Ren estaba recostado en su cama intentando conciliar el sueño después del día tan agotador que había pasado, y más aun considerando que el objeto de su deseo se encontraba a unos cuantos pasos de él, tan cerca que podía escuchar claramente su respiración acompasada, muestra de que dormía profundamente. Sin poder evitarlo se incorporo y se acerco sigilosamente hacia ella, y la observo dormir tranquilamente; mentalmente recreo la sensación de su cuerpo cálido junto al suyo, esa pequeña figura que cabía perfectamente entre sus brazos, la suavidad de su piel, el cosquilleo de su aliento contra su cuello, y la dulzura de sus labios, esos labios que deseaba devorar tan ansiosamente, que tortura era esa, teniéndola tan cerca y sin poder tocarla, ni siquiera tenía el pretexto con el que contaba como los "Hermanos Hell", y teniendo tan frescos esos recuerdos de todo lo que sucedió ese mismo día, los besos que se dieron, y esa maldita ola que hizo que tocara el cielo y el infierno en un instante, como era posible que el solo sentir el roce de su piel y el solo recordarlo lo hiciera incendiarse por dentro.

-Por dios Ren!, regresa a tu cama pareces un pervertido, además aleja de tu mente esos pensamientos Kyoko es solo una niña, como puedes pensar en ella así?...- Se regañaba Ren mientras observaba a Kyoko.

-No, ella ya no es una niña, ese cuerpo, su silueta, no, ya no es una niña….Yashiro tenía razón, las mujeres maduran muy rápido en este ambiente...ufff! – Suspiro sonoramente y vio como Kyoko se reacomodaba en la cama, y deseando no tentar a su suerte se volvió a acostar tratando de desaparecer todos los pensamientos poco "puros" que tenía en la mente que lo incluían a él, Kyoko y muy poca o nada de ropa, para evitar que su cuerpo reaccionara, aunque por la sensación incomoda que tenía en la entrepierna ya era demasiado tarde, así que solo gruño, se acomodo y dejo que el cansancio lo arrastrara en un profundo sueño.

Su sueño era tranquilo y relajante, estaba tan cómodo en la cama y de repente sintió un cambio en el peso de la cama, tratando de ignorarlo se reacomodo en la cama, hasta que se sintió inmovilizado, como si alguien estuviera sobre él, intentando deshacerse de ese peso extra, intento moverse pero fue inútil, por lo que abrió los ojos y se quedo pasmado por lo que vio.

Era Kyoko ese peso que estaba apresándolo, era ella sentada a horcajadas sobre su cadera, con tan solo la camisa de su pijama que le había prestado a modo de camisón, camisa que se encontraba casi desabrochada en su totalidad, mostrando un sendero de piel que estaba tratando de ignorar inútilmente.

-Kyoko! … Que estás haciendo?.. – Pregunto Ren atónito ante lo que estaba haciendo Kyoko, no podía concebirlo, esa imagen, esa acción. *Santo cielo, esta mujer me quiere matar.*

Kyoko solo se limito a dedicarle una sonrisa traviesa muy similar a las de Natsu pero acompañada de esa mirada llena de hambre que vio en la playa, cosa que hizo que la sangre en sus venas ardiera, y su cuerpo comenzara a reaccionar.

Kyoko se inclino sobre él, coloco un dedo sobre los labios de Ren y le hizo la seña para que dejara de hablar, después lenta y seductoramente deslizo ese dedo de sus labios bajándolo por su mentón, su cuello y ese bien trabajado pecho, provocándole unos escalofríos que lo recorrieron de pies a cabeza.

Temiendo que Kyoko se alejara y se arrepintiera de lo que estaba haciendo, el movió sus manos para colocarlas sobre sus piernas, sintiendo la suavidad de la piel se esas piernas delgadas e interminables que en esos instante lo aprisionaban, la acaricio con suavidad, ternura y deseo, recorriéndolas de la rodilla a la cadera, mientras ella acariciaba su pecho con esas pequeñas manos que es ese instante se mostraban con una habilidad que nunca hubiera imaginado, pero que disfrutaba enormemente.

Suavemente se incorporo para quedar sentado, sujeto a Kyoko por la cintura y la acomodo para que quedaran más cerca haciendo que la sabana se deslizara y sus intimidades se rozaran provocando un gemido de parte de ambos y que la camisa de Kyoko se terminara de abrir revelando lo poco que ocultaba.

Ren sonrió como el "emperador de la noche", y clavo su mirada en la de Kyoko esos ojos que mostraban miedo, inseguridad, nerviosismo, pero a la vez, hambre, deseo y una sensualidad que estaba seguro ella ignoraba que poseía, sin separar su mirada, se fue acercando a ella y tomo sus labios, tierna y cariñosamente, esperando a que ella siguiera su ritmo, poco a poco fue aumentando la intensidad del beso imprimiéndole pasión y deseo, suavemente deslizo su lengua dentro de la boca de Kyoko, provocando que jadeara por la sorpresa, pero inmediatamente consiguió adaptarse a su ritmo, creando una danza sensual y seductora de besos y caricias que recorrían completo el cuerpo del otro, mostrando la pasión, idolatría y amor que sentían un por el otro.

Kyoko comenzó a balancear sus caderas sobre Ren, cosa que hizo que el jadeara y dejara caer la cabeza hacia atrás, y sus manos vagaran hacia los pechos de Kyoko, acariciándolos, masajeándolos, mientras el trataba de recobrar un poco la cordura y enterró su rostro en el cuello de ella dejando suaves besos regados por su hombro, cuello y mandíbula, haciendo que ella enterrara sus dedos en el cabello negro de Ren, acercándolo más a ella mientras aumentaba el ritmo en sus caderas y jadeaba su nombre.

-Ren…Ren..Ren.. – Su nombre sonaba glorioso pronunciado con esa dulce voz.

-Ren..

-Ren..

.-Ren.. – No entendía por qué la voz comenzó a escucharse lejana, y sentía como si lo sacudieran.

-Ren.. despierta por favor… Vamos a llegar tarde… Despierta - Kyoko mecía suavemente a Ren un poco preocupada por el aspecto que tenía algo, inquieto y se veía abochornado. Estará enfermo?

Al darse cuenta que todo era un sueño tuvo que reprimir una maldición, gracias al sueño que estaba teniendo su cuerpo había reaccionado, dejándolo en una situación sumamente embarazosa, y más aun considerando que Kyoko estaba casi sobre él verificando si no tenía fiebre; lo bueno, que ella era muy despistada y no se percatado del "problema" de Ren, lo malo, que esa postura hacia que su mente recordara mas vívidamente el sueño y mas incomodo su "problema"

-Estas bien Ren? – Pregunto con una mirada tierna llena de preocupación y algo de vergüenza al darse cuenta de la posición en la que estaba, mas aun considerando que solo traía puesta la camisa de Ren.

-Si , solo un poco… acalorado, eso es todo, gracias por preocuparte – Comento Ren incorporándose mientras intentaba ocultar la erección que tenía, sabiendo lo vergonzoso que seria para ambos si Kyoko se daba cuenta de la situación. – Por cierto, qué hora es? – intento cambiar la conversación a algo más seguro.

-Son las 3:30, apenas tendremos tiempo para alistarnos para la sesión – comento Kyoko demasiado ansiosa y comenzando a moverse de un lado a otro.

-Tranquilízate Kyoko, porque no te das un baño rápido y comienzas a arreglarte mientras yo pediré algo para desayunar – comento divertido ante la actitud desesperada de Kyoko.

-De acuerdo Ren, gracias por ayudar a tranquilizarme, la verdad es que estoy muy nerviosa, después de todo es la primera sesión que hago – Dijo sonriendo mientras tomaba su ropa y desaparecía en el baño.

Agotado, ansioso, y ya un poco más tranquilo Ren se desplomo sobre la cama viendo al techo.

-Dios mío, que voy a hacer?, porque te burlas de mi de esa forma?.

Si mas Ren se incorporo, para seguir los planes que tenían trazados, después de que ambos estuvieron listos desayunaron y partieron al lugar de la sesión fotográfica, para su sorpresa ya estaban ahí Yashiro y Teresa, ambos con una sonrisa de oreja a oreja, la cual desapareció del rostro de Yashiro en cuanto vio la mirada asesina dedicada de parte de Ren, el cual cuidaba que Kyoko no lo viera hacer esa expresión, y como generalmente hacia, Teresa ni siquiera se inmuto y conservo esa sonrisa burlona en su rostro.

-Hola chicos! Que tal durmieron? – Pregunto emocionada Teresa, al momento que llegaron junto a ellos.

-Bastante bien y ustedes? Lograron dormir algo? – Pregunto Ren dándole un doble sentido a sus palabras sabiendo que Kyoko no lo comprendería y no la avergonzaría.

Teresa solo se sonrojo fuertemente, y Yashiro casi se atraganto con el agua que estaba tomando, confirmando las sospechas de Ren, genial, ahora la venganza seria aun más dulce. Al observar el rostro de Ren, tanto Yashiro como Teresa comenzaron a temer por lo que les esperaba en un futuro muy, muy cercano; mientras Kyoko solo veía de uno a otro sin entender las reacciones que estaban teniendo.

Tragando duro, Teresa se armo de valor para lo que vendría, presentarles al que sería su compañero durante la sesión fotográfica.