalanzaba contra sus compañeros.
En ese instante, Spider-Man tacleó a Ladybug y Chat Noir, pero justo cuando sus compañeros cayeron al suelo, el Buitre voló sobre el héroe de Estados Unidos y lo atrapó entre las garras que tenía en su pie. Spider-Man soltó un grito mientras el Buitre volaba a lo alto, luego el villano soltó al héroe y se lanzó contra él, con su pierna lista para golpearlo en el torso.
Pocos segundos después, Spider-Man fue estrellado contra el pavimento, provocando que el héroe arácnido soltara un gemido de dolor, mientras las garras del Buitre comenzaban a cerrarse lentamente, comprimiendo su torso y sus brazos - ¿Tus últimas palabras, trepamuros? - Preguntó el Buitre con una sonrisa de satisfacción.
- Sólo cinco... - Gimió Spider-Man. - Nunca dejes mis piernas libres...
Con eso dicho, Spider-Man se las arregló para patear al Buitre en el trasero, lo que hizo que el villano trastabillara un poco. Aprovechando eso, Spider-Man movió sus brazos tanto como pudo y se quitó al Buitre de encima, haciendo que éste cayera de cara contra el suelo.
Después de eso, Spider-Man se levantó con un salto y se volvió para mirar al Buitre, mientras Ladybug y Chat Noir lo ayudaban a rodearlo.
- Hora de cortarle las alas a este pájaro. - Dijo Chat Noir. - ¡Gata...!
En ese instante, el Buitre se las arregló para hacer un giro de tornillo hacia arriba, creando una fuerte corriente de aire que lanzó a los héroes hacia atrás y le permitió retomar el vuelo. Por otro lado, los jóvenes héroes se estrellaron contra las paredes de edificios cercanos y cayeron al suelo mientras el Buitre reía malévolamente y se mantenía en el aire, batiendo sus alas.
- Ok, este anciano es bastante más difícil de vencer de lo que creía. - Soltó Spider-Man mientras él y sus compañeros se ponían de pie.
- ¡Ese es tu error, arácnido! ¡Nunca subestimes a tus oponentes! - Dijo el Buitre. - ¡Ahora sigan al líder! ¡Si es que pueden!
Con eso dicho, el villano con tema de ave comenzó a alejarse volando, lo que hizo que Spider-Man, Chat Noir y Ladybug lo siguieran, tratando de alcanzarlo y derribarlo en múltiples ocasiones, pero fallando todas ellas.
Momentos más tarde, el villano y los héroes llegaron a la famosa glorieta en la cual se encontraba el Arco del Triunfo, y una vez allí, el Buitre se detuvo y giró para encarar a los héroes, teniendo que evadir dos líneas de telaraña, el yoyo de Ladybug y la vara de Chat Noir.
Después de eso, el Buitre sonrió con malicia y dijo:
- ¿Eso es lo mejor que tienen? ¡El Doctor Octopus los sobreestima!
- ¿El Doctor Octopus? - Preguntaron Ladybug y Chat Noir.
- Genial, lo que me faltaba... - Soltó Spider-Man con fastidio. - Como si el Duende Verde no fuera un gran problema ya...
- ¿A qué te refieres ahora, trepamuros? - Preguntó Chat Noir.
- El Doctor Octopus es otro de mis enemigos, y me ha causado tantos problemas como el Duende Verde.
- ¡Spider-Man! ¡Creí que ya no nos meterías en problemas! - Espetó Ladybug.
- ¡Yo no controlo a los locos que quieren matarme! ¡Ellos me siguen por su propia cuenta!
- ¡Eso no importa, has condenado a tus pequeños amigos! - Dijo el Buitre. - ¡Y no sólo a ellos, sino a toda París y sus ciudadanos! Tal y como lo hiciste con Nueva York y aquella rubia...
Ante las palabras del Buitre, Spider-Man apretó los dientes y gruñó con furia, luego dijo:
- ¡No lo creo! ¡Aún puedo evitar que todo se repita!
Tras esto, Spider-Man disparó una hebra de telaraña al pecho del Buitre y la usó para impulsarse hacia él. El Buitre fue tomado por sorpresa por un puñetazo al mentón de parte del héroe arácnido, el cual le hizo dar una voltereta hacia atrás mientras intentaba recuperar el control. Sin embargo, Spider-Man no se dio el lujo de permitir que el Buitre se recuperara, por lo que aterrizó en un costado del Arco del Triunfo y se propulsó hacia el villano, pateándolo fuertemente con ambas piernas y haciendo que se estrellara contra el suelo, manteniéndose en su espalda.
Luego, el héroe de cabello castaño se alejó del anciano villano con un movimiento acrobático y cayó de pie junto a Ladybug y Chat Noir, después Spider-Man volvió a disparar dos hebras de telaraña a las piernas del Buitre, para luego levantarlo y azotarlo contra el suelo, mientras los héroes parisinos lo miraban completamente anonadados ante el inesperado despliegue de violencia del héroe trepamuros. Y en cuanto el héroe de rojo y azul notó las acciones de sus compañeros, éste gruñó y dijo:
- ¡¿Qué esperan?! ¡Ayúdenme a cortarle las alas!
Ladybug y Chat Noir tragaron con dificultad ante el arrebato de Spider-Man, pero inmediatamente se prepararon para atacar al Buitre.
Sin embargo, antes que pudieran hacerlo, el Buitre usó el reborde afilado de sus alas para intentar atacar a los tres héroes, pero ellos pudieron evadir el ataque sin mucha dificultad.
Entre tanto, el villano con traje de ave aprovechó el impulso de su ataque y lo usó para retomar el vuelo una vez más. Pero esta vez, el Buitre tuvo que empezar a evadir ataques a diestra y siniestra, sobre todo los que venían por parte de Spider-Man, quien parecía completamente enfocado en derribarlo del modo más doloroso posible, al mismo tiempo que intentaba contraatacar a los jóvenes héroes.
De repente, el Buitre escuchó un poco de estática en su oído, seguida de una voz con un inconfundible acento germánico.
- Buitre, ¿me copias?
- ¿Qué es lo que quieres, Octavius? ¿No ves que estoy a punto de destruir a esos niños? - Respondió el Buitre.
- No debes matarlos, imbécil. Hacer eso sólo hará que los Vengadores hagan honor a su nombre y venguen las muertes de esos mocosos engreídos.
- ¿Qué se supone que haga entonces, Octavius?
- Pasa a la segunda fase, tenemos que hacer que los parisinos vean a Ladybug y Chat Noir tal y como los neoyorkinos ven a Spider-Man, como una amenaza.
- Como quieras, pero más te vale cumplir tu parte del trato.
- Recuperarás tu compañía y obtendrás mucho más de lo que hubieras deseado, mi emplumado amigo, eso te lo aseguro.
Después de eso, el Buitre sonrió y se lanzó en picada contra Spider-Man, quien hizo lo mismo contra el Buitre. El villano y el héroe chocaron en medio del aire, logrando darse un puñetazo mutuamente, con los cuales se mandaron hacia atrás el uno al otro.
Spider-Man cayó al suelo y el Buitre dió una voltereta hacia atrás, luego el yoyo de Ladybug golpeó la frente del villano con tema de ave y lo hizo voltear hacia la heroína, justo antes que alguien se subiera a su espalda y comenzara a alterar su estabilidad en el aire.
El Buitre gruñó en señal de molestia y empezó a sacudirse violentamente para quitarse a quien fuera que estaba en su espalda. Mientras tanto, Chat Noir clavó sus garras en el propulsor electromagnético para mantenerse aferrado al villano, pero al parecer el Buitre tenía bastante práctica en el vuelo, ya que maniobraba con una facilidad y agilidad que no creía posible, en especial teniendo en cuenta la edad que el Buitre parecía tener.
Entre tanto, Ladybug trataba de ayudar a su compañero a derribar al Buitre, usando su yoyo para intentar atraparlo, sin embargo, debido a lo mucho que se estaba moviendo el villano, Ladybug no podía lograr su cometido.
Por otra parte, Spider-Man estaba tratando de abalanzarse sobre el Buitre, pero éste último lograba esquivarlo por mera suerte, y eso estaba comenzando a impacientar y fastidiar al joven trepamuros.
- ¡Deja de moverte! - Espetaron Ladybug y Spider-Man mientras seguían con sus intentos de derribar al Buitre.
- ¡Mejor hazles caso! - Dijo Chat Noir en un tono de pánico mientras trataba de mantenerse aferrado al propulsor del villano.
- ¡Tú cállate, gato de callejón! - Rugió el Buitre. - ¡Y nunca me detendré, insectos!
En ese momento, Spider-Man apretó los dientes y se detuvo un momento, luego miró al Arco del Triunfo y sonrió. Después miró a sus lanza-telarañas y vio una luz roja y titilante en ambos. Rápidamente, el trepamuros recargó sus lanza-telarañas y apuntó ambos al monumento, luego comenzó a disparar sus armas y tejió una fuerte red justo enmedio del monumento.
Después de ello, Spider-Man giró hacia Ladybug y ella asintió, luego ésta última lanzó su yoyo hacia arriba y gritó:
- ¡Amuleto Encantado!
Segundos más tarde, una cámara cayó en las manos de Ladybug, quien no pudo evitar esbozar una sonrisa, pues por primera vez, pudo deducir fácilmente para qué debía usar el Amuleto Encantado.
- ¡Chat Noir, cierra tus ojos y aférrate al Buitre! - Indicó Ladybug.
- ¡Espero que tengas idea de lo que estás haciendo, mi Lady! - Dijo Chat Noir mientras obedecía las indicaciones de su compañera.
- ¡No importa lo que hagan, no van a poder detenerme! - Clamó el Buitre.
- ¡Eso crees, calvito! - Dijo Spider-Man. - ¡Ahora, Ladybug!
La heroína aludida sonrió y levantó la cámara, luego presionó el botón y un flash logró cegar al Buitre, quien instintivamente intentó cubrirse los ojos.
- ¡Chat Noir, abre los ojos y destruye el arnés del Buitre! - Dijo Spider-Man.
- ¡Estoy en ello! - Replicó el héroe de tema de gato. - ¡Gataclismo!
La bien conocida aura de energía negra emanó de la mano derecha del héroe, pero al estar con las garras clavadas en el propulsor del Buitre, el aura rápidamente desapareció y el arnés electromagnético del villano de traje verde empezó a resquebrajarse hasta volverse un polvo verduzco. Luego, Chat Noir saltó de la espalda del villano mientras éste último empezaba a caer.
El Buitre soltó un grito de terror e intentó batir sus alas tan fuerte como podía para mantenerse en el aire, pero de repente, el yoyo de Ladybug se enredó alrededor de él. Momentos después, la heroína de París usó su fuerza sobrehumana y lanzó al villano a la telaraña que Spider-Man había tejido justo enmedio del Arco del Triunfo.
En cuanto el Buitre tocó la red, éste quedó atrapado en ella, lo que hizo que Spider-Man sonriera y soltara una risa de todo corazón.
- Parece que esta vez, la araña y el insecto atraparon al ave. - Rió Spider-Man.
- Un momento... - Dijo Ladybug. - ¿Dónde está el akuma o el duendecillo?
- ¿A qué te refieres? - Preguntó el héroe americano.
- Destruimos el propulsor del Buitre, ¿por qué no apareció un akuma o un duendecillo?
- Bueno, él no está akumatizado o embrujado, sus poderes venían completamente de la tecnología. - Explicó Spider-Man.
- Eso es raro.
- Tal vez aquí en París, en Nueva York es bastante común, por ejemplo, el Doctor Octopus también tiene poderes que vienen de un invento suyo y no de duendecillos.
De repente, el sentido arácnido de Spider-Man se activó, haciéndole sentir un cosquilleo que progresivamente estaba volviéndose más intenso. En ese momento, Spider-Man comenzó a mirar hacia todos lados, para tratar de encontrar la fuente del peligro que activaba su sentido arácnido, cosa que confundió a sus compañeros de lucha contra el crimen.
- ¿Qué sucede, araña? - Preguntó Chat Noir mientras caminaba hacia Ladybug y Spider-Man.
- Hay peligro cerca, mi sentido arácnido se activó... - Dijo Spider-Man.
- Pero si ya derrotamos al Buitre... - Soltó Ladybug.
De repente, una risa estridente y maligna se escuchó, una risa que Spider-Man conocía muy bien y que le hizo abrir los ojos de par en par, mientras el cosquilleo de su sentido arácnido se volvía una dolorosa punzada.
- ¡ALÉJENSE DE AQUÍ! - Gritó Spider-Man.
Ladybug, Chat Noir y Spider-Man saltaron lejos del Arco del Triunfo, justo antes que dos detonaciones destruyeran el icónico monumento, liberando al Buitre y dejándolo inconsciente.
Momentos después, una figura sobre una máquina voladora que parecía un murciélago, atrapó al villano anciano antes que pudiera estrellarse contra el suelo.
Por otro lado, Spider-Man apretó los dientes y fulminó con la mirada a la figura.
- Duende Verde... - Gruñó Spider-Man.
- Ah, Spider-Man, hace tiempo que no nos veíamos. - Dijo el Duende Verde mientras se daba la vuelta. - Puedo decir que te extrañé.
En ese momento, Spider-Man rugió y se abalanzó contra el Duende Verde, únicamente para que éste último lo regresara al suelo con una patada al rostro. Pero mientras caía, el héroe dio una voltereta y disparó dos líneas de telaraña al pecho del villano, tirando de ellas y haciendo que el Duende cayera de su planeador y que el Buitre cayera con él.
Entre tanto, Ladybug y Chat Noir corrieron para evitar que el Buitre se estrellara contra el suelo, logrando atraparlo justo a tiempo.
Luego, ambos héroes parisinos dejaron a Adrian Toomes en el suelo, cuidadosamente y se volvieron para ver a Spider-Man peleando encarnizadamente con el Duende Verde.
- ¿En qué rayos está pensando ese cabeza de red? - Se preguntó Chat Noir.
- No lo sé, pero sinceramente, no creí que lo vería ser así de violento, ni mucho menos que le daría prioridad a atacar a un enemigo que asegurarse que nadie salga herido. - Dijo Ladybug.
- Es fácil saberlo, el Duende Verde y Spider-Man se odian mutuamente, nada les importa más que destruirse mutuamente. - Dijo una voz con un acento germánico, detrás de los héroes de París.
Ladybug y Chat Noir se dieron la vuelta, y se encontraron cara a cara con un extraño hombre que usaba un sombrero, gafas de sol y una gabardina. La apariencia del hombre hizo que los chicos bajaran un poco la guardia, pero en cuanto lo hicieron, el hombre se quitó un pedazo de tela de su gabardina y reveló que poseía alguna especie de brazos mecánicos, los cuales rápidamente atraparon a los héroes y comenzaron a apretarse lentamente alrededorde ellos.
- Creo que no nos han presentado formalmente. - Dijo el hombre de los brazos mecánicos. - Mi nombre es Doctor Otto Octavius, pero pueden llamarme Doctor Octopus.
- ¿Doctor Octopus...? - Dijo Chat Noir, casi sin aliento.
- Así es, aunque muy pronto, ya no importará cómo me llamen, porque sus vidas están acabadas...
- ¡Déjalos en paz, fenómeno de ocho brazos! - Rugió Spider-Man antes de alejar al Duende Verde de él con una fuerte patada. - ¡Su pelea es conmigo, no con ellos!
- ¡Tú los metiste en nuestra pelea, Spider-Man! ¡Ahora ellos van a morir por estar de tu lado! - Dijo el Duende Verde mientras tomaba un dispositivo de su pequeña mochila.
El villano de verde y morado lanzó una de sus bombas calabaza a Spider-Man y ésta hizo que el héroe de rojo y azul saltara para evitar la detonación, pero en cuanto lo hizo, su sentido arácnido le alertó de peligro. Spider-Man levantó la mirada un poco y abrió los ojos al ver uno de los tentáculos del Doctor Octopus dirigiéndose directo a él. Debido a que aún se encontraba en el aire, Spider-Man no tuvo tiempo suficiente para reaccionar y esquivar el ataque, por lo que el héroe arácnido fue golpeado fuertemente en el abdomen.
Luego de eso, Spider-Man rodó en el piso para esquivar una serie de bombas calabaza, y después de eso, el héroe intentó dispararle dos hebras de telarañas a su mortal enemigo, pero justo antes de eso, uno de los brazos del Doctor Octopus lo atrapó y lo lanzó hacia el Duende Verde, quien lo levantó por el cuello.
- Y yo que creía que necesitaría un equipo para destruirlos. - Rió el Duende Verde.
- ¿Un equipo...? - Jadearon los héroes mientras Octavius seguía comprimiendo sus torsos.
- No los mates aún, Octavius, sabes bien que aún no podemos pelear con los Vengadores. - Dijo el Duende Verde. - Pero aún así, ellos vendrán con nosotros, quiero sus Miraculous.
- Lo sé perfectamente bien, Duende Verde. - Dijo el Doctor Octopus en un tono de molestia.
- Qué bueno saber que conocen sus limitaciones, espero que eso facilite mi trabajo aquí. - Dijo una voz masculina con un tono de burla.
Los villanos y los héroes giraron la mirada al lugar de donde venía la voz y soltaron un gritito ahogado al ver a un hombre en una armadura roja y dorada, flotando varios metros sobre el suelo.
- Iron Man. - Dijo el Duende Verde con los dientes apretados.
- El mismo. - Dijo Iron Man. - Suelten a esos niños o van a salir muy heridos.
- ¡Ni lo sueñes, Stark! ¡Sus Miraculous son míos ahora...!
Iron Man rodó los ojos dentro de su casco y disparó un rayo repulsor contra el Duende Verde, el cual lo hizo caer hacia atrás al villano. Mientras tanto, Octopus soltó a Ladybug y Chat Noir, y se preparó para pelear con el Vengador de la Armadura, sin embargo, en cuanto los jóvenes estuvieron libres, los dos le dieron un fuerte golpe en el mentón, el cual levantó varios metros al villano de los brazos mecánicos, y Iron Man aprovechó el momento para tomar uno de los brazos de Octavius y arrojarlo contra el Duende Verde, pero éste último lo esquivó y lanzó varias bombas calabaza, algunas de las cuales liberaron cuchillas giratorias, otras crearon una gruesa cortina de humo y el resto simplemente explotaron. Por otro lado, Spider-Man gruñó y rugió:
- ¡Mordedura!
En cuanto la bien conocida energía rojiza cubrió la mano derecha de Spider-Man, éste se abalanzó contra el Duende Verde e intentó darle un puñetazo en el rostro, pero el villano logró esquivar su ataque y alejar al joven de él con una patada, haciendo que el héroe desperdiciara su habilidad especial en el suelo.
Mientras tanto, el Vengador Blindado apuntó sus palmas contra el villano de traje verde y púrpura, pero una enorme pieza de escombro lanzada por el Doctor Octopus, le dio directamente a Iron Man y desestabilizó su vuelo, luego el planeador del Duende Verde lo golpeó por la espalda y lo derribó, para ir directo con su dueño, quien rápidamente cargó a Toomes sobre su hombro, saltó sobre el planeador y se alejó volando mientras Octavius lo seguía.
- ¡Esto no es el final, Spider-Man! - Gritó el Duende Verde mientras se alejaba. - ¡Yo poseeré tu Miraculous y los de tus amigos!
Spider-Man gruñó en frustración y trató de seguir a los villanos, pero Iron Man logró detenerlo.
- Detente, Spider-Man, no puedes vencerlos tú solo. - Dijo Iron Man.
- ¡Entonces venga conmigo, señor Stark! ¡Podemos detenerlos juntos! - Espetó Spider-Man.
- No, no podemos, yo podría pero no me corresponde. Tú y tus amigos, por otro lado, su tiempo se está acabando. - Replicó el Vengador Blindado mientras señalaba al Miraculous de Spider-Man.
Spider-Man soltó un gruñido de frustración y miró al suelo, luego suspiró y se preparó para irse, pero Iron Man lo agarró del brazo y lo detuvo.
- Espera, quiero que vengas conmigo un momento. Necesito hablar contigo sobre un asunto importante de los Vengadores. - Dijo el Vengador.
- ¿Eso significa que él es un Vengador? - Preguntaron Ladybug y Chat Noir.
- Sí, así es. Por lo pronto, les sugiero que usen ese poder raro para reparar el Arco del Triufo y se vayan, ustedes tienen incluso menos tiempo que Spider-Man, y por lo que he visto, no quieren que sus identidades secretas se conozcan.
Ladybug asintió, luego tomó la cámara que le había dado su Amuleto Encantado y la lanzó al aire.
- ¡Ladybug Milagrosa! - Gritó Ladybug.
En ese instante, la bien conocida horda de mariquitas apareció y comenzó a reparar todos los daños causados por el Duende Verde, el Doctor Octopus y el Buitre, dejando el Arco del Triunfo de nuevo como si nunca le hubiera pasado nada.
Pocos segundos después, Ladybug y Chat Noir se miraron un momento, luego miraron a los dos Vengadores en el lugar y suspiraron profundamente, justo antes de irse, omitiendo por completo el hacer su típico choque de puños, mientras Iron Man se iba volando, con Spider-Man atado a una de sus botas.
Momentos más tarde, Adrien Agreste aterrizó dentro de su habitación, apenas dos segundos antes de que su transformación terminara.
Tras eso, Adrien suspiró pesadamente y entró a su cuarto, se dirigió a uno de los sillones en su cuarto y se dejó caer sobre uno, mientras Plaga rápidamente volaba hacia un pequeño frigobar para tomar un pedazo de su amado camembert.
Y tras eso, la pequeña criatura negra flotó cerca de su elegido.
- ¿Pasa algo, chico? - Preguntó Plaga con un tono de preocupación, justo antes de llenarse la boca con queso.
- Estoy algo confundido, nervioso y, tengo que admitirlo, estoy algo asustado. - Soltó Adrien con un suspiro. - Tú viste a esos dos maníacos, y el hecho que mi Lady, el cabeza de red y yo necesitáramos ayuda de Iron Man para siquiera salir vivos, sólo me hace tener más miedo y más incertidumbre sobre que podamos vencerlos.
- Ciertamente es verdad que Spider-Man no bromeaba cuando dijo que sus enemigos eran mucho más peligrosos que Hawk Moth, pero el tal Octopus y el Duende Verde los tomaron por sorpresa, ustedes estaban muy ocupados enfrentándose al Buitre.
- Aún así... no creo que tengamos muchas posibilidades contra ellos, después de todo, parece que el Duende y Octavius están formando un equipo.
- Bueno, entonces qué bien que tienen a los Vengadores para ayudarlos.
- Los Vengadores no van a ayudarlos con esto. - Dijo una voz femenina de la nada.
- ¿Quién dijo eso? ¿Quién está ahí? - Dijo Adrien con un tono de alarma.
Tras eso, una extraña neblina llenó la habitación del joven modelo, la cual desapareció momentos después y reveló a una anciana con un curioso vestido de color negro rojizo con una araña blanca, quien estaba sentada sobre una extraña silla.
Pero lo más raro de la situación, era que ni la anciana, ni Plaga ni Adrien se encontraban dentro de la habitación de éste último.
- ¿Quién es usted? - Preguntó Adrien. - Y más importante aún, ¿qué está haciendo aquí? ¿Y dónde es aquí?
- Esto es un paisaje mental, sus cuerpos siguen en tu habitación, Adrien, pero nuestras mentes se encuentran conectadas por el momento.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Soy una telépata, mi nombre es Cassandra Webb pero soy más conocida como Madame Web.
- ¿Madame Web? Recuerdo que Ladybug y Spider-Man mencionaron su nombre cuando estábamos... - Dijo Adrien antes de cubrirse la boca.
Madame Web sonrió y rió entre dientes un poco ante la acción del modelo, luego le hizo un pequeño ademán a Adrien para señalarle que no se preocupara.
- No tienes porqué alarmarte, jovencito, conozco tu secreto, pero no pienso revelárselo a nadie. - Dijo Madame Web.
- Tengo mis dudas acerca de ello...
- No ganaría nada si revelara tu identidad, Chat Noir. Además, si quieres alguna referencia sobre mi discreción, he mantenido la identidad de Spider-Man en secreto por casi ocho meses, puedes preguntarle luego.
- Lo haré, pero, ¿qué está haciendo aquí?
- Quise hablarte directamente porque no nos hemos presentado formalmente, y también para aclararte ciertas cosas sobre Spider-Man, sus aliados y sus enemigos.
- Muy bien, si es así, ¿por qué mencionó que los Vengadores no van a ayudarnos?
- Principalmente porque no los necesitarán, pero también porque ciertos eventos harán que los Vengadores le retiren todo apoyo a Spider-Man.
- ¿Ciertos eventos?
- Lamentablemente no puedo revelar nada sobre ello, puesto que intentarías interferir con esos eventos, y es crucial que todo eso ocurra.
- Eso no es nada reconfortante...
- No estoy aquí para reconfortarte, muchacho, sino para darte aviso de que los eventos que están por desatarse son apenas el comienzo, pero descuida, el Maestro Fu, el Doctor Strange y yo estamos completamente seguros que ustedes tres tendrán toda la ayuda que necesiten y que podrán salir avante de la pelea contra el Duende Verde y su equipo de villanos.
- Pero si Verdi tiene un equipo, ¿cómo vamos a vencerlo sin la ayuda de los Vengadores?
- Como ya lo dije, tendrán todo el apoyo y ayuda que necesiten, lamento no poder ser más clara, pero el Maestro, Strange y yo hemos decidido que no podremos decirles más de lo que necesitan saber para que sus destinos no se vean alterados.
- Sólo quisiera que por una vez, pudiera ser yo el que decidiera mi destino... - Suspiró Adrien.
- No te preocupes, Adrien, todo estará bien, ten confianza en tus compañeros y en tí mismo.
- No creo que pueda, Spider-Man no ha sido del todo honesto con nosotros.
- ¿Serían diferentes tú y Ladybug si estuvieran en su lugar? - Preguntó Madame Web. - Créeme, Chat Noir, Spider-Man ha pasado por eventos muy dolorosos, es por eso que es bastante reservado, él mismo les explicará todo a su debido tiempo, sólo les pido que sean pacientes con mi joven protegido.
Adrien miró a su kwami, quien aparentemente estaba más interesado en tratar de leerle la mente a Madame Web, luego suspiró y dijo:
- Está bien, pero sólo si promete no decirle ni a Ladybug, ni a Spider-Man, ni a nadie más que yo soy Chat Noir. - Dijo Adrien.
- Como ya te había dicho, no gano nada con revelar tu identidad secreta. Pero si eso te da más tranquilidad, prometo que nadie sabrá que tú eres Chat Noir, al menos, no por mi mano o mis palabras. - Dijo Madame Web.
- Sólo tengo un par de preguntas antes que se vaya, anciana. - Soltó Plaga de repente, en forma bastante grosera.
- Ese tipo de ofensa la esperaría de Caedes, Coffee, Ivoire, Tepiton o Betrug, pero no creí que tú fueras así, Plaga.
- Como sea, ¿por qué estás aquí?
- Para hablar con Chat Noir y conocerlo personalmente.
- ¿Cuál es tu relación con el Maestro y con el Hechicero Supremo?
- Al igual que ellos, son una de los guías y protectores de los Miraculous. En específico, mi deber es cuidar de Leopardon, el Brazalete de la Araña y su portador.
- ¿Por qué ayudas a Ladybug y Chat Noir?
- Porque, aunque no siempre fue así y de hecho pudo haber sido diferente, ellos están ligados a la Telaraña de la Vida y el Destino, tal vez no tanto como Spider-Man y yo misma, pero sí en parte, además, ellos necesitan toda la ayuda y guía que les sea posible conseguir.
- Bien, entonces, o eres muy buena para mentir, o eres completamente sincera. - Suspiró Plaga. - Te daré el beneficio de la duda, después de todo, salvaste la vida de este chico después de su primer enfrentamiento con Electro.
- Eso será suficiente por el momento. - Dijo Madame Web. - Y si ya no tienen más dudas, me retiraré.
- Espere, sólo una pregunta más. - Dijo Adrien.
- Dila.
- Si alguna vez tengo algún problema o necesito un consejo, ¿cómo puedo contactarla?
- Me temo que no puedes hacerlo, ya que yo me encuentro en Nueva York y no poseo algún otro medio de comunicación más que mis habilidades telepáticas. - Respondió Madame Web. - Pero no desesperes, si alguna vez te encuentras en un apuro, yo lo sabré y podré ayudarte hasta donde se me sea permitido. Y en caso contrario, Plaga puede llevarte con el guía asignado para tí y Ladybug.
Con eso dicho, Madame Web comenzó a desvanecerse y la mente de Adrien quedó nuevamente en negro.
Al poco tiempo, el joven de cabello rubio abrió los ojos y se dio cuenta que ahora estaba recostado sobre su sofá. Luego, Adrien se sentó y Plaga se acercó a él, teniendo otro trozo de camembert en sus patitas.
- ¿Pasa algo, niño? - Preguntó Plaga.
- Estoy algo abrumado. - Soltó Adrien. - Todo esto es demasiado para mí. El Duende Verde, Octavius, los Vengadores, Iron Man, Madame Web... Todo ha llegado de golpe.
- Tranquilízate, Adrien, todo estará bien, tú escuchaste a Madame Web... - Dijo Plaga antes de engullir el pedazo de camembert en sus patas.
- Y ese es el problema, lo que dijo también es confuso y nada alentador.
- Al menos sabemos que podrán con el reto que está frente a ustedes, así que ¿por qué no te vas a dormir? Te vendría bien una larga siesta gatuna para recuperarte de todo lo que has vivido hoy.
- Sólo por esta vez, te tomaré la palabra, de verdad me vendría bien un descanso. - Suspiró Adrien. - Buenas noches, Plaga.
- Aún es de día, pero lo dejaré pasar por hoy.
Adrien suspiró de nuevo y se dirigió a su cama, mientras Plaga se acercaba a la ventana.
Pocos minutos después, el kwami siguió mirando por la ventana, pensando por primera vez en algo más que en comer su querido camembert.
Él estaba pensando en el futuro y sus posibles ramificaciones, desde una victoria estúpidamente sencilla para su portador, Ladybug y Spider-Man, hasta el peor escenario posible.
Y así siguió la pequeña criaturita hasta que el cansancio lo venció.