Hola ¿Cómo están todos? Siento mucho haberme tardado demasiado en subir este último capítulo enserio es solo que no me gustaba como quedaba y bueno ya se los platicare mejor al final de la historia como siempre y no los distraigo más disfrútenlo.
Cómo entrenar a tu dragón y todos sus personajes no son de mi propiedad más que unos cuantos que si invente yo, les pertenecen a DreamWorks y a Cressida Cowell siendo sincera me encantaría trabajar en DreamWorks pero no tiene nada que ver con la carrera que quiero (medicina) por ello solo me divierto escribiendo historias como esta :D.
Enrique caminaba por el obscuro bosque mientras los dragones lo veían pero él no sentía miedo ante ellos ya que en la isla donde el había vivido habían muchos solo que nunca decidió entablar amistad con algún dragón como Hipo, él si que era diferente a todo vikingo y no por ser un grande y fuerte como lo demás si no por que demostró que no se necesita matar a uno de ellos para formar parte de la tribu, que no importa si eres diferente por que lo único que cuenta es como eres por dentro y no solo lo que eres por fuera, él no trató de ser alguien más y por eso fue humillado tanto por su padre como por el pueblo como hace tantos años solo que ahora parece que todo aquello nunca paso y así esta mucho mejor. El escudero gritaba el nombre del dragón pero aún no lo encontraba y dentro de el sentía que debía darse prisa no por él, si no por sus amigos y más aun por Camicazi, ella debe de necesitarlo ahora que estaba apunto de explotar Berk, sabia que si seguía a ese paso jamás lo lograría y prefirió correr, correr y no parar hasta saber donde estaba el mejor amigo de Hipo, muchos dragones se asomaban mientras veían a Enrique que sin ver aquella raíz del árbol que salía de la tierra lo hizo caer y rodar por aquel verde césped, el escudero permaneció acostado por un momento y con su manos tocó su frente que estaba un poco sudada y aunque su rostro reflejaba desesperación no se daría por vencido. Enrique se puso de pie, la playa estaba ya muy cerca de él por lo que decidió seguir caminando hasta llegar a ella pero entre más se acercaba más ruido escuchaba y sobre todo más destrucción, a paso lento y con una mano en su espada se escondió tras un árbol desde donde a unos cuantos hombres cargando algo hacia un bote que no era muy ancho pero si lo bastante largo para que aquello que llevaban entrara con unos cuantos soldados ¿Pero que era aquello que llevaban con tanta dificultad?, Enrique trató de acercarse un poco más sin hacer ruido o lo descubrirían y cuando al fin estuvo lo suficientemente cerca pudo divisar a un dragón obscuro que estaba amarrado por todos lados
-Chimuelo- dijo Enrique entre susurros y un tanto sorprendido, el dragón trataba de zafarse pero de algún modo no lo lograba ya que las sogas estaban muy bien amarradas y en un intento de lanzar un bola de plasma al parecer estas estaban agotadas por el momento- Si no mal se los dragones tienen un límite de tiros pero nunca creí que Chimuelo tuviera.
Enrique seguía mirando aquella escena pero sin darse cuenta detrás de él salieron dos hombres detrás de unos árboles y sin realizar ruido alguno poco a poco se acercaban a Enrique con un tronco en la mano, el escudero seguía al pendiente del dragón tratando de pensar en alguna manera de ayudarlo sin ser visto por nadie sol que cuando se dio cuenta de los hombros que lo estuvieron siguiendo desde ya hace bastante tiempo y sin poder responder a aquellos hombres golpearon a Enrique en la cabeza logrando hacerlo perder el equilibrio y caer al suelo que tiempo después también lograron que perdiera e conocimiento.
-Esto fue demasiado fácil- dijo uno de lo hombres que aun cargaba el tronco.
-Será mejor levarlo con el jefe antes de que despierte- contestó el segundo hombre tenía bigotes y un poco de barba también y en lugar de cargar un tronco cargaba un hueso.
Ambos tomaron al escudero y se lo llevaron cuesta abajo junto con los demás soldados, lo amarraron de las piernas y los brazos y lo subieron al bote junto con el dragón y emprendiendo camino hasta uno barco que estaba muy bien escondido.
-Con esto al fin él creerá en mi.
Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
-Ella es mi mujer- dijo Hipo- Y no te permito que la toques.
Aquellas palabras aceleraron el corazón de todos los que estaban presentes en el gran salón pero sobre todo el de Astrid, escuchar aquello por parte del hombre al que realmente amaba la hacía sentir la mujer más dichosa del mundo al mismo tiempo que no sabía que hacer, estaba tan sorprendida y su rostro lo demostraba pues Hipo la había sin palabras.
-¿Perdón?¿Tú mujer- Jake comenzó a reírse de Hipo, cosa que no le gusto para nada a la rubia ni a ningún habitante de Berk- ¡DEBES ESTAR BROMEANDO!
-Te parece que lo estoy- Hipo estaba tan serio como aquella vez con Astrid cuando ella conoció a Chimuelo.
-Acaso no estas satisfecho con lo que te dijo Astrid- Jake no dejaba de sonreír- ¡ELLA NO TE AMA!
-Así- Hipo sostenía la mano de Astrid y aún teniéndola detrás suyo continuo- Pues sus labios me dijeron lo contrario.
A Jake se le borró de inmediato la sonrisa de la cara al ver a Hipo pues era ahora él quien cargaba con ella y al ver a Astrid con la mirada en Hipo y tratando de disimular la misma sonrisa su enojo comenzaba a fluir.
Todo el mundo quedo mudo ante aquella revelación, los padres de Jake y Estoico estaban de la misma manera aunque en el rostro del padre de Jake mostraba un poco de enojo cuando su hijo lo volteo a ver. Bocón sabía que esto pasaría tarde o temprano aunque no creía que sería de aquella forma aunque le sorprendía ver aquel cambio de Hipo y eso lo hacia sentir muy orgullos al igual que Estoico pues muy dentro de él sabía que eso era lo correcto.
-Eso es mentira- gritó Jake atrayendo de nuevo la atención de todos.
-Nunca mentiría con algo tan serio como esto- Astrid seguía detrás de Hipo y por un momento miró a Camicazi quien también tenía la mirada fija en la vikinga. Astrid sabía que era el momento de reparar todo el daño que le causo a Hipo desde hace bastante tiempo y como lo había dicho Enrique ella era una mujer que defendía lo que amaba y así tenía que demostrarlo, no por ella, si no por Hipo, él ya había hecho demasiado por ella. Astrid soltó un leve suspiro pues sabía que lo que estaba apunto de hacer haría explotar el mundo pero estaba dispuesta a soportarlo si seguía sosteniendo de aquella manera la mano de su amado la cual sostuvo con más fuerza y se paró a un lado de Hipo, con el rostro muy serio y con la mirada fija en Jake decidió continuar.
-Y nunca lo haría- Todos voltearon la mirada hacia la vikinga e Hipo, muy sorprendido parecía temeroso, no quería que ella interviniera pero le alegraba que lo apoyara.
-¡Astrid!- dijo Jake con dificultad- ¿Qué estas haciendo?
-Arreglando las cosas a como tuvieron que estar desde un principio.
-¿Qué estas diciendo?-volvió a decir Jake con aún más dificultad.
-Que No te amo- dijo al fin Astrid dejando a un Jake en estado de Shock, Astrid tomó con su mano libre la de Hipo y fijo su mirada en él- yo nunca podría amarte por que mi corazón le pertenece a otra persona.
Hipo no pudo evitar derramar una cuantas lágrimas ante aquellas palabras que hicieron a el vikingo el más feliz del mundo. Camicazi no dejaba de ver a la pareja y se sentía muy feliz por Hipo y por Astrid pero aún le preocupaba una cosa mas, Jake, ella lo conocía muy bien y sabía que no se quedaría con los brazos cruzados viendo como todo por lo que lucho aquellos días se viniera cuesta abajo y por lo tanto esto era tan solo el comienzo.
-Entonces por que dijiste que me amabas enfrente de todo el pueblo- gritó Jake con desesperación rompiendo así aquel bello momento entre los vikingos.
-Lo hice por que…- Astrid cayó por un momento fijando su mirada en el suelo para después ver a Jake- Estaba celosa de Camicazi.
-¿Qué?- dijeron Hipo y Camicazi al mismo tiempo e igual de confundidos.
-Estaba celosa de lo unido que eres con Camicazi y me daba rabia saber que tu y yo nunca habíamos tenido aquella cercanía- Hipo sonrío como si aquello fuera lo más gracioso en la vida.
-Por supuesto que nunca tendremos una relación así- Ahora era Astrid quien estaba confundida y un tanto enojada pero Hipo, notando su enojo, la abrazó con fuerza y continuo- Porque ella es mi mejor amiga y tú el amor de mi vida.
Astrid abrazó aún más fuerte al vikingo, ya no trató de aguantar aquellas lágrimas, que desde ya hace un rato amenazaban con escaparse de un momento a otro y se dejo llevar por aquel hermoso sentimiento de tener a Hipo en su brazos y diciendo aquellas hermosas palabras que le llenaban su alma de alegría y muchas otras emociones imposibles de describir. Jake comenzaba a sentirse un cero a la izquierda y era claro que lo estaba.
-No puedes hacerme esto- dijo Jake volviendo a romper aquel momento tan bello.
-Lo siento- Fue lo único que pudo decir Astrid aún abrazada de Hipo.
-Tú- Gritó Jake señalando a Hipo, este de inmediato colocó a Astrid detrás de él de nuevo, en caso de que a Jake se le ocurriera hacer algo- me has quitado a Astrid…
-No te hagas el dolido- gritó Camicazi acercándose a sus amigos, colocándose a un lado de Hipo- A ti nunca te interesó Astrid.
El padre de Jake que hasta aquel momento no había querido intervenir comenzó a poner aún más atención a las palabras de Camicazi.
-Cállate- gritó Jake con aún más enojo- Tú no sabes nada.
-No puedes seguir con tu teatrito –dijo Camicazi muy seria y con una voz muy firme aunque eso no quitaba el miedo que tenía por dentro, ella sabía que Hipo y Astrid la apoyarían pero necesitaba a Enrique junto a ella en aquellos momentos, no sabía si lograría convencer al padre de Jake y a su madre de todo lo que él había hecho y mucho menos sin las pruebas necesarias para incriminarlo.
-De que teatrito estas hablando –dijo Jake un tanto asustado y sorprendido pero firme. En su rostro mostraba enojo más que sorpresa.
-¡POR ODÍN!- dijo Camicazi –No puedes engañarlos más –Jake comenzaba a ponerse nervioso –Padre no se merece que le hagas esto.
El padre de Jake parecía confundido como todos los presentes en el gran salón ya que ninguno de los vikingos se explicaba correctamente pero todo mundo quedo aún más intrigada al escuchar las palabras de Camicazi.
-Hija -dijo su madre –Nos puedes explicar lo que acabas de decir.
Hipo y Astrid no le quitaban la mirada a la vikinga, ellos comprendían que estaba nerviosa por que su mano tambaleaba un poco y su voz aunque hacía el esfuerzo de ser firme con lo que decía y si eran observadores notarían como su voz parecía quebrase en algunas ocasiones. Astrid tomó la mano de la vikinga como forma de apoyo hacia ella e Hipo la siguió pero el coloco su mano en el hombro de su amiga. Camicazi agradecía internamente el gesto de sus amigos y con ello sabía que aunque Enrique no estuviera en aquel momento, el siempre la protegerá, tomó las fuerzas que necesitaba al igual que lo hizo Astrid hace un momento y respondió la pregunta de su madre.
-Cuando mi padre me mando a cuidar a Jake aquí a Berk mi objetivo principal no era el si no Hipo, conozco como es Jake y siempre tiene doble intensiones y no quería que el llegará a ponerle un dedo encima.
-Por eso aceptaste seguirlo –dijo su padre.
-Así es –dijo Camicazi –y bueno también por otra razón muy personal –obviamente esta implicaba a Enrique pero no lo comentaría, ya que puede traerle muy duras consecuencias al escudero –y después me enteré de la razón por la cual Jake viajaba.
-¿Lo sabes todo? –preguntó su padre.
-Si padre –dijo Camicazi –tu solo me mandaste a cuidar a Jake por que ya conocíamos como era él pero nunca me dijiste el por que debía venir y lo tuve que investigar por mi cuenta, después me enteré de los planes de Jake por que sinceramente nunca confíe en sus acciones. El se quería casar con Astrid por que sabía que esa era la única manera de poder obtener tu poder pero todo es una mentira por que el no esta enamorado de ella y como escuchate hace un momento ella no lo esta de él. ¡EL QUERÍA ENGAÑARTE!
-Padre como puedes creerle –dijo al fin Jake –Ella te está mintiendo por que quiere que quede mal ante tus ojos.
-Eso no es cierto –dijo Camicazi –Sabes que nunca comentaría algo si no fuera grave y no tuviera le certeza de que es así –Camicazi caminó hasta quedar frente a su madre soltando así la mano de Astrid y alejándose de Hipo –Tu me conoces y sabes que nunca haría algo de esta manera.
Su madre estaba realmente confundida, estaba el amor que tenía por su hija y el que le tenía a Jake que a pesar de cómo es él no creía que fuera capas de hacer algo tan cruel como esto.
-Yo…- su madre no lograba articular palabra.
-Padre –dijo Camicazi casi en tono de súplica –Creeme.
-No puedo –dijo su padre –Es mi hijo y no puedo creer que el haga cosa tan terribles como esas.
Camicazi parecía desvancerse por que aunque sabía que inculparlo sin prueba alguna podría resultar un poco más complicado de hacerle ver a su padre de la verdadera cara de su hijo pero nunca creyó que podrían llegar a aquellos extremos, Jake tenía en su rostro una sonrisa triunfal ante Camicazi, el se sentía demasiado feliz con la respuesta que dio su padre y sobe todo la madre de Camicazi que sin decir nada logró hacer sentir a su hija menos que él.
-Debe de creerle -Una voz muy peculiar llamó la atención de todos los presentes en el gran salón, un joven cansado y herido, con rasguños en la cara y golpes en todo el cuerpo.
-Enrique -Gritó Camicazi al tiempo en que corría hacia el escudero y alzaba sus brazos para poder agarrar el vuelo de Camicazi y comenzar a dar vueltas -¿Qué te paso?- preguntó Camicazi tocando con sus manos la cara de Enrique.
-Auch- se quejo el escudero- tranquila estoy bien.
-¿Qué te paso?- preguntó Hipo quien se acercó al escudero junto con Astrid.
-Luego te cuento- susurró Enrique- ahora tenemos que terminar otra cosa. Hipo asintió, Enrique caminó hasta quedar frente al padre de Jake, este borró de inmediato su sonrisa al ver entrando a Enrique por aquella puerta.
Jake se acercó a Enrique muy enojado y en susurró le dijo- Tú te atreves a decir algo y haré que toda tu vida sea de sufrimiento.
Enrique no parecía temerle a Jake pues ya había vivido suficientemente en aquella isla como para saber que hay peores cosas que el y por ello no le afecto en lo absoluto la amenaza de Jake- No te tengo miedo.
-Deberías tenerlo- respondió Jake- No me conoces y no sabes de lo que soy capaz.
-Ni tu a mí Jake y créeme puedo llegar a ser mucho peor que tú por defender a los que amo –Jake se alejó lentamente de Enrique con una mirada asesina, misma que era devuelta por el escudero.
-Enrique –dijo el padre de Jake -¿Tú sabes algo más de lo que me tenga que enterar?
-Si señor –contestó Enrique –Hay varias cosas de las que debo platicarle.
-Pues comienza –dijo la madre de Camicazi. Jake comenzaba a sentir nervios dentro de si mismo.
-Cuando estábamos en el barco y apenas estábamos comenzando el camino para venir aquí, a Berk-Comenzó el escudero-un hombre llegó a la recámara de Jake cuando el y yo teníamos una conversación sin importancia, siendo sincero, él al parecer había tenido unos cuantos problemas contigo Hipo y pues quería destruirte- Hipo tenía tantas preguntas en su cabeza en ese momento pero prefirió dejar a Enrique continuar con la historia para así saber si obtiene un par de respuestas- Él dijo que el punto débil de Hipo eras tu Astrid y que si quería obtener el poder de usted señor tenía que atacarte desde ahí, él sabía que eso te pondría indefenso y así sería más fácil de atacar.
Astrid estaba muy sorprendida consigo misma, ¿Cómo es que puedo haber caído en aquella trampa tan fácilmente? ¿Cómo no se dio cuenta de las intenciones de Jake desde un principio?, ella se sentía mal consigo misma, lastimo a Hipo por su culpa y solo por celos infantiles, pero Enrique la saco de sus pensamientos pues continuo con su relato.
-Tiempo después, ya estando aquí en Berk, ellos se seguían viendo, usualmente era en la playa y de noche, cuando ya todos estaban durmiendo por que así nadie los descubriría, ahí fue donde formaron un plan para que Astrid e Hipo se distanciaran pero primero debían hacer que ella se fijara en Jake o al menos le pusiera atención.
-No tienes ninguna prueba de ello- dijo Jake. el padre de este lo miró muy serio.
-¿Sabes que a quién inculpas es a mi hijo? –preguntó aquel hombre de mala cara?
-Lo se señor –contestó el escudero.
-Tu también mientes al igual que Camicazi- dijo Jake quien se encontraba junto a su padre –No te creo.
-Sabía que necesitaría algún tipo de prueba para venir y presentarme de esta forma –Enrique caminó hasta la puerta del gran recinto, la abrió y de ella jaló a una persona, esta estaba amarrada de brazos y piernas. Todos lograron reconocer aquel rostro, era un joven no muy alto y tampoco era guapo, no llevaba su caso pero era reconocible por la marca en su cara de color azul. Enrique lo arrojó a los pies del padre de Jake dejando a esta con un rostro muy diferente al que tenía hace unos momentos, parecía asustado más que asombrado –El es aquel hombre con quien Jake se ve en las noches
-¿Dagur? –dijo Astrid no estaba sorprendida por que fuera ese hombre el cómplice de Jake, más bien le impresionaba la forma en que se encontraba, siempre hacía denotar que era el más desquiciado de todos y ahora se encontraba amarrado y además como un prisionero de Enrique, eso si era nuevo.
Todo comenzaba a tener sentido ahora para Hipo, ya podía comprender cual era el plan de Jake desde que llegó a Berk, con la ayuda de Dagur encontró su punto débil y con ello lo atacó era muy extraño que comenzará desde ahí y pero algo en particular le vino a la cabeza.
-¡La carreta!- dijo Hipo.
-¿Qué?- preguntó el padre de Jake.
-Claro desde ahí comenzó todo- continuó Astrid-Si salvaba a Hipo…
-Tú estarías agradecida con Jake y cambiarias tu perspectiva de él- dijo Camicazi.
-¿Pero cómo logró tirar la carreta si el estaba en el mismo lugar que nosotros?- preguntó Hipo un poco desconcertado.
-Eso es algo complicado de explicar -dijo Enrique.
Flashback
Todas estas manzanas se ven deliciosas- dijo un hombre con barba muy larga y de color castaño que se recargo en una de las casas.
-Es cierto- río aquel hombre de ojo verde y con cabello obscuro, él era uno de los hombres que no tenían barba- Además están muy jugosas y se venderán rápido.
-¿Lo crees?- preguntó el hombre con barba y río al mismo tiempo.
Junto al hombre sin barba se encontraba una carreta llena de manzanas rojas, eran muy grandes y como decía aquel hombre se veían jugosas y eso es lo que más les gusta a las personas además de ser dulces. La carreta estaba junto a un camino cuesta abajo pero esta para evitar que se cayera, en las ruedas habían un par de rocas, con esto evitaría a la carreta el moverse o eso creían. Solo que no contaban con un pequeño detalle.
-Vamos Barf, Belch –dijo el gemelo que caminaba junto a su dragón –Tenemos que llegar a la Academia por que Astrid nos vera ahí.
-Hey Brutacio –dijo el hombre sin barba –Toma unas cuantas manzanas de la carreta.
-¿Por qué? –preguntó el gemelo.
-Tu padre ya me las había encargado –Toma unas cuantas y llévaselas –el gemelo obedeció, tomó la bolsa que llevaba consigo en aquel momento y comenzó a recoger las manzanas y a guardarlas en la bolsa. Al tomar la quinta manzana esta se le resbalo de la mano y cayo debajo de la carreta.
-Genial ahora me tengo que recogerla –Brutacio se agachó y bajo la carreta logró ver la manzana, metió su mano para poder alcanzarla pero en lugar de sacar la manzana tomó una de las rocas que sujetaban la carreta –Perfecto una roca –estaba por lanzarla cuando se le prendió la vela –Esperen tal vez pueda servir esto.
Brutacio tomó otra de las rocas y las guardo en la bolsa junto con la manzana que se le había caído.
-¿Ya las tienes? –le preguntó aquel hombre.
-Si aquí están –dijo el gemelo señalando la bolsa –Ahora me voy no quiero que me hagan daño –el gemelo sonrío para si mismo y después siguió con su camino hacia la Academia donde se encontraría con Astrid aunque sin darse cuenta de lo que sucedía tras de el.
Por el peso de las manzanas y la falta de aquellas rocas que Brutacio se había llevado, la carreta saltó las dos rocas que estaban en la ruedas delanteras de esta y fue cuesta abajo.
-La carreta –gritó el vikingo con barba, el otro hombre volteó rápidamente y entre los dos trataron de sostenerla pero aquel peso era mayor al de los dos vikingos juntos, y se les fue de las manos, el dueño de la carreta preocupado corrió detrás de ella preocupado y obviamente previniendo a la gente de que se cuidara de ella, cansado de correr se detuvo pero al agachar la mirada pudo ver a Hipo junto con Camicazi y Brutilda caminando por la plaza y la carreta se dirigía exactamente a donde ellos estaban pero no podría hacer nada para detenerla por lo que lo único que pudo hacer era prevenirlos.
-Cuidado –gritó aquel hombre que miraba en dirección a los vikingos pero estos parecían no escuchar y cuando estaba a punto de volver a gritar otra vikinga le ganó.
-Hipo cuidado –gritó Astrid que montaba a Torméntula para después salir volando a toda velocidad para poder ayudarlos. La vikinga volvió a gritar pues parecía que el vikingo no había logrado escucharla y cuando este volteó la mirada y vio la carreta que estaba a punto de caerles encima aventó a la gemela y a Camicazi fuera de su alcance dejándolo a él solo.
Fin flashback.
-¿Entonces fue Dagur el que le dio la idea a Jake de la carreta? –preguntó Hipo.
-De hecho no –contestó el escudero –Dagur solo le dio la idea de por donde debería atacar, lo de la carreta se le ocurrió en el momento en que la vio yo era el encargado de hacer que cayera…
-Ibas a dejar que Hipo sufriera aquel accidente –dijo Astrid enojada.
-Obviamente no, yo sabía que Jake lo salvaría.
-¿Y si no hubiera sido así?
-Rogaba para que si lo hiciera a tiempo y que no sufriera daño alguno –Enrique se acercó a Hipo y lo tomó del hombro pero antes de que el escudero pudiera decir algo Hipo lo interrumpió.
-Te creo –Hipo miraba a Enrique a los ojos y después cambio de dirección a Jake y camino hasta él –Yo te estaba agradecido por haberme salvado la vida aquel día tan solo era un plan tuyo y de este hombre –dijo Hipo señalando a Dagur.
-No te olvides de los gemelos –Astrid miró inmediatamente a Camicazi muy sorprendida, Hipo hizo un gesto para que guardará silencio, pero creo que era demasiado tarde.
-¿De los gemelos? –dijo Astrid -¿A qué te refieres con eso?
-A nada Astrid –Camicazi trataba de disimular pero le era imposible.
-Camicazi –Astrid estaba muy seria. Hipo sabía que tenía la partida perdida y decidió decir la verdad aunque eso le pudiera costar la otra pierna.
-Astrid –comenzó el vikingo –no te lo había dicho… -pero una voz peculiar lo interrumpió.
-Hola a todos –dijo un gemelo sonriendo y apoyándose en el hombro de Patapez.
-¿De qué nos hemos perdido? –Brutilda estaba apoyada por Patán que gustoso la acompañaba.
-¡Gemelos! –gritó Astrid con felicidad al ver que ya estaban despiertos sus amigos al mismo tiempo en que corría hacia ellos con los brazos abiertos.
-¡Astrid! –gritó el gemelo, soltó a Patapez y como pudo se acercó a ella. Astrid tenía un rostro lleno de felicidad pero de pronto lo cambio por uno lleno de furia.
-¡Brutacio! - Astrid tenía una mirada asesina en aquel momento y el gemelo, por miedo a que Astrid lo golpeará en aquel estado trato de correr hacia el lado contrario de ella pero fue demasiado tarde pues Astrid se le aventó y ambos cayeron al suelo -¡AHHHHH!.
-Eso te pasa por casi matar a Hipo –dijo Astrid mientras ayudaba al gemelo a levantarse y después abrazarlo a él y a Brutilda –Pero me alegra que los dos se encuentren bien.
-¿Casi matarlo? –preguntó el gemelo confundido.
-Tu quitaste las rocas de la carreta para jugarle una broma a tu hermana y a Astrid –dijo Enrique quien se acercaba al gemelo con rostro espantado –Te vi.
-¡oh! –dijo el gemelo –creí que ese día nadie me había visto.
-¿Qué hace el aquí? –dijo Brutilda señalando a Dagur.
-Tranquilos no les va hacer nada –dijo Hipo –se lo prometo –Astrid estaba confundida y por la cara que tenía era obvio, todo esto era complicado de entender para ella.
-Astrid –comenzó Camicazi – sabemos quien fue el que les hizo daño a los gemelos.
-Y no fue Jake como lo habíamos pensado antes –continuo Hipo –fue por eso que también ataque a Jake.
-¿Qué? – Astrid no podía creer lo que le decían.
-Cuando nos dejaron solos fuimos al bosque a distraernos un rato –comenzó a contar Brutilda –volábamos con nuestro dragón cuando a lo lejos vimos a Jake, muy sospechoso caminando por la plaza y yendo al bosque, decidimos seguirlo por el aire sin que se diera cuenta y para nuestra sorpresa llegó a la playa y con se encontraba Dagur.
-Queríamos venir a avisarles de lo que sucedía pero no era buena idea o nos descubrirían –continuo el gemelo –decidimos quedarnos y escuchar que era lo que hablaban y bueno lo único que alcanzamos a escuchar fue que Jake le acababa de mandar una carta a sus padres para que vinieran aquí a la isla.
-Para pedirme matrimonio –terminó Astrid.
Jake que desde ya hace bastante tiempo no había dicho nada durante aquel tiempo parecía estar atónito, su rostro asimilaba terror, sorpresa y furia , un rostro tan diferente al que tenía al principio, parecía dichoso, engreído y en vez de furia había felicidad, su padre no dejaba de verlo, aquella mirada profunda se encontraba fija en Jake, lo miraba con decepción y furia, estaba parado frente a él y este estaba con la cabeza agachada, todos miraban aquella escena atentos a lo que sucediera.
-No puedo creer… -comenzó el padre de Jake –no puedo creer que tengo un hijo como tú.
-Padre…
-No vuelvas nunca a mi isla ni a la de los bog boglars –declaró aquel hombre –no te quiero cerca de mi, de mi prometida y menos de mi hija.
-Tu hija –Jake no podía creer lo que escuchaba, todo su mundo se estaba cayendo en tan poco tiempo estaba tan frustrado consigo mismo –No me puedes hacer esto, ¡YO SOY TU HIJO!.
-Te di la oportunidad Jake para que hicieras las cosa bien y de la manera correcta, te dije que no quería ningún problema –aquel hombre parecía deshacerse y destruirse en pedazos –Quiero que desaparezcas de nuestras vidas.
-Esto no es justo- gritó Jake –todo esto es por tu culpa –Jake señalo a Hipo con el dedo, este estaba muy serio, Camicazi tomó a Astrid de la mano y se la llevó consigo hasta donde se encontraba Estoico –Me las vas a pagar.
Jake corrió hasta donde se encontraba Enrique, tomó la espada que este cargaba y se abalanzó contra el castaño, Hipo esquivaba los ataques que Jake le daba, unos por poco y lo cortan, Jake atacaba con la espada por todas partes cerca del estómago, cerca del cuello incluso de las piernas y brazos, todos miraban aquella escena, querían intervenir en la lucha pero saldrían lastimados por la afilada espada que cargaba Jake, Enrique trató de intervenir al igual que Astrid pero Camicazi no los dejaba, ella también quería intervenir pero sabía que Hipo se molestaría con ella si alguien salía herido no sabía que hacer, hasta que reacciono.
-¡Hipo! –gritó la vikinga Bog boglar al mismo tiempo en que le arrojaba la espada que traía consigo, este golpeó a Jake en el estómago y lo empujó para que cayera el suelo y así pudiera tomar la espada en el aire, aquella espada que el mismo había hecho y que había regalado le serviría ahora para tener una pelea "justa", Jake se levantó del suelo, más enojado que nunca, su mirada llena de rabia y odio le dio la fortaleza de seguir atacando al vikingo, Hipo esquivaba de nuevo los ataques de Jake pero también los regresaba e incluso con las poder pero no con la intensión de lastimarlo, simplemente tenía la idea de hacer que se cansará pero eso no sería nada fácil. Hipo hacía movimientos bastantes complicados y eso era algo que nadie, más que Camicazi y Enrique sabían, lo bueno que era Hipo con la espada, todo mundo estaba realmente sorprendido por la nueva faceta del oji-verde incluso Bocón y Estoico no podían creer lo que veían.
-Eres bueno – dijo Jake al separarse un poco, estaba cansado y tomaba bocanadas de aire –no conocía… eso de ti.
-Soy un estuche de monerías no lo crees –respondió Hipo.
-O sí que lo eres – Jake volvió a atacar a Hipo pero se retiró de nuevo.
-Jake no te quiero lastimar.
-Eres un cobarde –dijo Jake –Por que no mejor me matas de una vez por todas para terminar con este sufrimiento de una vez por todas.
-Estas loco, yo nunca haría eso –dijo Hipo –Eres más cobarde tú por no afrontar tus problemas de la manera correcta y preferir el lado fácil sabiendo que te puede costar muy caro el resultado.
-¿Qué no entiendes? -Gritó Jake –no me queda nada.
-No es mi culpa, ni la de Astrid o la de Camicazi y mucho menos de Enrique es solo tuya.
-¿Y sabes? todo fue por dejarte guiar por aquel hombre que solo te utilizó para sus propios fine –dijo Enrique.
-¿Qué?.
-El solo te estaba utilizando como distracción para todos nosotros mientras el llegaba a su propio fin –continuó el escudero –El dragón de Hipo, Chimuelo.
FlashBack
-Lamento la interrupción pero le traigo una sorpresa –dijo aquel hombre con el hueso en mano.
-Vaya si es el escudero de ¿Cómo se llama? ¿Jake? –respondió con una sonrisa el hombre con la marca azul -¿Qué hace por acá?
-Al parecer nos estaba espiando.
-Wow eso si que es una sorpresa, amárrenlo a aquel árbol antes de que despierte, le tengo una sorpresa preparada.
Aquellos hombres obedecieron las órdenes que les habían dado y lo amarraron al árbol más cerca que tenían, minutos después el escudero poco a poco comenzó a despertar.
-Vaya, vaya vaya miren quien por fin abrió sus ojos –dijo aquel hombre.
-Parece que no llevas mucho tiempo ahí sentado –respondió Enrique.
-¿No te duele la cabeza del golpe?
-Para serte sincero –dijo Enrique –Si pero no es nada he soportado peores jakecas.
-Tienes una gran boca.
-Lo suficientemente grande para hablar y decir verdades.
-No tienes ni idea de con quien estas tratando verdad –se burló aquel hombre.
-Si te he visto en el barco de Jake, aunque para serte sincero no me importa saber tu nombre o al menos recordarlo.
-Pues te lo diré de todas formas – aquel hombre se puso de pie y caminó hasta que dar frente a Enrique –Mi nombre es Dagur el desquiciado.
-Que miedo –respondió el escudero.
-Deberías tenerlo.
-No lo creo – a lo lejos pudo ver al dragón de Hipo en el suelo y con varios hombre sujetándolo, Dagur se dio cuenta e interrumpió su pensamiento.
-Es un furia nocturna –dijo Dagur cruzando sus brazos –solía ser de un niño, pero ahora es mío.
-Creí que estabas de el lado de Jake –el escudero comenzó a sacar un cuchillo de su manga mientras Dagur estaba distraído así también podía sacarle algo de información.
-De ese tonto –se burló –el solo fue una distracción para yo poder obtener a esta maravilla que tengo, el furia nocturna era de Hipo ahora es mío.
-¿Y por que me lo dices ahora?.
-Porque estas en tus últimos minutos de vida y ya no podrás decir nada.
-Eres el peor solo lo estabas utilizando.
-En esta vida todo mundo utiliza a todos –dijo Dagur –si quieres tan siquiera sobrevivir tienes que destruir al otro.
-Y tu propósito es destruir a Hipo ¿Por qué?
-El se merece lo peor.
-A que te refieres –preguntó Jake intrigado por la respuesta de Dagur, el no se daba cuenta de que poco a poco iba cortando la soga que lo sujetaba de aquel árbol.
-El me engaño desde un principio -dijo Dagur –el me mintió diciéndome que mataban dragones cuando los montaban, creí que era mi hermano y el solo me estaba viendo la cara.
-Eres un desquiciado –contestó Enrique –Sus razones debía tener.
-Olvídalo nunca entenderías.
Enrique no dejaba de ver al dragón de Hipo tratando a toda forma de desamarrarse y aún no tenía bolas de plasma que lanzar y eso era una desventaja para Chimuelo, se veía desesperado y bueno quien no lo estaría estando en aquellas condiciones, Chimuelo vio a Enrique, ellos no se conocía pero Enrique debía ayudarlo por Hipo.
-¿Sabes que? –dijo Enrique –Nunca lograre comprender de donde proviene tu locura o aquella cosa que tengas en la cabeza, tienes problemas y muy graves –Enrique no dejaba de sonreír -pero sabes me alegra que lo estés.
Ni Dagur, ni nadie en aquel lugar pudieron percatarse de lo que sucedía. Enrique al desatarse golpeó a Dagur en el estómago y después en la cabeza, los demás hombres que se encontraban en aquel lugar tomaron toda arma que encontraron y corrieron para atacarlo, Enrique tomo uno de los troncos y corrió tras ellos golpeando y atacando a cada uno de los hombres de Enrique y tras terminar con ellos, el hombre del hueso en la mano también corrió hacia Enrique, este logró golpearlo varias veces en el cuerpo y en la cara incluso Enrique comenzó a sangrar de la nariz y de la ceja dejando tirado al escudero.
-Lograste lastimar a mis compañeros pero no a mí –se burló aquel hombre con el hueso en la mano –incluso a Dagur lo dejaste tirado en la arena y apenas se esta levantando eres impresionante.
Y así era, Dagur poco a poco se levantaba del arenoso suelo, con una mano en el estómago y otra en su cabeza, parecía estar enojado y bueno tenía suficientes razones para estarlo. Se acercó a Enrique que era sujetado por aquel hombre y lo golpeo tan fuerte como pudo en la cara.
-Es hora de que comiences a temerme –dijo Dagur –Salvaje llévalo junto al dragón el nos acompañara.
-¿Y como lograremos subir de nuevo al dragón? –preguntó salvaje mientras cargaba a escudero en sus hombros –Todos nuestros hombres están… dormidos.
-Eres fuerte sabrás que hacer –Dagur caminó hasta el interior del bosque.
Enrique estaba un poco noqueado por el golpe que Dagur le había propinado, Salvaje lo dejo caer a un lado del dragón y después siguió a Dagur dentro del bosque, aún traía el cuchillo escondido pero al caer logró cortarlo en el brazo, no se quejo o lo descubrirían y eso era lo que menos quería. Como pudo y con todo es esfuerzo del mundo, Enrique poco a poco se levantaba de la arena, su cara estaba sucia y con marcas de sangre seca, en su brazo la cortada que se hizo hace unos momentos comenzaba a sangrar, tomó el cuchillo y corto la soga que sujetaba a Chimuela era un poco raro por que siendo un dragón tan fuerte no podía librarse de aquella soga tan débil por si solo pero después notó algo extraño.
-Estas sangrando –Enrique ahora comprendía por que el dragón seguía ahí, no era una cortada grave pero parece dolerle y arderle también, no quiso tocarlo para no lastimarlo más sol se limito a terminar de cortar las sogas. Chimuelo parecía desconfiado y muy nervioso, el no conocía al escudero y por eso se sentía de aquella manera, sin embargo si quería ayudarlo debía encontrar la manera de tranquilizarlo además de que no quería ser atacado por un furia nocturna su cuerpo ya estaba lo suficientemente atacado como para recibir más golpes –Chimuelo tranquilo mi nombre es Enrique y soy amigo de Hipo.
Al parecer eso logró calmar al dragón, escuchar el nombre de su amigo y jinete pues cuando Enrique logró liberarlo este no lo atacó al contrario notó sus heridas y lo ayudó cuando estuvo a punto de caerse al suelo, se escucharon ruidos de plantas desde el bosque, Enrique con ayuda de Chimuelo corrieron a esconderse en el bosque. Salvaje salió en busca del escudero y del dragón y al percatarse de que no se encontraban corrió en busca de Dagur quien al ver el bote vacío golpeo a Salvaje en la cara haciéndolo caer.
-Eres un inútil –le gritó el hombre con la marca en la cara –Y así quieres que confíe en ti ¡VE Y BÚSCALOS!.
-No deben estar lejos –Dagur miró a Salvaje con intriga y el lo saco de su duda – el dragón está herido y el escudero también además mira las manchas de sangre que están en la arena no será difícil encontrarlos.
-Pues estas perdiendo el tiempo.
Salvaje se puso de pie y corrió en busca del dragón y de Enrique y por detrás lo seguía Dagur sin que este se diera cuenta. Dagur corrió hasta llegar a un lugar en particular, un lugar que pudo reconocer de inmediato, eran árboles con agujeros en ellos y algunos derrumbados al seguir el camino encontró un barranco con marcas en él, una muy grande y otras muy pequeñas u lugar difícil de olvidar.
-Los gemelos –susurró Dagur para si mismo y después comenzó a gritar el nombre del hombre que se encontraba con el –Salvaje, Salvaje –pero este no respondía, algo extraño pasaba en aquel lugar y lo podía sentir, un mal presentimiento lo llenaba por dentro y no lo dejaba y por estar perdido en sus pensamientos, Enrique, tomándolo por sorpresa atacó a Dagur en la cabeza y dejándolo caer perdiendo así el conocimiento.
-¿Te duele? –se burló Enrique –Vamos Chimuelo hay que llevárnoslo –el escudero lo amarró y junto con Chimuelo se lo llevaron camino al gran recinto donde por ahora el mundo debe de estar derrumbándose por allá.
Fin flashback
-Fui solo una distracción –dijo Jake después de escuchar a Enrique hablar.
-No creíste que de verdad te tomaba enserio –dijo Dagur sonriendo –Recuerdas soy un desquiciado
-Fui tu títere –Jake no podía creer lo que escuchaba –¡Fui tu burla!
-No pienses mal –se burló Dagur –serviste para despistar a todos aunque lo perdiste todo.
-¡Al igual que tu! No lograste tener al furia nocturna de Hipo, estas igual que yo.
-La diferencia es que aún puedo entrar a casa de mi padre y ver a mi familia cosa que tu no podrás en tu vida volver a hacer.
-Pero no podrás volver a pisar Berk en tu vida –dijo Hipo caminando hasta quedar frente a Dagur.
-¿Qué?.
-Lo que escuchaste Dagur tu no volverás a poner un pie en esta isla en tu vida y en caso de que se te vea rondando por la isla serás atacado.
-Te lo mereces –se burló Jake –Por haberme usado.
-Lo mismo va para ti Jake – Hipo estaba muy serio, nadie lo había visto así desde hace tiempo, exactamente cuando Astrid conoció a Chimuelo, aquella seriedad por parte del vikingo sorprendió a los demás en el gran salón.
-Tu tampoco podrás volver a esta isla.
-Tu no puedes…
-Si puedo hacerlo –interrumpió Hipo –Y lo estoy haciendo ahora.
-Eres..! –Jake corrió con espada en mano hacia Hipo apunto de atacarlo cuando una extraña figura lo derribó dejándolo atrapado entre sus patas.
-¡CHIMUELO! –dijo Hipo para si mismo se sentía feliz de ver a su amigo pero sabía que no era el momento para estarlo antes tenía que terminar con algo. Tomó a Astrid de la mano y caminó hasta llegar frente a Jake, aunque el no la amará, Hipo si lo hacia y quería tenerla a su lado en aquel momento.
-termíname –dijo Jake sorprendió a todos los presentes.
-No seas cobarde –respondió Hipo
-El cobarde eres tu por no querer terminar con una vida.
-No voy hacer algo que lastime a mi familia.
-Yo ya no tengo familia.
-Tú te lo buscaste solo –Jake no dejaba de ver al oji-verde –Tenías todo lo que cualquier persona desearía tener, una familia, un nombre, respeto, pero preferiste hacer las cosas de la manera sencilla, llévenselos y asegúrense que se vayan.
Los vikingos siguieron las órdenes de su futuro jefe, Chimuelo dejo a Jake levantarse, lo tomaron de los brazos e hicieron que soltara la espada que aun traía en la mano, aquel hombre cuyo corazón estaba destrozado y aunque quería parecer fuerte por dentro todo mundo sabía que se estaba derrumbando no dejaba de ver a su hijo caminando hacia la salida junto con Dagur. Camicazi abrazó a su madre y a su padre, mientras que Hipo caminó hasta quedar frente a su padre y escuchar de su boca aquellas lindas palabras lo hizo sentiré pleno.
-Estoy muy orgulloso de ti hijo, te estas convirtiendo en un gran jefe, tu Hipo vas a ser incluso mejor que yo, un problema como estos lo hubiera arreglado a golpes pero tu, aunque comenzaste por ese camino decidiste arreglarlo del modo más práctico, hablar, es un orgullo que seas mi hijo.
-Gracias papá –fue lo único que dijo el oji-verde para después darle un gran abrazó.
Después de aquel incidente y ya que el invitado de honor de había ido prefirieron quedarse en aquel festejo, no querían cancelar todo y preferían divertirse que dejarse aburrir por aquellos dos. Todo mundo se encontraba feliz bailando y disfrutando de la tranquilidad que ahora se encontraba en el gran salón, Hipo le había devuelto la espada a Camicazi después de que cada uno rompiera su abrazo y ella les dijo a sus padres quien realmente era Enrique y lo ellos dos sentían el uno por el otro, el mundo entero creyó que su padre iba a golpear a Enrique hasta matarlo y créanlo en el estado en que se encontraba el escudero parecía que no tardaría mucho en lograrlo, pero su reacción fue diferente, la madre de Camicazi no estaba del todo de acuerdo con la relación que tenía su hija con Enrique pero el ya había demostrado su amor por la vikinga y sus padres sabían que el era digno de ser aquel hombre especial que siempre buscaron para ella, Hipo no podía serlo, era imposible después de saber que el ama a Astrid y que ella …le corresponde? Bueno eso era claro pero aún falta una cosa por aclarar y solo tres personas podrían explicarlo. Hipo caminó hasta encontrarse con sus tres amigos, estaban solos y era la oportunidad perfecta para hablar, Astrid y Brutilda se encontraban en… algún otro lado pero por ahora esta era la oportunidad de Hipo para acabar con su incertidumbre.
-Hola chicos ¿cómo están? –saludó el hijo del gran hijo del jefe -¿Dónde están…?
-Ellas se fueron a buscar algo que comer –respondió Patapez.
-¿Brutilda ya se siente mejor? –volvió a preguntar Hipo.
-Un poco si –dijo el gemelo –recibe mucha atención por parte de Patán.
-No te pone celoso –preguntó Patapez.
-Claro que si es mi hermana.
-No te preocupes la cuidare muy bien –respondió el vikingo.
-Chicos quería preguntarles algo importantes –dijo al fin -¿Qué fue lo que escucharon aquel día que nos avisaron de la llegada de Jake a la isla? Incluso se escondieron debajo de una carreta.
-Ah ese día –dijo Brutacio sonriendo para después volverse serio de nuevo –No te podemos decir o seremos golpeados todos.
-Por favor no le diré a nadie –rogó el oji-verde.
-De ti será si somos golpeados –dijo Patapez.
FlashBack
-Estoy aburrido –dijo Patán quien se sentó en el suelo de la academia.
-No eres el único –respondió Brutacio sentándose a un lado de Patán
-Están aburridos por que quieren- dijo Patapez parándose frente a ellos –podríamos hacer cualquier cosa divertida pero ustedes no quieren hacer nada.
-Tus ideas son muy aburridas –dijo Brutacio.
-Al menos mejores que las suyas si –respondió Patapez.
-Pero si nosotros no tenemos ninguna idea de que hacer –dijo Patán –por eso estamos aburrido.
-A eso me refiero –dijo Patapez –como no tienen ninguna idea y yo si, a mis ideas las hacen mejores que las suyas.
-Eres raro –se burló el gemelo, Patán se comenzó a reír junto con el, Patapez no dejaba de verlos con enojo y unas risas en particular llamaron la atención de los vikingos.
-Son las chicas –dijo Brutacio un tanto nervioso- ¿Qué hacemos?
-Debemos de correr –añadió Patán.
-Pero ¿A dónde? –preguntó Patapez y para después añadir –Por acá escóndanse.
Los tres vikingos se ocultaron dentro de una de las jaulas obscuras de la Academia si no hacían ruido y tenían suerte ellas no los descubrirían. Astrid y Brutilda estaban entrando a la Academia caminando y riendo de la plática que ellas mismas tenían.
-Astrid dime la verdad –comenzó Brutilda –Sabes que a mí no me puedes engañar, puedo ser despistada y todo lo que quieras pero también se escuchar.
-No solo eres despistada –añadió Astrid con una sonrisa en su rostro.
-Lo que sea –dijo Brutilda –somos amigas y nos contamos todo. Confía en mi.
Astrid no estaba del todo segura de si debía contarle a su amiga o quedarse el secreto para ella misma , pero Brutilda tenía razón son amigas y siempre se cuentan todo por lo que ella comenzó
-Hay cosas que sinceramente no se como explicar, a pesar de todo lo que ha pasado en mi vida y a lo largo de estos años, después de todo lo que ha cambiado este lugar y sobre todo lo cambiados que estamos todos nosotros, los jinetes de dragones y como dije al principio hay cosas que no se como puedo explicarlas de manera fácil y sencilla.
-Solo dilo –insistió Brutilda, sin tener la menor idea de quienes se encontraban escondidos
Astrid suspiró y continuó -Puedo ser una de las mujeres más hermosas de todo Berk, incluso puedo ser una de las mujeres más hermosas del mundo, tengo ojos azules y mi cabello es rubio y no muchos aquí lo tienen y no es por hacerme sentir especial o por parecer un ser único por que no me gusta sentirme así. Puedo ser una mujer fuerte, valiente, muy hábil con las armas e inclusive en algún combate cuerpo a cuerpo sin tener algún tipo de defensa, puedo tener todas las habilidades y cualidades del mundo existentes o no solo que tengo un defecto el cual me hace sentir débil a pesar de todo lo que soy y es el no poder decirle todo lo que siento a aquella persona con la que sueño todas las noches sin excepción alguna, a la persona que no logro sacar de mi cabeza en todo el día y que muero por estrechar en mis brazos y llenar su rostro de mis besos para al final llegar a sus labios y no separarme de ellos jamás. "Te amo", son dos palabras que a veces suenan tan simples y tan vacías para explicar todo lo que siento por él desde hace tantos años, sin embargo, todo esto que tengo dentro de mi pecho y siempre ha estado bajo candado en mi corazón y jamás se lo he confesado a nadie- dijo la rubia.
-Solo a mí –terminó la gemela.
-Si solo a ti por que eres mi amiga y tu me has contado sobre aquel chico.
-¿Chico? ¿Cuál chico? –se preguntaba Patán en su mente.
-¿Brutilda algún día le dirás lo que sientes por él?
-Se lo diré cuanto tu se lo digas a Hi… -Astrid para impedir que dijera el nombre tapó la boca de la gemela con su mano, esta tomó la mano de su amiga e hizo que la soltara.
-Por Odín –exclamó la gemela –No hay nadie aquí que te pueda escuchar.
-Tienes razón –asintió Astrid –Hagamos esto yo le digo a…
-Hipo.
-Claro, yo le digo lo que siento por él si tú vas con Patán y se lo cuentas.
-¿Qué? –gritó un gemelo desde aquella jaula. Patán y Patapez le taparón la boca pero ya era demasiado tarde por que las vikingas ya los habían encontrado.
-Escuchando conversaciones ajenas he..! –dijo Astrid con sus manos en su cintura.
-Esto será demasiado divertido –terminó Brutilda con una de sus manos golpeando la palma de la otra mano y dejando a tres vikingos del color más claro que puede existir.
Fin de Flashback.
-Y eso fue todo –dijo Patapez al terminó de la historia. Hipo no dejaba de mirar al suelo y tampoco quitaba aquella sonrisa de su rostro. Astrid lo amaba de eso ya estaba seguro pero escuchar decir aquellas palabras lo hacían sentir que se encontraba en otro mundo donde todo era felicidad, se sentía en el Valhalla, pero alguien interrumpió sus pensamientos, alguien que golpeo de una manera dura la cabeza del gemelo y después la del Patán y Patapez.
-No les faltó contar algo más –dijo Astrid en tono de sarcasmo.
-Hipo nos obligó enserio –dijo Patapez sobándose la parte donde recibió el golpe de la gemela. Las dos amigas fijaron su mirada en el oji-verde que nervioso decidió afrontarlo todo.
-Si yo les pedí que me lo contaran.
-¿Pero por qué? –preguntó Astrid.
-Tenía mucha curiosidad por saber de que hablaban ustedes –Hipo se acercó lentamente a su vikinga sin quitarle por ningún momento la mirada a aquellos ojos azules que tanto lo hipnotizaban –Y ahora que lo se me encantaría discutirlo con usted.
-Me encantaría –respondió la vikinga con una gran sonrisa en el rostro para después fundirse en un gran beso, un beso distinto a los anteriores donde el trataba de callarla para que no dijera algo más que los alejara, un beso que lleno sus almas por completo y hacían que fueron uno solo, Camicazi tomada de la mano de Enrique no dejaban de ver a la pareja enamorada y decidieron unírseles con el mismo gesto que mostraban sus amigos, Patapez y Brutacio sonreían ante el momento más hermoso de la velada y la gemela decidió demostrarle su agradecimiento a Patán por haber estado con ella en todo momento mientras estuvo en casa de las curanderas, por que una niña llamada Astrid ya se lo había contado, tomó a Patán de la cara y también junto sus labios con los del pequeño vikingo. Las tres felices parejas eran el orgullo de Berk en aquel instante, su amor inigualable y todo lo que sufrieron aquellos días los hicieron el ejemplo a seguir de muchos y se lo merecían, trabajaron tan duro por llegar a aquel bello momento y ahora se cumplía, aquella noche era solo de felicidad y amor, Chimuelo no dejaba de comer pescados junto a Torméntula que parecía estarlo cuidando a el también por la herida con la que contaba y aunque se perdió de bastantes cosas en aquellos días Hipo no dejaba de agradecerle que llegara en el momento para salvarlo, el siempre lo salvaba de cualquier peligro. Aquella noche será inolvidable para algunos el amor floreció durante aquella velada pero para muchos otros ese día fue el peor.
En el puerto varios vikingos tomaron un barco y ahí subieron a los prisioneros arrojándolos a una de las esquinas de este y vigilándolos en cada movimiento que realizaban -Esto es por tu culpa –Jake no dejaba de ver hacia el mar, sus ojos brillaban intensamente por la tristeza que rondaba por su alma, había decepcionado a su padre y todo había sido culpa de su arrogancia y por muchas otras cosas más, sentía que todo caían encima de él y con mucha razón pero tras escuchar aquellas palabras por parte de Dagur su furia sobresalió.
-Mi culpa –grito Jake tomando a Dagur por el cuello tratando de ahorcarlo –Es culpa de los dos –varios de los vikingos corrieron para separarlos, Jake inquieto por terminarlo con esfuerzo logró soltarlo y se lo llevaron al otro lado del barco, lo tomaron de sus brazos y así se lo llevaron tratando de contener su rabia y cuando lo arrojaron de nuevo al suelo no dejo de ver a Dagur y terminar diciendo sus últimas palabras de aquella noche –Pero volveré por mi venganza.
WOW 8868 palabras es un record para mí, estoy un poco cansada pero feliz de haber terminado esta historia, ojalas les haya gustado tanto como a m, es la primera historia que subo a esta pagina y realmente no creí que llamará la atención pero me equivoque, tengo otra idea super loquísima en mente y tengo por ahí un one –shot que ya después subiré, en verdad me encantó estar aquí con esta historia y por supuesto con todos ustedes que eran los que me inspiraron para seguir escribiendo lamentablemente no logre subir este capítulo por que tuve unos problemillas por ahí y como ya había dicho la historia no quedaba muy de mi agrado aún creo que le falta algo pero no recuerdo muy bien que, sinceramente y con todo mi corazón les agradesco el tiempo que se tomarón para leer un viajero desconocido y por dejarme reviews, en el final de Jake, a mi punto de vista creí que sería más doloroso perderlo todo a terminar golpeado y creo que ese era el punto débil de Jake, no tener nada estoy pensando en crear una segunda parte aún no estoy segura pero también lo tengo en mente.
Gracias a ME-ME-ROTAMUNDO POR HABERME APOYADO DESDE UN PRINCIPIO EN ESTA HISTORIA Y POR DEJARME SIEMPRE REVIEWS.
A OSCURAmx por darme apoyo y también buenos consejos para la historia enserio lo apreció.
A nightspider por dejarme reviews y espero te haya gustado el final.
Maylu-liya lamento haber dejado tan intrigante la historia y por supuesto por haberme tardado tanto pero aquí lo tienes.
aleprettycat me hiciste reír mucho con tus comentarios quise ahorcar varias veces a Jake al igual que tu pero preferí otra manera un poco más dolorosa
Usuario865 y unbreakableWarrior muchas gracias por sus comentarios me hicieron feliz recibirlos.
A extar : igual muchas gracias por tu review.
Bueno a todos les quiero agradecer de nuevo por todo su apoyo y espero les haya gustado este final, soy mala escribiendo partes de acción pero prometo mejorarlo espero leerlos pronto.
Los quiere Bommie Hofferson (jeannie)
